Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

DIOS HACE REYES




Texto utilizado para esta edición digital:
Lope de Vega, Dios hace reyes, Emilio Cotarelo (ed.), Obras de Lope de Vega, IV: obras dramáticas. Madrid, RAE, 1917, pp. 583-615.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA

OTÓN, duque
LEOPOLDO, conde
LEONIDO, criado
ALBANO, criado
FLORIBERTO, capitán
FABIO, criado
CONRADO, emperador
ESTELA, condesa
FAUSTINA, dama
AMARILIS, labradora
LAURO, labrador
LISARDO, estudiante
BATO, estudiante
ENRIQUE
DORISTA, dama
LUCELA, labradora
CELIO, duque
RUFINO, criado
LIDIO, criado
ROLANDO, conde Palatino
SILVIA, villana
CLAUDIA, emperatriz
TEOSINDA, infanta
FABRICIO, marqués

Acto I

Salen Otón, duque de Polonia, y Floriberto

Floriberto
Quintilla
Pues ¿no dejarás la espada?

Otón
¿Cómo la puedo dejar,
pues sin la gloria pasada
pierdo la que me ha de dar
5
una empresa tan honrada?
Quintilla
Tal fama resulta de ellas
que, aun no pudiendo acaballas,
dijo Alejandro por ellas
que estaba en solo intentallas
10
la gloria de merecellas.

Floriberto
Quintilla
Las competencias iguales,
a los que emprenden discretos,
les dan glorias inmortales;
que no hay iguales efetos
15
en las causas desiguales.
Quintilla
Ya no pueden hallar medio
para que la empresa acabes:
Conrado es rey, no hay remedio;
ya las imperiales aves
20
tienen sus armas en medio.
Quintilla
Pues una vez coronado
por emperador Conrado
y rey de romanos, di,
¿quién te ha de seguir a ti
25
de los que te han engañado?
Quintilla
Ya son pensamientos vanos,
que, si la fortuna prueba,
Otón, a trocar las manos,
es primer móvil que lleva
30
tras sí los pechos humanos.
Redondilla
Ya no hay confianza alguna
de las que el valor te da,
y de la amistad, ninguna,
que el más amigo se va
35
donde ve mejor fortuna.

Otón
Redondilla
Pues ¿qué te parece a ti
que pueda hacer en la duda
que me propones aquí?

Floriberto
Que, pues el tiempo se muda,
40
te mudes también.

Otón
¿Yo?

Floriberto
Sí.

Otón
Redondilla
¿Adónde?

Floriberto
A mejor partido,
y vayas adonde van
los que te han favorecido.

Otón
¿Qué lisonjas me valdrán
45
para conquistar su oído?

Floriberto
Redondilla
¿Ha de faltarte favor,
si quieres reconocer
que es tu supremo señor?

Otón
Que me prenda podrá ser
50
a título de traidor.
Redondilla
Y cuando aquesto no fuese
por asegurar su Imperio,
podría ser que quisiese
matarme.

Floriberto
Cuando en Valerio
55
mayor ejemplo no hubiese,
Quintilla
pues que ya le ha perdonado,
se dirá por él mejor
que podría ser culpado
de que vengue Emperador
60
las ofensas de Conrado.

Sale un Criado

Criado
Quintilla
Con una dama está aquí
un gallardo caballero.

Otón
¿Forastero?

Criado
Señor, sí.

Otón
Di que entre.

Floriberto
Si es forastero,
65
mira, gran señor, por ti.

Sale el conde Leopoldo y Estela, su mujer

Leopoldo
Romance (tirada)
¿Conóceme vuestra alteza?

Otón
¿No eres el conde Leopoldo?

Leopoldo
No pensé que te acordaras
de mi persona.

Otón
Tu rostro
70
no ha mudado tu fortuna.

Leopoldo
El tiempo lo muda todo.

Otón
¿Qué es esto?

Leopoldo
¿Qué puede ser
sino salir vitorioso
tu enemigo?

Otón
¿Hate vencido
75
Conrado?

Leopoldo
No ha sido poco
haber salido con vida.

Otón
Señora, el Conde fue estorbo
para pediros las manos.

Estela
A él mismo la culpa pongo
80
de no pediros las vuestras.

Otón
Bastantes indicios tomo
de vuestra adversa fortuna,
pues no viene el Conde solo.

Estela
A vuestro sagrado y casa,
85
vencido, deshecho y roto,
ilustrísimo Otón, viene
el Conde, mi amado esposo.
Tal es la guerra, por quien
Conrado, en el mayor trono
90
del mundo, oprime la tierra,
y ya nos falta a nosotros.
Alta ocasión de venganza
movió su pecho animoso:
diez mil hombre puso en campo,
95
todos son ya sus despojos.
Ejército más lucido
no ha visto el sol luminoso
desde las primeras armas
que dieron al mundo asombro;
100
pero cuando la fortuna
muda semblante, son pocos
los capitanes que Jerjes
vio sobre el mar proceloso.
Coronado en Aquisgrán
105
y, al fin, vengado de todos,
ciñen sus antiguas armas
águilas en campo de oro.
Mas no piense que seguro
porque si vos, generoso
110
Príncipe, al Conde queréis
dar vuestra ayuda y socorro,
de la silla del Imperio
bajará más presuroso
que cometa por el aire.

Leopoldo
115
Otón, a esos pies me postro,
a esos pies socorro pido,
y desde agora propongo
no desceñirme la espada
hasta volver victorioso
120
de vuestro enemigo y mío,
que, juntos de polo a polo,
conquistaremos los dos
más fuertes que el Macedonio.
Mal puesto, mal defendido
125
de blancos y verdes olmos,
con las hojas de dos caras,
traidores a un manso arroyo,
fue causa de ser rompidos
mis soldados valerosos,
130
alojados en pantanos
hasta los rayos de Apolo.
No me llevó las banderas,
que las pusieron en cobro,
de propia sangre esmaltadas,
135
sus dueños, valientes godos.
Estas verán otra vez
que sus tierras talo y corro,
y que, con desnuda espada,
pierdo el respeto a sus ojos,
140
y está en que vos prometáis
lo que es justo y aun forzoso,
que vos veréis con que prisa
de su laurel os corono.
Si el cielo nos diere hijos,
145
que a las paces interpongo,
podrán juntar nuestra sangre,
ligados en matrimonio.
¡Muera Conrado, Otón fuerte,
y antes que lo intenten otros,
150
sea vuestro su laurel!

Otón
Por mil imposibles rompo,
animado del valor,
que en ese pecho conozco.
Descansad, que más despacio
155
podremos trazar el modo
como hacer guerra a Conrado.

Leopoldo
Vos veréis cómo le arrojo
a sus principios humildes
desde sus intentos locos.

Vanse él y Estela

Otón
Redondilla
160
¿Qué te parece?

Floriberto
Que ha sido
hoy en Conde tu remedio,
porque es el más fácil medio
de restaurar lo perdido.
Redondilla
Dará Conrado por él,
165
y por verle en cautiverio,
con la mitad del Imperio,
dos partes de su laurel.
Redondilla
Escríbele que le tienes
en tu poder, y verás
170
cómo si al Conde le das,
a hacerle tu amigo vienes.
Redondilla
Deja traidores consejos
de envidiosos enemigos,
y advierte que los amigos
175
son los mejores espejos,
Redondilla
que, si quieres, yo seré
el que la carta le lleve.

Otón
¿Cumple mi honor lo que debe
si rompo al Conde la fe?

Floriberto
Redondilla
180
Después que se ha introducido
esto de razón de Estado,
solo el provecho es letrado,
que da a las leyes sentido.
Redondilla
A ti te importa tener
185
a Conrado por amigo:
si le das a su enemigo,
¿qué mejor lo puedes ser?
Redondilla
Dale a este Conde, que ha sido
el mayor competidor
190
que el nombre de Emperador
en este tiempo ha tenido,
Redondilla
y negocia su amistad,
que ya en el mundo se ve
que aquello es verdad y fe
195
que es propia comodidad.

Otón
Redondilla
Quiero tomar tu consejo
y escribir que tengo aquí
al conde Leopoldo.

Floriberto
En mí
tienes el mejor espejo.
Redondilla
200
Esto os ha de hacer amigos.

Otón
Tienes razón, Floriberto,
que no hay camino más cierto
que obligar los enemigos.

Vanse, y sale el emperador Conrado, con soldados, caja y bandera

Conrado
Octava real
Dulce cosa es llegar alegremente,
205
con la victoria, y en la patria amada
de envidiado laurel ceñir la frente
por el valor de la invencible espada.

Leonido
Roma su fama ya olvidada aumente
y reverdezcan de la edad pasada
210
los árboles de Marte, que en tus glorias
hallan mayor sujeto sus historias.
Octava real
El triunfo del divino Octavïano
se vuelva a ver en bronce eterno escrito;
cedan también del español Trajano
215
al arco las pirámides de Egipto;
cuantas naciones cerca el Oceano
tiemblen tu nombre, y si el laurel marchito
de los antiguos Césares renuevas,
rindan sus dueños Macedonia y Tebas.

Conrado
Octava real
220
Desdicha fue no haber al Conde preso
y que con las banderas se escapase,
que esto faltaba a mi feliz suceso,
y que su injusto pecho castigase.

Leonido
Fue la victoria con tan grande exceso,
225
que, cuando algún aliento le quedase,
no le tendrá para volver ninguna
fuerza a tentar más veces la fortuna.

Leonido
Octava real
El griego Alcides, que mató animoso
aquella sierpe del sangriento busto,
230
vía salir otro dragón furioso:
lo mismo pienso de Leopoldo injusto,
pero, aflojando el arco belicoso,
y dando al niño amor, Marte robusto,
lugar con la ocasión de la victoria,
235
rindamos los despojos de su gloria.
Octava real
Este balcón solía ser oriente
de un sol que a media noche amanecía
cuando fui su dichoso pretendiente;
la ausencia, en fin, al mismo sol enfría;
240
duerme al son de las cajas y no siente
que la despierta la memoria mía,
porque llegué vencido y victorioso.

Leonido
El sol te oyó.

Conrado
Rompió su oriente hermoso.

Sale Faustina a la ventana

Faustina
Quintilla
Sea Vuestra Majestad
245
muchas veces bien venido.

Conrado
No me dice que lo he sido
tan dormida voluntad.

Faustina
Esas quejas mi verdad
Quintilla
dicen que vienen ociosas.

Conrado
250
Entre dudas amorosas
no sé quién las quejas culpa;
mas vendrán, con la disculpa
de ociosas, a ser celosas.

Faustina
Quintilla
Todo lo quiere vencer
255
Vuestra Majestad, señor:
los unos con el amor,
los otros con el poder.

Conrado
Quién de vos lo viene a ser,
Quintilla
¿cómo dirá que ha vencido?

Faustina
260
Y la que de vos ha sido,
¿qué os podrá dar por despojos?

Conrado
Solo decir esos ojos
que les pesa de su olvido.

Faustina
Quintilla
Eso fuera si estuvieran
265
enseñados a mentir,
porque mal pueden decir
que duermen cuando os esperan.

Conrado
Cuando ofendido me hubieran,
Quintilla
a todos los perdonara;
270
ya todo el enojo para.

Faustina
¿Podré preguntar agora
cómo venís?

Conrado
Sí, señora;
pero no cosa tan clara.
Quintilla
Pues os he visto, bien veis
275
qué salud traigo y qué gusto.

Faustina
De César, de siempre Augusto
mil laureles merecéis.
Bésoos los pies.

Conrado
¿Ya queréis
Quintilla
escurecer mi alegría?

Faustina
280
Es porque luego querría
ir a besaros la mano.

Éntrase

Conrado
¡Al mayor César romano
venció la grandeza mía!
Quintilla
¡Tente, gallarda fortuna,
285
para en aqueste favor!
Mas tu firmeza mayor
es el no tener ninguna.
Pero si ya vez alguna
Quintilla
diste un bien tras otro bien,
290
firmes tus plantas estén,
que no será poca gloria
que por aquesta victoria
nombre de firme te den.

Sale Floriberto, capitán

Floriberto
Endecasílabos sueltos (tirada)
Puesto que alguna vez, César invicto,
295
me hayas visto en el campo con las armas,
no te debe admirar que a tus pies llegue,
atrevido, a besarlos.

Conrado
Floriberto,
en la campaña ofendo al enemigo
y en la ciudad le estimo como amigo.

Floriberto
300
Otón me envía a darte alegremente
el parabién de esta victoria.

Conrado
¿Cómo?

Floriberto
Que Otón me envía, Emperador, a darte
el parabién de haber vencido al Conde.

Conrado
Otón a su nobleza corresponde.

Floriberto
305
Desea tu amistad.

Conrado
Ansí lo creo,
que un César de Alemania y Rey de Roma
mejor es para amigo que enemigo.

Floriberto
En las obras verás si es ya tu amigo.
El Conde, roto ya de tu victoria,
310
se fue a valer del Duque, y ya en su casa
le tiene con engaño hasta que veas
cómo quieres que preso te lo entregue.

Conrado
Con eso de su fe me satisfaces,
y siendo ansí, confirmaremos paces.
315
Dile a Otón, Floriberto, que agradezco
tanto favor, y que si prendo al Conde
puedo decir que la corona tengo;
que me le entregue preso, como dice,
y seremos amigos para siempre.

Floriberto
320
Yo voy, señor, a hacer que le aprisionen,
para que más seguro te le entregue.

Conrado
Lleva aqueste diamante, Floriberto,
en señal de mi amor y de que es cierto.

Floriberto
Beso tus pies y de este anillo luego
325
haré timbre a mis armas.

Conrado
Dios te guarde.

[Vase Floriberto]

Leonido
¿Qué dices de esta dicha?

Conrado
Que es cobarde
y fementido Otón.

Leonido
Pues ¿qué te importa
que Otón sea traidor, si el hilo acorta
a las empresas del valiente Conde?

Conrado
330
¿Y a un duque de Polonia corresponde
vender a un hombre que en su amparo tiene
y que a valerse de su casa viene?

Leonido
Aborrece al traidor, la traición ama.

Conrado
Por la causa el efecto se desama.
335
Parte, Leonido, por la posta luego
con una carta mía, y sepa el Conde
que no he querido por traición prenderle,
sino en el campo con valor vencerle.

Leonido
¿Al Conde avisas y prenderle puedes?
340
¿Mas que has de hacer que arrepentido quedes?

Conrado
Intentar las victorias por traiciones
nunca fue de magnánimos varones.

Vanse, y salen Otón y Albano

Otón
Redondilla
¡Bella mujer la Condesa!

Albano
¿No te ha parecido mal?

Otón
345
¡Oh, hermosura celestial!
Mi amor la envidia confiesa.

Albano
Redondilla
¿Del Conde la tienes?

Otón
Sí.

Albano
Pues si le has de entregar preso,
¿qué más dichoso suceso
350
que quedarte Estela aquí?

Otón
Redondilla
Temo que le tiene amor
y que me ha de aborrecer.

Albano
No hay tan valiente mujer
que ponga a un hombre temor.

Otón
Redondilla
355
Si viendo que a su marido
al Emperador entrego
tanto se enoja, que luego
vengo a ser aborrecido
Redondilla
por donde pensaba amado,
360
¿qué tengo de hacer, pues veo
imposible mi deseo
y mi amor desatinado?

Albano
Redondilla
El tiempo sabe templar
los corazones de acero.
365
Dos remedios darte quiero.

Otón
¿Cuáles?

Albano
Servir y esperar;
Redondilla
que sirviendo y esperando
no hay cosa humana imposible.

Otón
Cuanto me fuere posible
370
tengo de intentar amando.
Redondilla
Regalos excederán
la misma imaginación.

Albano
Notables terceros son;
tú verás lo que podrán.
Redondilla
375
Zeuxis, antiguo pintor,
hizo en una tabla un día
una Venus, que excedía
a la hermosura mayor.
Redondilla
Tenía tanta beldad
380
en brazos, con vista fiera,
un sátiro, que venciera
a Tersites en fealdad;
Redondilla
pero tenía a los pies
un infinito tesoro
385
de perlas, diamantes y oro,
por cuyo rico interés
Redondilla
Venus templaba el rigor,
y que, rompiendo el aljaba
y flechas, mirando estaba
390
al sátiro el niño Amor.
Redondilla
Esta fuerza tiene el oro:
el regalar y el rogar.

Otón
El Conde.

Albano
Si da lugar
habla a Estela.

Otón
A Estela adoro.

Salen el conde Leopoldo y Estela

Estela
Redondilla
395
Aquí está el Duque.

Leopoldo
Y aquí
está toda mi esperanza,
que no hay otra confianza
si no es la de Otón en mí.

Otón
Redondilla
Paso, Conde, que lo escucha
400
vuestro huésped.

Leopoldo
Pues creed
que para tanta merced
no es la confianza mucha.
Redondilla
En esta casa tuvimos
Estela y yo puerto, amparo,
405
asilo y templo.

Estela
Está claro
que por vos, Duque, vivimos;
Redondilla
y si el Conde agradecido
no puede mostrarse agora,
yo quiero ser su fiadora.

Otón
410
Las manos, señora, os pido.

Estela
Redondilla
En las vuestras solamente
consiste ya nuestra vida,
y así es mejor que os las pida.

Sale Floriberto, capitán

Floriberto
(No sé cómo hablarle intente.)

Otón
Redondilla
415
¿Es Floriberto?

Floriberto
Yo soy.

Otón
Bien seas venido.

Floriberto
(Oye aparte.

Otón
Sin vida estoy de esperarte;
la que me queda te doy.

Floriberto
Redondilla
El Emperador te envía
420
dos mil agradecimientos,
y de tus buenos intentos
la paz de su Imperio fía.
Redondilla
Dice que al Conde le des
y te dará…

Otón
No prosigas;
425
basta que solo me digas
que podré besar sus pies.
Redondilla
Demos traza en la prisión
del Conde.

Floriberto
¿Cómo será
430
sin alboroto? Que está
la Condesa en ocasión
Redondilla
que puede perder la vida.

Otón
Esta noche, con secreto,
tendrán más seguro efeto
435
su prisión y mi partida.
Redondilla
Ven a prevenir la gente.)
Yo tengo, Conde, que hacer.

Vanse

Leopoldo
Guárdeos Dios.

Estela
No hay que temer
por más que Conrado intente,
Redondilla
440
mientras nos ampara Otón.

Leopoldo
Estoy de él tan obligado,
que es poco darle mi Estado.

Sale Leonido, criado de Conrado

Leonido
¿Qué me detengo? Estos son.
Octava real
Dadme los pies.

Leopoldo
¿Quién es?

Leonido
Un caballero
445
que del emperador Conrado os trae
esta carta.

Leopoldo
¿Qué es esto? ¿A mí me escribe
Conrado, ayer vencido de sus manos?

Leonido
Leed, que no es sin causa, y dadla parte
a la Condesa, aunque secretamente.

Estela
450
¿Qué puede haber porque escribir intente?

Lee [Leopoldo]

Leopoldo
“Otón me ha escrito que entregarte quiere
preso a mis manos para ser mi amigo.
Guárdate, Conde, de él, que es tu enemigo.”
Octava real
¿Hay caso más notable?

Estela
Si no fuera
455
por acabar, con todo, con la vida,
a voces que es traidor Otón dijera.

Leopoldo
No hay mayor mal que una amistad fingida.
¿Quién, si no tú, tan gran nobleza hiciera,
Emperador magnánimo?

Estela
No impida
460
tu enemistad antigua que agradezcas
tan gran virtud y que a sus pies te ofrezcas.

Leopoldo
Octava real
Agora sí que me venció Conrado,
pues a sus pies me postraré rendido.
Mas ¿cómo huiré del Duque?

Leonido
Descuidado
465
de que has su engaño y su traición sabido,
no pienso que habrá gente convocado
ni estará de soldados prevenido.

Leopoldo
¿Qué te parece?

Estela
Que a sus pies te arrojes
y con tanta humildad le desenojes.
Octava real
470
Que quien te avisa, Conde, cuando puede
prenderte, pecho tiene generoso,
y si perdón, rendido, te concede,
hará mayor su nombre glorïoso.
Del tuyo harás que satisfecho quede,
475
y, agradecido a su valor piadoso,
darás materia a su imperial grandeza.

Leopoldo
Vamos, aunque me corte la cabeza,
Octava real
que más vale morir entre las manos
de el águila caudal del sacro Imperio
480
que vendido entre bárbaros villanos
con no menos traición que vituperio.

Estela
Yo pienso que los cielos soberanos
no amparan tus desdichas sin misterio.

Leopoldo
No ha hecho el cielo más cruel castigo
485
que la traición de un encubierto amigo.

Vanse, y salen Faustina y Conrado

Faustina
Quintilla
El Duque me dio licencia
para que os viniese a ver.

Conrado
No os lo quiero agradecer
después de tan larga ausencia.

Faustina
490
Quien ama todo es presencia;
Quintilla
la voluntad toda es ojos.

Conrado
Cuando os rendí los despojos
de la victoria pasada,
no pude deciros nada
495
de mis ausentes enojos.

Faustina
Quintilla
No los tenéis con razón,
pues de tan vuestra me precio.

Conrado
Solo tiene amor de necio
la poca satisfacción.

Faustina
500
Tenelda de mi afición
Quintilla
y vuestro merecimiento.

Conrado
Lo que fuere atrevimiento
no me lo habéis de mandar.

Faustina
Más os osara fiar
505
si quisiera el pensamiento.

Conrado
Quintilla
Pues vos, ¿qué podéis temer?

Faustina
La Emperatriz, mi señora.

Conrado
Segura estaréis agora,
que está ausente desde ayer.

Faustina
510
¿Dónde?

Conrado
Fuese a entretener
Quintilla
a un jardín, que anda estos días
con muchas melancolías
de su enojoso preñado.

Faustina
Ese decid que es cuidado
515
para las tristezas mías.
Quintilla
Dios os dé un hijo que sea
retrato vuestro y no más.

Conrado
No tuve dicha jamás
en lo que más se desea.

Faustina
520
El cielo querrá que vea
Quintilla
ese Imperio sucesor
de vuestra sangre y valor.

Conrado
Sobre tres que se me han muerto
estoy de mi dicha incierto
525
y cierto de mi temor.

Faustina
Quintilla
Permita esta vez el cielo
que suceda felizmente,
y que veáis en su frente
el laurel de todo el suelo.

Conrado
530
Créolo de vuestro celo,
Quintilla
cuando no de vuestro amor.

Sale Fabio

Fabio
Aquí está el Emperador.

Conrado
¿Qué hay, Fabio?

Fabio
Presta paciencia.

Conrado
Nunca hallé yo diferencia
535
desde el suceso al temor.

Fabio
Romance (tirada)
Apenas entró contenta
la Emperatriz, mi señora,
en la quinta de Albaflor,
que agora de flores borda
540
el más gentil mes del año,
cuando de algunas congojas
comenzó a desalentarse;
mas no con fuerzas tan pocas
que no diese a los jardines
545
otra primavera hermosa
otras flores a sus cuadros
y a sus fuentes otro aljófar.
Estretúvose mirando
las fábulas amorosas
550
de los mármoles que el arte,
como otro Ovidio, transforma.
Mal hizo en disimular,
pero, en llegando la hora
que determinaba el cielo,
555
en la misma verde alfombra
parió muerto un bello infante,
diciendo así: “¿Qué otra cosa
se esperaba de mis celos?”,
dando aquesta causa sola
560
para desgracia tan grande.

Conrado
No digas más.

Faustina
¡Tiemblo toda!

Conrado
Diríanla que llegué
a ofrecerte la victoria
del Conde.

Faustina
Estoy, gran señor,
565
afligida y temerosa.

Conrado
Vete, Faustina, y no temas,
aunque la culpa te pongan
algunos necios criados
que a la Emperatriz informan.

Faustina
570
Beso mil veces tus pies.

Vase

Conrado
Yo te veré después.– ¿Hola?
Llamad mi gente de caza.

Fabio
¿Pues no era mejor que agora
fueras a ver…

Conrado
Calla, necio,
575
que yo sé lo que me importa.
¿Qué fruto dieron jamás
los celos con menos costa?
¿Qué monstruo no engendran celos
como la Libia arenosa?
580
Cuando hicieron los antiguos
que fuesen las que alborotan
el mundo tres furias fieras,
que el infierno mismo asombran,
bien las pudieran hacer
585
cuatro, por la más furiosa
pasión, poniendo a los celos,
pensión que los gustos cobran.
¿A quién no han dado disgustos,
desde la mayor corona
590
hasta la grosera abarca?
¿Qué veneno, qué ponzoña
con más violencia discurre
al corazón? ¡Bien os nombran
espuelas de amor, ay, celos!
595
Dadme, montañas fragosas,
entre vuestras soledades,
que antiguos robles adornan,
acogida que entretenga
mis desdichas, porque rompan
600
sus quejas los imposibles
de vuestras entrañas sordas.
Dadme fieras a quien mate,
y entre ellas la más traidora,
que son los celos, y el mundo
605
quedará en paz amorosa.
Aquí dio fin mi esperanza.
Finalmente, desde agora
no quiero gustos de amor
si con los celos se compran.

Vanse, y salen Amarilis, villana, y Lauro, labrador

Lauro
Redondilla
610
Tengo temor.

Amarilis
¿Qué temor
si te aseguran mis ojos?
Porque si no hubiera enojos
no hubiera gustos de amor.

Lauro
Redondilla
Conozco que las pendencias
615
confirman las amistades,
y que en grandes voluntades
caben grandes diferencias.
Redondilla
Pero si se ha de pasar
tal morir por tal vivir,
620
más me quisiera morir
que verme en tanto pesar.

Amarilis
Redondilla
¿Pásaslo muy mal sin mí?

Lauro
¡Ay, Amarilis, no esperes
vida sin ti, pues tú eres
625
el alma que vive en mí!
Redondilla
Quisiera ser cortesano
para saberte decir.

Amarilis
Mejor dijeras mentir
las fuerzas de amor tirano.

Lauro
Redondilla
630
A la fe, que cuando al suelo
bajaba la coronada
noche, de estrellas bañada
en el temor de su hielo,
Redondilla
que en ese prado sombrío
635
lloraba ansí mis amores,
que despertaban las flores
pensando que era el rocío.
Redondilla
Que de Venus a mis quejas
de las ventanas enfrente
640
asomó el alba la frente
a sus cristalinas rejas.
Redondilla
¡Qué de veces que lloraba,
mi llanto enjugar quería
el sol, a quien yo decía
645
que otro mayor esperaba!
Redondilla
¡Qué de veces a la tarde
me vieron aquestas fuentes
competir con las corrientes
para esperarte cobarde!
Redondilla
650
Que como de tus enojos
no sabía la ocasión,
andábase mi pasión
del corazón a los ojos.

Amarilis
Redondilla
¿Para qué, Lauro, envidiaste
655
cortesanas discreciones?
¿Adónde tales razones
entre el ganado estudiaste?

Lauro
Redondilla
En las escuelas de Amor
oí la filosofía
660
de toda la pena mía
para saber tu favor.
Redondilla
Demás, que no soy tan rudo
como algunos arrogantes;
pero de Amor no te espantes,
665
si enseñar las piedras pudo.
Redondilla
Mas dime: ¿qué hace señor?

Amarilis
Ya cena con los zagales.

Lauro
Pues ¿cómo, Amarilis, sales?

Amarilis
Salgo a cenar con tu amor,
Redondilla
670
que he sido su convidada.

Lauro
No ven tal huésped los cielos
como no convide a celos.

Sale Bato, rústico, con un plato, y Silvia, villana

Silvia
Sal allá, bestia cansada.

Bato
Redondilla
Denme de cenar a mí,
675
que también yo tengo boca.

Amarilis
¿Qué es eso, Bato?

Bato
Esta loca,
que siempre me trata ansí.

Amarilis
Redondilla
¿Qué te ha hecho?

Silvia
Estoy sacando
la olla para señor…

Bato
680
Yo se lo diré mejor,
pues que lo está preguntando.
Redondilla
¿Hay en toda la doctrina
que sea pecado entrar,
cuando sacan de cenar,
685
un cristiano en la cocina?

Amarilis
Redondilla
No es pecado.

Bato
Pues yo entré,
que daba voces señor,
y de la olla al hervor,
viéndome llamar, llegué.
Redondilla
690
Díjele: “Qué es lo que manda?”
Y un pie de puerco salió,
que en latín me respondió,
que ya por los puercos anda.
Redondilla
Llegueme más cerca, en fin,
695
y de esta suerte le hablé:
“¡Válate el diablo por pie!
¿Quién te ha enseñado latín?”
Redondilla
Saltaban alrededor
unos garbanzos, que hablaban
700
de lo que al puerco escuchaban,
que era notable hablador.
Redondilla
Cojo el cucharón…

Amarilis
Pues bien…

Bato
¡Aquí fue Troya!

Amarilis
Y paró…

Bato
En que en la cocina entró
705
Silvia por una sartén
Redondilla
y, al pescar una cebolla,
me dio cuatro sartenazos
que me ha dejado los brazos
como el envés de la olla.

Amarilis
Redondilla
710
¿Estarás muerto?

Bato
Así Dios
te dé un marido discreto
y que en público y secreto
siempre os adoréis los dos,
Redondilla
que me des de esa divina
715
mano de nieve animada
una licencia firmada
para entrar en la cocina.

Amarilis
Redondilla
Dale siempre su ración,
Silvia.

Silvia
¿Pues yo que le quito?

Bato
720
No se ha visto ni se ha escrito
Silvia de tal condición.

Sale Leonido

Leonido
Romance (tirada)
Ventura ha sido llegar;
que revuelto entre nublados
bajaba a la mar Apolo
725
por las gradas del ocaso;
y es tan escura la selva
y cásanse los peñascos
con los árboles, de suerte
que es imposible apartarlos.
730
Mucho fue que la cabeza
sacase esta casa al campo
por las verdes celosías
de aquestos álamos altos.
Labradores hay aquí.

Lauro
735
¿Quién baja del monte al llano?

Leonido
¡Ah, buenos hombres?

Bato
¿Quién es?

Leonido
¿No me veis? Yo soy quien llamo.
¿Cuya es esta casería?

Amarilis
En aquesta casa, hidalgo,
740
vive un labrador, de quien
soy hija.

Leonido
Los cielos santos
nos quieren dar su favor.
Sabed, señores, que traigo
dos huéspedes que alberguéis;
745
que de mí no hay que hacer caso.

Bato
¿Dos huéspedes y él también?
¡Voto al sol, que nos quedamos
los de casa sin cenar!
Oye.

Leonido
¿Qué?

Bato
Venga en cenando.

Leonido
750
Es una dama que viene
con los dolores del parto.

Bato
¡Arre allá! ¿Otro huésped más?

Amarilis
Id por ellos.

Leonido
Voy volando.

Vase

Bato
¿Tres sin el que viene dentro
755
como hueso de durazno?
¡Malos años para mí
si alcanzare carne a Bato!

Amarilis
¿Mujer de parto?

Lauro
Eso dice.

Silvia
Buen agüero dos casados.

Bato
760
Con mal pie me levanté.

Amarilis
Piadosa soy. Silvia, vamos
y démosle nuestra cama.

Silvia
Límpiala en tanto que saco
unas sábanas delgadas.

Vanse. Salen el conde Leopoldo y Estela

Leopoldo
765
Señora mía, esforzaos,
que antes es dicha que aquí
os suceda este cuidado,
por si acaso nos ha hecho
el Emperador engaño.

Lauro
770
Seáis, señora, bien venida.
Entrad, que os está aguardando
la piedad de dos mujeres.

Vase

Bato
La piedad, vaya, yo callo;
pero la olla, ¿por qué?

Estela
775
Cielo, en tus manos aguardo
remedio en tanta desdicha.

Vanse Leopoldo y Estela

Bato
¿Desdicha es hallar sacando
la olla? Así me suceda
cuando vaya caminando.
780
Desde que me levanté
lo vi con agüeros tantos
que es imposible cenar.
Lo primero, estaba un grajo
diciendo mal, en latín,
785
de un cisne que iba volando;
lo segundo, cuatro veces
rebuznó un sardesco pardo,
envidioso de una vega
fértil de laureles sacros;
790
sobre celos, dos mujeres
como grifos se arañaron;
topé a un hombre a quien debía,
que es menos topar al diablo.
No sé qué tengo de hacer.

Sale Lauro

Lauro
795
¿Hay felicidad de parto
como la de esta señora?

Bato
Pues ¿Qué ha sucedido, Lauro?

Lauro
Parió un hijo.

Bato
¿Ya parió?
¡Bendiga Dios el preñado
800
que trae en la manga el hijo!

Lauro
¿Nunca has visto, Bato, un árbol
que tiene maduro el fruto?

Bato
Parece que aquese caso
pasa en alguna comedia,
805
y es verdad y ejemplo claro
de los sucesos del mundo.

Salen el Emperador, de caza, Fabio y Leonido

Conrado
Aquí me perdí cazando.

Leonido
Y aquí, señor, está el Conde.

Bato
(¿Más huéspedes?)

Conrado
¡Caso extraño!

Bato
810
(Que me quemen si me alcanza
media escudilla de caldo.)

Leonido
Viendo tu nobleza, quiso
venir a verte, obligado
del aviso que le diste.
815
Diole a la Condesa el parto,
y quedó en esa cabaña.

Fabio
¿Ah, labradores?

Bato
¿Llamaron?

Lauro
¿No lo ves?

Bato
¿Otros tres más?
Si me alcanzare un garbanzo,
820
que tope en un día seis veces
a quien debiere.

Fabio
¿Ah, villanos?
¿Sabéis quién está presente?
¿Sabéis quién honra estos campos?
¿Sabéis que es el mismo César?

Bato
825
¿No podéis comer, hermano,
la olla con cortesía?

Fabio
¿No advertís que os está hablando
su majestad?

Bato
¿Yo qué sé,
que jamás, o estoy borracho,
830
vi olla con majestad,
sino con cebollas y ajos?

Leonido
¿Parió la Condesa ya?

Lauro
Parió un hermoso muchacho,
que en vez de llorar se ríe.
Veisle aquí, que van buscando
835
quien le dé el pecho.

Bato
(Apostemos
que si falta le dan caldo.
¡Que se hallen a una olla
condes, reyes, niños!... ¿Cuándo
la más podrida ha podido
840
sufrir en las ancas tantos?)

Salen Silvia y Amarilis con un niño empañado

Amarilis
Redondilla
Bendígate el cielo, amén.
¡Qué cara!

Silvia
Es un ángel bello.

Amarilis
¡Qué ojos y qué cabello!
Vida los cielos te den.

Silvia
Redondilla
845
Es hecho de mil pinceles,
de mil oros, de mil platas.

Amarilis
Parece que sobre natas
han deshojado claveles.
Redondilla
¿Qué decís? Riendo está.
850
¿Hay tal gracia?

Conrado
Fabio, di
que lleguen el niño aquí,
que tal envidia me da.

Fabio
Redondilla
¿Ah, labradoras?

Amarilis
¿Señor?

Fabio
Llegad a su majestad
855
ese niño.

Amarilis
¿A quién?

Fabio
Llegad,
que os llama el Emperador.

Amarilis
Redondilla
Perdone su reverencia.

Conrado
Dádmele en las manos.

Amarilis
Creo
que os ha de poner deseo
860
de ver su hermosa presencia.

Conrado
Redondilla
Bello niño, Dios te guarde.

Diga una voz dentro

Voz
Ese te ha de suceder.

Conrado
¿Qué es esto?

Leonido
¿Qué puede ser?

Conrado
¿Hay más desdichas que aguarde?
Redondilla
865
¿Adónde esta voz sonó?

Leonido
En el aire, me parece.

Conrado
Pues si tal agüero ofrece,
no llego a mal tiempo yo;
Redondilla
pero pudo ser engaño.

Voz
870
Reinará después de ti.

Conrado
¿Oístelo?

Fabio
Señor, sí.

Conrado
¿Qué más claro desengaño?
Redondilla
¿Leonido?

Leonido
¿Señor?

Conrado
Advierte.

Leonido
De mí te puedes fiar.

Conrado
875
Este niño has de matar,
que está mi vida en su muerte.

Leonido
Romance (tirada)
¡Señor!

Conrado
El obedecer
es el mejor sacrificio.

Leonido
Yo voy a hacer lo que mandas.

Vase con el niño

Amarilis
880
¿Adónde lleváis al niño?

Conrado
A una ama que yo dejé
entre aquellos pardos riscos,
de la Emperatriz criada,
que conmigo al monte vino.

Amarilis
885
Dios se lo pague, señor,
que bien con su esclarecido
pecho dice esa piedad;
mas sabe Dios que sentimos
que nos le quite a nosotras.

Sale el conde Leopoldo

Leopoldo
890
¿Aquí decís que ha venido
el gran César de Alemania?

Conrado
¿Conde?

Leopoldo
A vuestros pies invictos
está, señor soberano,
preso, humillado y vencido
895
el conde Leopoldo.

Conrado
Ya,
Leopoldo, somos amigos.
Alzad del suelo.

Leopoldo
Señor,
conozco que fuera digno
de gran castigo quien fue
900
rebelde a vuestro servicio.
Vuestro magnánimo pecho
no solo templa el castigo,
pero obliga en el perdón;
que vencer los enemigos
905
con la espada, aunque es valor,
es más con los beneficios.
Yo seré vuestro vasallo,
yo seré vuestro cautivo,
seré ejemplo de lealtad.

Conrado
910
Conde, bien tengo entendido
que conoceréis mi amor;
huélgome de haberos visto.
¿Cómo tenéis la condesa?

Leopoldo
De manera, que no os pido,
915
gran señor, que la veáis.

Conrado
Hoy, Conde, he perdido un hijo.
Muerto ha nacido.

Leopoldo
Dios sabe
que sintiera ver el mío
muerto agora mucho menos.

Conrado
920
Con esto, vuelvo al camino,
que aquí pensaba quedarme,
pero es muy pequeño el sitio
para que todos estemos.

Leopoldo
Y yo vuelvo más rendido
925
a poner en las estampas
vuestras mis labios indignos.

Conrado
El cielo os guarde.

Leopoldo
Y os dé
tal dicha, que hasta los indios
vuestras águilas reales
930
lleguen las dos a dos picos.
Vase el Emperador
¿Qué hay de mi niño, pastores?
¿Qué decís? ¿No habláis?

Amarilis
El niño
nos pidió el Emperador
contento en verle tan lindo.
935
Mas no sé qué oyó en el aire,
que el mismo cielo le dijo,
que a la fe que se le lleva
diciendo que entre esos pinos
tiene un ama que le críe.

Leopoldo
940
¿A mi hijo?

Amarilis
A vuestro hijo.

Leopoldo
Cielos, ¿qué crueldad es esta?
¡Oh, Emperador fementido!
¿En mi hijo te has vengado
de mis pasados delitos?
945
¿Un inocente condenas
a la muerte? Si yo he sido
quien te ofendió, ¿por qué matas
un ángel? Mas daré gritos
como tigre al cazador.
950
Aguarda, Conrado, indigno
de la corona imperial;
solo voy, solo te sigo,
solo te daré la muerte.
Yo soy el Conde; yo mismo
955
el que te quiso quitar
el laurel que cuatro siglos
honró mi sangre. Aquí tienes
a Leopoldo, tu enemigo.
Deja en la tierra aquel ángel;
960
hartos tiene el cielo empíreo,
que no se ceban leones
en tan tiernos corderillos.
Aguarda, César, aguarda.

Vase

Amarilis
Sin seso estoy.

Lauro
Yo perdido.

Bato
965
Ved en qué paró la olla.

Amarilis
O ha de perder el juicio,
o morirse la Condesa.

Lauro
Id a consolarle.

Amarilis
Ha sido
la desdicha sin consuelo.
970
Ven, Silvia.

Silvia
¿Por qué camino
la diremos el suceso?

Vanse

Bato
Notable dicha he tenido,
que con aqueste alboroto,
pues anda revuelto el río,
975
pienso dar sobre la olla,
y nunca parezca el niño.


Acto II

Salen Enrique con un venablo, y el conde Leopoldo, ya viejo, con un vestido de pieles, huyendo

Enrique
Redondilla
Detente.

Leopoldo
¿Cómo es posible
que me pueda detener
si tras mí a todo correr
980
vienes, mancebo invencible?
Redondilla
¿Piensas que soy animal?
¿Piensas que soy bestia fiera?
Mas ¡ojalá que lo fuera
para no sentir mi mal!
Redondilla
985
Mas pon tu intento en efeto,
si matas fieras humanas.

Enrique
A tus venerables canas
guardo el debido respeto.
Redondilla
Por inaccesibles ya,
990
ninguno se les atreve,
que siempre la blanca nieve
sobre los montes está.
Redondilla
Perdona haberte seguido,
porque, a haberme luego hablado,
995
ni tú te hubieras cansado
ni yo te hubiera ofendido.
Redondilla
No fue mucho ¡oh padre! agora
tenerte por animal
viéndote hurtar el cristal
1000
de aquella fuente sonora.
Redondilla
Lo que digo confirmabas,
porque, después que bebías,
por la barba le volvías
el agua que le quitabas.
Redondilla
1005
Tiénenme en esta montaña
por el mozo más veloz,
y pareciome tu voz
de las humanas extraña.
Redondilla
Amo en aquel castillejo
1010
una dama, hija de un hombre
a quien debo vida y nombre,
caballero, noble y viejo.
Redondilla
Que era mi hermana pensé,
porque juntos nos crio;
1015
mas ya me dice que no,
si me engaña, no lo sé.
Redondilla
En esta duda, la adoro,
y así, servirla deseo,
que la ofrezco cuanto veo,
1020
falto de diamantes y oro.
Redondilla
No hay jabalí tan cruel
que no haya visto a su puerta,
de ásperas cerdas cubierta,
o la cabeza o la piel.
Redondilla
1025
Por la brama del venado,
las altas ramas la di:
ni hay toro salvaje aquí
que no la haya presentado.
Redondilla
Aquel ave consagrada
1030
a Júpiter, la he rendido,
y de la garza ofrecido
la blanca nieve rizada.
Redondilla
Y si las manzanas de oro
no hubiese hallado Jasón,
1035
fuera a matar el dragón
y a desencantar el toro.
Redondilla
Con esto imaginarás
por qué causa te seguía.

Leonido
Ya fue tiempo en que podría
1040
correr más y alcanzar más.
Redondilla
Pasó la edad; cuanto vive
viene a poder de los años:
de mis sucesos extraños
será razón que te prive,
Redondilla
1045
por ser el día en que ha muerto
mi mujer, que en esta cueva
te enseñaré.

Enrique
Triste nueva,
y que me pesa te advierto.
Redondilla
El alma me has alterado,
1050
aunque no sé la ocasión,
con tener el corazón
a desdichas enseñado.

Leonido
Redondilla
Mientras que voy a ordenar
cómo darla sepultura,
1055
puedes mirar su figura;
yo no, para no llorar.

Vase. Abre una puerta de hiedra a una cueva y vea sentada a Estela, difunta, vestida de pieles, y con un libro en la mano

Enrique
Redondilla
¡Extraña aventura! Apenas
creo mis ojos, mas creo
mis entrañas, pues las veo
1060
de tal sentimiento llenas.
Redondilla
Pésame que se haya ido
el que me trujo a mirar
tal espectáculo y dar
esta pintura al sentido.
Redondilla
1065
Muestras tiene de mujer
que tuvo grande hermosura:
casa, en fin, y sepultura
lo mismo deben de ser.
Redondilla
¿Por qué causa habrán vivido
1070
en este monte? Aquí tiene
un libro, mas si contiene
la ocasión, ventura ha sido.
Redondilla
Tiemblo en llegar a despojos
tan fríos; mas ¿qué razón
1075
ha obligado al corazón
para dar agua a los ojos?
Redondilla
Quiérome quitar de aquí,
cerralle la puerta quiero,
Ciérrala
no entienda aquel caballero
1080
que hay esta flaqueza en mí.
Redondilla
El título quiero ver,
pues de aquí al castillo puedo
leer parte, aunque con miedo,
por ser letra de mujer.
Lea
Redondilla
1085
Historia del Conde, dice,
y de Estela; esta sería
la difunta; a la osadía
de mi valor contradice.
Redondilla
¡Que yo me enternezca tanto!
1090
Pero es cosa natural,
viendo gente principal
padecer, moverle a llanto;
Redondilla
que yo lo debo de ser,
puesto que no sé quién soy.
1095
¡Confuso y turbado estoy
después que te vi, mujer!
Redondilla
¿Quién eres, que a mi memoria
tanta confusión ofreces?
Pero, pues muerta enmudeces,
1100
sirva de lengua tu historia.
Redondilla
Aquí serás conocida
con voz inmortal y fuerte,
pues, a pesar de la muerte,
quedó en la historia la vida.

Vase, y salen Dorista, dama, y Lucela, labradora

Dorista
Redondilla
1105
¿Qué tienes, que tal tristeza
traes todos estos días?

Lucela
¡Pardiez, las tristezas mías
no tienen pies ni cabeza!

Dorista
Redondilla
¿Qué te falta en cuanto alcanza
1110
todo este campo que ves?

Lucela
A mis pretensiones pies
y cabeza a mi esperanza.

Dorista
Redondilla
¿Qué puedes tú pretender
en un monte?

Lucela
Alguna fiera
1115
que en sus entrañas pudiera
con más blandura nacer.

Dorista
Redondilla
Dime tu secreto a mí.

Lucela
No sé, a la fe, cómo pueda,
porque sospechosa queda,
1120
Dorista, el alma de ti.

Dorista
¿De mí? ¿Cómo puede ser?

Lucela
Tú eres muy dama y señora,
y yo humilde labradora;
mal me podrás entender.
Copla (estructura abierta)
1125
Cierto pajarilloN
X
Nota del editor

Tirada de versos que Morley y Bruerton clasifican como metros misceláneos o variados

que apenas salió
del nido con pluma
ni cierta color,
atrevido viene
1130
a los prados hoy,
mirando las flores
de más perfección.
A las una pica
y a las otras no,
1135
y entre todas anda
falso y burlador.
Avísele el tiempo,
castíguele amor,
que los pocos años
1140
atrevidos son.
Andanse las aves
de él alrededor,
de las cosas nuevas
propia condición.
1145
Con los ojos llama,
rinde con la voz,
y en haciendo el lance,
vuela como azor.
Todas le codician,
1150
no pierde ocasión,
mas la que le alcanza,
nunca más le vio.
Ruiseñor le llaman,
y en hacer favor,
1155
con unas es ruin,
con otras señor.
Quien a tantas burlas,
presto quiera Dios
que alguna le prenda,
1160
pues será razón.
La que menos valga
le mate de amor,
que para un mal gusto
no hay satisfacción.
1165
¡Oh, qué justo premio
para su traición,
que es muy de los libres
dar en lo peor!
Estos pajarillos
1170
bachilleres son
cuando cantan libres,
lloran en prisión.
Ves aquí, Dorista,
toda la ocasión
1175
con que estoy sin alma
y sin vida estoy.
Pienso que me entiendes;
no digas que no,
pues con estas señas
1180
sabes de quién soy.
Pienso que te quiere,
discúlpele amor,
que tú eres señora,
labradora yo.
1185
A ti te respeta
en tu casa el sol;
a mí, por los campos,
me muda el color.
Lo que en ti, señora,
1190
los diamantes son,
en mí son las flores
vista sin valor.
No tengo esperanza
con tener temor,
1195
que solo en los males
tengo posesión.
Con esto, a mi historia
demos fin las dos,
pues me das tus celos
1200
y a mi amor te doy.

Vase

Dorista
Redondilla
Ya responder te intentaba
si aquí Enrique no viniera,
para que a entender te diera
que yo lo imposible amaba.
Redondilla
1205
¡Ay de mí! Si son verdades
las sospechas, ¿en qué estoy?
que, amando, crédito doy
a grandes dificultades.
Redondilla
¿Si será Enrique mi hermano?
1210
Alma, no me respondáis,
que, si lo sabéis, me dais
la muerte con propia mano!

Enrique
Quintilla
¿No está señor por acá?

Dorista
¿Para qué le quieres?

Enrique
Tengo
1215
que hablarle.

Dorista
Partiose ya.
¿De qué vienes triste?

Enrique
Vengo
solo a saber dónde está.

Dorista
Quintilla
Pues bien, ¿de qué estás turbado?
¿Qué es lo que te ha sucedido?

Enrique
1220
¿No lo he de estar si he pasado,
Dorista, mi abril florido
preso de un monte en un prado?
Quintilla
¿No es vergüenza que a mi edad
pongan término sus peñas?

Dorista
1225
¿Qué es esto? Más novedad
muestran, Enrique, esas señas.

Enrique
Yo me parto a la ciudad.

Dorista
Quintilla
¿A la ciudad? ¿Qué ocasión
te mueve a tal desatino?

Enrique
1230
Ver, Dorista, que es razón
poner mi vida en camino
de una honrada pretensión.
Quintilla
Si un arroyo, al caminar,
se comenzara a parar,
1235
nunca a ser río llegara,
y si un río se parara,
nunca llegara a ser mar.
Quintilla
Deme mi padre licencia,
si es mi padre, para hacer
1240
de aqueste castillo ausencia,
que ya no quiero tener
sin esperanza paciencia.
Quintilla
Y porque sepas que vengo
con causa determinado,
1245
oye la razón que tengo,
que, de obediente y honrado,
a pedirla me detengo.

Dorista
Quintilla
¿Qué razón puedes tú dar
para matarme?

Enrique
Tú debes
1250
mi pensamiento animar,
por ser el alma que mueves
mi vida a mayor lugar.
Romance (tirada)
Peinaba la blanca aurora
sobre los paños del cielo,
1255
con su peine de marfil,
al rubio sol los cabellos.
Iban de sus blancas manos,
entre cristales deshechos
de los ojos de la noche,
1260
los ejércitos huyendo,
cuando en ese monte, armado
de mi venablo, me vieron
las nieves de su cabeza
y de sus pies sus enebros.
1265
Llegué a una fuente que daba,
murmurando y aun riendo,
ocasión a unas pizarras
para quebralle los hielos,
y vi en ella un animal,
1270
que, sobre los pies, corriendo,
con el agua de la varaba,
rastro me dejaba de ellos.
Seguile, alcancele, y dijo:
“Hombre soy”; entonces, quedo
1275
tengo el venablo, que ya
buscaba en la espalda el pecho,
canas, respeto y palabras.
Ábreme una cueva, y veo
difunta su esposa, en traje
1280
conforme al monte y al dueño.
Fuese por no enternecerse;
yo, por mirarla suspenso,
déjole hurtar a mis ojos
la extrañeza de su cuerpo.
1285
La mujer tenía un libro,
aqueste le quito, y veo
que el título es una historia,
causa de mi nuevo efeto.
Refiere que cierto Conde,
1290
pretendiente del Imperio
cuando le adquirió Conrado,
el que agora tiene el cetro,
fue vencido en dos batallas,
pero que, no siendo preso,
1295
andaba entre sus amigos
del Emperador huyendo.
Llegó cierta noche a un monte,
después de varios sucesos,
donde parió su mujer
1300
un niño de extraño aspecto,
porque a quien le bendecía,
con no tener sentimiento,
pagaba en risa los brazos
y en belleza los deseos.
1305
Pero, llegando a esta casa
el César al mismo tiempo,
tomó el niño, y, al mirarle,
oyó aquesta voz del cielo:
“Este te ha de suceder”;
1310
con que, admirado (¡qué ejemplo
de crueldad!), mandó matarle,
que no hay tirano sin miedo.
Llevaron el niño a un monte,
y, por no infamar su acero,
1315
le encomendaron a un árbol
y haberle muerto fingieron.
El Conde dice que anduvo
por estos montes sin seso,
dando a los peñascos alma
1320
para responder con ecos.
Pero como el tiempo tiene
el libro de los remedios,
de las desdichas del mundo
halló la templanza en ellos.
1325
Pero nunca más volvió
a sus Estados, temiendo
la ira de su fortuna
y la del César soberbio.
Allí dice que jamás
1330
se cortó barba y cabello,
ni salió de aquestos montes.
Yo, si no me engaño, entiendo,
por lo que dicen de mí,
que ser aquel mismo puedo;
1335
pero no, que nadie sabe
desde niño hasta mancebo
adónde y cómo he vivido,
y es más cierto haberse muerto
al pie de aquel árbol mismo
1340
o por el sustento, o siendo
la noche homicida suyo
con los filos de sus hielos.
Como quiera que haya sido,
me han dado mil pensamientos,
1345
después que el libro leí,
de levantaros al cielo.
¡Ayuda, así Dios te guarde,
Dorista, mi honrado intento,
que si en las cortes soy algo,
1350
verás qué gallardo vuelvo!
Y que si no eres mi hermana,
con dichoso casamiento,
vivimos los dos los años
que tuviese gusto el cielo,
1355
triunfando tú de mi alma
como yo de tus deseos.

Dorista
Quintilla
A tal determinación,
¿qué ruegos míos podrán
forzar tu resolución?
1360
Solo mis ojos dirán
lo que siente el corazón.
Quintilla
No sé si vas bien fundado,
aunque, de ser bien nacido
grandes indicios me has dado,
1365
y, por dicha, no lo has sido
del padre que me ha engendrado.
Quintilla
¡Ay, Enrique, para mí
solo quisiera saber
que no eres mi sangre!

Enrique
En mí
1370
siento un diferente ser
del ser que te quiere a ti.
Quintilla
Una manera de amor
tan abrasada en deseo,
no es sangre, y es el mayor
1375
indicio que, si te veo,
pierdo a la sangre el temor;
Quintilla
que si yo tu hermano fuera,
sin deseo te quisiera,
sin esperanza te amara
1380
y la vergüenza a la cara
la misma sangre subiera.
Quintilla
Déjame partir, que creo
que sin licencia es mejor.

Dorista
Eso no, que si te veo
1385
ingrato a tan grande amor,
culparé mi mal empleo.

Enrique
Quintilla
Bien dices, hablarle es bien
y tomar su bendición.

Dorista
¡Vida los cielos te den!

Enrique
1390
Hasta ver en posesión
mis esperanzas también.
Quintilla
Dame esos brazos.

Dorista
Aquí
nos dirán la verdad ellos.
¿Eres mi hermano, no o sí?

Enrique
1395
Si no lo sientes en ellos,
¿qué me preguntas a mí?
Quintilla
Mas que no lo soy es llano,
y en el abrazo lo veo,
pues el favor que en él gano,
1400
más corresponde al deseo
que no a la parte de hermano.

Vanse, y salen el emperador Conrado, ya viejo; Rolando, conde Palatino, y acompañamiento de Criados

Conrado
Endecasílabos sueltos (tirada)
Vuelve, enemigo, a renovar la guerra
más atrevido Otón.

Rolando
Darle el castigo
que merece, señor, su atrevimiento.

Conrado
1405
No es, Conde, sin favor, que es lo que siento.

Rolando
A tus sagradas águilas no puede
ave inferior opuesta alzar el vuelo,
que van ligeras penetrando el cielo.

Conrado
Ha echado, Conde, algunos que le siguen
1410
con voz de que se harán las amistades
si mi hija le doy para su hijo
y le juro después Rey de romanos.

Rolando
No pueden los señores soberanos
rendir partido, Príncipe invictísimo,
1415
a los vasallos de su mismo Imperio.

Conrado
He tenido por grande vituperio
que este se atreva a proponerla solo.

Rolando
Tú debes escoger de polo a polo
príncipe igual a sus divinos méritos,
1420
pues el cielo te niega hijos varones.

Conrado
Acortando, Rolando, de razones,
te aseguro que el hombre a quien le rinda
la hermosura y grandeza de Teosinda,
sea escogido de mis propios ojos;
1425
pero, para vengar esos enojos,
toma las armas tú, que yo soy viejo.

Rolando
La guerra apruebo con mejor consejo.

Conrado
Junta la gente y en vistoso alarde,
envidie el sol las tuyas esta tarde.

Vase

Rolando
Décima
1430
¡Altos pensamientos míos,
que a tanto Imperio aspiráis,
supuesto que me perdáis,
no es bien que perdáis los bríos!
Quién emprende desvaríos,
1435
no se queje del suceso,
que yo, si verdad confieso,
no excedo de la verdad,
porque, donde hay igualdad,
no puede llamarse exceso.
Décima
1440
No tiene el Emperador
más que a Teosinda; el que fuere
su yerno, el Imperio espere,
si no le falta el valor.
De él soy primero elector
1445
en los príncipes seglares.
¡Anda, fortuna, y no pares,
juega y gana tan gran suerte,
pero para, porque acierte,
y si acierto, no repares!
Décima
1450
Añádase el amor justo
que a Teosinda tiene el alma,
fuera de ganar la palma
del Imperio siempre augusto.
Otón me causa disgusto,
1455
mas ¡ánimo, corazón,
porque si a vencer a Otón
vuestra buena dicha alcanza,
aseguráis la esperanza
y acercáis la posesión!

Sale Rufino, criado

Rufino
Redondilla
1460
¡Gracias a Dios que te veo!

Rolando
No te parezca, Rufino,
que es muy fácil el camino
por donde va mi deseo,
Redondilla
y más ya que declarada
1465
está la guerra de Otón.

Rufino
No será de tu afición
esta ocasión deseada,
Redondilla
pues te ha de obligar la ausencia.

Rolando
Antes la estima mi amor,
1470
que quiere el Emperador
que castigue su insolencia;
Redondilla
y como, venciendo a Otón,
queda Teosinda segura,
no ha podido mi ventura
1475
pedir más alta ocasión.

Rufino
Redondilla
¿Que tú serás general
de esta empresa?

Rolando
¿No lo ves?

Rufino
Luego bien es que me des
oficio a mi humor igual.

Rolando
Redondilla
1480
Entre las armas de Marte,
siempre confuso rigor,
nunca tuvo parte amor.

Rufino
Antes tuvo siempre parte.

Rolando
Redondilla
Demás que tú no querrás
1485
ir a la guerra conmigo.

Rufino
Tú verás cómo te sigo
y lo que valgo verás.
Redondilla
Que si al gusto te serví
en la paz de aquesta tierra,
1490
tú me verás en la guerra
diferente del que fui.
Redondilla
Demás que, si yo te viera
con diversa inclinación,
siguiera tu condición,
1495
y lo que hicieras, hiciera,
Redondilla
porque el humor del señor
es la ley de los criados.

Rolando
Por agora los cuidados
quiero que duerman de amor.
Redondilla
1500
Es muy breve la jornada:
no hay que tratar otra cosa
que armas y guerra.

Rufino
Si ociosa
culpares, señor, mi espada,
Redondilla
forma esa queja de mí.

Vase el Conde y sale Enrique

Enrique
1505
Montes de mi patria, ¡adiós!
Aunque dejo el alma en vos,
pues ya no he de ser quien fui.
Redondilla
Perdone vuestra aspereza
donde tuve el sentimiento,
1510
que, con las costumbres, quiero
mudar la naturaleza.
Redondilla
Después que en la Corte estoy,
voy perdiendo el sentimiento,
tal es el divertimiento
1515
que al alma y sentidos doy.
Redondilla
¡Qué extrañas cosas se ven!
Un breve mundo parece,
por la variedad que ofrece,
parece a los ojos bien.
Redondilla
1520
¡Válgame Dios, qué de gente,
qué de dama y caballero!
¿Es posible que hay dinero
que tanta gala sustente?
Redondilla
Ahora bien, por lo que veo,
1525
no me ha de faltar a mí.
(Un cortesano está allí,
hablarle temo y deseo.)

Rufino
Redondilla
¡Buen mozo!

Enrique
El cielo, señor,
os guarde.

Rufino
Bien seáis venido.
1530
¿Sois forastero?

Enrique
He vivido,
entre hidalgo y labrador,
Redondilla
en una pequeña aldea.
Vengo a la Corte a vivir.

Rufino
Si vos venís a servir,
1535
podrá ser que a morir sea.

Enrique
Redondilla
Pues ¿cómo veo la gente
tan llena de oro y vestidos?

Rufino
Porque hay modos no entendidos
que solo el dueño lo siente.

Enrique
Redondilla
1540
Eso me habéis de contar.

Rufino
No haré ni será razón,
que la primera lición
de las Cortes es callar.

Enrique
Redondilla
Yo vengo bien instruido
1545
de un padre honrado y discreto.

Rufino
¿Qué os dijo?

Enrique
Oíd, que os prometo
que os holguéis de darme oído.
Romance (tirada)
Viéndome determinado
mi viejo padre a partirme
1550
a la Corte del Imperio,
de esta manera me dice:
“Tú vas, Enrique, a la Corte,
y pues te partes, Enrique,
cumple las obligaciones
1555
con que en mi casa naciste.
A no impedir tu partida
sola una cosa me impide:
que es justo que los hidalgos
junto a los reyes se críen.
1560
Son los reyes como el fuego,
y de ellos quiero decirte:
ni tan cerca que te abrases,
ni tan lejos que te enfríes.
Pero si fuere tu suerte
1565
que a quien sirvieres estime
tu valor y entendimiento,
y te mirare apacible,
piensa que vas por el mar,
y lleva en la mano firme
1570
la verdad por astrolabio
para que los grados mires.
Mientras más te levantare,
más te mostrarás humilde,
para dar a entender que haces
1575
no más de lo que te dice.
No desprecies los favores,
pero no los autorices,
que basta pensar del dueño
que te paga lo que sirves,
1580
pero no de tal manera
que tus iguales se olviden
de tenerte aquel respeto
que tan alto lugar pide.
Procura aumentar tu casa,
1585
pero no lo solicites,
que despertarás contrarios
que en el honor te lastimen.
Y si envidiosos tuvieres,
que es forzoso que te envidies,
1590
porque es la envidia la sombra
que al sol de la dicha sigue,
escoge amigos discretos,
y de ninguno te fíes,
a lo menos en las cosas
1595
que algún peligro imagines.
Los que vieres lisonjeros,
son figuras de tapices,
que están siempre en una acción
que es condición insufrible.
1600
Mira más los corazones
que los rostros que se ríen,
porque son traidores sellos
que uno tienen y otro imprimen.
Sé liberal del sombrero,
1605
aunque cuando te lo quites
pienses en alguna imagen
si son las personas viles.
No quites merced a nadie
para que no te malquistes,
1610
porque cuando no la haces,
no digan que no la dices.
Nunca tan afable seas
que puedas arrepentirte
el día que te cansares
1615
o quisieres estar triste.
Haz siempre el bien que pudieres,
y los sujetos no mires,
que el bien los amigos guarda
y los enemigos rinde.
1620
En cosas de religión
no será bien que te avise,
porque naciste en mi casa,
y harás lo que en ella viste.”
Esto dijo, esto en memoria
1625
puse, y, llorando, partime.
¡No quiera Dios que en la Corte
tales consejos olvide!

Rufino
Redondilla
Vos venís bien instruido;
discreto padre tenéis,
1630
y pues vos lo parecéis,
y en el talle bien nacido,
Redondilla
yo os quiero dar un señor
tal que os sabrá conocer,
aunque en servir suele ser
1635
dicha la regla mejor.

Enrique
Redondilla
¡Quiero echarme a vuestros pies!

Rufino
Un consejo quiero daros,
no cómo habéis de portaros,
que ya lo sabréis después,
Redondilla
1640
sino, para solo entrar,
vos habéis de persuadir
que no venís a servir
con ocasión de medrar.
Redondilla
Fingíos rico, blasonad
1645
que no pretendéis favores,
que no quieren los señores
hombres con necesidad.
Redondilla
Buscad también un criado,
aunque lo venís a ser,
1650
para que deis a entender
que dais lo que habéis buscado.

Enrique
Redondilla
Buscadme vos el criado,
pues sois aquí conocido.

Rufino
Yo lo haré.

Enrique
La mano os pido.

Rufino
1655
La voluntad os he dado.

Enrique
Redondilla
¿Qué dueño me dais?

Rufino
El conde
Palatino, general
del César, sangre real.

Enrique
Mi obligación os responde.

Rufino
Redondilla
1660
Es pretensor del Imperio,
quiere casar con la Infanta.

Enrique
Mi buena dicha me espanta.

Rufino
No es, Enrique, sin misterio.
Redondilla
Olvideme de deciros
1665
si algunas gracias tenéis.

Enrique
Ya las veréis.

Rufino
Que podréis
con ellas, quiero advertiros,
Redondilla
ganar el pecho real
del Conde.

Enrique
Hacer mal sabré
1670
a un caballo.

Rufino
¡No pensé
que era gracia el hacer mal!

Enrique
Redondilla
Hacer mal pienso que oí
que el regirle bien se llama.
Sé cantar.

Rufino
Si es voz de fama,
1675
gracias es notable.

Enrique
Es ansí.

Rufino
Redondilla
Pero si no, gran desgracia.

Enrique
Hago versos.

Rufino
Puede ser
que si tenéis qué comer
halléis quien diga que es gracia.
Redondilla
1680
¿Tenéis envidia?

Enrique
Yo no.

Rufino
¿Decís mal?

Enrique
¡Nada me inquieta!

Rufino
Basta. ¡Vos sois buen poeta!

Enrique
¿En qué lo veis?

Rufino
Pienso yo
Redondilla
que quien siempre dice mal
1685
no está contento de sí.
¿Sabéis latín?

Enrique
Poco.

Rufino
Ansí,
más basta el buen natural.

Enrique
Redondilla
Un dómine gramatista
1690
trujeron a nuestra aldea,
latino de ataracea,
entre ignorante y sofista.
Redondilla
Enseñonos a hablar mal,
que era lo que bien sabía.

Rufino
1695
Amigos negociaría,
que es siempre el mayor caudal.

Enrique
Redondilla
Deseaba ser famoso
y descubrió su ignorancia.

Rufino
Es, Enrique, la ganancia
1700
de un arrogante envidioso.
Redondilla
Ven, para que al Conde hablemos,
y besarasle la mano.

Enrique
¡Ya, selvas, soy cortesano,
ya no sé si nos veremos!
Redondilla
1705
¡No soy ingrato en rigor
aunque de veros me alejo!
Pero, pues el alma dejo,
¿qué mayor señal de amor?

Vanse, y sale Dorista vestida de hombre

Dorista
Décima
¡Extraña fuerza de amor,
1710
que a tal desatino obliga!
Pero ¿quién hay que no diga
que su pasión es furor,
si la disculpa mayor
de los humanos errores
1715
es cuando son por amores?
A tener disculpa llego,
que Amor es ciego, y un ciego
no juzga de las colores.
Décima
Mi padre viejo he dejado,
1720
ya por la edad impedido,
y aquel hermano perdido
viene a buscar mi cuidado,
si no es que le ha transformado
la Corte en ser diferente,
1725
o que, por nuevo accidente,
ya no tenga el que tenía,
porque, de la Corte un día,
vale por años de ausente.
Décima
¡Oh, qué hermosos edificios,
1730
qué lindas y altas portadas,
de las armas adornadas,
que esmaltan sus frontispicios!
Que de diversos oficios
ejemplo de su grandeza,
1735
todo es riqueza y belleza.
No hay más bien que desear,
que, por tanto varias,
es bella naturaleza.
Décima
¿De qué me espanto que aquí
1740
se olviden los más remotos,
como en él árbol lotos
del griego Ulises oí?
Si te ha sucedido ansí,
Enrique, a la muerte llego;
1745
pero consuélome luego,
que si algún fuego tenías,
las mismas cenizas frías
suelen conservar el fuego.

Salen el duque Celio, el marqués Fabricio y Lidio, criado

Celio
Octava real
¿Sabéis la causa vos de aquesta justa?

Fabricio
1750
Como vos la sabéis, así la entiendo,
ni más de que nos llama el César.

Celio
Creo
que ya, viendo su edad, tiene deseo
de casar la bellísima Teosinda
y hacer Rey de los romanos a su yerno.

Fabricio
1755
Si se gobierna la elección por votos,
dádmele vos a mí, tendréis el mío.

Celio
Que lo seré por mi valor confío.

Vanse

Dorista
Octava real
¿Ah, caballero? ¿Dónde van agora
estos señores?

Lidio
Entran en Consejo,
1760
que hoy el Emperador los ha llamado,
o ya para las cosas de su Estado,
o para prevenciones de la guerra
que el duque Otón intenta por su tierra.

Dorista
Octava real
¿Sabréis decirme acaso si en palacio
1765
asiste un caballero forastero
llamado Enrique?

Lidio
Aquí, señor hidalgo,
buscar un caballero es desatino.

Dorista
¿Por qué si se conoce en mil estrellas
la que busca el dudoso navegante?

Lidio
1770
Esa ya se conoce y otras muchas,
pero en aqueste mar, en este abismo,
será querer buscar de arena un grano.

Vase

Dorista
Pienso que mi cuidado ha sido en vano.

Sale Rufino

Rufino
Redondilla
Todo se ha hecho a mi gusto,
1775
que es aqueste forastero
muy honrado caballero.

Dorista
Hacer diligencia es justo.

Rufino
Redondilla
(¡Qué buen paje! Si este fuese
a propósito de Enrique,
1780
que, como a servir se aplique,
no presumo que le diese
Redondilla
menos buen señor en él
que a Enrique he dado en el Conde.)

Dorista
(Si este a mi intento responde,
1785
hallaré mi bien en él.)

Rufino
Redondilla
Diga, hidalgo, ¿es forastero?

Dorista
¿No lo veis?

Rufino
¿Queréis servir?

Dorista
Si aquí he venido a vivir,
claro está que servir quiero.

Rufino
Redondilla
1790
Un gentilhombre en mi casa
un paje me encomendó.
¿Sabreislo ser?

Dorista
¿Por qué no?

Rufino
Vos ya sabréis lo que pasa.

Dorista
Redondilla
¿Qué pasa?

Rufino
Necesidad.
1795
Que si quien sirve al señor
la tiene en tanto rigor
por lo menos de su edad,
Redondilla
¿cómo podrá estar sin ella
el criado del criado?

Dorista
1800
¡Qué bien me habéis animado
en recibirme con ella!

Rufino
Redondilla
Yo no os tengo de engañar.
¿Sabéis jugar? Sí sabréis.
En esto os entretendréis,
1805
que naipes no han de faltar.
Redondilla
¿Tenéis sarna?

Dorista
No.

Rufino
Pues bien,
¿luego no estáis graduado
de paje?

Dorista
No, que he estudiado
limpieza.

Rufino
¡Hermoso desdén!
Redondilla
1810
Sin sábanas muchas noches
habréis dormido.

Dorista
Callad,
que es mucha riguridad.

Rufino
Poyos y cajas de coches
Redondilla
ya os deben de conocer;
1815
camisa, una, y ninguna
mientras se lava, si alguna
os hace tanto placer.
Redondilla
¿Alcagüete? Ya habréis sido
de este oficio.

Dorista
Bien supiera
1820
cuando ocasión se ofreciera.

Rufino
Quedo, a la junta han venido.
Redondilla
Con el Conde, mi señor,
vendrá aqueste gentilhombre.
¿El nombre?

Dorista
Celio es mi nombre.

Rufino
1825
Y no puede ser mejor.

Salen Criados, Enrique, el duque Celio, el marqués Fabricio, el conde Palatino y el Emperador Conrado

Conrado
Romance (tirada)
Tomad, príncipes invictos,
en aquesta cuadra asientos,
que no he de salir de aquí
sin sucesor del Imperio.
1830
No por la guerra de Otón,
cuya soberbia desprecio,
os he llamado a esta junta,
que ya quien la venza tengo.
Quiero hacer Rey de romanos,
1835
tomar vuestros votos quiero
para saber a quién pueda
dar esta corona y cetro.
Por esta cuadra en retratos,
desde el gran César primero,
1840
veréis los que fueron dignos
Alcides de tanto peso.
Por ellos veréis qué partes
han de tener quien tras ellos
se ha de ceñir el laurel,
1845
cuidado de tantos buenos,
que yo, si bien es verdad
que algún pensamiento tengo,
con amor de mi Teosinda,
soy padre, engañarme puedo.

Rolando
1850
Aunque tú solo pudieras,
por tu valor, por tu ingenio,
invictísimo Conrado,
cuyas armas, cuyos hechos
han penetrado los mares
1855
y llegado al polo opuesto,
elegir Rey de romanos,
que, en fin, ha de ser tu yerno,
viendo que consejo pides,
no pienso darte consejo,
1860
sino ofrecer mi persona,
pues sabes que la merezco.
El conde Rolando soy,
que en todo el Imperio entiendo
que nadie iguala conmigo.

Celio
1865
Rolando, menos soberbio;
tu voto bien pide aquí,
no tu persona.

Rolando
Yo ofrezco
mi persona en vez del voto.

Celio
¿Y no sabes tú que Celio
1870
si no es tu igual es mejor?

Rolando
Mira lo que dices.

Celio
Pienso
que lo tengo bien mirado.

Rolando
Al sacro César respeto,
pero después...

Conrado
Bueno está.

Fabricio
César, si bien al silencio
1875
me obliga la majestad
de tu persona, ya quiero
advetirte de quién soy.

Conrado
Basta, que habéis descubierto
en las palabras las almas
1880
y en la soberbia los pechos.
Yo he de hacer rey de mi mano.

Rolando
Yo a tu gusto me sujeto.

Celio
¿Quién puede contradecirte?

Conrado
Traed un laurel.

Fabricio
No creo
1885
que querrás determinarte,
gran señor, sin mucho acuerdo.
Aquí tienes el laurel.

Celio
Míralo, César, primero.

Conrado
Mirándolo estoy; y, en fin,
1890
me determino. ¿Qué es esto?
Cayóseme de la mano.
Cáesele el laurel de la mano y álzale Enrique
¿Quién eres tú que del suelo
te atreviste a levantarle?

Enrique
¿Yo, señor? Un caballero
1895
que sirvo al Conde desde hoy.

Conrado
Pues fue mucho atrevimiento.

Enrique
Cayéndose de tus manos
juzgué, Emperador supremo,
a servicio el levantarle.
1900
Perdóname si te ofendo,
porque fue ignorancia en mí
lo que juzgas por agüero.

Conrado
¿Quién eres?

Enrique
No sé quién soy,
porque solo sé que tengo
1905
por padre un monte, por madre
una selva que de enebros
y espinas cercada yace
entre dos brazos pequeños
del claro y fértil Danubio.

Conrado
1910
Príncipes, aquí suspendo
la elección del Rey.

Celio
Bien haces,
que no puede breve tiempo
determinar grandes cosas.

Conrado
Oíd: desde aquí establezco
1915
ley que ninguno de hoy más
pueda venir en mi Imperio,
si le acusaren que ignora
quién su padre y madre fueron.–
Y a ti, si no lo probares
1920
en tres días, te condeno
a destierro de Alemania,
y desde aquí te destierro.

Enrique
Gran señor, Dios hace reyes
y los hombres leyes.

Conrado
Pienso
1925
que el laurel que has levantado
debe de tener misterio.

Vanse el Emperador, Celio y Fabricio

Rolando
¿Qué criado, di, Rufino,
me has dado aquí?

Rufino
¿Yo qué entiendo?
Siempre al César culpan todos
1930
de que da crédito a agüeros.
¿Era mucho que un criado,
viendo el laurel en el suelo,
le llegase a levantar?

Rolando
Por él sospecho que pierdo
1935
ser Rey de romanos hoy.

Vase

Rufino
(Mejor lo ha de hacer el cielo.)
¿Qué es esto, Enrique?

Enrique
No sé.

Rufino
Parece que estás suspenso.

Enrique
¿No quieres que me suspenda
1940
la ley que el César ha hecho?

Rufino
¿No tienes padre?

Enrique
Ni aun madre.

Rufino
Pues yo te daré un remedio,
que te he cobrado afición.
Pero has de advertir primero
1945
que tengo un paje que darte.

Enrique
¡Paje, Rufino! ¿A qué efeto?

Rufino
Calla, que has de ser un hombre
de tu linaje.

Enrique
Eso creo.

Rufino
Llega, Celio.

Enrique
¿Quién?

Dorista
Yo soy.

Enrique
1950
(¿Qué es esto?

Dorista
(¡Ay, cielos! ¿Qué veo?
Mas quiero disimular.)

Enrique
(No sé, cielos, cómo puedo
encubrir tanta alegría.)
¿De dónde sois?

Dorista
Cerca tengo
1955
mi patria y padres.

Enrique
¿Queréis
servirme?

Dorista
Serviros quiero.

Enrique
Seguidme.

Dorista
Yo voy tras vos,
que solo a serviros vengo.

Rufino
1960
No vayas triste.

Enrique
Bien dices.
Dios hace reyes. ¿Qué temo
las leyes que hacen los hombres
a su voluntad sujetos?


Acto III

Salen, al son de cajas, el conde Palatino y Celio de generales, Enrique y Dorista de soldados y Rufino, y por otra parte el emperador Conrado

Conrado
Redondilla
Con los brazos os recibo
1965
agradecido y contento.

Rolando
A tan corto vencimiento
es el favor excesivo.

Celio
Redondilla
El hijo del duque Otón
queda vencido y deshecho.

Conrado
1970
Siempre de ese heroico pecho
tuve igual satisfacción.

Rolando
Redondilla
Bésale, Enrique, los pies
a su majestad.

Enrique
Señor,
aunque me oprima el temor,
1975
osaré llegar.

Conrado
¿Quién es?

Rolando
Redondilla
Aquel soldado sin padre,
mas tan valiente y fiel,
que no hay romano laurel
que no le convenga y cuadre.
Redondilla
1980
Por él habemos vencido,
que, como otro Horacio armado,
fui, invictísimo Conrado,
quien dio su nombre al olvido.
Redondilla
Que de mayor escuadrón
1985
como el de Roma en el Tibre,
dejo nuestra gente libre
en el Danubio de Otón.
Redondilla
Hazle mercedes que aquí
Celio por testigo viene.

Celio
1990
Quien en tu amparo le tiene,
no querrá buscarle en mí.–
Redondilla
Pero si yo te he servido
solo quiero, gran señor,
no me premies mi valor,
1995
sino el que Enrique ha tenido.

Conrado
Redondilla
Yo os haré, Celio, merced.
Pero si de esta victoria
pudo templarse la gloria,
que se ha templado creed
Redondilla
2000
con traerme a este soldado
sin padre, como refieres,
pues por cumplir con quien eres
de quien soy te has olvidado.
Redondilla
No le haré merced primero
2005
que sepa quién es.

Vase

Enrique
Yo soy
desdichado.

Rolando
Y yo te doy
palabra de caballero
Redondilla
de no olvidar tu valor.

Vanse él y Celio

Dorista
¡Buen premio!

Rufino
Quieren los reyes
2010
que se ejecuten sus leyes.

Enrique
Volverme será mejor.
Redondilla
Bien me dijiste, Rufino,
la ingratitud de servir.

Rufino
El que no sabe sufrir
2015
erró, sirviendo, el camino.
Redondilla
Busca un padre por ahí,
pues no te falta invención.

Enrique
Esas malicias no son
de amigo.

Rufino
Mas antes sí;
Redondilla
2020
que quien quiere transformar
en hombre a quien es mujer,
mejor sabrá un padre hacer.

Dorista
Ya que has dado en porfiar,
Redondilla
verdad es que mujer soy,
2025
pero soy de Enrique hermana.

Rufino
¿Hermana?

Dorista
Es cosa tan llana,
como estar adonde estoy.

Rufino
Redondilla
Pruebo que es mentira.

Dorista
Di.

Rufino
Enrique no ha conocido
2030
padre, pues ¿cómo ha sabido
que eres su hermana?

Dorista
Es ansí.
Redondilla
Mas ¿no podimos quedar
niños en su muerte?

Rufino
Creo
que tenéis los dos deseo
2035
de hacerme desesperar.
Redondilla
Conozco, en buena opinión,
mujeres que se entretienen,
que cuantos galanes tienen
todos sus parientes son.
Redondilla
2040
¡Qué satisfacción tan fría!
“Mi primo”, “mi qué sé yo”,
y dormir juntos.

Sale el conde Leopoldo, ya en hábito de corte

Leopoldo
(Llegó
de mi desengaño el día.
Redondilla
Después que Estela murió
2045
el ánimo me ha faltado
que tantos años me ha dado
la luz que su sol me dio.
Redondilla
Pasaba la soledad
en su dulce compañía,
2050
de aquel monte en que vivía,
para mi corte y ciudad.
Redondilla
Quitome el Emperador
mi hijo, y dio a sus soldados
mis estados, si hay estados
2055
que tengan firme valor.
Redondilla
Y así ya, desesperado
de merecer su perdón,
o por no dar ocasión
a mi pecho lastimado
Redondilla
2060
para intentar la venganza,
en el monte me quedé,
y, muerta Estela, intenté
esta enojosa mudanza.
Redondilla
Ya no conozco la corte,
2065
ya todo mudado está.
Esta gente me dirá
algo que a mi vida importe.)
Redondilla
¿Ah, señores caballeros?

Enrique
¿Quién es?

Leopoldo
Forastero soy,
2070
que ha días que ausente estoy.

Enrique
Parece que alegra el veros.

Leopoldo
Redondilla
Y a mí, de veros, me ha dado
una súbita alegría.

Enrique
¿Dónde os he visto?

Leopoldo
Sería
2075
imagen, que os ha burlado,
Redondilla
de alguno que conocéis.
Pero a mí me ha sucedido
lo mismo.

Enrique
Al mejor sentido…
Vivo retrato ofrecéis
Redondilla
2080
de un caballero a quien yo
seguí por fiera algún día,
que en la cueva en que vivía
con su esposa me dejó
Redondilla
para no doblar el llanto
2085
de su muerte.

Leopoldo
El mismo soy,
que a buscar mi vida voy
adonde no dure tanto.

Enrique
Redondilla
Padre, que quiero llamaros
padre, vos venís aquí
2090
a tiempo, que honrarme a mí
puede ser causa de honraros.
Redondilla
Ha hecho el Emperador
ley que el hombre que ignorare
quién es su padre no pare
2095
en su Imperio más.

Leopoldo
¡Qué error!

Enrique
Redondilla
Y habiéndole yo servido
no me premia.

Leopoldo
Hijo, que quiero
llamaros hijo, y espero
que en vos halle el que es perdido,
Redondilla
2100
¿queréis por dicha que diga
que soy vuestro padre?

Enrique
El cielo
me ofrece en vos el consuelo
que a darle gracias me obliga.
Redondilla
Eso quiero que digáis.
2105
Pero no nos sienta este hombre,
que es amigo en solo el nombre.

Leopoldo
Mucho me honráis si me dais
Redondilla
el de vuestro padre a mí.

Enrique
¿Celio?

Dorista
¿Señor?

Enrique
Oye aparte.
2110
Mucho tengo que contarte.

Dorista
Ya te entiendo.

Enrique
Desde aquí
Redondilla
tu hábito has de tomar
con nombre de hermana mía.

Dorista
Deseo, Enrique, tenía
2115
de volverme a transformar,
Redondilla
que pienso que no me quieres
con tan diferente nombre,
si bien con acciones de hombre
no agradan mal las mujeres.

Enrique
Redondilla
2120
Rufino, adiós.

Rufino
Él os guarde.

Enrique
Vamos, padre.

Leopoldo
Enternecido
me llena el nombre, aunque ha sido
fingido y hallado tarde.

Vanse Enrique, Dorista y Leopoldo, y sale Rolando

Rolando
Octava real
¿Qué haces solo aquí?

Rufino
Cuánto me holgara
2125
que hubieras, gran señor, antes venido,
que se fuera de aquí quien te alegrara
el alma por la vista y el oído.
La mía, que mil veces no repara
en lo que puede ser no en lo que ha sido,
2130
ha descubierto en tu criado Enrique
una flaqueza, cuando a tal se aplique.
Octava real
¿Ves el soldado paje de las plumas,
el que jamás se aparta de su lado?
¿Dirás tú que es mujer?

Rolando
¡Que tal presumas!
2135
Estoy de tus malicias admirado.

Rufino
Después de haber en infinitas sumas
de engaños juntos la verdad negado,
confiesan que lo es, si bien se allana
solo a decir Enrique que es su hermana.

Rolando
Octava real
2140
¿Y crees que lo es?

Rufino
Casi lo creo,
del respeto y honor con que le trata.

Rolando
Tú has dado que imagine a mi deseo.

Rufino
No te será, si yo la emprendo, ingrata.

Rolando
Háblala en mí.

Rufino
No tiene Amor trofeo
2145
que no le deba al oro y a la plata.

Rolando
El César viene.

Sale el Emperador

Conrado
Si es reinar cuidado,
¿por qué es por bien tenido y envidiado?

Rolando
Octava real
Pensé que en la venida de esta empresa
del título me honraras prometido,
2150
invicto César, y olvidado cesa
mi nombre y no mis quejas en tu oído.
Ya Celio, ya Fabricio se confiesa
inferior a mis prendas; ya he tenido
sus votos para ser Rey de romanos,
2155
cuyo sacro laurel puse en tus manos.
Octava real
Quisiste trasladarle a mi cabeza
alguna vez, y, con fingido celo,
le diste al suelo, haciendo a tu grandeza
agravio injusto con bajarle al suelo;
2160
los agüeros, que son naturaleza
de los tiranos, cansan mucho al cielo;
si lo fue que lo alzó criado mío,
bien sucede a heredar tu señorío.
Octava real
No pienso ya cansarte, solo quiero
2165
servirte en guerra y paz, solo agradarte,
si bien de conseguirlo desespero
donde tantos servicios no son parte.
Acaba de nombrar un extranjero
si no pueden vasallos obligarte:
2170
un remoto español, o un africano
que junte lunas al blasón romano.

Vase

Conrado
Romance (tirada)
¿Esto ha de pasar por mí?
¿Hay mayor atrevimiento?
¿Por fuerza quieren que elija
2175
el sucesor del Imperio?
Pues yo lo haré, y ha de ser
tan a mi gusto, que pienso
dársele al primer soldado
que entre agora en mi aposento.

Sale Enrique

Enrique
2180
Vuestra real majestad
me dé los pies.

Conrado
¿Qué es aquesto?
Estoy diciendo enojado
que dar el Imperio quiero
al primer soldado que entre,
2185
¿y entras tú, Enrique?

Enrique
Yo vengo
a darte enojo, señor.

Conrado
¿Qué es esto? ¿Tantos agüeros?
Apenas para tratar
sucesión la lengua muevo
2190
¿cuando te pones delante?
¿Quién eres, Enrique?

Enrique
Espero
que mi inocencia merezca
perdón en tu heroico pecho.
A mostrarte el padre mío
2195
vengo. –Padre, entrad.

Sale Leopoldo

Leopoldo
Recelo
que ofenda tus pies mi boca.

Conrado
Levántate, honrado viejo.
¿Eres tú padre de Enrique?

Leopoldo
Sí, señor.

Conrado
¿Cierto?

Leopoldo
Tan cierto
2200
como ser tú Emperador
de Alemania.
[Aparte]
(Santos cielos,
perdonad esta mentira,
aunque pienso que no miento.)

Conrado
¿De dónde eres?

Leopoldo
De Altaflor.

Conrado
2205
¿Qué fue tu entretenimiento?

Leopoldo
La guerra hasta que me trujo
a la ociosa paz el tiempo.

Conrado
¿Quién fue tu padre?

Leopoldo
Señor,
no dice la ley que has hecho
2210
más de que a un hombre conozcan
padre, o sea vivo o sea muerto.
Que si das en inquirir,
más que padres, te prometo
que des en un imposible
2215
y que revuelvas tus reinos.

Conrado
Yo sé lo que te pregunto.

Leopoldo
Si tienes algún recelo
de Enrique, es desdicha suya,
porque este humilde mancebo
2220
se ha criado en una aldea,
ya tirando, ya esgrimiendo,
y, por saber tu valor,
le di, entre otros consejos,
que se viniese a la Corte.
2225
Si te ha servido, que tengo
noticias de sus hazañas,
no pierda por mí, que puedo
mostrarte algunas heridas
que no me pagó tu Imperio.

Conrado
2230
(¿Qué me atormentan cuidados?
¿Qué me persiguen agüeros
de que de aquel mi enemigo
vive la sangre que temo?)

Sale el Secretario y el duque Celio

Secretario
El duque Celio está aquí.

Celio
2235
Dicen, señor, que me has hecho
merced por esta jornada,
y a besarte los pies vengo.

Conrado
¿Secretario?

Secretario
¿Señor?

Conrado
Trae
de aquel bufete primero,
2240
dos papeles, que doblados,
junto al escritorio dejo.–
Vase el secretario
Agora, Celio, verás
cómo tus servicios premio,
pues hasta humildes soldados
2245
no me han de quedar sin ellos.
A todos quiero animar
para las guerras que espero,
porque cualquiera virtud,
premiada, recibe aumento.

Celio
2250
Harás una cosa digna
de tu generoso pecho;
aumentarás tu opinión,
ennoblecerás tu Imperio
y dilatarás tu nombre
2255
desde este polo al opuesto.

Sale el secretario con los papeles

Secretario
Estos son los dos papeles.

Conrado
Toma, Celio, y está cierto
que el cetro fuera de entrambos
si se dividiera el cetro.–
2260
Tú, Enrique, aqueste papel,
y acude a mi tesorero.

Vase

Celio
Los cielos guarden tu vida
por la merced que me has hecho.

Enrique
Tiemblen tu nombre, señor,
2265
scitas blancos e indios negros.

Celio
Quiero ver lo que me ha dado,
pues a los pies viene puesto.
Lea
“Da Vuestra Real Majestad
diez mil ducados (¡Ay, cielos!)
2270
al que este papel mostrare
por los servicios que ha hecho
en la jornada de Otón”.
¿Diez mil ducados? ¿Qué es esto?
Pues a un hombre como yo,
2275
pretensor de aqueste Imperio,
que esperaba que a Teosinda
le dieran en casamiento,
¿paga de esta suerte el César?
¡Vive Dios, que no soy Celio,
2280
ni noble, ni descendiente
de mis ilustre abuelos
si no revuelvo a Alemania!
Tomaré las armas luego,
y pues me da la ocasión
2285
yo la asiré los cabellos.

Vase

Enrique
Padre mío, yo he leído
las mercedes que me ha hecho
el César, que guarde Dios,
y, si no es perder el seso,
2290
no sé qué dé a mi fortuna
en justo agradecimiento.
Conde de Suecia soy,
que es lo mejor de este Imperio,
tierra fértil, rica y grande
2295
entre el Danubio y el Rheno.
No hay príncipe en Alemania,
ni del mundo en otros reinos,
que en riqueza ni en vasallos
me pueda igualar.

Leopoldo
No quiero,
2300
hijo, mostrarte en palabras
el regocijo que tengo.
Dame mil veces los brazos
y digan los ojos tiernos,
con el agua que los baña,
2305
del alma los sentimientos.

Enrique
Padre, yo voy a saber
lo que he de hacer, porque luego
al César bese la mano.

Vase

Leopoldo
Prospere tu vida el cielo.
2310
¡Ay! Si supiese Conrado
que hoy a sus plantas se ha puesto
el conde Leopoldo, en quien
tantas crueldades ha hecho.
Y ¡ay, Dios! si fuese este Enrique
2315
mi hijo y no fuese muerto,
como mil veces me dice
el corazón en el pecho…
Que si esto fuese verdad
a mi fortuna agradezco
2320
tantos indignos agravios,
tantos injustos tormentos.

Salen Rufino y Dorista, ya en hábito de dama

Rufino
Redondilla
El Conde lo sospechaba
y yo dije que era así.

Dorista
¿Qué le dijiste de mí?

Rufino
2325
Que tu honor acreditaba
Redondilla
la honestidad y el respeto
con que Enrique procedía.

Dorista
Trújome en su compañía
Enrique, como discreto.
Redondilla
2330
Que pone, si hay larga ausencia,
la mujer de más lealtad,
no digo su honestidad,
su opinión en contingencia.

Rufino
Redondilla
El Conde está asegurado
2335
que eres su hermana, y ansí
te quiso ofrecer por mí,
con su persona, su Estado.
Redondilla
Es príncipe de este Imperio;
no errarás en agradalle.

Dorista
2340
Dile a tu lengua que calle
tanta infamia y vituperio,
Redondilla
que cuando Enrique no fuera
quien es, ni el César honrado
sus servicios de un Estado
2345
tan poderoso no hubiera,
Redondilla
hallara por muchos años
la misma defensa en mí,
porque más noble nací
que imaginan sus engaños.

Rufino
Redondilla
2350
¿Estado a Enrique?

Dorista
¿No es ya
conde de Suecia?

Rufino
¿Quién?

Dorista
Enrique.

Rufino
Si parabién
de una mentira se da,
Redondilla
como suele suceder
2355
en pretendientes de Corte,
tu mismo gusto le corte
con ingenio de mujer.
Redondilla
¿Conde de Suecia Enrique,
ayer del Conde criado?

Dorista
2360
Por sus manos lo ha ganado,
aunque la envidia replique.
Redondilla
Esto al Conde le dirás
y que reporte su amor,
porque ya tiene mi honor
2365
aquesta defensa más.

Vase

Rufino
Redondilla
¿Qué es esto, ingrata fortuna?
¿Nubes de títulos ya?
¿Cuándo en Rufino caerá
de tus mercedes alguna?
Redondilla
2370
¿Yo también no fui soldado?
¿He sido cobarde yo?

Sale Rolando, conde Palatino

Rolando
¿Quién respuesta no aguardó?
[…]
Redondilla
¡Oh larga esperanza vana!
2375
¿Adónde engañado voy,
pues lo que prometes hoy
es lo mismo que mañana?
Redondilla
¿Rufino?

Rufino
¿Señor?

Rolando
¿Has visto
a Enrique?

Rufino
Ya con respeto
2380
hablo de Enrique.

Rolando
¿A qué efeto?

Rufino
La risa apenas resisto:
Redondilla
hízole su majestad
conde de Suecia.

Rolando
¿A quién?

Rufino
A Enrique.

Rolando
Piensa más bien
2385
tus burlas.

Rufino
Digo verdad,
Redondilla
y que la mayor grandeza
de un rey es levantar hombres
a altos lugares y nombres
del polvo de su bajeza,
Redondilla
2390
porque no hay cosa en que a Dios
imiten más.

Rolando
Es suceso
que puede, por este exceso,
dar mayor nombre a los dos:
Redondilla
al César, de liberal,
2395
y a Enrique, de venturoso.
Mas ¿quién si no un poderoso
pudiera criar su igual?
Redondilla
Vaya a besarle los pies
la guerra y diga que ha sido
2400
otro Alejandro.

Rufino
He querido
hablar a Celia después
Redondilla
de este título en tu amor,
y responde que es hermana
de Enrique.

Rolando
Ya juzgo vana
2405
mi esperanza en su favor.
Redondilla
Prosigue en solicitalla
mientras doy el parabién
a Enrique.

Rufino
Pienso también
que será imposible hablalla
Redondilla
2410
de títulos a esta parte,
pues todo se ha de mudar.

Rolando
¿Qué puedes aventurar?

Rufino
La vida por agradarte.

Rolando
Redondilla
Ya de Enrique la mudanza
2415
a toda envidia destierra,
porque privar por la guerra
es la más justa privanza.

Vase

Rufino
Redondilla
Para todo es menester
ventura, porque sin ella
2420
es servir con mala estrella
y en vez de ganar perder.

Sale el emperador Conrado

Conrado
Endecasílabos sueltos (tirada)
Ya con esta merced que pretendía
estará sosegado el duque Celio.
Rufino, ¿cómo ya no quieres verme?

Rufino
2425
Antes tú no me ves, pues no me pagas
el haberte servido en esta guerra.

Conrado
¿Ibas a huir o a pelear?

Rufino
A todo,
que lo que viera hacer pienso que hiciera.

Conrado
¿Qué hay por allá?

Rufino
Señor, mujeres y hombres,
2430
buenos y malos, necios y discretos,
mancebos sin salud y viejos locos.

Conrado
Y ¿qué dicen de mí? ¿No me respondes?
Habla, Rufino. ¿Callas?

Rufino
A los príncipes
no se ha de decir nada, que alaballos
2435
es lisonja y engaño, pues decirlos
algo que no conforme a su grandeza,
es poner a peligro la cabeza.
Mas diciendo verdad, César invicto,
¡por Dios! que te aman todos igualmente,
2440
y aun yo con no me dar cosa ninguna,
porque en aquesto culpo a mi fortuna.

Conrado
Desdicha es de los príncipes, que solo
por lo que damos nos estima el mundo.

Rufino
Engáñaste, señor, que el ser amado
2445
de tus virtudes nace.

Conrado
Di, Rufino,
a Heraclio que te dé dos mil ducados.

Rufino
Dos mil años de vida te dé el cielo,
a ducado por año.

Conrado
Ya que tiene
Celio el premio debido a sus servicios
2450
y Fabricio en su tierra se ha casado,
pues a razón tan justa corresponde,
mi hija libremente daré al Conde.

Sale Enrique

Enrique
Quintilla
Beso tus pies, gran señor,
por la merced que me has hecho,
2455
tan digna de tu valor.

Conrado
¿Que siempre alteras mi pecho?
¿Puede haber mayor temor?
Quintilla
Digo que le quiero dar
mi hija al Conde, y tú pides
2460
mi mano luego.

Enrique
A besar
tu mano, si no lo impides,
me has obligado a llegar,
Quintilla
y como del Conde hablaste,
y Conde, señor, me hiciste,
2465
parece que te alteraste
de ver que tu hija diste
al título que nombraste.

Conrado
Quintilla
¿Conde yo a ti?

Enrique
Sí, señor,
de Suecia, y por tu mano.

Conrado
2470
(¡Troqué el papel, bravo error!
¿Qué puede el poder humano
contra el divino valor?
Quintilla
Claramente echo de ver
que aqueste debe de ser
2475
hijo del Conde, heredero
de este Imperio; mas ¿qué espero
entre dudar y temer?
Quintilla
¿Cómo no quito la vida
a este mozo, aunque lo impida
2480
su fortuna? Mas no es justo
que con público disgusto
sepan que soy su homicida.)
¿Enrique?

Enrique
Quintilla
¿Señor?

Conrado
Yo estoy
del duque Celio enojado:
2485
quiero que te partas hoy
a sacarme de un cuidado.

Enrique
Tu esclavo y vasallo soy.

Conrado
Quintilla
A la Emperatriz darás
una carta. Ven conmigo
2490
y escribirela.

Enrique
Verás
que a más humildad me obligo
cuanto me ensalzares más.

Conrado
Quintilla
(Algo mi temor infiere,
pues que tanto me combate,
2495
para que su muerte espere.
Mas ¿qué importa que le mate
si el cielo guardarle quiere?)

Vanse, y sale Dorista sola

Dorista
Soneto
Que amor de ociosidad principio tiene,
y que en la ocupación anda templado,
2500
he visto, Enrique mío, tu cuidado
después que en los palacios se entretiene.
Pues ya también que la fortuna viene
a levantarte a tan dichoso estado,
¿qué esperanza tendré de haberte amado,
2505
que, de perderte, el justo miedo enfrene?
De verte en alto, mis sospechas crecen,
pues a cuantos levanta la fortuna,
el lugar en que estaban aborrecen.
Que si principios te han de dar alguna,
2510
por no ver las memorias que te ofrecen,
ya no querrás tener de mí ninguna.

Sale el conde Leopoldo

Leopoldo
Redondilla
Una visita ha llegado
que no se puede excusar.

Dorista
Vos sí de venirme a dar
2515
de la visita el recado.
Redondilla
Mas no será sin misterio,
pues que vos me guardáis ya.

Leopoldo
Aquí no menos está
que un príncipe del Imperio.

Dorista
Redondilla
2520
¿Quién?

Leopoldo
El conde Palatino.

Dorista
Entre su excelencia.

Sale Rolando, el conde Palatino

Rolando
¿A dar
un parabién puede entrar
un deudo, amigo y vecino,
Redondilla
sin sospecha ni recelo?

Dorista
2525
¿Cuál sospecha puede haber
donde vos venís a ser
protector después del cielo?
Redondilla
Hoy Enrique se confiesa
más vuestro que fue jamás.

Rolando
2530
No tratemos de eso más,
que de escucharlo me pesa.
Redondilla
Él ha de ser dueño mío,
como, en fin, tan gran señor.

Dorista
Vuestro ha sido su valor,
2535
y que ha de tener confío
Redondilla
siempre el agradecimiento
que os debe por tal ventura.

Rolando
Ya, señora, a esa hermosura,
a ese raro entendimiento,
Redondilla
2540
daremos Príncipe igual,
si con vos le puede haber,
que mal puede comprehender
lo humano a lo celestial.

Dorista
Redondilla
No pienso yo que mi hermano
2545
tiene ese cuidado agora.

Rolando
Pues yo le tengo, señora,
de ganalle por la mano.

Dorista
Redondilla
¿Qué ruido es ese?

Leopoldo
Hasta aquí
con máscaras han entrado
2550
algunos hombres.

Dorista
No he estado
sin causa lejos de mí.

Salen Rufino y tres criados con máscaras y espadas desnudas

Rufino
Redondilla
Vuestra Excelencia nos dé
para esta prenda licencia.

Dorista
Si lo mandó Su Excelencia,
2555
sí hará.

Rolando
¡Nunca tal mandé;
Redondilla
antes sacaré la espada!
¡Fuera traidores!

Dorista
¡Ay, cielos!

Llévanla

Leopoldo
No tuve en vano recelos
de licencia tan mal dada;
Redondilla
2560
mas, pues la espada, señor,
no corta en esos villanos,
corte en mí, que a vuestras manos
les dará mi sangre honor.
Redondilla
Esta que veis es de un noble
2565
como vos.

Rolando
Padre, yo creo
que daréis a mi deseo
culpa de este trato doble,
Redondilla
pero es engaño, que yo
no conozco aquesta gente.
2570
Envainad la espada.

Leopoldo
Ausente
Enrique, ¿esto hacéis?

Rolando
Yo no.

Leopoldo
Redondilla
¡Volved, matadme!

Rolando
Recelo
que, si me cansáis, lo haré.

Leopoldo
¡Matadme o me quejaré
2575
al César y al mismo cielo!

Vanse, y salen Enrique, de camino, y Lisardo, estudiante, su huésped

Enrique
Romance (tirada)
Mientras que llegan las postas
dormiré en aquesta silla.

Lisardo
Mucho holgara que estuviera
mi padre en la casería,
2580
que le pesará si sabe
que os vais, señor, tan aprisa.
Yo paso mis cursos ya
en esta aldea, y querría
tener favor en la Corte.

Enrique
2585
Si allá fuéredes, por dicha,
por Enrique preguntad
en palacio.

Lisardo
Solicitan
mis estudios algún premio.

Enrique
Merécele quien porfía
2590
en alguna facultad
hasta que el laurel se ciña.
Enfádannos por la Corte
unos ciertos gramatistas
que andan a vender latín.

Lisardo
2595
Como el mar a las orillas
suele arrojar caracoles,
así también sabandijas
las escuelas.

Enrique
Yo me duermo,
despertadme, por mi vida,
2600
luego que lleguen las postas.

Ponga unas cartas sobre una mesa y duérmase en una silla

Lisardo
Yo seré vela y espía.
Estos criados del César,
que son su persona misma,
importan a quien pretende
2605
más que la ciencia adquirida.
Si voy a la Corte pienso
valerme de este, si priva;
¡yo sabré ganar amigos
haciendo a todos caricias!
2610
No me mostraré soberbio,
que la necedad más fina
es pensar que nadie sabe,
porque es la Corte la cifra
de las letras de Alemania;
2615
no como algunos que imitan
a los gansos que en las puertas
de las ciudades humillan
sus cuellos, porque presumen
topar con ellos arriba.
2620
¡Qué bravo sueño le ha dado!
Gran curiosidad sería
abrir la carta sin daño
de la nema: ella se quita
sin hacerla fuerza yo,
2625
y parece que convida
a abrirla. Leo: así dice…
¿Quién atreverse podía,
sino un estudiante, a hacer
dos cosas tan atrevidas?
Lea
“Importa a mi vida y a mi honra, amada Claudia, que a Enrique, que ya se intitula conde de Suecia, deis luego muerte con secreto, y me aviséis con la persona que tengáis más de confianza, que luego voy a veros y a daros las gracias por la brevedad con que pienso que lo ejecutéis”.
Redondilla
2630
¡Cielos!, tan gallardo mozo
¿va condenado a la muerte?
¡No quiera Dios que despierte,
que yo haré que trueque en gozo
Redondilla
lo que el César piensa en llanto!
2635
Yo saco mi escribanía
y borro donde decía:
“Matarle con rigor tanto.”
Redondilla
¡Ayudad, cuchillo bien!
Parece que ello se quita;
2640
pues si la letra se imita,
cosa que sé hacer tan bien
Redondilla
que ninguno me ha igualado,
yo le libro de la muerte,
bien quedará de esta suerte.
2645
¡Oh, qué bien que se ha imitado!
Redondilla
Parece que me llevó
la mano un ángel en todo.
Cerraré del propio modo,
pues la nema me enseñó.
Redondilla
2650
¡Todo sucede pintado,
aquí anda deidad secreta!
¡Ya tocaron la corneta! –
Caballero, ya han llegado
Redondilla
las postas.

Enrique
Mucho he dormido.

Lisardo
2655
No tanto como pensáis,
pues, gracias a Dios, estáis
despierto de un gran olvido.

Enrique
Redondilla
Soñaba que un pajarillo,
que de un álamo bajaba,
2660
con su pluma me quitaba
de la garganta el cuchillo.

Lisardo
Redondilla
¡Buen sueño! ¡Será verdad!

Enrique
Dios os guarde, que algún día
pagaré esta cortesía.

Lisardo
2665
Honra y vida la llamad.

Enrique
Redondilla
Escribidme si se ofrece
en qué os sirva.

Lisardo
Ya escribí
lo que os sirve a vos, que a mí
que fue razón me parece,
Redondilla
2670
pues lleváis, si no es que impida
otra suerte vuestra suerte,
en lo borrado la muerte
y en lo enmendado la vida.

Vanse, y sale la emperatriz Claudia y su hija Teosinda

Claudia
Redondilla
Vive en esta confusión
2675
el César, tu padre, agora.

Teosinda
Yo pienso que soy, señora,
de su pena la ocasión,
Redondilla
que el ser reyes de romanos
mueve a Celio y a Fabricio,
2680
al conde Rolando, indicio
de sus pensamientos vanos.
Redondilla
No codician mi persona:
quieren el primer laurel,
pues tiene en principio en él
2685
de este Imperio la Corona.

Claudia
Redondilla
De Celio se dice ya
que las ramas ha tomado
y que hace gente en su Estado;
Fabricio, casado está,
Redondilla
2690
pero no sin pensamientos
del laurel que estoy trazando,
Teosinda, al conde Rolando.

Teosinda
Todos los tres casamientos
Redondilla
me son cansado a mí.

Sale Sigismundo, criado

Sigismundo
2695
Aquí, señora, ha llegado
y por la posta, un criado
de su majestad.

Claudia
Pues di
Redondilla
que venga muy en buen hora.

Sale Enrique

Enrique
Deme Vuestra Majestad
2700
los pies.

Claudia
¿Quién sois? Levantad.

Enrique
Don Enrique soy, señora.

Claudia
Redondilla
¿Qué título para daros
las honras que merecéis?
Aunque persona tenéis,
2705
que, en viéndoos, obliga a amaros.

Enrique
Redondilla
Conde de Suecia soy,
que a menos no se fiara
esta carta.

Claudia
¡Es cosa clara!
Yo leo.

Teosinda
¡Suspensa estoy!

[Lea]

Claudia
“Importa a mi vida y a mi honra, amada Claudia, que a Enrique, que ya se intitula conde de Suecia deis luego en casamiento a nuestra hija Teosinda, y me aviséis con la persona de quien tengáis más confianza, que luego voy a veros y a daros gracias por la brevedad con que pienso que lo ejecutaréis.”

Claudia
Redondilla
2710
¡Extraño caso!

Teosinda
¿Qué es esto?

Claudia
Que el César manda casarte
con el Conde.

Teosinda
¿Es por burlarte?

Claudia
En tal confusión le han puesto
Redondilla
Rolando, Celio y Fabricio,
2715
que le debe de importar
casarte.

Teosinda
¿Cómo casar?

Claudia
Esto importa a su servicio
Redondilla
y al Imperio, porque ansí
quedará todo en sosiego.
2720
Venga el de Tréveris luego,
pues acaso se halla aquí.
Romance (tirada)
¿Conde?

Enrique
¿Señora?

Claudia
Esta carta
me avisa de que la vida
y la honra le va al César
2725
en que os case con Teosinda.
Vos seréis Rey de romanos
si pesa a toda la envidia
de Rolando y de Fabricio.

Enrique
No pensé que tanta dicha
2730
cupiera en mi humilde pecho.

Claudia
Ven, Teosinda.

Teosinda
(Enmudecida
me tiene tal novedad;
pues ya que es con tal prisa,
gracias al cielo que el Conde
2735
tiene buen talle.)

Enrique
(¡Querría,
Fortuna, ponerme un clavo;
mas es la dicha desdicha
si se ha de acordar mi amor
de lo que debe a Dorista!)

Vanse, y salen el conde Leopoldo y Dorista

Leopoldo
Octava real
2740
En voz de Embajador dicen que viene.

Dorista
La mía le dará tal embajada
que la soberbia del Estado enfrente.

Leopoldo
En fin, el César no responde nada.

Dorista
Temor el César a Rolando tiene;
2745
con lágrimas le dije que robada
fui de él, y respondió que remitía
mi causa al que en su Corte presidía.

Leopoldo
Octava real
Dijeron que quedaba de camino
para venir aquí.

Dorista
Mucho me holgara,
2750
ya que su agravio ha sido mi destino,
porque le hablara Enrique cara a cara.
Lo que siento de aqueste desatino
solo es perder a Enrique.

Leopoldo
Pues repara
que el César llega, y a su lado, el Conde.

Dorista
2755
¡Qué mal a su grandeza corresponde!

Salen el Emperador, el conde Palatino, Rufino y Criados

Conrado
Romance (tirada)
Ya os he contado la causa
y los notables agüeros,
en todas las ocasiones,
con que le he temido y muerto;
2760
y así, cuando me contó,
Conde, su hermana el suceso,
no escuché sus desatino.

Rolando
¡Portentoso nacimiento
fue el de este Enrique!, y si es él,
2765
debe de ser aquel viejo
el conde Leopoldo.

Conrado
Apenas
de su rostro bien me acuerdo,
pero informeme de un hombre
que se halló entre los que fueron
2770
a dar la muerte a aquel niño,
y díjome que, teniendo
compasión de su inocencia,
al tronco de un olmo o fresno
le dejaron.

Rolando
Siendo así,
2775
que fuese este Enrique pienso
criado de alguna fiera,
como fue Rémulo y Remo,
o entre los rudos pastores.

Conrado
Yo, Conde, a mis pensamientos
2780
puse sosiego en matalle.
¡La Emperatriz viene!

Sale la Emperatriz

Claudia
El cielo,
invicto señor, os guarde.

Conrado
Y a vos, señora, en quien tengo
de mis cuidados descanso.

Claudia
2785
Lo que me mandáis está hecho.

Conrado
¿Luego muerto estará ya?

Claudia
Casado sí, mas no muerto,
que ha poco que está en la cama.

Conrado
¿Cómo en la cama? ¿Qué es esto?

Claudia
2790
Leed la carta, señor,
que parecéis a Tiberio.
¡Ya se os olvidan las cosas
Lee el Emperador a solas
de vuestro honor y sosiego!
Yo hice lo que mandastes;
2795
si es yerro, ¿qué culpa tengo?

Conrado
¡Válgame el cielo mil veces!

Claudia
¿De qué os admiráis?

Conrado
No pienso
que ha sucedido tal cosa
en cuantos siglos el tiempo
2800
ha corrido por el mundo.
Yo escribí “matarle” y creo
que el cielo borró el “matarle”
y encima “casarle” ha puesto.

Claudia
Yo, señor, esto leí.

Conrado
2805
Llamad a mis hijos luego,
que ya los llamo mis hijos,
pues es voluntad del cielo.
Conde, ¿no veis lo que pasa?

Rolando
De vuestro enojo lo entiendo.

Conrado
2810
Que se case dice aquí
adonde “matarle” he puesto.

Leopoldo
Llega, que es buena ocasión.

Dorista
Si Enrique hereda tu cetro,
hazme justicia.

Conrado
Ya, Conde,
2815
tengo por mejor consejo
que, sin que lo entienda Enrique,
recibáis en casamiento
mujer hermana de un rey
que ha de heredar este Imperio.

Rolando
2820
Digo, señor, que ya es fuerza
para ganar lo que pierdo.

Salen Enrique y Teosinda de las manos

Enrique
Aunque he entendido, señor,
tu riguroso decreto,
sin temor vengo a tus pies
2825
y tu crueldad agradezco.

Conrado
Enrique, tú eres mi hijo:
Dios hace reyes; no quiero
ser inobediente a quien
derriba nuestros intentos.
2830
Al Conde he dado a tu hermana,
y en tan alegres sucesos,
quisiera ver a tu padre.

Leopoldo
Que yo lo soy, es muy cierto.

Conrado
¿Quién es?

Leopoldo
El Conde.

Conrado
¿El Conde?

Enrique
2835
¡Padre y señor!

Rufino
Tan discreto
senado ya habrá entendido
lo demás. Yo solo espero
perdón de Enrique, mal digo,
a tan ilustres ingenios
2840
les pido de nuestras faltas
en nombre de mi deseo.