Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, El Cardenal de Belén, Marcelino Menéndez Pelayo (ed.), Obras de Lope de Vega IX: comedias de vidas de santos I. Madrid, Atlas (BAE, CLXXVII), tomo 4, 1964, pp. 209-252.
- Durá Celma, Rosa
EL CARDENAL DE BELÉN, COMEDIA DE LOPE DE VEGA CARPIO DIRIGIDA AL PADRE MAESTRO FRAY HORTENSIO FÉLIX PARAVICINO PREDICADOR DE SU MAJESTAD Y PROVIDENCIAL DIGNÍSIMO DE LA SAGRADA RELIGIÓN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, REDENCIÓN DE CAUTIVOS
Séneca, en el libro De la tranquilidad de la vida, y en el capítulo “De las amenazas de la muerte”, para prevenir lo que dijo Canio Julio a un tirano, le llama: Vir in primis magnus, y prosigue: Cujus admiratione ne hoc quidem obstat, quod nostro saeculo natus est. Notables palabras de aquel filósofo contra los que piensan que no se puede alabar ni estimar lo que habemos conocido y que solo es digno de fama lo que no vimos ni conocimos. Confieso a vuestra paternidad ingenuamente que en mi vida fui de esta opinión, antes bien me causaron mayor admiración las obras de los ingenios que vi y traté, si los hallé dignos de alabanza, al igual de los antiguos, en las mismas materias que escribieron. No sufren algunos la fama grande en los vivos; y por adquirirla ellos, se valen de tantas peregrinidades como Anáxoras, que para ostentar su ingenio llamó negra a la nieve, no sin risa de Cicerón, cuyo camino precipita a muchos malcontentos de la verdad común, por irse solos. Otros, que siendo ignorantes, juzgan, non quantum ad quid rei, sed quantum ad quid nominis, como en el segundo de los Físicos dijo por los ciegos Aristóteles, son opuestos ex diámetro a la luz, y les ofende la claridad del nombre ajeno. Y como no pueden escribir, ni para deleitar ni para enseñar, amenazan con que pueden reprehender. Finalmente, no se halla quien, por esta o por aquella razón, no remita la fama a las cenizas. Fama post cineres, dijo Ovidio; gloria non moritur, Claudiano; vivitur ingenio caetera mortis erunt, Virgilio; y que a Livio contradiga Boecio en el metro séptimo del segundo libro, Mors spernit altam gloriam, y pregunte por los huesos de Fabricio, el rígido Catón y el valeroso Bruto. ¡Desdicha humana, remitir precisamente la fama para el sepulcro, donde, callando la lengua, hablen los mármoles, y que lo que se merece en vida, se reserve para la muerte, cuando el que no vio ni conoció al que escribe (y él tenga tan poco que le agradecer, como quien ya no siente), haga tan diferente idea de su rostro! Si no dijese vuestra paternidad que es bien que hable el bronce de una sepultura, como trompeta, a los oídos de la envidia, sordos a la alabanza de los buenos, sabios y virtuosos. No niego la obligación a la propia fama, premio de la virtud y de la honesta vida, pues dijo Cicerón que: Futurae post obitum famae, etiam detracto sensu consulendum est, pero si la virtud máxima carece de envidia, por opinión de tantos, ¿por qué no gozará de la fama en vida quien la merece muerto? Engáñase quien piensa que los que ya lo son no tienen enemigos, pues dejando aparte suma de ejemplos, en nuestros días el Bocalino, ignorante y maldiciente, escribió en sus Raguallos del Pa´rnado que el Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba no merecía llamarse grande. A cuyas frías razones respondió docta y bastamente, y en libro particular, Antonio de Porras, cuyo nombre se sacó de su anagrama, por cuyos temores justos bien puedo yo decir de vuestra paternidad lo que Séneca de Canio Julio: Vir in primis magnus, y que no obste a su alabanza quod nostro saeculo natus est. Al doctísimo P. Ibáñez, al discreto Castro Verde, al clarísimo ingenio de Fr. Plácido de Tosantos y otros padres dignísimos, ¿qué objeción puede ser haber nacido en este siglo? ¿Por qué ha de perder la historia del Dr. Mariana, de Alonso López de Haro, de Luis Cabrera de Córdoba y Gil González de Ávila, del valor que les han de dar los futuros siglos por haber nacido en este? ¿Qué debe el valenciano Salat a Hipócrates, ni el granadino Berrio a Bértulo, Fernando de Herrera a Horacio, el Mudo a Apeles, y Felipe Roger a Orfeo Tracio? Yo, doctísimo padre, con diferente opinión, daré siempre alabanza y admiración a Vuestra Paternidad y a los divinos frutos de su peregrino ingenio. Y cuanto más le he tratado, en mayor veneración pienso tenerle. Y así Non ego (con Horacio) meis chartis in ornatum silebo, sino que algún día me dilataré a sus loores, si bien con ruda, pero ya conocida pluma. Bien atento a esta verdad, hizo Su majestad a vuestra paternidad uno de sus predicadores, y su sagrada religión su provincial dignísimo. Grados sobre que vendrá bien alguno de mis deseos cumplido, y conforme a la esperanza de tal sujeto, non ex amore judicium hoc, sed ex judicio amor, como dijo Filipo Beroaldo en una epístola. Y porque esta no exceda del justo límite, ofrezco a vuestra paternidad esta comedia intitulada El Cardenal de Belén, por la devoción grande que tiene al gran P. san Jerónimo, y la veneración con que lee y trae sus lugares en el púlpito, donde aseguro a vuestra paternidad que pienso, cuando le escucho, que con el ingenio de Crisólogo, habla la lengua que mereció en la de Grecia llamarse de oro. Et absit assentatio, pues como dijo un sabio, no puede ser especie de adulación, cum laus postulationem non praecedit. Con lo referido, pues, paga vuestra paternidad a quien le escucha con más afecto, pues aunque fuese tan docto como Pico de la Mirandola, podía responderle lo que Angelo Policiano en una epístola, que por ser tan notable como breve, la pondré toda: Quod honoris mei causa, tu quoque sederis inter auditores meos, non habeo gratiam, nam si placui, jam retuli, si non placui, nec debeo. Dios guarde a vuestra paternidad, como sus altas virtudes, grandes letras y peregrino ingenio merecen, y yo deseo.
Capellán y aficionadísimo servidor de vuestra paternidad,
Lope de Vega Carpio
PERSONAS
| GREGORIO, obispo |
| JERÓNIMO |
| MALCO |
| ELISA |
| MARINO |
| EL DEMONIO |
| EL MUNDO |
| SABINO |
| UN JUEZ |
| PAULA |
| EUSEBIO |
| VICENCIO |
| LAMBERTO |
| SAN AGUSTÍN |
| PASCUAL |
| BRAS |
| ANTÓN |
| ROMA |
| EUSTOQUIA |
| SAN DÁMASO |
| DARÍO |
| TREBELIO |
| LIBANIO |
| SULPICIO |
| EL EMPERADOR JULIANO |
| LICENO |
| GERARDO |
| NUMANCIO |
| MACRINO |
| SAN MERCURIO |
| PAULINIANO |
| RUFINO |
| OROSIO |
| GASPAR |
| MELCHOR |
| BALTASAR |
| ESPAÑA |
| FELICIA |
| JESÚS |
| MARÍA |
| JOSÉ |
| ÁNGELES |
| CARDENALES |
| OBISPOS |
| ROMANOS Y ROMANAS |
| SOLDADOS |
| MÚSICOS |
| CRIADOS |
| HEBREOS |
Acto I
Acto II
Acto III
Octava real incompleta.
