Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

EL CUERDO LOCO




Texto utilizado para esta edición digital:
Lope de Vega, El cuerdo loco, Emilio Cotarelo (ed.), Obras de Lope de Vega, IV: obras dramáticas. Madrid, RAE, 1917, pp. 374-421.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

DIRIGIDA AL DOCTOR DON TOMÁS TAMAYO DE VARGAS

Hablando Cicerón del filósofo Panecio en el libro IV de Finibus, dijo, para alabarle, que era digno de la amistad de Cipión y Lelio: Homo quidem ingenuus, & gravis, dignus illa familiaritate Scipionis, & Lelii. Y yo, hablando de Vuestra Merced, solo dijera que había sido digno de la familiar amistad del padre doctor Juan de Mariana, porque aquella infinidad universal de letras, graves costumbres y venerables años no admitieran menos iguales excelencias, aunque en la edad desiguales. Vi su defensa, si merece este nombre quien no ha ofendido, contra las objeciones, mejor dijera ignorancias y atrevimientos libres, a su famosa y verdadera historia. Doy gracias a Vuestra Merced por tan bien empleado cuidado, y se las deben todos los que saben y que no ignoran lo que va de escribir a censurar y de enseñar a reprender. Salió un libro de este reprensor, fue parto ridículo y ofensivo, borrose de la memoria de las gentes, aunque ya de la de su dueño lo estaba. Con la ignorancia no hay más venganza que dejar que ella la tome de sí misma, cual sucedió al referido, a quien, faltando el poderoso muro en que se arrimaba, cayó marchito, pues ya su atrevimiento quería frisar con Alejandro, como Diógenes, e imitar las libertades de los filósofos con los reyes. De hoc satis?, y porque hay tantas especies de locuras, no tan grandes, advierta Vuestra Merced que esta comedia que le dedico, la fingí en un hombre cuerdo, cosa de que se hallará ejemplo en las Sagradas Letras, que la de por soberbia de sangre, hacienda, ciencia o lugares altos, anda en el mundo, no merece memoria, si ya no fuese para reprenderla. No veo a los hombres doctos arrogantes, no veo a los ignorantes humildes; aquí bien se ofrecía desatar el abecedario de los lugares comunes para Vuestra Merced cuales no lo fueran. Andamos, finalmente, defendiéndonos de cartas y de objeciones. Mi Jerusalén padece; algunos no tienen por poema el que no sigue a Virgilio. Digo yo que volver a escribir su historia sería acertado, pues no conocen que las imitaciones no son el mismo contexto, sino la alteza de las locuciones, términos y lugares felicemente escritos, las sentencias, el ornamento, propiedad y hermosura exquisita de las voces. En dos estancias latinas del libro IV dice: Missile telo. Buscó la ‘i’ un docto que no sabía cuán ordinaria cosa es en ella mudar la ‘e’ en ‘i’ y la ‘i’ en ‘e’, como se ve en Ovidio, en la epístola de Paris a Elena:
Hoc mihi non recolo fore, ut a coeleste sagitta. Aquí está ‘coeleste’ por ‘coelesti’. Pues ¿qué más tiene Missile? Y no hay decir que es yerro de la impresión, que no consta el verso de otra suerte. Idem in epist. ad Her.
Humene incultae fonte perenne genae.
Lucrecio, en el libro VI, ‘Cupedo’ por ‘Cupido’.
Et finem statuit Cupedinis, atque timoris.
De la ‘e’ en ‘i’, Ausonio, en la imagen de la ocasión:
Ocipiti calvo.
Plauto: Sorti sum victus.
Varrón, en el libro V de la Lengua Latina:
In campo cum prima luci.
Como, Vesperi pro Vespere.
Y en las inscripciones antiguas: ‘Deana’ por ‘Diana’, ‘Dolea’ por ‘Dolía’, ‘Genetrix’, ‘Mereto’, ‘Soledas’, por ‘Genitrix’, ‘Merito’ y ‘Solidas’; ‘Cavias’, ‘Camina’, ‘Mircurius’, ‘Pontifix’, por ‘Caveas’, ‘Camena’, ‘Mercurius’ y ‘Pontifex’, como se hallarán muchas en el índice de Sinecio. Más se espantara este lego objetador si yo hubiera hecho alguna paragoge o adución qua fini jungitur aliqua sillaba, como ‘Dicier’ por ‘Dici’ (Horatio a Filida, Od. II)
Avet inmolato. Spargier agno.
La razón de colocar bien una oración, dice Dionisio Alicarnaseo que se conoce Ex aspero aut molli concursu literarum.
Y así se ve con cuánta más elegancia está ‘Missile’ que ‘Missili telo’, como se ve en su pronunciación. Esto dicen algunos por lo que oyen, que realmente aún les falta lo necesario para decirlo de su Marte propio: Turpe vero est judicare, que pulchra sint maiore ex turbe murmure, como dijo el doctísimo Pedro de Valencia, en la prefación a los Himnos de Arias Montano, porque, ex collatione, requè ipsa, non es opinione estimare, ac decernere equum est. Con Vuestra Merced pudiera haberme excusado esta digresión, pues fuera más bien empleada en su alabanza, pero tal vez se deja llevar la pluma de la ofensa propia, pues por leyes divinas y humanas parece justa, aunque donde no había que defender, como dice la ley. Domitus: Fatua quaestio, quae non habet rationem dubitandi. Vuestra Merced lea el cuerdo loco que ingeniosamente se hizo señor de sus enemigos con industria, en tanto que con obras más dignas de su excelente ingenio y universales letras, griegas, hebreas y latinas, en tan floridos como bien empleados celebro su ilustre nombre, si las Musas me dan favor y el cielo vida. Guarde Dios la de Vuestra Merced como deseo y merece la honra que ha hecho a esa ilustrísima ciudad en que ha nacido.
Capellán de Vuestra Merced, Lope de Vega Carpio.


FIGURAS DE LA COMEDIA

LUCINDA
ANTONIO
PRÓSPERO
DINARDO
TANCREDO
LEONIDO
SULTÁN
TEBANDRO
ROBERTO
FINARDO
CELIO
ROSANIA
ARISTEO
FILIPO
[BELARDO]
[TIRSE]
UN CAPITÁN
[UN PAJE]
[UN CABO]
SOLDADOS
GUARDAS
[El MAESTRESALA]
[Dos ALABARDEROS]
[MUCHACHOS]

CELIO aparece en el elenco como CELIA por error.

ARISTEO figura en el elenco, pero no actúa.


Acto I

Salen el príncipe Antonio, rebozado; el conde Próspero con la espada desnuda para matarle, y Lucinda, su hermana, poniéndose en medio

Lucinda
Redondilla
Tente, hermano.

Próspero
Aparta, infame,
o harás que primero muerta
sirva ese pecho de puerta
por quien su sangre derrame.
Redondilla
5
¿En mi casa hombre embozado
y que no se me defiende?

Lucinda
Yo pienso que no te ofende,
y que por eso ha callado.

Próspero
Redondilla
Diga a lo menos quién es,
10
si es que te buscaba a ti.

Lucinda
¿A mí? ¿Por qué?

Próspero
Pues ¿a mí?
Tú misma di lo que ves.
Redondilla
Déjame pasar.

Lucinda
¡Detente!

Próspero
Muestre a lo menos la cara.

Lucinda
15
Antes que mostrarla hablara
si fuera cosa decente,
Redondilla
pues él no se desemboza,
su secreto da a entender.

Próspero
¡Traidora! ¿Quién puede ser
20
sino un hombre que te goza?

Lucinda
Redondilla
Hablad, hermano, con tiento,
que yo quise ver quién era
cuando vos por la escalera
subistes de mi aposento.
Redondilla
25
Y aunque porque sois mi hermano
parte os toca de mi honor,
no es de marido el rigor,
aunque uséis de lengua y mano.
Redondilla
Una y otra refrenad,
30
que damas hay en mi casa
con quien por ventura pasa
esa ciega liviandad.

Próspero
Redondilla
Cuando yo quiera creer
que este no viene por ti,
35
por honra de quien nací,
que fue tu madre, y mujer,
Redondilla
¿cómo me he de persuadir
que aquí por verte no está,
pues ni se mueve ni va
40
viendo que le voy a herir?
Redondilla
Descubra el rostro.

Lucinda
Eso no.

Próspero
¿Es posible que me aguarde?
O me tiene por cobarde,
o es mayor señor que yo.

Lucinda
Redondilla
45
Debe de aguardar a ver
si pones en mí la mano.

Próspero
Hombre, sombra o viento vano,
¿qué buscas?

Antonio
A mi mujer.

Vase

Próspero
Redondilla
¿Es esta?

Lucinda
Ya se partió.

Próspero
50
Déjame seguirle.

Lucinda
Espera,
no tenga gente allá fuera.

Próspero
Pues ¿qué es esto?

Lucinda
¡Qué sé yo!

Próspero
Redondilla
Pues ¿cómo dice aquel hombre
que aquí busca a su mujer,
55
que él debe de conocer,
y no sabes tú su nombre?

Lucinda
Redondilla
Habiendo tantas mujeres
que me sirven, bien podía
ser alguna dama mía.

Próspero
60
¡Ay, Lucinda, que tú eres!

Lucinda
Redondilla
¿Yo?

Próspero
Pues ¿quién?

Lucinda
Alguna dama
de mi servicio.

Próspero
De suerte
estoy, que a darte la muerte
mi honor me provoca y llama.
Redondilla
65
Dime lo que es, enemiga,
porque remedie mi honor;
si este es hombre de valor,
su justa esperanza siga,
Redondilla
que yo no quiero estorbar
70
tu remedio.

Lucinda
Yo, en mi vida
fui, Conde, tan atrevida.
¿Cuándo me has visto culpar
Redondilla
de desenvuelta ni he dado
75
ocasión que me sirviese
algún hombre que te diese
celos, enojo y cuidado?

Próspero
Redondilla
Antes eso es contra ti,
que una mujer principal
80
que se sirve en general
segura vive de sí;
Redondilla
y pues nadie has admitido,
Lucinda, en público amor,
[...]
85
vive en secreto perdido.
Redondilla
¡Ah, desleal! ¿Aprendiste
de nuestros padres a ser
tan vil e infame mujer
que hombre humano te conquiste?
Redondilla
90
¿Hombre embozado en la puerta
de tu aposento en mi casa?

Lucinda
Pon a las blasfemias tasa,
con que mi honor desconcierta,
Redondilla
o dejarela y tendré
95
la libertad que quisiere
donde ni tu pecho altere
ni el mío ocasión te dé.
Redondilla
Y si aquí viven mujeres
hermosas, no he de ser yo
100
a quien aqueste buscó
para que luego te alteres,
Redondilla
ni menos pudiera ser
cuando lo que dices fuera,
porque ni aqueste dijera
105
que buscaba a su mujer.

Salen dos Alabarderos

Alabardero
Redondilla
El Príncipe, noble Conde,
os llama.

Próspero
¿El Príncipe?

Alabardero
Sí.

Próspero
Decid que ya voy.

Alabardero
¿Ansí
a su alteza se responde?
Redondilla
110
Venid luego, que ha mandado
que no fuésemos sin vos.

Próspero
¿Y venía más que los dos?

Alabardero
Treinta a la puerta han quedado.

Próspero
Redondilla
¿Para qué?

Alabardero
Para que gusta
115
que os acompañen.

Próspero
¿A mí?

Alabardero
A vos.

Próspero
¿Qué es esto?

Alabardero
Que ansí
te ha querido honrar.

Próspero
¡Ah, injusta!,
Redondilla
sin duda el Príncipe fue.

Lucinda
Ya qué verás que no sea
120
lo que piensas.

Próspero
¿Que no crea
quieres lo que aquí se ve?
Redondilla
Voy, que es fuerza, y no las tengo
contra las que tiene un rey.
¡Ah, necesidad sin ley!

Alabardero
125
¿No venís, Conde?

Próspero
Ya vengo.

Vase la Guarda y el Conde

Lucinda
Redondilla
Menos daño ha sucedido
del que tuve imaginado.
Esta guarda que ha enviado
guarda de mi vida ha sido;
Redondilla
130
sospecho que la perdiera.
Ya el Conde entendiendo va
que un rey de por medio está
y que ser mi esposo espera;
Redondilla
y cuando pierda el decoro
135
al Príncipe de otra suerte,
venga mil veces la muerte,
pues es la vida que adoro.

Vase, y entren Dinardo, duque de Iberia, y Rosania, madrastra del príncipe Antonio

Dinardo
Octava real
La ocasión nos ofrece los cabellos
para gozar de aqueste principado;
140
si agora no procuras asir de ellos,
el viento romperá con vuestro airado.
Yo tengo mil amigos que por ellos
pudiera con el mundo haberme alzado,
y tú, muerto Filipo, eres, Rosania,
145
madrastra vil del príncipe de Albania.
Octava real
Este querrá casarse, y en trayendo
nuera a su casa, ha de querer mandarte,
y él también, tu imperio aborreciendo,
ha de querer de su palacio echarte.
150
El que, vivo su padre, obedeciendo
tu voluntad estuvo en toda parte,
no dudes de que muerto le parezca,
que es infamia a su honor que te obedezca.
Octava real
Y cuando solo vea por venganza
155
de algunas malas obras que le has hecho
mientras vivió su padre, en confianza
del grande amor que le rindió a su pecho,
agora que de Albania el cetro alcanza
se ha de poner tu vida en tanto estrecho,
160
que desees la muerte, si no aspiras
al verde lauro que en su frente miras.
Octava real
Quítale el principado, pues que tienes
la ocasión que te digo entre las manos,
que si a perderla por descuido vienes,
165
tarde se lloran pensamientos vanos.
¿Cuáles armas esperas o previenes,
si él mismo, contra turcos otomanos,
me ha hecho general de diez mil hombres,
soldados viejos y de ilustres nombres?
Octava real
170
Estos, que viven ya por mi obediencia
y yo tengo a mi gusto sobornados,
los que, obligados con mayor violencia,
conmigo le echarán de sus Estados.
No estés remisa, advierte con prudencia
175
estos arbitrios en tu bien trazados.
Serás señora de ellos muerto Antonio,
y yo tu esclavo en dulce matrimonio.

Rosania
Octava real
Dinardo, aunque el mayor atrevimiento
nace de Amor, que a toda alevosía
180
suele animar, yo he visto en lo que siento
que es propia en la mujer la cobardía.
Ya he visto en tu animoso pensamiento
volar sin alas la esperanza mía,
pero la femenil piedra le oprime.

Dinardo
185
No puedo yo creer que Amor no anime.
Octava real
Si tú le tienes y tu daño adviertes,
¿por qué tus esperanzas desanimas
viendo tu estado en tan diversas suertes?
Pero eso nace de que no me estimas.
190
Yo sé que las mujeres son tan fuertes,
aunque su esfuerzo con temor reprimas,
que si a sola Semíramis contemplo,
sus hazañas me bastan por ejemplo.
Octava real
El príncipe de Albana ha dado indicios
195
de generosos pensamientos altos;
mira sus militares ejercicios
llenos de gloria y de experiencia faltos.
Si mudan los consejos los oficios
y a padecer comienzan sobresaltos
200
de madrastra, querrá mudar, no dudes,
de que esta alteza en bajo mudes.

Rosania
Octava real
Duque, ni la esperanza del Imperio,
ni el miedo de venir a humilde Estado,
pasado bien, presente vituperio,
205
puede más que el Amor, que me ha forzado.
Si el principado albanio es el misterio
por donde habéis mi voluntad ganado,
y no merezco nada por mí, quiero
que gocéis lo que amáis y el bien que espero.

Dinardo
Octava real
210
El cielo y sus esferas celestiales,
desacordando toda su armonía,
hagan, por triste agüero de mis males,
oscura noche el más sereno día;
sus cometas y frígidas señales
215
solo se entiendan de la muerte mía;
el fuego, el mar, la tierra y fieros vientos
atropellen en mí sus elementos.
Octava real
Mi honor padezca el más cruel desastre;
mi nombre en los infames se registre;
220
su nave un turco de mi hacienda lastre;
mis Estados un bárbaro administre;
fiero caballo indómito me arrastre
cuando la lanza en la batalla enristre,
y toda aquesta máquina terrestre
225
para tragarme sus entrañas muestre.
Octava real
Piérdase de la fama su memoria
que con los hechos que sabéis obligo;
atado al carro aumente la victoria
del Persiano y del bárbaro enemigo;
230
jamás os goce, que es la mayor gloria;
muera de celos del mayor amigo,
que es de las maldiciones la más fiera,
si ha hecho cosa Dios que yo más quiera.
Octava real
¿Yo Imperio más que vos? ¿Yo rey de Albania
235
más que a Rosania? En toda vuestra vida
me habéis de ver virrey, como en Hircania,
del fiero cazador la tigre herida.

Rosania
Duque, duque Dinardo…

Dinardo
Ya, Rosania,
de mi esperanza en vuestra fe perdida,
240
¿qué puedo yo querer?

Rosania
Querer que os quiera.

Dinardo
Quien quiete cree, y teme quien espera.

Rosania
Octava real
Influyan en mi daño las estrellas
sus aspectos, Dinardo, infortunados;
jamás los buenos, pues los hay en ellas,
245
miren mi honor, mi vida y mis Estados;
de Troya en las reliquias y centellas
de mi patria los muros abrasados
llore como Casandra, o con más pena,
que en las aras de Pirro, Policena.
Octava real
250
Falte la tierra al suelo que pisare,
falte a mi sed el agua que se ríe,
jamás el fuego en su calor me ampare,
el aire de mi aliento se desvíe,
gozar os vea, cuando yo os gozare,
255
de la mujer que mis secretos fíe,
que es maldición sobre las otras fiera,
si ha hecho cosa Dios que yo más quiera.
Octava real
Trazad a vuestro gusto de qué modo
podréis volver con la albanesa gente
260
contra vuestro gran Príncipe, que en todo
me habéis de hallar, aunque su muerte intente.

Dinardo
No estuvo sobre Roma Atila Godo
cuando el rigor del cielo vio presente,
como yo sobre Albania, con que agora
265
me ayudéis contra el Príncipe, señora.

Rosania
Octava real
Cuando el ser su madrastra y ser difunto
su padre no bastara, el amor sobra.

Dinardo
Pues, alto, yo pondré la gente a punto
y la esperanza de mi intento en obra.
270
O Buda se verá como Sagunto,
o su Príncipe yo.

Rosania
Pues parte y cobra
estos Estados que perdí.

Dinardo
Voy loco.

Rosania
Sol te coronará, laurel es poco.

Vanse. Entren el Príncipe y el Conde y la Guarda

Próspero
Quintilla
Téngolo a mucha merced;
275
mas quejarase Dinardo.

Antonio
Conde, lo que os digo haced.

Próspero
Ya, señor, el alba aguardo.

Antonio
La gente en orden poned;
Quintilla
cuando el alba al campo escarche,
280
todo el ejército marche
y esté alojado a las once.
Suene guerra, el aire embronce
y responda guerra el parche;
Quintilla
no quiero que el Turco fiero
285
entienda que estoy ocioso
ni que en los muros le espero.

Próspero
Quedará el Duque quejoso,
que fue general primero.
Quintilla
Y pues ya con él salía
290
y al tiempo que va a salir
das a la inocencia mía
lo que no sabe fingir
y él de experiencia sabía,
Quintilla
¿qué dirá Albania de ti?

Antonio
295
Próspero, nunca a los reyes
se ha de responder ansí.
Si ellos derogan las leyes,
¿no es porque las hacen?

Próspero
Sí.

Antonio
Quintilla
Pues yo hice general
300
al Duque, y deshacer puedo
lo que hiciere.

Próspero
¿Y si haces mal?

Antonio
A la culpa con que quedo
vendrá a ser el daño igual.

Próspero
Quintilla
Es mi amigo el Duque.

Antonio
Sea.
305
Tú no me pides su oficio;
yo te le doy.

Próspero
Cuando él vea
que yo llevo su ejercicio,
no es posible que lo crea.

Antonio
Quintilla
Pensara que es cobardía,
310
Conde, tanto replicar.
¿Temes al Turco?

Próspero
Podía
temer que se ha de quejar
de lo que no es culpa mía.
Quintilla
Pero pues tú me lo mandas,
315
no habrá puesto el sol los pies
del Oriente en las barandas
cuando tu campo albanés
despida sus camas blandas.
Quintilla
Yo haré que los capitanes,
320
porque mi valor presumas,
más soberbios que alemanes,
den a las celadas plumas
y al aire los tafetanes.
Quintilla
¿Hasle dicho ya a Dinardo
325
que aqueste cargo le quitas?

Antonio
Aquí, Próspero, le aguardo.

Próspero
Dios te guarde.

Antonio
A Marte incitas,
Conde valiente y gallardo.–
Quintilla
Ya partió.– ¿Guarda?

Guarda[1]
¿Señor?

Antonio
330
¿Adónde hallaste al Conde?

Guarda[1]
Con su hermana.

Antonio
(En qué rigor
me puso el amor adonde
solo me casara Amor.
Quintilla
Si Próspero porfiara
335
a desembozarme, creo
que la vida me quitara.
Tuvo de su honor deseo,
mas no de verme la cara.
Quintilla
Con este cargo, en efeto,
340
va el conde Próspero honrado,
y yo en público o secreto,
de su estorbo descuidado,
no quedo a nadie sujeto.
Quintilla
Gozaré a Lucinda bella,
345
con quien la mayor estrella
que acuesta y levanta el día,
no tiene luz si porfía
a mirar la suya en ella.
Quintilla
Sola esta madrastra fiera
350
me pone agora en cuidado.
Enviarla a Francia quisiera,
pero fue sujeto amado
de aquel que nunca lo fuera.
Quintilla
Respeto a mi padre debo.
355
Es, en fin, prenda que amo,
y, aunque a mi pesar lo llevo,
será, amar a quien desamo,
hecho famoso, aunque nuevo.)
Quintilla
¿Hola?

Guarda [1]
¿Señor?

Antonio
¿Qué hora es?

Guarda [1]
360
Pienso que más de las tres.

Antonio
A las cinco me despierte
el camarero.

Guarda [2]
¡Hombre fuerte!

Guarda [1]
Es, en efecto, albanés.

Guarda [2]
Quintilla
¿Qué habrá sido la ocasión
365
de quitar al General
con el cargo la opinión?

Guarda [1]
Ser el Conde al Duque igual
y estorbar su pretensión.

Guarda [2]
Quintilla
Pienso que matar quería
370
a Lucinda.

Guarda [1]
Orden tenía
el Capitán de matalle,
y la casa derriballe
si la casa defendía.

Guarda [2]
Quintilla
Halló al Príncipe con ella
375
hablando en un corredor,
y así, para defendella
o asegurar su temor,
al pobre Duque atropella.

Guarda [1]
Quintilla
Es el Duque muy bienquisto.

Guarda [2]
380
Él satisfará su ofensa
cuando haya su ofensa visto.
En lo que hemos de hacer piensa,
que va saliendo Calixto.

Guarda [1]
Quintilla
Ya el alba clara matiza
385
el manto blanco del cielo,
y el sol su cabello enriza
en las lágrimas del hielo
con que el campo fertiliza.
Quintilla
Nuestro cuarto se acabó.
390
Camina hacia la posada.

Guarda [2]
Ya la nueva guarda entró.
Y de esto no digas nada.

Guarda [1]
Yo soy piedra.

Guarda [2]
Bronce yo.
Quintilla
Quien de este palacio es hiedra,
395
que solo arrimado medra,
tenga los ojos dormidos,
como pared los oídos
y la lengua como piedra.

Vanse, y salgan cuatro o seis arcabuces, y muchachos con ropa de bagaje

Primero
Quintilla
Pese al bando, ¿en esta armada,
400
que solo tocando a leva,
se puede hacer la jornada?

Segundo
Con linda priesa nos lleva,
y todo después es nada.

Tercero
Quintilla
Mala Pascua te dé Dios,
405
que así nos sacas, amén.

Cuarto
¿No diréis que tenga dos?

Tercero
Tenga ciento.

Quinto
¡Que a este den
el cargo!

Sexto
Y ¿qué se os da a vos?

Quinto
Quintilla
Pésame porque es un loco,
410
y en la primera ocasión
nuestras vidas tendrá en poco.

Tercero
El Conde es como un león.
A servirle me provoco.
Quintilla
Pero ¿qué causa habrá sido
415
la que puede haber movido
su cólera, que de Buda
nos saca, si no es que acuda
a fuerza o sitio perdido?

Cuarto
Quintilla
Del Turco no dicen nada.
420
No sé qué puede querer.

Quinto
¿Si es arma falsa?

Sexto
Es jornada,
sin duda.

Primero
¡Ay, pobre mujer,
cual vid de olivo cortada
Quintilla
425
dejé tu lado amoroso
entre lienzos y damascos!
Tomé el arcabuz furioso,
puse pólvora en los frascos,
cargué el metal sonoroso.
Quintilla
430
No hay más, estamos sujetos.

Segundo
Y yo que dejo llorando
entre divinos conceptos…

Primero
Pregón de muerte es un bando.

Segundo
Y el amor para discretos.

Primero
Quintilla
435
¿Qué goza bueno el soldado?
¿En qué dura que sea bien?
¿Dónde está bien alijado
que algún descanso le den?

Segundo
Como es bestia, duerme en prado.
Quintilla
440
Allá, para el cortesano,
que todo lo tiene y manda,
será en invierno y verano
la felpa y la blanda Holanda.
[...]
Quintilla
445
Muramos acá desnudos
donde la arena nos raspe,
comamos los bueyes crudos
y el bizcocho como un jaspe,
siempre trabajando y mudos.
Quintilla
450
Bebamos en morrïones
agua turbia y mal cogida
con la arena y terrones;
marchemos toda la vida
más rotos que los pendones,
Quintilla
455
y pidamos galardón
cuando responda el portero
que no hay ahora ocasión.

Tercero
Al galope un caballero
pica un castaño frisón.

Cuarto
Quintilla
460
Ya se apea, y nuestra gente
con un pedazo de lanza
detiene confusamente.

Quinto
¡Ay del soldado que alcanza
brazo, costillas y frente!

Sale Dinardo, duque

Dinardo
Terceto
465
Teneos, bisoños. ¿Dónde vais, soldados?
¿Quién os llamó? ¿Qué furia ha sido aquesta?
¿Adónde juntos camináis armados?

Segundo
Terceto
Detente, o ¡vive Dios! que la respuesta
será la de esta esguízara pistola.

Dinardo
470
¿Hay desvergüenza ni maldad como esta?

Primero
Terceto
No mereces, Dinardo, aquesta sola,
pues no siendo tú bando ni presencia
la que aquestas banderas enarbola,
Terceto
nos tratas con tan áspera insolencia,
475
haciéndonos volver, cuando salimos,
debajo de otro nombre y obediencia.

Segundo
Terceto
Duque, cuando sujetos estuvimos
a tu gusto, bien sabes que obedientes
más que soldados de Alejandro fuimos.
Terceto
480
Ahora que a gobiernos diferentes
nos ha entregado el Príncipe, no es justo
que con palabras y obras nos afrentes.

Dinardo
Terceto
Oíd ¡por Dios!, que de sabello gusto.
No he sabido que el Príncipe haya dado
485
mi cargo a otro.

Quinto
Sea justo o injusto,
Terceto
hoy por el conde Próspero se ha echado
un bando en la ciudad que antes de una hora
marche sin dilación cualquier soldado.

Sexto
Terceto
No despertó más presto al sol la aurora
490
que nosotros al bando, imaginando
que Alba se pierde o que abrasada llora.

Dinardo
Terceto
¿Qué dijo el conde Próspero a ese bando?

Primero
Sin duda es General.

Dinardo
¡Suceso nuevo!

Segundo
Parece que lo vienes ignorando.

Dinardo
Terceto
495
Pedir perdón de mi arrogancia os debo,
señores albaneses, de rodilla.

Primero
¡Tente, señor!

Dinardo
¡Oh, Antonio, al fin mancebo!
Terceto
Hará con este cargo maravillas
el Conde. Yo le he visto por mis ojos
500
hacer mil lanzas en el Turco astillas.
Terceto
Plegue a Dios que volváis con mil despojos
a vuestras casas, donde, al sol o al fresco,
contéis en paz los bélicos enojos.
Terceto
Y que arrastrando del pendón turquesco
505
por esas piedras los azules cabos,
el Conde, con quien tengo parentesco,
Terceto
vuelva glorioso con dos mil esclavos,
tan rico, que les ponga a sus frisones
de oro herraduras y de plata clavos.

Segundo
Terceto
510
¡Oh, como tuyas son estas razones!

Sale un Cabo

Cabo
Marchad, soldados, que ocupáis la puerta,
y quieren ya salir las municiones.

Dinardo
Terceto
¿Quién es aqueste?

Primero
Un cabo.

Dinardo
Por muy cierta
os juzgo la victoria.

Todos
Dios te guarde.

Vanse

Dinardo
515
A entierro toca mi esperanza muerta.
Terceto
Voyme a quejar al Príncipe cobarde.
Pero ¡válame Dios! ¿Si lo ha sabido
de algún traidor amigos aquesta tarde?
Terceto
¿Si algún deudo le ha dicho que he querido
520
alzarme con aqueste principado
de invidia o celo a traición movido
Terceto
volviéndole las armas que me ha dado?
No hay cosa menos firme que el secreto.
¿Si huiré? Mas, no; por dicha me he engañado.
Terceto
525
Antonio es mozo, y vario e imperfeto
el pensamiento en esta edad, y ahora
a la hermana de Próspero sujeto
sin duda por honrarle, pues la adora,
Terceto
le dio este cargo. Ir a quejarme quiero,
530
que lo contrario de mi ser desdora
y pierdo el bien que de Rosania espero.

Vase, y sale el príncipe Antonio

Antonio
Soneto
Salen los rayos del señor de Delo
dorando el monte y esmaltando el prado,
y del arroyo, por la noche helado,
535
vuelven reflejos a su mismo cielo.
Esparce el ave por el viento el vuelo,
en nudoso redil bala el ganado,
marcha al son de las cajas el soldado
por julio al sol y por diciembre al hielo.
540
Alégrase la mar, de espumas cana;
por cuanto sustenta el cielo y cría
vive de nuevo en viendo la mañana.
Y levántome yo, Lucinda mía,
al sol de tu hermosura soberana,
545
porque en tus ojos amanece el día.

Rosania entre

Rosania
Quintilla
¿Tan de mañana, señor?

Antonio
Mi madre y señora, sí,
que el príncipe y el pastor
duermen y velan ansí,
550
y con un mismo temor.
Quintilla
Heme levantado a ver
marchar el campo, señora,
que a Julia va a socorrer.

Rosania
¿Luego sale el campo ahora?

Antonio
555
Y aun le he visto amanecer;
Quintilla
apenas resplandecía
el sol en el limpio acero,
cuando ya en orden salía,
tanto, que pensó el lucero
560
que se adelantaba el día.
Quintilla
Ya tremolando pendones
y granados morrïones,
van dando a los aires plumas
y a la fama largas sumas
565
en sus imaginaciones.

Rosania
Quintilla
No me ha dicho el Duque nada
de esta jornada improvisa.

Antonio
No va el Duque a esta jornada.

Rosania
¿Cómo no?

Antonio
Porque es de prisa
570
y él trae suspensa la espada.
Quintilla
El conde Próspero parte.

Rosania
¿Y es mejor soldado el Conde,
de más experiencia y arte?

Antonio
No, que la fama responde
575
que el Duque es el mismo Marte,
Quintilla
pero para mi gobierno
le he menester junto a mí.

Rosania
Próspero es muy nuevo y tierno.

Antonio
Cipïón comenzó ansí
580
y mereció lauro eterno.

Rosania
Quintilla
Que agravias al Duque pienso.
(Algo le han dicho.)

Antonio
La parte
viene.

Rosania
Y con dolor inmenso,
pues se ha quedado, en mirarte,
585
como una piedra suspenso.

Sale el Duque

Dinardo
Quintilla
¿Has mandado tú, señor,
que Próspero con la gente
que ha juntado mi valor,
marche a Julia?

Antonio
(¡Qué impaciente
590
trae a este necio el furor!)
Quintilla
¿Pareceos a vos que fuera
si yo no se lo mandara?

Dinardo
Pues ¿cómo de esa manera,
sin verte el Duque la cara,
595
das al Conde tu bandera?
Quintilla
¿He dejado algunas tuyas
en poder del Turco fiero,
o he traído muchas suyas?
¿No fuera bien que primero…

Antonio
600
¡Paso, Duque, no me arguyas!

Dinardo
Quintilla
¿He perdido alguna gente
por descuido o por codicia?
¿Rendime afrentosamente?
¿Soy bisoño en la milicia?
605
¿Es Próspero más valiente?
Quintilla
¿Soy el que a tu padre di
dos importantes vitorias,
del bajá Daú y Alí?
¿Así heredaste las glorias
610
del Filipo a quien serví?
Quintilla
¿Tal premio a la sangre das
que de la sangre otomana
sirviéndote vertió más?
¿Es porque no tengo hermana,
615
por quien tan sujeto estás?

Antonio
Quintilla
Callad, Duque. Esa braveza
y servicios de mi padre
dichos por vos son bajeza.
Agradeced a mi madre
620
que no os cortan la cabeza.
Quintilla
Próspero es un gran soldado.
Ni su hermana me ha obligado,
ni sabéis lo que decía.

Dinardo
Yo digo verdad.

Antonio
¡Mentís!

Rosania
625
¡Señor, señor! ¡Tan airado!
Quintilla
¿Vos la espada, y para un hombre
como el Duque? – Duque amigo,
echaos a sus pies.

Dinardo
El nombre
de tu esclavo tu castigo
630
tiemple, aunque mi culpa asombre.
Híncase de rodilla
Quintilla
Conozco que el gran valor
de esta afrenta me ha forzado
a quejarme a tu valor.

Antonio
Dinardo, habeisme enojado.
635
Habladme después.

Dinardo
¡Señor!

Vase el Príncipe

Rosania
Quintilla
Fuese.

Dinardo
Señora, ¿qué es esto?

Rosania
No lo sé.

Dinardo
¿Si le han contado
nuestro oculto presupuesto?

Rosania
No, más habrá sospechado
640
que yo y yo tramamos esto,
Quintilla
porque quitaros la gente
y hablaros con tanta furia,
cuando era cosa decente
satisfaceros la injuria
645
que os ha hecho injustamente,
Quintilla
¿de qué puede proceder?

Dinardo
Ahora bien, ¿qué hemos de hacer
en su desgracia y sin gente?

Rosania
Matarle.

Dinardo
Luego se intente,
650
que esto es morir o vencer.

Rosania
Redondilla
Tancredo y Leonido vienen.

Dinardo
A buen tiempo, que ellos tienen
cuidado de mi deseo.

Rosania
Confusos, Duque, los veo.

Tancredo y Leonido vienen, grandes del Príncipe

Leonido
Octava real
655
Llega, que bien podemos.

Tancredo
Si es secreto,
saldremos de la cuadra yo y Leonido.

Dinardo
Antes os busco para el mismo efeto,
que nuestro intento el Príncipe ha sabido.

Rosania
Sospechado dirás.

Dinardo
El gran sujeto
660
de aquel ingenio fácil, y advertido
por verme tan privado de Rosania,
al Conde ha hecho General de Albania.
Octava real
De suerte que, quitándome la gente,
me ha quitado el amor de los soldados
665
y me ha tratado vil y ásperamente.

Leonido
Los dos venimos del suceso airados.
¿Qué quieres aguardar de un insolente?
Si le podéis echar de los Estados…

Dinardo
Sin gente no es posible.

Tancredo
Dalde muerte.
670
Esto es mejor que agora se concierte.

Rosania
Endecasílabos sueltos (tirada)
No creo que acertáis.

Dinardo
¿De qué manera?

Rosania
Siempre el consejo de mujer fue cuerdo,
y cuerdo el que bien piensa lo que intenta,
y el que intenta dichoso en lo que hace,
675
si lo hace mirando el fin. El Príncipe
es mozo y es amado de sus súbditos.
Si le matáis sin dar razón, ¿quién duda
que Albania toda ha de tomar las ramas
y que el Emperador y el Rey de Hungría,
680
o el Turco, ha de querer para sí el reino
y conquistallo haciéndoos sus vasallos?
¿Cuánto mejor es dalle una bebida
con que se vuelva loco, y en estando
inhábil para el cetro del gobierno,
685
con gusto general obedecerme,
y entregándome yo en las fortalezas
dar de ellas y de mí, como a marido
la posesión al Duque?

Leonido
¡Extraña industria!

Dinardo
¡Oh, ingenio de mujer!

Tancredo
¡Notable engaño!
690
Porque excusáis con él de ensangrentaros
en vuestro rey, ocasionando al cielo.
Mas ¿cómo podrá darse la bebida?

Dinardo
Esa dificultad lo impide todo.

Rosania
Yo os los diré.

Dinardo
Prosigue.

Rosania
Antonio toma
695
cierta epítima todas las mañanas
contra el humor que tiene melancólico.
Esta forma Roberto, cocinero,
porque en una sustancia se resuelve
oro, coral, bezar, perlas, jacintos,
700
unicornio, canela y ámbar. Este
es hombre bajo, al fin, y será fácil
hacer que con dinero entre estas cosas
mezcle las que pusiéredes, que pueden
volverle loco.

Dinardo
Yo lo doy por hecho.
705
Parte por él, Leonido.

Leonido
Voy.

Tancredo
El cielo
guíe tus pasos.

Dinardo
Vamos entre tanto
a prevenir las hierbas, y está cierta,
luz de estos ojos, que si a verme alcanzo
de estos sucesos en el fin que espero,
710
tú serás la corona de esta frente.

Rosania
Tu vida el cielo y tu esperanza aumente.

Vanse, y entran Lucinda y el Príncipe

Lucinda
Redondilla
Ya, como del alma, Antonio,
de esta casa eres señor.

Antonio
No quieras tú de mi amor,
715
Lucinda, otro testimonio
Redondilla
que haberle al Duque quitado
cargo tan bien merecido,
por lo mucho que ha servido,
con su persona mi Estado.

Lucinda
Redondilla
720
En tantas obligaciones,
¿cómo podré salir de ellas?
Si es pagallas conocellas,
bien lo muestran mis razones.
Redondilla
Toma de casa y persona,
725
aunque humilde, posesión,
que quien te da el corazón
te diera cetro y corona
Redondilla
del Imperio de Alemania.
¿Cómo te va, señor mío,
730
con Rosania? ¿Pierde el brío
de ser madrastra Rosania?
Redondilla
¿Habla ya como solía?
¿Persigue tu juventud?

Antonio
Habló entonces en virtud
735
del padrino que tenía.
Redondilla
Ya, Lucinda, se han mudado
los tiempos. Teme que seas
mi dueño y que al fin poseas
la corona de mi Estado.
Redondilla
740
Y témese con razón,
pues no me supo agradar,
cuando pudiera ganar
mil prendas de mi afición.
Redondilla
Mucho yerra el que confía
745
más luz, a mi parecer,
del sol que se va a poner
que del que comienza el día.
Redondilla
Yo he menester no dormir
en materia de traidores.

Lucinda
750
Si son tus rayos mayores,
más sombras te han de seguir.
Redondilla
¿Qué quieres esta mujer,
envidiosa de tu vida,
culebra a tu planta asida
755
que no se atreve a morder?
Redondilla
Písala el cuello o desvía
de su envidia la ocasión.
Quien pierde la posesión
hasta la muerte porfía.
Redondilla
760
Mira que te quiero bien
y no te aconsejo mal.
La que fue furia infernal,
¿cómo será ángel también?
Redondilla
Fiar del que es falso amigo,
765
¿a quién le fue de provecho?
Una mujer de mal pecho
es el mayor enemigo.
Redondilla
No te engañe con amores
en que disfrace tus daños,
770
que ceremonias y engaños
son muy propias de traidores.

Antonio
Redondilla
Lucinda y luz de estos ojos,
tú me aconsejas muy bien;
pero ahora no te den
775
esos recelos enojos,
Redondilla
que yo enviaré a Francia luego
a Rosania.

Entra Tebandro, criado

Tebandro
Aquí ha llegado
un hombre a buscarte y dado
gran prisa a verte.

Antonio
¿Estás ciego,
Redondilla
780
Tebandro, que no me ves
con Lucinda?

Lucinda
A mí me da
gusto que entre.

Antonio
Vuelve allá;
sabe, Tebandro, quién es.–
Redondilla
Pues ¿cómo estando contigo,
785
y en tu casa, me han de hablar?

Lucinda
Yo me quiero de esto honrar,
si es hombre noble y tu amigo.

Tebandro entre

Tebandro
Redondilla
Díceme que es tu criado.

Antonio
¿Hay hombre tan atrevido?
790
¿A buscarme aquí ha venido?

Lucinda
Cesa de mostrarte airado.
Redondilla
Háblale ¡por vida mía!

Antonio
Harele matar.

Lucinda
¡Detente!

Antonio
Vuelve y di a ese impertinente,
795
pues tanto hablarme porfía,
Redondilla
que te diga de qué oficio
me sirve.

Tebandro
Yo voy.

Lucinda
Si ven,
señor, que me quieres bien,
por uno y por otro indicio,
Redondilla
800
y no te hallan por allá,
no es mucho buscarte aquí.

Antonio
¿Mas que es soldado?

Lucinda
Ese, en mí,
muy buen amparo hallará.

Tebandro entre

Tebandro
Redondilla
Señor, dice que es…

Antonio
Di, pues.

Tebandro
805
Temo…

Antonio
Acaba.

Tebandro
Un cocinero.

Antonio
¿Cocinero? ¿Tal espero?
¿Tal oigo?

Tebandro
Eso dice que es.

Antonio
Redondilla
Dile que le haré matar.

Lucinda
Mira, mi bien, que es de sabio
810
príncipe oír el agravio.
Quizá se viene a quejar.
Redondilla
Por ser hombre bajo quiero
recogerme en mi aposento.
Óyele tú.

Antonio
Soy contento.–
815
Di que entre ese cocinero.

Vase Lucinda

Tebandro
Redondilla
Voy por él.

Antonio
Por ignorante
perdonársele podía,
que es grande descortesía
buscar donde ama al amante.

Entra Roberto y Tebandro

Tebandro
Redondilla
820
Este es el hombre.

Roberto
Esos pies
me da.

Antonio
¿Qué quieres, buen hombre?

Roberto
Hablarte a solas.

Antonio
¿Tu nombre?

Roberto
Roberto.

Antonio
Ya sé quién es.–
Redondilla
Vete, Tebandro, y la llave
825
tuerce a esa cuadra.

Roberto
Señor,
si en la humildad hay valor,
hoy de experiencia se sabe.
Redondilla
Preámbulos no los sé,
aunque hombre de bien nací;
830
sin ellos te aviso aquí
de que…

Antonio
Prosigue.

Roberto
De que…

Antonio
Redondilla
¿Qué miras?

Roberto
Si lo dirán
las lenguas de estas pinturas.

Antonio
¿Tanto secreto procuras?

Roberto
835
¿Podrán hablar?

Antonio
No hablarán.

Roberto
Redondilla
De que el Duque…

Antonio
¿Y quién?

Roberto
Rosania,
tu madrastra, con los grandes
del reino, porque no mandes
más los Estados de Albania,
Redondilla
840
loco te quiere volver,
y, por inhábil, quitarte
el reino. Escúchame el arte
con que lo quieren hacer.

Antonio
Redondilla
¿Cómo?

Roberto
Yo soy, gran señor,
845
el que saco y conficiono
la epítima.

Antonio
¡Extraño abono
de un noble y propio valor!

Roberto
Redondilla
Que te lleva el camarero
las mañanas. Hanme hablado
850
y prometido un condado
–¿quién vio conde un cocinero?–
Redondilla
si ciertas hierbas, que son
las que loco han de volverte,
pongo en la epítima. Advierte
855
mi lealtad y su traición.

Antonio
Redondilla
¿De dónde eres?

Roberto
Español.

Antonio
Español habías de ser.

Roberto
¿Sabes qué puedes hacer?
Mira que el alma es el sol,
Redondilla
860
que no porque toca el lodo
se mancha, y así la mía
no se estraga aunque se cría
en esta bajeza.

Antonio
En todo
Redondilla
te tendré por mi ángel bueno.
865
Di, amigo.

Roberto
Yo les diré
que en las aromas eché
las hierbas de aquel veneno.
Redondilla
Bébele en mi confianza;
fíngete loco, y entiende
870
quién, cómo y cuándo te vende;
que quien sufre mucho alcanza,
Redondilla
y, cuando con gran secreto,
puedas venganza tomar,
podrás a Albania mostrar
875
la salud de tu sujeto.

Antonio
Redondilla
Ángel, cielo, hombre de Dios,
un rey se fía de ti;
si vivo y reino por ti,
hemos de reinar los dos.
Redondilla
880
Como Alejandro he de ser.
Yo beberé ese veneno,
que de un español tan bueno
¿qué puede nadie temer?
Redondilla
Sígueme y no digas nada.

Roberto
885
Refrena, señor, la furia
hasta que el tiempo a la injuria
ponga en la mano la espada.

Éntranse, y salen Lucinda y Tebandro

Lucinda
Redondilla
¿Fuese el príncipe?

Tebandro
Ya es ido.

Lucinda
¿Sin avisarme se fue?
890
¿Qué dijo el hombre?

Tebandro
No sé.
Larga plática ha sido.
Redondilla
Mandome cerrar la puerta.

Lucinda
¿La puerta mandó cerrar?
Pues ¿en qué le pudo hablar
895
que no pudo estar abierta?

Tebandro
Redondilla
A mí diome admiración
ver que le hablase, y tan bajo,
un extranjero, hombre bajo.

Lucinda
Y a mí me da el corazón
Redondilla
900
que es recado de mujer.

Tebandro
Yo, por no darte pesar,
que lo quise sospechar
no quise darte a entender.

Lucinda
Redondilla
¿A quién, Tebandro, pasea
905
el Príncipe?

Tebandro
El otro día
por las dos fuentes venía
donde Flora y Amaltea
Redondilla
agua vierten por sus copias,
y a cierta dama quitó
910
la gorra.

Lucinda
¿Es hermosa?

Tebandro
No.

Lucinda
¿Y es junto a las fuentes propias?

Tebandro
Redondilla
Enfrente.

Lucinda
¿Y ha vuelto allá?

Tebandro
Otras dos veces.

Lucinda
¡Ay, cielos!

Tebandro
¿Qué suspiras?

Lucinda
Tengo celos.

Tebandro
915
¿Cómo?

Lucinda
Enamorado está.

Tebandro
Redondilla
No lo creas.

Lucinda
Sí lo creo.

Tebandro
Mucho te quiere.

Lucinda
Eso dudo,
que hoy le he visto…

Tebandro
¿Cómo?

Lucinda
Mudo.

Tebandro
¿Y ayer?

Lucinda
Con mucho deseo.
Redondilla
920
A ver voy esa mujer.
Pongan el coche.

Tebandro
A eso voy.

Lucinda
Celosa de Antonio estoy.

Tebandro
Pues no la vayas a ver.

Lucinda
Redondilla
¿Cómo?

Tebandro
Es hermosa.

Lucinda
No puedo
925
dejar de ver su valor,
que el mayor mal del Amor
es no sosegar el miedo.

Váyanse, y entren Rosania, Tancredo, Leonido y el Duque

Dinardo
Octava real
Aquí estaremos retirados todos
mientras se acaba de vestir el Príncipe,
930
y si el efecto que pensamos hace
la bebida, saldremos al escándalo.

Tancredo
Dices muy bien. Retírate, que viene.

Dinardo
¿Quién le viste?

Leonido
Finardo, y de los pajes,
Lucindo y Cloro.

Dinardo
¡Oh, cielo, favorece
935
nuestra intención, si tu favor merece!

Retirados, salga el Príncipe lavándose, con una ropa de levantar, y desabotonado; un Paje con fuente, el Maestresala con la toalla en la mano, y él diga, lavándose:

Antonio
Redondilla
Agradome aquel caballo.

Finardo
¡Bien pisa!

Antonio
Con gran donaire.

Finardo
Si corre, le envidia el aire
y el sol se para a mirallo.

Antonio
Redondilla
940
Hacedle ensillar, que quiero
ir al campo.

Finardo
¿Luego?

Antonio
Al punto.

Finardo
Es un traslado y trasunto
de aquel tu estimado overo
Redondilla
que diste al Embajador.

Antonio
945
dadme la toalla.

Finardo
¿Quieres
que canten?

Antonio
No, mientras fueres
tú el poeta y tú el cantor.

Finardo
Redondilla
¿Escribo muy mal?

Antonio
No haces
cosa buena.

Finardo
¿La razón?

Antonio
950
Porque escribes sin pasión
y a ninguna satisfaces.
Redondilla
Si no estás enamorado
no trates de Amor, que yerra
mucho quien habla de guerra
955
no habiendo sido soldado.

Paje
Redondilla
Y yo, ¿canto mal?

Antonio
También.

Paje
¿Por qué?

Antonio
Porque no declaras
la letra, y jamás reparas
en que te oigan mal ni bien.

Finardo
Redondilla
960
Ya la epítima está aquí.

Sale Celio con la epítima

Antonio
¿Qué hay, Celio?

Celio
Ya vuestra alteza
lo puede ver.

Antonio
¿Cómo va
de amores?

Celio
Así se está
fuerte aquella buena pieza.

Antonio
Redondilla
965
¿No se rinde?

Celio
Ya promete
piedad.

Antonio
¿Prometes dineros?

Celio
Poco.

Antonio
Serás majadero
desde una vez hasta siete,
Redondilla
y desde siete hasta mil.

Celio
970
Bebe, señor.

Antonio
Bebo.

Celio
Has hecho
mal rostro.

Antonio
Siento en el pecho
un cierto dolor sutil
Redondilla
que camina al corazón.

Celio
975
¡Válame Dios!

Antonio
¡Tenme aquí!

Finardo
¿Qué le has dado?

Celio
¿qué le di?
La ordinaria confeción:
Redondilla
oro, perlas, ámbar.

Antonio
¡Ay!

Finardo
¿Qué dices, Celio?

Celio
Esto digo.

Finardo
980
¿qué le has traído, enemigo?

Celio
Lo que siempre el vaso tray.

Finardo
Redondilla
¿Quién te lo ha dado?

Celio
Roberto.

Finardo
¿Vístelo hacer?

Celio
No hay veedor.

Finardo
¡Oh, cielo, tú eres traidor!

Celio
985
¿Traidor?

Finardo
Al Príncipe has muerto.

Celio
Redondilla
Mira lo que dices.

Finardo
Digo
que has muerto al príncipe Antonio.

Celio
Finardo, que es testimonio.

Finardo
¡Oh, sacrílego enemigo!–
Redondilla
990
¡Ah de palacio!

Entren Rosania, Duque, Tancredo y Leonido

Rosania
¿Qué es esto?

Dinardo
¿De qué das voces?

Finardo
¡Ay, triste!
¿Qué es, traidor, lo que trujiste?
Dilo, y remédialo presto.

Rosania
Redondilla
¿Qué tiene Antonio, Finardo?

Finardo
995
Hanle muerto.

Rosania
¡Ay, hijo mío!

Dinardo
¡Desmayose!

Leonido
¡Oh, fiero impío!
¿Qué me detengo? ¿Qué aguardo?

Tancredo
Redondilla
No le mates, que es mejor
prenderle y saber quién fue
1000
el autor.

Celio
Pues ¿yo qué sé?

Leonido
¿Quién te dio el vaso, traidor?

Celio
Redondilla
Roberto.

Tancredo
Préndanle luego.

Dinardo
Ya, Rosania, ha vuelto en sí.

Rosania
Siempre, Antonio, lo temí.

Antonio
1005
¡Oh, pueblo bárbaro y ciego!
Redondilla
¿No veis que soy inmortal?
¿Qué decís de darme muerte?

Rosania
(Bien obra.

Dinardo
Veneno fuerte.

Leonido
No se ha visto fuerza igual.)

Antonio
Redondilla
1010
(Por mi vida que estoy bueno,
como estaba concertado;
basta que han imaginado
que es la epítima veneno.)
Redondilla
Que no tengo nada, no;
1015
bueno estoy, ¿qué me queréis?

Rosania
Mi señor, que os soseguéis.

Antonio
(Ya no lo puedo estar yo,
Redondilla
que es fuerza andar desvelado
mientras este pleito dura.)

Dinardo
1020
Poner el Príncipe en cura
será lo más acertado.
Redondilla
Tráiganse luego triacas
y diferentes bebidas.

Antonio
¿Tanto te duelen las vidas
1025
que como manchas las sacas?
Redondilla
Pues yo espero que he de ver
ensalzada esta humildad,
y esta mentira verdad;
mira cómo puede ser.

Finardo
Redondilla
1030
Ya está preso el cocinero.

Antonio
¿A mi amigo el español?
¿Al que es más claro que el sol?
¡Afuera, librarle quiero!
Redondilla
Traigan tiros, traigan balas,
1035
que el Príncipe le socorre;
arrimad luego a la torre
mantas de guerra y escalas.
Redondilla
¿Ah, Roberto? ¡Afuera, perros!

Dinardo
A los culpados disculpa.

Antonio
1040
Yo sé quién tiene la culpa.

Rosania
¿Quién, para que le echen hierros?
Redondilla
Decid en quién sospecháis,
gran señor.

Antonio
En ti, y en ti,
y en vos, y en todos, y en mí.

Rosania
1045
Decid más, no enmudezcáis,
Redondilla
pues estáis de esa manera;
no haga efecto el amor,
que algún corazón traidor
os quiso dar muerte fiera.

Antonio
Redondilla
1050
¡Y cómo si lo quería!

Dinardo
Ya he caído en lo que es esto.
Prendan a Lucinda presto.

Antonio
¡Oh, hermosa Lucinda mía!

Dinardo
Redondilla
Sin duda porque la amase
1055
este veneno le dio,
con que el efecto trocó,
o porque el Conde reinase.

Tancredo
Redondilla
Mil mujeres a hombres dan
hechizos para querer.

Leonido
1060
Este lo debió de ser.
Llamad luego al Capitán.

Paje
Redondilla
¿Cuál, señor?

Leonido
El de la guarda,
y ponga presa a Lucinda.

Antonio
¿Cómo queréis que se rinda
la que fue mi ángel de guarda?
Redondilla
1065
No vaya allá el Capitán,
que le costará la empresa
la vida.

Rosania
Llévenla presa.
¿A un loco escuchando están?
Redondilla
Ya no manda Antonio aquí.

Antonio
1070
¡Qué gracioso desconcierto!
¿Herédasme sin ser muerto?
Pero estoylo para ti.

Rosania
Redondilla
Antonio, aquesto conviene;
el bien de Albania se mira.

Antonio
1075
No prendáis a Deyanira;
advertid que Hércules viene.
Redondilla
Yo soy Hércules, que pienso
matar alguna serpiente
cuando a mi salvo lo intente,
1080
y así os doy mi reino en censo.

Dinardo
Redondilla
¡Qué notable enloquecer!

Leonido
Mándale luego llevar.

Antonio
Mirad que es censo al quitar,
y que le habéis de volver.

Tancredo
Redondilla
1085
Ponedle en fuerte prisión.

Dinardo
¡Bien se ha hecho!

Rosania
A reinar torno.

Antonio
¿Cualque chorno, cualque chorno
será la nuestra, patrón?


Acto II

Filipo, el Duque y Rosania; siéntense, y diga el Duque Dinardo:

Dinardo
Octava real
La gran desgracia, nobles albaneses,
1090
que, como sabéis todos, ha venido
por nuestra patria, ya que de franceses,
húngaros, alemanes libre ha sido,
es que por amorosos intereses
haya nuestro gran Príncipe perdido
1095
el mayor bien del hombre, que es el seso.
A todos pesa con igual exceso.
Octava real
Y tanto más, cuanto era más amado
y digno del gobierno y señorío
de este noble y antiguo principado.
1100
¡Bien sabe el cielo el sentimiento mío!,
pero habiendo tan huérfano quedado,
que todos juntos miraréis confío
por el público bien, como cristianos,
y no el particular de intentos vanos.
Octava real
1105
Si alguno con razón lo pretendiera,
bien sabéis que soy yo con razón justa
que tengo a él, mas nunca Dios lo quiera.
Viva Rosania, su princesa augusta;
ella debe elegirse la primera,
1110
si por ventura del gobierno gusta,
pues veis en ella un cierto ejemplo y tipo
de vuestro muerto príncipe Filipo.
Octava real
Y porque puede ser que Antonio vuelva
a su primero ser, es justo acuerdo
1115
que en tanto en este voto se resuelva,
que vuelve a estar como primero, cuerdo,
no ha de dejar el arte, monte o selva,
de cuantas viven en humano acuerdo,
donde no se procuren hierbas tales
1120
que le pueden librar de tantos males.
Octava real
Con esto excusaréis las disensiones
sobre reinar, y al tiempo limitado,
si le tiene este mal, claros varones,
a Antonio volveréis su principado.

Tancredo
1125
¿Quién ha de repugnar a tus razones
viendo tu parecer tan ajustado
con la razón. ¡Oh, Duque valeroso!
de nuestro bien y el público celoso?
Octava real
Yo, por mi voto, digo que sería
1130
escándalo elegir príncipe nuevo
ni a Rosania quitar la monarquía.
Esto digo, esto siento y sentir debo.

Leonido
Lo mismo afirmo y es la intención mía.

Filipo
¿Cómo contradirán los más remotos
1135
lo que dicen y aprueban tales votos?

Rosania
Octava real
Yo os agradezco, nobles albaneses,
el favor que me hacéis, pues olvidados
de los particulares intereses,
me dais la posesión de estos Estados.
1140
Mas como en pinos altos y cipreses,
en torres y edificios levantados
dan los rayos más presto, no querría
ver sus centellas en la altura mía.
Octava real
Vosotros elegid un varón justo
1145
de entre vosotros, sin poner distancia
en el público bien, porque yo gusto,
viendo a mi Antonio ansí, volverme a Francia.

Dinardo
No nos des, gran señora, ese disgusto,
pues allá no es tu vista de importancia.
1150
Mira que pones esta humilde tierra
en dura confusión y eterna guerra.

Tancredo
Octava real
Echarémonos todos a tus plantas
para pedirte que este cetro admitas.
Mira, señora mía, que levantas
1155
gran confusión y que la paz nos quitas.

Filipo
Toma en tu amparo y voluntades tantas
por el público bien, y no permitas
que sobre la elección haya mil muertes.

Leonido
Todas, señora, son causas bien fuertes.

Rosania
Octava real
1160
Ahora bien, pues decís que lo es de Albania,
forzada acepto el reino.

Dinardo
Traigan luego
al Príncipe, y la causa de Rosania
se justifique con el pueblo ciego.
Escríbase al César de Alemania,
1165
al Papa y al Francés que, por sosiego
de aquesta tierra, esta elección se ha hecho.

El Príncipe y la Guarda

Guarda
El Príncipe está aquí.

Antonio
(Lo que es sospecho.)

Dinardo
Quintilla
Tomad, Príncipe, lugar
junto a quien ya tiene el vuestro.

Tancredo
1170
¿No habla?

Leonido
No quiere hablar.

Dinardo
Ya veis al Príncipe nuestro
inhábil para reinar.

Rosania
Quintilla
Pueblo, bien lo veis suspenso,
loco y fuera de sentido.

Tancredo
1175
Crece el accidente; pienso
que no ha de ser socorrido
sino del médico inmenso.

Dinardo
Quintilla
Si os queréis certificar,
pueblo, de que gobernar
1180
el principado no puede
Antonio, y es bien que herede
la Princesa su lugar,
Quintilla
para justificación
de su conciencia y la nuestra
1185
se os dará satisfacción
muy a gusto de la vuestra,
y como es obligación.
Quintilla
Tinta y pluma me traed.–
Entre tanto, gran señor,
1190
hablad, nombrad, conoced.
¿Yo quién soy?

Antonio
Un gran traidor.

Dinardo
Esto que dice entended.
Quintilla
¡Mirad qué mayor locura!

Rosania
Pues aún me habéis de ver.–
1195
Y yo, ¿quién soy?

Antonio
La mujer
de ese traidor.

Rosania
¿Qué más prueba?

Antonio
Todas aprendistes de Eva
a quitar al hombre el ser.

Tancredo
Quintilla
¿Conócesnos?

Antonio
Como en Flandes
1200
al hielo, el mundo a los ricos.

Tancredo
¿Quién somos porque nos mandes?

Antonio
Otros traidores más chicos
que vais siguiendo a los grandes.

Leonido
Quintilla
¡Privado está de sentido!

Tancredo
1205
Pluma y papel han traído.

Dinardo
Escribe una carta aquí.

Antonio
Y ¿para quién?

Dinardo
Para mí.

Antonio
Pues ¿adónde te has partido?
Quintilla
¿Cartas para hombres presentes?
1210
Pero bien decís; guardadlas,
traidores, contra inocentes
presentes están ausentes,
que andan siempre a las espaldas.
Quintilla
Yo escribiré para ti.

Filipo
1215
Cuanto dice es desvarío.

Dinardo
Ya no escribas para mí.

Antonio
Escribiré a quien confío
que ha de librarme de ti.

Escribe el Príncipe

Tancredo
Quintilla
La torre de la ciudad,
1220
(…)
(…)
con cuatro guardas o seis,
la tiene en guarda.

Leonido
Mirad
Quintilla
que tiene el Conde, su hermano,
1225
las fuerzas de nuestra gente
en Alba Julia en su mano,
no sea que, airado, intente
pasarse al campo otomano.

Dinardo
Quintilla
Bien dice Leonido.

Rosania
Haced
1230
un engaño.

Tancredo
¿De qué modo?

Rosania
Con ella a Antonio poned
y contadle el caso todo,
y que le hago merced
Quintilla
de la vida y libertad.
1235
Y, al abrazarse los dos,
matalde y la daga echad
en el suelo…

Dinardo
Bien ¡por Dios!

Rosania
Y luego mil voces dad
Quintilla
de que el Príncipe la ha muerto
1240
como loco, y escribid
al Conde ese desconcierto,
y que traiga, le advertid,
la gente a Buda o al puerto,
Quintilla
que él vendrá y le dará muerte
1245
en venganza de su hermana.

Dinardo
¡Notable industria! ¡Gran suerte!

Antonio
(Vuestros intentos allana.)

Dinardo
¿Hay furia, hay cosa más fuerte
Quintilla
como una mujer airada?

Leonido
1250
El Príncipe ha escrito ya.

Antonio
Ya la carta está acabada.

Dinardo
¿A quién?

Antonio
Ella lo dirá,
aunque de letra cifrada.
Quintilla
(Mucho hablo, por mi daño.
1255
Quiero fingirme más loco,
no caigan en el engaño.)

Tancredo
Leelda.

Dinardo
Escuchad un poco,
veréis un gran desengaño.
Lea Dinardo
Soneto
“Al rey de tres personas y uno solo
1260
escribe Abel contra Caín, su hermano
con sangre en el arena de aquel llano,
por donde corre néctares Pactolo.
Señor, en cuyos pies estriba el Polo,
besándolos el ángel soberano,
1265
a cuya inmensa y sacrosanta mano
pide su luz la lámpara de Apolo.
Caín, ciego del humo de su trigo
tan invidioso está de mi cordero,
que de mi sangre le manchó conmigo.
1270
Apelo a vos, pues que sin culpa muero.
No le matéis, señor, tiemble en castigo;
no llore Adán, porque venganza espero.”

Leonido
Redondilla
¿Hay mayores desatinos?
Mirad lo que escribe a Dios.

Antonio
1275
¿Eso os agrada a vos?
Decid, hermano Longinos.
Redondilla
Afuera, que va la carta
volando al trono y la corte,
donde no se paga porte
1280
ni la justicia se aparta.
Redondilla
Quedo, que entra por el cielo.
Paso, que la escucha un rey
que puso margen y ley
al mar y dio vida al suelo.
Redondilla
1285
Ea, amigos albaneses,
haced fiestas, que responde
que sabrá librar al conde
de esos tajos y reveses.
Redondilla
Mas ¿cómo estoy tan contento
1290
habiéndome el Dios Neptuno,
tan áspero e importuno
echado de mi elemento?
Redondilla
Pues Venus nació en el mar,
por eso le da su ayuda;
1295
mas mientras estoy en duda,
quiero una armada formar.
Redondilla
Salgan cuatrocientas velas
que velen bien mis cuidados,
con cuarenta mil soldados,
1300
contra engaños y cautelas.
Redondilla
La verdad es general,
porque la verdad es Dios;
general a mí y a vos,
si voy bien o si voy mal.
Redondilla
1305
Sea luego mi inocencia
en esta guerra cuatralbo,
que es la nave en que me salvo
con lastre de mi paciencia.
Redondilla
Vayan también por pilotos,
1310
mis ruegos mirando al Norte
de aquella celestial corte
entre esos árboles rotos.
Redondilla
La bitácora y la quilla
de esta nave capitana
1315
lleve la prudencia cana
hasta que tope en la orilla.
Redondilla
¡Leva! ¡Leva! ¡Leva ferros!
Suenen tiros y arcabuces,
que a las soberanas luces
1320
manifiesten vuestros yerros.
Redondilla
¡Zarpa! ¡Zarpa! Ya me aparto.
Mi querida patria, adiós,
que él sabe bien que de vos
con harta pena me aparto.

Tancredo
Redondilla
1325
¡Tenelde! ¡Tenelde!

Dinardo
Sin duda
que por las calles se fuera.

Antonio
¿Qué queréis, canalla fiera,
contra la verdad desnuda?

Dinardo
Redondilla
Llevalde a la torre luego
1330
adonde Lucinda está.

Antonio
Vamos, que el alma tendrá,
viendo sus ojos, sosiego.

Métenle

Dinardo
Redondilla
¿Quién irá a darle la muerte?

Leonido
Yo.

Dinardo
Pues ve luego, Leonido,
1335
de una daga apercibido.

Rosania
¡Oh, quiera el cielo que acierte!

Tancredo
Redondilla
Parte, Leonido, y presume
que das honra y libertad
a nuestra patria.

Leonido
Fiad,
1340
que si en esto se resume,
Redondilla
yo os cumpla bien el deseo.

Vase

Dinardo
Vamos, querida señora.

Rosania
Disimula, Duque, agora,
mientras al reino poseo.

Éntranse el Duque y Rosania

Tancredo
Redondilla
1345
Estos traidores entienden
que no entiendo su intención.
Bien sé que la posesión
de aqueste reino pretenden.
Redondilla
Mas como en revuelto río
1350
es tan cierta la ganancia,
en su traición y arrogancia
consiste el provecho mío.
Redondilla
Quiérolos dejar hacer,
que si este reino en sus brazos
1355
se viniese a hacer pedazos,
alguno me ha de caber.

Vase, entra el conde Próspero y el Sultán bajá, con alardes de albaneses y turcos

Próspero
Endecasílabos sueltos (tirada)
¿Puedo abrazarte?

Sultán
Puedas, que las treguas,
cristiano, dan lugar a nuestros campos,
y el deseo de hablarme que has mostrado
1360
por tus embajadores y trompetas.

Próspero
En extremo, Sultán bajá famoso,
deseaba conocerte.

Sultán
Habiendo visto
que no eras tú Dinardo, mi enemigo,
el general con quien por varias veces
1365
he probado la espada, holgué de verte,
y de oírte holgaré.

Próspero
Pues oye un poco
un agraviado noble.

Sultán
Pues atento escucho,
que el daño es poco y el favor es mucho.

Próspero
Romance (tirada)
Yo soy, gallardo Sultán,
1370
nacido en la noble Albania,
aunque de francés abuelo,
que casó mi padre en Francia.
Es Próspero mi apellido,
tan poco próspero en nada,
1375
que fue mi nombre ironía
para mis muchas desgracias.
Murieron mis nobles padres,
a cuyas canas honradas
dio la virtud mil coronas
1380
y mil laureles la fama.
Sucedí en su estado mozo,
porque aún apenas la barba
las mejillas me ofendía
y los labios me adornaba.
1385
Quedome, para mal mío,
algo menor una hermana
que el sol, por verla, amanece,
antes que al mundo, en su casa.
Como era mozo, olvídeme
1390
de que moza y libre estaba.
Entendí en juego, en amores,
en armas, caballos, galas;
ella, con esto, servida
de Antonio, el que ahora manda,
1395
por la muerte de Filipo,
el principado de Albania,
diole entrada por los ojos
hasta el corazón y el alma,
y una noche y muchas noches
1400
también se la dio en su casa.
Esta que vine de fuera
al postrer cuarto del alba
de gozar una mujer
más que sus estrellas clara,
1405
porque, al fin, en eso topa,
Sultán, quien en esto anda,
vi dos bultos a un balcón
ventana de una antecuadra;
y ellos, como me sintieron,
1410
que como con llave entraba
por las puertas de un jardín,
que estas siempre fueron falsas,
no pudieron retirarse;
entonces lo procuraban,
1415
a quien yo seguí, sacando
el acero de la vaina;
y ya que los voy a herir
veo delante mi hermana
diciendo: “Detente un poco,
1420
reporta, Conde, la espada.”
Yo le dije que quería
ver de mi infamia la causa,
porque luego vi, Sultán,
que era de entrambos la infamia.
1425
Púsose delante el hombre,
como si fuera fantasma,
encubriendo el traidor rostro
con la guarnecida capa;
y, en ver que no me temía,
1430
me dio el alma, y bien me daba,
que era el Príncipe, pues fue,
porque nunca el alma engaña.
Fuese, y quedando yo triste,
con razón determinada
1435
de dar la muerte a Lucinda,
que así se llama mi hermana,
veo entrar en un instante
en mi aposento la guarda,
quedando más de cien hombres
1440
a la puerta de mi casa.
Dicen que me llama Antonio;
voy, y, con falsas palabras,
me dice que le conviene
que con la gente alistada
1445
parta, Sultán, contra ti;
y, quitándole sin causa
al Duque el honroso oficio,
el bastón que ves me encarga,
no por hacerme esta honra,
1450
mas por gozar de la ingrata,
sin que yo se lo impidiese,
tardes, noches y mañanas.
Obedecile, Sultán,
que no fue por la ganancia;
1455
mas me pudiera prender
con alguna falsa traza
y cortarme la cabeza
en una pública plaza,
o darme en secreto hierbas.
1460
Salí, en efecto, de Albania,
y, en llegando a estas fronteras,
di a mis soldados diez pagas,
y en una larga oración
les dije mi historia larga.
1465
Mis lágrimas les movieron
de suerte, o fuese la plata,
que soldado bien pagado
morirá por quien le paga,
que todos me prometieron
1470
de procurar mi venganza,
perdiendo por mí la vida
contra la tirana patria.
Agora, Sultán famoso,
llega ocasión en que hagas
1475
gran servicio al gran señor
y a mí mercedes tan altas.
Los ejércitos juntemos,
y, juntos, en tres semanas
serás de Albania señor
1480
y en Buda pondrás tus armas.
Darasme tú el reino a mí;
yo al Turco pagaré parias,
y siempre que se te ofrezca
pondré esta gente en campaña.

Sultán
Endecasílabos sueltos (tirada)
1485
Atento, conde Próspero, a tu historia,
y de tus desventuras lastimado,
te he cobrado afición. ¡Ah, traidor Príncipe!

Próspero
Esto que digo ha hecho.

Sultán
Pues yo juro
por los huesos que están colgados en Meca
1490
del aire mismo, en su virtud, de darte
favor; aunque no fuera interés mío,
el gran señor se sirve ¡oh, Conde! en esto.
Todos interesamos: tú este reino,
él sus parias, yo el lauro de esta empresa.
1495
Dame esa mano.

Próspero
Y estos brazos.

Sultán
Vamos. Júntense, capitanes, los ejércitos;
marchemos juntos turcos y albaneses.

Próspero
El cielo te dará victoria y palma.

Sultán
Ya llevo tus peligros en el alma.

Vanse, y entran Lucinda y el Príncipe y la Guarda

Lucinda
Redondilla
1500
¿Es posible que te ven
mis ojos?

Antonio
Como los tienes,
no es mucho si a verme vienes.
¿No tengo yo ojos?

Lucinda
También.

Antonio
Redondilla
Pues también te veo yo a ti.

Lucinda
1505
Dicen que te he dado hechizos.

Antonio
Bellacos advenedizos
deben de andar por ahí.

Lucinda
Redondilla
Si con mi vida pudiera,
mi señor, guardar la tuya,
1510
¿qué piedra habrá que no arguya
de mi amor, que te la diera?
Redondilla
¿Yo a ti veneno, mi bien?

Antonio
Seguro estoy.

Lucinda
Yo querría…

Antonio
¿Qué se te da, vida mía,
1515
de que la culpa te den?

Lucinda
Redondilla
¿Hablas en eso?

Antonio
¡Oh, qué lindo!
Yo seso nunca le vi,
que anda gente por aquí
por quien agora me rindo.
Redondilla
1520
Aunque ¿qué mayor veneno,
Lucinda, me puedes dar
que quererme tú mirar
con ese cielo sereno?
Redondilla
Veneno me diste, digo.

Guarda
1525
(Mirad cómo lo confiesa.)

Antonio
(Advierte que la Princesa
con el Duque, mi enemigo,
Redondilla
a Leonido le han mandado
que te mate cuando yo
1530
te abrace.

Lucinda
¡Ay, triste!

Antonio
Eso no.
Leonido también ha entrado.
Redondilla
Leonido ha entrado quedito.
Esté todo el mundo alerta.)

Leonido entre

Leonido
¿Hola? Cuenta con la puerta.

Guarda
1535
Ni un punto de ella me quito.

Lucinda
Redondilla
(Pues matarme a mí, ¿por qué?
Mira, señor, que estás loco.

Antonio
No lo estoy, viéndote, poco;
mas da a mis palabras fe,
Redondilla
1540
que yo soy un loco cuerdo
hasta que llegue aquel día
que vuelva, Lucinda mía,
en mi reino y en mi acuerdo.

Lucinda
Redondilla
¿Qué dices?

Antonio
Esto que digo.

Lucinda
1545
Si estás loco o si es de veras
esto que dices…

Antonio
En quimeras
anda, Lucinda, conmigo.)
Redondilla
Hoy que se ha soltado el diablo
andan los niños en cueros.
1550
Oíd, señor don Gaiferos,
lo que como amigo os hablo:
Redondilla
que los dones del amigo
son los consejos más sanos.

Lucinda
Daré voces.

Antonio
Cuentos vanos.
1555
¡Afuera, afuera, Rodrigo!

Lucinda
Redondilla
(Pues ¿qué haré siendo verdad
que me quieren dar la muerte?

Antonio
Cerrar con la llave fuerte
la puerta de la ciudad.

Lucinda
Redondilla
1560
¿Qué ciudad?

Antonio
El aposento,
y una sábana coser
como costal.

Lucinda
Voy a hacer
lo que dices. ¿Bravo intento!)

Detiénela Leonido

Leonido
Redondilla
Pues, señora, ¿dónde vais?

Lucinda
1565
Da este loco en que he de ser
hoy por fuerza su mujer.

Leonido
Y en eso ¿qué aventuráis?

Lucinda
Redondilla
Dice que he de estar vestida
de boda, y que entonces quiere
1570
abrazarme.

Leonido
A lo que hiciere
estad, señora, advertida,
Redondilla
que dicen que es su remedio.
Dejad que os dé mil abrazos.

Lucinda
Temo que me haga pedazos,
1575
puesta de su furia en medio.
Redondilla
Pero quiérole de suerte,
que allá me voy a vestir,
y a traer, si he de morir,
la mortaja de mi muerte.

Leonido
Redondilla
1580
Id en buena hora, y sea presto.

Lucinda
Al punto vuelvo.

Antonio
¿Quién es
el que aquí puso los pies?

Leonido
(Ved qué furioso se ha puesto.)
Redondilla
Un criado tuyo soy.

Antonio
1585
¿Cómo te llamas?

Leonido
Leonido.

Antonio
¿Eres traidor?

Leonido
Nunca he sido
traidor, ni agora lo soy.

Antonio
Redondilla
¿Por qué me guardan a mí?

Leonido
Señor, porque no te mates,
1590
que entre tantos disparates
eso se teme de ti.

Antonio
Redondilla
¿Yo matarme? ¿Luego soy
yo mismo el que me he ofendido?

Leonido
No, pero estás sin sentido.

Antonio
1595
Sin cetro, Leónido estoy;
Redondilla
pues cree que estoy con seso.

Leonido
¿Cierto?

Antonio
¿Tú quiéreslo ver?

Leonido
Sí, mas ¿cómo puede ser?

Antonio
Pregúntame algún suceso
Redondilla
1600
y, si te respondo bien,
verás que tengo sentido.

Leonido
Bien dices.

Antonio
Si le he perdido
se conocerá también.

Leonido
Redondilla
¿Qué es Dios?

Antonio
Una esencia, un ser.

Leonido
1605
¿Y qué más?

Antonio
Son tres personas
como en una, tres coronas,
que el Papa suele traer.

Leonido
Redondilla
¿Qué es cielo?

Antonio
Yo no estudié
Filosofía, Leonido.
1610
Hablaré con mi sentido
no más de aquello que sé.
Redondilla
(Bien le entretengo.) Es el cielo
esta superficie clara
que nos cubre y nos ampara
1615
como soberano velo.
Redondilla
Hay otros muchos sobre él,
con nombres de sus planetas,
hasta aquel de las perfetas
almas que perdió Luzbel.

Leonido
Redondilla
1620
¿Qué es hombre?

Antonio
Un pequeño mundo
hecho a la imagen de Dios,
que nació de aquellos dos
en que todo el resto fundo.

Leonido
Redondilla
¿Qué es alma?

Antonio
Es una forma
1625
substancial que perficiona
todo el compuesto.

Leonido
Eso abona
tu seso, y que es cierto informa,
Redondilla
si no es que con la locura
1630
hablaste en filosofía.

Antonio
Alguna supe algún día
que tuve seso y ventura.

Leonido
Redondilla
¿Qué es sentido?

Antonio
Una potencia
que lo de fuera aprehende,
1635
y el entendimiento entiende
por aquella misma ciencia.

Leonido
Redondilla
¿Qué es voluntad?

Antonio
Es por quien
el hombre quiere y no quiere,
y que, entendiendo, refiere
1640
al bien o daño también.

Leonido
Redondilla
¿Qué es la memoria?

Antonio
Un tesoro
de las intenciones es.

Leonido
No hay cosa de que no des
respuesta con gran decoro.
Redondilla
1645
Puesto me has grande temor.

Antonio
No temas, que es disparate,
mientras no vea que trate,
Leonido, cosas de Amor.

Vuelve Lucinda con una sábana, cosida como costal, y una daga

Lucinda
Redondilla
Ya vuelvo.

Leonido
¿Qué traes, señora?

Lucinda
1650
La mortaja de mi muerte.

Leonido
(¡Válgame Dios, si esta advierte
que la he de matar agora!)

Antonio
Redondilla
(¿Traes la daga?

Lucinda
Toma.

Antonio
Quedo.)

Leonido
¿Qué os ha dado?

Antonio
Fue un papel.

Leonido
1655
¿Puedo ver lo que hay en él?

Antonio
Sí.

Leonido
Pues muéstrale.

Antonio
Bien puedo.
Redondilla
Toma y lee.

Leonido
Gran señor,
si estás cuerdo daré aviso
a Rosania. (De improviso
1660
me cubre un frío temor.)

Antonio
Redondilla
No hayas miedo que esté cuerdo
hasta el fin de la batalla.
Lee ese papel y calla,
verás lo que gano o pierdo.
En empezando a leer le da el Príncipe con la daga a Leonido
Redondilla
1665
¡Muere, traidor, porque seas
el primero en mi venganza!

Leonido
¡Castigo de Dios me alcanza!

Antonio
¿Es ya razón que me creas?

Lucinda
Redondilla
¿Qué he de hacer?

Antonio
Este costal
1670
me ayuda a vestir a este hombre.

Lucinda
Dame lugar que me asombre.

Pónele la sábana

Antonio
Llega presto.

Lucinda
Estoy mortal.

Antonio
Redondilla
Ayúdame bien.

Lucinda
No puedo.

Antonio
Presto, mi señora.

Lucinda
¡Ay, Dios!

Antonio
1675
O no hay amor en los dos,
o no es posible haber miedo.
Redondilla
Miedo y amor no andan juntos,
sino el temor y el amor,
porque el miedo no es temor.

Lucinda
1680
Siempre temo a los difuntos.

Átale por abajo

Antonio
Redondilla
Atado así, por los pies,
con esta liga, señora,
verás lo que intenta agora
un corazón albanés.
Redondilla
1685
Debajo de los tapices
te esconde.

Lucinda
¡Líbreme el cielo!

Antonio
Calla, no tengas recelo,
ni de esto te escandalices.–
Redondilla
¿Ah de la guarda?

Guarda
¿Quién llama?

Antonio
1690
Yo.

Guarda
¿Qué es aquesto, señor?

Antonio
No es menos de que el traidor
Leonido mató a mi dama
Redondilla
porque dicen que me ha dado
1695
veneno, y la ha amortajado
como ves.

Guarda
¿Dónde se entróN
X
Nota del editor

Verso que rompe la rima de la redondilla. Posible enmienda: “Dónde se ha entrado?”

?

Antonio
Fuese el villano afrentado
Redondilla
diciendo que la maté
por darme la culpa a mí.

Guarda
1700
En fin, ¿su cuerpo está aquí?

Antonio
Sí, porque el alma se fue.
Redondilla
Escondiose el alma mía
en los tapices del cielo,
donde ya está, sin recelo
1705
de quien matarla quería.
Redondilla
Dejádmela, amigos, ver;
la cara veré siquiera.

Guarda
Eso, señor, darte fuera
mayor pesar que placer.

Antonio
Redondilla
1710
¡Ah, pobre dama!

Guarda
Traemos
orden de echarla en la acequia
del jardín, última obsequia
que a sus reliquias debemos.
Redondilla
Y si tú la has dado muerte,
1715
no lo niegues, ni a Leonido
culpes.

Antonio
¡Traidor él ha sido
quien aquí su sangre vierte!
Redondilla
Él digo que la vertió.
1720
Dios sabe que esto es verdad.

Guarda
(Creerán con dificultad
que él a Lucinda mató.)
Redondilla
Ahora bien, tomad en brazos
el cuerpo, y vamos de aquí.

Antonio
1725
¿Sabéis que lleváis ahí?
¡Ay, mis últimos abrazos!

Guarda
Redondilla
Deja el cuerpo, gran señor.

Métenle

Antonio
Dejarele muerto y frío
hasta el tiempo que el bien mío
1730
resucite a ver mi amor.
Redondilla
Alma, que estás escindida
entre figuras hermosas,
sal a ver mis amorosas
ansias, ya segunda vida.
Redondilla
1735
Ven, Lucinda, oye mi ruego.

Sale Lucinda

Lucinda
Ya salgo, amado señor,
llena de temor y amor,
metida entre hielo y fuego.
Redondilla
¿Cómo me piensas ahora
1740
asegurar de estos fieros?

Antonio
Vete a esos montes primeros
por ese jardín, señora,
Redondilla
antes que vuelva esa gente.

Lucinda
¿Sola?

Antonio
Si yo voy contigo,
1745
buscándome mi enemigo,
moriremos juntamente.
Redondilla
¿Dónde está Roberto preso?

Lucinda
En lo bajo de esta torre.

Antonio
Pues allá, señora, corre,
1750
que por él supe el suceso.
Redondilla
Yo le quitaré los grillos,
yo la puerta romperé.

Lucinda
¿Tienes, Antonio, con qué?

Antonio
Pies y manos son martillos.
Redondilla
1755
Dos piedras no han de faltar.
Con él irás muy segura.

Lucinda
El cielo te dé ventura…

Antonio
Para volver a reinar.

Éntrense, y salgan Rosania, el Duque y la Guarda

Guarda
Redondilla
¿Que acá no vino Leonido?

Rosania
1760
Yo no le he visto.

Dinardo
Ni yo.

Guarda
Pues ya a Lucinda mató.

Dinardo
¿Habéislo visto?

Guarda
Sentido,
Redondilla
y el muerto cuerpo arrojado
en una acequia del huerto.

Dinardo
1765
En fin, que su cuerpo muerto
¿habéis en hombros llevado?

Guarda
Redondilla
Sí, señor.

Rosania
¿Y qué decía
Antonio?

Guarda
El cuerpo abrazaba,
que, aun muerto, señales daba
1770
de que su llanto sentía.
Redondilla
Era cosa extraña ver
su notable sentimiento.

Rosania
¿Si tiene ya entendimiento?

Guarda
Ya le debe de tener,
Redondilla
1775
porque, a tenerlo perdido,
mostrárale en el furor.

Dinardo
Como dicen que el dolor
suele quitar el sentido,
Redondilla
en quien no lo tiene entiendo
1780
que le debe de poner.
Pero ya no hay que temer,
ni de recelos me ofendo,
Redondilla
que quien una vez fue loco
tarde o nunca vuelve a cuerdo.
1785
Reinar por común acuerdo
y el favor del pueblo es poco.
Redondilla
Lo que importa conquistar
es al Conde y diez mil hombres,
cuyos valerosos nombres
1790
conozco en tierra y en mar.
Redondilla
Vaya al instante Tancredo
y diga que Antonio, airado,
mató a Lucinda, hechizado
o por un celoso miedo.
Redondilla
1795
Y llévele de Rosania
cartas en que le confirme
el cargo, porque más firme
a vengarse venga a Albania,
Redondilla
con otras muchas mercedes
1800
que le puede prometer.

Rosania
¿Quién como tú puede hacer,
Duque, todo lo que puedes?
Redondilla
Parte y despacha a Tancredo.

Dinardo
Voy a buscarle.

Rosania
Ya él viene.

Sale Tancredo

Tancredo
1805
¿Qué es lo que mandas?

Dinardo
Previene
siempre defensas el miedo.
Redondilla
Murió Lucinda, y querría
que lleves cartas al Conde.

Tancredo
¿Dónde está?

Dinardo
Tú sabrás dónde
1810
en viendo el confín de Hungría.
Redondilla
La reina y yo nos entramos
a escribir.

Vanse

Tancredo
Yo aguardo aquí.
Bien se va ordenando ansí.
Ya es reina, y todos reinamos
Redondilla
1815
en nuestra imaginación,
dónde no hay grande en Albania
que en la muerte de Rosania
no sepa su posesión.
Redondilla
Sea verdad que la mía,
1820
que es más piadosa que fuerte,
menos fía de su muerte
que de su vida confía.
Redondilla
No me ha parecido mal.
Tengo envidia de Dinardo.
1825
Al reino y Rosania aguardo.
¡Ay, esperanza inmortal!

Sale Antonio

Antonio
Redondilla
¿Dónde está el conde Leonido?

Tancredo
¡Válgame Dios! ¿Qué es aquesto?

Antonio
¿Dónde está? Dímelo presto.

Tancredo
1830
Señor, a buscarte es ido.

Antonio
Redondilla
¿A buscarme?

Tancredo
Sí, señor.

Antonio
Mientes.

Tancredo
Es muy gran verdad.
(No es pequeña novedad
verte con tanto furor.)

Antonio
Redondilla
1835
¿Quién eres tú?

Tancredo
Soy Tancredo.

Antonio
Tancredo, mató a mi dama
Leonido, apagó la llama
de mi amor, a escuras quedo.
Redondilla
Escondióseme el sol mío
1840
por las alfombras de seda
del cielo impíreo; ya queda
su cuerpo en un monte frío.
Redondilla
Ya se fue mi sol, Tancredo,
a sombras de un español;
1845
mira tú, si se fue el sol,
en que negra noche quedo.
Redondilla
Ya salió de la prisión,
ya las cadenas rompidas
van a asegurar sus vidas,
1850
todo por una traición.
Redondilla
Yo le di muchos abrazos
y muchos besos le di;
alma y corazón perdí
con ella en sus mismos brazos.
Redondilla
1855
¡Oh! ¡Si la vieras partir
de aquesta vida, Tancredo!
No lo dudes, tengo miedo
de que pudieras morir.
Redondilla
Tuvieras el galardón
1860
que tuvo aquel que ya es muerto,
todo por un desconcierto,
todo por una traición.

Tancredo
Redondilla
¿Que te han muerto a tu Lucinda?
¡Vive Dios, que es gran maldad!

Antonio
1865
Mira, en tanta adversidad,
¿quién habrá que no se rinda?
Redondilla
Pues no me he rendido yo,
que otra vez me habéis de ver
con la espada del poder
1870
que la envidia me quitó.
Redondilla
Agora todo es pasión,
todo suspiros y enojos,
todo abrir muy bien los ojos,
todo por una traición.

Tancredo
Redondilla
1875
Tú te quejas justamente.
(¡Brava locura le ha dado!
Con la muerte se ha aumentado
su peligroso accidente.)
Redondilla
Descansa de ese dolor,
1880
que nos mueve a gran tormento,
alivia ese pensamiento
de las congojas de amor.
Redondilla
Todos estamos perdidos
solo con ver que lo estás,
1885
que no tendremos jamás
alegres nuestros sentidos.
Redondilla
Ya no esperamos quietud,
murieron nuestros placeres
mientras tú no los tuvieres.

Antonio
1890
Tal os dé Dios la salud.

Entran Rosania y el Duque y la Guarda

Dinardo
Redondilla
Esta es la carta, Tancredo.
Parte y promete a tu gusto.

Tancredo
(En mi vida mayor susto
me ha dado cobarde miedo
Redondilla
1895
como en aquesta ocasión.

Rosania
¿Por qué?

Tancredo
Porque está furioso
el Príncipe, y es forzoso
que le pongáis en prisión.

Dinardo
Redondilla
Pues ¿de qué?

Tancredo
Del gran dolor
1900
de la muerte de Lucinda.

Rosania
¿Posible es que tanto rinda
este poderoso amor?

Tancredo
Redondilla
A un loco le dio sentido
para volverle a quitar,
1905
que a no volvelle a cobrar,
¿cómo le hubiera perdido?
Redondilla
Yo parto en busca del Conde.
Mirad no haga un disparate,
o se despeñe o se mate.)

Vase

Antonio
1910
En fin, ¿que mi bien se esconde?
Redondilla
En fin, ¿qué enviáis a Leonido
para que esconda mi bien?

Rosania
(Engañado le han también.
Dice que Leonido ha sido.)

Dinardo
Redondilla
1915
Señor, toda la ciudad
dice que a Lucinda has muerto.
Esto se tiene por cierto.

Antonio
Y dicen mucha verdad,
Redondilla
que yo la he muerto de amor,
1920
teniéndosele muy fuerte,
que también se llama muerte
morir de pena de dolor.
Redondilla
Yo soy quien quité su vida
de traidores, y yo fui
1925
quien en tierra la escondí,
que estará bien escondida.
Redondilla
Solo estoy con gran cuidado
de que no la podré hallar.

Dinardo
Allá la podrás buscar,
1930
adonde la has enterrado.

Antonio
Redondilla
¡Oh, traidores! ¿Cómo hicistes
que yo perdiese mi bien?
Dadme la muerte también,
pues a Lucinda la distes.
Redondilla
1935
Ya que a Lucinda he perdido,
¿cómo tengo de vivir?

Rosania
(Mándale a la Guarda asir,
que, rematado el sentido,
Redondilla
se saldrá por la ciudad
1940
y dirá cosas que mueva
al pueblo, a quien cualquier nueva
mueve a pedir libertad.)

Dinardo
Redondilla
Asidle, y en la prisión,
con cien guardas, le poned.

Antonio
1945
Haréisme mucha merced.

Dinardo
¡Asidle!

Antonio
Llega. ¡Traición!
Redondilla
¡Traición al Príncipe! ¡Afuera!

Guarda
¡Ay, que me ha muerto!

Rosania
¡Asid bien!

Antonio
(¿Que estos la muerte me den
1950
de esta afrentosa manera?
Redondilla
Venderé muy bien mi vida.)

Guarda
¡Ay! ¡Ay!

Antonio
¿De aqueso te quejas?

Guarda
Llevado me ha las orejas.

Antonio
Eres ladrón y homicida.

Dinardo
Redondilla
1955
Acabad ya.

Guarda
¡Pesia tal!
Ásgale vueseñoría.

Antonio
Llega tú, fingida arpía
y general de mi mal;
Redondilla
general de hacer traiciones,
1960
general de hacer enredos,
donde son soldados miedos
y las armas invenciones,
Redondilla
donde es el campo mentira
y mi vida la batalla,
1965
que vuestras ofensas calla
solo porque Dios las mira.–
Redondilla
Y llega tú, vil serpiente,
que diste muerte a mi padre.
Serás madrastra y no madre,
1970
que quien eso dice miente,
Redondilla
que mi madre fue una santa
a quien sucedió tu ser
para no más de poner
en padre e hijo la planta.
Redondilla
1975
¿Qué me miras y no llegas?

Rosania
¡Asidle o dadle muerte
si más se os hiciere fuerte!

Antonio
¿Que ya a la muerte me entregas?
Redondilla
Basta, dejareme asir.

Rosania
1980
Llevadle, pues, a la torre.

Antonio
(Si el cielo no me socorre
hoy pienso que he de morir.)

Llévanlo

Dinardo
Redondilla
Mejor es tenerlo preso.

Rosania
En confusión y temor
1985
me ha puesto.

Dinardo
Pienso que Amor
le ha vuelto, Rosania, el seso.

Rosania
Redondilla
Pues quitémosle la vida.

Dinardo
Bien dices. Leonido venga
para que dos vidas tenga
1990
a cargo el fiero homicida.
Redondilla
Que en aquesta pretensión
de pleito del principado,
ya los oficios se han dado
de esperanza y posesión.
Redondilla
1995
Tú y yo somos los jueces;
Tancredo es el secretario;
relator, el vulgo vario,
que informa bien las más veces,
Redondilla
y Leonido es el verdugo.

Rosania
2000
Mándale luego buscar,
porque hoy me quiero quitar
del cuello oprimido el yugo.

Entren Lucinda, y Roberto y Belardo, villanos

Belardo
Redondilla
No faltará qué os vistáis,
si es que aquí queréis vivir,
2005
ni aun faltará a quien servir
para que mejor viváis.
Redondilla
¿Que del mar venís así?

Roberto
Así el mar nos arrojó.

Belardo
Nunca el mar he visto yo;
2010
estanques y fuentes sí.
Redondilla
¿Es muy grande?

Lucinda
Es sin medida.

Roberto
Tanto, que a Dios llaman mar.

Belardo
¿Suélese mucho alterar?

Roberto
Es una fiera homicida.
Redondilla
2015
Sustenta a mil en sus palmas,
y tiene después el fiero
más gargantas que el cerbero,
con que se sorbe las almas.
Redondilla
No tienen tantos difuntos
2020
las espadas y las manos,
todos los fieros tiranos,
todos los médicos juntos.

Belardo
Redondilla
Y ¿cómo se altera?

Lucinda
El viento
es causa de estos enojos.

Belardo
2025
¿Qué tendrá allá de despojos
en su pedregoso asiento?

Roberto
Redondilla
Más riqueza que la tierra,
ni que la imaginación.

Belardo
¿Tan ricos los peces son?

Lucinda
2030
Mil Indias su centro encierra.

Belardo
Redondilla
Algún bellaco atrevido
inventó, por interés,
aquellas casas con pies,
que de tanto daño han sido;
Redondilla
2035
y diz que sabe volar,
haciendo unos lienzos alas.

Roberto
Yo no sé si fueron malas,
sé que nos ha muerto el mar.
Redondilla
Danos, pastor, acogida
2040
con secreto hasta tener
algún remedio.

Belardo
¿Ha de ser
en tanto aquí vuestra vida?

Lucinda
Redondilla
Aquí queremos estar.
Mi marido irá a la corte
2045
con la leña que se corte
de este secreto encinar,
Redondilla
hasta que Dios traiga un día
que nuestro remedio sea.

Belardo
Lejos de una breve aldea,
2050
patria derribada mía,
Redondilla
que solía ser mejor,
y la habitó gente honrada,
mi cabaña está fundada
junto al arroyo mayor.
Redondilla
2055
Que después que faltó gente
ando a vivir por acá,
que cada día se va
diez a diez y veinte a veinte.
Redondilla
Mi nombre propio es Belardo,
2060
más conocido, sin duda,
que de las brujas la ruda,
por ese capote pardo
Redondilla
y por algunas desdichas.
Aquí podemos vivir
2065
los tres, y me oiréis decir
cosas ni vistas ni dichas.
Redondilla
Que he andado más de mil mundos,
aunque dije que no había
visto el mar, de quien sabía
2070
sus altos y sus profundos.
Redondilla
Ea, vamos a comer,
que soy hombre liberal
de mi bien y de mi mal,
y sé ganar y perder.
Redondilla
2075
Veréis allá una serrana
que, aunque saque su ganado
antes del sol, piensa el prado
que amanece la mañana.
Redondilla
No es bachillera ni es loca,
2080
aunque he pensado ¡par Dios!
que en llamarse como vos
por alguna parte os toca.

Lucinda
Redondilla
Huélgome de que tendré
con quien hablar en ausencia
2085
de mi esposo.

Belardo
Y en presencia,
que bien lo sabe, a la fe.

Lucinda
Redondilla
¿Que es tan bella?

Belardo
Yo la vi
cuajar una blanca encella
de leche, cándida y bella,
2090
una vez que a verla fui.
Redondilla
Y junto a su mano helada,
nunca yo tengo opinión,
si no parecía carbón
en las mimbres la cuajada.
Redondilla
2095
Una vez la vi pasar
descalza un arroyo claro,
que por mármoles de Paro
los pies le quise tomar,
Redondilla
que después, con gusto y miedos
2100
de ofender su nieve y rosa,
limpié la arena envidiosa
que se le entró por los dedos.
Redondilla
¿Qué os diré de la garganta?
No sé yo si vez alguna
2105
se ha visto blanca coluna
que tenga lisura tanta.
Redondilla
Yo le truje de la villa
una gargantilla ayer,
que, por ceñirla a placer,
2110
quisiera ser gargantilla;
Redondilla
y entre sus venas azules
de tal suerte me perdí,
que hasta agora estoy sin mí.

Lucinda
(¿Qué haremos?

Roberto
Que disimules.

Lucinda
Redondilla
2115
¿Y si nos conocen?

Roberto
Creo
que no nos conocerán.)

Lucinda
¿Qué zagales allá están?

Belardo
Dos no más, y este que veo
Redondilla
que ahora viene de la villa.
Tirse entre
2120
Pues, Tirse, ¿qué hay?

Tirse
No sé.
Toda la ciudad hallé
cubierta de maravilla.
Redondilla
Dicen que a Lucinda ha muerto
el Príncipe, y en la torre
2125
le han puesto con guarda.

Belardo
Corre
a la fuente y llama a Alberto,
Redondilla
que estos huéspedes tenemos.

Lucinda
¿Que el Príncipe está en prisión?

Belardo
Allá unas contiendas con
2130
en que nunca nos metemos,
Redondilla
ni vos agora os metáis
como mucho no os importe.
Confusiones son de corte
más pesadas que pensáis,
Redondilla
2135
si es, como se dice acá,
que al Príncipe han vuelto loco.

Lucinda
En eso nos va muy poco.
(¡Ay, Roberto, preso está!

Roberto
Redondilla
Calla, que yo le iré a ver
2140
disfrazado de villano.

Lucinda
Mi vida vive en tu mano.)

Belardo
Huéspedes, alto, a comer.

Roberto
Redondilla
(Presto sabré lo que pasa.)

Lucinda
Pues tú sabes, tú nos guía.

Belardo
2145
Nunca tengo mejor día
que el que hay huéspedes en casa.


Acto III

Dinardo
Redondilla
¿Tanta desdicha nos sigue?

Tancredo
Encarecella no puedo.

Rosania
Vuelve a contarla, Tancredo.

Dinardo
2150
Tancredo, amigo, prosigue.

Tancredo
Romance (tirada)
No caminé cuatro leguas,
Duque, por el monte espeso
que cerca nuestra ciudad
lleno de pinos soberbios,
2155
cuando por un verde prado
que casi se forma en medio,
oigo de confusas voces
no menos confusos ecos.
Atento más al rüido,
2160
cajas y trompetas siento,
como en galeras o naves
retumba el mar desde lejos.
Admirado, y con razón,
la posta paro y detengo,
2165
como al descubrir la caza
se queda el bravo flamenco.
En esto unas grandes nubes
de polvo y confuso estruendo
veo, por un largo espacio,
2170
cubrir los ojos del cielo.
Al fin, acercado más,
declaradamente veo
un ejército formado
dando banderas al viento,
2175
como parece escuadrón
de abejas pasado enero,
marchar con las varias flores
de los romeros y brezos.
Tal se me ofreció a los ojos
2180
con los colores diversos
de plumas, banderas, bandas,
astas, celadas y petos.
No quise volver atrás
sin que entendiese primero
2185
si era el Conde que volvía
al alboroto del reino.
No me engañé, y engañeme,
pues cuando a la frente llego
de la vanguardia, veo juntos
2190
albanos y turcos fieros.
Danme paso, y voy entrando
por el cuerpo del ejército,
mirando por todas partes
caso tan notable y nuevo.
2195
Allí miraba un cristiano
con espada, arnés y yelmo;
allí un turco berebey
turbante y alfanje persio;
allí un infante cargado
2200
de horquilla y mosquete, y luego
de la otra parte un turco
en el arco y flechas diestro;
allí banderas cristianas
llenas de lirios del cielo,
2205
y allí turcos estandartes
de lunas menguantes llenos.
Llega, en fin, la retaguardia
tras dos mangas de piqueros,
y entre alabardas al Conde
2210
veo en un caballo negro,
negro el arnés, la casaca,
espuelas, estribos, frenos,
sombrero, bastón y plumas,
como en militar entierro.
2215
Venía un turco feroz,
gallardo, a su lado izquierdo,
con una morada aljuba
hasta la espuela cubierto,
un turbante de Bengala,
2220
como si en el mes de enero
cayeran en su cabeza
copos de nieve del cielo.
Apeome de la posta,
llego admirado y suspenso
2225
a sus brazos, conociome,
y así me dijo: “Tancredo,
si me vienes a estorbar
tan justo, tan santo intento,
vuélvete sin decir nada
2230
y no alborotes mi pecho,
que aunque eres embajador
no podrán sus privilegios
defenderte de mi furia
de la manera que vengo.
2235
Antonio dice la fama
que a mi hermana amada ha muerto
después de haber infamado
mi sangre, padres y deudos.
Unos dicen que pensando
2240
que ella le diese un veneno
con que le amase, y que ha sido
causa de perder el seso.
Otros dicen que en venganza
de unos sospechosos celos
2245
que tuvo Antonio de un paje,
archivo de sus secretos.
Que aquesto o aquello sea,
hoy, contra mi patria he vuelto
las armas, determinado
2250
de poner sobre ella cerco.
Mi amigo el Sultán bajá
trae, para el mismo efeto,
los genízaros que miras,
defensa del turco Imperio.
2255
Di a Rosania y di al Duque,
si ellos tienen en gobierno,
que me entreguen preso [a] Antonio,
pues allá le tienen preso,
que con verle en mi poder
2260
me dejarán satisfecho,
y licenciaré a la gente
a sus casas y a sus pueblos.”
Lo que dije y lo que hice,
señores, no lo refiero,
2265
pues finalmente a vosotros
con este partido vengo.
Haced alto hasta saber;
la respuesta dalda luego,
porque si se acerca a Buda
2270
la ha de poner por el suelo.

Dinardo
Quintilla
¡Caso extraño!

Rosania
¡Peregrino!
Pero no nos viene mal.
Darle Antonio determino.
Antes parece que igual
2275
para nuestro intento vino,
Quintilla
porque él le dará la muerte
que nosotros, cobardes,
no hemos osado.

Dinardo
¿Tan fuerte
viene?

Tancredo
De tantos alares,
2280
turcos y albanos se advierte.

Dinardo
Quintilla
¿De qué sirve hablar en eso?
Aunque resistir pudiera
su furia con tanto exceso,
de mejor gana le diera,
2285
Rosania, al Príncipe preso.
Quintilla
¿Qué podemos desear
más de que le mate el Conde?
¿De qué nos pueden culpar?

Tancredo
De entregalle.

Dinardo
A eso responde
2290
el pueblo que quiere entrar,
Quintilla
porque si le entra y saquea,
más querrá que muera Antonio
que no que en eso se vea.

Tancredo
(Ya parece que el demonio
2295
a esta gente señorea.)
Redondilla
¿De suerte que un hombre das
por la salud que este día
cobran por él los demás?
Esta misma profecía
2300
de Cristo dijo Caifás.
Quintilla
(Mas para mi pretensión,
¿qué me importa esa traición?)
Yo mis manos lavar puedo.

Dinardo
También Pilatos, Tancredo,
2305
dijo esa misma razón.
Quintilla
Ahora bien, él se ha de dar.

Tancredo
Y ¿quién se le ha de entregar?

Dinardo
Tú o Leonido.

Rosania
De Leonido
no hay tratar. No ha parecido
2310
Leonido en todo el lugar.
Quintilla
Tú le has de llevar.

Tancredo
Yo iré.

Rosania
Sácale de la prisión.

Dinardo
Ven, que yo te le daré,
y no juzgues a traición
2315
lo que piedad justa fue,
Quintilla
que por la vida de un loco
no se han de perder millones
de vidas.

Tancredo
Aunque provoco
mi pecho en esas razones,
2320
todo me parece poco,
Quintilla
pero, si es fuerza, en alguna
ha de estribar.

Dinardo
Esta es una.–
Tú serás reina, mi bien.

Rosania
Tú mi rey.

Tancredo
(Y yo también,
2325
si lo quiere la fortuna.)

Vanse, y sale Antonio con una cadena

Antonio
Soneto
¿Cuándo verán mis tristes pensamientos
sereno el sol algún alegre día?
¿Cuándo de esta prisión escura y fría
saldrán mis alas a romper los vientos?
2330
¿Cuándo mis ojos, a tu cielo atentos,
verán la luz que espera el alma mía?
¿Cuándo este mar, que contrastar porfía
mi nave, amansará sus movimientos?
¿Cuándo podrán mis tristes ojos verte
2335
¡Oh, luz del alma en tanto bien perdida!,
siendo la estrella que mi norte encierra?
Yo pienso que será cuando la muerte,
rotas las velas de mi triste vida,
la nave esconda en siete pies de tierra.

Sale Lucinda, de villana, y las Guardas; ella trae una canastilla

Lucinda
Quintilla
2340
Si non la queréis comprar,
al Príncipe la daré.

Guarda
No le puede nadie hablar.

Lucinda
Huerte bestia sois.

Guarda
¿Por qué?

Lucinda
Porque os pueden ensillar.
Quintilla
2345
Si Dios me dio luenga a mí,
¿no le podré hablar, queriendo?

Segundo
No, que está mandado ansí.

Antonio
¿Qué es eso?

Lucinda
Yo soy, que vendo
fruta, señor, por ahí.
Quintilla
2350
Llegué a la puerta del huerte
y aquestos, por pellizcarme,
me han metido acá.

Antonio
De suerte
que ya de dejan hablarme.

Lucinda
¿Cómo os va?

Antonio
Estoy a la muerte.

Segundo
Quintilla
2355
(Hablarale esta villana?

Guarda
¿Qué importa aquella inocencia?)

Lucinda
Yo, aunque so pobre aldeana,
siento la vuestra dolencia.

Antonio
Y ¿de dónde eres, serrana?

Lucinda
Quintilla
2360
¿Habláis en seso?

Antonio
Yo sí.

Lucinda
Luego ¿no estáis loco?

Antonio
No.

Lucinda
Allá en mi aldea lo oí.

Antonio
Loco soy cuando soy yo,
cuerdo cuando soy quien fui.

Lucinda
Quintilla
2365
Pues sabed, señor, que soy
de aqueste monte vecina.

Antonio
Y di: si acaso te doy
señas de un ángel divino,
por quien suspirando estoy,
Quintilla
2370
¿dirasme de él, labradora?

Lucinda
¿Es, por ventura, mujer?

Antonio
Y mi mujer.

Lucinda
Pues agora
acabo, señor, de ver
la luz que vuestra alma adora,
Quintilla
2375
que, forzada de un villano
que la llevaba, la hallé
quejándose al viento vano.

Antonio
¡Cielos! ¿Roberto no fue
con ella? ¡Oh, fiero tirano!
Quintilla
2380
Agora sí que estoy loco.

Lucinda
Pues que no me conocéis,
no lo debéis de estar poco.

Antonio
Ojos, ¿qué es esto que veis?
¡Cielos, vuestras luces toco!
Quintilla
2385
¡Mi bien!

Lucinda
Habla quedo.

Antonio
Di,
¿cómo te atreviste a entrar?

Lucinda
Amor, revestido en mí,
me manda, Antonio, intentar
sacarte agora de aquí,
Quintilla
2390
porque temo que tu vida
está en peligro.

Antonio
Estoy muerto.
Mas ¿cómo, prenda querida,
podré salir encubierto
de tanto fiero homicida?

Lucinda
Quintilla
2395
Yo lo tengo ya trazado.
Y pues hasta haber entrado
la fortuna me socorre,
o tú saldrás de la torre
o yo moriré a tu lado.
Quintilla
2400
Dos guardas están aquí;
una me quiebra, a esta
abrazaré y, fía de mí,
que ha de ver lo que le cuesta
la pretensión.

Antonio
¿Cómo ansí?

Lucinda
Quintilla
2405
Porque le tendré muy fuerte
mientras que tu das la muerte
a la otra guarda, y después,
entre los dos, cierto es
que la suya se concierte.
Quintilla
2410
Que otra guarda, que sola
está en el campo, Roberto
tiene a punto una pistola,
que allá me aguarda encubierto
con la lealtad española,
Quintilla
2415
apenas verá que sales
cuando la vida le quite
dentro los mismo umbrales.

Antonio
Hoy, Lucinda, Amor permite
que a las romanas iguales.
Quintilla
2420
¿Qué es de la daga?

Lucinda
Aquí está.

Antonio
¿En la cesta?

Lucinda
Sí, señor.

Antonio
(Habla a la guarda, que ya
murmuran.)

Lucinda
No tengo amor
a gente que viene y va.–
Quintilla
2425
¿Sabéis lo que me decía
el Rey?

Guarda
¿Qué, por vida mía?

Lucinda
Que a cuál de los dos amaba.

Segundo
Y tú ¿qué decías?

Lucinda
Juraba…

Guarda
¿Qué?

Lucinda
Que a ninguno quería.
Quintilla
2430
Mas si a gente palaciega
acaso hubiera de amar,
os amara a vos.

Guarda
Pues llega,
labradora, a confirmar
lo que Amor permite; llega
Quintilla
2435
y abrázame.

Lucinda
No querría
que lo viese el Rey.

Guarda
No hará.

Segundo
Corta fue la dicha mía.

Lucinda
Para ti también habrá,
que yo vendré acá otro día
Quintilla
2440
y te traeré una serrana
bella como el sol, mi hermana.

Segundo
¿Haraslo?

Lucinda
Sin duda.

Guarda
Andronio,
entretén y engaña Antonio
mientras hablo a esta villana,
Quintilla
2445
que de oro me ha parecido.

Segundo
Yo voy.– ¿Qué hace vuestra alteza?

Antonio
Estoy aquí divertido
viendo la mucha belleza
del árbol que ha producido
Quintilla
2450
tales manzanas.

Segundo
Son bellas.

Antonio
Y advirtiendo que el comellas
fue la perdición de Adán,
pienso que ocasión te dan
de que te pierdas por ellas.

Segundo
Quintilla
2455
Harto mejor a este punto
que quisiera yo perder
por aquel bello trasunto.

Antonio
También ha de haber mujer
para que esté todo junto.
Quintilla
2460
Adán serás tú, y aquella
será Eva, y yo seré
la serpiente, que por ella,
con mi engaño, te daré…

Segundo
Dilo.

Antonio
Esta manzana bella.

Segundo
Quintilla
2465
¡Qué extrañas locuras!

Antonio
Ten.

Guarda
Pues abrázame, mi bien.

Lucinda
Que me place.– Ahora, Antonio.

Antonio
¡Muere, infame, en testimonio
de que esto es verdad también!

Abrázale Lucinda a la Guarda, y Antonio dé al otro con la daga

Guarda
2470
Suelta, traidora mujer.

Segundo
¡Muerto soy!

Lucinda
Llega, señor.

Guarda
¡No me mates!

Antonio
Por tener
culpa de tu yerro amor,
esa piedad quiero hacer;
Quintilla
2475
aquí quedarás atado.

Lucinda
¿No es mejor matarle?

Antonio
No,
que hombre por amor culpado,
cuando soy el jüez yo,
no puede ser condenado.

Átenle

Guarda
Quintilla
2480
Pague, gran señor, el cielo
esta piedad.

Antonio
Gente viene.
Escóndete, que recelo
que es el Alcaide.

Lucinda
No tiene
mayor desventura el suelo.
Quintilla
2485
¿Adónde me meteré?

Antonio
Donde otra vez estuviste.

Escóndese Lucinda, salen Tancredo, cuatro Soldados con arcabuces

Tancredo
El cielo, señor, os dé
libertad.

Antonio
Tancredo, ¡ay, triste!

Tancredo
¿Qué es esto que aquí se ve?

Guarda
Quintilla
2490
Llega, Tancredo. ¡Ah, señor!
¿No miras Andronio muerto
y a mí puesto en tal rigor?

Antonio
(Calla lo que está encubierto,
pues te dio vida el amor,
Quintilla
2495
hombre, si lo eres de bien.

Guarda
Esta palabra te doy.)

Tancredo
¿Qué es lo que mis ojos ven?

Antonio
Si preso o si loco estoy,
¿qué te admiras que así estén?
Quintilla
2500
Quíseme ir, y meté
esta guarda y a este até.
Pídemelo en residencia.

Tancredo
¡Asidle!

Antonio
Es impertinencia,
si lo estoy, que más lo esté.
Quintilla
2505
¿Esta cadena no basta?

Tancredo
Llevarte quiero de aquí.

Antonio
Vamos, que en vano se gasta
el tiempo que contra mí
tantos disignios contrasta.
Quintilla
2510
¿Dónde me llevas, Tancredo?

Tancredo
Decirlo, señor, no puedo.
Un coche afuera te aguarda,
dos compañías de guarda
y el capitán Godofredo.

Antonio
Quintilla
2515
¿Es morir?

Tancredo
De ningún modo.

Antonio
Pues dejadme despedir
de esta prisión y de todo.–
Prisión, yo voy a morir;
ya la garganta acomodo
Quintilla
2520
al cuchillo del tirano.
Quedaos adiós, mi prisión,
pues fue nuestro intento vano;
los que desdichados son
en nada ponen la mano
Quintilla
2525
que tenga ventura alguna.
Yo os amé, aunque no os serví,
por no querer la fortuna.
Para vos, prisión, nací,
aunque en conjunción de luna.
Quintilla
2530
Acordaos, si sois servida,
de que en vos pasé la vida
y de que muero por vos.
¡Adiós, mi prisión, adiós!

Tancredo
¿Tan mal la prisión se olvida?

Antonio
Quintilla
2535
No la olvidaré, Tancredo,
porque fue mi compañía.

Tancredo
Vamos, señor.

Antonio
Voy, y quedo,
porque dejo la luz mía
entre mil sombras de miedo.

Tancredo
Quintilla
2540
Soldados, aleta un poco.
Soldado A lástima me provoco.

Segundo
Cuerdo le hacen los cuidados.

Antonio
¿Agora sabéis, soldados,
que yo he sido un cuerdo loco?

Métanle, y salga Lucinda de donde estaba esocndida

Lucinda
Redondilla
2545
¿Es posible que he podido,
viendo que llevan mi bien
a la muerte, haber sufrido
que no me llevan también?
Cobarde e ingrata he sido.
Quintilla
2550
Movidos tuve los pies
mil veces para salir,
mas no saber bien si es
llevar Antonio a morir
tuvo mis pasos después.
Quintilla
2555
Que no es posible que sea
Rosania mujer tan mala,
aunque en el mal que se emplea,
ya las crueldades iguala
de Tulia, Circe y Medea.
Quintilla
2560
Teme amor y la piedad
me esfuerza si iré tras él.
Aunque haya dificultad
le he de seguir, que con él
va del alma la mitad,
Quintilla
2565
y es bien, si le dan muerte,
que ponga mi media vida.

Roberto entre

Roberto
¿Adónde vas de esa suerte?

Lucinda
¡Oh, Roberto, estoy perdida!
La vida me ha dado el verte.
Quintilla
2570
¿Qué hay de Antonio?

Roberto
En el lugar
que me dejaste escondido
le vi en un coche pasar.

Lucinda
Tan mal nos ha sucedido,
que estoy por desesperar.
Quintilla
2575
Las guardas ve, mi Roberto,
una muerta y otra atada,
como estaba en el concierto.

Roberto
No hay fortuna más airada
que la que anega en el puerto.
Quintilla
2580
¿Tancredo, entonces, vendría?

Lucinda
Ya lo ves.

Roberto
De la ciudad
por el monte se desvía.

Lucinda
Ya de su mucha crueldad
está cierta el alma mía.
Quintilla
2585
¡Ay, que van ya caminando
a matarle en esta selva!

Roberto
Pues no estemos esperando
a que el fiero Alcaide vuelva,
que allá los va acompañando,
Quintilla
2590
y te conozca y nos prenda.

Lucinda
Vamos, que quiero morir
luego que su muerte entienda.

Roberto
Sígueme.

Lucinda
No he de vivir
sin vos, mi adorada prenda.

Vanse, y sale Rosania y el Duque con una carta

Rosania
Quintilla
2595
¿Esto escribe?

Dinardo
Y que vendrán
los generales a verte.

Rosania
Vendrán el Conde y Sultán
para que aquí se concierte.

Dinardo
Y ¿quién vino?

Rosania
Un capitán.

Dinardo
Quintilla
2600
Como están bien confiados
en que veinte mil soldados
a las espaldas les quedan,
¿qué habrá que intentar no puedan?

Rosania
Puesta estoy en mil cuidados.
Quintilla
2605
¡Ah, si prenderlos pudiera!

Dinardo
Es imposible, señora.
El partido considera
que piensas tomar agora.

Rosania
Duque, el que Próspero quiera.

Dinardo
Quintilla
2610
Pues avisen a Tancredo
que no lleve al campo Antonio.

Rosania
Ya fueron.

Dinardo
Rosania, un miedo
del alma es gran testimonio,
cuando vencer no le puedo,
Quintilla
2615
de algún siniestro suceso.

Un paje

Paje
Aquí están los generales.

Dinardo
¿Tan presto? ¡Notable exceso
de arrogancia!

Rosania
Son iguales
a las fuerzas.

El Conde y Sultán

Próspero
Tus pies beso.

Rosania
Octava real
2620
Dame esos brazos, Próspero valiente,
que tuve gran deseo de este día.

Próspero
Dalos al gran Sultán, en cuya frente
resplandece el laurel de Berbería.

Rosania
¡Oh, Capitán famoso!

Sultán
No consiente,
2625
señora, esta humildad la indigna mía.

Rosania
Llegad sillas aquí.

Próspero
¡Duque!

Dinardo
¡Buen Conde,
esta visita a vuestro ser responde!
Octava real
Que vos, aunque llegáis tan enojado,
así os habéis de entrar por lo que es vuestro,
2630
que sois amparo de este principado.

Próspero
Antes vos, Duque, sois amparo nuestro.
Yo he venido del Príncipe agraviado,
de la manera que en mi luto muestro.
Mató a mi hermana y perderé la vida,
2635
o me pienso vengar del homicida.

Dinardo
Octava real
No desea Rosania, señor Conde,
otra cosa ¡por Dios! con más afecto.

Próspero
Rosania, el Duque en eso corresponde
a la alta estimación de mi concepto.

Dinardo
2640
Sultán habla con ella.

Próspero
Él sabe adónde
me halló la nueva en diferente efeto
del que me vuelve así, porque quería
acometer su campo el mesmo día.

Sultán
Octava real
Tratar, señora, con el Duque puedes
2645
este partido, que mi intento solo
es servir a Celín.

Rosania
Y hacer mercedes,
tal fama tiene ya de polo a polo.

Sultán
Duque, porque de mí informado quedes,
que por seguir a Marte ignoro a Apolo,
con poca arenga te diré mi intento;
2650
yo pienso que es del Conde el pensamiento.
Octava real
Yo le acompaño en esta justa empresa
porque él me ha prometido que, ganada
con nuestra gente turca y albanesa
esta tierra a partido o por la espada,
2655
será de él gran señor con voz expresa
de que viva a sus parias obligada,
que son cada año cien muchachos bellos,
de ellos comunes, aunque nobles de ellos.
Octava real
Añádense también cien mil ducados
2660
y poner en campaña seis mil hombres
cuando del gran señor fueren llamados,
y él os quiere de reyes dar los nombres
con tal que repartáis de los Estados,
que no del reino, porque no te asombres,
2665
con él lo que merece su persona,
pues os ofrece a entrambos la corona.
Octava real
Y sobre todo darle [a] Antonio preso,
porque todo va a fin de su venganza.

Dinardo
Mucho pudiera responder a eso
2670
a no tener de entrambos confianza;
pero pues ya lo quiso el mal suceso
de Lucinda, que a todos parte alcanza,
moderad el dinero y los esclavos.

Sultán
Los genízaros son soldados bravos.
Octava real
2675
No los llames esclavos, pero sean
cincuenta y el dinero sea otro tanto.

Dinardo
¿Qué dices, gran señor?

Rosania
Que ellos se emplean
en servir un gran Príncipe. El espanto
de las armas, que el mundo señorean,
2680
hace hablar de esta suerte.

Dinardo
¡Cielo santo,
perdona aquesta injuria hasta aquel día
que ponga en libertad la patria mía!

Próspero
Octava real
En fin, ¿en qué quedamos convenidos?

Dinardo
En que se entregue el Príncipe, y, casados
2685
Rosania y yo y contigo repartidos,
Prospero, como el alma los Estados,
se paguen a Sultán los escogidos
esclavos y cincuenta mil ducados.

Próspero
Tomad, Duque los tiempos como vienen,
2690
que otros tras estos esperanzas tienen.

Dinardo
Octava real
Vamos, y háganse fiestas y alegrías.

Sultán
Alójese primero nuestra gente.

Rosania
Así se hará, Sultán.

Dinardo
Las compañías
despida el Conde luego que él se ausente.

Sultán
2695
Haced las bodas estos mismos días,
que quiero hallarme a vuestro bien presente.

Rosania
Yo soy tuya, Sultán.

Sultán
Yo tu cautivo.
Escribe al gran señor.

Rosania
Luego le escribo.

Vanse, y entren todos los Soldados que puedan, con armas

Primero
Endecasílabos sueltos (tirada)
Mucha pena me ha dado ver al Príncipe,
2700
mi señor natural, sin culpa preso.

Segundo
La cadena que vi traigo en el alma.

Tercero
Cuerdo le he visto yo, que no está loco.

Cuarto
¡Vive el cielo, que mienten los traidores
que le han quitado el reino con la honra!

Quinto
2705
Este Tancredo que le trujo preso,
no hallando al Conde aquí, dicen que quiere
volver a la ciudad.

Sexto
Ansí lo dicen;
pero no lo consiente nuestra gente,
que o le querrá matar Próspero airado,
2710
o la fiera Rosania, su madrastra,
que es quien le ha puesto en tanta desventura.

Primero
¡Vive Dios, que es bajeza que albaneses
vean su natural señor cautivo!
Hablémosle y veámosle, y sepamos
2715
qué tiene este hombre, y, si estuviere loco,
viva en algún palacio recogido,
donde le limpien, guarden y regalen;
y, si estuviere cuerdo, ¿por qué causa
se han de alzar dos traidores con el reino?

Segundo
2720
Romped aquesa tienda.

Tercero
Fuera, digo.
Danos a nuestro Príncipe, Tancredo.

Tancredo
¿Qué es esto, amigos?

Cuarto
Danos luego al Príncipe.

Tancredo
El Príncipe está aquí preso por Próspero,
que es vuestro general, y le ha enviado
2725
Dinardo aquí.

Quinto
¡Qué lindo disparate!
¿Quién puede al natural señor de todos
prender? ¡Muera el villano!
Todos ¡Muera! ¡Muera!

Tancredo
¡Triste de mí! ¡Pagué lo que debía!

El Príncipe salga con su cadena, y metan a Tancredo

Antonio
Romance (tirada)
2730
Generosos albaneses,
yo soy el Príncipe vuestro.
Amigos, yo soy Antonio,
y no loco, sino cuerdo,
el que conocistes niño
2735
y el que conocéis mancebo.
Filipo, mi noble padre,
y Ricaredo, mi abuelo,
os libraron de los turcos
y en tanta paz os pusieron.
2740
Yo puedo decir que he sido
nacido de vuestros pechos,
que todos me habéis criado
y es vuestro este ser que tengo.
Después de Dios y mis padres
2745
no tengo ningunos deudos
más cercanos que vosotros,
la sangre y la vida os debo.
Soy lo que sois. Bien sabéis
que a nadie en mi vida he hecho
2750
agravio por culpa mía;
cuantos me levantan niego;
y pues estoy en juicio,
haced cuenta que soy reo.
Diga alguno de vosotros
2755
contra mí, que a nadie apelo.
Yo no he perdido una almena
de Albania. Mas si el respeto
de mi rostro os enmudece,
yo mismo acusarme quiero.
2760
Dice Próspero que he sido
quien, contra todo derecho,
gocé su hermana, y que un día
me halló en su mismo aposento.
Verdad es, mas yo le dije
2765
que era mi mujer. Con serlo,
¿qué agravio recibe el Conde?

Todos
Ninguno.

Antonio
Pues oíd atentos.
Luego dice que maté
a mi Lucinda por celos.
2770
Si a Lucinda os muestro viva,
¿cómo dicen que la he muerto?
¿Esta no es prueba bastante
de que este engaño le han hecho
Dinardo y Rosania, amigos?

Todos
2775
Sí, señor.

Antonio
Pues oíd atentos.
El Duque, contra razón,
ama a Rosania en secreto,
quiere con ella casarse
y alzarse, al fin, con el reino.
2780
No se atreviendo a matarme
quiso que, con un veneno
volviéndome loco, fuese
inhábil para el gobierno.
Avisome de este engaño
2785
el cocinero Roberto,
que es español, y ha vivido
por ello algún tiempo preso.
No echó el veneno en la copa,
pero aconsejome luego
2790
que fingiese que lo estaba
hasta algún dichoso tiempo.
Hícelo ansí, o por librarme;
y sabe el que rige el cielo
las afrentas, las traiciones,
2795
las calumnias que me han puesto.
Cuerdo estoy para reinar;
la verdad, hijos, os cuento.
Vuestro padre soy, vosotros
hechuras de mis deseos.
2800
Siendo, pues, verdad, amigos,
que está vuestro Antonio cuerdo,
¿es bien que reine un traidor?

Todos
No, señor.

Antonio
Pues oíd atentos.
Sultán y Próspero están
2805
en la ciudad satisfechos
de que yo estoy preso aquí,
tratando infames conciertos.
Dicen que ha de ser el Turco
vuestro señor por lo menos,
2810
y le habéis de dar cada año
en parias cien hijos vuestros;
tras esto cien mil ducados,
y que, en llamándoos tras de esto,
habéis de ir en su favor
2815
contra los cristianos pechos.
Pues ¿cómo que vuestros hijos
habéis de dar pequeñuelos,
siendo cristianos, al Turco,
esclavos en alma y cuerpo?
2820
Vuestras haciendas también,
que aunque esto parece menos,
que el ver que los que dais niños
volverán, siendo mancebos,
a echaros de vuestras casas
2825
y acaso, en los mismos lechos,
a gozar sus propias madres
y matar padres tan buenos,
¿esto habéis de consentir
siendo yo el Príncipe vuestro?
2830
¡Mueran, hijos, los traidores!

Todos
¡Mueran!

Antonio
Pues oíd atentos.
Los turcos están agora
descuidados y contentos
entre sus tiendas sin armas.
2835
Dad de repente sobre ellos,
quitaréisles las riquezas
que traen, pues será cierto
que, sin capitán y armas,
lo ha de ser el vencimiento.
2840
Luego en la ciudad podéis,
la victoria prosiguiendo,
entrar hasta mi palacio,
donde, los traidores presos,
me pagarán este agravio.

Todos
2845
¡Tú eres el Príncipe nuestro!
¡Danos esos pies a todos!

Antonio
Cuando me quitéis los hierros…

Segundo
Haz cuenta que están quitados.

Antonio
Daré en los vuestros mil besos.

Tercero
2850
¡Tente, señor!

Antonio
Ea, amigos,
dadme alguna espada presto.

Cuarto
Esta toma y este escudo.

Antonio
Pues, alto. ¡San Jorge! ¡A ellos!

Dentro se toque caja; hagan batalla; salgan Roberto y Lucinda

Lucinda
Quintilla
¿No sientes el gran ruïdo?

Roberto
2855
Puesto que lejos estamos,
grandes voces he sentido.
Las fieras buscan los ramos
y los pájaros el nido.
Quintilla