Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

DON JUAN DE CASTRO




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, Don Juan de Castro (Primera parte), Obras completas de Lope de Vega, Vol. XIV, Madrid, Turner, Colección Biblioteca Castro, 1998, pp. 585-678.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Elenco

PRINCESA DE GALICIA
ROSELA, dama
DON JUAN DE CASTRO
RUGERO DE MONCADA
ROBERTO, lacayo
FELICIO, villano
ENRICO
TIBALDO
DOS PILOTOS
DON PEDRO ALARCOS, príncipe
REY DE IRLANDA
MAURICIO
UN ARMERO
FAUSTINO, ermitaño
DUQUE BORBÓN
REY DE SICILIA
EDUARDO, rey de Inglaterra
CLARINDA
FLORIANA
BELARDA, villana
FELICIO, villano
UN MAYORDOMO
ALABARDEROS
PÁEZ
FENISO
FELICIANO

Dedicatoria

A DON JUAN VICENTELO Y TOLEDO
CONDE DE CANTILLANA

Siempre fueron las nueve Musas pintadas de los antiguos, así filósofos como poetas, en forma y hábito de damas, y como tales, se aficionan de suerte de los héroes y príncipes marciales, de los galanes bizarros y cortesanos discretos, que, como amor es el primer movimiento de la alabanza, ellas amando escriben y escribiendo, desean agradar lo que aman. Repartieron entre sí las artes liberales, y cupo a las más famosas la historia y la poesía, que todo puede ser uno, aunque haya opiniones contrarias respecto de la verdad y la licencia, cosas en su género distintas, pero pueden usarse iguales, habiendo historia en verso y poesía en prosa. Atentas, finalmente, a las excelentes gracias de que el cielo dotó a vuestra señoría, ya en la plaza en el caballo donde con tantas airosas suertes se lleva tras sí los corazones y los ojos, ya en conversaciones donde con tanta gala descubre la claridad de su entendimiento, se le aficionan de suerte, que ninguna le deja de mostrar su amor en cuantas ocasiones puede. Las mías, que desde los tiernos pasos de vuestra señoría le iban considerando hijo de tales padres, entre otras memorias hoy le dedican esta primera parte de los sucesos de Don Juan de Castro, historia verdadera con otro nombre, y por la licencia referida, fábula poética; desigual servicio a méritos tan grandes, pero por ser de las ya referidas Musas, quedo seguro que vuestra señoría le aceptará como príncipe tan heroico, galán tan bizarro y cortesano tan discreto. Dios guarde a vuestra señoría.
Su capellán,
Lope Félix de Vega Carpio


Acto I

Salen la PRINCESA de Galicia y ROSELA, dama.

Princesa
Redondilla
¿Nunca has oído decir
esto que llaman amor?

Rosela
Sé que es un dulce dolor,
un regalado morir;
Redondilla
5
sé que es una oscuridad
del alma y su lumbre pura,
y una tema de locura
en que da la voluntad;
Redondilla
sé que es un alegre lloro
10
que ninguna edad reserva,
un áspid en verde yerba,
y un veneno en vaso de oro;
Redondilla
sé que es un traidor leal,
y en el favor y el desdén
15
un mal disfrazado bien,
y un bien disfrazado mal.
Redondilla
Pero tú, ¿por qué razón
tienes de amor sentimiento?

Princesa
Pues ¿fáltame entendimiento?

Rosela
20
No, más fáltate ocasión.
Redondilla
El príncipe de Galicia
es tu marido, en edad
que a ninguna voluntad
pudiera tener codicia.
Redondilla
25
Pero debes de querer
aquel tu primer amor,
que era el Conde, mi señor,
de extremado parecer.
Redondilla
Mas el haberte casado
30
desdice al amor que digo.

Princesa
Escucha, hablaré contigo,
Rosela, pues te he criado.
Romance (tirada)
El conde de Barcelona
fue mi marido primero,
35
de quien tuve solo un hijo,
y mil desventuras tengo.
Mirando mis tiernos años
el rey de Aragón, mi deudo,
trató con el de Castilla
40
mi segundo casamiento.
Pensó el Rey, y pensó bien,
que fuera acertado empleo
en quien también me igualase
en hijo y en heredero.
45
El príncipe de Galicia,
el noble español don Pedro,
tenía a don Juan de Alarcos
ese gallardo mancebo.
Y así, a los dos nos casaron,
50
y de Barcelona vengo,
y como sabes, a Galicia,
donde las bodas se hicieron.
Contenta estaba yo entonces
de ver que tal caballero
55
fuese con tan alta sangre
de mis pensamientos dueño,
que estos señores, Rosela,
hasta mi esposo don Pedro,
de la infanta doña Sancha
60
de Castilla procedieron.
Y con gran razón lo estaba
viendo que los hijos nuestros
se criaban como hermanos
y que, como ves, sin serlo,
65
en rostros y condiciones
se parecen en extremo,
y mucho más en quererse,
pues son un alma en dos pechos.
Mas ¡ay de mí, que don Juan
70
en gracia y virtud creciendo,
en donaire, armas y galas,
en gentileza y ingenio,
con se mi alnado, Rosela,
ha sido un rayo, un incendio
75
que me ha vuelto el alma Troya,
de día y de noche ardiendo!
Culparasme porque di
puerta a tan vil pensamiento,
pero es espíritu amor,
80
y como no tiene cuerpo,
entra y sale cuando quiere,
dejando los ojos ciegos,
porque entrando por los ojos,
no puedan los ojos verlo.
85
Que resistí, no lo dudes,
pero su amoroso fuego,
de la misma resistencia
dicen que recibe aumento.
Miraba que era su padre
90
mi esposo, y en conociendo
la fuerza del imposible,
era mayor el tormento.
Porque si la privación
suele hacer tales efectos,
95
un imposible en mujer
no permite el sufrimiento.
Años ha que lo imagino,
años ha que me defiendo,
que no ha meses, que no ha días
100
que con este amor peleo.
Enfermedad es de cuenta
el haber tenido preso
este amor desatinado
en la cárcel del silencio.
105
Candados eché a mis labios,
grillos a mis pensamientos,
cadenas a mis sentidos
y esposas a mis deseos;
y porque es el apetito
110
bestia que no admite freno,
antojos puse a los ojos,
que con los suyos me han muerto.
Mas ya que tantas batallas,
tantos asaltos y encuentros
115
han vencido la razón,
y al amor dado el imperio,
resuelta vengo, Rosela,
en decirte que le quiero.
Preso ha tenido el amor,
120
y amor preso todo es hierros.
Semíramis sujetó
asirios, partos y medos,
y amó después a su hijo,
y lo que yo emprendo es menos.
125
Parte a llamar a don Juan,
y no respondas, te ruego,
que amor sus consejos hace
en la sala del remedio.

Rosela
Redondilla
Ya que consejo no admites,
130
perdonaré tu afición,
si la justa admiración
de tu afición me permites.
Redondilla
Mira que esto no es consejo,
sino admirarte no más.
135
¿Cómo es posible que das
tal golpe a tan limpio espejo?
Redondilla
La misma naturaleza
se ofende de tu afición,
corrida está la razón,
140
y afrentada la nobleza.
Redondilla
Don Juan, por más confusión,
es hijo de tu marido;
bastante causa de olvido
si amor tuviera razón,
Redondilla
145
y bastante ser amigo
de Rugero de Moncada
para quedar obligada
a volver por ti contigo.
Redondilla
De suerte que este amor fiero
150
afrenta y deshonra así
a naturaleza, a ti,
a tu esposo y a Rugero.

Princesa
Redondilla
Licencia para admirarte
te dejé tomar, Rosela,
155
sin ver que de esa cautela
pudieras aprovecharte.
Redondilla
Ya es tarde para moverme,
mas que me has dicho sé yo
desde que el amor me dio
160
ocasión para perderme.
Redondilla
Mas advierte que la vida
y la honra todo es poco
para un pensamiento loco.
Tengo hasta el alma perdida.
Redondilla
165
Parte, y dile que le espero
en mi aposento.

Rosela
Yo voy.
(¿Cómo le hablaré, si soy
quien más que el alma le quiero?)

Vase.

Princesa
Soneto
Como madrastra soy del bien que adoro,
170
hame engañado, amor, tu confianza,
pues ya no deja rastro mi esperanza,
ligera nave por el mar que lloro.
Si lágrimas, si ruegos, si tesoro
alcanzan más que un justo amor alcanza,
175
sobre pórfido y jaspe tu mudanza
levantan a tu nombre estatuas de oro.
Pero quejarme de su amor no es justo
hasta saber su voluntad contraria,
pues nunca he puesto el declararme en obra,
180
que si el deudor no paga por su gusto,
amor es una deuda voluntaria,
que mientras no se pide, no se cobra.

Vase. Sale DON JUAN, y RUGERO de Moncada.

Rugero
Quintilla
Debajo de la amistad
que profesamos los dos,
185
te diré, hermano, verdad.

Juan
Débeslo a mi amor.

Rugero
¡Por Dios,
que la tengo voluntad!

Juan
Quintilla
Pues ella la ha puesto en mí.

Rugero
Ahora la quiero más,
190
pues hizo elección en ti.

Juan
Pienso que celoso estás,
Rugero, hablándome así.

Rugero
Redondilla
Quiérote yo de manera,
que cuando no la tuviera
195
amor cuanto pudo ser,
porque te supo querer
sospecho que la quisiera.
Quintilla
Y ahora sé la ocasión
por que el alma la procura.

Juan
200
Sus partes bastantes son.

Rugero
Yo pensé que su hermosura,
y era tenerte afición.
Quintilla
Mil pensamientos me dan
que al lama diciendo estás:
205
“Rugero, si has de querer,
quiere bien a esta mujer,
que quiere bien a don Juan”.

Juan
Quintilla
Si no supiera, Rugero,
que es verdadero tu amor,
210
pensara que lisonjero
me pedías por favor
lo que ni quise ni quiero;
Quintilla
y así te suplico aquí
que sin encarecimiento
215
–que es hacerte ofensa a ti–
trates de mi pensamiento
como hombre que vive en ti.
Quintilla
No quiero a Rosela bella,
y así, haré poco en dejalla;
220
pero advierte de mí y de ella
que por hacer algo en dalla
me pesa de no querella.
Quintilla
Y así, pues nací obligado
a querer lo que tú quieres,
225
ya la quiero con cuidado
de que lo que quiero esperes
de un pensamiento obligado.
Quintilla
Ya la quiero desde hoy,
y pues queriéndola estoy,
230
darte lo que quiero espero,
que pues lo que quieres quiero,
ya lo que quiero te doy.

Rugero
Quintilla
De tu liberalidad
estaba yo satisfecho,
235
mas en fe de la amistad,
por darme prenda del pecho,
hoy la das tu voluntad.
Quintilla
No me la des, pues con ella
me das celos en amalla;
240
y si amarla tú es perdella,
más bien haces en negalla,
que en dármela y en querella.
Quintilla
Ser Alejandro no esperes
dándome aquesta mujer,
245
ni Apeles me consideres,
porque yo no he de querer
lo que confiesas que quieres.

Juan
Quintilla
De querer has de pensar,
Rugero, a Rosela hermosa,
250
que la quiero para dar,
como el que compra una cosa
que la quiere presentar.
Quintilla
No la quiero para mí,
pues que nunca la he querido,
255
que si la quiero, es por ti,
porque este amor ha nacido
de tu pensamiento en mí.
Quintilla
Vanas tus sospechas son,
que lo que una vez se da
260
no le queda a un hombre acción,
y así Rosela será
tuya en justa posesión.

Sale ROSELA.

Rosela
Quintilla
¿Qué se trata de Rosela?

Juan
Para llamarte no más.

Rosela
265
El murmurar siempre vuela.

Rugero
Segura, Rosela, estás.

Rosela
Tu poco amor me desvela,

Rugero
Quintilla
Desvelarte el mucho mío
está más puesto en razón.

Juan
270
¿Qué temes? Habla con brío.

Rugero
Calenturas de afición
no vienen jamás sin frío.

Juan
Quintilla
Oye, Rosela, a Rugero.

Rosela
Vengo deprisa a llamarte.

Rugero
275
Yo tan despacio te quiero,
que muero por esperarte,
sabiendo que no te espero.

Juan
Quintilla
¿Quién me llama?

Rosela
La Princesa.

Juan
Voy.

Rosela
Y yo te llevaré.

Rugero
280
Tente, aunque sigues tu empresa,
para que razón te dé
de que sin razón te pesa.

Rosela
Quintilla
¿No ves que quien es mandado
ha de volver con cuidado
285
con el recado a que viene?

Rugero
Cuando el recado pies tiene,
queda el paje disculpado.

Rosela
Quintilla
Conozco que sabe andar.
Su prisa me ha dado indicio
290
que no le podré alcanzar,
pero por ley de mi oficio
quisiérale yo llevar.

Rugero
Quintilla
Ya le llevas en el pecho.
Espera, por Dios, un poco,
295
pues le sigues sin provecho;
mira que me vuelvo loco,
y que tú lo estás, sospecho.
Quintilla
Haz cuenta que hablas con él,
pues que me parezco a él,
300
aunque en la ventura no,
y sabrás lo que pasó
para que te canses de él.
Quintilla
Has de saber que me ha dado
licencia para quererte,
305
y aborrecerte ha jurado.

Rosela
Y yo juro aborrecerte
de albricias de ese cuidado.
Quintilla
Si de lo que se presenta
al que lo trae se le da,
310
su olvido tu amor me cuenta:
de lo mismo te doy ya,
pues lo mismo me atormenta.
Quintilla
Que no te canses te pido,
porque don Juan me ha enseñado
315
a olvidarte con su olvido,
porque si me hubiera amado,
también te hubiera querido.
Quintilla
Y no es justo hacer placer
a cambio de tal pesar,
320
que no has visto tú mujer
que, por nuevas de olvidar,
diese albricias de querer.

Vase.

Rugero
Soneto
Detén el paso, voladora arpía,
que en la mesa del alma te has cebado,
325
pues no tiene el desdén el arco armado,
ni el Hércules de honor te desafía.
Flechas de amor el corazón te envía,
suspiros de mi pecho enamorado
que como tocan en el tuyo helado,
330
vuelven con más furor al alma mía.
Si mi amor de mis lágrimas arguyes,
¿cómo me dejas de la vida incierto,
y a engaños mis tormentos atribuyes?
Pero llamarte ha sido desconcierto.
335
Bien sé por qué te vas, bien sé que huyes
porque sospechas que me dejas muerto.

Vase. Sale la PRINCESA, y DON JUAN.

Juan
Redondilla
No entiendo lo que me dice
vuestra Alteza.

Princesa
¿No me entiendes,
o de entenderme te ofendes?

Juan
340
Eso a mi honor contradice,
Redondilla
donde tengo por blasón
servirte y obedecerte.

Princesa
Digo que estoy a la muerte.

Juan
¿De qué mal?

Princesa
De tu afición.

Juan
Redondilla
345
Se le ha dicho a vuestra Alteza
que voy de noche, que rondo,
que me escriben, que respondo,
que adoro alguna belleza,
Redondilla
que se me atreven vasallos
350
que pretenden mis deseos,
que murmuran mis paseos
hasta los propios caballos,
Redondilla
que desenvainé la espada,
que alguna arrogancia dije,
355
y esto la enferma y aflige,
mire que todo esto es nada;
Redondilla
que, ¡por vida de don Juan!,
que han mentido los espías,
pues son todas niñerías
360
y reventar de galán.

Princesa
Redondilla
¿Finges el sordo?

Juan
No sé
qué te han contado de mí.

Princesa
Lo que me cuentan de ti
ahora te lo diré,
Redondilla
365
que naturaleza sabia
te hizo en el mundo solo,
como está en el cielo Apolo,
y el fénix raro en Arabia.
Redondilla
Que naciste de una ingrata,
370
pues que la heredaste luego,
con la condición del fuego,
que tiene hermosura y mata.
Redondilla
Que eres en tus pensamientos
altivo y lleno de honor,
375
y que en tu propio valor
están tus merecimientos.
Redondilla
Que a la vista y los oídos
pareces, sembrando amores,
viento que viene de flores,
380
que entra en todos los sentidos.
Redondilla
Que eres sueño que arrebata
el alma en la fantasía,
y una muerte de sangría
que durmiendo se desata.
Redondilla
385
Que con tu dulce mirar,
amor como lince mira;
que miras como el que tira,
que mira para matar.
Redondilla
Y si el cielo se reparte
390
en cuantas acciones tienes,
que parece que entretienes
toda un alma en cada parte.
Redondilla
Esto me cuentan de ti
los ojos y los oídos;
395
esto dicen mis sentidos,
y a fe que se lo creí.
Redondilla
Vuelve a quererme entender,
o vuelve solo a quererme,
que basta para entenderme
400
considerarme mujer.

Juan
Redondilla
El Príncipe, mi señor,
es tu marido, señora,
y yo soy tu hijo ahora,
y a quien toca vuestro honor.
Redondilla
405
Vuelvo por él y por ti,
y digo que a ti y a él
debo ser, y soy fiel:
a él porque de él nací,
Redondilla
y a ti porque eres mi madre,
410
pues estás en tan lugar,
y porque debo mirar
a Dios, a vos y a mi padre.
Redondilla
Si prueba, señora, ha sido,
habéis probado un diamante;
415
si tenéis pecho de amante,
conmigo le habéis rompido,
Redondilla
que si el mundo se volviese
al principio que tenía,
cada punto fuese un día,
420
cada día un mes se hiciese,
Redondilla
cada mes un año, el año
un lustro, el lustro una edad,
la edad una eternidad,
fuera eterno vuestro engaño,
Redondilla
425
que si el diluvio a los dos
solo entonces dejara,
allí el mundo se acabara
por no juntarme con vos.

Princesa
Redondilla
Tente y escucha.

Juan
No puedo.

Princesa
430
¿Quieres bien?

Juan
Quiero una dama.

Princesa
¿Cómo se llama?

Juan
La fama
que de perder tengo miedo.
Redondilla
No le dé celos hablando
en una cosa tan loca.

Princesa
435
Sus ojos cierra y su boca
todo discreto, callando.
Redondilla
Calla, y callará esa dama,
y con un secreto amor
ni yo perderé mi honor,
440
ni tu perderás tu fama.
Redondilla
Llégate a mí, no te aparte
vergüenza; mujer soy yo.
Un toro Pasife amó,
y le dio Dédalo el arte.
Redondilla
445
Menofón gozó a su madre,
a su hermana Tolomeo,
y Mirra tuvo deseo
de ser mujer de su padre.
Redondilla
Ningún ejemplo me toca,
450
ni eres mi padre ni hermano.
Mira, don Juan, cuán en vano
fama injusta te provoca.
Redondilla
Seleuco a su hijo dio
su mujer, viéndole enfermo
455
de amor. Yo, mi bien, no duermo,
ni sosiego, ni soy yo.
Redondilla
Ni vivo, ni quiero vida
ni salud ni alma sin ti.
Llégate a mí. ¿Qué hay en mí
460
que de ser hombre te olvida?
Redondilla
¿Qué tengo que no te mueva,
cuando no a gusto, a piedad?

Juan
Tienes una enfermedad
ahora en el mundo nueva.
Redondilla
465
Si de ti, que eres mi madre,
se viene a pegar en mí,
no habrá hijo desde aquí
que guarde honor a su padre.

Vase.

Princesa
Redondilla
Espera, que me burlaba.
470
¡Don Juan! ¡Hijo...!

Sale RUGERO.

Rugero
¿Qué es aquesto?

Princesa
(¡En qué confusión me ha puesto!)

Rugero
¿Quién, madre, con vos estaba?

Princesa
Redondilla
¿No le conociste?

Rugero
No.

Princesa
Pues aquí estaba don Juan.

Rugero
475
Tiernos vuestros ojos dan
señal de que pena os dio.
Redondilla
¿Qué fue aquesto, por mi vida?

Princesa
Curiosidad excusada;
y si esto no importa nada,
480
la discreción se te olvida.

Rugero
Redondilla
Cosas de don Juan, señora,
y que su nombre posean,
aunque las estampas sean
de sus pies que el alma adora,
Redondilla
485
¿no le importan, madre mía,
a Rugero de Moncada?
¿Sabéis vos con qué lazada
amor juntarnos porfía?
Redondilla
Decidme, madre, lo que es,
490
y en qué le distes disgusto,
que él a vos no fuera justo,
y es muy discreto y cortés.
Redondilla
Los ojos tenéis llorosos;
lo que confiesan negáis.
495
Señora, turbada estáis.

Princesa
Viejos, hijo, al fin... celosos.
Redondilla
Contelo a don Juan aquí...
¡Mira el descanso que medro!,
que sospecho que don Pedro
500
los tiene ahora de mí.
Redondilla
No me habla con el gusto
que solía; heme quejado
a don Juan, y es tan honrado,
que sintiendo mi disgusto,
Redondilla
505
le va a reñir sin que fuese
parte a detenerle aquí.

Rugero
¿Por qué no se queja a mí,
cuando esa ocasión le diese,
Redondilla
vuestra Alteza, y no a don Juan?

Princesa
510
Por excusar tus enojos.

Rugero
Pues dánmelos en los ojos
los que a mi hermano le dan.
Redondilla
Y del Príncipe me espanto
que tenga celos de vos,
515
pues que de casados Dios
os hizo un ejemplo santo.
Redondilla
Pienso que no es la ocasión
de ese disgusto esos celos.

Princesa
Pues ¿cuál?

Rugero
Algunos desvelos
520
de cierta conversación.

Princesa
Redondilla
¿Quiere bien don Pedro?

Rugero
Creo,
si no me engaña la fama,
que quiere bien una dama.

Princesa
Saber su nombre deseo.

Rugero
Redondilla
525
Yo haré diligencia tal,
que sepas más que deseas.

Princesa
De don Juan, cuando le veas,
Rugero, encubre mi mal,
Redondilla
que con este desengaño
530
menos tengo que sentir.

Rugero
A buscarle quiero ir.
No resulte en vuestro daño,
Redondilla
si dais al Príncipe enojos.

Vase.

Princesa
Yo a llorar, para formar
535
con mis lágrimas un mar
donde se aneguen mis ojos.

Vase, y sale DON JUAN.

Juan
Canción
Desesperado deseo
de una mujer atrevida,
voluntad determinada,
540
causa de tantas desdichas,
pensamiento descubierto
que atropellan honra y vida,
amor loco despreciado
que truecas el gusto en ira,
545
quédate en paz, que el huir
del peligro de tu vista
es el más alto remedio
que la inocencia imagina,
que cuando una mujer llora y suspira,
550
¡ay de la libertad de quien la mira!
Fértiles y hermosos campos
de lo mejor que en Galicia
baña el noble mar de España,
solar de mi casa antigua,
555
honor de Castros y Andradas;
padre ilustre, a quien inclinan
sus cabezas estos montes
desde el Ferrol a Castilla;
Ruger de Moncada, en quien
560
lo más del alma tenía,
que quien me parece tanto
debe de tener la misma;
adiós, que me parto huyendo
de un basilisco en la vista,
565
de un cocodrilo en el llanto,
y de una mujer fingida;
que cuando una mujer llora y suspira,
¡ay de la libertad de quien la mira!
Grandes males me viniera
570
de poner las fuerzas mías
a sus lágrimas o ruegos,
que al hombre más grave hechizan;
y cuando más resistiera,
¡qué llovieran de mentiras
575
sobre mi pecho inocente,
sobre mis entrañas limpias!
Salgamos de España, en duda,
que en abreviar la partida
consiste una gran victoria
580
y una divina conquista.
Ningún sabio se ha fiado
de las palabras fingidas
de una mujer, porque hay pocos
que sus lágrimas resistan,
585
que cuando una mujer llora y suspira,
¡ay de la libertad de quien la mira!

Sale ROBERTO.

Roberto
Redondilla
El caballo está ensillado,
y a la huerta lo llevé.

Juan
¿Viéronle?

Roberto
De nadie fue,
590
a lo que siento, mirado
Redondilla
que como me lo mandaste
le lleve, señor, en pelo.

Juan
¿Cuál sacaste?

Roberto
El castañuelo.

Juan
Pues ¿adónde le ensillaste?

Roberto
Redondilla
595
Dejele atado, y volví
por la silla y por el freno.

Juan
Este hasta el mar será bueno;
naves habrá desde allí.
Redondilla
Mucho, Roberto, he fiado
600
de ti en el punto a que vengo,
y es la causa que te tengo
en opinión de hombre honrado.
Redondilla
Mira que no digas nada
a mis padres ni a mi hermano.

Roberto
605
¿Que, en fin, te vas?

Juan
Pon la mano
sobre la cruz de la espada.

Roberto
Redondilla
¿Para qué?

Juan
Para jurar
que no dirás que me voy
hasta que sepas que estoy
610
de esotra parte del mar.

Roberto
Redondilla
Juro por aquesta cruz,
y a fe de hidalgo, señor,
[...]
por esta divina luz,
Redondilla
615
por la bella Estefanía,
ninfa gallega más bella
que una potranca doncella,
por su amor, por mi hidalguía,
Redondilla
por las armas que me dan
620
en paveses, en corazas
–que son cincuenta almohazas
en el campo de un zaguán–,
Redondilla
de no decir tu partida
a los Príncipes ni a quien
625
tu mal estorbe o tu bien,
tu bien o tu mal impida.

Juan
Redondilla
¿Lloras?

Roberto
Pues ¿he de cantar
cuando te vas de esa suerte?

Juan
630
No pronostiques mi muerte.

Roberto
¿Que, al fin, te vas a embarcar?

Juan
Redondilla
No excuso, Roberto amigo,
esta partida cruel,
mas porque fuiste fiel
635
por tantos años conmigo
Redondilla
y tengas de mí memoria,
toma esta cadena.

Roberto
El cielo
te guarde, y me dé consuelo
en tan lamentable historia.
Redondilla
640
Pero espántome de ti,
que te tuve por discreto,
en tener tan buen conceto...

Juan
¿De quién, Roberto?

Roberto
De mí,
Redondilla
pero debes de querer
645
dar en casa algún picón,
si te mueve la afición
de alguna ingrata mujer;
Redondilla
pues con avisarme a mí
que no diga que te vas,
650
creo que diciendo estás
que lo digas desde aquí.
Redondilla
Con esto gente saldrá
que impida aquesta jornada,
y dirás que fue forzada
655
tu vuelta en llegando acá,
Redondilla
porque si partir quisieras
con secreto y con seguro,
ya que hasta salir del muro,
señor, menester me hubieras
Redondilla
660
para sacarte el caballo,
¿qué cosa más acertada
que llevarme a la jornada,
valiente, hidalgo y vasallo?
Redondilla
¿Qué sé yo, aunque lo juré,
665
si el diablo me ha de tentar,
viendo a tus padres llorar,
y donde vas les diré?
Redondilla
¿Tan malo será Roberto
para cualquiera ocasión?

Juan
670
Creo que tienes razón.
Toma el camino del puerto,
Redondilla
que en mis fortunas te quiero
por compañero y amigo.

Roberto
Pues Roberto va contigo,
675
que es un ejército entero.

Juan
Soneto
Adiós, España; adiós, Galicia amada.

Roberto
Adiós, Galicia, hasta que vuelta demos.

Juan
Adiós, Monforte, Sarria, Andrada y Lemos.

Roberto
Adiós, magostos de castaña asada.

Juan
680
Adiós, querida patria, siempre amada.

Roberto
Adiós, nabos, que ya no nos veremos.

Juan
Adiós, montañas, de nobleza extremos.

Roberto
Adiós, carnero y vaca regalada.

Juan
Adiós, mujer mudable como luna.

Roberto
685
Adiós, lunadas que el sentido elevan.

Juan
Adiós, envidia fiera y importuna.

Roberto
Vino de Ribadavia, otros te beban.

Juan
Yo voy donde me lleva mi fortuna.

Roberto
Y yo también donde los pies me llevan.

Vanse. Y sale RUGERO, y FELICIANO.

Rugero
Endecasílabos sueltos (tirada)
690
¡Carta cerrada en mi aposento!

Feliciano
Entrando
la vi, señor, del modo que te digo.

Rugero
Pues ¿por dónde la echaron?

Feliciano
Por la reja.

Rugero
Confuso estoy.

Feliciano
Abriéndola, es más fácil
dejar de estarlo, pues sabrás por ella
695
de qué peligro o de qué bien te avisa.

Rugero
¡Válame Dios! ¿No es de don Juan la letra?
La firma lo confirma. ¡Extraño caso!
Lea.
“Por dejarte, Rugero, hermano mío,
más segura a Rosela, yo me parto
700
de España con intento” –¡ay, santos cielos!–
“de ir a Jerusalén en romería.
Perdona el no avisártelo primero,
que porque no lo impidas, no lo hago.
Consuela a nuestros padres. Dios te guarde.”

Feliciano
705
Señor, ¿don Juan es ido?

Rugero
¿No lo escuchas?
¡Oh gran dolor! ¡Oh desventura grande!
¡Oh mal consejo! ¡Oh, falso amigo mío!
¿Yo era tu alma? ¿Yo, don Juan de Alarcos?
Mentísteme, don Juan, que si lo fuera,
710
yo supiera en tu pecho tu partida.
¡Oh, maldita Rosela! Al cielo ruego
que no te logres, ni en tu vida tengas
ventura en cosa que la mano pongas.
¡Maldiga amor el pensamiento mío,
715
y el día en que te vi también lo sea!
¡Oh! ¡Nunca yo dijera que la amaba!
Pero verás, don Juan, que el amor mío
contigo era mayor que con Rosela
en que jamás la miraré a la cara,
720
cuanto y más pretendella ni servilla.
¡Triste de mí! ¿Qué haré?

Feliciano
Señor, en tanto
que das voces al viento, don Juan vuela.
Mejor es que a tus padres se lo digas.

Rugero
Ya será tarde; ya será embarcado,
725
pues sabes que el Ferrol está tan cerca.

Feliciano
¿Por fuerza en el Ferrol ha de haber nave
que esté aprestada, y que la ayude el viento?

Rugero
Bien dices. Vamos. Contarelo al Príncipe;
diréselo a mi madre, que le amaba
730
mil veces más que a mí. Tú en tanto puedes
decir a la cruel Rosela el caso,
que no sentirá menos su partida.

Feliciano
Yo la voy a decir tan triste nueva.

Rugero
Yo te fuera a seguir, aunque te escondas,
735
si el mal dejara rastro por sus ondas.

Vanse. Y sale ENRICO, y TIBALDO, y dos PILOTOS.

Enrico
Quintilla
¿Hay viento para salir?

Piloto
Fresco embate y virazón
está llamando a partir.

Enrico
No perdamos ocasión.

Tibaldo
740
El mar comiencen a abrir
Quintilla
las alas de nuestra nave.

Piloto
Hoy, como el cisne suave,
cortará el agua veloz,
mientras Neptuno feroz
745
cierra los vientos con llave.

Tibaldo
Quintilla
Bien puede vueseñoría
embarcarse cuando quiera.

Salen DON JUAN y ROBERTO.

Roberto
Partir dicen que quería.

Juan
Si solo a su dueño espera,
750
alabo la suerte mía.

Roberto
Quintilla
Señor, aquí está el patrón,
y aquellos los dueños son.

Juan
Caballeros, Dios os guarde.

Tibaldo
Bien vengáis.

Juan
¿No vengo tarde?

Roberto
755
Antes a buena ocasión.

Juan
Quintilla
¿Quién es dueño de esta nave?

Tibaldo
Este caballero inglés
del Tusón y de la llave.

Juan
Dame, señor, esos pies,
760
que bien parece hombre grave.

Enrico
Quintilla
¿Qué me quieres, español?

Juan
Pasaje, si sois servido.

Enrico
¿No hay otro en todo el Ferrol?

Juan
Hoy dos urcas se han partido,
765
dicen que al salir del sol.
Quintilla
Llegué tarde. Por quien eres,
que a Inglaterra me pases.

Enrico
Ni lo pidáis ni lo esperes
cuando solo te embarcases,
770
cuanto más con lo que quieres.

Juan
Quintilla
Señor, rogádselo vos.

Tibaldo
Milor, no pasen los dos,
sino solo el caballero,
y quédese el escudero,
775
que lo merece, ¡por Dios!

Enrico
Quintilla
Ahora bien, pase por ti.

Tibaldo
Para vos solo hay pasaje.

Juan
Lleváis un esclavo en mí.

Tibaldo
Vuélvase el lacayo o paje.

Juan
780
Roberto, quédate aquí.
Quintilla
Ya ves que no puedo más.
Ese caballo, que es bueno,
a algún francés venderás.

Roberto
¿Que, al fin, me quedo al sereno?

Juan
785
Mañana a la villa irás
Quintilla
y contarás mi partida.

Roberto
Primero que me despida,
déjame hablar este inglés.

Juan
¿En qué?

Roberto
Veraslo después
790
de mi lealtad conocida.
Quintilla
Si, mosiur, una parola.

Tibaldo
¿Qué quieres?

Roberto
En una sola,
digo que tengo un caballo
que puede el sol envidiallo
795
cuando su coche enarbola.

Tibaldo
Quintilla
Bástale ser español
para que le envidie el sol.

Roberto
Era la joya estimada
de don Juan, señor de Andrada,
800
de Puentes de Eume y Ferrol.
Quintilla
De crin es largo, pequeño
de testa, color de hormiga,
de brazo y pierna cenceño,
corpulento de barriga,
805
y hidalgo como su dueño.
Quintilla
En lo que es carrera y paso
no le igualó Garcilaso.
La nariz del bravo ahueca,
que es bisnieto de Babieca
810
y pariente del Pegaso.
Quintilla
Cuando relincha, parece
que habla, y por maravilla
los tira de trece en trece.
Fuerte freno y mejor silla
815
su frente y loco guarnece.
Quintilla
Este os daré si me dais
pasaje, y estad muy cierto
de que un tesoro lleváis.

Tibaldo
¿Está cerca?

Roberto
Está en el puerto.
820
El de Alejandro embarcáis.
Quintilla
Es linda pieza y de casta;
ciento en herraduras gasta.
Podéis presentarlo al Rey,
o hacer casta, que es de ley,
825
y a daros cien potros basta.
Quintilla
Mirad por dónde sois rico.

Tibaldo
Aguarda, milor Enrico,
oíd al oído.

Roberto
El cielo
va conociendo mi celo.
830
Que me lleve le suplico.

Juan
Quintilla
Pues ¿qué le das?

Roberto
El caballo.

Juan
¿No es mejor venderle?

Roberto
No,
que a tener para comprallo,
le comprara y diera yo,
835
a fe de hidalgo y vasallo,
Quintilla
que precio seguirte más
que su mil mundo me das.

Enrico
Venga el caballo, y embarca.

Tibaldo
Patrón, acosta la barca.

Roberto
840
¿Voy a la nave?

Tibaldo
Ya vas.

Roberto
Quintilla
Pues traigo el caballo.

Tibaldo
Parte.

Juan
¿Hay tal lealtad?

Tibaldo
Español,
tú puedes luego embarcarte.

Juan
Pues te vas de España, ¡oh, sol!,
845
yo voy al norte a buscarte.
Quintilla
Neptuno, encoge la rienda;
vientos, cese la contienda;
influye templanza, luna.
Don Juan de Alarcos, fortuna,
850
en tus manos se encomienda.

Vanse. Salen don DON PEDRO de Alarcos, la PRINCESA y RUGERO.

Pedro
Octava real
Nadie me diga que paciencia tenga,
que el temprano consuelo aumenta el daño,
sino paterno llanto me prevenga,
que lo demás conozco que es engaño.
855
¡Ay, hijo! El mar furioso te detenga,
y antes que tomes puerto en reino extraño,
envueltos mis suspiros en sus olas,
te vuelva a las riberas españolas.

Princesa
Octava real
(¿Qué haré yo, triste, que la causa he sido
860
de tanto mal? ¿Cómo tendré paciencia,
todo mi bien por mi ocasión perdido,
para poder sufrir su larga ausencia?
¿Qué soñolientas aguas del olvido
pondrán a mis memorias resistencia?
865
Mas ¿qué me aflijo yo si [en] esta partida
hallo el remedio de acabar mi vida?)

Rugero
Octava real
Si el hijo inútil que os dejó la suerte
–que siempre deja el mal, el bien aparta–
queréis, pues ni os consuela ni divierte,
870
que en seguimiento de su hermano parta,
no habrá Scila feroz, Caribdis fuerte,
por más que el turbulento mar reparta
su fuerza entre las dos, que me detenga,
aunque otra Juno a contrastarme venga.
Octava real
875
Veré del Lilibeo y Pusilipo
las cumbres altas y a Volcán la frente;
sin temer las sirenas ni el Euripo,
las sirtes fieras del azul tridente.
Las regiones que el hijo de Filipo
880
vio con su armado ejército en Oriente,
yo solo pasaré, que puedo solo
pasar, amor desnudo, al otro polo.
Octava real
Dadme licencia, que si no le topo,
pondré silencio al sucesor de Anquises;
885
veré como otro César el Canopo,
y la hija del sol como otro Ulises.
Haré que los apólogos de Isopo
o de los paladines de las lises
parezcan con mis fábulas pequeños,
890
siendo verdades lo que en ellos sueños.

Pedro
Octava real
Doblar, Rugero, al preso las prisiones,
al enfermo el dolor, la pena al triste,
son tus vanas promesas y razones,
con que se aumenta más que se resiste.
895
Si va don Juan por ásperas regiones,
por montes que la mar de espumas viste,
es solo un rayo de la luz que vemos;
mas si te fueres, ciegos quedaremos.
Octava real
Solo en el nombre tu padrastro he sido,
900
en lo demás soy padre verdadero.
Don Juan es hombre fuerte y entendido:
él hará como noble caballero.
Siga su estrella en alta mar perdido,
y queda tú para mi bien, Rugero,
905
que la crianza así el amor acendra,
que el hijo ajeno con el alma engendra.

Sale ROSELA.

Rosela
Octava real
Nuevas, y tristes nuevas, han venido.

Pedro
¿Más tristes que perderse el bien que adoro?

Rosela
Un montañés, señor, las ha traído.

Pedro
910
Habla, y aumenta mi cuidado y lloro.

Rosela
Don Juan a Inglaterra se ha partido,
que el caballero Enrico a Compostela
le dio pasaje; hacia el norte vuela.

Pedro
Octava real
Ver quiero el mensajero.

Princesa
915
Y yo contigo.

Rugero
Saber quiero lo que es.

Rosela
Detente un poco.

Vanse.

Rugero
Ya ves cómo por ti perdí un amigo
tal, que puede el dolor volverme loco.

Rosela
¿Sabes cómo resulta en mi castigo,
920
y que contigo a furia me provoco?

Rugero
¿Sabes cómo por ti sin alma quedo?

Rosela
¿Sabes cómo sin él vivir no puedo?

Rugero
Octava real
Venganza tomaré en aborrecerte.

Rosela
Mejor lo hará el amor que me has tenido.

Rugero
925
En desprecio y en ira se convierte.

Rosela
¡Así te vieras de mi amor querido!

Rugero
Primero llegue mi temprana muerte,
y cubra mi memoria eterno olvido.

Rosela
(¡Ay, almas de hombres! Tornasol parecen;
930
en un instante quieren y aborrecen!)

Vanse. Y diga dentro DON JUAN:

Juan
Canción
¡Valedme, Virgen santa!
¡Santo Patrón gallego,
que en el fin de la tierra dais principio
al límite de España,
935
valedme, que me anegan
pecados, más que en mar y el viento fiero!
Sale en una tabla.
¡Mi ruego al fin oístes!
¡Oh amada tierra mía!
Eres madre, en efeto,
940
como el agua madrastra.
Madrastras me persiguen.
¡Ay, quiera Dios que su furor mitiguen!
La nave desdichada
queda en el mar, cubierta
945
desde la cebadera a la mesana;
salveme con ayuda
de María y de Diego,
que rogaron a Dios que me diese vida
para buscar su gracia.
950
Mas ¿qué bulto en la arena
sobre una tabla yace?
Hombre, ¿vives? ¿Respiras?

Sale ROBERTO con un portamanteo al cuello lleno de agua.

Roberto
¡Ay, triste! ¿Quién me llama?

Juan
¡Qué lleno está de arena, espuma y lama!
955
Hombre, ¿tienes aliento?
Parece que conozco
su cara... ¿Eres Roberto?

Roberto
Y tú, ¿quién eres?

Juan
Yo, don Juan.

Roberto
¿Qué dices?

Juan
Lo que oyes.

Roberto
¿Tienes alguna bota, por ventura?

Juan
960
Si me pidieras agua,
no poca me ha quedado.
Levántate.

Roberto
Tu nombre me ha alentado.

Juan
¡Qué buen vïaje hicimos!

Roberto
¿Qué tierra es esta?

Juan
Extraña.
965
Sin joyas ni dinero, ¡bueno quedo!
Mas ¿qué es esto que traes?

Roberto
El dinero y las joyas,
que su virtud aún vale contra el agua.

Juan
Pues ¿cómo en tal peligro
970
te acordaste del oro?

Roberto
Tomelo por reliquias.

Juan
Ya no temo
el verme en tierra extraña.
Mas oye, que el reflujo
del mar un hombre hasta la orilla trujo.

Roberto
975
Ya le arroja en la tierra.

Juan
Entra por él al agua,
que puede ser que algún aliento tenga.

Roberto
Aquí me espera.

Juan
Parte.
Vase.
Parece el caballero
980
por quien me dio pasaje el conde Enrico,
que muerto en el mar yace.
¡Cielo! Su rostro veo.
Hízonos amistad su buen deseo.

Vuelve ROBERTO, y en sus hombros TIBALDO.

Roberto
Redondilla
Ahora es tiempo, señor,
985
de mostrar valor inglés.

Juan
¿Es Tibaldo?

Roberto
El mismo es.

Juan
¿Ahora falta el valor?
Redondilla
¡Ánimo!

Tibaldo
No puedo más.
Muero, español.

Roberto
Él se muere.

Juan
990
Pues dile que en Dios espere.

Roberto
¡Pesia tal! ¿Adónde vas?

Juan
Redondilla
A buscar un confesor.

Roberto
Y¿déjasme solo aquí?

Juan
Pues ¿qué he de hacer?

Roberto
Tenle así,
995
que yo iré por él, señor.
Redondilla
Pero sospecho que estamos...

Juan
¿Adónde?

Roberto
En tierra de moros.

Juan
¿Cómo?

Roberto
Tiémblanme los poros.
Este dinero escondamos.

Juan
Redondilla
1000
Trae luego un confesor.

Roberto
¿Qué parroquia ves aquí?
¿Quieres que algún alfaquí
le ayude a morir, señor?

Tibaldo
Redondilla
¡Ay, español, no me pesa
1005
de mi muerte!

Roberto
Ya lo sé,
sino de que en agua fue.

Juan
¡Oh, qué linda flema es esa!
Redondilla
Tenle tú, y iré por él.

Roberto
¡Par Dios, que has de perdonar!
1010
Si tú le quieres soltar,
ayúdele san Miguel,
Redondilla
que apenas puedo tenerme,
cuanto más a un hombre aguardo.

Juan
El hombre se ha desmayado.

Roberto
1015
Yo apostaré que se duerme.

Juan
Redondilla
¡Ah, Tibaldo!

Tibaldo
Esto es morir.
Que debo dos mil ducados
me aflige.

Juan
En esos cuidados,
Tibaldo, os puedo servir.
Redondilla
1020
Vamos donde os confeséis,
que yo los daré por vos.

Tibaldo
Decid, español, por Dios,
y de Dios paga tendréis.

Juan
Redondilla
Tenle.

Roberto
Su ingenio se agravia.
1025
Por hombre de agua no quiero;
yo le tuviera, a ser cuero
de vino de Ribadavia.
Redondilla
Déjale morir.

Juan
¿Tú eres
cristiano?

Roberto
Y tan bautizado,
1030
que un mar de agua me han echado.
Mas ¿cómo dices que quieres
Redondilla
pagar los dos mil ducados,
si las joyas y el dinero
no lo valen?

Juan
Darlos quiero,
1035
y aun se los diera doblados.
Redondilla
Entremos la tierra adentro;
harémosle confesar
si es de cristianos.

Roberto
¡Qué azar
de tan venturoso encuentro!
Redondilla
1040
Mas ya que te has encargado
de las deudas de este inglés,
págame a mí, pues ya ves
que fui en el precio engañado.

Juan
Redondilla
¿En qué precio?

Roberto
Por nadar
1045
en el mar que nos metió,
un caballo me llevó,
que ya es caballo de mar.
Redondilla
Si restituyes por él,
dame trescientos ducados,
1050
y es de balde.

Juan
¡Qué cuidados!
Ten de aquí. Vamos con él.

Roberto
Redondilla
Estoy mirando si hay cruces
en todas estas montañas...
Islas parecen extrañas...
1055
Y si la vista reduces
Redondilla
al horizonte mayor,
solo nieve y montes ves.
Voces oigo. Ya no es
isla desierta, señor.

Juan
Redondilla
1060
Sigamos hacia el lugar
donde la voz has oído.

Roberto
Deja ese cuerpo tendido,
o dele sepulcro el mar,
Redondilla
que no es tu padre o hermano.

Juan
1065
Conmigo irá.

Roberto
¿Cómo?

Juan
A cuestas.

Roberto
Mira estas ásperas cuestas.

Juan
A la virtud todo es llano.
Redondilla
De Dios galardón espero.

Roberto
Tu piedad al mundo asombre.
1070
Pero, señor, lleva el hombre,
que yo llevaré el dinero
Redondilla
hasta que un lugar hallemos.

Juan
Por extrañas desventuras
comienzan las aventuras
1075
de Don Juan de Castro y Lemos.


Acto II

Salen DON JUAN y ROBERTO.

Juan
Redondilla
¿De qué te enojas conmigo?

Roberto
¿No me tengo de enojar?

Juan
Antes debes alabar
mi estilo, Roberto amigo.

Roberto
Redondilla
1080
Que has hecho como cristiano,
don Juan, confesarte quiero,
pero dar todo el dinero
ha sido un hecho inhumano.
Redondilla
De sí mismo, ¿no comienza
1085
la caridad?

Juan
Es verdad,
pero la necesidad
te desenoje y te venza,
Redondilla
que como sabes, el mar
nos echó en Ingalaterra,
1090
que de Tibaldo era tierra,
que le acaba de enterrar.
Redondilla
Llevele enfermo a su casa,
murió con dos mil ducados
de deuda.

Roberto
Deudos honrados,
1095
¿no supieron lo que pasa?

Juan
Redondilla
Ninguno quiso pagar,
con ver su descomunión.

Roberto
Eso esfuerza mi razón,
pues ¿quién te pudo obligar?

Juan
Redondilla
1100
Que aquel hombre no muriese
descomulgado, y gozase
tierra santa, y no quedase
donde vil sustento fuese
Redondilla
de las aves y animales.

Roberto
1105
Lo que sus deudos no hicieron,
¿te obliga a ti?

Juan
No quisieron
con ser hombres principales;
Redondilla
y moviome a compasión
un cristiano caballero.
1110
Fuera de que en Dios espero
que me dará galardón.

Roberto
Redondilla
Ya que dar dos mil ducados
te pareció cosa justa,
digo que no me disgusta
1115
–pues de Dios serán premiados
Redondilla
tus cristianos pensamientos–
que absuelvas su excomunión
porque cosas dignas son
de tus heroicos intentos;
Redondilla
1120
mas lo poco que quedaba,
¿no era bueno para hacer
bien por nosotros?

Juan
El ver
que su mujer le dejaba,
Redondilla
deudos y gente, sin misas,
1125
me hizo en misas gastar
lo que me pudo quedar,
de que ya tarde me avisas.

Roberto
Redondilla
¡Tarde! Pues, tú ¿no sabías
que habíamos de comer
1130
los vivos?

Juan
¿Qué puedo hacer?

Roberto
No comer en treinta días.
Redondilla
¡En responsos de un difunto
gastabas tú cien ducados,
que de los dos mil pagados
1135
quedaban no más!

Juan
Pregunto,
Redondilla
Roberto, cuando en el mar
nos vimos, ¿no eran perdidos
y en sus aguas sumergidos,
y Dios los quiso librar?

Roberto
Redondilla
1140
Es verdad, y entonces fui
el ángel que los sacó.

Juan
Pues si allí Dios me los dio,
¿qué mucho si a Dios los di?

Roberto
Redondilla
Ea, tú has perdido el seso,
1145
o en esta montaña quieres
ser ermitaño.

Juan
Que esperes
en Dios te pido.

Roberto
Confieso
Redondilla
que es bueno esperar en Dios,
pero ya se pasa el día
1150
y no hay qué comer.

Juan
Confía
que Él nos ayude a los dos.

Roberto
Redondilla
Si venías a ser santo,
¿no me avisaras allá?
Que mi condición no está
1155
enseñada a sufrir tanto.
Redondilla
¡Que saliese aqueste muerto
del agua y de mil pecados
a pescar dos mil ducados!

Juan
Calla y espera, Roberto.

Roberto
Redondilla
1160
¿A qué tengo que esperar,
que de hambre rabio aquí?

Juan
¿No sientes voces?

Roberto
¿Yo? Sí.

Juan
¿En qué parte? ¿En qué lugar?

Roberto
Redondilla
¿En qué lugar? En mis tripas,
1165
que de hambre voces dan.

Juan
Más tus sentidos serán,
por el bien que participas
Redondilla
del que habemos hecho al muerto.

Roberto
El muerto ya no comía;
1170
la parte que me cabía
tomara en este desierto
Redondilla
en vino, carnero y pan
y algún jamón de tocino.

Juan
Gente atraviesa el camino;
1175
a Londres pienso que van.

Roberto
Redondilla
¡Oh, qué gente tan lucida!
Estos no han topado muertos.

Juan
¡Qué de bagajes cubiertos!
¡Qué gente tan bien vestida!
Redondilla
1180
¡Oh, qué gallardas libreas!
¡Qué bellas armas! ¡Qué plumas!
¿Hay tal vista?

Roberto
No presumas
que pan, vino, carne, veas,
Redondilla
que no somos tan dichosos.

Juan
1185
Dellos toman esta senda.

Roberto
Yo tomara una merienda.

Juan
¡Gallardos hombres!

Roberto
¡Famosos!

Sale el REY DE IRLANDA y los CRIADOS que puedan, y un ARMERO, y MAURICIO, secretario.

Mauricio
Terceto
Ya está cerca de Londres vuestra Alteza;
1190
si quiere prevenir alguna cosa,
lugar secreto ofrece esta aspereza.

Irlanda
Terceto
Por ser, Mauricio, la Princesa hermosa,
Clarinda en nombre, en hermosura Elena,
no me detiene esta arboleda umbrosa,
Terceto
1195
ni ese cristal que en esas piedras suena,
a quien ayudan tantas varias aves,
y entre ellas con su llanto Filomena.
Terceto
¡Dichoso aquel de tantos hombres graves
como van a estas justas, que merezca
1200
gozar sus ojos dulces y suaves!

Mauricio
Terceto
La fortuna a tus méritos la ofrezca,
si ayuda a quien los tiene la fortuna.

Irlanda
Entrar quiero primero que anochezca.

Mauricio
No quede atrás de aquesa gente alguna.

Vanse, y asga DON JUAN al ARMERO.

Juan
Redondilla
1205
¡Ce! Caballero, teneos.

Armero
¿Qué es, señor, lo que mandáis?

Juan
Que por merced me digáis
el dueño de estos trofeos.

Armero
Redondilla
Es, hidalgo, el rey de Irlanda.

Juan
1210
¿A qué vino a Ingalaterra?

Armero
Pues estando en esta tierra,
y viendo el rumor que anda,
Redondilla
¿no sabéis lo que Eduardo
en todo el mundo pregona?
1215
Vos solo sois la persona
que lo ignora.

Juan
Presto aguardo
Redondilla
daros la satisfacción.
Soy español, y no sé
la lengua bien.

Armero
Yo os diré
1220
brevemente la ocasión.
Redondilla
Tiene el rey de Ingalaterra
una hija hermosa y linda.

Juan
¿Cómo es su nombre?

Armero
Clarinda,
luz suya y de aquesta tierra.
Redondilla
1225
De su fama enamorados
mil reyes, se la han perdido,
pero solo ha pretendido
dar príncipe a sus estados
Redondilla
de mediana calidad
1230
y de excelente valor;
y así pregona, señor,
que a Londres, su gran ciudad,
Redondilla
acudan los pretendientes,
donde a quien venza una justa
1235
darla por esposa gusta.

Juan
¡Premio y fiestas excelentes!

Armero
Redondilla
Pero advierto que ha de ser
caballero principal,
y que de sangre real
1240
dos partes ha de tener,
Redondilla
de las cuatro que componen
un hombre, que la merezca.
Mas porque no me anochezca,
vuestros deseos perdonen,
Redondilla
1245
que no puedo detenerme.
¡Adiós!

Juan
Él os guarde.
¿Haslo oído?

Roberto
Señor, sí.

Juan
¡A qué punto vengo a verme
Redondilla
sin dinero y sin amparo!
1250
¡Oh, qué gallarda ocasión
para ensalzar el blasón
de mi nombre ilustre y claro!
Redondilla
¡Ah, Dios! ¡Quién tuviera aquí
con que pudiera mostrar
1255
qué valor me pudo dar
la sangre de quien nací!
Redondilla
¡Desdichado caballero!
¡En mi vida tendré honor!

Roberto
Huélgome, ¡por Dios!, señor,
1260
que eches menos el dinero.
Redondilla
¿No fuera bueno tener
aquellos dos mil ducados?

Juan
Ellos están bien gastados.

Roberto
Bien, pues que no han de volver.

Juan
Redondilla
1265
Pero soy hombre, Roberto,
y caballero, y quisiera
tener con qué pretendiera
la joya de este concierto
Redondilla
por dar honra a toda España,
1270
a Galicia y a los Castros,
y que en bronce y alabastros
escribieran esta hazaña.

Roberto
Redondilla
Quien da, señor, lo que tiene
antes de su muerte es bien
1275
que con un canto le den.

Juan
Ya es hecho; sufrir conviene.
Redondilla
Esta, ¿es ermita?

Roberto
¿No ves
la cruz puesta y campanario?
Llama.

Juan
Será necesario.
[Sale FAUSTINO, ermitaño.]
1280
Padre...

Faustino
Deo gracias. ¿Quién es?

Roberto
Redondilla
Échese afuera y verá
dos hombres que no han comido.

Faustino
Seáis, señor, bien venido.

Roberto
¿Hay vino?

Faustino
No faltará.

Juan
Redondilla
1285
Dios os guarde.

Faustino
¿Qué buscáis?
¿Habéis errado el camino?

Roberto
Habiendo acertado al vino,
¿para qué lo preguntáis?

Faustino
Redondilla
Hambre debéis de traer.

Juan
1290
Quedarme con vos querría
esta noche.

Faustino
Ayer tenía
bien qué daros a comer;
Redondilla
y la gente que ha pasado
a las justas es de modo
1295
que lo ha consumido todo.

Roberto
¿Ninguna cosa ha quedado?

Faustino
Redondilla
Pan y vino y fruta habrá.

Roberto
¿Tiene huevos?

Faustino
No, ¡por Dios!

Roberto
¿Y gallinas?

Faustino
Había dos,
1300
pero hurtáronmelas ya.

Roberto
Redondilla
¿No hay algún ganso?

Faustino
No, a fe.

Roberto
Cecina alguna, ¿no tiene?

Faustino
Con hambre notable viene.

Roberto
No puedo tenerme en pie.
Redondilla
Tocino, ¿no le ha quedado?

Faustino
1305
De ningún modo quedó.

Roberto
¿Ni un salchichón?

Faustino
Nunca yo
vivo aquí tan regalado.
Redondilla
Solo por los pasajeros
tengo a veces lo que digo.
1310
Pondré la mesa, y conmigo
podrán cenar, caballeros;
[Pone una silla.]
Redondilla
y sobre el pie del altar
podrán pasar hasta el día.

Roberto
Mal me pasará, a fe mía,
1315
hasta el día y sin cenar.
Redondilla
Mire, padre, siempre tenga
pies de puerco.

Faustino
¿Para qué?

Roberto
Para que a quien viene a pie
le dé pies para que venga.

Faustino
Redondilla
1320
Él me da buenos consejos
para la gente que pasa.

Roberto
Pies de puerco en una casa
son como zapatos viejos.
Redondilla
¿Tiene pollino?

Faustino
Sí tengo.

Roberto
1325
¿No le podemos cortar
una pierna?

Faustino
Y ¿podrá andar?
¡No ve que en él voy y vengo
Redondilla
por sustento a la ciudad?
Caballero, ya está puesta
1330
la mesa; sentarse resta.
No hay más de la voluntad.
Redondilla
Aquí hay fruta, pan y vino.

Juan
Sentaos primero, señor.

Faustino
¿Qué tenéis?

Juan
Cierto dolor.

Faustino
1335
Vuestro cuidado imagino.
Redondilla
¿No aguardáis la bendición?

Roberto
Ya Dios lo tiene bendito,
demás que yo no le quito
su santa jurisdicción.

Faustino
Redondilla
1340
Comed, caballero.

Juan
Estoy
con poco gusto.

Faustino
¿Por qué?

Roberto
No importa. Yo comeré,
que su sustituto soy.

Juan
Redondilla
Hállome pobre, y quisiera
1345
en estas justas entrar.
Sacome el cielo del mar,
y trájome a la ribera,
Redondilla
donde por la obligación
de un hidalgo que he enterrado,
1350
dos mil ducados he dado.

Faustino
Obras santísimas son.
Redondilla
No estéis triste, antes muy cierto
que Dios os ha de premiar.
De este vino os quiero echar,
1355
que puede dar vida a un muerto.
Redondilla
Tomad, bebed.

Juan
Bueno está.

Faustino
El corazón letifica.

Roberto
¡Tomad, si el proverbio aplica!

Juan
Bebed vos.

Faustino
Yo bebo ya.

Roberto
Redondilla
1360
Espera, padre, que tiene
una mosca.

Faustino
¿Dónde?

Roberto
Aquí,
y sacarésela así.

Bébeselo.

Faustino
¡Deo gracias! Sediento viene.

Roberto
Redondilla
Por siempre jamás, amén.

Juan
1365
Tú estás de famoso humor.

Roberto
Como yo coma, señor,
me hallo en extremo bien.

Juan
Redondilla
La mesa podéis quitar.

Faustino
Hijo, muy tarde se hace.
1370
Descansad, dormid. Si os place,
rezad. Veis aquí el altar.

Corre una cortina.

Roberto
Redondilla
Mas ¿qué quiere, que digamos
la doctrina?

Juan
Reza un poco.

Roberto
Duérmome todo.

Juan
¿Estás loco?
1375
¿No miras adónde estamos?

Roberto
Redondilla
En rezando yo, señor,
luego es el sueño conmigo.
Acuéstate, pues.

Juan
Amigo,
¿oye?

Roberto
No me haga rumor.

Faustino
Redondilla
1380
Si quiere una disciplina,
aquí se la dejo al lado.

Roberto
¿Tanto piensa que he cenado?
Vaya, padre, a la cocina.

Faustino
Redondilla
Deo gracias.

Roberto
Muy bueno es dar
1385
gracias a Dios...

Faustino
¿Está loco?

Roberto
Mas cuando ceno tan poco,
nunca me suelo azotar.

Faustino
Redondilla
Buenas noches les dé Dios.

Roberto
No, buena cama, a lo menos.

Juan
1390
Con los ojos de agua llenos,
señor, me aparto de vos.
Redondilla
Hacedme aquesta merced,
que soy pobre y extranjero.
Dormirme un momento quiero.
1395
Ojos, descanso tened.

Échanse. Y entre TIBALDO bien vestido, como primero.

Tibaldo
Octava real
Por secretos de Dios que nadie entiende
vengo desde el lugar donde resido,
que un fuego y un deseo el alma enciende
del inmortal descanso prometido,
1400
para ayudar lo que don Juan pretende,
y ser al beneficio agradecido
que vivo recibí, pues ayudarme
me puso en la carrera de salvarme.
Octava real
¿Duermes, don Juan?

Juan
¿Quién me llama?

Tibaldo
1405
Don Juan, despierta.

Juan
Estoy, estoy despierto.

Tibaldo
¿Conócesme?

Juan
No sé, tu ardor me inflama.

Tibaldo
¿Ya desconoces a Tibaldo muerto?

Roberto
¿Quién tira de la manta de la cama?

Juan
Despierta un poco. Anímame, Roberto.

Roberto
1410
¿Quién es?

Juan
Oye, que el muerto me ha llamado.

Roberto
Mejor pienso que estoy desotro lado.

Juan
Octava real
Mira que está aquí el muerto.

Roberto
¡Lindo cuento!
Di que dejen dormir los que están vivos.

Juan
Despierta, necio.

Roberto
¡Ay, cielos!

Tibaldo
Oye atento:
1415
de tu virtud los bienes excesivos,
la caridad y generoso intento
contra mis deudos míseros y esquivos,
que usaste con mi cuerpo y alma, ahora
en los cambios del cielo se atesora.
Octava real
1420
Dios te ampara, te premia y galardona.
Aguarda en este puesto, que mañana
tendrás lo necesario a tu persona.

Roberto
¡Válgame Dios, qué cuerpo o sombra vana!

Tibaldo
Pretende la Princesa y la corona,
1425
sal a esta justa, que esta vega llana
verá mañana el sol con mil vasallos,
armas, libreas, galas y caballos.
Octava real
No desconfíes, que será muy cierto.
Y tú, Roberto, anima tu esperanza,
1430
y mira que el favor que se hace a un muerto
de Dios el premio aun en la tierra alcanza.

Roberto
Si os ha ofendido con hablar Roberto,
su ignorancia mirad.

Tibaldo
Ten confianza
que no se pierde el bien.

Roberto
Por confirmallo,
1435
me holgara de saber de mi caballo.

Tibaldo
Octava real
Ese salió nadando, y algún día
irás honrado en él.

Roberto
Dios se lo pague.

Tibaldo
Conde, espera el favor que Dios te envía.

Juan
No habrá temor que mi esperanza entregue.

Tibaldo
1440
Si yo te pago así la deuda mía,
también es justo que tu amor me pague,
que ayudarte ha de ser con un concierto.

Tibaldo
(¡Temerario hablador es este muerto!)

Juan
Octava real
¿Qué concierto ha de ser?

Tibaldo
Que darme tienes
1445
la mitad de las cosas que ganares.

Juan
Yo las prometo si a ayudarme vienes.

Tibaldo
Adiós.

Juan
En Él espero que me ampares.

Roberto
¿Qué es esto?

Juan
Ya lo ves.

Roberto
Tú te entretienes
con tan sutiles sueños y manjares,
1450
que deben de ser éstas fantasías
que no comiendo ni durmiendo crías,
Octava real
que cuanto a mí, no sé que el vino aguado,
santo y bendito en santas vinajeras,
haya en mi entendimiento fabricado
1455
tan vanas ilusiones y quimeras.

Juan
Roberto, si los dos lo hemos soñado,
mañana lo verás.

Roberto
Luego, ¿lo esperas?

Juan
Hablar quiero a este monje y divertirme.

Roberto
¿Muéreste?

Juan
No, mas quiero prevenirme.

Vanse. Y sale el REY DE IRLANDA, y el DUQUE DE BORBÓN, el REY DE SICILIA, y detrás EDUARDO de Ingalaterra, CLARINDA, su hija, y FLORIANA, dama.

Borbón
Octava real
1460
Con justa causa alaban su hermosura.

Sicilia
Mayores son las obras que la fama.

Irlanda
¡Dichoso el que tuviere tal ventura,
caballeros, que goce de esta dama!

Borbón
Si yo la llevo a Francia, ¡cuán segura
1465
fama inmortal mi nombre eterno llama!

Sicilia
Y si a Sicilia yo, ¿qué mayor gloria
me puede dar el tiempo en su memoria?

Irlanda
Octava real
Si amor me ayuda, pienso honrar a Irlanda
del soberano rostro de Clarinda,
1470
hermosa en cuanto Febo ilustra y anda
del Tajo a la laguna Temetinda,
que si dicen que amor las fuerzas manda,
¿quién duda, ¡oh, reyes!, que en la justa os rinda,
en las vuestras estrago eterno haciendo
1475
por el laurel y palma que pretendo?

Sale EDUARDO y CLARINDA.

Eduardo
Octava real
Estos, Clarinda, son tus pretendientes;
quiero decir que son los de más nombre,
mas no te digo porque no te asombre.
Todos pretenden coronar sus frentes.

Floriana
1480
(¿Parécete el de Irlanda gentil hombre?
[...]

Clarinda
Como del más gallardo estoy dudosa,
detengo el alma y no reparo en cosa.
Octava real
¿Qué tal será mi dicha, Florïana,
1485
si algún príncipe bárbaro y robusto
por su fortuna próspera me gana
y me case el Rey contra mi gusto?

Floriana
La tuya no será tan inhumana.
Tú mereces el bien; el cielo es justo.
1490
Hoy comienzan las justas, y hoy sospecho
que verás tu deseo satisfecho.)

Eduardo
Vamos, Clarinda, al puesto donde veas
Octava real
la fiesta más notable que vio Roma
en su dorada edad, y vista seas
1495
de cuanto rey por ti las armas toma.

Clarinda
Advierte bien, señor, en quién me empleas.

Irlanda
Ya el sol hermoso en el oriente asoma.

Borbón
Ya sube a los balcones. ¡Francia viva!

Sicilia
¡Sicilia!

Irlanda
¡Irlanda!

Clarinda
Hoy he de ser cautiva.

Vanse. Y entran FAUSTINO, monje, y DON JUAN.

Juan
Quintilla
1500
Que ha sido engaño recelo,
pues con su carro oriental
discurre el sol por el cielo,
y en arroyos de cristal
baja de este monte el hielo,
Quintilla
1505
y no relincha un caballo,
ni hombre de tantos hallo
de los que promete el muerto.

Faustino
¿Adónde es ido Roberto?

Juan
Por ese monte a buscallo.

Faustino
Quintilla
1510
Suspenso estoy con razón.

Juan
Mal hice en crédito dar,
Faustino, a aquella visión,
pues la gloria de esperar
ha de aumentar mi pasión.
Quintilla
1515
Mejor me fuera haber ido
a la corte disfrazado,
que de muchos que han venido
pudiera tomar prestado
armas, caballo y vestido,
Quintilla
1520
pues como a alguno llegara
y le dijera quién soy,
yo sé que no lo negara,
cartas siendo, Castro soy,
y el sobrescrito en la cara.

Faustino
Quintilla
1525
El de Castro, ¿es tu apellido?

Juan
No mira en España el alba
un hombre más bien nacido.
Yo soy conde de Villalba.

Sale ROBERTO.

Roberto
Albricias, señor, te pido.

Juan
Quintilla
1530
¿Qué has visto?

Roberto
Lengua quisiera
con que contarlo pudiera.
Basta, que ya la verdad,
el favor y el amistad,
solo en los muertos se espera.

Juan
Quintilla
1535
¿Cómo?

Roberto
Escucha lo que digo.
Yo he visto en negro escuadrón
la gente de aquel tu amigo,
como suele procesión
de hormigas, venir contigo.
Quintilla
1540
Delante, en presencia extraños,
traen por el verde suelo
cien hombres de pocos años
casacas de terciopelo
sobre caballos castaños.
Quintilla
1545
Viene un alférez tras ellos,
rojo de barba y cabellos,
con una bandera negra,
pero tan galán, que alegra
como el sol que luce en ellos.
Quintilla
1550
Luego que aqueste se ve,
con un morcillo español,
doce escuderos a pie,
que el embarcado en Ferrol
menos de tu gusto fue.
Quintilla
1555
Trae de negro terciopelo
paramentos hasta el suelo
sobre tela acuchillados,
de tantas flores sembrados
como de estrellas el cielo.
Quintilla
1560
Atada trae una espada
con una liga al arzón,
y una lustrosa celada,
todo enlazado el codón
y la frente en blanco armada.
Quintilla
1565
Detrás treinta acemileros
con armas, lanzas, vestidos,
cubiertos con reposteros,
por donde se ven lucidos
brillar los blancos aceros.
Quintilla
1570
Repararé en las armas luego
de este escuadrón, que al sol ciego
dejaba en el verde llano
con su luz, y era una mano
sacando un alma de un fuego.
Quintilla
1575
Ven, señor, pues armas tienes.

Faustino
Salgámosle a recibir.

Juan
Con nuevas, Roberto, vienes
que me importan el vivir.

Roberto
Pues alto. ¿Qué te detienes?

Juan
Quintilla
1580
Padre, con tu bendición
me parto a ver esta gente.

Faustino
Dios te la dé.

Juan
Cosas son
del cielo.

Faustino
Tu vida aumente.
Ya llega el fuerte escuadrón.

Juan
Quintilla
1585
Por estos riscos abiertos,
de varias plumas cubiertos,
viene a usanza de guerra.
¡Paga el cielo acá en la tierra
el hacer bien a los muertos!

Sale BELARDA, LISENO y FELICIO.

Belarda
Quintilla
1590
Deja, por mi fe, el arada.
Verás cubrir los caminos,
Liseno, de gente armada.

Liseno
Belarda, sus temples finos
lucen como limpia espada.
Quintilla
1595
Subido en aquella peña,
de lejos miré la enseña.
¡Voto al sol! Gallardos van.

Belarda
Hoy bajaba un capitán,
aunque de escuadra pequeña,
Quintilla
1600
con más colores que el prado.
La ocasión le pregunté
a un escudero o soldado.

Felicio
Y ¿qué te dijo que fue?

Belarda
Que en Londres se han pregonado
Quintilla
1605
justas, trofeos y fiestas.

Liseno
Y ¿supiste la ocasión?
Que bien serán manifiestas.

Belarda
Cosas de los reyes son,
y en sus consejos dispuestas.
Quintilla
1610
Clarinda de Ingalaterra
se quiere casar por guerra,
que debe de adivinar
que el no acertarse a casar,
la paz del alma destierra.
Quintilla
1615
Y el que la ha de merecer,
dicen que la ha de ganar,
pues cuando el tomar mujer
comienza por tal pesar,
¿cómo acabará en placer?
Quintilla
1620
Porque el rey dársela quiere
al que más valiente fuere.

Felicio
Menester ha ser valiente
quien se casa y se arrepiente.

Belarda
Cordura y paciencia espere.
Quintilla
1625
Basta, que aquesa mujer
como ganso viene a ser,
que el que más sin estropiezo
le tirare del pescuezo,
ese se le ha de comer.

Liseno
Quintilla
1630
No tiene el Rey heredero,
y querrá que a Ingalaterra
gobierne un gran caballero,
que quien se casa por guerra,
hará los hijos de acero.
Quintilla
1635
Yo pienso partirme allá.

Belarda
Desde ayer dicen que está
la Infanta en un mirador.

Felicio
¿Es joya de esgrimidor?

Liseno
Luego, ¿son las fiestas ya?

Belarda
Quintilla
1640
Una dicen que fue ayer,
porque tres las justas son.

Felicio
Vámoslas todos a ver.

Belarda
¡Que venga tanto escuadrón
para una flaca mujer!

Felicio
Quintilla
1645
Si solo para ganalla
es menester el que ves,
ya, habiendo de conservalla,
a fe que importa después
doblado para guardalla.

Belarda
Quintilla
1650
Con tres cosas la mujer
está muy bien defendida:
con casarse a su placer,
y el vestido y la comida
sobrado en casa tener,
Quintilla
1655
y no darla jamás celos,
que hay mujer que estos desvelos
a mil venganzas la obligan.

Liseno
Ellas sus achaques digan,
y a mí me libren los cielos.
Quintilla
1660
Pero si queréis venir,
vamos a aprestar en qué.

Felicio
Todos habemos de ir.

Liseno
Pues es cerca, voyme a pie.

Felicio
Y yo te quiero seguir.

Belarda
Quintilla
1665
¡Qué de rüido se ve
para casarla!

Felicio
Yo sé
que aunque ahora grande ha sido,
será mayor el rüido
después que casada esté.

Vanse. Tocan las cajas, y sale el REY DE IRLANDA, si pudiere armado y sin celada, y con una media lanza rompida.

Irlanda
Octava real
1670
¡Maldiga el cielo mi cruel fortuna,
mis fuerzas, mi destreza, mis caballos,
mis armas, si tuvieron culpa alguna.
mi espada, mis criados, mis vasallos!
Mis pensamientos vi sobre la luna;
1675
bien pudo a los abismos derriballos.
Hoy quedo sin honor, hoy rabio, hoy muero.
Perdí a Clarinda. ¿Qué remedio espero?

Sale el DUQUE DE BORBÓN.

Borbón
Octava real
¡Abriérase la tierra en el instante
que te perdió Borbón, Clarinda bella!
1680
¡Faltara el sol a tan cobarde amante,
y el centro oscuro me ocultara en ella!
¿De qué sirvió, gallardo y arrogante,
contra el rigor de mi enemiga estrella
“¡Viva Francia!” decir, pues hoy la afrento?
1685
Perdía a Clarinda. ¿Qué remedio intento?

Sale el REY DE SICILIA.

Sicilia
Octava real
Vuélvanse fieros áspides las hojas
del laurel que esperaba mi cabeza,
Clarinda celestial, pues hoy me arrojas,
como a Luzbel, del sol de tu belleza.
1690
Hoy del valor, fortuna, me despojas,
que me dieron mis armas y nobleza.
El nombre ilustre de Sicilia ofendo.
Perdí a Clarinda. ¿Qué victoria emprendo?

Borbón
Octava real
Rey de Irlanda...

Irlanda
Borbón, de Francia gloria...

Borbón
1695
Príncipe de Sicilia, ¿qué es aquesto?

Sicilia
Nuestra común desdicha, y la victoria
de quien nos ha vencido y descompuesto.

Irlanda
De lo que pierdo, pierdo la memoria,
aunque es gran bien, y solo siento en esto
1700
la envidia de que un hombre tanto pueda,
pues victorioso de cien hombres queda.

Borbón
Octava real
¿Sabe alguno quién es?

Sicilia
De ningún modo.

Irlanda
El caballero Negro se apellida,
por ser vestido y armas negro todo.

Sicilia
1705
No vi tanto valor de hombre en mi vida.

Borbón
¿Es español, es alemán, es godo?

Irlanda
Ni sé quién es, ni en qué región resida,
mas sé muy bien que hazañas tan gentiles
no las hicieron Telamón ni Aquiles.

Borbón
Cuarteto
1710
El Rey mandó seguirle.

Sicilia
Querrá verle.

Irlanda
Si el rostro iguala al talle, él es gallardo.

Borbón
Pues la Infanta ya debe de quererle.

Sicilia
¿Si es español?

Irlanda
Saberlo presto aguardo.

Sale DON JUAN armado, y CRIADOS desarmándole.

Juan
Endecasílabos sueltos (tirada)
¿Por qué no habláis, pues me quitáis las armas?
1715
¡Válgame Dios! ¡Ninguno tiene lengua!

Irlanda
Sus criados vienen desarmándole.

Juan
Poco a poco, señores, menos prisa.
Ya que no hablan, no se vayan luego.
¿Adónde está Tibaldo? Mas ¿qué digo?
1720
¿Cómo pregunto a mudos por un muerto?,
pues no ellos hablarán, ni él tiene vida.
Mas digo mal, que vida inmortal tiene.
Señores, pues me quitan esta espada,
denme otra. Buena es esta. ¿No hay sombrero?
1725
Ya le traen. ¡Qué bueno! ¡Qué a propósito,
coronado de plumas y de piezas!
[Dánselo todo.]
Suplícoles también que me den capa.
¡Qué famosos criados! ¿Qué rey puede
con tal puntualidad, riqueza y gusto,
1730
servirse de su gente en todo el mundo?
Señales hacen de querer partirse.
Adiós, señores. ¿Volverán mañana?
Dicen que sí. ¿Traeranme otro caballo,
armas, plumas y galas diferentes?
1735
Con la cabeza muestran que sin falta.
Las colores por señas me han pedido.
Pues hoy salí de negro, sea de blanco.
¿Que sí? Guárdelos Dios. Vengan con tiempo,
que hoy habemos ganado –a Dios la gloria–
1740
el principio no más de esta victoria.

Borbón
Las armas se han llevado y queda solo.

Sicilia
Sin duda solo quiere pasearse,
por ver a Londres con mayor secreto.

Irlanda
Ya no parece de su gente un hombre.
1745
¿No sabremos quién es?

Borbón
Lleguemos juntos.

Borbón
Y aun la vida era bien quitalle ahora.

Juan
(Parece que me miran estos hombres,
codiciosos quizás de conocerme,
y por dicha animados de la noche.)
1750
¿Quieren alguna cosa, caballeros?

Irlanda
Saber quién sois.

Juan
Un hombre.

Sicilia
Diga el nombre.

Juan
El caballero Negro me apellido.

Borbón
¿Qué patria?

Juan
Todo el mundo.

Borbón
¡Buena patria!

Irlanda
¿Qué nación?

Juan
La de Adán.

Irlanda
¿Qué padre?

Juan
El mismo.

Irlanda
1755
¿A qué vino a esas fiestas?

Juan
Solo a vellas.

Irlanda
Diga verdad.

Juan
Pues si verdad les digo,
a derribar cobardes, y a llevarme
de camino a Clarinda, que hoy la he visto
y pierdo el seso por sus dulces ojos.

Irlanda
1760
¿Ha derribado a muchos?

Juan
Más de treinta,
y entre ellos tres hombres de importancia,
reyes los dos de Irlanda y de Sicilia,
y el otro duque de Nemors en Francia.

Borbón
Creo que no son ellos, que serían
1765
sus escuderos.

Juan
Basta, y yo lo creo,
que tan cobardes hombres no podían
ser príncipes tan altos.

Sicilia
En la lengua
pareces español.

Juan
Los españoles,
por la espada y las obras lo parecen,
1770
que por la lengua pocos, o ninguno,
y por eso la saco de la vaina.

Borbón
¡Muera el villano!

Sicilia
¡Muera el arrogante!

Juan
Ahora lo veréis.

Irlanda
¡Oh, fiero monstruo!,
detén la furia.

Juan
¿Huis? Pues nunca os sigo,
1775
que no es cuerdo el que aprieta a su enemigo.

Mételos a cuchilladas. Y sale un MAYORDOMO del Rey, y CRIADOS con ALABARDEROS.

Mayordomo
¡Aquí decís que armaron sus criados
la negra tienda al caballero Negro?

Criado
Aquí la vimos al salir del alba,
y aquí mudó caballos y aderezos,
1780
pero ya no parece en todo el campo.

Mayordomo
Allí va un hombre. ¡Hola! Cualquier que seas,
¿sabrás decirme hacia qué parte tiene
su tienda el caballero Negro?

Juan
Ahora
estaba aquí. Mas ¿quién o por qué causa
1785
por él pregunta?

Mayordomo
¿Conoceisle acaso?

Juan
Como a mí le conozco.

Mayordomo
Caballero,
el Rey me envía en busca suya, y traigo
un recado amoroso de Clarinda,
en que le manda, y si es bien dicho, ruega
1790
que vaya a los saraos aquesta noche,
porque tiene deseo juntamente
de ver su rostro. Si sabéis qué parte
del campo nos le encubre, estad seguro
que importa su remedio.

Juan
Inglés ilustre,
1795
yo soy el caballero, que he dejado
mi tienda por buscar un criado mío,
que en la refriega que esta tarde tuve,
de suerte se metió en los enemigos
con la espada no más, que temo y pienso
1800
que me le han muerto.

Mayordomo
Dios le libre y guarde,
por ser cosa que vos estimáis tanto.
Pero suplícoos que vengáis conmigo,
que yo haré que le busquen estas guardas.
¿Cómo se llama?

Juan
Llámase Roberto.

Alabardero
1805
¿Qué nación?

Juan
Español.

Alabardero
Perded cuidado.

Juan
Pues vamos a palacio.

Mayordomo
Yo os prometo
que ha de valerme albricias el llevaros.

Juan
Muy bien decís. Tomad esta cadena.

Mayordomo
No lo digo por vos, por el Rey digo.

Juan
1810
Habéisla de tomar.

Mayordomo
El cielo os guarde.

Juan
(¡Ay, Clarinda, bellísima luz mía,
mil años ha que te amo en solo un día!)

Vanse. Y salen CLARINDA y FLORIANA.

Floriana
Quintilla
¿De esta manera te sientes?

Clarinda
De esta manera me siento.
1815
Con pinceles de accidentes
retrato en mi entendimiento
los ojos de un hombre ausentes.
Quintilla
El aire, la valentía,
gracias, donaire, destreza,
1820
gentileza y gallardía
que suelen en la belleza
hacer divina armonía,
Quintilla
todas se juntan en él.

Floriana
Tienes, Clarinda, razón
1825
en apasionarte de él,
que su mucha perfección
habla en las almas por él.
Quintilla
¡Plega al cielo que suceda
lo mismo en tu padre el Rey!

Clarinda
1830
Buscarle, tratando queda.

Floriana
Conforme al concierto, es ley
que te goce el que más pueda;
Quintilla
y si su nobleza y trato
conforma con su valor,
1835
él es de un Héctor retrato.

Clarinda
Fuera no tenerle amor
ser a los cielos ingrato.
Quintilla
Su nobleza considera,
porque efecto semejante
1840
de no menos causa fuera.

Floriana
Tú, para todos diamantes,
¡eres a sus armas cera!

Clarinda
Quintilla
¡Qué quieres? Deben de ser
estrellas que nos conforman.

Salen DON JUAN, ROBERTO y la gente.

Mayordomo
1845
Desde aquí las podéis ver.

Juan
Los ojos al alma informan
que me tengo de perder.

Mayordomo
Quintilla
Yo voy a hablar a su Alteza,
porque os salga a ver.

Juan
Y yo
1850
adoraré la belleza,
entretanto, que formó
la hermosa naturaleza,
Quintilla
formando un ángel del cielo
por ejemplar y modelo.

Roberto
1855
¿Que ya tan perdido estás?

Juan
No puedo, Roberto, más.
Ya soy fuego, ya soy hielo.
Quintilla
Este es el primero amor
que a nadie tuve en mi vida.

Roberto
1860
Disculpa tienes, señor.

Juan
No hay quien hablarla me impida,
sino es mi propio temor.

Roberto
Quintilla
Señor, de mi parecer,
aprovecha la ocasión.

Juan
1865
¿Qué engaño podré yo hacer?

Roberto
Los principios de amor son
engaños de hombre y mujer.
Quintilla
Di que le traes un recado
del caballero español.

Juan
1870
Voy.

Roberto
Y yo voy a tu lado.

Juan
Desvía.

Roberto
Si vas al sol,
llévame para nublado.

Juan
Quintilla
Clarinda, cuya hermosura
de polo a polo se extiende,
1875
cuya fama, aunque procura
decir lo que en vos entiende,
queda en vuestra lumbre oscura:
Quintilla
aquel negro caballero
–mejor la ventura tenga,
1880
como en el cielo lo espero–,
mientras a besaros venga
las manos...

Roberto
(Prosigue.)

Juan
(¡Muero!)
Quintilla
... A que os las bese me envía,
y deciros que mañana
1885
veros y hablaros querría,
que vuestra luz soberana
fue rayo en el alma mía...
Quintilla
Digo, en la de mi señor.

Roberto
(Turbado está.)

Clarinda
A gran favor
1890
tengo el cuidado que tiene,
mas ¿por qué a verme no viene?
[Aparte]
(¿Pues viene a matar de amor?)
Quintilla
Decidle que agravio ha sido,
habiéndole el Rey llamado,
1895
no haber a verle venido.

Floriana
(Si el dueño es como el criado,
dichosa en extremo has sido;
Quintilla
y suplícote, señora,
pues te has de casar con él,
1900
tenga yo marido ahora.

Clarinda
Si estos son los rayos de él,
bello sol el alma adora.

Floriana
Quintilla
Es sin duda que será
más bello el sol que los rayos.
1905
Suspenso viéndote está.)

Juan
(¡Qué dulcísimos desmayos
Clarinda a las almas da!)

Clarinda
Quintilla
(Yo prometo, Florïana,
darte el criado mejor
1910
de mi esposo.

Floriana
Es cosa llana
que será aqueste.)

Juan
¡Ay, valor
del cielo con cifra humana!

Clarinda
Quintilla
Caballero...

Juan
¡Infanta bella!

Clarinda
¿De dónde es el dueño vuestro?

Juan
1915
La lengua lo dice en ella,
que soy español os muestro,
y que los dos somos de ella.

Clarinda
Quintilla
¡Bella patria! Mas deseo
saber si es noble, aunque creo
1920
que su riqueza y grandeza
no estuviera sin nobleza,
ni intentara lo que veo.

Juan
Quintilla
Aunque de reyes no es hijo,
es descendiente de reyes.

Clarinda
1925
Que de ellos desciende, dijo.

Juan
Y de hombres que han dado leyes
a los Estado que rijo...
Quintilla
Que rige, decir quería.

Roberto
(¡Qué turbado estás!)

Juan
Los fines
1930
de España, su patria y mía,
su mar, de este mar confines,
adonde amanece el día,
Quintilla
son de su padre el estado,
Príncipe y señor de salva,
1935
y ahora, por no heredado,
solo conde de Villalba
es en Galicia llamado.
Quintilla
Tiene madrastra, por quien
dejó a España, y hizo bien.
1940
Era Sandoval su madre;
llaman don Pedro a su padre,
de Castro y Lemos también,
Quintilla
y él se apellida don Juan.

Floriana
(¡Qué nobles señas te dan!
1945
Pero a mí bien me parece
el mensajero.

Clarinda
¿Merece
tus ojos?

Floriana
Tras él se van.

Clarinda
Quintilla
Yo ruego al cielo que sea
don Juan de aquesta persona.)

Juan
1950
No quiero que el Rey me vea.
Dirasle aquesto, y perdona,
que verme don Juan desea,
Quintilla
porque le lleve de ti
las nuevas que está esperando.

Clarinda
1955
Y ¿qué le dirás de mí?

Juan
Que también matas hablando,
y que son alma te vi.

Clarinda
Quintilla
Dile que verle deseo,
y dale esta banda verde
1960
que lleve para trofeo.

Juan
Si con esta empresa os pierde,
mal de sus hazañas creo,
Quintilla
pero si ella es esperanza,
y vuestra, que en fin es justa,
1965
vos veréis que el premio alcanza.

Clarinda
¿Qué color traerá en la justa?

Juan
Blanco del alma en la lanza.

Clarinda
Quintilla
Dadle a don Juan de mi parte
mil encomiendas.

Juan
Sí haré.

Vanse los dos.

Clarinda
1970
¡Quién fuera donde este parte!

Floriana
Si es como este airoso a pie,
él es Adonis y Marte.
Quintilla
Mira que me le has de dar.

Clarinda
Darete al mayor amigo
1975
que tenga.

Floriana
No hay que aguardar
a otra ocasión, pues contigo
me puedo ahora casar.
Quintilla
¡Bella nación la española!

Salen el MAYORDOMO y el rey EDUARDO.

Eduardo
¿Aquí quedó el español?

Mayordomo
1980
Sí, señor.

Eduardo
¿Cómo, estás sola?
Mas dirás que se fue el sol
que la virtud acrisola.

Clarinda
Quintilla
¿Qué sol dices?

Eduardo
El que espero
dar por luz a Ingalaterra,
1985
el español caballero
que tanto valor encierra
en el fresno y blanco acero.

Clarinda
Quintilla
Un criado suyo hablé,
que el español no le vi.

Mayordomo
1990
Él te engañó, porque él fue.

Eduardo
¡No te quedarás aquí!

Mayordomo
Confieso, señor, que erré.

Eduardo
Quintilla
¿Qué te dijo?

Clarinda
Su nación
y su nombre, que sabrás
1995
despacio.

Eduardo
¡Gran discreción!
Por no declararse más
si no lleva el galardón.
Quintilla
Entra, que tengo que hablarte.

Clarinda
Florïana, aquel concierto
2000
por fuerza habré de quebrarte,
que si este es don Juan, te advierto
que mires en otra parte,
Quintilla
que pues el mayor amigo
juré de casar contigo,
2005
aquel que vino con él
te toca.

Floriana
¡Engaño cruel!
¡Mi mala suerte maldigo!

Clarinda
Quintilla
A mí el engaño me salva.
Era el sol, dijo que el alba.
2010
Busca otro nuevo galán,
porque yo soy de don Juan,
conde y señor de Villalba.


Acto III

Salen el REY DE IRLANDA, MAURICIO y CRIADOS.

Irlanda
Quintilla
Tarde, Mauricio, has llegado
con armas, gente y vestidos;
2015
fin a las fiestas se ha dado,
con que quedamos vencidos,
y nuestro honor derribado.
Quintilla
Perdimos las esperanzas
de la hermosa posesión.
2020
Ya no hay que temer mudanzas.

Mauricio
Pues ¿cómo, ese galardón
de tu pensamiento alcanzas?
Quintilla
¿Ese respeto ha tenido
Eduardo a tu valor?

Irlanda
2025
Lo que digo ha sucedido.

Mauricio
Cuéntame el caso, señor.

Irlanda
Dame un rato atento oído.
Romance (tirada)
Vino del fin de la tierra,
donde el claro mar de España
2030
la torre de Hércules mira,
de Roma un tiempo atalaya...
digo, de la tierra misma
que con su cuerpo consagra
el apóstol de Dios primo,
2035
y les dio la roja espada.
Don Juan de Castro, famoso
conde y señor de Villalba,
del príncipe de Galicia
hijo, así ahora le llaman.
2040
Este gallardo mancebo
entró, Mauricio, en la plaza
para la justa primera
con nuevas armas y galas:
negras y amarillas plumas,
2045
negra y pajiza casaca,
negro el caballo, y la gente
vestida de negras bandas.
Su empresa no fue entendida,
que era un brazo que sacaba
2050
del fuego del purgatorio
un alma con oro y plata.
Dijeron que el brazo algunos,
a Clarinda retrataba,
el purgatorio al amor,
2055
y aqueste don Juan el alma.
Otros con otros sentidos
del pendón y empresa hablaban,
hasta que hablaron sus hechos
con que hasta la envidia calla.
2060
Las hazañas de aquel día,
las de Héctor y Aquiles pasan,
porque derribó en el suelo
cien hombres con veinte lanzas.
Las del segundo, Mauricio,
2065
de las del primero pasan,
solo tuvo diferencia
en blancas armas y galas,
blancas plumas, y cubiertas
de blanca plata bordadas;
2070
el caballo, como un cisne,
crines hasta el suelo blancas;
blancos vestidos sus gentes,
hasta las dagas y espadas.
Sobre una blanca bandera
2075
de oro y colores, pintada
aquella misma divisa,
mano, letras, alma y llamas,
porque las letras decían:
“Esta es la deuda y la paga”.
2080
Y diralo por Clarinda
que le remedia y abrasa.
Lo que pareció galán,
hasta ahora se alabara,
a no dar más ocasión
2085
sus peregrinas hazañas.
Llegose el tercero día
y amaneció con el alba
don Juan como el mismo sol,
hasta que salió la Infanta,
2090
que entonces ni el sol ni él
tuvieron más luz ni gracia,
y si tuvieron alguna,
fue de Clarinda prestada.
Trajo el de España este día
2095
cubiertas de verde y nácar
verdes y encarnadas plumas
y libreas encarnadas;
sobre un overo español,
que cada vez que pisaba
2100
juraras que sobre fuego
iba poniendo las plantas.
Sobre un carmesí pendón
empresas y letras doradas;
alma, llamas, mano y cifra
2105
de su amor y su esperanza.
Si los dos primeros días
nos echó de la estacada,
este tercero, Mauricio,
con la lanza y con la espada
2110
nos echó de la ciudad
y del templo de la fama,
que ya le pone el laurel;
y el debido premio aguarda
en palacio, donde queda
2115
codiciado de la Infanta,
admirado de los hombres,
y adorado de las damas.

Mauricio
Quintilla
Ventura notable ha sido.

Irlanda
Valor, Mauricio, dirás,
2120
que le alabo aborrecido,
pues su virtud puede más
que la envidia que he tenido.
Quintilla
Aunque yo quedo de suerte,
que he de procurar su muerte,
2125
y al reino de Ingalaterra
a fuego y sangre hacer guerra
con un ejército fuerte.
Quintilla
La razón no fue vencer
estas justas.

Mauricio
Pues ¿qué ha sido?

Irlanda
2130
Quisímosle acometer
yo y más de algún ofendido
de que goce esta mujer,
Quintilla
y a tres tan mal nos trató,
que una banda que perdí,
2135
luego a palacio llevó,
y dijo donde lo oí:
“Esta en Irlanda se vio”.
Quintilla
Corrime, y sobre picado,
Mauricio, ocasión me ha dado
2140
a volver con gente aquí.

Mauricio
Sospecho, señor, que ahí
anda el amor disfrazado.
Quintilla
Él te obliga a tal furor.

Irlanda
Entre el honor y el amor
2145
está la culpa de todo,
mas yo pienso hacer de modo
que amor vuelva por mi honor,
Quintilla
o en donde entienda Eduardo
a quién agravia y ofende.

Mauricio
2150
Mal para todos aguardo.
Veamos si le defiende
el bravo español gallardo.

Vanse. Salen DON JUAN y ROBERTO.

Roberto
Redondilla
Hasta la noche, ¿no puedes
tener paciencia y prudencia?

Juan
2155
Hasta la noche es ausencia
del fin de tantas mercedes.
Redondilla
Haz cuenta que estoy ausente
mientras no gozo mi bien,
que bien puede estar también
2160
ausente un hombre presente,
Redondilla
que como en todo hay mudanza
y es la suerte tan ligera,
ausente está quien espera,
si lo que espera no alcanza.

Roberto
Redondilla
2165
Pues ¿qué te puede quitar
de aquí a la noche tu bien?

Juan
Mudarse amor en desdén,
y el dado de encuentro, azar,
Redondilla
no tomar resolución,
2170
faltarme en esto la dicha,
un consejo, una desdicha
y una mala información.
Redondilla
Yo estoy de manera ciego,
que juraré que he esperado
2175
mil siglos verme casado,
aunque me casasen luego.

Roberto
Redondilla
La mayor muestra de amor
es atreverse a casar.

Juan
¿Por qué?

Roberto
2180
Porque es obligar
la libertad y el honor.
Redondilla
Contigo no hay que temer
sino solo lo primero.

Juan
¿Qué es aquesto?

Roberto
Un caballero
2185
del Rey, que te viene a ver.

Salen el MAYORDOMO y CRIADOS, con una fuente, y un collar de oro.

Mayordomo
Redondilla
Don Juan de Castro famoso,
por quien la fama apercibe
su pluma inmortal, y escribe
tu renombre victorioso,
Redondilla
2190
el Rey, mi señor, me envía
para daros el trofeo,
joya y precio del torneo,
tan vuestro el último día,
Redondilla
que es este collar de oro
2195
y diamantes. Corto precio,
porque con vos es desprecio
el precio de más tesoro.
Redondilla
Y en lo que a Clarinda toca,
dice que un año ha de estar
2200
en la corte al que ha de dar
el sí de su hermosa boca,
Redondilla
en el cual sabrán de vos
condiciones del concierto.

Juan
¿Cómo un año? ¡Yo soy muerto!
2205
Pero bien decís, ¡por Dios!
Redondilla
Yo trazaba aqueste día
de doce horas por doce años
en los amorosos daños
que por Clarinda sentía.
Redondilla
2210
Pues si en un año una hora,
dentro de una, caballero,
le diréis al Rey que espero
a la Infanta, mi señora.

Mayordomo
Redondilla
Esto me mandó decir.
2215
Responded si lo aceptáis,
y que a su mesa podáis
de maestresala servir.
Redondilla
Con esa ayuda de costa
podrase pasar la vida,
2220
siempre en el mal detenida,
siempre en el bien por la posta.

Juan
Redondilla
Decid que el collar aceto,
y que a mi esposa le envío,
y con este anillo mío,
2225
diamante de amor perfeto,
Redondilla
recíbale, y su belleza
hará que el sol se le rinda,
si le da su luz Clarinda
como mi fe la firmeza.

Mayordomo
Redondilla
2230
Con eso les voy a hablar.

Vase.

Juan
¿Hay más mal que padecer?

Roberto
No sé cómo has de poder
de aquí a la noche esperar.

Juan
Redondilla
Di, Roberto, de aquí a un año,
2235
di un siglo, di un tiempo eterno
con el fuego de un infierno
y el hielo de un desengaño.

Roberto
Redondilla
Señor, pues amor te anima
a estar un año en la corte,
2240
y a que tu deseo reporte
joya de tan alta estima,
Redondilla
hazme un bien, pues cabe en ti
hacerme tan alto bien,
pues por ser tuyo también
2245
cualquiera bien cabe en mí.
Redondilla
Pagarás mi buen deseo,
si mis servicios no son
dignos de tu galardón.

Juan
Ya te escucho, y tu amor creo.

Roberto
Redondilla
2250
Como a tu lado me ven,
aunque en traje desigual,
piensan, y no piensan mal,
que soy muy hombre de bien.
Redondilla
Ninguno sabe que he sido
2255
más que un honrado criado,
y el imaginarme honrado
es verme de ti querido.
Redondilla
Y si lo son mis intentos,
no hablen deudos y amigos,
2260
que no quiero más testigos
que mis altos pensamientos.
Redondilla
Conozco, pues, cuáles son,
pues se me ha puesto en la frente
servir a Floriana.

Juan
Tente,
2265
que es soberbia pretensión.
Redondilla
Mira, loco, que es mujer
de valor.

Roberto
¿En eso estás?
Pues ¿eso es lo que me das
y porque te he menester
Redondilla
2270
en tu próspera fortuna?

Juan
¿Hate mirado?

Roberto
Tantito.

Juan
Que la sirvas te permito.

Roberto
Pues no digas cosa alguna,
Redondilla
y dame esos pies mil veces,
2275
demás que por merced tanta
hoy te haré gozar la Infanta,
cuya hermosura encareces.

Juan
Redondilla
¿Cómo?

Roberto
Finge que de amor
te ha dado grave accidente;
2280
diré yo al rey tiernamente
que es la causa su rigor.
Redondilla
Él, viendo que a tu salud
importa darte a Clarinda,
porque la muerte no rinda
2285
las fuerzas de tu virtud,
Redondilla
no dudes que hoy o mañana
la tengas en tu poder.

Juan
Demonio debes de ser.

Roberto
Ten esta industria por llana.

Juan
Redondilla
2290
¿Cómo fingiré mi mal?

Roberto
Vete a tu aposento luego,
y da voces “¡Fuego! ¡Fuego!”,
con ansia y dolor mortal,
Redondilla
que temiendo que no llegue
2295
a frenesí tu pasión,
romperá la condición
con que a Clarinda te entregue.

Juan
Redondilla
Considerándolo bien,
nada se pierde en probar,
2300
porque al Rey puede obligar
y a mi Clarinda también.
Redondilla
Voy, Roberto, a mi aposento.
Tú, en tanto, mi mal dirás.

Roberto
Ya por lo menos sabrás
2305
de Clarinda el pensamiento.
Redondilla
Los Reyes vienen aquí.
Para cuanto no es la muerte,
la industria es remedio fuerte.

Juan
Hoy miro el ejemplo en mí.

Vase DON JUAN. Salen el rey EDUARDO, FLORIANA y CLARINDA.

Eduardo
Endecasílabos sueltos (tirada)
2310
Hizo como discreto caballero.

Clarinda
No hay cosa en que no muestre ingenio y arte.

Eduardo
Mal llevarás el año del concierto,
que le tienes amor, o yo me engaño.

Clarinda
Con ojos le miré que te han pedido
2315
licencia, pues le llamas mi marido.

Eduardo
Don Juan merece amor; yo se le tengo.
Será tu esposo y rey de aquestas islas,
pero conviene que el concierto cumpla,
y que te sirva en esta corte un año.

Clarinda
2320
¿Roberto no es aquel?

Floriana
Y me parece
que está, señora, triste y melancólico.

Clarinda
Roberto, ¿de qué estás tan pensativo?

Roberto
¿Cómo ha de estar un hombre desdichado?

Eduardo
¿Desdichado eres tú? ¿Por qué, Roberto?

Roberto
2325
Como no tengo cosa en esta vida
de más estima que don Juan de Castro
–que le he criado, en fin, y allá en España
en diversos oficios le he servido,
ya contador, ya mayordomo he sido–,
2330
en viéndole afligir o que se queja
de su poca salud, pierdo el jüicio,
y más ahora que del tuyo temo.

Eduardo
¡De mi jüicio! ¿Cómo?

Roberto
Oyendo apenas
que un año le mandabas que esperase,
2335
a entristecerse comenzó de suerte,
que a no tenerle en pie su virtud misma,
pienso que se cayera de su estado.
Pero cuando volvió de esta congoja,
a decir comenzó de esta manera:
2340
“Clarinda bella, yo salí de España
a solo verte, y en la mar perdido
anduve en una tabla. Tomé puerto
por milagro en Plemúa, vine a Londres,
ganete con mi sangre y con la ajena;
2345
pensé gozarte luego, y este luego
se ha vuelto un año. ¡Fuego! ¡Fuego! ¡Fuego!”

Clarinda
Roberto, ¿burlas?

Eduardo
¡Búrlaste, Roberto?

Roberto
¡Pluguiera a Dios! En su aposento queda
sobre la cama echado.

Eduardo
A verle vamos.
2350
Clarinda, ven.

Clarinda
¡Ay, triste desventura!

Vanse.

Roberto
Florïana, detente.

Floriana
¿Qué me quieres?

Roberto
Decirte que mis penas consideres.

Floriana
Redondilla
¿Qué penas tienes, Roberto?
¿Penas te afligen ahora?

Roberto
2355
Pocas penas son, señora,
pocas, pues que no me han muerto.

Floriana
Redondilla
Y ¿corre por cuenta mía
considerarlas?

Roberto
Pues ¿no,
si quien las penas me dio
2360
darme el remedio podría?

Floriana
Redondilla
¿Que yo te parezco bien?
No había en ello caído.

Roberto
Amador callado he sido,
porque es ley de hombre de bien.

Floriana
Redondilla
2365
¿Gran silencio te parece?
Tres días ha que me viste.

Roberto
Años dirás que resiste
mi amor el mal que padece.

Floriana
Redondilla
¡Años! ¿Cómo puede ser,
2370
si ayer viste a Ingalaterra?

Roberto
Luego que nací, en mi tierra
juré, señora, querer
Redondilla
la mujer de más valor.
Si vos sois y vengo a veros,
2375
desde que juré quereros
juraré que os tengo amor.

Floriana
Redondilla
¡Extraño argumento has hecho!
Mas ya que tengas amor,
¿tienes, Roberto, valor
2380
para igualarte a mi pecho?
Redondilla
¿Eres caballero noble?

Roberto
Mayordomo y secretario
de un Príncipe, ¿es necesario
más probanza, o esta es noble?

Floriana
Redondilla
2385
¡Mayordomo!

Roberto
(¡Ya desmayo!)

Floriana
Míralo, Roberto, bien,
que me ha dicho no sé quién
que eras de don Juan lacayo,
Redondilla
y yo siempre te he tenido
2390
por hombre de buen humor.

Roberto
Eso merece el traidor
que tan buen amigo ha sido.

Floriana
Redondilla
Oye, español.

Roberto
No hay tratar
de más esperanzas vanas.
2395
Muera amor, toquen campanas,
hoy le tengo de enterrar.
Redondilla
¡Yo de tu boca escuché
tal bajeza!

Floriana
Oye, mis ojos.

Roberto
¡Mis ojos!

Floriana
Cesen enojos,
2400
que soy tuya y lo seré.

Roberto
Redondilla
¿Que soy tuya y lo he de ser?
Sin ser nieve me derrito.

Salen el rey EDUARDO, CLARINDA y DON JUAN.

Juan
Juzgaba el tiempo infinito
la infinidad de mi ser.
Redondilla
2405
No os espantéis que mi amor
a mí me tuviese ajeno,
que amor es como veneno,
que el que obra presto es mejor.
Redondilla
Creció la desconfianza
2410
el término del remedio,
porque habiendo un año en medio,
pudiera cobrar mudanza,
Redondilla
y solo haber prometido
darme esta noche mi bien
2415
pudiera cobrar también
lo que era también perdido.

Eduardo
Redondilla
Quien a tantos vencer pudo,
¿no se supo a sí vencer?

Clarinda
No dudo vuestro querer,
2420
mas vuestra firmeza dudo,
Redondilla
que Jacob supo esperar
catorce años a Raquel.

Juan
Tomar el ejemplo en él
me hizo desconfiar,
Redondilla
2425
porque si tras siete años
le pudo engañar Labán,
tras uno, ¿qué me darán
sino mayores engaños?
Redondilla
Porque a tener esperanza
2430
de teneros por mujer,
mil vidas pudieran ser
cortas para mi esperanza.

Eduardo
Redondilla
Esta noche os quiero dar
el premio de tanto amor.

Juan
2435
La misma, decid, señor,
me queréis resucitar.

Eduardo
Redondilla
Ya mañana, que tendréis
bendiciones de casado,
del principio del estado
2440
la posesión tomaréis;
Redondilla
y yo voy a prevenir
lo que importa de la mía.

Juan
Llamaré la noche día
en que tengo de vivir.

Clarinda
Redondilla
2445
Guárdeos Dios.

Juan
Para serviros.

Floriana
(Contenta vas.)

Clarinda
(En extremo.)

Vanse las dos.

Roberto
Ya ¿no temes?

Juan
Ya no temo.

Roberto
¿Qué se han hecho tus suspiros?

Juan
Redondilla
Fueron por mi bien, Roberto,
2450
y hánmele traído aquí.

Roberto
¿No me agradeces a mí
el haber roto el concierto?

Juan
Redondilla
Lo que tuviere de vida
agradecido estaré.
¿Qué hay de Florïana?

Roberto
Fue
2455
mi esperanza mal nacida;
Redondilla
no llegó a luz.

Juan
¿Qué me cuentas?

Roberto
Si digo verdad, señor,
dice que me tiene amor.

Juan
Empresa famosa intentas.
Redondilla
2460
No es posible que no eres
bien nacido, que a los hombres
levanta o baja los nombres
la elección de las mujeres.

Roberto
Redondilla
¿Quién como yo bien nacido?

Juan
2465
De ti satisfecho estoy.

Roberto
Mira tú cuánto lo soy,
pues hasta ahora he vivido.

Sale MAURICIO.

Mauricio
Redondilla
¿Quién es don Juan?

Roberto
¿No lo ve?
¿Cuál puede ser de los dos?

Juan
2470
El Conde soy.

Mauricio
Guárdeos Dios.

Juan
(¿Qué será aquesto?

Roberto
No sé.)

Mauricio
Redondilla
El rey de Irlanda me envía
a daros este papel.

Juan
Veré lo que dice en él.

Roberto
2475
¿Mas que en él te desafía?

Juan
“Conde, en palacio os alabastes de una banda que riñendo con vos se me cayó en el suelo, que me la habíades quitado; y para daros a entender que mentís, os quedo esperando con mi capa y espada, desde que recibáis esta hasta las doce de la noche. –El rey de Irlanda.”
Redondilla
¿En qué parte queda el Rey?

Mauricio
Si queréis venir conmigo,
yo os pondré con él.

Juan
Yo os digo
que llega a tiempo el papel,
Redondilla
2480
que solo ser español,
y ser quien soy, me obligara
a que esta noche dejara
de ver a mi lado el sol.
Redondilla
Mas yo pienso negociar
2485
tan presto, y de tan buen modo,
que haya tiempo para todo,
y vos me podéis guiar,
Romance (tirada)
que el Rey verá, pues en él
cabe envidia tan honrada,
2490
lo que responde mi espada
a su mentís de papel.
Redondilla
Mis padres, porque mil fieras
batallas su sangre abonen,
por orla a sus armas ponen
2495
no bandas, sino banderas;
Redondilla
y así, a mi blasón honrado
pienso, en lugar de la banda,
añadir un rey de Irlanda,
al fin de escudo atado.
Redondilla
2500
¡Ah! La banda llevaré,
que no me acordaba de ella,
porque atándole con ella,
entonces la estimaré.

Mauricio
Redondilla
Palabras, español noble,
2505
¿para qué pueden ser buenas?

Juan
Porque están de valor llenas,
que cumplo en obras al doble.

Roberto
Redondilla
¿Cómo palabras? ¿Tú sabes
quién habla?

Juan
Calla, Roberto.

Roberto
2510
Cuenta ese tu Rey por muerto,
cuenta abrasadas sus naves,
Redondilla
cuenta su tierra acabada
y su memoria también.

Mauricio
La lengua lo dice bien.

Roberto
2515
Y lo cumplirá la espada,
Redondilla
y pues que va con tu Rey
a hacer campo el dueño mío,
al mismo te desafío,
que es de caballeros ley.

Mauricio
Redondilla
2520
Pues ¿eres tú igual conmigo?

Roberto
No, porque siendo mejor,
¿cómo puede mi valor
tener igualdad contigo?

Mauricio
Redondilla
Ven al campo, español fuerte,
2525
batallemos dos a dos.

Juan
(¡Ay, Clarinda, plega a Dios
que vuelva esta noche a verte!)

Vanse. Y sale RUGERO de Moncada, y PÁEZ de Ribadeneira.

Rugero
Octava real
En famosa ocasión llegado habemos;
notables cosas cuentan de mi hermano.

Páez
2530
¿Qué hiciera menos del señor de Lemos
el hijo ilustre, el nuevo Cid hispano?

Rugero
A cuantos propios o extranjeros vemos,
irlandés, español, galo o britano,
desde que ayer desembarqué en su tierra,
2535
oigo decir que es rey de Ingalaterra.

Páez
Octava real
Altas hazañas de las justas cuentan.
En fin, dicen que hoy casa con Clarinda.

Rugero
Los aparatos que hay lo representan.

Páez
La dama es bella.

Rugero
Por extremo es linda.
2540
Hoy, Páez, su placer y gusto aumentan,
para que más la envidia se le rinda,
las nuevas que de España le traemos,
y el vernos en la tierra que nos vemos.
Endecasílabos sueltos (tirada)
Somos el Conde y yo, sin ser hermanos,
2545
tan parecidos, que se engañan todos
cuantos nos miran. Fuera de esto, somos
un alma, un gusto y un entendimiento.
Muriérame sin ver a don Juan, Páez.
Dejé a mis padres en igual tristeza,
2550
dejé mi patria, vine en busca suya...
¡Gracias a Dios que con tan alto aumento
de estado, gusto y honra, vengo a hallarle,
y que por gloria de estas cosas todas,
venga a ser en la noche de sus bodas!

Páez
2555
Vamos, señor, donde galán te pongas,
y al desposorio por padrino asistas;
darás contento al Conde, al Rey y a todos:
al Conde, por amarte en tanto extremo,
y a los demás, por ver el gran milagro
2560
del cielo en haber hecho vuestros rostros
tan parecidos, que es un rostro mismo.

Rugero
Camina, que esta gente que discurre
todos van a palacio, y pues la noche
baja con tal velocidad, cubriendo
2565
con negro manto el resplandor del día,
presto serán los desposorios.

Páez
Vamos
donde te vistas españolas galas.

Rugero
¡Qué ventura he tenido!

Páez
De aquí espero
que casado saldrás también, Rugero.

Vanse. Sale el REY DE IRLANDA con CRIADOS y escopetas.

Irlanda
Quintilla
2570
Aquí os habéis de poner,
y de estos olmos salir
en viendo resplandecer
las armas, y prevenir
el querer acometer.
Quintilla
2575
Y estad de manera atentos,
que no se le dé lugar
para que huya.

Feniso
Los vientos
no pueden tanto volar,
ni sus mismos pensamientos.
Quintilla
2580
Si él tiene tanto valor
que viene al campo contigo,
está seguro, señor,
que no vuelva sin castigo.

Irlanda
Temo que le impida amor,
Quintilla
2585
pero tiene tanto brío
en volver por su nación,
que aceptará el desafío,
pensando que en su blasón
pintará mañana el mío.

Feniso
Quintilla
2590
Gente siento.

Irlanda
Pues poneos
donde no os eche de ver.

Salen DON JUAN, MAURICIO y ROBERTO.

Mauricio
Aquí ganarás trofeos,
español, para ofrecer
a la luz de tus deseos;
Quintilla
2595
aquí vencerás ahora
al rey de Irlanda.

Juan
Sospecho
que el valor de España ignora.

Mauricio
Ya es el hablar sin provecho;
de infamia es la lengua autora.

Irlanda
Quintilla
2600
¿Es el español?

Juan
Yo soy,
por ese nombre, tan bueno
como tú, pero aunque estoy
de su fama y honra lleno,
también al nombre la doy
Quintilla
2605
con ser quien soy y quien sabes.

Irlanda
Porque otra vez no te alabes
de victorias que no tienes,
don Juan, a la muerte vienes.

Juan
¿Adónde tienes tus naves?

Irlanda
Quintilla
2610
¿Para qué lo has preguntado?

Juan
Para que traigas contigo
todo tu ejército armado.

Irlanda
Para tan flaco enemigo
yo basto, el un brazo atado.
Quintilla
2615
Váyanse aquestos de aquí,
que habemos de reñir solos.

Roberto
Vamos al monte.

Mauricio
Eso sí,
pues son de las armas polos.

Roberto
¿Y tú y yo?

Mauricio
Vente tras mí.

Vanse.

Irlanda
Quintilla
2620
Ya estamos solos, don Juan.
No gozarás de Clarinda,
aunque a Clarinda te dan.

Juan
Cuando esta espada te rinda,
mis brazos por ella irán,
Quintilla
2625
que he de llevar tu cabeza,
¡por vida de su belleza!,
a la mesa en que hoy la vi,
diciendo que es jabalí
que maté en esta maleza.

Sacan las espadas y salgan los soldados poniéndose las escopetas al pecho.

Feniso
Quintilla
2630
¡Date a prisión, arrogante!

Juan
¿Cómo que me dé a prisión?
Pues ¿hay traición semejante?

Irlanda
Don Juan, no es esta traición,
sino ardid de un loco amante.
Quintilla
2635
No gozarás de la Infanta.

Juan
¿Hase visto maldad tanta?

Feniso
Da la espada, o entrará
una bala adonde está
el alma que al mundo espanta.

Juan
Quintilla
2640
La espada no la rendí
en mi vida.

Feniso
Deja el brío.

Juan
Mas por no morir así
ni rendilla, en ese río
la arrojaré desde aquí,
Quintilla
2645
que pues el río acompaña
con otros muchos al mar,
y el mar de esta tierra extraña
va a España, él podrá llevar
desde aquí mi espada a España.
[Llegue al vestuario y arroje la espada.]
Quintilla
2650
Sin espada estoy, llegad.
La traición ejecutad.

Irlanda
¡Atadle las manos luego!

Juan
¡Las manos! Primero el fuego
a los arcabuces dad.
Quintilla
2655
Basta que vaya seguro
entre sus bocas, o dadme
la muerte. Ya la procuro;
sin Clarinda voy, matadme.

Irlanda
Mucho en matarte aventuro.
Quintilla
2660
No quiero incitar a España.
Sin atarle, vaya al mar,
pues tal guarda le acompaña.

Juan
¿Dónde me queréis llevar
después de esta infame hazaña?

Irlanda
Quintilla
2665
A Irlanda.

Juan
¿Por qué razón?

Irlanda
Porque en secreta prisión
te pienso, don Juan, tener,
y volver a pretender
del reino la posesión
Quintilla
2670
y la belleza divina
de Clarinda, por quien muero.
¡Vaya a las naves!

Feniso
Camina.

Juan
¿Tú eres rey? ¿Tú caballero?

Irlanda
Amor, don Juan, desatina;
Quintilla
2675
mas ven ahora conmigo.
Quizá no haré lo que digo
si otra cosa me parece.

Juan
¡Esto y mucho más merece
quien fía de su enemigo!

Vanse. Y salen PÁEZ y RUGERO.

Rugero
Terceto
2680
¿De qué es el alboroto de palacio,
salir y entrar las guardas y señores?
¿Qué habrá de nuevo en tan pequeño espacio?

Páez
Terceto
Por los patios, Rugero, y corredores
solo se escucha que don Juan es ido,
2685
y que los españoles son traidores,
Terceto
pues todo el desposorio prevenido,
el Arzobispo aquí, Grandes, Infanta,
y dadas ya las once, no ha venido.

Rugero
Terceto
¡Que sucediese aquí desdicha tanta!
2690
Pues ¿dónde está?

Páez
No sé.

Rugero
¿Qué gente es esta?

Sale TIBALDO.

Tibaldo
Rugero...

Rugero
¿Quién me nombra? ¿Quién me espanta?

Tibaldo
Terceto
Soy un amigo de don Juan.

Rugero
Protesta
al cielo y a sus ángeles ser cosa
que su virtud me habla, y da respuesta.

Tibaldo
Terceto
2695
Sí protesto.

Rugero
Pues di.

Tibaldo
Perder su esposa
puede don Juan en esta desventura,
si no le ayuda tu amistad famosa.

Rugero
Terceto
¿Adónde es ido en esta coyuntura?

Tibaldo
Un hombre por traición le lleva preso,
2700
que adora de Clarinda la hermosura,
Terceto
mas para remediar este suceso,
esta noche con ella te desposa.

Rugero
Que me turbas el alma te confieso.
Terceto
¿Qué haré después, o qué diré a mi esposa?

Tibaldo
2705
Podrás fingir un voto o romería;
cualquier dilación será forzosa.
Terceto
Entra, di que eres él, y en Dios confía.

Rugero
¿Qué te parece de esto?

Páez
¿Estás sin seso?

Rugero
No ha sido en vano la venida mía.
Terceto
2710
Dios me ha traído porque, estando preso
don Juan, mi hermano, remediarse pueda
la contingencia de tan buen suceso.

Páez
Terceto
Luego ¿casarte quieres?

Rugero
Si así queda
seguro el reino y la mujer, que el cielo,
2715
Páez, por largos años le conceda,
Terceto
¿no quieres que lo intente con buen celo?

Páez
Tú te obligas a cosa bien extraña.

Rugero
¿El cielo no me avisa? Pues harelo.
Hoy vuelvo por don Juan y por España.

Vanse. Y salen EDUARDO, CLARINDA y FLORIANA, gente.

Clarinda
Endecasílabos sueltos (tirada)
2720
No aciertas en juzgar tan mal del Conde.

Eduardo
¿Qué tengo de esperar de un hombre bárbaro,
que a un rey, Clarinda, trata de esta suerte?

Clarinda
Que puede haber algún impedimento,
algún suceso, alguna cosa extraña,
2725
que a estas horas detenga su persona.

Eduardo
No puedo presumir cosa que pueda
haber, Clarinda, al Conde detenido.

Clarinda
La envidia, gran señor, de sus hazañas,
del precio que le das en hija y reino,
2730
¿no le puede haber hecho algún agravio?
Quiera el cielo que mis sospechas mientan.

Eduardo
Bien puede ser, pero partidos todos
los que por este premio competían,
no sé dónde la envidia quedar pueda.

Clarinda
2735
Dondequiera, señor, cabe la envidia.

Mayordomo
Bien te puedo, señor, pedir albricias.

Eduardo
¿Vino el Conde?

Mayordomo
Ya vino.

Clarinda
¿Dónde queda?

Mayordomo
Él y otro caballero, en este punto
se apean a la puerta de palacio.

Eduardo
2740
La nueva es tal, que por mi cuenta queda
el agradecimiento, Clarinardo.

Salen RUGERO y PÁEZ, muy galanes.

Páez
A pedirte perdón el Conde viene.

Rugero
Perdona, gran señor, el justo enojo
que tan injusta dilación te ha dado.

Eduardo
2745
Álzate, hijo, que tu vista sola
templar pudiera al justo enojo mío,
a quien con más razón disculpa debes,
para que premio por castigo lleves.

Rugero
Redondilla
Perdonad, Clarinda bella,
2750
el enojo recibido.

Clarinda
Quien la disculpa ha traído
solo servirá por ella.
Redondilla
Manos y brazos os doy.

Rugero
Yo las manos y los brazos
2755
para que sirvan de lazos
donde tan bien preso estoy.
Redondilla
Hoy con ellos me ataréis,
porque pueda, estando atado,
tener el lugar guardado
2760
para el alma que sabéis.

Clarinda
Redondilla
¿Dónde estuvistes?

Rugero
Salí
en busca de mis criados,
que no están bien alojados
por no estar secreto aquí,
Redondilla
2765
porque traeros quería
ciertas joyas de valor
que el Príncipe, mi señor,
para esta ocasión tenía;
Redondilla
y solo he podido hallar
2770
el caballero que viene
conmigo.

Clarinda
Disculpa tiene,
y perdón le podéis dar.

Eduardo
Redondilla
Ya le tengo perdonado,
que es efecto de mi amor.

Rugero
2775
Bien lo merezco, señor,
de mi esposa disculpado.

Eduardo
Redondilla
Sentaos podéis en tanto
que la nueva se publica,
que vuestras manos aplica
2780
lazo y matrimonio santo.
[Siéntase.]
Redondilla
Las fiestas pueden volver;
los Grandes haced llamar,
que luce tras del pesar
con mayor fuerza el placer.

Floriana
Redondilla
2785
Hablar, español, quisiera
un rato a solas con vos.

Páez
¡Pluguiera, señora, a Dios
que tal muerte me cupiera!

Floriana
Redondilla
¿Quién es Roberto, un criado
2790
del conde don Juan allá?

Páez
Si es su criado, será
por fuerza un hidalgo honrado.
Redondilla
(Quiero conceder con ella.)

Floriana
Finalmente, ¿es bien nacido?

Páez
2795
Tal fama siempre ha tenido.
¿Hay alguien que diga de ella?

Floriana
Redondilla
¿Qué oficio en España hacía?
¿Secretario o contador?

Páez
Teniéndole el Conde amor,
2800
de uno y otro le servía.
Redondilla
(Mal me haga el cielo si sé
por quién esta me pregunta,
mas ya la gente se junta
y del peligro saldré.)

Sale ROBERTO.

Roberto
Romance (tirada)
2805
Famoso rey Eduardo
que a Ingalaterra gobiernas,
extendiéndose tu imperio
a Francia, Escocia y Bohemia,
haz que se apresten tus naves,
2810
salgan de presto, den velas
tras el fiero rey de Irlanda,
que presto al Conde te lleva.
Por engaño le ha sacado
de este río a las riberas,
2815
diciendo que a un desafío
sobre cierta banda o prenda;
y mientras yo con Mauricio
a la falda de una sierra
saqué la espada, y le di
2820
la paga de su soberbia,
con gente armada que estaba
entre aquellas alamedas
prendió a don Juan. ¡Ay de mí,
que les hace viento y vuelan!
2825
Porque conozco en el aire
y en mi dicha que no vengan
con bonanza, si ya están
adonde las naves dejan.

Rugero
Hombre, ¿qué es esto que dices?

Roberto
2830
Roberto soy, ¿no te acuerdas
de mi nombre?

Rugero
¿Cómo has dicho,
Roberto, cosas como estas?

Roberto
Señor, ¿por dónde viniste?
Que al valle, al bosque, a la vega,
2835
al camino, al monte, al río,
he dado trescientas vueltas
llamando tu nombre y dando
mil voces que el viento lleva.
Cuando salieron los hombres
2840
que de los olmos sospechas,
cogí la margen más alta,
y escondido en una cueva
que dos peñas confirmaban,
tres horas entre sus peñas
2845
estuve, mientras se fueron
llenos de infamia y vergüenza.

Rugero
Dame mil veces tus brazos.

Eduardo
Pues, Conde, ¿por qué me niegas
la traición del irlandés?

Rugero
2850
Señor, por no darte pena.

Clarinda
¿Que tal peligro ha tenido
mi vida?

Rugero
Clarinda bella,
los cielos quieren que viva
para que servirte pueda.

Eduardo
2855
No habrá mañana, Clarinda,
mostrado el sol la cabeza
sobre los hielos del norte
que de tu balcón son rejas,
cuando contra el fiero Arnaldo
2860
pregone sangrienta guerra,
y en persona vaya a darle
paga de traición tan fiera.

Rugero
Eso me toca, señor,
y pues ya seguras quedan
2865
mis esperanzas casado,
mañana me da licencia
para que parta a Plemúa.

Eduardo
Después que la Infanta sepa
que me has dado sucesión,
2870
será bien que lo conceda.
Goza tu prenda unos días
mientras la gente se apresta,
que fiado en tu valor
te daré, don Juan, la empresa.

Rugero
2875
Beso, gran señor, tus manos.
(Páez de Ribadeneira.

Páez
Señor...

Rugero
Escuchadme aparte.
Grande confusión me cerca.
¿Cómo estaré con la Infanta?

Páez
2880
Pues ¿cómo no se te acuerda
de lo que aquel hombre dijo?
Di que has hecho una promesa,
cuando esta noche te acuestes,
de no hablar la Infanta bella
2885
hasta que a Roma visites.

Rugero
Ya de la industria me pesa,
que para estar en la cama
con una mujer como esta,
de solo un perfecto amigo
2890
fiarse el cielo pudiera.

Páez
¿Qué harás de aqueste Roberto?

Rugero
Esa es confusión muy nueva,
porque no le vi en Galicia.

Páez
Esta dama que requiebra
2895
me ha dicho que es secretario.

Rugero
Pues alto, ese nombre tenga,
que en lo que toca a llevar
la armada que el Rey intenta,
nadie podrá como yo.

Páez
2900
Habla a Roberto más cerca.)

Rugero
Secretario...

Roberto
(Ya me honra
porque Florïana crea
que soy hombre de valor;
quien sirve a buenos, bien medra.)
2905
Aquí, gran señor, estoy.

Rugero
Mis vestidos y libreas
para mis bodas trazad.

Roberto
No hay cosa, señor, que tengas
si el muerto no las envía.

Rugero
2910
¿Qué muerto?

Roberto
Aquel alma en pena...

Rugero
¿Cuál alma?

Roberto
La de Tibaldo.

Rugero
Sí, ¡por Dios!, ya se me acuerda.

Roberto
(¡Vive Dios, que he sospechado,
mirando este hombre más cerca,
2915
que no es el conde don Juan,
y que preso al Conde llevan,
sino que aquel alma ha hecho
esta imagen o quimera,
porque no pierda a su esposa
2920
y el reino de Ingalaterra!)

Rugero
Secretario...

Roberto
¿Qué me quieres?

Rugero
Llégate a mí. ¿De qué tiemblas?

Roberto
Yo te lo diré después.
Él es sin duda.

Rugero
No temas.

Roberto
2925
Señor, ¿dónde está mi amo?

Rugero
Calla ahora a cuanto veas,
que soy...

Roberto
Tente y no lo digas.

Floriana
Señor, aguardando quedan
el Arzobispo y los Grandes.

Eduardo
2930
Vamos.

Roberto
La primera comedia
del conde Don Juan de Castro
en este suceso queda.
Aguardad a la segunda,
que en vuestro nombre comienza.