Félix Lope de Vega y Carpio

EL DESCONFIADO




Texto utilizado para esta edición digital:
Lope de Vega, El desconfiado, Emilio Cotarelo (ed.), Obras de Lope de Vega, IV: obras dramáticas. Madrid, RAE, 1917, pp. 477-506.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Dedicatoria

DIRIGIDA AL MAESTRO ALONSO SÁNCHEZ
Catedrático de prima de hebreo en la insigne Universidad de Alcalá

La mayor cosa que los hombres hacen unos por otros es la defensa, y así, la mayor obligación que tienen es a quien los defiende. El primero lugar, se debe al Autor de la Naturaleza, que nos dio ángeles de defensa, poniendo al más pequeño como si fuera rey, presidio y custodia: consta de sus mismas palabras y del argumento que con las de David quiso hacerle el enemigo común. Suceden a esta obligación los padres, pues, con haberlo sido, nos defienden del no ser tan grave daño como encarece el teólogo. Luego se sigue a los que nos defienden la honra, la vida, y por sus grados, los demás sucesos. Finalmente, cuando tiene más valor, es donde el que la hace se mueve sin haberle inducido o provocado.Ríense mucho de los libros de caballerías (señor maestro), y tienen razón si los consideran por la exterior superficie, pues por la misma serían algunos de la Antigüedad tan vanos e infructuosos como el Asno de oro, de Apuleyo, el Methamorphoseos, de Ovidio, y los Apólogos del moral Filósofo; pero, penetrando los corazones de aquella corteza, se hallan todas las partes de la Filosofía, es a saber: natural, racional y moral. La más común acción de los caballeros andantes, como Amadís, el Febo, Esplandián y otros, es defender cualquiera dama, por obligación de caballería, necesitada de favor en bosque, selva, montaña o encantamiento y la verdad de esta alegoría es que todo hombre docto está obligado a defender la fama del que padece entre ignorantes, que son los tiranos, los gigantes, los monstruos de este libro de la envidia humana contra la celestial influencia que acompañó al trabajo y el vigilante estudio de cuanto es honesto (como fue opinión de Pitágoras) fundamento y guía. Vuestra merced tomó está empresa movido de su misma obligación, como doctísimo príncipe en tantas facultades y lenguas, sacando, si no de gigantes, mi fama y nombre, de monstruos encantados y enanos viles. Estudian algunos de estos diversas ciencias, olvidados de sus progresos, los interrompen con la detracción de los estudios ajenos, mal leído en Cicerón: Quam quisque norit artem in ea se exerceat. Esto en las Tusculanas, y en los Oficios: Suum quisque noscat ingenium. Pero es gracia de algunos músicos que, rogándoles que canten (que lo saben hacer), dicen que, si hubiera espadas, se holgaran de esgrimir, y pidiendo al que esgrime bien que tome la espada, dice que si hubiera instrumento se holgara de que le oyeran cantar: extraña ambición la fama de lo que un hombre no sabe, que de lo que sabe ya le parece que la tiene. El que estudia Teología, ¿para qué quiere parecer poeta, señor maestro, no siéndolo, como el doctor Garay, Marco Antonio de la Vega y el doctor Cámarada, laureados por esa insigne Universidad cuando yo estudiaba en ella las primeras letras, ni gastar el tiempo en reprehender poetas? Ministerium tuum imple, dijo el Apóstol. Acusaba Teophrasto a la naturaleza, muriéndose, de que hubiese dado tan larga vida a las cornejas y cuervos, que no importaban, y tan breve a los hombres. Quorum si aetas potuisset ese longinquior, futurum fuisse, ut omnibus perfectis artibus, omni doctrina hominum vita erudirectur, y quieren gastarla en los estudios para que no tienen naturaleza ni industria y suplir con la detracción la ignorancia de la profesión ajena. Bienaventurado llamó el Príncipe de la retórica al hombre que aun en la vejez le aconteciere: Ut sapientiam, verasque opiniones asequi possit, y andan estos alabándose de sus pocos años, como si ya en ellos hubiesen alcanzado lo que tenía Cicerón por bienaventuranza en muchos. Fue reprehendido de Georgio Merula, aquel gran ingenio de Ángelo Policiano porque le llamó cano: Canos mihi objicis importuni non sunt, superet animi vigor, corporis robur, celeres ingenii motus, etc. Y respondiole Policiano al duque Ludovico Esforcia: Ita mihi contingat on otio, et literis molliter consenescere; pero la verdad es que, en esta edad, no han nacido los hombres, cuando, con dos actos en brazos del que preside, se burlan de la ajenas vigilias, por quien prefirieron las canas a los años en el asiento del entendimiento, en cuyo regimiento hay muchas con banco de caballero, hijas del alma, y otras con menos nobleza. Es lástima que se muevan algunos hombres como los animales: Secundum impetum, et impulsum appetitus naturalis, habiéndose de mover secundum regimen rationis. Yo tengo para mí que, como melancólicos, enfermos y locos, tienen vanas fantasías; pero esto no por la ilustración que se hace por las imaginaciones de las cosas sensibles, mas por las pasiones de la naturaleza: Et confusione spirituum ascendentium ad cerebrum, et caput turbatium. Engáñalos el común aplauso, que no sabe, con Demóstenes, que: Omnibus hominibus natura insitum est, ut maledicta, et crimina perlibenter audiant, laudantibus autem ipsi graviter succenseant. Pero, como dice él mismo, es naturaleza de la calumnia, in crimen vocare omnia, probare vero nihil. Yo, a lo menos, les debo la misma ofensa, pues tuve tal defensor que, como a la admiración debemos la Filosofía; a la enfermedad, la Medicina; a los delitos, las leyes; y a la tiranía, el reino, debo la honra y la defensa que Vuestra Merced hizo a mis escritos a su calumnia y envidia, que diversa satisfacción es ofrecerle esta comedia a Vuestra Merced, cuyo título es El desconfiado, defendiéndome con el mismo de mi mismo atrevimiento, aunque la dieron aplauso grande en la Corte por el donaire y novedad del argumento. No tengo en esta ocasión materia digna de su divino ingenio, que, si bien es verdad que no desprecio este género de estudio, para que he tenido alguna inclinación, el breve tiempo en que me ha sido forzoso escribir muchas ha sido causa de su imperfección, porque: Nihil est simul, et inventum, et perfectum, y aunque nihil refert quam cite, si sat bene, no puedo yo decirlo de mí, sino dejarlo a la defensa de Vuestra Merced, por quien escribió un aficionado a sus grandes partes, letras y virtudes, este epigrama:
“La lengua hebrea, griega y la latina,
por su elegancia, competir quisieron,
como Venus, y Juno, y la divina
Palas, y al Paris de las letras fueron,
y aunque la hebrea pareció más digna,
en Sánchez tan recíprocas se vieron,
que, como las tres Gracias, se abrazaron
y a vivir en su lengua se quedaron”.

Capellán de Vuestra Merced
Lope de Vega Carpio


Figuras de la comedia

DON JUAN
DON FERNANDO, su padre
PEDRO, lacayo
FELICIANO
FABIO
JULIO
DOÑA LEONOR
FULGENCIO, su padre
DOÑA ANA
LISARDO, su padre
INÉS, criada
[ELISA], criada
[MÚSICOS]

Acto I

Salen Fulgencio y don Fernando, viejos

Don Fernando
Redondilla
Aquesta es mi voluntad.

Fulgencio
Extraño intento tenéis.

Don Fernando
No es extraño, si sabéis
que es justa necesidad.
Redondilla
5
Importa la educación
de un hijo a un padre, el remedio
de su casa.

Fulgencio
Pues ¿qué medio
tomáis en esta ocasión,
Redondilla
siendo ya mozo don Juan,
10
que os había de haber dado
diez nietos?

Don Fernando
Hase criado
tan encogido, que dan
Redondilla
sus costumbres claro indicio
de que está muy ignorante.
15
en lo que es más importante.

Fulgencio
En don Juan no se halla un vicio,
Redondilla
y si aquesto es ignorar,
tal me venga la ignorancia.

Don Fernando
Es muy grande la distancia
20
que habéis de considerar
Redondilla
de lo que es encogimiento
a lo que es no tener vicio;
si verdad digo, es indicio
de su corto entendimiento.
Redondilla
25
Allí, viendo los señores,
perderá el fuerte rigor
que le dio el altivo honor
de tratar sus inferiores.
Redondilla
Sabrá bien la cortesía,
30
que es ciencia con que se aprende
a ser bienquisto el que entiende
la moral filosofía.
Redondilla
Su norte será la corte,
que, si ver el mundo es cosa
35
para saber provechosa,
¿qué puede haber que le importe
Redondilla
como la corte, en quien fundo
todo el mundo, pues que vemos
que cifra en sí los extremos
40
polos del centro del mundo?

Fulgencio
Redondilla
Yo lo había imaginado
de otra suerte, y entendía
que en la corte viviría
más perdido que ganado.
Redondilla
45
Que aunque es verdad que se aprende
buen lenguaje y cortesía,
tal vez, como el campo cría
hierba que, viciosa, ofende,
Redondilla
son tantas las ocasiones
50
que ofrece la tierna edad,
su trato y su libertad,
que a las primera liciones
Redondilla
podría salir letrado
en ciencia que oiga leer,
55
porque ¿qué puede aprender
un caballero enseñado
Redondilla
a ver tanta confusión?
Si un pleito solicitara,
alguna disculpa hallara,
60
Fernando, a vuestra opinión.
Redondilla
Lo que hará don Juan allá
será, de día y de noche,
arar el prado en un coche,
mirar lo que en otros va,
Redondilla
65
jugar lo que le enviéis,
darlo a una dama discreta
y enviar cada estafeta
a que dinero le deis,
Redondilla
y, después de vuelto aquí,
70
no sosegarse en seis años.

Don Fernando
¿Qué sirve andar por engaños?
Esto me conviene a mí.
Redondilla
Mi hijo es necio, Fulgencio.
Si la corte no le enseña,
75
yo crío en él una dueña.

Fulgencio
¿Necio?

Don Fernando
No le diferencio,
Redondilla
con ser padre, cuyo amor
bien me pudiera obligar
a una bestia.

Fulgencio
Replicar
80
no es justo a vuestro rigor.

Don Fernando
Redondilla
No hay cosa que más le importe,
que no es caballero honrado
el que no está graduado
por la escuela de la corte.

Fulgencio
Redondilla
85
Y ¿cuándo habéis de envialle?

Don Fernando
Hoy ha de salir de aquí.

Fulgencio
¿Con tanta cólera?

Don Fernando
Sí.

Fulgencio
Dineros habéis de dalle.

Don Fernando
Redondilla
Ya los tengo prevenidos,
90
y dos criados honrados.

Fulgencio
Harto importan los criados.

Don Fernando
Son cuerdos y bien nacidos.

Fulgencio
Redondilla
Y allá, ¿dónde ha de posar?

Don Fernando
En casa de un primo.

Fulgencio
Tiene
95
una hija.

Don Fernando
Pues ¿qué viene
a importar?

Fulgencio
¿No ha de importar?

Don Fernando
Redondilla
No, porque muy deudos son,
y, cuando se case allí…

Fulgencio
Bien decís.

Don Fernando
Yo emprendo así
100
su remedio y mi opinión.

Vanse, y salen don Juan y Pedro, criado

Don Juan
Redondilla
Cuéntame todo el suceso.

Pedro
¿Qué te tengo de contar,
si a los dos ha de costar,
a mí el gusto y a ti el seso?

Don Juan
Redondilla
105
Cuando pálido te vi,
quedé triste y receloso.

Pedro
Lo pálido fue forzoso,
por los palos que temí.

Don Juan
Redondilla
En fin, ¿negociaste mal?

Pedro
110
Para mí negocié bien,
pues salí de aquel desdén
sano y salvo.

Don Juan
¿Hay cosa igual?
Redondilla
Pero ¿qué se te da a ti
de matarme y de contarme
115
lo que ha pasado en matarme?

Pedro
Va de historia. Escucha.

Don Juan
Di.

Pedro
Redondilla
Subo la tal escalera
y encuentro como un gigante,
con cierto escudero andante,
120
calzas, corra, capa y cuera,
Redondilla
barba peinada, flaqueza,
que pienso que en la facción
de cortísima ración
le escribió naturaleza.

Don Juan
Redondilla
125
¿Qué tiene, Pedro, que ver
con mi historia ese escudero?

Pedro
Pues que pintártele quiero,
por algo debe de ser.
Redondilla
Preguntome: “¿A quién buscáis?”
130
Díjele: “El lencero soy,
que me mandan venir hoy,
y entraré, si vos mandáis.”
Redondilla
“Yo he menester –respondió–
cierto lienzo”. Repliqué:
135
“Pues qué tal os le daré.”
“¿Fiais?”, dijo, y dije: “No.
Redondilla
Pero como aquí viváis
de fiaros soy contento.”
“Entrad –dijo– en mi aposento
140
para que de él os sirváis.”
Redondilla
Entré, y al rincón primero
vi la camilla, en que estaban
dos galgos, que la ocupaban,
parientes del escudero.
Redondilla
145
En ella nos recostamos,
y en un vaso, si no era
tintero, por la madera,
de cierta bota brindamos.
Redondilla
“Cuando se case mi ama
150
−me dijo− habéis de vender
lo que baste a enriquecer
dos mercaderes de fama.”
Redondilla
Yo, que casamiento oí,
ya ves cómo quedaría.

Don Juan
155
Como yo, que ya tenía
el alma fuera de mí.
Redondilla
¿Que se casa mi Leonor?
Con tu relación me has muerto.
¿Dijo más?

Pedro
Solo el concierto,
160
que aún hay remedio, señor.
Redondilla
Al punto que yo lo oí
de la boda, el parabién
le di, y le pregunté con quién.

Don Juan
¿Y no te lo dijo?

Pedro
Sí.

Don Juan
Redondilla
165
¡Ay de mí! ¿Con quién te dijo?
¿Con quién?

Pedro
Espérate un poco

Don Juan
¿Con quién?

Pedro
Con tu padre.

Don Juan
¡Ay, loco,
diría con su hijo!

Pedro
Redondilla
No, señor; que con tu padre
170
supe después que se casa.

Don Juan
Pedro, el alma se me abrasa.

Pedro
Perdone Dios a tu madre,
Redondilla
que a fe que bien conocía
en tu padre liviandad.

Don Juan
175
¡Qué locura, si es verdad,
y qué desdicha la mía!

Pedro
Redondilla
Con esto me despedí
y a la sala caminé,
donde en un estrado hallé
180
al sol que en sus ojos vi.
Redondilla
¡Qué en engaño en mujeres bellas
pensar que están muy hermosas
con las galas cuidadosas!

Don Juan
No todas lo son sin ellas.
Redondilla
185
De la corte puso en duda
un discreto que era ver
más peligro una mujer
bien vestida que desnuda.

Pedro
Redondilla
Si entonces poeta fuera,
190
¡oh, qué altamente pintara
el rostro, el pecho, la cara…!
¡Oh, qué soneros hiciera!
Redondilla
El cabello descompuesto
retrataba un serafín;
195
bañó de rosa, el jazmín,
en viéndome el rostro honesto,
Redondilla
y díjome: “¿A quién buscáis?”
Saqué entonces mi papel
y arrodílleme con él.

Don Juan
200
¿Leyole?

Pedro
Y ainda mais.

Don Juan
Redondilla
¿Respondió aquella tirana?
¡Ay, Pedro, matarme quieres!

Pedro
Es purga que las mujeres
deciden de buena gana.
Redondilla
205
“Responded a doña Luisa”,
me dijo como si fuera
verdad.

Don Juan
¿Qué dices?

Pedro
Espera,
“que agora estoy muy deprisa,
Redondilla
y que a la tarde temprano,
210
vuelva por este cambray.”

Don Juan
¿Cambray? ¿Qué invenciones hay?

Pedro
Besele entonces la mano
Redondilla
y dije que mi señor,
el letrado, daba prisa.
215
Aquí le tentó la risa
y el clavel se hizo mayor,
Redondilla
descubriendo algunos granos
de nácar sobre sus hojas,

Don Juan
¡Qué bien pintas mis congojas!

Pedro
220
Besele otra vez las manos,
Redondilla
y, al bajar por la escalera,
topo al padre y preguntome:
“¿Quién sois?”

Don Juan
¿Qué dijiste?

Pedro
Diome
una turbación ligera.
Redondilla
225
Pero, cobrando valor,
dije un caballo vendía.
“¿Caballo? ¡Por vida mía!”,
dijo; y yo: “Sí, mi señor.”
Redondilla
“¿Qué color?” Yo respondí:
230
“Celeste”. Él se santiguó.
Pero luego acudí yo:
“Úsanle en la corte así.”
Redondilla
Él dijo: “Nunca he oído
tal color.” Dije: “Señor,
235
no os espantéis del color,
porque anda todo teñido;
Redondilla
mas, si vuestro gusto es,
esta tarde podréis cello.”
“Haréisme merced en ello”,
240
dijo, y mandó que después
Redondilla
el caballo le trajese.

Don Juan
Y ¿qué has de hacer?

Pedro
¿Yo qué sé?

Don Juan
¡Oh, qué necia industria fue!

Pedro
Muy bien has dicho, si diese
Redondilla
245
lugar el señor temor
para escoger las mejores.

Don Juan
Fabio viene.

Sale Fabio

Fabio
Pues, señores,
¿qué hay de jornada y amor?

Don Juan
Redondilla
De amor, Fabio, poco o nada;
250
de jornada, no sé yo
que se vaya nadie.

Fabio
¿No,
haciendo tú la jornada?

Don Juan
Redondilla
¿Yo, Fabio? ¿Cómo o por quién?

Fabio
Por tu padre, y a la corte.
255
Mas bien es que se reporte
tu disgusto.

Pedro
Y tú también,
Redondilla
que ya se me alcanza a mí
esto.

Don Juan
(Mi daño recelo.
Por casarse ¡vive el cielo!
260
ordena mi muerte así.)

Fabio
Redondilla
Sabraslo, mas ten paciencia.

Don Juan
Di, Fabio.

Fabio
¿Direlo?

Don Juan
Sí.

Fabio
Que eres tonto.

Don Juan
¿Yo?

Fabio
Y que allí
aprenderás esta ciencia
Redondilla
265
que llaman cortesanía,
hablar bien y sentir mal.

Don Juan
No hay cosa a su engaño igual,
si no es la desdicha mía.

Sale don Fernando

Don Fernando
Redondilla
¿Sabes que te has de partir?

Don Juan
270
De Fabio, señor, lo sé,
pero adónde ni por qué
no me lo sabe decir.

Don Fernando
Redondilla
A la corte es donde vas;
la causa, en breves razones,
275
a saber obligaciones
de caballero, y no más.

Don Juan
Redondilla
¿Aquí no podré sabellas?

Don Fernando
¿Quién te las ha de enseñar?

Don Juan
El uso, el tiempo…

Don Fernando
Es buscar,
280
Juan, en los hielos centellas.
Redondilla
Hoy has de salir de aquí.
Tú tendrás tres mil ducados
todos los años, contados.
¿Quieres más?

Pedro
(Dile que sí.)

Don Juan
Redondilla
285
¿Tres mil al hijo de un hombre
como tú?

Don Fernando
Sean cuatro mil.
Pedro, aunque es algo sutil
y acá no tiene buen nombre,
Redondilla
vaya contigo, que allá
290
habrá lacayos y pajes
al uso, porque los trajes
no los sabemos acá.
Redondilla
Con esto, vente conmigo,
que quiero darte dinero.

Don Juan
295
Yo voy. –En rigor tan fiero,
¿qué puedo hacer, Pedro amigo?

Pedro
Redondilla
Sufrir a un padre, que, en fin,
es padre, y saber, señor,
que te está mucho mejor
300
si deseas ver su fin.
Redondilla
Y es hacienda en tu locura
más cierta que en su consejo,
porque es, el casar a un viejo,
abrirle la sepultura.

Vanse, y salen doña Leonor y Elisa, criada

Leonor
Redondilla
305
Este papel escribí.

Elisa
Y ¿qué le dices en él?

Leonor
Que mi desdicha cruel
me obliga a traelle así;
Redondilla
y que a no ser tan tirano
310
mi padre, sé que él tuviera
gusto y yo vida.

Elisa
¡Qué fiera
condición del trato humano!
Redondilla
¡Quererse un hombre mayor
casar antes de casar
315
su hijo!

Leonor
¿Quién puede dar
medio en extremos de amor?
Redondilla
Mi desdicha así lo ordena,
pues yo he tenido la culpa
y pues no tengo disculpa,
320
justo es que pague la pena.
Redondilla
Que si casada estuviera
con don Juan públicamente
desde que fue pretendiente
de mi voluntad primera,
Redondilla
325
no sintiera estos agravios.
Mas pues la culpa fue mía,
llore el alma, y a porfía
salgan quejas de mis labios,
Redondilla
pues lo siente el corazón.
330
¿Qué tropel de gente pasa
a las ventanas de casa?

Elisa
Paran. No sé la ocasión.
Redondilla
Una ventana han abierto
y este papel han tirado.

Leonor
335
El corazón me ha turbado.

Elisa
Abre ese papel.

Leonor
No acierto.
Redondilla
Mira quién es. ¡Ay de mí!

Elisa
¡Ay, señora! De camino
don Juan.

Leonor
Mi mal adivino.
340
Ya, sin duda, le perdí.

Elisa
Redondilla
Un lienzo lleva en los ojos.
Parece que va llorando.

Leonor
Ya me está el alma enseñando
la causa de estos enojos.
Lee
Soneto
345
“Mi padre, que contigo, Leonor mía,
no mía, dije mal, casarse intenta,
de ti, de sí, de mí mi vida ausenta,
y a la corte solícito me envía.
No quiere que en Jerez asista un día,
350
ni una hora, en que pudiera darte cuenta
de aqueste dulce amor que me atormenta,
que cuanto a ti se acerca me desvía.
Parto a morir, mi bien; y voy de suerte,
que, con dejar el alma en la partida,
355
tengo por mayor mal dejar de verte.
Cásate con mi padre y mi homicida,
pues perderé la vida por no verte,
y ganarás mi hacienda sin mi vida.”
Décima
¿Hay más ejemplos de amor?
360
¿Hay tirano más cruel?
¿Hay más piadoso papel?
¿Hay más notable valor?
Llegó al último rigor.
No puede pasar de aquí,
365
que el tiempo que muda ansí
en tal desdicha la dicha,
no hiciera tanta desdicha
si no fuera para mí.
Décima
Apenas pensé en el bien
370
cuando me le quita el mal;
desesperación igual
sin que esperanza me den,
y añadiéndole también
otro mal que me ha venido,
375
pues mi dicha me ha traído
a que venga a ser mujer
de un hombre que ha dado en ser
al mismo bien que he perdido,
Décima
Mas primero que tal sea
380
será cuerda la venganza,
necia la desconfianza,
justa la mentira fea.
El que en murmurar se emplea
será cuerdo y apacible,
385
amor con celos posible
y estimado sin agravio
en su tierra el hombre sabio,
que es el mayor imposible.

Elisa
Décima
Tus quejas son con razón,
390
no por el bien que has perdido,
que de aquello que no ha sido
no se tiene posesión,
mas por la fiera ocasión
por quien pierdes este bien.

Leonor
395
Antes, Elisa, que den
a este dueño, a este tirano
mi mano, con esta mano
me daré muerte también.
Décima
¿Para qué son los venenos
400
ni las romanas costumbres?
Aunque donde hay pesadumbres
los venenos lo son menos.
Los libros, de ejemplos llenos,
animarán mi flaqueza.
405
Aunque tiene tal nobleza,
vanos intentos serán,
pues a un tirano me dan
vendida por su riqueza.

Salen don Fernando y Fulgencio

Fulgencio
Leonor es esta.

Don Fernando
Dadme por turbado.

Fulgencio
Octava real
410
Hareislo por mostrar en la apariencia,
que ya principios son de desposado.

Don Fernando
El efecto nació de su presencia.
Causa a los ojos un temor sagrado
la hermosura en imagen de apariencia
415
de su divino Autor, y así se llama
ídolo de los ojos de quien ama.
Octava real
Hablalda, pues podéis.

Fulgencio
Leonor, advierte
que viene don Fernando a visitarte.

Leonor
Venga muy en buena hora (si es la muerte.)

Fulgencio
420
Hoy tienes nueva causa de alegrarte.
Tuya es la hacienda; tuya, Leonor mía,
que a la corte a don Juan, su hijo, envía.–
Octava real
Llegad, Fernando.

Don Fernando
Con estar presente,
la ocasión me parece que se pasa
425
de los ojos al alma que la siente.
Vuestra hermosura, que de amor me abrasa,
ha hecho que de aquí a don Juan ausente,
y con su prima allá en Madrid se casa;
que nadie quiero yo que os cause enojos,
430
pues sois la niña vos de aquestos ojos.
Octava real
Entraréis, por lo menos, en hacienda,
gracias a Dios, copiosa y descansada,
y, para que mi amor mejor se entienda,
en veinte mil ducados vais dotada.
435
Bien es verdad que sois tan rica prenda
que estáis en mucho menos empeñada;
mas yo os prometo que el servicio diga
a lo que tanto amor y dicha obliga.

Leonor
Octava real
Yo, señor, lo agradezco, y, vergonzosa,
440
me despido de vos.

Vase

Fulgencio
(Tengo sospecha
que no le ha dado gusto ser su esposa.
Mas a las cosas hechas, ¿qué aprovecha?)

Don Fernando
Nunca me ha parecido tan hermosa.

Fulgencio
Estáis apasionado.

Don Fernando
Satisfecha
445
dejo mi voluntad, de sí envidiosa.

Fulgencio
Aumentan los deseos la hermosura.

Don Fernando
¿Quién tuvo mayor bien? ¿Quién más ventura?

Vanse. Salen don Juan, Pedro y Fabio

Don Juan
Romance (tirada)
¿Dónde las postas están,
que muero si me detengo?

Pedro
450
Pienso que están boca abajo,
y dicen que vendrán luego.

Don Juan
¿Hay tal padre, Fabio amigo?

Fabio
No sé qué te diga de esto;
pero sé que le disculpa
455
amor.

Pedro
Disculpa de necios.
En cosas que son mal hechas
por deseos poco honestos,
luego se acogen a Amor,
sagrado en mozos, no en viejos.
460
Amor hizo a una doncella
deshonrar padres y deudos,
casar sin gusto de todos,
contra el cuarto mandamiento.
Amor hizo a la casada
465
que fuese ingrata a su dueño,
aunque una conozco yo
que dijo una vez riendo:
“¡Con qué gala mi marido
me dará agradecimiento
470
de haberle puesto y honrado
entre los signos del cielo!
¡Cuándo pensó ser tusón
del rey de España en el pecho,
saltador como un cabrito
475
y ligero como un ciervo?”
Amor hizo a la vïuda
de honesto recogimiento,
aforrar viejos monjiles
en colorados manteos.
480
Amor, en fin, lo hace todo;
él es malilla en el juego,
es español en Italia
y renegado en Marruecos.
¡Pobre Amor, qué lleva a cuestas
485
de traiciones y de enredos,
qué de engaños, qué de agravios!

Don Juan
Lo que de mi padre siento
no es que se quiera casar,
pues si yo soy su heredero,
490
¿quién duda que si se casa
vendré a heredarle más presto?

Pedro
¿Engáñaste?

Don Juan
¿Cómo así?

Pedro
Porque en siendo un hombre cuerdo,
antes le dará la vida
495
que la muerte el casamiento.
Los filósofos alaban
la moderación de Venus,
y así la pueden usar
con templanza los discretos.
500
Un hombre viejo que duerme
al lado de un ángel bello,
renueva luego la sangre
con su calor dulce y tierno.
Y lo que es más esencial
505
es el faltarles con esto
el cuidado de los hijos,
de los dotes, del sustento,
todo lo cual cesa el día
que vive un hombre contento
510
al lado de una mujer
que, con dos o tres requiebros,
le aduerme como en la cuna
las amas los niños tiernos.

Fabio
Ha dicho Pedro muy bien.
515
Mas ¿cómo dejas los celos
de una mujer moza, hermosa,
y el justo desabrimiento
que ha de tener su mujer?

Pedro
Porque yo la considero
520
noble y cuerda, y, siendo así,
querrás más un hombre cuerdo,
donde halla padre y marido,
que un temerario mancebo;
este juega o se enamora,
525
y de esto síguese luego
el gastar la hacienda mal,
las voces, los juramentos,
el llamarle injustamente
bajos nombres sin respeto,
530
afrentando de esta suerte
a sus padres y a sus deudos.
Luego muchos mojicones
y andar a todos diciendo
que rodó de una escalera,
535
para disculpar con esto
más cardenales que tiene
de Roma el Santo Colegio,
y menos gusto por dicha
gastado en brazos ajenos.
540
Mira tú cuánto mejor
es un hombre anciano y cuerdo,
donde halla una mujer
un eterno despensero
del perdigón en agosto
545
y en octubre del conejo.
No se ha inventado el tabí,
la gala y el uso nuevo,
cuando viene a casa el sastre,
y, por ventura, el mancebo,
550
con las galas de la boda,
habrá sustentado el juego.

Don Juan
Sí, mas si quería ausentarme
mi padre, ¿no fue mal hecho
que por necio me enviase
555
y me ausentase por necio?
¡Para enviarme a la corte
me quita el entendimiento!
¿No fuera mejor decir
que tiene en Madrid un pleito?
560
¿Hay escuelas en Madrid
que enseñan a ser discretos?
¿Todos son sabios allá?
¿No hay en la corte algún necio?
¡Cosa extraña! Pues creed
565
que todo el camino vengo
desconfiado de mí
y lleno de tantos miedos,
que el hablar a un cortesano
pienso que es atrevimiento,
570
que imagino que cualquiera
es un Demóstenes griego,
es un Cicerón romano
y es un Virgilio moderno.

Pedro
Nunca yo sentí, señor,
575
falta ninguna en tu ingenio,
que será lisonja darte
tan sutil entendimiento
como tienes en tu edad.

Don Juan
Ahora bien, yo no pretendo
580
ser necio por confiado
ni ser discreto tan presto.
Yo voy a Madrid, adonde
probar esta enigma quiero.
Tú, Pedro, has de ser don Juan
585
y yo tu criado Pedro;
que pues que mi padre dice
que soy ignorante y necio,
quiero, seguro a tu sombra,
ir en Madrid aprendiendo.
590
Y como en la guerra suele,
cuando hay peligro o concierto,
disfrazarse en general
con otras armas, yo quiero
ir a Madrid con las tuyas
595
y pase el primer encuentro,
que yo sabré, cuando sepa,
decir quién soy.

Fabio
Mal consejo.

Don Juan
¿Por qué si de él no resulta
daño y es cierto el remedio,
600
fuera de que este es mi gusto?

Pedro
Yo he estado un rato suspenso,
y en verte desconfiado
conozco que eres discreto.

Don Juan
Pues siendo discreto, y tanto,
605
Pedro, cuando yo resuelvo
una determinación,
no pido a nadie consejo.

Pedro
Alto. Sea, pues tú quieres.

Don Juan
Desde hoy, Pedro, eres mi dueño.

Pedro
610
¿Hágome grave?

Don Juan
Pues ¿no?

Pedro
¿Pongo de tema el sombrero?

Don Juan
También.

Pedro
¿Voy delante?

Don Juan
Sí.

Pedro
¿Hola?

Don Juan
¿Señor?

Pedro
Postas, necio.

Vanse, y salen Feliciano y doña Ana

Feliciano
Redondilla
Detén el paso, doña Ana,
615
no huyas de mí.

Ana
¿Qué es esto?
¿Feliciano descompuesto?

Feliciano
No te muestres más tirana.
Redondilla
Vite entrar en el jardín
y, aunque te estuve temiendo,
620
tus pasos vine siguiendo.
¡No huyas!

Ana
¿Piensas, en fin,
Redondilla
Feliciano, con tu amor
tan declarado y celoso,
de mi hacienda codicioso,
625
poner manchas en mi honor?
Redondilla
¡Salte fuera!

Feliciano
¿quién me ha visto?

Ana
Las paredes tienen ojos.

Feliciano
¡Ay de mí, que tus despojos
con vano desdén conquisto!
Redondilla
630
Dame palabra si quiera
de agradecer este amor.

Ana
Por huir de tu rigor
te la doy.

Feliciano
También quisiera,
Redondilla
pues ves que mi amor es justo,
635
que me des tu bella mano.

Ana
Tómala y vete.

Feliciano
Es en vano.
¡Ay, qué gloria!

Ana
¡Ay, qué disgusto!

Sale Lisardo, viejo

Lisardo
Redondilla
¿Hombre de la mano asido
de doña Ana? ¡Hazaña honrada!
640
(¡Mi padre!

Feliciano
No importa nada.)

Ana
Que soltéis la mano os pido.

Feliciano
Redondilla
Esta raya es de la vida,
tengáis la que yo os deseo,
que será bien larga creo,
645
pues no hay otra que lo impida.
Redondilla
Hijos tendréis; serán pocos...

Lisardo
¿Esta es la quiromancia?
Necio quien de ella se fía,
y los que la creen más locos.

Feliciano
Redondilla
650
Venus está favorable,
y en esta piramidal
punta...

Lisardo
¿Hay demasiado igual?

Feliciano
Se muestra, al fin, agradable
Redondilla
de un pensamiento, que creo
655
que os ha de costar cuidado.

Lisardo
A mí el veros me lo ha dado,
caballero, donde os veo.
Redondilla
¿Qué hacéis con doña Ana aquí?

Feliciano
Soy hermano de Finea,
660
y esta ciencia, que recrea
y alegra este rato así,
Redondilla
le pidió que le enseñara
doña Ana, que aquesta tarde
se visitaron.

Ana
Que guarde,
665
es justo, a ver en qué para.

Feliciano
Redondilla
Dadme, señor, vuestra mano,
así Dios os haga bien,
que quiero ver si también
es con vos mi estudio en vano.

Lisardo
Redondilla
670
¿Mi mano?

Feliciano
Dejad que diga
en qué mi ciencia se funda,
que en gusto a veces redunda.

Lisardo
Vuestro término obliga.

Ana
Redondilla
¿Hay más notable porfía?

Feliciano
675
Vos sois, señor, cuidadoso.

Lisardo
¿Qué es cuidadoso?

Feliciano
Celoso.

Lisardo
Conservar mi honor quería.

Feliciano
Redondilla
Gana tenéis de casaros.

Lisardo
¿Qué decís?

Feliciano
Aquesto os digo.

Lisardo
680
Ya vuestra ciencia bendigo.

Feliciano
Solo puede dilataros
Redondilla
este gusto el no tener
casada aquesta señora.

Lisardo
Aparte me oíd agora.
685
Digo que quiero creer
Redondilla
lo que hasta aquí no he creído.

Sale Inés

Inés
Ya de Jerez ha llegado
don Juan, tu sobrino.

Lisardo
Dado
me ha gusto haberos oído.
Redondilla
690
Volvedme mañana a ver.

Feliciano
¿Qué he de decir a Finea?

Ana
Que aquesta noche me vea.

Inés
Ya entran.

Lisardo
¿Pues sin tener
Romance (tirada)
la casa a punto, por Dios?
695
Que me alegro, Feliciano.

Ana
Trazas de amor fueron todas.

Inés
Ya tu sobrino ha llegado.

Sale Pedro, de galán, y don Juan y Fabio, criados

Ana
(¡Qué mal talle tiene, Inés!)

Pedro
dadme, señor, vuestras manos.

Lisardo
700
¿Las manos para qué son
cuando os aguardan los brazos?

Pedro
Guárdeos mil años el cielo.

Lisardo
Y vuestra vida otros tantos
aumente, sobrino mío.

Pedro
705
Y vos los viváis tan largos,
que al sol, dentro de una espuerta,
os saquen vuestros criados.
Tengáis más nietos que el Cid...

Don Juan
(¿Qué dice aqueste borracho?

Fabio
710
¿No le conoces?

Don Juan
Ya temo.)

Lisardo
¿Cómo venís?

Pedro
Vengo andando.
Y vos ¿cómo estáis?

Lisardo
Estoy,
de veros, maravillado.
Cierto que sois gentil hombre
715
y discreto.

Pedro
No soy tanto,
por no estar ducho en la corte,
como algunos cortesanos,
pero por eso me envía
mi padre a que estudie cuanto
720
convenga a un gran caballero.

Lisardo
(Mejor dijera a un caballo.
Cuanto me escribió su padre
todo es verdad.)

Don Juan
(Mentecato,
¿cómo hablas de esa suerte?

Pedro
725
Calla, señor, que yo hablo
lo que te importa.)

Lisardo
Sobrino,
hablad vuestra prima.

Pedro
Aguardo
que me la enseñéis, señor.

Lisardo
Llegad, doña Ana, a abrazallo.

Pedro
730
¡Oh, magnífica doña Ana!

Don Juan
(¿Qué dices?

Pedro
¿No es buen vocablo?

Don Juan
¿Magnífica a una mujer?

Pedro
Ya es malo entrar con un salmo,
demás que, como me dieron
735
las pastillas en llegando,
vísperas pensé que oía.)

Ana
Seáis, señor, bien llegado.
¿Cómo venís?

Pedro
Ya, señora,
gracias a Dios, me dejaron
740
ciertas descomposturillas
que tuve aqueste verano
de achaque de unos melones.

Don Juan
(¿Qué dices, Pedro?)

Pedro
Si he errado,
merezca yo, mi señora,
745
de ese ingenio soberano
perdón, como hombre que viene,
como veis, mal enseñado
y no está ducho en la corte.

Lisardo
Aquí lo más acertado
750
es que entréis a descansar
y que, con algún regalo,
os aliviéis.

Pedro
Decís bien,
y si hay que coma algo
mandéis que venga en volandas,
755
porque las postas me han dado
una hambre temeraria.

Lisardo
Adentro, sobrino, vamos.

Pedro
Vamos muy en hora buena.

Vanse los dos

Ana
¿Qué digo? ¿Ah, señor hidalgo?

Don Juan
760
¿Dice a mí vuesa merced?

Ana
Sí, señor.

Don Juan
Yo soy criado,
y no señor.

Ana
Mejor fuera,
si por lo exterior juzgamos,
que se trocaran las suertes.

Don Juan
765
Pues ¿no os agrada mi amo?

Ana
¿A quién queréis vos que agrade
tosco talle, ingenio bárbaro?

Don Juan
Trataréisle, que las cosas
nuevas no se aplican tanto
770
a la vista ni al oído.
Vos le estimaréis tratado.

Ana
Lo que no agrada al principio
no agradará con el trato.–
¿Hola?

Inés
¿Señora?

Ana
Ten cuenta,
775
Inés, con este criado,
que merece que se tenga.

Don Juan
Bésoos mil veces las manos.

Ana
¿Cómo es vuestro nombre?

Don Juan
Pedro.

Ana
(¡Oh, quién pudiera trocarlos!)

Vase doña Ana

Inés
780
Señor Pedro, en hora buena
sea vuesasted llegado
a Madrid.

Don Juan
Y vos, Inés,
hallada, por bien de entrambos.

Inés
785
¿A qué trajistes acá
este bárbaro?

Don Juan
A labrallo.

Inés
Así su padre lo escribe.

Don Juan
Es mi señor don Fernando
muy cuerdo.

Inés
Y vos para ser
790
su criado, muy gallardo.

Don Juan
Mal sabéis mi nombre.

Inés
¿Cómo?

Don Juan
Soy Pedro El desconfiado.

Inés
¿De quién?

Don Juan
De mí.

Inés
No eres necio.

Don Juan
(Bien se ha trazado mi engaño.)


Acto II

Salen Pedro y Lisardo

Lisardo
Redondilla
795
Esto vuestro padre escribe.

Pedro
En fin, ¿él no se ha casado?

Lisardo
Como lo tiene trazado,
con esta esperanza vive.
Redondilla
Solo me escribe, don Juan,
800
cómo os va de entendimiento.

Pedro
Harto mejor que él, pues siento
los peligros en que están
Redondilla
los hombres de aquella edad
que se casan con mujeres
805
que estiman más sus placeres
que la mayor calidad.
Redondilla
Escribilde, que le importa,
aunque su gracia me cueste,
que hay cierto signo celeste
810
que vida y honor acorta,
Redondilla
hacienda y valor abrasa,
y que tome mi consejo;
que, aunque está rico, está viejo
y ya de setenta pasa.
Redondilla
815
Punto, aunque no se le acuerde,
que al juego del casamiento
no gana, aunque está contento,
porque es a la ganapierde.

Lisardo
Redondilla
Que ya sois otro prometo,
820
y que más a vos me aplico
viéndoos tan discreto y rico.

Pedro
Bueno, a fe; ya soy discreto.
Redondilla
Pues cuando no me reporte
contra mi buen natural,
825
y comience a decir mal,
que es discreción de la corte,
Redondilla
vos veréis qué entendimiento
tengo.

Lisardo
Y yo pretendo ya,
pues vuestro padre lo está,
830
tratar vuestro casamiento,
Redondilla
que ya con gusto os escucho.

Pedro
Todo lo aprendo de vos.

Lisardo
Corte, al fin.

Pedro
¡Gracias Dios
que voy estando más ducho!
Redondilla
835
Mas ¡por Dios! que será bien
casar en Madrid a efeto
de que, pues ya discreto,
ella lo sea también.
Redondilla
Que una mujer en la corte
840
es imposible ser necia,
y más cuando ella se precia
de que esta fama le importe.
Redondilla
Pues para tomar el grado
de doctas, gastan, señor,
845
cursos de calle Mayor
y quod libetos del Prado.

Lisardo
Redondilla
La que yo os tengo de dar
no trata de esas materias.

Pedro
¿Ni pide ni trata en ferias?

Lisardo
850
Si vos la queréis fiar,
Redondilla
a de ser a vos.

Pedro
¡Por Dios!

Lisardo
Aquesto os quiero advertir,
y solo os puedo decir
que es buena como vos.

Vase Lisardo, y sale don Juan

Don Juan
Redondilla
855
Todo lo estuve escuchando.
¿Él, en fin, no se ha casado?

Pedro
Lisardo así lo ha contado,
mas dice que está aguardando.
Redondilla
Aquesta carta te escribe.
860
Léela.

Don Juan
Cuando se case,
no hayas miedo que me abrase,
que mi fe en doña Ana vive.
Lee
“Lisardo me ha escrito que vais aprendiendo con gran aprovechamiento el lenguaje y el estilo de la corte, y me he holgado mucho. Hijo, mirad que la hacienda sin sabiduría es un caballo con un bozal y campanillas de plata.”
Redondilla
No leo más.

Pedro
¿Rómpesla?

Don Juan
Sí,
porque como se ha casado
865
por parecer desposado,
llega el ser necio hasta aquí.
Redondilla
¿Son cosas para sufrillas?

Pedro
Esa carta en parte alguna.
Mas me parece tribuna.

Don Juan
870
¿Cómo?

Pedro
Tiene campanillas.

Don Juan
Redondilla
¡Lindas necedades tiene!

Pedro
Ya parece desposado
tu padre. Un mes ha pasado
y dinerillo no viene,
Redondilla
875
y en la corte el oro es
el primero movimiento,
es de este molino el viento
y de este cuerpo los pies;
Redondilla
es el polo de esta esfera,
880
luz de aqueste caminante,
de este reloj el volante,
timón de toda galera;
Redondilla
es de este viaje el Norte
y el alma que le da el ser,
885
que tener y no tener
son linajes de la corte.
Redondilla
Quien tiene en plata labrada
armas del Rey español,
vive en la Puerta del Sol;
890
quien no, en la Puerta Cerrada.

Don Juan
Redondilla
¡Ay, Pedro! Ya ni riqueza,
ni valor, ni honor estimo;
solo a conquistar me animo
de doña Ana la belleza.
Redondilla
895
Su beldad me tiene loco.
Ya murió doña Leonor,
al menos para mi amor.

Pedro
Ya tus desengaños toco.
Redondilla
Muy mal hiciste en no ver
900
si tu padre algún dinero
te envía.

Don Juan
Juntar espero
los cascos.

Pedro
¿Podrás leer?

Don Juan
Redondilla
Aqueste dice: “Ese pí.”
¿Ese pí? ¿Mas si es dinero?

Pedro
905
Juntarles con estos quiero.

Don Juan
¿Cómo dice?

Pedro
Dice así:
Redondilla
“Ese pícaro de Pedro...”
¡Vive Dios!

Don Juan
¡Lindos desdenes!
¡Oh, qué buen crédito tienes!

Pedro
910
Esto, de servirte, medro.
Redondilla
Mas ¿qué me darás, señor,
y aquí te daré un papel
que tu vida estriba en él?

Don Juan
¿De quién?

Pedro
De doña Leonor.

Don Juan
Redondilla
915
No me le des.

Pedro
¿De esa suerte
me respondes?

Don Juan
El ausencia
te responda.

Pedro
Es inclemencia
mostralla rigor tan fuerte.
Redondilla
920
Léela.

Don Juan
Por ti la leo.

Pedro
Quizá te avisa algún daño.

Don Juan
Si en doña Ana no hay engaño,
solo a doña Ana deseo.
Lee
“Después que te ausentaste de Jerez, dejándome sin tu vista, en poder de tu padre…”
Redondilla
¡Oh, qué enfadoso papel!

Pedro
925
¿Rompístele?

Don Juan
¿Aquesto dudas?

Pedro
¡Oh, ausencia, todo lo mudas;
bien te llamaron cruel!

Don Juan
Redondilla
¿Qué quieres, si ya doña Ana
930
me ha vencido de manera
que cien mil almas le diera?

Pedro
Sí, mas es cosa tirana,
Redondilla
señor romper el papel.

Don Juan
¿Fueron las heridas graves?

Pedro
935
¿El apólogo no sabes
que un sabio refiere a él?

Don Juan
Redondilla
¿Cómo?

Pedro
El papel cierto día
a Júpiter se quejaba
de que cada cual llegaba
940
a escribir lo que quería.
Redondilla
Que se pedían en él
siempre dineros prestados,
y que los libres y honrados
eran esclavos por él,
Redondilla
945
que solo en un “Sepan cuantos…”
y en un “Vieren cómo yo…”
la libertad se perdió,
la hacienda y vida de tantos.
Redondilla
Júpiter, los dos espejos
950
vueltos en fuego cruel,
respondió: “Sabes, papel,
que te hicieron trapos viejos?
Redondilla
Si miras por ti notorias
tantos títulos, noblezas,
955
honras, estados, riquezas,
blasones, timbres, vitorias,
Redondilla
del lienzo que se vistieron
damas y reyes salió
esa parte que te honró,
960
los demás de pobres fueron”.
Redondilla
Con esto se fue el papel,
y, aunque se rasgue o se queme,
sufre y calla, porque teme
que le han de infamar en él.
Redondilla
965
Que no son cuerdos consejos
querer dar causa los hombres
a que les digan sus nombres
si vienen de trapos viejos.

Don Juan
Redondilla
Dijo bien, mas aquí viene
970
doña Ana. Ponte el sombrero.

Pedro
Ya soy don Juan. Fingir quiero
lo grave.

Don Juan
Buen aire tiene.

Sale doña Ana e Inés

Inés
Redondilla
(Notable es la gallardía
del criado.

Ana
Verle quiero.

Inés
975
El solemne majadero
está con él.)

Pedro
¡Prima mía!

Ana
Redondilla
¿Oh, mi señor!

Pedro
No más bella
se muestra que vos agora
en abril la fresca aurora,
980
si viene almuerzo con ella.
Redondilla
Sois tan derecha y tan linda
como un ciprés por agosto,
pues vuestro jubón angosto
no hay corazón que no rinda.
Redondilla
985
Siempre que derecha os veo
pienso cuán bien repartida
tendréis el alma.

Ana
Escogida
curiosidad. Ya no creo
Redondilla
que sois el que vino aquí.

Pedro
990
Soy ya cortesano, y mucho,
porque antes no estaba ducho.

Ana
Y ¿cómo entendéis que en mí,
Redondilla
por ser derecha, estará
el alma más descansada?

Pedro
995
¿No dicen que aposentada
en todo su cuerpo está?

Ana
Redondilla
Así es verdad.

Pedro
De ese modo,
en un derecho ha de estar
derecha, si ha de ocupar
1000
las partes del cuerpo todo.

Don Juan
Redondilla
(Bravos desatinos forjas.)

Pedro
Luego siendo contrahecho
un hombre de espalda y pecho,
llevará el alma en alforjas.

Ana
Redondilla
1005
El alma no ocupa el todo
como cosa corporal.

Pedro
Soy físico mazorral
y búrlome de este modo,
Redondilla
aunque, por ser contrahecho,
1010
conozco cierto letrado
que, con haber estudiado,
no vuelve por su derecho.
Redondilla
Mas dejando lo que llama
la corte filaterías,
1015
¿cómo os halláis estos días
que hacéis estrado la cama?

Ana
Redondilla
No sé qué nuevo accidente
ha dado en darme pesar.

Pedro
Voy un médico a llamar.

Ana
1020
¿Para qué si está presente?

Pedro
Redondilla
¿Luego no puedo curaros?

Ana
Yo por los ojos me curo.

Pedro
¡San Blas!

Ana
¿Qué decís?

Pedro
Que os juro
que voy al punto a sacaros,
Redondilla
1025
por tal favor, una gala.–
Ven, Pedro.

Don Juan
(¡Bravo galán!)

Pedro
¿Qué ensillan?

Don Juan
El alazán.

Pedro
1030
Pues subánmelo a la sala.

Don Juan
Redondilla
Eso, ¿cómo puede ser?
¿Ha de subir la escalera
un caballo?

Pedro
¿No pudiera?
¿De qué le sirve aprender
Redondilla
1035
en la corte?

Don Juan
¿Estás en ti?

Pedro
Y viendo que cada día
la subo yo, bien podía
tomar el ejemplo en mí.

Vase

Don Juan
Romance (tirada)
Aunque se va mi señor,
1040
tengo que hablaros, señora.

Ana
¿Tienes, Pedro, que decirme?
¿Estás mal? ¿Fáltate ropa?
¿No estás a gusto en Madrid?
¿Trajiste alguna memoria?
1045
¿Quieres mudar de aposento?
¿Quieres que le diga agora
a mi padre que un vestido
te saque?

Don Juan
No, mi señora,
yo tengo lo necesario.
1050
Pero si tú no te enojas
y me das licencia, aquí
te diré lo que, con otras
palabras más eficaces,
me han rogado.

Ana
Di en buen hora.

Don Juan
1055
Un gallardo caballero,
que Feliciano se nombra,
galán como el mismo sol
y de bizarra persona,
a quien tú conocerás…

Ana
1060
Ya le conozco, que ronda
cada día mis ventanas
con una traza ingeniosa.

Don Juan
Aqueste, pues, me ha pedido
que de su parte, señora,
1065
este recado te diese…

Ana
¿Cuál es?

Don Juan
Que su amor conozcas
y que le pagues también,
pues que las piedras y losas,
las rejas y los balcones,
1070
con ser, como piedras, sordas,
se han enternecido en ver
sus pasiones amorosas.
Desde su niñez, me dijo,
que una alma que tenía sola
1075
te ofreció, y te diera mil
si fuera dueño de todas.
Cuando sales de tu casa
en tu silla o tu carroza,
va siguiendo tus pisadas,
1080
siendo de tu cuerpo sombra.
Para su esposa te quiere,
y de mi parte, señora,
te suplico que le pagues
esta acción tan amorosa,
1085
pues da en la traza más cierta,
porque es ir en mulas cojas
enamorar a lo largo
y el casarse es tomar postas.
Y no me tengas a mal
1090
hablarte de aquesta forma,
sino a lástima que tuve
de verle verter, señora,
muchas lágrimas envueltas
entre razones piadosas.
1095
Respóndele ¡por tu vida!

Ana
¿Tú quieres que le responda?

Don Juan
Si tú gustas.

Ana
Aquí aguarda.

Vase doña Ana

Inés
¿Tú andas en estas obras?

Don Juan
Pues ¿qué te parece, Inés?
1100
¿Es por ventura deshonra
ser casamentero un hombre?

Inés
Lindamente sobredoras
el oficio de alcahuete.
Si de esa suerte los nombras,
1105
será oficio, como muchos,
que se venden y se compran.

Don Juan
¿Qué quiere decir agente?

Inés
Hombre que hace y que negocia
los negocios de otro.

Don Juan
Pues
1110
¿no te parece que toca
aquese nombre a quien trata
una agencia tan forzosa?
¿Sabes qué es conglutinar?

Inés
No me hables jerigonza.
1115
Así te dé Dios que sepas
tu lengua, que es lo que importa.

Don Juan
Más dejando aquesta ciencia
de la cortesana pompa,
¿cómo va de amor con Fabio?

Inés
1120
Haz, por ventura, que ignoras
lo que me debes.

Don Juan
¿Yo a ti?

Inés
Sí, Pedro; pues en la hora
que a aquesta casa llegaste
yo te ofrecí el alma propia
1125
envuelta en dos mil ternezas.

Don Juan
Si la lavas y almidonas
si le das cintas y guantes,
¿cómo niegas que le adoras,
Inés?

Inés
Porque aquese amor
1130
no le funda en otra cosa
que en decirme: “Sora Inés,
jabóneme esa valona.”
Tú sí que a mí me desprecias,
quizá por amor de otra.

Don Juan
1135
Si a otra quiero, mi Inés bella,
fálteme tu luz hermosa.

Inés
Dame un abrazo.

Don Juan
Aquí estoy.
Suelta.

Inés
¿Cómo?

Don Juan
Tu señora.

Sale doña Ana

Ana
Redondilla
¿Qué es esto?

Don Juan
¿Ya no lo ves?

Ana
1140
¿Queríasla tú abrazar?

Don Juan
No, señora, que probar
quiso cierta duda Inés.

Ana
Redondilla
¿Qué duda?

Don Juan
Sin duda fue
esto con intento llano;
1145
si había de mano a mano
lo que hay de la frente al pie,
Redondilla
y por eso abrió los brazos.

Ana
¿Y tú medillos querías?

Don Juan
Era juego.

Ana
¿Juego hacías,
1150
Pedro, con Inés, de abrazos?–
Redondilla
¡Vete adentro!

Inés
Siempre fuiste
rigurosa.

Vase Inés

Ana
Este rigor…
¿Cuánto va que a tu señor
se lo digo?

Don Juan
Pues ¿qué viste?

Ana
Redondilla
1155
Un hombre de tu persona,
Pedro, que pudiera honrar
a un rey, ¡se pone a abrazar
una qué sé yo, fregona!
Redondilla
¿Estás loco? ¿Estás en ti?

Don Juan
1160
Yo soy tan desconfiado,
que aun no merezco el cuidado
de Inés.

Ana
¿Cómo no? ¡Ay de mí!
Redondilla
Levanta los pensamientos,
pues Dios te ha dado valor,
1165
y ponle, Pedro, a tu amor
otros mayores cimientos.
Redondilla
Tú tienes talle y valor,
y, aunque sirves, podría ser
que alguna noble mujer
1170
que te dé hacienda y honor,
Redondilla
te estime, como yo estimo,
el valor que miro en ti.

Don Juan
Yo, señora, siempre fui
siervo humilde de tu primo;
Redondilla
1175
dentro en su casa nací,
no conozco otro señor;
si es que tengo algún valor
de su casa lo adquirí,
Redondilla
cuanto y más que yo no siento
1180
en mí valor si no es
que, por burlarme, me des,
con tu raro entendimiento,
Redondilla
esas alabanzas.

Ana
(Creo
que ya me voy declarando.)
1185
Yo, Pedro, estoy alabando
la nobleza que en ti veo,
Redondilla
y cree que si mi primo,
fuera del noble blasón,
tuviera tu discreción
1190
y talle que tanto estimo,
Redondilla
que ya estuviera casada
con él, mas es el Amor
un absoluto señor
que quiere lo que le agrada.

Don Juan
Redondilla
1195
Si yo supiera, señora,
de la materia de amar,
o aquel estilo de hablar
del amante que te adora
Redondilla
el Amor me hubiera dado,
1200
de uno y otro me valiera;
y, si me amaran, no fuera
quizá tan desconfiado.

Ana
Redondilla
Pues yo te quiero enseñar,
Pedro, liciones algunas,
1205
con que, en dichosas fortunas,
te podrás aprovechar.

Don Juan
Redondilla
Pues si en tus manos me pones
podré salir gran letrado,
para que me den el grado
1210
tan divinas perfeciones.

Ana
Redondilla
Sea la lición primera,
Pedro, el procurar saber
cómo una noble mujer,
cuando ajeno amor la altera,
Redondilla
1215
se declara a un hombre humilde
como tú lo eres agora.

Don Juan
[Aparte]
(Si es que doña Ana me adora,
ojos, mi pena decilde.)

Ana
Redondilla
A quien se fio de ti
1220
este papel has de dar,
y quédate a repasar
esta lición que te di.

Vase

Don Juan
Endecasílabos sueltos (tirada)
¿Qué es esto, Amor? ¿Si ya doña Ana sabe
que soy don Juan y como a mí me adora,
1225
o si su liviandad ha sido tanta
que siendo Pedro yo, y criado suyo,
como a Pedro me adora? Mas ¿qué digo?
¿Las estrellas del cielo de su cara
habían de alumbrar el cielo humilde
1230
de un vil criado? ¡Vive Dios! que Pedro
o Fabio mis intentos le han contado
y como a primo suyo me ha entregado
su libertad y amor, honor y vida,
que es imposible que mujeres nobles
1235
su calidad empleen en sujetos
tan bajos, tan humildes e imperfectos.

Salen Pedro y Fabio

Fabio
Ya no quiere a Leonor, por Ana muere.

Pedro
¡Quién tan grande mudanza imaginara!

Fabio
Es el ausencia madre rigurosa
1240
del desdén y el desprecio.

Pedro
Don Juan, Fabio.

Don Juan
(Si esto es verdad, yo vengaré mi agravio.)
¿Cuál de vosotros, pícaros, bergantes,
que soy don Juan ha dicho?

Pedro
Yo, a lo menos,
mi parte [te] aseguro.

Fabio
Pues si hubiere
1245
en Madrid quien dijere que yo he sido
quien lo ha dicho, la espada en cuyo puño
pones la mano me atraviese el alma.

Don Juan
¿Que ninguno lo ha dicho de vosotros?

Pedro
Mi parte [te] aseguro.

Fabio
Yo la mía.

Don Juan
1250
Pues ¿cómo, si doña Ana no lo sabe,
aquí como a su primo me ha tratado
y su amor libremente declarado?

Pedro
Porque es mujer.

Don Juan
¿Porque es mujer? No, Pedro.

Fabio
Pedro te ha dicho bien, que las mujeres
1255
no miran más que al gusto, no a la honra.

Pedro
Si vengo a ser su primo y ser su esposo,
de tosco talle y de grosero ingenio,
y en ti mira, señor, partes tan justas
para estimarte, ¿para qué te espantas?
1260
Tu traje, aunque es de Pedro, claramente
se echa de ver que no es de Pedro el talle,
y el talle ayuda mucho a los vestidos,
que en quien le tiene ruin están vencidos.
Cuando tú parecieras por tu talle
1265
doctor de monos, padre de mochuelos,
¿qué importarían rasos, terciopelos,
tabíes, espolines ni cambrayes?

Fabio
Dice Pedro muy bien y anda acertado.

Pedro
Cuando tú fueras mal proporcionado,
1270
que durmieran tus pobres pantorrillas
en esos colchoncicos que se venden
y a lo medio mujer enamoraras,
bien es que tú temieras y pensaras
que alguno de nosotros te ha vendido;
1275
mas tu sospecha en celos ha nacido.

Fabio
Digo que dices bien.

Pedro
Es cosa cierta
que nunca las mujeres más desean
que su mismo apetito.

Don Juan
Calla, necio,
que adoro su virtud.

Pedro
Y yo la precio.

Sale Julio

Julio
Redondilla
1280
¿Quién es el señor don Juan?

Don Juan
(Ponte de presto el sombrero.)

Pedro
¿Qué preguntáis, majadero?
En lo bizarro y galán
Redondilla
¿no echáis de ver que soy yo?

Julio
1285
Lo discreto no sabía,
lo galán aún no lo vía.

Pedro
Pues aprendedlo.

Julio
¿estoy yo
Redondilla
obligado? ¿Es gran delito
el saber lo que no veo?

Pedro
1290
Sí, pues yo en el rostro leo
lo que está en el alma escrito.

Julio
Redondilla
Y ¿qué le parezco yo?

Pedro
Hombre de poco dinero.

Julio
Pronóstico verdadero.

Pedro
1295
¿No lo tenéis?

Julio
Señor, no.

Pedro
Redondilla
Ni yo tampoco.

Julio
¡Ojalá
que yo lo tuviera así!

Pedro
Mi tesoro está aquí,
que ni una blanca me da.

Julio
Redondilla
1300
Feliciano, mi señor,
os viene a besar las manos.

Pedro
Ándase estos cortesanos
gastando muy buen humor.

Sale Feliciano

Feliciano
Romance (tirada)
Holgando de conoceros,
1305
vengo a besaros las manos,
señor don Juan, que es razón
que los viejos cortesanos
visiten los que son nuevos.

Pedro
Riñendo estos dos criados
1310
me hallará vuestra merced.

Feliciano
Pues ¿cómo? ¿Han faltado en algo?
Que parecen hombres nobles.

Pedro
Son grandísimos bellacos.
A este mandé que llevase
1315
el alazán a palacio,
y hase estado con el otro
toda la tarde jugando.–
¡Pícaro! ¡Bergante!

Don Juan
Mire
vuesa merced…

Pedro
¿Habláis alto?

Don Juan
1320
Pues ¿qué culpa tengo yo
de lo que ha tardado Fabio?

Pedro
Fabio también ha de ir,
que mi señor don Fernando
me escribe que al fin de aqueste
1325
me enviará dos mil ducados.

Feliciano
¿Estáis falto de dineros?
¿No los tenéis? ¿Queréis algo?
Que ya sé que no queréis
pedírselos a Lisardo.
1330
Decildo ¡por [vida] vuestra!

Pedro
Algo estoy necesitado,
que no puede un forastero
que viene a estar de prestado
cumplir sus obligaciones
1335
si no es prometiendo y dando.
Llevome Fabio antiyer
en casa de un buen letrado,
que dan él y su mujer
pareceres extremados,
1340
y dile cuatro sortijas
para las mejores manos
que han hecho labor en bolsas
ni tomado tanto a tantos.
En cas de una cortesana
1345
me llevó cierto hidalgo,
y dila, para un manteo,
veinte doblones de a cuatro.
Escribiome doña Laura,
Feliciano, que ha llegado
1350
de Calahorra empreñada
en un coche, y dile…

Feliciano
¿Cuánto?

Pedro
Cien escudillos de a dos.

Feliciano
¡Pesia tal! Si vais gastando
a esa traza, poca hacienda
1355
tiene el señor don Fernando
para gastar en Madrid,
porque en oliendo su trato
de un moscatel a esta traza,
no hay plato de miel que tanto
1360
frecuenten moscas ni casa
de astrólogo judiciario
como la vuestra, don Juan.

Pedro
Algo he dado, Feliciano;
demás que dar unos días
1365
es alta razón de estado,
y después ir dando perros
a cuenta de lo pasado,
a las humildes, de falda;
a las melindrosas, bracos;
1370
a las soberbias, lebreles,
y a las taimadas, alanos.
Mas esto aparte, yo quiero
que me deis sobre un caballo
doscientos ducados.– Pedro,
1375
llévese luego un caballo
en cas del señor.

Feliciano
Teneos,
que no es menester llevallo.
Véngase Pedro con Julio.

Don Juan
Yo voy a cierto recado,
1380
y con Julio podré irme.

Pedro
Quédate, Pedro.– Ven, Fabio.

Feliciano
Da, Julio, al señor don Juan
doscientos ducados.

Julio
Vamos.

Vanse. Quedan Feliciano y Don Juan

Feliciano
Endecasílabos sueltos (tirada)
Ya deseaba verte, Pedro amigo,
1385
iris divino que la paz señala,
mensajero del cielo a quien envío,
desde la tierra de mi humilde pecho,
suspiros tiernos, amorosas ansias.
¿Qué respondió aquel ángel?

Don Juan
Sin albricias,
1390
te daré este papel.

Feliciano
El alma es tuya,
y mi hacienda también.

Don Juan
Léele ahora.

Feliciano
En sus letras el alma se atesora.
Lee
“Mi padre tiene concertado de casarme con don Juan, mi primo, aunque contra mi gusto. Si alguno lo estorbase, aún podría tener esperanza doña Ana”.

Don Juan
¡Papel notable!

Feliciano
Oráculos he visto
que hablaban de esta suerte antiguamente.Difícil es la gloria que conquisto,
1395
Difícil es la gloria que conquisto,
pero no tanto al que estorbar intente
que se case con él.

Don Juan
(¿Si habla conmigo
doña Ana en el papel? Sí, pues ha dado
esperanza a mi fe tan grande?)

Feliciano
¿Hay cosa
1400
tan cruel que una bestia digna sea
de gozar aquel ángel soberano?
Perdona, Pedro, tú, que, aunque le sirves,
los celos mueven mi atrevida lengua.

Don Juan
Tenéis razón.

Feliciano
¿Quieres servirme, Pedro?
1405
Serás el dueño de mi propia vida,
de mi hacienda y de mi casa.

Don Juan
A don Fernando,
su padre y mi señor, debo amistades,
y así no puedo hacer lo que me mandas;
mas servirete como al mismo dueño
1410
a quien yo sirvo agora.

Feliciano
Pedro amigo,
quisiera hablalla y no sé de qué modo.

Don Juan
Habla a don Juan, y aquesta misma noche
le saca, como sueles, y, en dejándole
fuera de casa entretenido, entra.
1415
Yo estaré en esta esquina, donde puedes,
estando prevenida ya doña Ana,
seguramente hablalla.

Feliciano
Bien has dicho.
Quiero hablar a don Juan.

Don Juan
Ya vendrá presto.

Feliciano
Noche, si tal ventura me concedes,
1420
levantaré una estatua de alabastro
a tu inmortalidad. Doña Ana bella,
ten piedad de este amante, que a tus puertas
llega por fin de su dichosa empresa.–
Pedro, quédate, adiós, y no te olvides
1425
de lo que hemos tratado.

Don Juan
Aquí te aguardo.
Vase Feliciano
Con razón dudo, y temo, y me acobardo.
Redondilla
Amor, ¿qué quieres de mí?
Ya fue mi esperanza vana.
Pero ¿si acaso doña Ana
1430
en el papel me habló?

Sale doña Ana, y estará escondida

Ana
Sí.

Don Juan
Redondilla
Alguno que no advirtió
respondió a mi intento vano.
¡Ay, cielos! ¿Si Feliciano
será tu marido?

Ana
No.

Don Juan
Redondilla
1435
Esto no es sin ocasión.
¿Que vos me habéis escuchado?

Ana
¡Oh, señor desconfiado!
¿cómo le va de lición?

Don Juan
Redondilla
Hasta agora bien me ha ido,
1440
y me fuera, mi señora,
si un papel no viera agora
donde mi muerte he leído.
Redondilla
Pues cuando ya mi esperanza
el cielo quiso adquirir
1445
de vuestra gracia, al subir
le faltó la confianza.

Ana
Redondilla
¿Qué decía en solos dos
renglones?

Don Juan
Que el que estorbase
el casamiento, esperase.

Ana
1450
Estorbaldo, y seréis vos.

Don Juan
Redondilla
Soy un humilde criado
y es soberbio su poder:
en llegando uno a querer
¿no ha de estar desconfiado?

Ana
Redondilla
1455
Levanta los pensamientos,
no temas, que quien te dio
antes que te conoció
tan altos merecimientos,
Redondilla
también sabrá, Pedro, darte
1460
industria que valer pueda
para desclavar la rueda
que tiene de levantarte
Redondilla
hasta la luna; confía
en ingenio de mujer.
1465
O mi honor he de perder,
o se ha de llegar el día
Redondilla
de ser tu esposa.

Don Juan
No puedo
de mi ventura creer.
¿Que en tanto bien me he de ver?
1470
Que a tu amante tengo miedo.
Redondilla
Humilde soy, altos son
y yo estoy desconfiado.

Ana
Junto a los olmos del Prado,
que es de Madrid recreación,
Redondilla
1475
se criaba un arbolillo
en una huerta, y rogaba
al que de él más cerca estaba,
que era su muerte y cuchillo,
Redondilla
que le dejase crecer;
1480
y el olmo presuntuoso,
de sus ramas ambicioso,
ni el sol le dejaba ver.
Redondilla
“Arbolillo –le decía–,
conténtate con vivir
1485
donde me puedas servir.”
Pero llegó, Pedro, el día
Redondilla
en que la villa intentó
ensanchar el verde suelo,
y el olmo, atrevido al cielo,
1490
cortado al suelo cayó.
Redondilla
El arbolillo, ya dueño
del sol, dijo: “Estos asaltos
da la fortuna a los altos,
mas me quiero ser pequeño.”

Vase

Don Juan
Octava real
1495
Fuese mi sol. Quedé en la noche oscura
de mis temores. Raro y claro ejemplo
de que lo más excelso menos dura,
si las mudanzas de mi amor contemplo,
pues los que estaban en inmensa altura,
1500
como columnas del celeste templo,
cayeron, donde, cuantos los miraron,
en sus desnudos troncos se sentaron.
Octava real
No soy el arbolillo que imagina
doña Ana aquí, sino un desconfiado
1505
que por la corte sin temor camina
de sus Sirtes y Euripos espantado.
Sirena ha sido, y a su voz divina
quiere el justo temor llevarme atado,
pues no he de descubrirme hasta aquel día
1510
que sepa que ya sé lo que quería.

Vase. Salen de noche Feliciano y Pedro, Fabio y Julio, criados

Feliciano
Romance (tirada)
No sé más casas.

Pedro
¡Que esté
todas están cerradas!

Feliciano
Bien estábamos con Silvia.

Pedro
Los hidalgos me enfadaban.

Feliciano
1515
Pues qué, ¿no eran muy discretos?

Pedro
Eso en la corte les falta.

Feliciano
¿Cómo?

Pedro
Estando en un corrillo
todos los que en él se hallaban,
de los que faltan allí
1520
dicen que no saben nada,
luego, si se juntan otros
y ellos ausentes se hallan,
refieren de ellos lo mismo.

Feliciano
Es verdad.

Pedro
Por esta causa
1525
os he dicho que en Madrid
no sabe ninguno nada.

Feliciano
Muchos hay de grande ingenio.

Pedro
De la corneja se canta
que salió de ajenas plumas
1530
para unas fiestas, gallarda,
y que, viniendo los dueños,
se las quitaron, y estaba
después afrentada y fea.

Feliciano
¿A qué propósito?

Pedro
Aguarda.
1535
¿Cuál quedaría Madrid
si Valencia, si Granada,
Sevilla y otras ciudades
le quitasen tantas almas
como de todas concurren?

Feliciano
1540
Es la maravilla octava,
porque es Madrid un compuesto,
don Juan, de provincias varias,
y con Madrid compararon
la cueva de Salamanca;
1545
siempre, de los muchos que entran,
se queda alguno.

Fabio
Aquí para,
que parece que oigo ruido
de músicos y guitarras.

Pedro
¿Quién vive aquí?

Feliciano
Dos doncellas,
1550
en opinión.

Pedro
¡Linda chanza!

Feliciano
Y una vieja que las rige,
que las enseña y estafa.

Pedro
Entremos dentro.

Feliciano
Escuchemos
primero.

Fabio
Hacia allí te aparta.

Pedro
1555
Mas vámonos, Feliciano,
que temo en aquestas casas
un infortunio terrible,
y estas ninfas no me agradan.

Feliciano
Dichoso vos que os casáis
1560
con mi señora doña Ana.

Pedro
(¡Por adónde la encajó!

Fabio
Amor, Pedro, luego trata
de lo que tiene en el pecho.)

Sale don Juan

Don Juan
(Mi prima venir me manda
1565
[a] hablalla por el balcón.)

Sale doña Ana al balcón

Ana
(¿Es Pedro?

Don Juan
Yo soy.

Ana
¡Que tanta
ventura me ofrezca Amor!)

Feliciano
(Don Juan, advierte y repara
que anda por la calle gente,
1570
y que hablan en la ventana.

Pedro
Déjame llegar, que quiero
reconocellos.)

Don Juan
¿Quién pasa?

Feliciano
¿Ah, caballero?

Don Juan
¿Qué quiere?

Feliciano
Pase adelante. ¿Qué aguarda?

Don Juan
1575
No quiero.

Feliciano
Pues de esta suerte
pasará.

Ana
(¡Desdicha extraña!)

Meten todos mano

Fabio
¡Demonio es el hombre!

Pedro
Escucha,
¿es Pedro?

Don Juan
¡Señor!

Pedro
Repara,
1580
pícaro, en que estoy aquí.
¿Cómo en estas cosas andas?

Don Juan
Púseme esta capa tuya
por honrarme con tu capa,
que me dijo Inés que aquí
1585
esta noche me aguardaba.

Pedro
Suelta la espada, borracho.

Feliciano
Dádsela, don Juan, que tanta
valentía la merece.
(Aficionado le estaba,
1590
y agora estoy mucho más.)

Fabio
La casa está alborotada.

Feliciano
Entrá a acostaros, don Juan.

Pedro
Entro, y muy de mala gana,
por no haber hecho…

Feliciano
Callad.

Pedro
1595
Adiós, Feliciano.

Feliciano
Acaba
de contarme lo que ha habido,
Pedro.

Don Juan
Que estaba doña Ana
aquí esperando, y don Juan
ha venido a remontalla.

Feliciano
1600
¡Hay tal desdicha!

Don Juan
Otra vez
podrás, Feliciano, hablalla.
¿Diste a don Juan el dinero?

Feliciano
Ciento en oro y ciento en plata.

Don Juan
No le des más, que es un loco.

Feliciano
1605
Por conquistar a doña Ana
daré el mundo.

Don Juan
(El alma yo,
que es de mayor precio el alma.)


Acto III

Salen don Fernando y Fulgencio

Fulgencio
Redondilla
En lo que digo porfía,
y así yo he determinado
1610
ir a Madrid.

Don Fernando
Habéis dado
vida a la esperanza mía,
Redondilla
pues por amor de Leonor,
vuestra hija, no he querido
partirme, mas ya que ha sido
1615
tan venturoso mi amor
Redondilla
en que a Madrid la llevéis
a ver la imagen divina
del Buen Suceso, y se inclina
tan poco a mí, como veis,
Redondilla
1620
iré contento llevando
en el camino el lucero,
en cuyos rayos espero
que irá a la luna eclipsando;
Redondilla
y allá, en Madrid, posaréis
1625
en cas de mi hijo, adonde
mi amor, Fulgencio, responde
con la pena que sabéis.

Fulgencio
Redondilla
Ya está prevenido todo,
y recibiré merced
1630
en lo que decís.

Don Fernando
Creed,
Fulgencio, que de este modo
Redondilla
mi hacienda os ofrecería,
como el desdén de Leonor
me mostrase algún amor.

Fulgencio
1635
Siempre en su tema porfía.
Redondilla
Que, como a Madrid la lleve,
se desposará con vos.

Don Fernando
Extremos somos los dos:
yo de fuego, ella de nieve.
Redondilla
1640
Si Leonor ha de cumplir
esa palabra, quisiera
ser el ave más ligera
que el viento sabe medir,
Redondilla
para llegar donde vea
1645
su hermosura soberana,
no tan cruel y tirana
para quien su bien desea.
Redondilla
Vamos, Fulgencio, y haced
que antes que el aurora venga
1650
vuestra gente se prevenga
a la partida.

Fulgencio
Creed,
Redondilla
Fernando, que ruego a Dios
que os dé la mano.

Don Fernando
Dichoso
si lo soy.

Fulgencio
Yo venturoso
1655
si allá la caso con vos.

Don Fernando
Redondilla
Mi amor, Fulgencio, es exceso.

Fulgencio
Si tal mi ventura es,
podremos decir los tres
que vamos al Buen Suceso.

Vanse. Salen doña Ana e Inés

Ana
Redondilla
1660
No pensé llegar, Inés,
a verme en tal confusión,
pues mi amorosa pasión
se va aumentando después
Redondilla
que el Amor me dio lugar
1665
de hablar con Pedro, que Amor
descubre al fin su rigor,
y no al principio.

Inés
Si hablar
Redondilla
me permites en las cosas
de Pedro, engañada estás
1670
en amarle, y te verás
si en acciones amorosas
Redondilla
perseveras de tal suerte,
que no te libre su amor
del agravio que [en] tu honor
1675
pondrá liviandad tan fuerte.
Redondilla
Don Juan es rico y honrado,
y aunque su ingenio no es tal,
es por lo menos igual
a tu hacienda y a tu estado,
Redondilla
1680
y podrá ser que contigo
casado su ingenio aumente,
porque es la corte una fuente
en que el extraño y amigo
Redondilla
beben el néctar süave
1685
del trato y la discreción.

Ana
Sí, pero mi inclinación
es a Pedro, y aunque es grave
Redondilla
la mengua y el deshonor
de mi sangre y de mi estado
1690
el casar con un criado,
no puedo más con mi amor.
Redondilla
Si don Juan, como es mi primo,
de tan ilustre blasón,
tuviera la discreción
1695
que en Pedro alabo y estimo;
Redondilla
y si como es poderoso
(en decillo me acobardo),
Inés, fuera tan gallardo
como Pedro, como a esposo
Redondilla
1700
le estimara y como a tal
le diera luego mi mano.
Mas ¡ay de mí, que es en vano!
Yo vi a Pedro por mi mal.

Inés
Redondilla
Aunque sé que Amor es ciego
1705
y no mira la razón,
tu calidad, tu blasón,
perdona si a decir llego
Redondilla
lo que te importa, es muy cierto
que perderá el alto nombre
1710
que ha tenido, pues a un hombre
de nobleza y nombre incierto
Redondilla
le das tu mano, señora.
Tu primo es noble y galán;
dale la mano a don Juan,
1715
pues que sabes que te adora.
Redondilla
Si mis servicios te obligan,
si mi amor has estimado
y si de tu honor y estado
no quieres que en Madrid digan,
Redondilla
1720
te suplico que me cases
con Pedro, señora, a mí,
que Pedro no es para ti
aunque por su amor te abrases.
Redondilla
Esto te suplico y pido
1725
por tu honor y por quien eres.

Ana
Dime, Inés, que a Pedro quieres
para hacerle tu marido.
Redondilla
No me aconsejes jamás.
Yo sé, Inés, lo que me importa.
1730
Vete.

Inés
Mi ventura es corta.
No hablaré, señora, más;
Redondilla
mas mira que es un criado
Pedro, y que no te está bien.

Ana
Vete, que yo sé también
1735
lo que conviene a mi estado
Redondilla
y a mi honor.

Inés
Dices verdad;
mas Pedro...

Ana
No me repliques.

Inés
No des voces, no publiques,
señora, tu liviandad.
Redondilla
1740
Yo me voy, mas mira...

Ana
¿Quieres
que me descomponga, Inés?

Inés
Voyme, y mira que después
no te pese lo que hicieres.

Vase Inés. Sale Feliciano

Feliciano
Romance (tirada)
A tu piedad, a tus ojos
1745
vengo, divina doña Ana,
viendo que el plazo se cumple
de mi desdicha.

Ana
(Faltaba
sola esta queja a las mías.)

Feliciano
No vuelvas la hermosa cara.
1750
Espera, vuelve, detente
y no te muestres ingrata
a un amor tan verdadero
y a una fe que entre las llamas
de tu cruel hermosura
1755
generosamente abrasas.
Pasé los mejores años
de mi vida dando al alma,
de gozar tus bellos ojos,
alguna breve esperanza;
1760
sustentaba estos deseos
contemplando tus ventanas,
que por alumbrar al mundo
cuando su sol le faltaba,
solías hacer oriente,
1765
que en los celajes del alba
de la nieve de tu frente
se coronaba de plata.
Y cuando espero, señora,
el premio de esta esperanza,
1770
y el pago de aquesta fe,
¡ay, correspondencia ingrata!,
veo que tu primo mismo
te da la mano y que tratas
de ejecutar hoy el plazo,
1775
plazo, al fin, de mi desgracia;
y como el alma desea
ver su fortuna contraria,
no da crédito a las lenguas,
no da crédito a la fama.
1780
Dime si es verdad, señora.

Ana
Que me caso es verdad clara,
el con quién no lo diré.
Yo te avisé en una carta,
y si el casamiento mío
1785
de alguna suerte estorbaras,
no perdiéramos los dos
tú el bien y yo la esperanza.
No lo estorbaste, y ansí
mi padre casarme trata,
1790
y hoy, porque mis dilaciones
ya, como padre, le cansan.
Y pues que me caso, ya
no entres más en esta casa,
que tengo un padre celoso
1795
y un marido que me guarda.

Vase

Feliciano
¿Qué es esto, desdichas mías?
cuando mi amor me esforzaba
con el ayuda de Pedro
a sustentar la esperanza
1800
y cuando esperaba ser
esposo de aquella ingrata,
con desprecios, con desdenes,
me injuria, ofende y abrasa.
¡Plega a los cielos, cruel,
1805
que antes que tu mano blanca
se llegue a ver en la suya,
para castigo de ingratas,
la muerte...! Pero ¿qué digo?
Que vivas sin gusto basta.

Sale don Juan y Pedro

Pedro
1810
Feliciano, ¿qué es aquesto?

Feliciano
¡Ay, don Juan, una desgracia,
una furia del abismo
que me abrasa las entrañas!
Ya no te puedo encubrir
1815
mi amor. La ingrata doña Ana
me ha dicho que eras su esposo
y que hoy con ella te casas.

Pedro
Es verdad.

Feliciano
Pues si es verdad,
don Juan, ¿para qué me matas
1820
con preguntarme qué tengo?
Tengo un volcán en el alma
compuesto de fuego y hielo;
tengo injurias, tengo rabias,
tengo amor y tengo celos.

Pedro
1825
Si rabias, allá te aparta.

Feliciano
Serví a doña Ana, don Juan,
en mi tierna edad; el alma
la ofrecí, y ella también,
entre fingidas palabras,
1830
entretuvo mi amor loco.
Mal haya la confianza
que me trajo a tanto mal,
pues hoy llegas y hoy te casas,
siendo primero mi amor.
1835
Esta es mi desdicha.

Pedro
¡Extraña
es tu congoja! Mas dime:
si por sentir tu desgracia
no me casase con ella
y fuese tuya doña Ana,
1840
¿qué me darías?

Feliciano
Don Juan,
¿búrlaste? Darete el alma,
darete mi hacienda y vida,
y el corazón, que se abrasa
por su amor, libertad...

Pedro
1845
Para un cautivo la guarda.

Don Juan
¿Qué dices? ¿Burlas agora
si hoy con doña Ana te casa
su padre?

Pedro
¿Soy yo doncella
que me han de hacer fuerza?

Feliciano
Calla,
1850
Pedro, que mi hacienda es tuya
si es que conquisto a doña Ana.

Pedro
Feliciano, estame atento.
Vidas, libertades y almas
yo no las he menester;
1855
dame mil ducados.

Don Juan
(Basta,
que aqueste me echa a perder.)
Mira, señor...

Pedro
Pedro, calla;
yo no me quiero casar.

Don Juan
Mira que a su padre agravias.

Pedro
1860
Déjeme todo criado.
Aquí de Dios, que me casan.
¿Hay tal cosa?

Feliciano
Pedro amigo,
¿no me diste la palabra
de ayudarme?

Don Juan
(¡Vive el cielo!)

Feliciano
1865
Don Juan, yo voy a mi casa
por el dinero, mi hacienda
es vuestra; mas la palabra
me habéis de dar de volvello
si es que os casáis con doña Ana.

Pedro
1870
Digo que palabra os doy
que yo me caso mañana
con doña Inés, y a no ser
que un don Fabio que andaba
visitando sus balcones
1875
y adorando sus ventanas,
ya yo estuviera casado,
porque su desdén me mata.

Feliciano
Don Fabio, ¿si es ginovés?

Pedro
No, que a serlo es cosa clara,
1880
que mi amor no agradeciera
doña Inés.

Feliciano
Pues ¿por qué causa?

Pedro
En entrando a competir
por dama, aunque más honrada,
ginovés, músico o cresta,
1885
ya entiendes, volver la espalda.

Feliciano
Voy por el dinero. Adiós.

Vase

Don Juan
¿Qué es esto, Pedro? ¿En qué andas?

Pedro
¿Quieres echarme a perder?
Deja el enojo y repara
1890
en mi provecho, que agora
tiene crecida la calva
la ocasión para que yo,
con engañosas palabras,
quite aquestos mil escudos
1895
a este amante tonto.

Don Juan
El alba
viene dando envidia al sol.

Pedro
¿Cómo?

Don Juan
Que viene doña Ana.
Ponte el sombrero.

Pedro
Aquí quiero,
por obras o por palabras,
1900
que eche de ver si te estima.

Don Juan
En lo que dices repara.

Sale doña Ana e Inés

Ana
Redondilla
¡Primo!

Pedro
¡Señora!

Ana
¿Qué hacéis?

Pedro
Estoy con Pedro riñendo.–
Alto, Pedro...

Ana
Ya yo entiendo
1905
vuestro disgusto.

Pedro
No estéis
Redondilla
tan mesurado. Advertid
que sois un pícaro...

Ana
¿Quién?

Pedro
Pedro, y vos, Fabio, también,
os habéis de ir de Madrid.

Fabio
Redondilla
1910
Mira señor...

Pedro
No hay mirar.
Esto me conviene ansí.

Ana
¿Qué es esto, Pedro?

Pedro
De mí
os podéis bien informar.

Ana
Redondilla
Mirad que es hombre de bien.

Pedro
1915
Fáltanme en oros contados,
prima, doscientos ducados
¿y es hombre de bien?

Ana
Pues ¿quién
Redondilla
puede sospechar que sea
quien los tomó Pedro?

Pedro
Yo.

Ana
1920
Mirad que Pedro...

Pedro
No, no,
no hay disculpa que lo sea.
Redondilla
¡Nunca a Madrid le trajera!

Ana
¡Primo!...

Don Juan
Ahora bien, mi señor,
¿por dar a Fabio favor
1925
me trata de esta manera?
Redondilla
Pues yo...

Pedro
No me repliquéis.

Ana
Averigualdo primero.

Pedro
Sé que me falta dinero.
¿Qué más indicios queréis?

Don Juan
Redondilla
1930
Señor, advierte...

Pedro
¿Qué es esto?
Pícaro, no me advirtáis.

Ana
Reportaos.

Pedro
Solo miráis
aquel su talle compuesto.
Redondilla
Debajo de aquella cara
hay más de lo que parece.

Don Juan
1935
(Esto mi amor se merece.)

Ana
Primo, en su pena repara.

Pedro
Redondilla
No tengo que reparar.

Don Juan
Yo me iré, que al fin la corte
es patria común.

Ana
Reporte
1940
tu enojo el verle llorar,
Redondilla
y su talle no merece
ser igual a otros criados.

Pedro
Todos son hombres honrados,
y mi capa no parece.
Redondilla
1945
No ha de estar conmigo un hora.
Vaya a Jerez.

Ana
No ¡por Dios!
Primo, pueda algo con vos.

Pedro
Él se ha de partir, señora.–
Redondilla
Y agradeced, picarón,
1950
que no os echo la justicia.

Ana
Ya es esa mucha malicia
y mayor la sinrazón.
Redondilla
Venid, que yo os quiero dar
por él doscientos ducados.

Pedro
1955
(¿Ves si te adora?)

Ana
A criados
honrados se ha de tratar
Redondilla
de otra suerte, no así.

Pedro
Yo
siento perder mi dinero.
(¿Ves si te quiere?)

Ana
Yo quiero
1960
dar lo que el otro os hurtó.
Redondilla
Venid.

Don Juan
Yo sé que algún día
se sabrá quién fue el ladrón,
y verás tu sinrazón
1965
entre la inocencia mía.
Redondilla
Astrólogo soy.

Pedro
Decís
verdad, mas con ciencia tal
irá un hombre a Portugal
y dirán que va a París.
Redondilla
1970
Hay desde aquí a las estrellas
de leguas una gran suma,
y quieren, con una pluma,
saber lo que saben ellas.

Ana
Redondilla
Ahora bien, venid conmigo,
1975
que el dinero os quiero dar.

Don Juan
Solamente hasta probar
la verdad estoy contigo.

Vase doña Ana y Pedro

Inés
Romance (tirada)
¿Quiéreme vuesa merced
dar un adarme de audiencia?

Don Juan
1980
Sí, que como tengo oídos,
vuesa merced tiene lengua

Inés
Si nuestros amos se casan,
como su padre concierta,
¿no imitaremos nosotros,
1985
Pedro, su boda en la nuestra?

Don Juan
¿Con quién te casas?

Inés
Contigo.

Don Juan
¿Con quién?

Inés
¡Qué linda flema!

Don Juan
Jabone cuellos a Fabio,
dele valonas y vueltas,
1990
y friegue allá en la cocina
y conmigo no se meta,
porque parece muy mal
en personas como ella
los pensamientos tan altos.

Inés
1995
¡Oh, qué linda gracia es esa!
Pues paje vil y cuitado,
enjerto en lacayo, entienda
que traigo mejores hombres
debajo de mi chinela,
2000
y por lo menos por hurtos
no los despiden.

Don Juan
(¡Paciencia!)

Inés
Pues una cosa le advierto,
que si a la cocina llega,
que le he de dar con los platos,
2005
o metelle en la cabeza
un palmo de cucharón.

Don Juan
De esa mano, Inés bella,
tendrelo yo por favor.

Inés
Oye, ¿dícelo de veras?

Don Juan
2010
Sí, mi bien.

Inés
Pues entre y salga
a la comida y la cena,
y mande cocina y moza.

Don Juan
Pues dame un abrazo. Suelta.

Inés
Pues ¿quién viene?

Don Juan
Feliciano.

Sale Feliciano

Feliciano
2015
No son malas nuevas estas.

Don Juan
Aquí, señor Feliciano,
tenemos nuestra despensa;
aquí nos depositó
el cielo almuerzos y cenas;
2020
los cuellos y las camisas
por las tales se conservan.

Feliciano
¡Ay, Pedro! Si yo me caso
con doña Ana, ten por cierta
a Inés, si la quieres bien.

Don Juan
2025
¿Cómo? Me muero por ella.

Feliciano
¿Dónde está don Juan?

Don Juan
Aquí
vino doña Ana y con ella
se fue.

Feliciano
(De celos me abraso.)
2030
Traigo el dinero, y quisiera
dárselo a don Juan.

Don Juan
¿No ves
que te engaña?

Feliciano
Cuando sea
el engañarme su intento,
hará primero una cédula
2035
de volverme mi dinero
cuando se case con ella.

Don Juan
De esa suerte no habrá agravio.

Feliciano
Quiero aguardar a que vuelva,
que tengo el alma en doña Ana,
2040
y por rescatalla es fuerza
que aventure mil ducados
y salga de tantas penas.

Vase, y sale doña Ana

Ana
Redondilla
¿Qué te dijo Feliciano?

Don Juan
Anda, señora, celoso
2045
de que don Juan es tu esposo.

Ana
Los dos pretenden en vano.
Redondilla
Tú solo, Pedro, has de ser
quien de mí lleve la palma.

Don Juan
Quisiérate dar el alma
2050
por poder agradecer
Redondilla
alguna parte, señora,
de este favor soberano;
mas yo imagino que en vano
mi necia humildad te adora.
Redondilla
2055
Pues es la desconfianza
en mí de tan grande efeto,
que pienso que soy discreto
por no tener esperanza.

Ana
Redondilla
Pedro, pues viste mi amor
2060
sin conocer en ti parte
para poder adorarte
más que el divino valor
Redondilla
y la rara discreción
que muestras en tus acciones,
2065
¿por qué pones objeciones
a mi amorosa pasión?

Don Juan
Redondilla
Por la desigualdad grande,
y por tu padre después.

Ana
¿Qué padre tan fuerte ves
2070
que en lo hecho no se ablande?

Don Juan
Redondilla
Tengo temor y respeto,
y aunque ansí tu amor me trate,
temo también que te mate.

Ana
Dame tú que venga el nieto,
Redondilla
2075
aunque más sienta su mengua,
y colmado de las canas
le diga cuatro mañanas
seis gracias con media lengua,
Redondilla
que tú le verás decir
2080
que eres su hijo mil veces.

Don Juan
La esperanza que me ofreces
quiere en tus brazos vivir.

Ana
Redondilla
Llega pues.

Don Juan
El miedo fundo
en que [a] Amor pintan rapaz.

Abrázanse. Sale Pedro

Pedro
2085
Bendiga Dios tanta paz
como ha dejado en el mundo.–
Redondilla
¿Qué es esto?

Don Juan
Vite venir
para hablar a mi señora
y vine yo, y como ahora...

Pedro
2090
¿Cómo se turba el mentir?

Don Juan
Redondilla
¿Yo mentir? Y aqueste abrazo
para ti, señor, me dio.

Pedro
¿Para mí?

Don Juan
Sí, y así yo
puse en los suyos mi brazo,
Redondilla
2095
como viste.

Pedro
Bien está.

Don Juan
¿Quieres el abrazo?

Pedro
No,
que estando presente yo
ella misma le dará.
Redondilla
¿Para qué quiero yo el tuyo
2100
si de ella el abrazo espero?
Pero de abrazar primero
malas sospechas arguyo.

Don Juan
Redondilla
Pues ¿mis brazos te provocan?

Pedro
Las mismas gracias les pones
2105
que [a] las cuentas de perdones,
que unas a otras se tocan.
Redondilla
Bueno es abrazarle a él
y luego abrazarme a mí.

Don Juan
Pues ¿no te llevo yo ansí
2110
el valor que estaba en él?

Pedro
Redondilla
No, señor, ni me convienen
tan falsas filosofías,
porque son mercaderías
que de reino extraño vienen.
Redondilla
2115
Y ansí, me viene a estar mal
pasar por ese concierto,
pues más se queda en el puerto
que vale lo principal.
Redondilla
Y ansí quiero que al momento
2120
vuestro abrazo le volváis,
y que otra vez no lo hagáis.

Don Juan
Darte gusto en todo intento.

Pedro
Redondilla
Prima, tomad vuestro abrazo.
Ea, volvédsele presto.

Ana
2125
Yo lo haré si gustas de esto.

Pedro
¡Qué tibia! Alargad el brazo
Redondilla
y quitádsele muy bien.

Ana
¿Todo, todo?

Don Juan
De este modo
pienso que se quita todo.

Abrázanse, y sale Lisardo

Lisardo
2130
Llama a Leonardo también,
Redondilla
hijo. –Mas ¿qué es esto, cielo?

Pedro
No le dejes de tomar
la medida, que a sacar
voy el raso y terciopelo.

Lisardo
Redondilla
2135
Si no estuvieras aquí
temiera lo que sospecho.

Pedro
Pedro, que en Jerez ha hecho
famosas vistas, aquí
Redondilla
quiero que corte las mías,
2140
que es único, y me ha pedido
que no se corte vestido
en estos dichosos días
Redondilla
para mi esposa, porque
quiere hacellos de su mano.

Lisardo
2145
Si es tan único, en tu mano
está el dárselos.

Pedro
A fe
Redondilla
que has de enriquecer si sabes,
Pedro, a la novia agradar.

Lisardo
Hijo, si hoy te has de casar,
2150
aprende estilos más graves
Redondilla
de hablar, y pues ya de estado
mudas con la condición,
también con la discreción
presume que te has casado.
Redondilla
2155
El lenguaje de la corte
aprende y no digas mal,
que, aunque es a la corte igual,
no será razón que corte
Redondilla
tu lengua vidas ajenas.
2160
Sé bienquisto, y ten cuidado,
pues a ver el desposado
de Madrid las calles llenas
Redondilla
están con tan falso intento
de ponerte muy galán.

Ana
2165
(Vanas liciones le dan
si falta el entendimiento.)

Lisardo
Redondilla
Éntrate a vestir, que ya,
con tu esposa, alegre aguardo.

Pedro
Yo me pondré tan gallardo
2170
y tan ancho, que podrá
Redondilla
vencer la presencia mía
todo buey de Medellín.

Lisardo
No digas eso, que, en fin,
es comparación muy fría.

Pedro
Redondilla
2175
¿Cuántas necedades pueden
sufrírsele a un desposado?

Lisardo
Una, y esa, por turbado,
la licencia le conceden.
Redondilla
Vamos adentro. ¿Qué hacéis?

Pedro
2180
Pocas son ¡por vida mía!,
y yo licencia querría
a lo menos para seis;
Redondilla
que sobre la del casar
cualquiera será ligera.

Lisardo
2185
Una sola y, por primera,
licencia se puede dar.

Pedro
Redondilla
Cierto que yo estoy turbado;
y pues que vos sois discreto,
dispensad aquí en secreto,
2190
pues que ya soy desposado,
Redondilla
en solas seis necedades.

Lisardo
Como no pasen de seis,
yo dispenso.

Pedro
Bien podéis,
que todas serán verdades.

Vanse. Sale doña Leonor, y Fulgencio y don Fernando

Don Fernando
Redondilla
2195
Apacible vista tiene
Madrid.

Fulgencio
Bien le podéis ver
con gusto después que a ser
fénix de sí mismo viene.

Fulgencio
Redondilla
Ya estamos cerca. Bien puedes,
2200
doña Leonor, descansar
en este ameno lugar.

Leonor
Si licencia me concedes,
Redondilla
con el señor don Fernando
quisiera hablar en secreto.

Don Fernando
2205
Para semejante efecto
está el sitio convidando.

Fulgencio
Redondilla
Voy a prevenir el coche
mientras habláis.

Don Fernando
Cerca estamos,
y, aunque aquí nos detengamos,
2210
llegaremos esta noche.

Leonor
Romance (tirada)
Señor don Fernando, el cielo
las voluntades concierta,
y ansí las nuestras no quiso
concertallas una estrella.
2215
A vuestro hijo don Juan
quise bien en la primera
edad, que es adonde Amor
los fundamentos comienza.
Pagome este amor de modo
2220
que, aunque la fama celebra
a Tisbe y Píramo amantes,
yo sé que no la tuvieran,
ni de amor fueran ejemplo,
si en nuestra edad verde y tierna
2225
de dos almas tan conformes
los amores conocieran.
Enviástele a Madrid
y, no fue partido apenas,
cuando con mayores celos
2230
aumentastes mis sospechas.
Casaros queréis conmigo
sin ver con poca prudencia
si es mejor el puesto sol
que el sol que a salir comienza.
2235
No os ofendo en el dejaros,
pues mi amor casarme intenta
con quien tiene vuestra sangre
y a vos mismo representa.
El buen suceso a que vengo
2240
es a que bien me suceda
el casarme con don Juan,
hijo vuestro y sangre vuestra.
Si no permitís casarme
con vuestro hijo, haced cuenta
2245
que, como he dicho mi intento,
sabré haceros resistencia.
Mas yo fío que seréis,
alabando mi firmeza,
piadoso padre y no esposo.

Don Fernando
2250
(Aquí el sufrimiento es fuerza.)
Basta, señora, no más,
que antes el alma se alegra.
De ese justo desengaño,
y entre dudosa, contenta,
2255
os da el parabién el alma
del agravio que me espera.
Goce mi hijo don Juan,
pues fue su suerte tan buena,
tanta gloria, beldad tanta,
2260
tanto valor, tal firmeza.
Yo mismo quiero, señora,
ser el tercero que tengan
vuestros intentos.

Leonor
¡Ay, Dios,
no sé si mi dicha crea!
2265
Viváis mil años, señor,
cuyas obras manifiestan
vuestra prudencia y valor,
y plega al cielo que excedan
los de Néstor.

Don Fernando
(¡Triste caso!)
2270
¿Hola? El coche nos apresta,
que hoy llegamos a Madrid,
adonde quiero que veas
que quien dio el ser a don Juan
ninguna cosa le niega.

Vanse. Sale don Juan, y Feliciano y Pedro

Feliciano
Redondilla
2275
Ya vengo a ser desposado.

Pedro
Yo padrino vengo a ser.
Tú ni tienes que temer
que falte a lo concertado.

Feliciano
Redondilla
Si te casas con doña Ana
2280
¿no he de temer?

Pedro
No, por cierto,
pues que sabes el concierto.

Don Juan
(Saldrá su esperanza vana.)

Feliciano
Redondilla
Si tus deudos se han juntado
al casamiento, ¿qué dices?

Pedro
2285
Feliciano, ya desdices
del valor que has profesado.
Redondilla
[Aparte]
(¡Qué lindamente la mama!)

Feliciano
Mil ducados os he dado;
pero en estando casado,
2290
si es que os casáis con mi dama,
Redondilla
me los habéis de volver.

Pedro
¿Yo casarme con doña Ana?
No, Feliciano. Mañana
me veréis con mi mujer.

Feliciano
Redondilla
2295
¿Qué mujer es?
Pedro Doña Inés,
que he escogido como sabio.

Feliciano
Pues ¿dejola ya don Fabio?

Pedro
Ya la dejó el ginovés.
Redondilla
Ya viene la novia aquí,
2300
como el mismo sol hermosa.

Feliciano
¿Y no os casáis? ¿Hay tal cosa?
Vos hacéis burla de mí.

Sale doña Ana muy bizarra, Lisardo, Fabio, y Julio, e Inés y Músicos

Julio
Redondilla
Ya aguardaba el desposado.
Siempre anticipa el deseo
2305
las dilaciones.

Lisardo
Fineo
vaya a llamar con cuidado
Redondilla
a quien los despose luego.

Fabio
Sentaos podéis aquí.

Feliciano
¿Qué estoy mirando? ¡Ay de mí,
2310
idólatra de mi fuego
Redondilla
como ciega mariposa!

Julio
Los de casa danzarán.

Fabio
El desposado galán
dance con la novia hermosa.

Pedro
Redondilla
2315
¿Yo, Fabio? Los entendidos,
los discretos no danzamos,
mayormente los que estamos
en vísperas de maridos.

Fabio
Redondilla
Antes los discretos son
2320
los que han de saber danzar.

Pedro
¿Has visto a Plinio bailar,
a Horacio ni a Cicerón?
Redondilla
¿Supo Ovidio la chacona
ni Catón la zarabanda?

Fabio
2325
Que bailen y canten manda.

Pedro
Yo no he de bailar, perdona.

Cantan los Músicos

[Músicos]
Seguidilla
“A los carreteros
del buen Getafe,
les rogaba la niña
2330
que la llevasen.
Pásese, señora,
desotra banda,
que es aquella mula
falsificada.
2335
Unta aquellas ruedas,
mozo de Judas,
que ninguno se mueve
si no le untan.
Hacia [a]trás se hagan
2340
los de adelante,
que se ahorcan las mulas
sin ser tratantes.
¡Cómo se arrellana
la madre tía!
2345
¡Vive Dios que no lleve
vieja en mi vida!
Si en mi carro llevara
poetas solos,
no llevara un adarme
2350
de viento en todos.
Dale aquella rucia,
que se desmanda;
alcaceres ha visto,
ser hembra basta.”

Fabio
Romance (tirada)
2355
A buen tiempo.

Lisardo
¿Cómo ansí?

Fabio
Que mi señor ha llegado.

Pedro
¿Qué, señor Fabio?

Fabio
¿Yo tengo
más señor que a don Fernando?

Pedro
¿Mi padre?

Fabio
Tu padre, pues.

Pedro
2360
¡Vive Dios que habemos dado
con el edificio en tierra!

Lisardo
(Voy a ver si ha sido engaño
o verdad lo que me ha dicho.)

Don Juan
¡Ay de mí! ¿Qué haremos, Fabio?

Fabio
2365
Yo, señor, ¡qué sé?

Don Juan
¡Ay de mí!
¿Estoy durmiendo o soñando?
Por ti temo, prenda mía,
porque le has dado la mano
en viendo a su padre.

Ana
Antes...

Don Juan
2370
No lo digas ¡Tente! ¡Paso!
que en jurando una mujer
está cerca de quebrarlo.
¡Válgame el cielo! ¿Qué haré?

Pedro
Un remedio solo hallo;
2375
que es decir que aquí en la corte
todos así nos mudamos,
que aunque vine barbirrubio
me he vuelto barbicastaño.

Salen todos

Don Fernando
¡Vive el cielo que me pesa,
2380
Fulgencio, de haber llegado
a tiempo que esté mi hijo
con su prima desposado.

Fulgencio
No importa, Fernando, nada.
Padre y honor tiene.

Don Juan
(Fabio,
2385
temblando estoy.)

Don Fernando
¿Y don Juan?

Lisardo
Ya llega a besar tus manos.

Don Fernando
¿Hijo?

Pedro
¡Señor!

Don Fernando
De la tierra
te levanta hasta mis brazos.
¿Qué es esto que abrazo aquí?
2390
¿Perico?

Pedro
¿Señor?

Don Fernando
¿Qué aguardo?
¿Eres ya, como en Jerez,
aquí en la corte bellaco?

Lisardo
¿Cómo tratáis de esa suerte
a don Juan?

Don Fernando
¿Qué don Juan, si hablo
2395
con su criado?

Lisardo
¿Con quién?

Don Fernando
¡Bien, por Dios! Con su criado.

Lisardo
Fernando, aqueste es don Juan.

Don Fernando
¿Cómo don Juan? ¡Cielo santo!
2400
¿No eres tú Pedro? Traidor,
¿cómo es esto?

Pedro
Que me llamo
don Juan de Pedro, señor,
que es este mar océano
de la corte hasta los nombres
2405
y hasta la cara mudamos.

Don Fernando
Dadme a mi hijo don Juan.

Leonor
(Aún faltan mayores daños
para acabar mis desdichas.)

Lisardo
Este es tu hijo.

Don Fernando
¿Qué aguardo?
2410
¡Vive el cielo! ¡Qué sospechas
con justa razón me han dado!
Que este ha muerto a su señor,
por ventura, por robarlo.

Ana
(¿Si fuese Pedro don Juan?)

Don Fernando
2415
¡Perro, con esta te paso
si no me das a don Juan!

Pedro
Señor, por desconfiado
su nombre mudó conmigo.
De él ha nacido el engaño.
2420
Él, señor, se llama Pedro
y yo don Juan me he llamado.

Don Fernando
Y ¿dónde está?

Pedro
Vesle aquí.

Don Juan
A tus pies, señor, aguardo
el castigo de esta culpa.

Don Fernando
2425
Levanta y dale la mano
a doña Leonor.

Don Juan
Perdona,
porque a mi prima la he dado,
y su amor lo ha merecido.

Ana
Que bien merece amor tanto
2430
que le paguéis de esta suerte.

Feliciano
Quedo, señores, que cuando
Pedro fue don Juan, me hizo
un engaño y falso trato.
Para que no se casase
2435
con doña Ana mil ducados
le di.

Pedro
Pues bien, ¿dónde veis
que con doña Ana me caso?
La doña Inés que yo dije
es esta, a quien doy la mano,
2440
y el don Fabio ginovés,
es, señor, este criado,
que todos están presentes,
y así no estoy obligado
a volveros el dinero.
2445
Y aprended en lo pasado,
porque estoy ducho en la corte,
mas es en hacer engaños.
[Aparte]
(¡Líndamente la mamó!)

Feliciano
Solo de don Juan me agravio,
2450
que, como fingido amigo,
ha dado causa al engaño.

Don Juan
Reportaos y advertir
que soy vuestro amigo, y tanto,
que a doña Leonor suplico,
2455
y a su padre, pues es llano
vuestro valor y nobleza,
que os dé su mano, quedando
obligado yo a serviros.

Fulgencio
Yo soy el que en ello gano.

Feliciano
2460
Esta es mi mano.

Leonor
Y la mía
es esta, y el alma.

Don Juan
Dando
su autor con aquesto fin
alegre al Desconfiado,
aunque lo quede su autor
si no ha acertado a agradaros.