Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

DON JUAN DE CASTRO




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, Don Juan de Castro (Segunda Parte), Madrid, Turner. Colección Biblioteca Castro, 1998, vol. 15, pp. 93-186.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Elenco

CLARINDA
FLORIANA
RUGERO
ROBERTO
PÁEZ
REY DE IRLANDA
FRANCELISA
FENISO
DON JUAN
ALEJANDRO
UN MAYORDOMO
BELARDO, labrador
PRÍNCIPE DE GALICIA
DON FÉLIX
DOS NIÑOS
ARNESTO
TIBALDO
CUATRO HOMBRES ARMADOS

Dedicatoria

RELATOR DEL CONSEJO SUPREMO DE CASTILLA

Envidié siempre los raros y sutiles conceptos de que V.m. adorna algunos versos que por su entretenimiento escribe, aunque también pudiera las demás excelencias de su ingenio, envidiadas de tantos, que si a esto me determinara (aunque había envidia para todos), no me cupiera un átomo. Hablando de Cenón y los peripatéticos Cicerón en sus Tusculanas: “Rem enim (dijo) spectari oportere, non verba”, pues fuera de la novedad, no les hallara otra cosa, como afirma él mismo; y ahora pudiera añadir la oscuridad, que es como haber escrito: “Paria sunt non esse scriptum, vel ita scriptum ut intelligi non possit” (L. 2 de his quae pro non script. haben.) En V.m veo yo la singular claridad, donde el concepto corre libremente a deleitar el entendimiento, sin hacer fuerza la aspereza de la locución a la breve inteligencia. Tal conviene a los versos líricos en nuestra lengua, de los cuales he visto muchos de V.m., horacianos y marcialistas, que cualquiera de los dos pudiera esmaltar sus epigramas. He loado en V.m. esta parte, como la que tiene en menos, por faltarme atrevimiento para las mayores, y porque es para mí la que más descubre la agudeza y prontitud de su raro espíritu, causa esencial de poner en su protección materia de las Musas, porque “a quo removetur genus, removertur et quaelibet aius species.” (L. fundis § de fund. instruct.) En señal de mi amor (prenda que V.m. tiene tan conocida), de mi ánimo y obligación, quiero que la segunda parte de las dos comedias de Don Juan de Castro se honre del nombre de V.m. como lo está de tan ilustre y excelente apellido, y que pues ya pasó la carrera de los teatros, descanse en quien lo es de cortesía y urbanidad a quien llamó virtud el estoico, que si tal vez V.m. no admite algún linaje de gente, conversación o versos en la academia de su condición y escuela de su entendimiento, no es ira que excede la templanza de la razón, sino sales latinos dignos de su claro ingenio porque, como dijo el Filósofo (Aristote. Ethi.), “irasci in quibus non oportet, et non irasci in quibus oportet, insipientis est.”

Capellán de V.m
Lope Félix de Vega Carpio


Acto I

Sale arriba EDUARDO, y CLARINDA, y FLORIANA; tocan cajas y salen RUGERO, ROBERTO, PÁEZ y SOLDADOS.

Rugero
Quintilla
Parad, hablaré a mi esposa.

Páez
Ya te mira en su balcón
como el sol al alba hermosa.

Roberto
(Que una sombra, una ilusión,
5
venga a ser tan poderosa,
Quintilla
y que pueda conducir
un ejército a morir
no es de lo que más me espanta,
que durmiese con la Infanta
10
no lo he podido sufrir.)

Rugero
Endecasílabos sueltos (tirada)
Clarinda bella, hoy ha llegado el día
que de la hermosa luz de vuestros ojos
me dividen de Marte los enojos,
con quien el tierno amor se desafía.
15
Amor muestra en el campo cobardía,
los celos de apadrinan con antojos,
Marte lleva de entrambos los despojos
y va el honor por la venganza mía.
Apartarme de vos parece injusto
20
y así, me da el amor la penitencia
de aqueste atrevimiento, en el disgusto.
Mirad cuál voy, y si tendré paciencia,
pues llevo en vez de paz, descanso y gusto,
guerra, venganza, amor, celos y ausencia.

Clarinda
25
Guerra,venganza, amor, celos y ausencia
me deja, esposo, a mí vuestra partida
por cambio de la paz y alegre vida
que a mis ojos causó vuestra presencia.
En vano intenta el alma resistencia,
30
la hermosa luz de vuestro sol perdida
pues ha llegado noche que la impida
y acaba la esperanza y la paciencia.
Como la luna soy; mi luz prestada
era con vos con la presente vuestra,
35
Clarinda de mil rayos coronada.
La noche contra mí su poder muestra,
mas para no quedar toda eclipsada,
tomaré la del sol a falta vuestra.

Eduardo
Quintilla
No me espanto del dolor
40
que causa toda partida,
hijos, donde vive amor,
pero es razón que la impida
la grandeza del valor.
Quintilla
Don Juan parte a la venganza
45
de una afrenta injusta y fiera,
de que a todos parte alcanza.
Quien su valor considera
no agravie su confianza.
Quintilla
Vaya en buena hora a la guerra
50
del rey de Irlanda, pues anda
tan libre por nuestra tierra,
para que pague en Irlanda
lo que hizo en Ingalaterra.
Quintilla
Sepan qué dueño le he dado,
55
y que ha de ser respetado
este gallardo español
desde la cuna del sol
hasta su sepulcro helado.

Rugero
Quintilla
Yo prometo a vuestra Alteza,
60
a fe de español inglés
–que aquesto es naturaleza,
y esotro amor–, que estos pies
no vuelvan sin su cabeza.
Quintilla
Yo le haré entender quién soy.

Eduardo
65
Vamos, Clarinda, que voy
satisfecho que es tan cierto
lo que dice, que en el puerto
casi esperándole estoy.

Clarinda
Quintilla
Adiós, dulce esposo.

Rugero
Adiós,
70
mi querida y dulce esposa.

Vanse los dos.

Roberto
¿No nos hablamos yo y vos?

Floriana
No nos han dejado cosa
que sentir ni hablar los dos.

Roberto
Quintilla
¿No os parece que es muy justo
75
que sientan este disgusto
dos desposados de un mes?

Floriana
No por cierto, y pienso que es
todo sentimiento injusto.

Roberto
Quintilla
¿Por qué?

Floriana
Porque el desposado
80
pienso que tiene un defeto.

Roberto
¿Defeto?

Floriana
¿Pues no, si ha dado
en estar, siendo discreto,
más necio que porfiado?

Roberto
Quintilla
No lo entiendo.

Floriana
Pues sabed
85
que ha estado siempre en la cama
con la cara en la pared,
y no sé yo que quien ama
hace tan poca merced.
Quintilla
¿De qué se queja de ausente,
90
pues no lo estuvo presente?
Que en la cama, de amor nido,
águilas de Roma han sido,
de espaldas eternamente.

Roberto
Quintilla
Pues ¿no ha gozado a Clarinda?

Floriana
95
¿Qué es gozado? Ni aun tocado
una mano.

Roberto
¡Hembra tan linda!

Floriana
Sin tapias está el cercado
que a los casados alinda,
Quintilla
porque matrimonio santo
100
campo franco les concede,
pero de don Juan me espanto:
o lo que quiere no puede,
o puede y no quiere tanto.

Roberto
Quintilla
¡Válgame Dios! ¿Qué habrá sido?

Floriana
105
¿Si es defecto natural,
aunque él un voto ha fingido?

Roberto
No queráis mayor señal
de ser boto, pues no ha herido.

Floriana
Quintilla
A Roma dice que ha de ir
110
primero.

Roberto
Bien puede ser.
Don Juan se quiere partir.

Floriana
El cielo os deje volver.

Roberto
No respondo por sentir.

Floriana
Quintilla
Adiós Roberto.

Vase.

Roberto
Él os guarde.
115
Ya quedo de todo punto
desengañado y cobarde.
El alma de aquel difunto
es general de este alarde.
Quintilla
¡Vive Dios, que está don Juan
120
preso, y que Tibaldo viene
en su lugar capitán!
Su cara y su talle tiene.
¡Buenos los soldados van!
Quintilla
Que si en la mar se le antoja,
125
de las naves nos arroja,
y todos juntos nos hunde.

Rugero
De esta manera se funde,
y poned nuestra cruz roja.

Páez
Quintilla
Así queda bien trazado.
130
Yo he de poner las veneras
en nuestro pendón cruzado.

Roberto
(Parece que hablan de veras
él y el que viene a su lado,
Quintilla
y son fantasmas, ¡por Dios!
135
Almas son los dos en pena.
Mas, don Juan, vaya por vos,
que aunque me cuelgue una entena,
he de seguir a los dos.
Quintilla
Del desengaño estoy cierto,
140
porque si aqueste hombre fuera,
y no espíritu de un muerto,
¿cómo partirse pudiera,
sin gozar su esposa, al puerto?
Quintilla
¿Cuál hombre tuvo en la cama
145
su esposa, y tan bella dama,
que usó tal descortesía?
Él es alma, y alma fría
no siente de amor la llama.)

Rugero
Quintilla
Secretario...

Roberto
(Él me ha entendido.
150
Ya sabe que he murmurado.)

Rugero
Cuidado grande he tenido
de veros con tal cuidado.

Roberto
(Verdad mi sospecha ha sido.)
Quintilla
¿Cómo me tratas así,
155
pues aquí, para los dos,
sabes quién soy, y quién fui?
Pero duélete, ¡por Dios!,
de mi señor y de mí.
Quintilla
Mira que sin duda está
160
preso en Irlanda.

Rugero
(¿Qué haré,
que conociéndome va?
Pero yo me embarcaré,
y en alta mar lo sabrá.)

Roberto
Quintilla
Ya sé cómo no has tocado
165
a la Infanta.

Rugero
Páez...

Páez
Señor...

Rugero
Sospecha este hombre me ha dado
más de que es encantador,
que no de don Juan criado.

Páez
Quintilla
Yo le he mirado también,
170
y no me parece bien.

Rugero
Él sabe cuánto en secreto
pasé en palacio, en efeto,
de la princesa el desdén.
Quintilla
¿Si es demonio?

Páez
Esto sospecho.

Rugero
175
Que como por una sombra
este engaño habemos hecho,
algún demonio me asombra,
y teme la cruz del pecho.

Páez
Quintilla
Pienso que tienes razón.
180
Mírale ahora temblando.

Roberto
(No hay que dudar, almas son;
solo en estarme mirando
conozco su pretensión.
Quintilla
Pero sean lo que fueren,
185
la tierra o el mar alteren,
yo los tengo de seguir.)

Páez
Pues no le dejemos ir.

Roberto
(Algo preguntarme quieren.)

Rugero
Quintilla
Yo te diré lo que haremos.
190
Cuando embarcaros queramos,
en tierra le dejaremos.

Páez
Marche el ejército, y vamos.

Rugero
Ea, soldados, marchemos.

Roberto
Quintilla
(¡Que yo vaya entre estos dos!)

Páez
195
Todo el color se le muda.

Roberto
(¡Qué pasó, don Juan, por vos!)

Rugero
Es el demonio, sin duda.

Roberto
(Ellas son almas, ¡por Dios!)

Vanse. Salen el REY DE IRLANDA y FRANCELISA y FENISO.

Francelisa
Redondilla
Apenas vienes, señor,
200
y ¿ya tratas de partida?

Irlanda
Vame acabando la vida,
Francelisa, un ciego amor.
Redondilla
Volver quiero a Ingalaterra
a mi nueva pretensión.

Francelisa
205
¿Quién es el que esta prisión
con tanto cuidado encierra?

Irlanda
Redondilla
Un hombre que cautivé
en la mar, cuando venía.

Francelisa
Toda la noche y el día
210
suspira.

Irlanda
Él sabe por qué.

Francelisa
Redondilla
Si no me ha engañado, hermano,
la fama, ya se casó
Clarinda, y sospecho yo
que la pretendes en vano.

Irlanda
Redondilla
215
Nuevas que pasan en el mar
siempre son, hermana, inciertas,
que son sus puertos mil puertas
por donde suelen entrar.
Redondilla
Juntas de varias naciones
220
engendran monstruos iguales.

Francelisa
De sus fiestas principales
hay aquí mil relaciones.

Irlanda
Redondilla
¿Con quién dicen?

Francelisa
Con don Juan
de Castro, bello español
225
que compite con el sol
en generoso y galán.

Irlanda
Redondilla
¿Ves como todo es mentira?

Francelisa
¿Por qué?

Irlanda
El porqué, yo lo sé.

Francelisa
¿No puedo saber por qué?

Irlanda
230
De lo que escriban me admira,
Redondilla
que yo sé bien que don Juan
no está en Londres ni en su tierra,
ni aun en toda Ingalaterra.

Francelisa
Luego, ¿engañado nos han?

Irlanda
Redondilla
235
Tenlo por cierto, y que yo
puedo seguro volver
a pedirla por mujer.

Francelisa
Pues ¿quién las justas venció?

Irlanda
Redondilla
Jüeces apasionados
240
y con jirón de españoles,
puestos sobre estanteroles
de teatros entoldados,
Redondilla
dieron el premio a don Juan
por una o dos buenas lanzas,
245
mas sus vanas esperanzas
lejos de gozarle están,
Redondilla
que no puede la razón
sufrir que viva el engaño.

Francelisa
Admírame el desengaño
250
de su fama y opinión,
Redondilla
porque en Irlanda no hay cosa
más vulgar que su belleza,
armas, valor, gentileza
y sangre maravillosa,
Redondilla
255
su gala a caballo, a pie,
peleando, hablando...; en fin,
que es un Roldán paladín
el don Juan de Castro sé.
Redondilla
Bien dicen que son gigantes
260
las famas de lejos vanas,
y las verdades enanas,
en personas semejantes.

Irlanda
Redondilla
Esto, hermana, es la verdad,
y que es don Juan generoso,
265
pero de fuerte y brioso
puedes quitar la mitad.
Redondilla
Voy a dar traza en saber
cuándo me podré partir.

Francelisa
¿Ya me dejas?

Irlanda
No hay vivir
270
en ausencia, o no hay querer.

Vase.

Francelisa
Redondilla
Detente, Feniso, un poco.

Feniso
¿Qué me manda vuestra Alteza?

Francelisa
¿Que es tan grande la belleza
de Clarinda?

Feniso
Viene loco.

Francelisa
Redondilla
275
Bien se le ha echado de ver,
pues apenas ha llegado,
cuando vuelve, y confiado
que la podrá merecer.

Feniso
Redondilla
Estando ausente don Juan,
280
pienso que posible sea,
porque ella a don Juan desea,
que es en extremo galán.
Redondilla
Que aunque el Rey su fama cuenta
de esta suerte, y su valor,
285
es por celos de su amor,
que injustamente la afrenta,
Redondilla
que sin duda le venció
tres veces, y que fue hazaña
con que a los Castros y a España,
290
su padre y su patria honró.

Francelisa
Redondilla
Eso creo yo muy bien,
pero don Juan, ¿dónde está?

Feniso
Tu hermano y señor se irá
donde a Clarinda le den,
Redondilla
295
y luego sabrás adónde.

Francelisa
Y ahora, ¿no puede ser,
Feniso amigo, saber
qué tierra a son Juan esconde?

Feniso
Redondilla
Hablas con los ojos tanto,
300
que voy entendiendo de ellos
más que de tu boca.

Francelisa
En ellos
pudiera ser lengua el llanto.
Redondilla
Y pues que a fiar de ti
me atrevo igual pensamiento,
305
o estoy sin entendimiento,
o todo el amor en mí.
Redondilla
La fama de este don Juan,
Feniso, con vivo fuego
me abrasa.

Feniso
El amor es ciego,
310
y esa es la razón que dan
Redondilla
para que quiera sin ver,
que de todos los sentidos,
entra amor por los oídos
con mayor fuerza y poder.

Francelisa
Redondilla
315
¿Quieres saber cómo es eso,
y cómo el alma lo siente?
Que se me ha puesto en la frente
que es don Juan aqueste preso.

Feniso
Redondilla
¡Don Juan! ¿Cómo?

Francelisa
No hay poder
320
saber el cómo, Feniso,
pues el alma me da aviso,
bien lo debe de saber.

Feniso
Redondilla
Por lo mucho que te debo
y que a tus padres debí,
325
te dijera adónde vi
ese gallardo mancebo
Redondilla
si no temiera a tu hermano.

Francelisa
¡A mi hermano! ¿De qué modo?
Dímelo, Feniso, todo,
330
porque ese temor es vano,
Redondilla
que, fuera de que el secreto
me importa también a mí,
sabré yo sacarte a ti
del más peligroso aprieto.

Feniso
Redondilla
335
¡Ah, lengua! ¿Por qué te puso
la naturaleza en parte
que pudieses deslizarte?
¡Nuestra fábrica compuso!
Redondilla
¿Qué mucho que te deslices,
340
si siempre en húmedo estás?
Pero aun mostrándolo vas
en esto mismo que dices.
Redondilla
Toda tu disculpa es nada,
porque el cerco de los dientes
345
fueron muchos excelentes
con que estuvieses guardada.
Redondilla
Temblando estoy, y deseo
decir todo lo que sé.

Francelisa
Mucho me agravia tu fe,
350
cosa que en tu amor no creo.
Redondilla
¿Esto no fías de mí?

Feniso
Señora, yo lo diré,
que pues a dudar llegué,
señal de decirlo di.
Redondilla
355
Aqueste preso es don Juan,
preso del Rey por traición;
si en amor traiciones son,
¿por qué otro nombre les dan?
Redondilla
Salió al campo al desafío
360
con un escudero a pie,
mandome el Rey –que esto fue
no traición, servicio mío–
Redondilla
que con armado escuadrón
de entre unos olmos saliese,
365
y que al español prendiese.
Prendile al fin a traición.
Redondilla
El escudero y Mauricio
se fueron a pelear;
Mauricio no ha de tornar
370
hasta el día del jüicio,
Redondilla
porque el gallego español
con una y con otra herida
vengó muy bien en su vida
de su señor la traición.

Francelisa
Redondilla
375
¿Que aquí está don Juan? ¡Y preso!

Feniso
Preso, como digo, está.
Tu hermano ahora se irá;
no te está mal el suceso,
Redondilla
porque le podrás hablar,
380
ver y casarte con él
mientras Arnaldo sin él
la suerte puede obligar.
Redondilla
Y aunque fue su amor terrible,
cualquiera mujer ausente
385
se cura con lo presente,
y olvida de lo imposible.

Francelisa
Redondilla
¿Cómo aguardar el ausencia
del Rey?

Feniso
Porque si lo sabe...

Francelisa
¿Tienes tú acaso la llave?

Feniso
390
Señora, con más paciencia.
Redondilla
¿Quién te dijo que tenia
la llave?

Francelisa
Necio, si a mí
me dijo que estaba aquí
don Juan mismo el alma mía,
Redondilla
395
¿son efectos de ella ajenos
decir que tú la tendrás?
Habiendo dicho lo más,
¿había de callar lo menos?

Feniso
Redondilla
Ahora bien, la confianza
400
de tu ingenio y tu valor,
y el tenerte tanto amor,
aqueste imposible alcanza.
Redondilla
Alcaide soy de don Juan;
la llave es esta. Yo sé
405
solo el secreto.

Francelisa
Mi fe
y el amor dándote están
Redondilla
de aquesta merced en prendas
mil almas. Muestra la llave.

Feniso
Mira tu honor.

Francelisa
Amor sabe
410
lo que ha de hacer.

Feniso
No le ofendas.

Francelisa
Redondilla
Yo sabré mirar por él.
Retírate allí.

Feniso
Aquí estoy.

Francelisa
A abrir esta torre voy,
a hablar un rato con él.
Redondilla
415
pFenisa Pues no le digas quién eres.

Francelisa
Que soy tu mujer diré.

Vase.

Feniso
Poco sé, pues que no sé
las fuerzas de las mujeres.
Redondilla
¿Qué Sansón no han derribado?
420
¿A qué David no han vencido?
¿Qué Salomón no han rendido?
¿Qué Alcides no han engañado?
Redondilla
Pero ya vienen allí.
El Rey la muerte me da...
425
Mas ella no lo dirá.
Quiero escuchallos de aquí.

Escóndese. Y salen FRANCELISA y DON JUAN.

Juan
Redondilla
Pues que ignoro la ocasión
para que vienes a verme,
alumbrarme y defenderme
430
en esta oscura prisión,
Redondilla
paréceme que has entrado
no más de como el sol entra
para alumbrar cuanto encuentra
y calificar lo helado.
Redondilla
435
Porque, según tu hermosura,
solo puede ser el sol
efecto en un español
ausente de su luz pura.
Redondilla
Pintábanle en forma humana
440
los indios, y esto conforma
con tu más que humana forma,
pues es forma soberana.
Redondilla
Y aunque el sol no suele hablar
a los presos que entran a ver,
445
si sol y ídolo has de ser,
bien me puedes consolar.
Redondilla
¿Qué dices? ¿Trata mi muerte
el rey de Irlanda? Que Apolo
es dios de oráculos solo,
450
y quiero consulta hacerte.
Redondilla
¿Es hoy el fin de mi vida?
¿Acaban con hoy mis daños?

Francelisa
Tú verás a sus engaños
opuestas las fuerzas mías;
Redondilla
455
y si no te he respondido,
es porque he estado ocupada
en dar tu presencia amada
a mi más noble sentido.
Redondilla
Confórmaste con mi idea,
460
igual eres a tu fama,
satisfaces quien te ama
y alegras quien te desea.
Redondilla
¿No eres tú don Juan de Castro?

Juan
Aunque como ves estoy,
465
el mismo, señora, soy,
que aquesta cadena arrastro.
Redondilla
Yo soy el conde de Andrada,
yo soy aquel español
notorio desde el Ferrol,
470
del Sil a la Citia helada.
Redondilla
Yo soy... Mas ¿para qué digo,
que ninguna cosa soy,
si ahora esperando estoy
la espada de mi enemigo?

Francelisa
Redondilla
475
¿Que tú eres don Juan?

Juan
Tales mis dichas están.

Francelisa
No tengas pena, don Juan.

Juan
Bien dices, no la tendré;
Redondilla
y mal en peso levantas
480
el peso de esta cadena,
porque mal tendrá una pena
un hombre que tuvo tantas.

Francelisa
Redondilla
Esta, y muchas que tuvieres,
te quiero yo remediar.

Juan
485
Mucho suele hacer y obrar
la piedad en las mujeres;
Redondilla
mas ¿no podré yo saber
quién eres, y cómo sabes
quién soy?

Francelisa
De quien estas llaves
490
me pudo dar soy mujer.

Juan
Redondilla
Pues ¿qué ocasión te ha movido
a quererme ver?

Francelisa
No más
de ver que sin causa estás
aprisionado y rendido,
Redondilla
495
y el tener noticia alguna
de tu valor, porque sé
que la envidia pone el pie
donde le alza la fortuna.
Redondilla
Y pues no puede faltar
500
en tu claro entendimiento
y sangre agradecimiento,
quiérote en esto obligar,
Redondilla
que si correspondes bien
a tan justa obligación,
505
trocaremos la prisión
y la libertad también.
Redondilla
Porque si tu voluntad
la misma sangre confiesa,
yo gustaré de estar presa
510
porque tengas libertad.

Juan
Redondilla
Pues ¿en qué puedo obligarte,
tan pobre como me ves?
¿Adónde hallaré interés
para que pueda pagarte?
Redondilla
515
Cuando fuera esta cadena
del oro que Arabia cría,
era corto premio el día
que a la muerte el Rey me condena.

Francelisa
Redondilla
Tan corto, que si pudieras
520
toda la arena del mar
en oro puro mudar,
de que una cadena hicieras
Redondilla
con que pudieras ceñir
el mundo y sus elementos,
525
no eran agradecimientos
para poderme servir.
Redondilla
Y cuando de ella colgado,
por joya el mundo me hicieras,
con su valor no pudieras,
530
don Juan, haberme pagado.

Juan
Redondilla
Si dices que eres mujer
de un alcaide, dama hermosa,
fuera de oro, ¿qué otra cosa
te puedo yo prometer?
Redondilla
535
No pienso yo que en el mundo
tan mal recibido está
el interés.

Francelisa
Sí será,
pero yo en otro me fundo.

Juan
Redondilla
¿De qué hay mayor interés
540
que del oro? Pues con oro,
guardando al cielo el decoro,
se hace todo lo que ves.
Redondilla
Cleopatra a Antonio mostró
solo en oro su grandeza.

Francelisa
545
Las almas tienen nobleza
que el oro jamás compró.

Juan
Redondilla
Pues ¿qué quieres proponerme,
que por tu propio valor
te dueles de mi valor?

Francelisa
550
Ya comienzas a entenderme.

Juan
Redondilla
Pues llegado a que por él
te quieres doler por mí,
también hay valor en mí
para pagarte con él.

Francelisa
Redondilla
555
Ahora aciertas mejor,
que a una mujer principal
todo interés le está mal
que no sea interés de amor.

Juan
Romance (tirada)
Pues ¡cómo! ¿Amor te ha obligado?

Francelisa
560
Amor, don Juan, me obligó.

Juan
Pues ¿podré pagarte yo?

Francelisa
Podrás, pues no eres casado.

Juan
Redondilla
¿Cómo, si tú eres casada?

Francelisa
No soy.

Juan
Pues ¿qué puedo hacer?

Francelisa
565
Quererme por tu mujer.

Juan
Y mujer determinada.
Redondilla
¿Sabes tú quién soy?

Francelisa
Muy bien.

Juan
¿Sabes quién los Castros son?
¿Sabes mi grande opinión?

Francelisa
570
Y sé tu valor también.

Juan
Redondilla
Pues ¿cómo sabes de ti
que me podrás igualar?

Francelisa
Las almas vengan a estar
iguales en ti y en mí,
Redondilla
575
que lo que es sangre, yo haré,
para igualar tu persona,
que te sobre una corona,
y quizá te la daré.

Juan
Redondilla
Dadme, señora, esos pies
580
porque ya os he conocido.

Francelisa
Luego ¿ya sabes que pido
de mi amor justo interés?

Juan
Redondilla
Es tan justo, si sois vos
quien pienso, que sí seréis...

Sale FENISO.

Feniso
585
Ciegamente procedéis.

Francelisa
¡Cómo!

Feniso
El Rey viene, ¡por Dios!

Francelisa
Redondilla
Éntrate de presto.

Feniso
Cierra.

Vase DON JUAN, y sale el REY.

Irlanda
¿Todavía estás aquí?

Francelisa
En tratar me divertí
590
sucesos de Ingalaterra.

Irlanda
Redondilla
Yo vengo con poco gusto.

Francelisa
¿De qué?

Irlanda
De que cierta fama
a la defensa nos llama
de esta isla.

Francelisa
¡Caso injusto!
Redondilla
595
Pues ¿quién te viene a hacer la guerra?

Irlanda
No sé más de que en el puerto
dicen que han visto, y es cierto,
armada de Ingalaterra.

Francelisa
Redondilla
¡Contra ti! ¿Por qué ocasión?

Irlanda
600
Si verdad te he de decir,
tienen razón de acudir
a una justa obligación.

Francelisa
Redondilla
¿Cómo?

Irlanda
El hombre que está preso
es don Juan de Castro.

Francelisa
Pues
605
don Juan ¿qué importa al inglés?

Irlanda
Que le prendí mal, confieso,
Redondilla
y el Rey le tiene afición,
que hacerle heredero trata;
fuera de que aquella ingrata
610
habrá sido la ocasión,
Redondilla
que con amor que le tiene,
al viejo Rey ha incitado
para librarle, y juntando
la armada, si armada viene.

Francelisa
Redondilla
615
Pues ¿qué te movió a prender
aquel bizarro español?

Irlanda
Quitar un águila al sol
que pudo sus rayos ver.

Francelisa
Redondilla
Mátale aquí.

Irlanda
Tú, ¿no entiendes,
620
Francelisa, que era error
hacer la causa mayor?

Francelisa
Pues ¿para qué le defiendes?
Redondilla
Entrega a don Juan al Rey
o al General de la armada.

Irlanda
625
Pienso que es cosa acertada.

Francelisa
Pero es yerro a toda ley,
Redondilla
pues fuera de que dirán
que ha sido por cobardía,
queda de tu alevosía
630
mal satisfecho don Juan.
Redondilla
Y si ese español después
y el inglés te han de hacer daño,
paréceme que es engaño
dalle tal nombre al inglés.

Irlanda
Redondilla
635
Pues ¿qué he de hacer?

Francelisa
Defenderte.

Sale ALEJANDRO.

Alejandro
¿Con tanto descuido estás?

Irlanda
¿Hay, Alejandro, algo más?

Alejandro
¡Cómo más!

Irlanda
Prosigue.

Alejandro
Advierte.
Romance (tirada)
Cuando al puerto, gran señor,
640
partí corriendo la posta
para saber si la fama
tantas veces mentirosa
en la causa lo sería
de tu presente congoja,
645
veo en sendas y caminos
gente que la tierra brota,
porque pienso que excedían
de los árboles las hojas,
todos huyendo a su amparo
650
como a centro en quien reposa.
Unos me cercan, señor;
otros, con manos piadosas,
me detienen el caballo,
y cuál de la misma ropa.
655
“Vuelve, Alejandro”, me dicen,
“vuelve al Rey, di que socorra
el mísero reino suyo,
que ya su descuido nota,
porque sesenta y tres naves
660
en aqueste punto abordan
una belicosa armada
de Ingalaterra y Escocia,
todos los bordes vestidos
hasta el corredor de popa
665
de damascos y de telas,
y de la popa a proa
coronadas de soldados
que las gúmenas enroscan.
Han hecho fuertes trincheras
670
para ocultar sus personas;
sobre los garceses altos
los estandartes tremolan
con los leones de España
y de Britania las rosas,
675
y las flámulas que bajan,
que casi las aguas tocan,
desde los penoles altos
de las entenas se mojan,
todas con diversas velas,
680
ya latinas, ya españolas,
entre mil veneras blancas
bordadas de cruces rojas.
Jamás fábrica tan bella
ni máquina tan hermosa
685
tuvo en sus hombros Neptuno
desde el incendio de Troya.
Y más que por General
de esta armada belicosa
viene el mejor español
690
que vio lo mejor de Europa.
Del príncipe de Galicia
y doña Elvira de Rojas
es hijo, y conde de Andrada;
don Juan de Castro se nombra.
695
Dice que viene en venganza
de una injuria vergonzosa
que le hiciste al mismo en Londres,
y que esta es la causa sola.”
Hízosele resistencia
700
desde el puerto, mas fue poca,
que como el cielo granizos,
lleven las naves pelotas.
Tomáronle, en fin, en lanchas
por unas calas angostas,
705
y formando un escuadrón
viene marchando a la sorda.
Don Juan, dicen los soldados,
que ha prometido a su esposa
no volver sin tu cabeza,
710
y que se han hecho las bodas.
Mira, valeroso Arnaldo,
lo que a tu remedio importa,
al bien de tu reino triste
y al honor de tu corona,
715
porque según es la fama
de aqueste español ahora,
solo el hombre las espanta,
y del arcabuz se asombran.

Irlanda
Endecasílabos sueltos (tirada)
Si no dijeras que la gente misma
720
te detuvo, Alejandro, y que con lágrimas
viene a pedirme como a Rey amparo
contra los enemigos que me cuentas,
por fábula tuviera lo que dices
respecto de llamar Don Juan de Castro
725
al General de la presente armada.

Alejandro
Antes si alguna cosa tan vilmente
hizo acudir a la defensa justa,
fue el nombre de don Juan.

Irlanda
¿Don Juan de Castro
viene por General de aquesta armada?
730
¿Qué dices, Alejandro?

Alejandro
Lo que oyes.

Irlanda
¿Hasle visto?

Alejandro
No.

Irlanda
Pues no lo creas.

Alejandro
¿Cómo que no lo crea si lo dicen
soldados, gente, fama, naves, armas,
banderas, estandartes, gallardetes,
735
las veneras y cruces de Santiago,
y el mismo miedo, que es mayor testigo?

Irlanda
Siempre el miedo es testigo mentiroso.
Yo tengo a don Juan preso.

Alejandro
¿Preso?

Irlanda
Preso.

Alejandro
¿Adónde?

Irlanda
En esta torre.

Alejandro
¿De qué modo?

Irlanda
740
De que le traje yo de Ingalaterra,
y esa armada la rige el Rey, sin duda,
no de tanta opinión ni buena gente.
Ven conmigo, Alejandro, que en un punto
verás si salgo a la defensa armado.
745
Dame las llaves tú de aquesta torre,
y pon cien hombres de mi guarda en ella,
aunque no será tanta su ventura,
que lleguen a alcanzarla con los ojos.
Tú, hermana Francelisa, atiende en tanto
750
a amparar las mujeres generosas
cuyos maridos a servirme fueren.

Francelisa
Haré lo que me mandas, y si acaso
fueren los hombres posos, yo me atrevo
a salir, como bárbara amazona,
755
con muchas que tendrán el mismo brío,
a la defesa de la honra y patria.

Irlanda
Guárdete el cielo.

Vase, y ALEJANDRO.

Francelisa
¡Ay, triste yo, Feniso!
¿Qué haré en suceso tan confuso?

Feniso
Darle
con discreción lugar a la fortuna.

Francelisa
760
Si vencen los ingleses y se llevan
al español que como ves adoro,
gozarale Clarinda.

Feniso
Pues ¿qué intentas?

Francelisa
Animarme también a defendelle,
que nunca a las mujeres faltó el ánimo,
765
que, con amor, un pájaro en su nido
con tierno pico a la culebra ofende.

Feniso
¿Tú podrás defendelle?

Francelisa
Amor me anima.

Feniso
¿De qué suerte podrás?

Francelisa
Mudado el hábito.

Feniso
En todo tengo de servirte.

Francelisa
Vamos,
770
que no he de ser quien soy, o ha de ser mío.

Feniso
¿Qué no podrá mujer?

Francelisa
Añade luego:
si tiene amor, mientras le dura el fuego.

Vanse. Salen SOLDADOS con cajas, banderas; PÁEZ, RUGERO con bastón.

Rugero
Quintilla
Huyendo van los cobardes.

Páez
¡Brava entrada!

Rugero
¡Gran victoria!

Páez
775
Prosigue, señor, no aguardes.

Rugero
¿Qué es de la soberbia y gloria
de los contrarios alardes?
Quintilla
¿Dónde está Arnaldo alevoso?

Páez
Fuiste en llegar tan dichoso
780
con la bonanza del mar,
que esto debe de ignorar
cuando llegas victorioso.

Rugero
Quintilla
Pues ¿cómo hasta la ciudad,
donde tiene corte y vive,
785
llego sin dificultad,
y un hombre no se apercibe
a tener de sí piedad?
Quintilla
O es fuerza de la razón,
o debe de estar ausente,
790
o le falta el corazón.

Páez
Pienso que sacar intente
al Conde de la prisión.
Quintilla
Con volverle, habrá creído
que has de volverte a embarcar.

Rugero
795
Engaño cobarde ha sido.
Más pienso que me ha de dar,
que más tengo prometido.
Quintilla
Sin su cabeza, no creas,
Páez, que de Irlanda salga,
800
o sin que preso le veas.

Páez
Ya no hay ruego que le valga
si la venganza deseas.

Rugero
Quintilla
¿Dónde la torre será
en que mi hermano está preso?

Páez
805
El muro contemplo ya.

Sale ROBERTO.

Roberto
(Ya no temo mal suceso;
aquí el general está.
Quintilla
El espíritu cruel
que en el puerto me dejó,
810
porque no fuese con él,
hoy en el de Irlanda entró
digno de palma y laurel.
Quintilla
Bien pensó que no pudiera
seguirle, pero mi amor,
815
que en ser firme persevera,
halló fuerza en mi valor
y una barca en la ribera.
Quintilla
Encontré con una nave
donde, el acogerme incierto
820
–pues toda el armada sabe
que hay bando contra Roberto
para que mi vida acabe–,
Quintilla
y al agua me eché desnudo;
y nadando, así de un cabo
825
que darme la vida pudo.
Trepé, acogiome un esclavo,
vine entre la gente mudo
Quintilla
hasta que a Irlanda llegamos,
donde si a don Juan cobramos,
830
venga la muerte, no quiero
vida.)

Rugero
Este muro primero,
cubierto de verdes ramos,
Quintilla
es la señal que me dio
el irlandés de la torre
835
adonde don Juan quedó.

Páez
Del muro una fuente corre.

Rugero
De eso también me advirtió.
Quintilla
¿Qué es esto? ¡Válgame el cielo!

Páez
¿Qué miras?

Rugero
Aquel soldado.

Páez
840
Todo me ha cubierto un hielo.

Roberto
(Las dos almas me han mirado.
Que me conocen recelo.)

Rugero
Quintilla
¿El demonio no es aquel
que en Ingalaterra vimos?

Páez
845
Mira si es cierto ser él,
pues de allá sin él venimos,
y aquí nos vemos con él.

Roberto
Quintilla
(¿Qué dirán, válgame Dios,
aquestas almas de mí?)

Rugero
850
¿No le hablaremos los dos?

Páez
¿Qué puede hacernos aquí?

Rugero
¡Qué paso, don Juan, por vos!
Quintilla
Roberto...

Roberto
Señor...

Rugero
¿No sabes
que no gusto verte aquí?

Roberto
¿Por qué?

Rugero
Por cosas bien graves,
855
que tú las sabrás de mí.
Deja, Roberto, mis naves.
Quintilla
Mira que yo soy cristiano,
mira que no has de mostrar
en mí tu rigor tirano,
860
porque Dios me ha de librar
de tu cautelosa mano.

Roberto
Quintilla
Señor, ¿cuándo te ofendí
si acaso eres tú don Juan,
quien tanto me quiso a mí?
865
¿Este galardón me dan
tus obras? ¿Tú hablas así?
Quintilla
¡Yo cauteloso, que adoro
tu sombra! ¿Yo soy tirano?
¿Por qué fuerza o qué tesoro?
870
Pues, señor, si eres cristiano,
¿cuándo fue Roberto moro?
Quintilla
En Dios creo yo también;
tengo crisma, y sé muy bien
la doctrina que aprendí
875
en partes donde nací.
¿Conmigo tanto desdén?
Quintilla
Si es porque fui tu lacayo
y tuve aquel pensamiento,
ya de la empresa desmayo,
880
aunque me dio atrevimiento
darme de tu sol un rayo.
Quintilla
Ya no pienso en Florïana,
que fue locura, señor.
Mira que es cosa inhumana
885
que quepa en tu gran valor
una venganza tan vana.
Quintilla
Mira lo que te he servido
en Sarria, en Monforte, en Lemos,
en tierra y mar padecido.

Páez
890
(Engañado nos habemos,
que este es hombre conocido,
Quintilla
y me acuerdo haberle visto
con el Conde en el Ferrol,
por donde fui tan malquisto.)

Salen FENISO y FRANCELISA.

Francelisa
895
(Feniso, si es español,
un imposible conquisto.
Quintilla
Pero ¿cómo el rey inglés
hizo español General?

Feniso
Español me dicen que es.

Francelisa
900
Este es el guion real.)

Rugero
¿Qué quiere aqueste irlandés?

Francelisa
Quintilla
(¡Válgame Dios!

Feniso
¿Qué te admira?

Francelisa
¿No es este don Juan?

Feniso
No sé.

Francelisa
Don Juan es que nos mira.)

Rugero
905
Páez...

Páez
Gran señor...

Rugero
¿Por qué
el irlandés se retira?

Páez
Quintilla
Admírale tu valor,
que piensa que eres don Juan.

Feniso
(Señora, hablarle es mejor.

Francelisa
910
Los dos mirándome están.
Muero de espanto y temor.
Quintilla
¿No quedaba preso?

Feniso
Sí.

Francelisa
Pues ¿cómo está libre aquí?

Feniso
Habla con aquel soldado.)

Páez
915
Él no llega, de admirado
del valor que admira en ti.

Francelisa
Quintilla
¡Ah, hidalgo!

Roberto
¿Qué me queréis?

Francelisa
El General Capitán,
¿quién es?

Roberto
920
El mismo que veis.

Feniso
¿Cómo se llama?

Roberto
Don Juan.

Francelisa
¡Don Juan!

Roberto
Hablarle podéis,
Quintilla
aunque no sé, ¡por Dios vivo!,
si es fantasma o ilusión.

Francelisa
925
(Notable temor recibo.
¿No quedaba en la prisión,
y con cien guardas cautivo?

Feniso
Quintilla
Por estos ojos le vi.

Francelisa
Pues ¿cómo está allá y aquí?

Feniso
930
Sin duda que hay dos don Juanes
españoles capitanes.

Francelisa
Y dos fuegos para mí.

Feniso
Quintilla
Háblale.)

Francelisa
Dame esos pies.

Rugero
Vengas, gallardo irlandés,
con buena dicha. ¿Qué quieres?

Francelisa
935
Que me escuches, por quien eres;
lo que soy, sabrás después.
Romance (tirada)
General de Ingalaterra,
famoso don Juan de Castro,
desde Compostela a Londres,
940
y desde el norte al ocaso;
tú, por quien bárbaros moros,
desde el Sil gallego al Tajo,
desde el Tajo al claro Betis
y desde el Betis al Dauro...
945
No sé, ¡por Dios!, lo que digo;
no sé, ¡por Dios!, lo que hablo,
porque mirándote al rostro,
del mismo rostro me espanto.
Tiénese en naturaleza
950
por espantoso milagro
ser los rostros diferentes,
y aquí parecerse tanto...

Rugero
¿No prosigues?

Francelisa
Ya prosigo.

Rugero
(Páez...

Páez
Señor...

Rugero
Contemplando
955
de este irlandés la hermosura,
habla, rostro, cuerpo y manos,
he pensado que es mujer.

Páez
Y no te habrás engañado,
porque yo pienso lo mismo,
960
y que es de ángel retrato.)

Francelisa
¿No me escuchas?

Rugero
Ya te escucho.

Francelisa
El rey de Irlanda, mi hermano
–que soy mujer, español,
y Francelisa me llamo–,
965
me contó cómo tenía
la causa de vuestro agravio
en aquella torre fuerte
que guardan soldados tantos.
Disculpose con decir
970
que amor está disculpado
desde el principio del mundo,
por quien vino tanto daño.
Reñile el dar ocasión
a que ese inglés, Eduardo,
975
destruyese nuestras islas,
siendo amigo tantos años.
Finalmente, persuadido,
dejó de salir al campo
con seis mil hombres de a pie
980
y más de dos mil caballos,
y a mi ruego darte quiere
este preso... ¡Extraño caso!
¡Que hable yo de un hombre ausente,
y sea el mismo con quien hablo!
985
Por lo que adoras, señor,
si es verdad que estás casado
con la divina Clarinda,
y que has dormido en sus brazos,
que te contentes con esto
990
y no des causa al estrago
que en los tuyos y en los nuestros
hará tan sangriento asalto.
Pierro, Jerjes, Ciro, César,
Pompeyo, Alejandro y Dario,
995
cuando sin sangre vencieron,
sus victorias celebraron.
Si puedes vencer sin ella,
serás bienaventurado.
Si la ciudad entrar quieres
1000
cuya cerca estás mirando,
serás tan mal recibido
y habrá de costarte tanto
como Numancia costó
en España a los romanos,
1005
porque no solo los hombres
de defenderse han jurado,
pero las propias mujeres,
desde diez hasta treinta años,
de las cuales, como ves,
1010
aqueste traje he tomado;
soy capitana amazona
en el troyano Escamandro.
Y como al darles tormento,
hasta que se han desnudado
1015
corre peligro el delito,
y luego es cierto el negallo,
así ahora el desnudarse
del hábito honesto ha dado
ocasión para morir
1020
si llegas a ejecutarlo.
¡Respóndeme!

Rugero
(Páez...

Páez
Señor...

Rugero
Partido hubiera tomado
si por partido me dieran
este celestial milagro.

Páez
1025
¿Hate parecido bien?

Rugero
Estoy de verla admirado,
turbado de responderla,
y sin alma de pensarlo.
Los ojos, viéndola, ciegan,
1030
temen la lengua y las manos,
esta el hablar con soberbia,
y ellas el hacerle daño.
¿Qué me aconsejas que diga?

Páez
Si tú como Octavïano
1035
a Cleopatra la escucharas,
excusaras preguntarlo.
Mas ya que su rostro has visto,
su tierna lengua escuchado,
ya basilisco en la vista,
1040
ya cocodrilo en el llanto,
di que quieres ver al preso,
y que con él consultado,
te volverás a las naves,
respecto de ser tu hermano.)

Francelisa
1045
¿No respondes?

Rugero
Ya respondo.
Dirás, Francelisa, a Arnaldo
que aceptaré su partido
si con mi hermano lo trato,
que es fuerza verme con él.

Francelisa
1050
Luego el español gallardo,
¿es tu hermano?

Rugero
Y tan de veras,
que un alma vive entrambos.
Somos un cuerpo y un rostro,
un pensamiento, un retrato,
1055
una voluntad y un gusto
y un mismo don Juan de Castro.
Y en lo que a defensa toca,
di que quince mil soldados
que traigo aquí, solo tienen
1060
lo que el pie cubre en el campo.
Esas naves son sus casas
y estos muros sus ganados;
vuestra hacienda su sustento,
y sus dineros sus manos.
1065
Y que pues a las mujeres
se remiten con ser tantos,
no debe de ser el miedo
menos que ha sido el agravio.
Mas si todas, Francelisa,
1070
como tú matan mirando,
Arnaldo está defendido;
el partido es excusado,
porque ya tu gallardía
está de mi amor triunfando,
1075
que solo al amor se rinde
quien tiene sangre de Castro.

Francelisa
¡Por cuánto, ilustre gallego,
dejaras de ser soldado
con tu enemigo y conmigo
1080
galán, noble y cortesano!
Mas cree que si te precias
de parecerme bizarro,
que me precio yo de ser
Castro, en cuanto soy y trato,
1085
porque es el cuerpo irlandés,
de mis padres heredado,
pero atrae con el alma
los pensamientos que traigo,
las acciones, las potencias;
1090
que como cuerpo en que ha entrado
espíritu, en cuanto digo,
pienso y pretendo, soy Castro.
Iré a llevar la respuesta
y enviarete algún regalo,
1095
porque estoy mirando en ti
el consuelo de mis daños,
que si dos don Juanes hay
y el uno me da cuidado,
yo sé que no hay dos Clarindas
1100
para que puedan gozarlos.

Vase.

Rugero
¿Entendístelo?

Páez
Sospecho,
si por dicha no me engaño,
que quiere bien a don Juan.

Rugero
Ahora bien, hagamos alto
1105
mientras la respuesta viene,
que si ella quiere a mi hermano,
no está lejos de ser mía.

Roberto
(¡Extraño y notable caso!
Ya quiere gozar desotra
1110
y, con Clarinda casado,
un mes estuvo con ella
en su cama y en sus brazos.
Si es este espíritu, y quiere
a cuantos cuerpos topamos,
1115
en los días de mi vida
vi espíritu tan bellaco.)

Rugero
Roberto...

Roberto
Señor...

Rugero
¿Irás
a ver y hablar a mi hermano?

Roberto
De paz, bien podré.

Rugero
Pues ven
1120
porque una carta escribamos.
¡Ay, hermosa Francelisa!

Roberto
(Hoy sabré cuál es mi amo.)


Acto II

Salen el REY DE IRLANDA y FRANCELISA.

Irlanda
Redondilla
¿Cómo dices, Francelisa,
que al mismo don Juan hablaste?
1125
¿No adviertes que te engañaste?

Francelisa
Remedia este daño aprisa,
Redondilla
y déjate de saber
si es don Juan o no es don Juan,
pues por partido te dan
1130
que los dos se quieren ver.

Irlanda
Redondilla
¡Dos don Juanes!

Francelisa
Y que son
uno mismo y son hermanos.

Irlanda
¡Por los cielos soberanos,
que muero de confusión!
Redondilla
1135
Ya sé lo que puede ser,
que es parecerse dos hombres
y tener los mismos nombres.

Francelisa
Resuelve lo que has de hacer;
Redondilla
mira si estos se han de hablar,
1140
o al asalto te apercibe.

Irlanda
No tener gente en que estribe
pienso que me ha de obligar.
Redondilla
Con justa causa se alaba,
y yo lo siento en mi tierra,
1145
que la presteza en la guerra
todo lo que quiere acaba.
Redondilla
Fue con tal velocidad,
que apenas naves oí,
cuando ya su gente vi
1150
dar asalto a mi ciudad.

Sale FENISO.

Feniso
Redondilla
Un español quiere hablarte
de parte del General.

Irlanda
Entre. ¿Hay confusión igual?

Francelisa
Escucha, Feniso, aparte.

Sale ROBERTO.

Roberto
Endecasílabos sueltos (tirada)
1155
Deme los pies su Alteza.

Irlanda
Di, soldado,
a lo que vienes.

Roberto
Traigo aquesta carta
de nuestro General don Juan de Castro,
para don Juan de Castro.

Irlanda
No lo entiendo.

Roberto
1160
Ni yo tampoco.

Irlanda
Dime: ¿cómo traes
de don Juan carta, para don Juan mismo?

Roberto
Porque entre ellos, es sola diferencia
estar el uno libre, el otro preso,
y escribírsela al preso el que está libre.

Irlanda
1165
Abrid por esa puerta aquella torre.

Feniso
Muestra la llave.

Irlanda
Toma.

Francelisa
Oye, soldado.

Roberto
¿En qué te sirvo?

Francelisa
Escucha una palabra.
¿Es verdad que son Juan está casado?

Roberto
Casado está don Juan.

Francelisa
¿Con quién y dónde?

Roberto
1170
El con quién es Clarinda, el dónde es
Londres.

Francelisa
¿Vístele tú?

Roberto
Con estos mismos ojos.
Mas no la goza, aunque durmió con ella.

Francelisa
¿Por qué razón?

Roberto
Porque primero dice
que ha de ir a Roma, y es tan bella dama,
1175
que no sé dónde pudo hallar paciencia...
Yo sé de mí, que si forzoso fuera
hacer como él esta jornada a Roma,
que no buscara mayor gloria.

Francelisa
Hermosa
debe ser.

Roberto
Como al abrir la rosa.

Sale DON JUAN y FENISO.

Feniso
Redondilla
1180
Aquí está el preso don Juan.

Irlanda
¿Es como este, Francelisa,
el que contigo me avisa?

Francelisa
Mil pensamientos me dan
Redondilla
de que es el que allí dejé.

Roberto
1185
A don Juan mirando estoy.
Señor...

Juan
¿Quién eres?

Roberto
Yo soy.
Roberto soy, ¿no me ves?

Juan
Redondilla
¡Roberto, mi grande amigo!

Roberto
¡Don Juan, mi grande señor!
1190
¡Cómo conozco en tu amor
que estoy hablando contigo!
Redondilla
Este sí que es mi don Juan.
Déjame atentarte todo.

Juan
¿Qué me atientas de ese modo?

Francelisa
1195
¡Qué alegres los dos están!

Irlanda
Redondilla
Sin duda, es este escudero
el que dio muerte a Mauricio.

Feniso
Aquel amor es indicio.

Roberto
Cosas referirte espero,
Redondilla
1200
señor, que te han de espantar.

Juan
¿Cómo?

Roberto
Clarinda es casada.

Juan
Pues ya no me cuentes nada,
que ya no hay más que contar.
Redondilla
¡Desdichado fue aquel día
1205
que al campo salí, Roberto,
de aquesta traición incierto,
pues perdí la esposa mía!
Redondilla
Mas dime, ¿con quién casó?

Roberto
Con don Juan de Castro.

Juan
¿Quién?

Roberto
1210
Don Juan, que hay otro también.

Juan
¿Qué dices?

Roberto
Lo que vi yo.

Juan
Redondilla
¿Tú lo viste?

Roberto
Con mis ojos,
cuando del campo volví.

Juan
¡Esto oigo, y vivo! ¡Ay de mí!

Roberto
1215
¡Qué he recibido de enojos!
Redondilla
¡Qué desdichas he pasado!
¡Qué afrentas en mar y tierra!

Juan
Pues ¿cómo en Ingalaterra
de don Juan se han acordado?
Redondilla
1220
¿Quién viene a librarme a mí?

Roberto
Don Juan de Castro.

Juan
¿Quién dices?

Roberto
Porque no te escandalices,
el mayor mal te encubrí.
Redondilla
Aunque tengo imaginado
1225
que es el alma del difunto,
y que en tu propio trasunto
con Clarinda está casado,
Redondilla
y viene por General
de esta armada.

Juan
¡Caso extraño!

Roberto
1230
Pero ¡qué puede el engaño
de este mi amor natural!
Redondilla
Que la carta que me dio,
se me ha olvidado de darte.

Juan
Muestra.

Roberto
Aquí podrá avisarte.

Juan
1235
La letra conozco yo,
Redondilla
y en la firma, dos mil veces
pongo, Roberto, la boca.

Roberto
Pues ¿qué razón te provoca?

Juan
Oye.

Roberto
Mucho lo encareces.

Juan
[Lea.] ”Viniendo a buscarte a Ingalaterra en la noche de tu prisión, y que lo había de ser de tu desposorio, me avisó un caballero que tomando tu nombre diese la mano a Clarinda porque no perdieses la ocasión y el reino; hícelo, y fingiendo vengar mi agravio, pedí al Rey naves y gente, y vengo a darte libertad. –Rugero de Moncada.”

Roberto
Redondilla
1240
¡Cómo, señor! ¡Que no es sombra!

Juan
¿No conociste a Rugero?

Roberto
Conocí ese caballero
que aquí tu hermano se nombra,
Redondilla
y es de tu madrastra hijo;
1245
mas, señor, nunca le hablé.

Juan
Prodigiosa industria fue
la que Tibaldo le dijo.
Redondilla
¡Grandes bienes me han venido
de solo un bien que hice a un muerto!

Roberto
1250
¿Que este es tu hermano?

Juan
Y tan cierto,
cuanto es de mí conocido.
Redondilla
¡Oh, Rugero! ¿Quién pudiera,
sino tu amor, socorrerme,
sin esperanza de verme
1255
libre de prisión tan fiera?
Redondilla
Vuelve, Roberto, y dirás
que acometa, que no aguarde,
que mientras fuere más tarde,
será la defensa más.
Redondilla
1260
No te detengas así.

Roberto
Siento el dejarte, señor.

Juan
Muéstrame en partirte amor.

Roberto
Dios te guarde más que a mí.

Vase.

Irlanda
Redondilla
¿Qué te escribe el General?

Juan
1265
Que a librarme en Rey le envía.

Irlanda
Verá la defensa mía
a sus soberbias igual.

Juan
Redondilla
Luego ¿entregarme no quieres,
siendo injusta la prisión?

Francelisa
1270
Mira, hermano, que es razón.

Irlanda
Extrañas sois las mujeres.
Redondilla
Vete, Francelisa, a hacer
con tus dueñas tu labor,
que las cosas del honor
1275
no las entiende mujer.
Redondilla
Don Juan, si yo te he de dar,
ha de ser con un concierto:
que el General vuelva al puerto
y que se alargue a la mar,
Redondilla
1280
y que tú has de hacerme a mí
pleito homenaje seguro
–porque a Clarinda procuro,
que tantos años serví–
Redondilla
de no casarte con ella,
1285
de no pretendella más.

Juan
¡Cercado y soberbio estás!
La fortuna te atropella.

Irlanda
Redondilla
No lo creas, que el valor
la lleva de los cabello.

Juan
1290
Si tú la tuvieres de ellos,
será laurel de tu honor.

Francelisa
Redondilla
Don Juan, acepta el partido,
que otras Clarindas habrá...
Aunque, si casada está,
1295
¿cómo has de ser su marido?

Juan
Redondilla
No tengas de eso cuidado.
El don Juan que se casó
es yo mismo, porque yo
mi poder le tengo dado;
Redondilla
1300
y no haré el pleito homenaje,
solo por ser español,
por cuanto tesoro el sol
mira en todo su vïaje.

Irlanda
Redondilla
Fue el rey Eduardo loco
1305
en casar su hija así,
pudiendo dármela a mí,
con quien no ganara poco.
Redondilla
¿Quién vio a un padre prometer
su hija hermosa, prudente,
1310
al que fuese más valiente?

Juan
Fue discreto proceder,
Redondilla
porque tuviese valor
el hombre a quien él la diese,
y quien las historias viese
1315
no lo tendrá por error
Redondilla
dalle a su hija un marido
tan valeroso y tan fuerte.

Sale ALEJANDRO.

Alejandro
¿Qué haces de aquesta suerte
vanamente entretenido,
Redondilla
1320
si por tres partes asaltan
el muro los enemigos?

Irlanda
¿Qué importa? Vamos, amigos,
que si son tres, treinta faltan.
Redondilla
Muramos en la defensa,
1325
no quiero vivir sin honra,
que no puede haber deshonra
como conseguir la ofensa.
Redondilla
Cierra, Francelisa, el preso,
su guarda anima y repara.

Alejandro
1330
Vamos, señor.

Irlanda
¿Quién pensara
tan desdichado suceso?

Vanse.

Francelisa
Redondilla
Ya quedas en mi poder.

Juan
Y no es novedad ninguna;
tiéneme el de la fortuna,
1335
y es la fortuna mujer.

Francelisa
Redondilla
Deseo saber de ti,
ya que tenéis solo un ser
y un rostro y un parecer,
¿qué pensáis hacer de mí
Redondilla
1340
tú y aqueste General?
¿Cómo habéis de repartir
a Clarinda hoy, si el vivir
con ella ha de ser igual?
Redondilla
Porque si la ley de Dios
1345
manda que una haya de ser,
quede yo para mujer
del que deje de los dos.

Juan
Redondilla
No me has preguntado mal.

Francelisa
Busco lo que me conviene.

Juan
1350
Yo pienso que ha quedar viene
sin Clarinda el General.

Francelisa
Redondilla
Y ¿tiene el mismo valor
que tú?

Juan
Ahora lo verás,
y mucho me obligarás
1355
en tenelle mucho amor.

Suenan cajas dentro y dice el REY:

Irlanda
Redondilla
¡Aquí, valientes soldados!

Francelisa
El Rey mi hermano es aquel.

Juan
Será el asalto cruel.
¡Ah, cielos conmigo airados!
Redondilla
1360
No suelen, si oyendo están
los caballos la trompeta,
con boca más inquïeta
romper la aldaba al zaguán,
Redondilla
y tirar con más pasión
1365
para poder desasilla
el lebrel de la traílla
de la pihuela el halcón,
Redondilla
que yo de aquesta cadena
por quien tu cautivo soy,
1370
viendo que aquí donde estoy
la voz del asalto suena.

Dentro RUGERO.

Rugero
Redondilla
¡Aquí, famosos ingleses!
Venceremos de una vez.
Mirad que es don Juan jüez.

Juan
1375
¡Ya, Rugero, si me vieses
Redondilla
estar batallando aquí
con el alma, que del pecho
se me salta!

Dentro ALEJANDRO.

Alejandro
Sin provecho
muere mucha gente aquí.
Redondilla
1380
¿Para qué, señor, porfías?

Francelisa
Entra en la torre, don Juan,
que, como ves, cerca están
tus aventuras o las mías.
Redondilla
Entra, que es obligación
1385
encerrarte y defenderte.

Juan
¡Aun quiere mi dura suerte
que hoy me dobles la prisión!

Francelisa
Redondilla
Cerraré por mi interés,
que mientras que no te rinda,
1390
no gozarás de Clarinda.

Vase DON JUAN. Y sale el REY, ALEJANDRO y FENISO, las espadas desnudas.

Alejandro
Mira que es error.

Irlanda
No es.

Alejandro
Redondilla
¡A don Juan quieres matar!

Irlanda
No matar, llevarle al muro,
por el que, menos seguro,
1395
acaban de derribar.
Redondilla
Y al General le diré
que si de él no se retira,
de la suerte que le mira,
del muro le arrojaré.

Feniso
Redondilla
1400
Bien dices.

Francelisa
Advierte, hermano...

Irlanda
Que no tengo que advertir.
O don Juan ha de morir,
o retirarse el villano.

Arriba DON JUAN.

Juan
Endecasílabos sueltos (tirada)
Rey de Irlanda, y vosotros, caballeros,
1405
ninguno llegue cerca de la torre,
ni la pretenda abrir de ningún modo
porque con piedras pienso defendella,
de que no tengo aquí pequeña copia,
que ya entiendo el intento con que viene
1410
ese cruel, que con traiciones tales
persigue injustamente mi inocencia.

Irlanda
¿Estás loco, don Juan?

Juan
Bien lo preguntas,
que siempre fue de locos tirar piedras.
Guárdate de esta, y de esta.

Alejandro
Tente un poco.

Juan
1415
¿Cómo podré tenerme si estoy loco?

Dentro RUGERO.

Rugero
¡Aquí, fuertes ingleses, que hoy es día
de ganar honra y fama!

Feniso
¿Oyes aquello?

Francelisa
En el muro han subido.

Alejandro
La bandera
de la cruz roja y las veneras blancas,
1420
encima puso el español Roberto.

Feniso
Todos le siguen, y los tuyos dejan
con miserables muertes la muralla.

Francelisa
Huyeron los soldados de la torre,
y ya vienen buscando aquesta puerta.

Salen RUGERO, PÁEZ y ROBERTO, las espadas desnudas.

Rugero
1425
¡Aquí, soldados! ¡Muera el rey de Irlanda!
¡Viva don Juan de Castro!

Páez
¡Viva!

Roberto
¡Viva!

Irlanda
¡Mueran don Juan, valientes caballeros!

Tocan cajas y batallan. Y retírase el REY DE IRLANDA, y sale RUGERO, y DON JUAN arriba.

Juan
Redondilla
¡Ah, caballero!

Rugero
¿Quién es
quien de lo alto me nombra?

Juan
1430
Un hombre, un preso, una sombra,
un español, ¿no le ves?

Rugero
Redondilla
¡Válgame el cielo! ¿Es don Juan?

Juan
El mismo.

Rugero
¡Don Juan! ¡Hermano!

Juan
¡Qué escucho! ¿Si es sueño vano?
1435
¿Quién sois, fuerte capitán?

Rugero
Redondilla
Hermano, ¿ya desconoces
a Rugero de Moncada?

Juan
Alma de esperar cansada,
vivid con aquellas voces.
Redondilla
1440
¡Rugero mío!

Rugero
¡Señor,
de mi alma deseado!

Juan
¡A qué buen tiempo has llegado!
Matarme quiso el traidor;
Redondilla
con piedras me he defendido.

Rugero
1445
¿Cómo estás?

Juan
¿Ya no lo ves?
Llenos de hierro los pies,
de que estoy, Rugero, asido,
Redondilla
que si no, bien sabe el cielo
que de esta torre me echara,
1450
que solo que te abrazara
fuera en mi muerte consuelo.
Redondilla
¿Cómo queda mi Clarinda?

Rugero
Mucho tenemos que hablar,
y es tiempo de pelear
1455
hasta que el traidor se rinda.
Redondilla
Despacio te contaré
mil cosas, en que mi amor
conozcas.

Juan
De tu valor
está muy cierta mi fe.
Redondilla
1460
Sácame, hermano, de aquí;
quítame aquesta cadena,
que no me ha dado más pena
como después que te vi.

Rugero
Redondilla
Espera, hermano, que viene
1465
aquí un irlandés soldado.

Sale FRANCELISA con la espada desnuda.

Francelisa
La codicia te ha engañado,
tal fin su esperanza tiene.
Redondilla
Vuelvo a ver en lo que está
el dueño de mis deseos.

Rugero
1470
¿Quién va? Soldado, teneos.

Francelisa
¿Quién va? ¿No sabéis quién va?

Rugero
Redondilla
Rendid, soldado, la espada.
Mirad que os estará bien.

Francelisa
Decidme primero a quién.

Rugero
1475
A Rugero de Moncada.

Francelisa
Redondilla
¡Válgame Dios! ¿No sois vos
don Juan de Castro?

Rugero
Yo sí;
mas ya sabéis que está allí,
y que hay dos.

Francelisa
Ya sé que hay dos.

Rugero
Redondilla
1480
Y vos, ¿no sois Francelisa?

Francelisa
Sí, don Juan, que vuestra soy
y en el peligro en que estoy,
mi desengaño os avisa.
Redondilla
Ríndome, fuerte Rugero,
1485
si me mandáis que así os nombre,
a vos, a don Juan y a un hombre
que más que a mi vida quiero.
Redondilla
Póngome en vuestro poder,
ya que victorioso estáis,
1490
para que me defendáis
como hombre, pues soy mujer.

Rugero
Redondilla
Seréis de mí defendida
tanto como sois amada,
que no os negará la espada
1495
quien os ha dado la vida.
Redondilla
Las armas que me entregáis
guardad, que no es buen concierto
que después de haberme muerto,
con la espada me sirváis.
Redondilla
1500
Decís que a un don Juan queréis,
mirad cuál es de los dos,
que está en el decirme: “Vos”,
que me deis vida o matéis.
Redondilla
El preso que veis allí
1505
con Clarinda está casado;
yo libre, que libre he estado
hasta aquel punto que os vi.
Redondilla
Mirad, Francelisa bella,
¿Quién os puede más servir?

Francelisa
1510
¿Qué puedo ahora decir
a tal rigor de mi estrella?
Redondilla
La soberbia de mi hermano
a tal punto me ha traído,
que a vuestros pies me ha rendido,
1515
y entregado a vuestra mano.
Redondilla
Y pues que ya no sois mía
y estoy en vuestro poder,
allá podréis escoger
donde su traición me envía.

Salen PÁEZ y ROBERTO, asidos del REY DE IRLANDA.

Páez
Endecasílabos sueltos (tirada)
1520
Suelta, Roberto, el preso.

Roberto
Suelta, Páez.

Páez
Yo le prendí.

Roberto
Yo le prendí primero,
y tú llegaste sin sazón a entrambos.

Rugero
¿Qué es esto, Páez?

Páez
Injurias de Roberto.

Rugero
1525
Roberto, ¿qué es aquesto?

Roberto
Iras de Páez.

Páez
Yo he preso al Rey.

Roberto
Yo al Rey primero he preso,
y si yo le rendí y es prisión mía,
al arbitrio del Rey y su sentencia
1530
remito mi justicia.

Irlanda
Caballeros,
remitidlo los dos a mi justicia.
Bien hay, a lo que pienso, honra y provecho
en un Rey preso, para dos soldados.
Todos los hicistes valerosamente;
1535
mi fortuna lo ha hecho mal conmigo.
¿Estás presa también?

Francelisa
¿Eso preguntas?

Rugero
Tus soberbias, Arnaldo, te han traído
al estado en que estás. Romped, soldados,
aquella torre.

Roberto
Yo seré el primero
1540
que deshierre los pies del dueño mío.
Bajad, señor, que ya por vos subimos.

Juan
Entra, Roberto, y estos brazos goza,
que si me otorga el cielo alguna vida,
yo premiaré con honra y con provecho
1545
las hazañas heroicas de tu pecho.

Vanse.

Irlanda
Quintilla
¡A qué miserable estado
la fortuna me ha traído!
¡Qué vuelta conmigo ha dado!
Pero como dado ha sido,
1550
quítame el bien que me ha dado.
Quintilla
¡Oh, bienes de bien ajenos!
¡Oh, suerte, que a tantos buenos
quitas lo que a menos das
porque en llegando a ser más,
1555
es fuerza el venir a menos!

Francelisa
Quintilla
No te quejes de la suerte,
quéjate de tu arrogancia,
que la verdad es tan fuerte,
que sola en breve distancia
1560
pudo a sus plantas ponerte.
Quintilla
Pues no aceptaste el partido,
dale gracias a tu error,
que a pies de tal vencedor
[...]
1565
es gloria el quedar vencidos.

Sale ROBERTO, DON JUAN y SOLDADOS.

Juan
Quintilla
No me he dejado quitar,
Rugero, del alma mía,
la cadena hasta llegar
a tus pies.

Rugero
Señor, desvía.

Juan
1570
Con ella te he de abrazar.

Rugero
Quintilla
Quitadle aquesta prisión,
soldados. ¿Qué hacéis así?
Si es cadena de afición,
quitadla; ponedla en mí,
1575
aunque sus brazos lo son.

Juan
Quintilla
¡Que vengo a tenerte en ellos!

Rugero
¡Que estoy, don Juan, a tus pies!

Juan
¡Que el hierro me quitas de ellos!

Rugero
¿Que me le pones después!

Juan
1580
¡Que tengo vida por ellos!

Páez
Quintilla
Señores, no es tiempo ahora
de enternecerse y parar
nuestra gente vencedora.

Juan
Dé Marte al amor lugar.

Páez
1585
Amor ríe y Marte llora.
Quintilla
No es justo parar aquí;
que saqueen la ciudad.

Irlanda
No tengáis piedad de mí,
del reino tened piedad,
1590
pues yo solo causa fui.

Rugero
Quintilla
Ahora bien, Páez, Roberto,
los dos llevaréis al puerto
a Arnaldo y a Francelisa,
con buena guarda y aprisa,
1595
y por lo más encubierto.
Quintilla
Embarcadlos con recato
en la nave capitana,
mientras el remedio trato
de esta venganza inhumana,
1600
aunque al ejército ingrato,
Quintilla
que bien merecen gozar
con el saco los despojos
del trabajo en tierra y mar.

Irlanda
¡Que tanto mal ven mis ojos!

Páez
1605
Señores, alto, a embarcar.

Roberto
Quintilla
Ea, Francelisa bella,
venid conmigo.

Francelisa
A mi estrella
doy gracias por tal ventura.

Llévanlos.

Rugero
La gente, don Juan, procura
[Cajas.]
1610
tomar la venganza en ella.
Quintilla
Ven, y la ciudad defiende,
donde presidio pondrás;
mira que tu hacienda ofende.
No dejes que roben más.
1615
Tú los castiga o los prende.

Juan
Quintilla
Echa un bando, muestra enojos...
Pero si son sus despojos,
¿quién ha de haber que los rinda?

Rugero
Tu rostro basta.

Juan
¡Ay, Clarinda!
1620
¿Cuándo te verán mis ojos?

Vanse. Salen CLARINDA y FLORIANA.

Floriana
Redondilla
Deja un poco la tristeza,
por a los enojos fin.

Clarinda
Las flores de este jardín
la aumentan con su belleza.
Redondilla
1625
El agua de aquestas fuentes,
Florïana, me da enojos,
porque tienen con mis ojos
competencia sus corrientes.
Redondilla
No hay cosa más excusada
1630
para mí que el alegría.

Floriana
¡Plega a Dios que llegue el día
que goces tu prenda amada!

Clarinda
Redondilla
No pienso que aunque llegase,
le gozara mi deseo,
1635
por los indicios que veo,
puesto que amor me abrase.
Redondilla
Ahora bien, déjame estar,
que nadie sin causa llora,
y por dicha el mal mejora,
1640
dejando al dueño llorar.

Floriana
Redondilla
Si aquello del voto ha sido,
bella Clarinda, ocasión,
poner culpa no es razón
a su desamor y olvido.

Clarinda
Redondilla
1645
Pues, Florïana, si fuera
esa disculpa que toma
verdad, ¿por qué no fue a Roma
para que el voto cumpliera?
Redondilla
¿No fuera mejor que fuera
1650
donde prometido había?

Sale el rey EDUARDO.

Eduardo
¡Qué César, Clarinda mía,
tan presto fuera y venciera?
Redondilla
Nuevas de Irlanda he tenido,
que son Juan su puerto ha entrado,
1655
y que tiene al rey cercado.

Clarinda
Hecho de su mano ha sido.
Redondilla
No se podía esperar
menos de su gran valor.

Eduardo
Mi reino tendrá señor
1660
que el mundo puede envidiar.
Redondilla
Arturo de Ingalaterra,
por sus hazañas, se llama
de los nueve de la fama
por la virtud de la guerra,
Redondilla
1665
desde el cual a ningún hombre
el mismo nombre le dan,
si no es al fuerte don Juan,
que ha merecido su nombre.
Redondilla
¿No estás contenta de ser
1670
de un nuevo Alejandro esposa?

Clarinda
Soy en extremo dichosa
en ser de don Juan mujer.

Eduardo
Redondilla
Parece que triste estás.

Clarinda
Siento su ausencia.

Eduardo
Es razón,
1675
pero dame el corazón
que otra cosa sientes más.
Redondilla
¿Hate dicho alguna cosa?

Floriana
Sospechas pienso que tiene.

Eduardo
¿De qué?

Floriana
De que don Juan viene.

Eduardo
1680
¿Tú eres también melindrosa?

Floriana
Redondilla
Señor, no me ha dicho más.

Sale un MAYORDOMO.

Mayordomo
Un mensaje ha llegado
del Conde.

Eduardo
Necio has andado.
¿Así tal nueva me das?

Mayordomo
Redondilla
1685
¿Quisieras que te pidiera
albricias?

Eduardo
A mí, a su esposa
y a l reino.

Mayordomo
Más justa cosa
es, señor, que yo las diera
Redondilla
por la parte que me alcanza.

Eduardo
1690
Discretamente procedes.
Clarinda, alegrarte puedes;
ya se acerca tu esperanza.

Clarinda
Redondilla
Vamos, señor, a saber
nuevas de don Juan, mi esposo.

Floriana
1695
Que te alegres es forzoso.

Clarinda
Nunca es forzoso el placer.

Floriana
Redondilla
¿No te ha causado alboroto?

Clarinda
Mal mi pena consideras.

Floriana
Sospecho que le tuvieras
1700
si hubiera cumplido el voto.
Redondilla
Mas buena esperanza toma.

Clarinda
Tuviera la amor manda,
si como viene de Irlanda,
viniera don Juan de Roma.

Vanse. Sale DON JUAN, RUGERO, PÁEZ y ROBERTO.

Rugero
Octava real
1705
Con muy próspero viento hemos venido.

Juan
En todo ha estado el cielo favorable.

Rugero
Tu buena estrella, hermano amado, ha sido.

Juan
Mejor dijeras tu valor notable.

Páez
No sé si buen acuerdo habéis tenido
1710
–y perdonad que de esta suerte os hable–
en dejar en el puerto nuestras naves,
y entre soldados libres, presos graves.

Juan
Octava real
Bien se puede fiar, Páez, la armada,
los presos y el honor de esta victoria
1715
del almirante Aurelio, cuya espada
y fama en guerra y paz es tan notoria.
Mas id delante, y a mi esposa amada
decid que llego a declarar la historia
de las fingidas bodas de Rugero.

Roberto
1720
(Ganarle a Páez las albricias quiero.)

Vase.

Páez
Octava real
Roberto se adelanta. ¡Dios os guarde!
(No llegará primero si yo puedo.)

Vase.

Juan
Vuelve a tu cuento, porque voy cobarde,
Rugero amigo, de mi propio miedo.

Rugero
1725
¿En qué andaba?

Juan
En que la misma tarde
que entraste en Londres...

Rugero
Satisfecho quedo.
Digo que entrando en Londres, me contaron
tus bodas, que en extremo me agradaron.
Octava real
Mas luego en un instante se alborota
1730
la ciudad, el palacio, el vulgo todo;
que no pareces dicen.

Juan
Mira y nota,
Rugero, ¡a qué desdichas me acomodo!

Rugero
La nave, pues, de mi esperanza rota,
no pudiéndote hallar en ningún modo,
1735
ya se anegaba en mar de eterno llanto
cuando me asombra de una sombra el manto.
Octava real
Háblame, y dice que me case al punto,
sosegando a Clarinda y a Eduardo,
pues soy de tu persona igual trasunto;
1740
y con esto se envuelve en humo pardo.
Yo, viendo lo mejor de Londres junto,
casarme intento, y vístome gallardo;
entro en la sala y que he tardado digo
por falta de un criado o de un amigo.
Octava real
1745
Tiénenme todo por don Juan Hispano.
El Arzobispo llega y nos deposa,
juntando aquella hermosa y blanca mano
a mi robusta mano venturosa.
Allí, don Juan, el imposible allano;
1750
[...]
mas ¿qué dirás cuando Roberto llega,
y cuenta que don Juan preso navega?
Octava real
Pero creyendo que yo soy, detiene
la relación, y traen cena y fiesta,
1755
donde Rugero el lado hermoso tiene
de tu Clarinda, cuanto hermosa honesta.
Allí, ya con los ojos me detiene,
ya con la mano, ya con la respuesta,
y a todo, cual si fuera su retrato,
1760
muestro vergüenza y tímido recato.
Octava real
Paran la fiesta y yo temblando llego
con mi esposa bellísima a su cuadra.
Allí fue mi temor extraño y nuevo...
Pienso que lo que digo no te agrada.

Juan
1765
Yo te escucho, Rugero, como debo.

Rugero
Bien me creerás que la mejor escuadra
de enemigos airados darme pudo
menos temor que verme ya desnudo...
Octava real
Mas quédese esto así, que me parece
1770
que has perdido el color.

Juan
Prosigue, acaba.

Rugero
Clarinda, como a todas acontece,
junto a la cama con vergüenza estaba.
Yo –que el decirlo ahora me enmudece–
de verla desnuda me recataba.
1775
Acostose primero... Estás inquieto,
no digo más.

Juan
Prosigue.

Rugero
Y, en efeto,
Octava real
su cara, que por una colcha de oro
mostraba, que la hermosa y limpia frente
del sol me pareció, con el tesoro
1780
que sale de las minas del Oriente.
Yo entonces, ya desnudo, con decoro
alcé la colcha recatadamente
por un lado no más, y en aquel lado
toda la noche estuve retirado.

Juan
Octava real
1785
¡Válgame Dios, y qué fingido amigo!
¡Válgame Dios, y qué fingido hermano!

Rugero
¿La espada sacas?

Juan
Para dar castigo
con ella a un fiero bárbaro tirano.
¡Defiéndete!

Rugero
¡Defensa yo contigo!
1790
¡Don Juan! ¡Hermano!

Juan
¡Sácala, villano!

Rugero
Aunque me mates, la tendré envainada.

Juan
Eres traidor, y así es cobarde espada.

Dale, y váyase DON JUAN.

Rugero
Octava real
¡Ay, que has muerto injustamente hermano!
Espera, escucha. Fuese. ¡Triste suerte!
1795
Pésame que me tengas por villano,
que no me pesa de mi injusta muerte.
Seguirte tengo. ¡Oh pensamiento vano!
Que por la sangre que mi pecho vierte
quiere salir el alma. El alma sea
1800
la que te siga, pues tu bien desea.
Octava real
¿Yo traidor, mi don Juan? ¿Yo falso amigo?
¡Don Juan! ¿Ya no me escucha? ¿Hay desventura
como morir con nombre de enemigo
quien con tanta amistad tu bien procura?
1805
Don Juan, espera; moriré contigo.
Dame siquiera, hermano, sepultura
en este monte. ¡Ay, cielos! Voy muriendo;
mi inocencia y mi vida os encomienda.

Vase. Sale CLARINDA, y ROBERTO.

Roberto
Redondilla
¿Que he merecido tus brazos?

Clarinda
1810
De albricias de tal suceso,
obligada me confieso
a darte dos mil abrazos.
Redondilla
¿Que hoy viene don Juan, Roberto?

Roberto
Hoy, señora, le verás.
1815
¿Qué puedo decirte más
de que viene?

Clarinda
¿Cierto?

Roberto
Cierto.

Clarinda
Redondilla
¿Dónde le dejaste?

Roberto
Queda
poniéndose muy galán.

Clarinda
No lo ha menester don Juan
1820
para que agradarme pueda.

Roberto
Redondilla
El Rey, mi señor, es ido
para recibirle ya.

Clarinda
De todo Londres será
con grande amor recibido.

Roberto
Redondilla
1825
Preso viene el irlandés
y una muy hermosa hermana.
Aquí viene Florïana,
voy a besarle los pies.

Sale FLORIANA.

Floriana
Redondilla
¡Roberto!

Roberto
¡Señora mía!

Floriana
1830
¿Vienes bueno?

Roberto
¿Qué mejor,
pues merezco ese favor?

Floriana
En fin, ha llegado el día
Redondilla
que nos volvamos a ver.
¿Cómo en la mar lo has pasado?

Roberto
1835
He sido medio pescado.
[...]
Redondilla
Don Juan se embarcó sin mí,
pero al fin llegué con él.

Floriana
Ya sé que es don Juan cruel.

Roberto
1840
Ya la razón entendí,
Redondilla
y le tengo disculpado.
¿Qué hay de memorias acá?

Floriana
La que me dejaste está
muy dueña de mi cuidado.

Roberto
Redondilla
1845
Mi memoria, ¿te obligó
a cuidado?

Floriana
Y con gran guerra
me he visto en Ingalaterra,
que así a la mar te llevó.
Redondilla
¿Qué traes de la conquista
1850
que te pueda agradecer?

Roberto
Gran deseo de volver,
bella señora, a tu vista,
Redondilla
y un rey preso por mi mano,
que tu esclavo has de llamar.

Sale DON JUAN.

Juan
1855
(De otra suerte pensé entrar
en Londres, traidor hermano.
Redondilla
Nunca en victorioso carro
entró César ni Pompeyo
con tanto aplauso plebeyo
1860
ni tan soberbio y bizarro
Redondilla
como yo pensé que entraras
honrando nuestros roeles;
mas ya las manos crueles
y tus dos fingidas caras
Redondilla
1865
triunfan en infame asiento
de los traidores, con quien
tendrás la fama también
de tu loco atrevimiento,
Redondilla
que hacerlo, aunque fue traición,
1870
pasara secreto en mí,
pero el decírmelo así,
me puso en obligación.
Redondilla
Al que no sabe la ofensa,
no le toca infamia grave;
1875
pero con el que la sabe,
ninguna excepción dispensa.
Redondilla
Clarinda está aquí, no quiero
mostrarme de ella agraviado,
pues ser don Juan ha pensado
1880
el mal nacido Rugero;
Redondilla
que ella, en fin, está inocente,
y, muerto el que me ofendió,
por albricias llego yo
del mismo don Juan presente.)
Redondilla
1885
¿No hay quien me alargue los brazos?

Clarinda
¡Señor mío!

Juan
¡Esposa mía!

Clarinda
¡Tan solo!

Juan
¿Qué compañía
como estos dulces abrazos?

Floriana
Redondilla
¡Conde ilustre!

Juan
¡Florïana!

Roberto
1890
¡Amor y señor!

Juan
¡Mi Roberto!
Tomé postas desde el puerto,
como en la carrera llana;
Redondilla
y aun, por la fe del español,
que tomar alas quisiera,
1895
si algún Dédalo tuviera
alas para vuestro sol.
Redondilla
Los amigos dejo atrás.

Clarinda
Mi padre va a recibiros,
y con él muchos suspiros,
1900
y aun deseos, que son más.

Juan
Redondilla
De deseos no tratéis
donde los míos están.

Clarinda
¡Vos deseos, mi don Juan!

Juan
Presto, mi bien, lo veréis,
Redondilla
1905
que los deseos son cosa
que tiene cuerpo y se ven.

Clarinda
Menos os creo, mi bien,
y más estoy sospechosa.
Redondilla
Y de deseos no habléis,
1910
pues que tan mal los cumplís.

Juan
¡Yo mal! ¿Por qué lo decís?

Clarinda
Por lo mismo que sabéis
Redondilla
que llegada la ocasión,
diréis luego muy devoto
1915
que habéis hecho a Roma un voto,
y que cumplirle es razón.
Redondilla
Con esto, muy apartado,
sin tocar mano ni pie,
toda la noche os veré
1920
sin vuestro lado a mi lado.
Redondilla
Y si esto llamáis deseo,
no digáis que los tenéis,
mas decid que los ponéis,
pues que no os gozo y os veo.
Redondilla
1925
¿Cuál mujer se desposó,
que a su marido ofendiese
de solo que le dijese
que os amaba como yo,
Redondilla
y que en la cama a su lado
1930
de ella estuviese tan lejos
como en la guerra?

Juan
(¡Oh consejos
de un hombre mal informado!
Redondilla
¡Qué hice, triste de mí,
que por lo que oyendo estoy,
1935
yo solo el culpado soy,
y no a quien la muerte di!
Redondilla
¡Con qué discreta invención,
Rugero, que más me ama
que a sí, no ofendió en la cama
1940
de mi honor la obligación!
Redondilla
Basta, que el voto fingido
fue de mi honor salvaguarda.
¿Qué me detengo? ¿Qué aguarda
conmigo el cielo ofendido?
Redondilla
1945
¿Por qué no desciende un rayo
que me dé la muerte aquí?
Buscarle quiero... ¡Ay de mí!
Que ya el último desmayo
Redondilla
habrá cubierto sus ojos.)
1950
Vente, Roberto, conmigo.

Roberto
¿Qué es esto?

Juan
¡Ay, querido amigo!

Roberto
¿Ahora llantos y enojos?

Vanse los dos.

Clarinda
Redondilla
¡Señor! ¡Señor! ¿Por qué os vais?
No me responde y se fue.

Floriana
1955
¿Qué le dijiste?

Clarinda
No sé.

Floriana
¡Buenos, por mi vida, estáis!

Clarinda
Redondilla
Hablábamos del deseo,
y lo del voto le dije.

Floriana
¿Si la vergüenza le aflige?
1960
[...]
Redondilla
Síguele.

Clarinda
No habrá lugar,
según el enojo toma.

Floriana
Yo apostaré que va a Roma
para volverte a gozar.

Vanse. Sale BELARDO, labrador, y RUGERO.

Belardo
Endecasílabos sueltos (tirada)
1965
Tened ánimo, pues.

Rugero
No puedo, amigo;
tanta es la sangre que mis venas vierten.

Belardo
Y ¿ha mucho que os hirieron?

Rugero
No me siento,
pastor, para contarte mi desdicha.
Como he podido, fui subiendo apenas,
1970
sustentándome así, donde balaban
las ovejas que llevas por el monte.

Belardo
Luego que os vi, ¡pardiobre!, dejé el hato,
que me dio el corazón, solo con veros,
que os faltaba salud. Tened buen ánimo,
1975
pues parecéis honrado caballero,
que no está lejos mi cabaña pobre,
donde seréis curado de Marcela,
una hermana que tengo como un ángel,
porque tiene virtud maravillosa
1980
para curar los cabritillos tiernos
que perniquiebran esas altas peñas
por subir a rumiar esos quejigos.
¿Qué respondéis?

Rugero
Que no será posible.

Belardo
Pues asentaos aquí mientras que parto
1985
a traer un jumento. Iré ligero,
y así os podré llevar a la cabaña.

Rugero
Aquí me siento, pues.

Belardo
El cielo os guarde.
Pues sois hidalgo, no muráis cobarde.

Vase.

Rugero
Honra, por lo que siempre sois sangrienta,
1990
como fino coral os rompéis de ojos;
cualquiera burla vuestra causa enojo,
cualquiera enojo vuestra causa afrenta.
Honra, como preñada, os atormenta
cualquiera vanidad de un loco antojo.
1995
Ejemplo soy y mísero despojo
de vuestra esquiva condición violenta,
de mi lealtad me reprehendo y riño;
que no traten con vos de mí se infiere,
con ser mi honestidad cándido armiño,
2000
que porque nadie en su firmeza espere,
tiene la honra condición de niño,
que solamente de miralle muere.

Salen DON JUAN y ROBERTO.

Roberto
Romance (tirada)
¿No dices que aquí quedó?

Juan
Junto a aquestos olmos altos
2005
le dejé, Roberto amigo,
mi nombre infame llamando.
Aquí me dijo: “¡Don Juan,
amigo, señor, hermano!”
Y aquí le dije: “¡Traidor,
2010
enemigo fiero, ingrato!”
Y dándole mil heridas,
me fui, creyendo mi agravio,
hasta que, como te he dicho,
vi en Clarinda el desengaño.

Roberto
2015
¡Ah, señor! ¡Qué mal has hecho,
pues por no oírle hasta el cabo,
sin culpa has dado la muerte
a quien la vida te ha dado!
Si Rugero de Moncada
2020
a Clarinda dio la mano
no fue por deshonra tuya,
sino con intento casto.
Lo del voto fue invención.
Florïana me ha contado
2025
grandes cosas de secreto
de su vergüenza y recato.

Juan
No prosigas, que de enojo
y de cólera me abraso.
Sin sentido estoy, Roberto,
2030
de mi locura y engaño.
No volveré con la vida,
habiéndosela quitado;
no gozaré de Clarinda,
no me verán en sus brazos.
2035
Yo mismo me daré muerte.

Roberto
¿Qué es esto? Detén las manos.
¿Eres gentil, o quién eres?

Juan
El hombre más desdichado
que puso en el mundo el pie.

Rugero
2040
La muerte me está llamando.
¡Ay, mi don Juan! ¡Quién te viera
para darte el desengaño!
¡Ay, don Juan, hermano mío!

Juan
No sé quién se está quejando.

Roberto
2045
“Don Juan” parece que dijo.

Juan
Al pie de aquestos castaños
veo un bulto; ¿si es aquel?

Rugero
¿Por qué me dejaste, hermano?
Ya que me diste la muerte,
2050
diera yo el alma en tus brazos
por darte satisfacción.

Roberto
Él es. ¿En qué estás dudando?

Juan
¡Hermano del alma mía!

Rugero
¿Quién me ha llamado?

Juan
Un villano,
2055
un loco, un bárbaro fiero,
un falso amigo, un ingrato,
un celoso, un fementido,
un hombre desatino,
un vengativo sin ley,
2060
el triste don Juan de Castro.

Rugero
¿Vuélvesme a matar, señor?

Juan
Haberme desengañado
de tu gran lealtad mi esposa,
de tu vergüenza y recato,
2065
en busca tuya me vuelve,
para lavar con mi llanto
la sangre de esas heridas.

Rugero
No llores. Dame tus brazos,
que si tu engaño me hirió
2070
–que eres hombre, y enojado
diste lugar a la ira–,
ya estoy con oírte sano,
porque el verte y el saber
que mi lealtad y buen trato
2075
te han dado arrepentimiento,
las heridas me han curado.
El alma, que ya salía,
me has vuelto al pecho.

Juan
¡Ay, hermano!
Dame la muerte, o si no,
2080
yo satisfaré mi agravio.

Rugero
Tente. ¿Qué haces?

Roberto
¡Señor!
Deja ese intento inhumano,
vuelve en tu acuerdo.

Juan
¡Ay, Roberto!

Rugero
Allí, entre aquellos peñascos,
2085
está un pastor, que bajó
a los ecos de mi llanto.
Llevadme allá, si queréis
que viva.

Juan
Con mil abrazos
te pondré sobre mis hombros.
2090
Ten de aquí, Roberto, y vamos,
que si muere, ¡vive Dios,
que ha de contarse de entrambos
una espantosa tragedia!

Roberto
Ya el pastor desciende al llano.

Juan
2095
Dios te dé vida, Rugero,
que, por la cruz de Santiago,
de no vivir si tú mueres.

Roberto
¡Qué dolor!

Juan
¡Qué triste caso!


Acto III

Sale el PRÍNCIPE de Galicia, DON FÉLIX y otros.

Príncipe
Quintilla
En este triste suceso,
2100
caballeros de Galicia,
llega el mal a tanto exceso,
que parece que es justicia
perder la vida o el seso.
Quintilla
Cuando del conde don Juan
2105
nuevas ni aun señas me dan,
y Rugero de Moncada
sigue la misma jornada,
donde ha tres años que están;
Quintilla
cuando después de tres años
2110
que la fama nunca cesa
de darme nuevas de engaños,
se me muere la Princesa,
¿quién sufrirá tantos daños?

Félix
Quintilla
Aunque te sobre razón,
2115
señor, para tanta pena,
agravias tu discreción,
de tanta experiencia llena,
en no templar tu pasión.
Quintilla
Ni está de peligro ahora
2120
la Princesa mi señora.

Príncipe
Oblígala a mal tal fiero
el no saber de Rugero,
que, como sabéis, le adora,
Quintilla
que aunque a don Juan quiere bien,
2125
no es, en efecto, su hijo.

Félix
¿Que no sabes dónde estén?

Príncipe
Un peregrino me dijo,
y otro lo afirmó también,
Quintilla
que él había visto en la guerra
2130
de Irlanda y de Ingalaterra
a Rugero y a don Juan.

Félix
Señor, si tan cerca están,
vaya gente de tu tierra
Quintilla
que de la verdad se informe.

Príncipe
2135
El no quererme escribir
ha sido delito enorme.

Félix
Querrán ahora vivir
en un estado conforme,
Quintilla
y hasta hacer alguna hazaña
2140
querranse encubrir a España,
como otros muchos han hecho.

Príncipe
Correo es este, sospecho.

Félix
¡Qué traje y presencia extraña!

Sale PÁEZ, en hábito de irlandés.

Páez
Quintilla
Deme los pies vuestra Alteza.

Príncipe
2145
¿Es Páez?

Páez
Yo soy, señor.

Príncipe
En medio de mi tristeza,
en medio de mi dolor...

Páez
¡Señor!

Príncipe
Cubrid la cabeza.

Páez
Quintilla
Yo estoy como debo estar.

Príncipe
2150
Haz lo que digo.

Páez
Si honrar
me pretendes, sin albricias
de las nuevas que codicias,
albricias me puedes dar.

Príncipe
Quintilla
Llegan a ocasión tan fuerte,
2155
que la Princesa, temiendo
de su Rugero la muerte,
o es muerta o está muriendo.

Páez
Escucha.

Príncipe
Comienza.

Páez
Advierte.
Romance (tirada)
Con Rugero de Moncada,
2160
su hijo de la Princesa,
que Dios guarde tantos años
como tú mismo deseas,
salí a buscar una tarde
con una nave flamenca,
2165
desde el Ferrol a don Juan,
tu hijo, que presto veas
con la mayor dignidad
que tenga rey en la tierra,
pues sus virtudes y hazañas
2170
no hay cetro que no merezcan.
Propuso Rugero en sí
de dar al mundo una vuelta
desde Galicia a la China
del mar negro al que se hiela,
2175
de no perdonar peligros,
Citias, Arabias desiertas,
Caribdis, Cilas, Euripos,
hasta verle o tener nuevas.
Pero en el primer viaje,
2180
en Londres de Ingalaterra
supimos que se casaba
con Clarinda, su princesa.
Mas porque la misma noche
un rey de Irlanda concierta
2185
el prenderle con traición
por la misma competencia,
vino a ser don Juan Rugero,
y desposose con ella
por consejo de una sombra,
2190
que aún hay sombras que aconsejan.
Él como de estos milagros
a solo Dios se reserva,
que no es justo que los hombres
a sus secretos se atrevan,
2195
fingió un voto, por guardarse
de hacer a don Juan ofensa,
y aprestando diez mil hombres
en treinta naves inglesas,
diez urcas, tres galeones,
2200
surca el mar y a Londres deja.
Ganó a Irlanda, libró al Conde,
prendió al Rey y trajo presa
a Francelisa, su hermana,
como el alba hermosa y bella.
2205
Puso en Irlanda presidios,
donde en mil rojas banderas
sus seis roeles azules
dan envidia a las estrellas.
Sanó de ciertas heridas
2210
Rugero... No es bien que sepas
quién se las dio ni la causa,
basta que el remedio entiendas.
Llegaron los dos a Londres;
el Conde gozó a su prenda,
2215
que te han dado en estos años
dos nietos cuya belleza
con los hijos de Latona
competiré sin soberbia;
que Enrique es sol, siendo luna
2220
la bellísima Lucela.
Rugero quiso tratar
con Francelisa que fuera
su casamiento la paz
de Irlanda y de Ingalaterra;
2225
y, en medio de este concierto,
ha enfermado de manera
de una peste ponzoñosa
y de un género de lepra,
que aun entrar a donde está
2230
no hay un hombre que se atreva
sino es don Juan, cuyo amor
tiene con él contrayerba.
Por su mano bebe y come;
cosa que en Londres se cuenta
2235
por prodigio de amistad
y de piedad excelencia.
Con esto, no te han escrito;
mas viendo que persevera
un mal tan grave, señor,
2240
quiere el Conde que lo sepas.
Él queda a servicio tuyo
con su esposa, que desea
verte y servirte, y por mí
tus reales manos besa.
2245
Tus dos nietos, aunque niños,
se te encomiendan por señas.
Del Conde son estas cartas
para que su firma veas.

Príncipe
Quintilla
Mezclado ha venido el bien
2250
con el mal de mi Rugero,
que es bien que calles también,
que a la princesa no quiero
que tales nuevas le den.
Quintilla
Lo contrario le dirás,
2255
y ven para que te vea.

Páez
Discreta industria me das.

Príncipe
No quiero que su mal sea
para que lo aumente más.
Quintilla
Yo responderé a son Juan
2260
y al Rey con un gran presente.

Páez
Ese, señor, enviarán
muy presto, que el Rey ausente
ahora, esperando están.
Quintilla
Tiene Clarinda aprestados
2265
paños de seda, brocados,
joyas, vajillas que exceden
a los de Midas.

Príncipe
No pueden
tesoros vencer cuidados.
Quintilla
Si ella a quien es corresponde,
2270
a solo el Conde me envíe,
que ha tres años que le esconde.

Páez
Deja que a tus nietos críe,
que presto verás al Conde.

Vanse. Y salen DON JUAN y CLARINDA.

Clarinda
Redondilla
No siendo la enfermedad
2275
de Rugero ahora nueva,
ni en vos, mi señor, la prueba
de tanto amor y amistad,
Redondilla
puesto que sea otro vos
y más que a vos le queráis,
2280
¿de qué nuevamente estáis
tan triste?

Juan
No sé, ¡por Dios!
Redondilla
Y en esto se echa de ver
que no es tristeza la mía,
pues que sin causa porfía
2285
a quererme entristecer.

Clarinda
Redondilla
Rugero está, como veis,
mi bien, de la misma suerte.
¿Teméis, mi vida, su muerte,
o qué desdicha teméis?

Juan
Redondilla
2290
La muerte no, que tuviera
consuelo en ver que acabara
tanto mal, y que quedara
libre de pena tan fiera.
Redondilla
Antes, verle padecer
2295
sin remedio y sin morir,
ni a mí me deja vivir,
ni esperanza de placer.
Redondilla
Y haréismele muy notable
que a vuestro oratorio os vais,
2300
donde otras veces halláis
consuelo tan saludable,
Redondilla
y a la reliquia divina
del apóstol Santïago,
del moro español estrago,
2305
corre, esposa, la cortina,
Redondilla
y pídele que me ampare
en una grande aflicción.

Clarinda
Puesto me has en confusión.

Juan
Basta que esto te declare.
Redondilla
2310
Parte, mi bien, y el consuelo
me venga del cielo a mí.

Clarinda
Yo lo haré, mi esposo, así.

Vase.

Juan
Mi desventura recelo.
Redondilla
Grandes males me amenazan,
2315
tristes sombras me fatigan,
voces funestas me obligan
que mi fin y muerte trazan.
Redondilla
¿Qué quiere amor de mi amor
en que mi firmeza pruebe,
2320
pues fuera de mí se atreve
a prendas de tal valor?
Redondilla
Tres veces que me he dormido
de mi dulce esposa al lado,
un triste sueño he soñado
2325
y una voz trágica oído.
Redondilla
Dice que tendrá Rugero
salud si a beber le dan
la sangre, no de don Juan,
que él se la diera primero,
Redondilla
2330
sino la inocente y pura
de mis dos hijos. ¡Ay, triste!
¿Qué padre no se resiste
a una sentencia tan dura?
Redondilla
Apelo, cielos airados,
2335
de vuestro grande rigor.
Darle mi sangre es mejor
si castigáis mis pecados.
Redondilla
Yo me sacaré la mía...
Pero inocente ha de ser,
2340
y quien esto quiere hacer
sangre injustísima cría.
Redondilla
¡Válgame Dios! ¿Que Rugero
no puede tener salud
si no le da su virtud
2345
sangre de un tierno cordero?
Redondilla
Mas dije mal. ¡Ojalá
que un cordero solo fuera,
y que el uno de dos diera
para su remedio ya!
Redondilla
2350
Pero ha de ser de los dos,
según la voz me ha mostrado.
¡Oh, amor que me has obligado
a hacer tal ofensa a Dios!
Redondilla
¿Qué bárbaro, qué caribe,
2355
dos ángeles degollara
puesto que un amigo amara,
más que al alma que en él vive?
Redondilla
Perdonad, cielo, que intente
esta desdicha a que voy,
2360
pues un sol y luna os doy
con que alumbréis a occidente.
Redondilla
No vaya el sol al ocaso,
ni la luna venga acá:
sol y luna tendrán ya
2365
después de este triste caso.

Sale ROBERTO.

Roberto
Redondilla
(Temblando estoy. ¡Ay de mí!)
El vaso traigo, señor,
que me mandaste.

Juan
¿Hay dolor
como el que padezco aquí?
Redondilla
2370
Muestra, Roberto.

Roberto
¿Qué quieres
hacer con él?

Juan
Salte afuera.

Roberto
Señor, ¿yo no te sirviera?

Juan
Allá quiero que me esperes.

Roberto
Redondilla
¿No estás bueno?

Juan
Bueno estoy.

Roberto
2375
Dios te guarde.

Vase.

Juan
Ya he quedado
como el hombre sentenciado,
que cerca del palo voy.
Redondilla
Parece que en ver el vaso
vi la soga que me espera,
2380
que aunque doy muerte tan fiera,
es muy mayor la que paso.
Redondilla
Correr quiero la cortina.
[Corre una cortina y véanse dos NIÑOS en una cama con sus camisas.]
¡Ay mis ojos! ¿Qué furor
es este que a tal rigor
2385
mi paterno amor inclina?
Redondilla
Mucho debo yo a Rugero,
pero más debo a los dos.
¿Qué decís, Enrique, vos,
que habéis de morir primero?
Redondilla
2390
Lucela mía y mi luz, sabedN
X
Nota del editor

Estrofa que presenta rima anómala.

que os quiero eclipsar;
vuestra sangre ha de bañar
de aquesta daga a cruz.
Redondilla
Adiós, divinos despojos...
2395
Temor, mis manos enfrías.
¡Que mato a dos almas mías
y dos niñas de mis ojos!
Redondilla
¡Adiós, ángeles! ¡Adiós,
mi vida, Enrique, Lucela,
2400
amores...! Ya el alma vuela,
ya se acompañan los dos.
Redondilla
Cogeré la sangre aquí,
cubrirelos de este modo,
aunque en sabiéndose todo,
2405
me han de dar la muerte a mí.
Redondilla
Echar quiero la cortina,
la sangre llevo a Rugero.

Sale CLARINDA.

Clarinda
Darte buenas nuevas quiero,
don Juan.

Juan
¡Clarinda divina!

Clarinda
Redondilla
2410
Nuevas, mi bien, han venido
que viene el Rey, mi señor.

Juan
(Para aumentar mi dolor.)

Clarinda
¿Cómo estás descolorido?

Juan
Romance (tirada)
Trájome Roberto aquí
2415
un vaso que voy a dar
a Rugero, y por mirar,
mi bien, lo que dentro vi,
Redondilla
tal fuerza debe de ser
la de aquesta confección,
2420
que ha entrado hasta el corazón.

Clarinda
¿Qué hará quien la ha de beber?

Juan
Redondilla
Yo os juro que, con mirar
lo que va dentro del vaso,
como un doloroso caso
2425
ha vuelto mis ojos mar.

Clarinda
Redondilla
¿Queréis que lo mire yo?

Juan
No, mi bien, que lloraréis.
Mas despacio lo sabréis.

Clarinda
Y ¿no ahora?

Juan
Ahora no.

Clarinda
Redondilla
2430
Id con Dios.

Juan
El cielo os guarde.

Vase. Sale FLORIANA.

Floriana
Señora, el Rey llegó ya.

Clarinda
El Conde de aquí se va;
supo que venía tarde.
Redondilla
Pésame de que no fuese
2435
a recibirle.

Floriana
No quiso
que nadie te diese aviso
primero que él te le diese.
Redondilla
Ya llega.

Sale EDUARDO y CABALLEROS.

Eduardo
¡Dame esos brazos!

Clarinda
¡Deme vuestra Majestad
2440
las manos!

Eduardo
Gran soledad
me han hecho allá tus abrazos.
Redondilla
¿Cómo está el Conde?

Clarinda
Señor,
muy a tu servicio está.

Eduardo
¿Y Rugero?

Clarinda
Dicen ya
que apenas siente dolor.
Redondilla
2445
Pienso que se va acabando;
No se le ve forma de hombre;
de monstruo le dan el nombre,
y aun al que le está llorando,
Redondilla
que es también monstruo de amor,
2450
de piedad y de amistad.

Eduardo
Mucho siento esa piedad,
aunque es cristiano valor.

Clarinda
Redondilla
Él le levanta y acuesta,
pero ningún mal recibe.

Eduardo
2455
La caridad que en él vive,
lo que puede manifiesta.
Redondilla
Sus hijos, ¿adónde están?

Clarinda
Están, señor, en la cama,
que no los levanta el ama
2460
hasta que quiere don Juan.

Eduardo
Redondilla
Tiene razón, que los niños,
desnudos parecen bien,
y estos más, porque se ven
como dos blancos armiños.
Redondilla
2465
Florïana...

Floriana
Gran señor...

Eduardo
Corre esa cortina luego.
¡Juegan?

Floriana
Sí, señor.

Eduardo
¡Qué juego
para matarme de amor!
Redondilla
¿Estáis bueno, Enrique mío?
2470
Mi Lucela, ¿cómo estáis?
¡Qué fuerte sois! Bien mostráis
de vuestro gran padre el brío.
Redondilla
Mas sois por padre español,
tenéis lo más, no me espanto.
2475
¡Qué Lucela! Nunca tanto
me dio luz la luz del sol.
Redondilla
Cerrad, y duerman un poco,
o traedlos de almorzar.

Clarinda
Bien te saben alegrar.

Los niños
2480
¡Abuelo...!

Eduardo
Vuélvenme loco.

Floriana
Redondilla
Truhanes del cielo son.

Sale DON JUAN, y RUGERO, ya bueno.

Rugero
La vida, hermano, te debo.

Juan
A que dirás dos me atrevo,
cuando sepas la ocasión.

Rugero
Redondilla
2485
El Rey está aquí.

Eduardo
¡Don Juan!

Juan
Dale las manos primero
a Rugero.

Eduardo
¿Qué Rugero?

Juan
Tus ojos te lo dirán.

Eduardo
Redondilla
¿Cómo estás de esta manera?

Rugero
2490
Una pítima me ha dado
don Juan, que me ha reservado
toda mi salud primera.

Eduardo
Redondilla
¡Milagro, por Dios, extraño!
¿Quién te la dijo?

Juan
En visión
2495
tuve una revelación
del remedio de su daño.
Redondilla
Esta pítima formé
de esmeraldas y zafiros
de unos ojos que en sus giros
2500
la esfera del sol se ve;
Redondilla
de un topacio de cabellos
y de un cristal de dos fuentes;
de las perlas de unos dientes
y del coral de unos cuellos.
Redondilla
2505
¡Mis dos hijos degollé
por dar salud a un amigo!

Rugero
¿Qué dices?

Juan
Verdad te digo.

Eduardo
Mas todo entre sueños fue.

Juan
Redondilla
¡Cómo!

Eduardo
Alzad esa cortina.
2510
Tus hijos vivos están.

Juan
¡Qué premio a los hombres dan
la fe y la piedad divina!
Redondilla
Rey Eduardo, es sin duda
que estos hijos degollé,
2515
porque tres veces soñé
que en su garganta desnuda
Redondilla
estaba depositada
de Rugero la salud,
cuya sangre tal virtud
2520
tuvo en su valor guardada,
Redondilla
que bebió apenas el vaso,
cuando milagrosamente
desde los pies a la frente
quedó sano.

Eduardo
¡Extraño caso!
Redondilla
2525
¿Que tú has hecho tal crueldad?

Clarinda
Señor, ¿tal crueldad has hecho?

Juan
Meta la mano en su pecho
quien sabe qué es amistad.

Eduardo
Redondilla
No pienso hablarte en mi vida.
2530
Mis dos nietos le quitad;
sálgase de la ciudad
el traidor, vil homicida.
Redondilla
Llevad esos niños luego,
quitádselos de los ojos.

Clarinda
2535
Señor, no muestres enojos
en un hombre de amor ciego.

Eduardo
Redondilla
Pues ¿tú me ruegas por él,
que le debieras matar?
¡Acabadlos de quitar!
2540
No los verás más, cruel.
Redondilla
Y la hija fementida
que ruega por él, no crea,
si vida tener desea,
que me ha de ver en su vida.
Redondilla
2545
¡No paren los dos aquí!

Juan
Tú verás con qué paciencia
hago de tu reino ausencia.

Rugero
¡Que esto padezcas por mí!

Eduardo
Redondilla
Si un hora tardan de estar
2550
en la mar o en la ribera,
doy facultad a cualquiera
de que los pueda matar.

Vase.

Rugero
Redondilla
Echarme quiero a tus pies
para pedirte, don Juan,
2555
por la pena que te dan,
que aquí la muerte me des.

Juan
Redondilla
Álzate, amigo Rugero,
que si treinta hijos tuviera,
por tu salud los pusiera,
2560
en el filo de este acero.
Redondilla
Si durare la crueldad
del Rey, tengo yo
donde vivamos, pues dio
tal pena a tanta amistad.
Redondilla
2565
Vos, discreta esposa mía,
no os espantéis de mi intento,
pues a mi agradecimiento
tal favor el cielo envía,
Redondilla
que pues milagrosamente
2570
mis hijos resucitó,
o mi piedad le agradó,
o aquella sangre inocente.

Clarinda
Redondilla
Yo, Conde, soy vuestra esposa,
y no a España, al fin del mundo
2575
iré por el mar profundo
a vuestro lado gozosa.
Redondilla
Si vos vuestros hijos dos
por un amigo matáis,
mayor ejemplo me dais,
2580
que no dejarlos por vos.
Redondilla
Con su abuelo quedan bien.
Si le durare el rigor,
donde fuéredes, señor,
irá Clarinda también.

Juan
Redondilla
2585
No menos siempre entendí
de vuestra virtud, esposa.

Sale el REY DE IRLANDA, y FRANCELISA.

Irlanda
Sentencia fue rigurosa.

Francelisa
Y sentencia contra mí.

Irlanda
Redondilla
El Rey dicen que os destierra;
2590
la causa tiene disculpa,
pues el rigor de la culpa
tan alta amistad encierra.
Redondilla
Yo soy vuestro prisionero;
no os ofrezco el reino mío
2595
porque fuera desvarío,
siendo, como es, de Rugero,
Redondilla
pero si mientras airado
el Rey se muestra queréis
ir a Irlanda, allí tenéis
2600
ricos vasallos y estado.
Redondilla
Viviréis sin duda alguna
con grandísimo regalo.

Rugero
A la de don Juan igualo
tu piedad en mi fortuna.
Redondilla
2605
Pero, con licencia suya,
te quiero dar libertad
si mi liberalidad
merece una prenda tuya,
Redondilla
por la cual vendré de España
2610
luego me deje mi hermano
en su casa.

Irlanda
Bueno y sano.
Rugero, al Conde acompaña,
Redondilla
que esa prenda y cuanto he sido
y soy, ofrezco a esos pies,
2615
y que a besar me los des
por tanta merced te pido.

Rugero
Redondilla
Detente, Arnaldo.

Juan
Tú has hecho
cosa digna a tu valor
porque te cobrara amor
2620
si más cupiera en mi pecho.
Redondilla
Ve libre a Irlanda, que irán
contigo dos capitanes,
con quien el presidio allanes
de los que en su nombre están,
Redondilla
2625
que yo propio quiero ser
quien venga por Francelisa.

Sale ROBERTO.

Roberto
Partir, señores, aprisa,
que el Rey os manda prender.
Redondilla
Vuestros hijos ha encerrado,
2630
a quien por puntos atienda
las gargantas, dando cuenta
al Parlamento, al estado
Redondilla
de los nobles, a la gente
vulgar, de la historia extraña.

Juan
2635
Hermosa Clarinda, ¡a España
antes que prenderme intente!
Redondilla
Adiós, Arnaldo.

Irlanda
Él os guarde,
y a España con bien os lleve.

Rugero
Francelisa, no se atreve
2640
a hablar mi pecho cobarde
Redondilla
en tanto amor y tal prisa.

Francelisa
Solo os diré, mi Rugero,
que como a mi vida os quiero,
y que es vuestra Francelisa.

Roberto
Redondilla
2645
¿Vais a España, Floriana?

Floriana
A España, Roberto, voy.

Roberto
Vuestro marinero soy,
vos mi sol desde mañana,
Redondilla
mi norte, mi estrella y guía,
2650
y aguja de marear.

Floriana
Yo a vos os quiero llevar
por dueño y por prenda mía.

Roberto
Redondilla
(Ha dado en hacer favor
aquesta necia a Roberto
2655
porque tiene por muy cierto
que soy allá un gran señor.
Redondilla
Por marido me codicia,
nada de mi humor discrepa.
¡Oh, lo que hará cuando sepa
2660
que fui lacayo en Galicia.)

Vanse. Sale el rey EDUARDO, ARNESTO y CRIADOS.

Eduardo
Quintilla
¡Al Rey dieron libertad!

Arnesto
Y a su hermana juntamente.

Eduardo
¡Que con tal velocidad,
tan secreto y libremente,
2665
saliesen de la ciudad!

Arnesto
Quintilla
Ya se aperciben dos naves
para que salgan del puerto.

Eduardo
¿Qué fue la causa?

Arnesto
Ya sabes
que era bastante el concierto,
2670
y justamente graves;
Quintilla
que Francelisa ha de ser
de Rugero de Moncada.

Eduardo
Arnesto, esa paz jurada
me ha dado bien que temer
2675
[...]
Quintilla
que el de Irlanda, mozo inquieto,
de este reino deseoso,
me ha de poner en aprieto,
que en viéndose poderoso
2680
no tendrá a nadie respeto,
Quintilla
ni a de mirar a Rugero,
ni a de temer a don Juan.

Arnesto
Pues asegurarte quiero
que los dos hermanos van
2685
desenvainando el acero.
Quintilla
Y no les falta razón,
que fue mucha indiscreción
la que a tus hijos mostraste.

Eduardo
Para mi defensa, baste
2690
mi justicia y mi afición.
Quintilla
Adoro, Arnesto, a mis nietos,
a quien dio muerte don Juan,
lleno de vanos respetos,
porque si buenos están,
2695
fueron del cielo secretos.
Quintilla
Al cielo y su autor bendito
gracias y altar le consagro,
mas en ejemplos que imito,
aunque agradezca el milagro,
2700
castigo, Arnesto, el delito.
Quintilla
A la mira quiero estar
de lo que el de Irlanda intenta,
que aún hay de por medio el mar.

Arnesto
Triste Clarinda se ausenta;
2705
otro forma con llorar.
Quintilla
Gran señor, míralo bien.

Eduardo
Ya lo tengo bien mirado;
mas no es posible que estén
embarcados.

Arnesto
Ni aun pensado
2710
que tanto enojo te den.
Quintilla
¡Por Dios, que no lo permitas!
Que si los dejas partir,
la vida y honor te quitas.

Eduardo
Sería dar que decir
2715
si a perdonarlos me incitas.

Arnesto
Quintilla
Mira que todos le dan
mil disculpas a don Juan
por ser de un amigo hazaña.
Honra a tus hijos y a España.

Eduardo
2720
Tú, ¿no ves lo que dirán?

Arnesto
Quintilla
Tu gracia y perdón esperan.

Eduardo
Todos me dicen que mueran.

Arnesto
Como esas cosas se acaban,
y yo sé que mil le alaban
2725
si algunos le vituperan.

Eduardo
Quintilla
Es temprano, y fue muy loco.

Arnesto
Tú quitas y pones leyes.

Eduardo
Ahora bien, esta revoco,
aunque digan que los reyes
2730
no se han de enojar por poco.

Vanse. Sale el REY DE IRLANDA y FRANCELISA.

Irlanda
Redondilla
Si estabas de esa manera,
¿no fuera, hermana, más justo
que me dijeras tu gusto?

Francelisa
Justo parece que fuera,
Redondilla
2735
pero fie de Rugero
vuelva de España por mí.

Irlanda
¿Diote la palabra?

Francelisa
Sí.

Irlanda
Hará como caballero;
Redondilla
y te puedo asegurar,
2740
como esclavo que fui suyo
–pues su hacienda restituyo,
si el reino le quiero dar–,
Redondilla
que le tengo como a ti.

Francelisa
Mil años te guarde el cielo.
2745
Que se ha embarcado recelo.

Irlanda
¿Si es este?

Francelisa
Pienso que sí.

Sale RUGERO.

Rugero
Romance (tirada)
¡Ay, Dios, en la orilla están!
¡Rey famoso! ¡Esposa mía!

Irlanda
¡Gran Rugero!

Francelisa
¡Amado esposo!

Rugero
2750
Para que no os embarquéis,
vengo por la playa solo,
porque cuando nos dejastes
con lágrimas en los ojos,
dando ya velas al viento,
2755
llegó Arnesto presuroso,
diciendo que arrepentido
el Rey del injusto enojo,
venía por sus dos hijos.
Lo mismo dijo Rudolfo,
2760
y que ya el Rey se acercaba;
pero apenas le conozco
cuando de vuestra partida
y mi fortuna celoso,
vengo a daros estas nuevas
2765
para que también nosotros
gocemos de aquestas paces,
volviendo a palacio todos
donde tendrá más firmeza
el tratado desposorio,
2770
ya que he tenido ventura,
y quiso el cielo piadoso
que os hallase en la orilla;
que haber entrado en el golfo
a imitación de Leandro,
2775
fuera de la mar despojos.
Ya estarán en la ciudad.
Volvamos, Rey generoso;
volvamos, esposa mía.

Irlanda
Mostrado ha el Rey de ese modo
2780
ser padre, cuyo tributo
ha sido siempre piadoso.
Vamos, que de tu contento
puedo decir que estoy loco.

Francelisa
Pues ¿yo qué diré, Rugero,
2785
si por marido te gozo?

Rugero
Di que de un furioso Orlando
has hecho un tierno Medoro.

Vanse, y sale DON JUAN con ropa.

Juan
Romance (tirada)
¡Hoy, que tomé posesión
pacífica de mi Estado;
2790
hoy, que me llaman señor
obedientes mis vasallos;
hoy, que a mi Clarinda he puesto,
no en los reinos conquistados,
sino en el solar antiguo
2795
de dos príncipes tan altos;
hoy, que en la cama y la cuadra
donde nació y la criaron
me acuesto a su lado hermoso,
no hay dormir! ¡Extraño caso!
2800
¡Hoy, que dan fin mis desdichas,
si por dicha no me engaño,
teniendo mis dulces hijos,
más padezco desdichado!
¡Hoy, que estoy en propia tierra,
2805
reino, ciudad y palacio,
cercado de deudos nobles,
ingleses y castellanos;
hoy, que parece que el mar
a mi nombre está humillando
2810
las aguas en este puerto,
no hay dormir! ¡Extraño caso!
Asentarme quiero aquí,
que, de penas y cuidados,
sin despertar a mi esposa,
2815
de la cama me levanto.
Podrá ser que en esta silla
venga el sueño más despacio,
pues en la cama no quiere
darme una hora de descanso.
2820
No me engaño..., está más fresco.
Ya con perezoso paso
el sueño baja a mis ojos;
detente en ellos un rato.

Duérmese. TIBALDO, dentro, a voces.

Tibaldo
Ábreme aqueste aposento;
2825
abre aquí, don Juan de Castro.

Juan
¡Válgame Dios, y cuán poco,
dulce sueño, habéis durado!
Soñaba que daban voces.
Ven, sueño, otra vez te llamo.

Tibaldo
2830
¿No quieres abrir aquí?
Abre, don Juan.

Juan
¡Cielo santo!
Apenas cerré los ojos,
cuando despierto obligado
de mil temerosas voces.
2835
Vuelve, sueño, ya te aguardo.

Tibaldo
¿Háceslo adrede, don Juan?
¡Abre aquí!

Juan
Si no me engaño,
a la puerta me dan voces.

Tibaldo
¡Estás oyendo y callando!

Juan
2840
¡Vive Dios, que no era sueño!
Golpes a la puerta han dado.
Mi espada, ¿no estaba aquí?
Aquí está. ¿Qué me acobardo?
Entra, quienquiera que seas
2845
a tales horas, villano,
que si me armaste traición,
[Desnuda la espada.]
ahora tendrás el pago.
¡Válgame el cielo! ¿Qué es esto?

Sale TIBALDO, y cuatro HOMBRES armados.

Tibaldo
No te turbes. ¿Qué es del ánimo
2850
para tantas aventuras?

Juan
No me turbo. ¿Eres Tibaldo?

Tibaldo
Tibaldo soy.

Juan
¿Qué me quieres
a tales horas?

Tibaldo
Me espanto
que tal cosa me preguntes.

Juan
2855
¿Qué? ¿No es justo preguntarlo?

Tibaldo
¿No te acuerdas, di, don Juan,
de que los dos concertamos,
cuando en la ermita del monte
al pie de un altar echado
2860
te prometí dar mi ayuda,
que el uno al otro juramos:
yo de ponerte en el punto
que vieron entonces tantos,
con caballos, con vestidos
2865
negros, blancos y encarnados,
y tú de que me darías,
de aqueste servicio en pago,
la mitad de la ganancia?
Pues ya, don Juan, que has llegado
2870
a gozar tu amada esposa,
y estás con ella en descanso,
cúmpleme lo prometido
como caballero honrado.

Juan
Tibaldo, es mucha verdad,
2875
y que no he de serte ingrato.
¡Clarinda!

Dentro CLARINDA.

Clarinda
Señor...

Juan
¡Despierta,
toma una ropa...! Entretanto
que los dos hacemos cuenta
2880
se vestirá. ¡Extraño caso!

Tibaldo
¿Qué ganaste lo primero?

Juan
Un collar de oro, esmaltado
con cien diamantes.

Tibaldo
Pues bien...

Juan
¿Qué bien? Darte el medio aguardo.

Tibaldo
2885
¿Qué más?

Juan
Cantidad de joyas,
de cinturas y tocados,
y vestidos de mi esposa.

Tibaldo
Mira que no encubras algo.

Juan
Gané un reino, pero aqueste
2890
bien sabes que está empeñado
por la vida de su Rey.
Presto morirá Eduardo.

Tibaldo
¿No ganaste más?

Juan
Yo no.

Tibaldo
¿Por qué me tratas engaño?

Juan
2895
¡Yo engaño!

Tibaldo
Acuérdate bien.

Juan
No sé, por el cielo santo,
que haya ganado otra cosa.

Tibaldo
Pues ¿cómo te has olvidado
de que ganaste a Clarinda?

Juan
2900
Es verdad.

Tibaldo
Pues ¿es buen trato
que de lo que más estimo
la mitad me hayas negado?

Juan
Extraño rigor es ese.
¿La mitad de un cuerpo humano?

Tibaldo
2905
Pues ¿no fue concierto así?

Juan
¿Qué es lo pides, Tibaldo?

Tibaldo
La mitad de lo que es mío,
o, ¡vive Dios!, de tomarlo
de la manera que pueda.

Sale CLARINDA.

Clarinda
2910
¿Qué mandas, esposo amado?

Juan
¿No te acuerdas que una fiesta
te dije, estando en tus brazos,
mis aventuras, Clarinda?

Clarinda
¡Ay cielos, qué extraño espanto!

Juan
2915
Detente. Tibaldo es este.
Dice que ha llegado el plazo
en que le dé la mitad
que los dos juntos ganamos,
él prestando y yo sirviendo;
2920
y pues cumplir lo jurado
es de caballeros nobles,
y pleito homenaje hidalgo,
para darle la mitad
de tu cuerpo...

Quiere darle, y tiénele.

Tibaldo
Ten la mano,
2925
porque solo aquesto ha sido
dar más fuerza a este milagro.
Cuando pagaste primero,
don Juan, los dos mil ducados,
me mandó el cielo servirte.
2930
Goza a Clarinda mil años,
que presto verás tus hijos
con mucho gusto y descanso
por el que me diste a mí
todas mis deudas pagando.
2935
Aquellos vestidos negros,
y de amarillo bordados,
significaban el fuego
en que mi espíritu abraso;
los blancos, que voy al cielo,
2940
ya limpio y purificado;
los encarnados y verdes,
que ya la esperanza acabo;
y que la tengo de ver
en carne aquel cuerpo humano
2945
cuando el día del Juïcio
salga del sepulcro helado.
Por esta hazaña, don Juan,
y los fuegos que he pasado,
el tao de san Antón
2950
traerán desde hoy más los Castros
en sus armas generosas.

Juan
Aguarda un poco, Tibaldo.

Tibaldo
No me da licencia el cielo
para detenerme tanto.

Juan
2955
Aquí, senado discreto,
acaba el extraño caso
del Hacer bien a los muertos
y del gran Don Juan de Castro