Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

LAS BURLAS VERAS




Autoría: Probable
Texto utilizado para esta edición digital:
Las burlas veras, Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edición]. Madrid, RAE, 1916-1930, Vol. 10, pp. 674-705.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Hablan en ella las personas siguientes

FELISARDO, Duque de Urbino
CELIA, Princesa
El príncipe ALBERTO
EDUARDO, Duque de Calabria
OTAVIO
RUGERO
RISELO
FABIO
FLORA, dama
SERAFINA, dama
unos MÚSICOS
Algunos CRIADOS
DON FÉLIX

Jornada I

Salen FELISARDO, duque de Urbino, y OTAVIO

Otavio
Silva (tirada)
En fin, no eres de nadie conocido.

Felisardo
Nadie sabe quién soy.

Otavio
¡Amor notable!

Felisardo
¡Ay, Otavio! ¡Qué haré, que estoy rendido?

Otavio
De Nápoles pretende el Condestable
5
casar con la Duquesa,
y pienso que a su hermano no le pesa,
porque le está inclinado.

Felisardo
Yo la vi retratada
en traje de viuda,
10
principio de mi amor, cuyo cuidado
me trujo a verla, y vi que a la pintada
venció la verdadera,
como a pequeña luz el Sol pudiera.
Mas, puesto que no muda
15
hasta agora el estado, y que la obliga
el luto de Alejandro, su marido,
¿cómo anda tan galana?

Otavio
No ha sido
sin causa. Un año habrá que la fatiga
una mortal tristeza,
20
por quien dejar el luto le han mandado.

Felisardo
¿Tanto amaba a Alejandro?

Otavio
No parece
que pueda proceder en su belleza
tanta tristeza de mayor cuidado.

Felisardo
Si ella le ama como ella ser merece
25
amada, Otavio, no le habrá olvidado.
Yo traigo empresa hermosa
cuanto a mi parecer dificultosa,
pues quiero enamoralla con secreto;
y si está enamorada,
30
no ha de tener efeto
mi esperanza fundada
en ser duque de Urbino,
si no me favorece el desatino
con que servilla intento.

Otavio
35
Ya que sigues tan justo pensamiento,
no te desmayen celos de un difunto;
de un vivo fueran peligrosos celos,
que de un muerto es tenellos de los cielos.

Felisardo
¿Quién, dime, te pregunto,
40
más priva con Su Alteza?

Otavio
Con quien más comunica su tristeza
es con Rugero, secretario suyo,
de nación español, hombre entendido.

Felisardo
¿Es mozo?

Otavio
Y muy galán.

Felisardo
¡Dichoso ha sido!
45
¿Podré yo ser su amigo?

Otavio
Si lo es tuyo,
muchas cosas sabrás de la Duquesa,
y es el mejor principio de tu empresa.

Felisardo
Con oro pienso hacer las amistades.

Otavio
Del oro con razón te persuades,
50
mas el mozo es hombre virtuoso,
y no ha de ser el oro poderoso.

Felisardo
El oro ha derribado los gigantes
más valientes del mundo.

Otavio
Yo testigo
que no serán con él fuerzas bastantes.

Felisardo
55
Pues ¿qué medio tendré de ser su amigo?

Otavio
Hacer que le acuchillen tus criados,
así fingidamente,
y que siendo por ti desbaratados,
mostrando pecho y corazón valiente,
60
se aficione a ti, reconocido
al favor de sus manos merecido.

Felisardo
Es de tu ingenio industria milagrosa.
Vamos, que a ejecutarla voy dispuesto.

Otavio
No pienso que tan presto
65
hallarás la ocasión.

Felisardo
¡Ay, Celia hermosa,
si llego a merecerte,
qué más dichosa suerte!
Pero, si no, para vivir contento
basta que sepas tú mi pensamiento.

[Vanse.] Salen la Princesa y FLORA.

Flora
Redondilla
70
Hoy parece que amaneces
más triste.

Celia
Causa he tenido.

Flora
Pon las causas en olvido.
¿Por quién tanto te entristeces?
Redondilla
Ya está el Duque, mi señor,
75
en descanso.

Celia
Ya lo sé,
que en mí la piedad es fe
de su virtud y valor.

Flora
Redondilla
No ha de quedar un retrato
en todo palacio.

Celia
A[d]vierte,
80
Flora, que yo, por su muerte,
en el alma le retrato;
Redondilla
mas la tristeza de hoy
tiene otras causas.

Flora
Sospecho,
por los extremos que has hecho,
85
que en tus pensamientos [estoy]:
Redondilla
no te agrada el casamiento
del Condestable.

Celia
Quisiera
no casarme, si pudiera,
que en lo demás yo no siento
Redondilla
90
que este príncipe no sea
digno de todo favor.

Flora
Aquel tu pasado amor
poco tu vida desea.
Redondilla
Siéntate, que has de escuchar
95
una canción de Rugero,
tu secretario.

Celia
No quiero
con la música aumentar
Redondilla
mi tristeza.

Flora
Pues ¿canción
de Rugero no te agrada?

Celia
100
Si es por ti, será cansada.

Flora
¿Por mí? Pues ¿por qué ocasión?

Celia
Redondilla
Porque versos de Rugero
no me parecen tan bien
como su prosa.

Flora
Ahora bien,
105
llamar a Tebrando quiero.
Redondilla
Pero ya vienen aquí
tus músicos y el privado
de Rugero.

Celia
Ese criado
es alegre para mí,
Redondilla
110
que no es necio, ni me cansa
como otros.

Flora
Tienes razón.

Salen MÚSICOS, CRIADOS y FABIO.

Fabio
¿Cómo va de condición?
¿No se tiempla, no se cansa,
Redondilla
serenísima Princesa,
115
tu injusta melancolía?

Celia
¡Oh, Fabio!, mucho porfía,
matarme quiere, no cesa.

Fabio
Redondilla
Hallarase bien con vos,
que es tanta vuestra belleza,
120
que enamoráis la tristeza.

Riselo
¡Brava necedad, por Dios!

Fabio
Redondilla
Decilde vos, ¡majadero!,
otra cosa más discreta.

Riselo
Yo, Fabio, no soy poeta,
125
como tu señor Rugero.

Fabio
Redondilla
¿Y qué pierde el secretario
por serlo?

Riselo
No digo tal.

Fabio
¿Paréceos que le está mal,
o es a su oficio contrario?
Redondilla
130
Ya pasó, ¡gracias al cielo!,
aquel siglo melindroso,
y ha venido el mentiroso
que estaba esperando el suelo.
Redondilla
¡Por qué pensáis que no tiene
135
justo honor?

Riselo
No sé, ¡por Dios!

Fabio
Por un necio como vos,
que a ser disparate viene.
Redondilla
Venid acá. ¿La pintura
pierde, porque anden colgadas
140
mil figuras mal pintadas,
de su valor y hermosura?

Riselo
Redondilla
No pierde,

Fabio
Pues la poesía
tampoco puede perder,
por quien la trae a vender,
145
de su divina armonía.

Riselo
Redondilla
Cantad algo a la Princesa,
y sea de mi señor.
Conocéis su valor,
si su mal se aumenta o cesa.

Cantando:

Fabio
Redondilla
150
Aunque veis que muerto vengo,
no es celos, ni disfavor,
sino la pena y temor
de perder el bien que tengo.

Celia
Redondilla
No cantes.

Fabio
¿Luego no es buena
155
esta poesía?

Celia
No iguala
a mi mal sino en ser mala.

Fabio
Luego tu mal la condena.

Celia
Redondilla
¡Hízola por ti Rugero,
Flora?

Flora
Presumo que sí.

Celia
160
Más poeta ha sido aquí
que galán mi caballero.
Redondilla
Él dice que muerto viene,
sin celos y disfavor.
Sin celos, ¿quién tiene amor?
165
O no le tiene, o los tiene.
Redondilla
Luego se alaba de ser
favorecido, en que ofende
a la dama que pretende,
y más si es para mujer.
Redondilla
170
Solo confiesa el temor
de perder el bien que tiene,
confianza por quien viene
tanto desprecio a su honor;
Redondilla
y si a Rugero le dan
175
fama de opinión discreta
bien puede ser buen poeta,
mas no discreto galán.

Flora
Redondilla
Con rigurosa censura
un villancico has mirado,
180
en que él no habrá reparado
sino en decir su ventura.

Celia
Redondilla
Flora, si estás consolada
de que se alabe, está [bien],
que yo lo estaré también,
185
y me agrada, si te agrada.

Riselo
Redondilla
¿Diremos la copla?

Celia
No,
porque se ha de alabar más.

Fabio
Fuerte con Rugero estás.

Celia
Su alabanza me cansó.
Redondilla
190
Los versos, Fabio, amorosos
se hicieron para quejarse
de Amor, no para alabarse
ni dejar de ser celosos.
Redondilla
Reníale cierta dama
195
a un galán, que no escribía
como otras veces solía,
y como suele quien ama,
Redondilla
y respondiole: “Encareces
sin causa mi proceder,
200
¿qué versos tengo de hacer,
si no me desfavoreces?”
Redondilla
Despidió Alejandro un día
a quien más con él privó,
solo porque se alabó
205
de la merced que le hacía.

Flora
Redondilla
Él viene a tiempo que puede
satisfacerte mejor.

Celia
No trato cosas de amor
adonde el respeto excede.
Redondilla
210
De verle te has alegrado.

Sale RUGERO.

Rugero
Albricias vengo a pedirte.

Celia
Y yo quiero prevenirte
de que es necio tu cuidado,
Redondilla
y más, si por dicha, vienes,
215
no muerto por disfavor,
sino con pena y temor
de perder el bien que tienes.

Rugero
Redondilla
Menandro te habrá contado
algún disparate mío;
220
escribo mal y porfío.

Celia
No porfía quien me ha dado
Redondilla
alcance tan presto al bien,
que solo temí el perdelle.

Rugero
No ha sido por ofendelle,
225
pues que no dice de quién,
Redondilla
y bien sabes tú que Amor
licencia ha dado a quien ama
que, sin señalar la dama,
pueda decir el favor.

Celia
Redondilla
230
No ha dado donde se sabe
a quién sirves, pues te entiende.

Rugero
Si a quien sirvo no se ofende,
¿qué importa que yo me alabe?
Redondilla
Mas pienso que son excusas
235
de las albricias propuestas.

Celia
Ya la causa manifiestas,
aunque en razones confusas;
Redondilla
y más no me has de casar,
ni me podrás persuadir
240
que albricias quieres pedir
de lo que me ha de pesar.

Rugero
Redondilla
Estando todo firmado,
no podrá dejar de ser.

Celia
No hay firma, en ser yo mujer
245
de hombre de quien no me agrado.

Rugero
Redondilla
En grandes, el casamiento
es conveniencia, no más.

Celia
Tan necio, Rugero, estás
en tan loco atrevimiento
Redondilla
250
como en decir que no vienes
muerto de celos ni amor,
sino de pena y temor
de perder lo que no tienes.
Redondilla
Todas mis melancolías
255
nacen de tomar estado,
y de ninguno me agrado.

Rugero
De la razón te desvías,
Redondilla
que el Príncipe, mi señor,
no tiene más heredero.

Celia
260
Herédale tú, Rugero,
y alábate del favor.

Vase, y quedan RUGERO y FABIO.

Rugero
Romance (tirada)
¿Qué es esto, Fabio?

Fabio
Que está
hoy llena de impertinencias.

Rugero
De unos días a esta parte,
265
de cuanto intento le pesa,
de cuanto digo se cansa;
no hay carta que no le ofenda,
no hay verso de que no burle.

Fabio
¿Si es, por ventura, poeta?
270
Que dicen que en ellos es
secreta naturaleza
agradarse de sus cosas,
cansarse de las ajenas;
y de aquí vengo, señor,
275
a tener por cosa cierta
que hay uno solo en un siglo,
y que cada cual lo piensa.

Rugero
¿Y siente que sirvo a Flora,
presumiendo que es ofensa
280
de su casa?

Fabio
No es posible,
siendo cosa que profesan
cuantas naciones, adonde
reyes políticos reinan,
servir damas en palacio
285
con galas, motes y fiestas
es cosa muy recebida.

Rugero
Pues ¿de qué se ofende Celia?

Fabio
Como perdió su marido,
no quiere que nadie quiera.

Rugero
290
Pues cásese y quiera, Fabio,
a un hombre que la merezca.

Fabio
No debe de imaginar
que habrá en el mundo quien pueda
ser lo mismo que su esposo.

Rugero
295
Fabio, es mujer excelencia.

Fabio
Ya lo sé, que por acá,
en habiendo alguna pena,
amor con amor se cura,
que es la mejor contrayerba;
300
y aun hay mujer que, pensando
en que los gustos se hielan,
tiene cuatro prevenidos
para si el uno la deja.
Díjome un día una ninfa:
305
“Fabio, la mujer discreta
que profesa libertad
juegue siempre a la primera
oros de algún hombre rico;
la costa y casa mantenga
310
con las copas y las galas,
que más las mujeres precian.
Espadas nunca les faltan,
que de muchos se respetan,
y bastos de alguna vara
315
cuya sombra la defienda;
pero una mujer ilustre,
primero que a pensar venga
que hay consuelo en lo que pierde,
se morirá de tristeza.”

Rugero
320
Muérase, y déjeme a Flora,
que es cosa cansada y necia
enfadarse casa día
de mi favor o mi pena.
¿Qué se le da que yo escriba
325
en canciones o en endechas
el favor o el disfavor?
¿Corre mi amor por su cuenta?
¿Estoy obligado yo
por su arancel a quererla?
330
¿Qué le va en que yo me alabe
de que ella me favorezca?
Cuando comencé a servirla,
privé, Fabio, de manera
que hasta la envidia me daba
335
tributo por no ofenderla.
No sé lo que tiene agora,
que me manda que la vea,
y en medio de muchas honras
me dice: “¡Salíos afuera!”
340
Tal vez me dicta una carta,
y apenas llego a la media,
cuando airada se levanta
y sin firmarla me deja.
Hasta su cámara un día
345
me mandó entrar, pero en ella
apenas puse los ojos
con vergonzosa modestia,
que a medio vestir estaba
en una cama de tela,
350
recogiéndole Fenisa
las mal recogidas trenzas,
cuando me dijo: “¿Quién fue
quien os dio tanta licencia?”,
a quien diez salas de allí
355
pienso que le di respuesta.

Fabio
Señor, esa variedad
procede de la aspereza
de su condición, efeto
de quien su gusto desprecia;
360
que hay mujeres que aborrecen
su mismo deseo, y llegan
a no querer lo que quieren.

Rugero
¿Por qué?

Fabio
Por causas secretas.

Rugero
Octava real
El Príncipe.

Sale el príncipe ALBERTO.

Alberto
¿Quién duda que has tenido
365
buenas albricias del trato intentado?

Rugero
Tan buenas, gran señor, tales han sido,
que aun no quiso saber el casamiento.

Alberto
¿Qué dices?

Rugero
Que como áspid el oído
cerró a mi voz, culpó mi atrevimiento
370
y dice que no trata de casarse.

Alberto
Firmeza digna, en parte, de culparse.
Octava real
Deje Celia, tristeza tan injusta,
deje grande erro[r], ya el Duque es muerto;
si me cogiera a mí en edad robusta,
375
por ventura gustara del concierto.
Ya el de Calabria es príncipe de Augusta;
será, sin duda, el matrimonio incierto;
la vecindad me obliga, entre otras cosas.

Rugero
Resoluciones, y forzosas.

Alberto
Octava real
380
DespachaN
X
Nota del editor

Verso hipométrico.

las que tengo
de NápolesN
X
Nota del editor

Verso hipométrico.

y Urbino;
detén al Duque y dile que no hable
en lo que por sus cartas me previno;
que Celia no es el mar inexorable,
385
ni la precisa ley de su destino;
mis ruegos, mi temor, mi diligencia
su gusto rendirán a mi obediencia.
Octava real
Entretanto, se trate de alegrarla
con músicas y fiestas, y tú puedes
390
por tu parte también solicitarla,
que ya sé yo con qué lealtad procedes.

Rugero
No sé si en esto me atreviese a hablarla;
pero, porque de mí seguro [quedes]
que he de servirte, aun para darla enojos,
395
quiero ofrecerme a sus airados ojos.

Alberto
Octava real
Dile que ya mi edad no me permite
que así su casamiento se dilate,
sino que le confirme y solicite
y de la ejecución escriba y trate;
400
que no es razón que al cielo airado irrite,
con que mi vida sin razón maltrate,
pues cuando por quien soy no me respete,
¿qué fin de sus tristezas se promete?
Octava real
Alaba a Celia el Duque, pues ya sabes
405
que es efecto de amor el alabanza;
de su persona y sus costumbres graves
podrás decir cuanto la Fama alcanza,
que como el “sí” con su rigor acabes,
puedes tener segura confianza
410
de que a tu patria España el casamiento
te vuelva rico, próspero y contento.

Vase.

Rugero
Redondilla
En ella no he menester,
Fabio, aunque el oficio acete,
lo que el Príncipe promete.

Fabio
415
Mientras no puede saber
Redondilla
ni tu nombre, ni quien eres,
no yerra en querer honrarte.

Rugero
¿Cómo puedo yo ser parte,
si sabes que las mujeres
Redondilla
420
son firmes en su opinión,
para que Celia se case?

Fabio
Podrá ser que se te pase
esta necia presunción.
Redondilla
Pocos difuntos maridos,
425
Rugero, se alabarán
como el duque de Milán.

Rugero
Fabio, muertos y queridos
Redondilla
implica contradicción.
Salir de palacio quiero.
430
¿Tengo caballo?

Fabio
El overo
esgrimió con el frisón,
Redondilla
y no están para salir,
que, como estaban a escuras,
jugaban las herraduras
435
sin poderlos desparcir.

Rugero
Redondilla
¿Tan tarde y a pie?

Fabio
No importa;
cerca está nuestra posada,
y ya sabes que esta espada
rompe vidas y almas corta.

Rugero
Redondilla
440
¡Qué notable oscuridad!

Salen FELISARDO y OTAVIO, y tres criados.

Felisardo
Llegad, y haced lo que os digo.

Rugero
No sé que tenga enemigo,
Fabio, en toda la ciudad,
Redondilla
y estos hombres embozados
445
me han causado algún temor.

Otavio
¿Es Leónido?

Rugero
No, señor.

Fabio
Cuatro son, todos armados.

Otavio
Redondilla
Pues ¿quién es?

Rugero
Un caballero.

Otavio
Diga el nombre.

Rugero
¿Para qué?

Otavio
450
¿Es Rugero?

Rugero
Sí seré.

Otavio
¡Soldados, muera Rugero!

Felisardo
Redondilla
¡Traidores! ¿Tantos a un hombre?
Caballero, pelead,
que aquí estoy yo.

Fabio
Respetad,
455
¡perros!, de Rugero el nombre.

Rugero
Redondilla
¡Huid, cobardes, huid!

Otavio
Agradeceldo al que vino.

Felisardo
Seguillos es desatino.

[Rugero]
Señor, quién sois me decid,
Redondilla
460
porque tanta obligación
pide que os bese los pies.

Fabio
Ya quedan muertos los tres,
y pidiendo confesión.

Felisardo
Redondilla
¿Tan presto?

Fabio
Al uno le di
465
un tajo con tal locura,
que hasta la misma cintura,
desde el hombro, le partí;
Redondilla
al otro, un revés valiente
la cabeza le voló,
470
de manera que llamó
en la ventana de enfrente;
Redondilla
al tercero le clavé
con una punta, de suerte
que vio primero la muerte
475
que la espada le saqué.

Felisardo
Redondilla
Esta sortija tomad,
por cosas tan bien fingidas.

Fabio
¿Qué os admira? ¿Las heridas?

Felisardo
No.

Fabio
¿Pues qué?

Felisardo
La brevedad.

Rugero
Redondilla
480
Este humor es propio en Fabio.

Felisardo
¿No me diréis la ocasión
que tuvo aquesta cuestión?
Que, a no ser por grande agravio,
Redondilla
fue notable cobardía.

Rugero
485
Agravio no puede ser;
envidia debe de haber
de alguna privanza mía,
Redondilla
que ya sabréis el lugar
que con la Princesa tengo.

Felisardo
490
Ni aun sé quién sois.

Rugero
¿Cómo?

Felisardo
Hoy vengo,
hoy acabo de llegar
Redondilla
de algunas leguas de aquí.

Rugero
Pues sabed que soy Rugero,
su secretario.

Felisardo
¿Qué espero,
495
si tan venturoso fui,
Redondilla
que no me arrojo a esos pies?

Rugero
Antes yo estoy obligado,
que siendo a quien habéis dado
la vida, más justo es.

Felisardo
Romance (tirada)
500
Deseaba conoceros,
y fue ventura obligaros.

Rugero
Si en algo puedo serviros,
no me tendréis por ingrato.
¿Tenéis aquí pretensiones?

Felisardo
505
Tengo, señor secretario,
una grande pretensión,
de que no me atrevo a daros
noticia, por ser tan grande.

Rugero
¿Cómo grande? Si en palacio,
510
si fuera, si en paz, si en guerra
os puedo servir en algo,
no dudéis la ejecución,
porque pienso que he llegado
a cuanto puede quien sirve,
515
cuando con entrambas manos
le levanta la Fortuna.

Felisardo
Yo quisiera declararos
mi pretensión, si pudiera.

Rugero
De vuestro rigor me espanto.
520
Si me habéis dado la vida,
¿es justo que estéis dudando
de lo que haré por serviros?
¡Vive Dios!, que si no es caso
de traición, que ser no puede,
525
que con secreto y recato
os ayude hasta poner
la vida.

Felisardo
¡Viváis mil años!
Jurad que me ayudaréis
con secreto y con cuidado.

Rugero
530
A fe de español lo juro.

Felisardo
Pues apártese ese hidalgo.

Rugero
Fabio, retírate un poco.

Fabio
Abrevia, que estoy pensando
que si aquí nos detenemos
535
han de volver los contrarios.

Felisardo
Pues ¿no lo[s] matastes vos?

Fabio
(¡Cogiome!) Digo que guardo
en esta esquina.

Felisardo
Rugero,
sabed que soy Felisardo,
540
duque de Urbino.

Rugero
¡Señor!

Felisardo
Teneos, y hablemos paso.
Perdido de amor de Celia
vengo a servirla, admirado
de su divina hermosura,
545
que oscurece al Sol los rayos,
y más de su condición,
porque me dicen que ha dado
en despreciar, desdeñosa,
los casamientos más altos,
550
y que si no es que la incline
Amor, la conquista en vano
el mayor señor de Europa.
Yo, de su valor forzado,
por naturaleza altivo,
555
y por condición bizarro,
vengo a servirla secreto;
porque, sirviendo y amando,
puede ser que yo merezca
lo que se ha negado a tantos.
560
En esta imaginación
debo a mi ventura hallaros
adonde os haya servido,
y así, os suplico que cuando
pueda yo verla, o hablalla,
565
me deis el lugar que aguardo
de vos, con tanto secreto
cuanto quedo confiado
del valor de un español
de quien siempre me contaron
570
que en cumplir lo que prometen,
aunque con su propio daño,
todas las naciones vencen.

Rugero
Pésame que hayáis tomado
tan dificultosa empresa;
575
mas ¿por qué dar desengaños
a los que piden remedio?
Nunca fue consejo sabio.
Servid a Celia, que yo
haré de mi parte cuanto
580
pueda el que os debe la vida.

Felisardo
Deseo hablarla, y pensando
que sería más posible
engañarla disfrazado,
¿de qué manera os parece
585
será bien entrar? ¿Llevando,
como mercader famoso,
sedas, telas y brocados,
o como platero joyas?

Rugero
Pienso que con libros varios
590
de historias y de poesías
era lo más acertado,
respeto de su tristeza;
pero si halláramos cuadros
de pintura era ganalle
595
el gusto, tan inclinado
a esta ciencia, arte divina
que con oscuros y claros
se opone a Naturaleza,
que no hay cosa con que tanto
600
descanse su entendimiento
sus lucidos intervalos.

Felisardo
No paséis más adelante,
que pienso que el cielo santo
próspero principio ofrece
605
a mis pensamiento altos,
que, por mi gusto, Rugero,
desde mis primeros años
ejercité la pintura,
y en materia de retratos
610
no daré ventaja a Apeles.

Rugero
Pues ¿cuándo queréis que vamos?
Que aunque me ponga a peligro,
cuando se entienda que trato
cosa a mi lealtad indigna,
615
por serviros, Felisardo,
aventuraré la vida.

Felisardo
Cuando os viniese algún daño,
cuanto más que es imposible,
tengo, Rugero gallardo,
620
estados con que serviros
y una sobrina que daros.
Hacedme maestro suyo,
que quiero con este engaño
vencer un ángel de nieve,
625
rendir un alma de mármol.

Rugero
Id con Dios.

Felisardo
No es bien que vais
solo, quiero acompañaros.

Rugero
Los hombres van de manera
que no será necesario.

Felisardo
630
Nunca os fieis de la envidia.

Rugero
Ahora bien, quiero mostraros
mi posada, aunque es humilde,
pues ya sois dueño de entrambos.
¡Fabio!

Fabio
Señor.

Rugero
¡Grandes cosas!

Fabio
635
¿Sabes quién son tus contrarios?

Rugero
Este los ha conocido.

Fabio
¿Qué gente son?

Rugero
Cortesanos.

Fabio
¿De cuáles?

Rugero
De los que viven,
sin hacerlos, de milagro.

Fabio
640
¿No te ha dicho la ocasión?

Rugero
Envidia.

Fabio
¡Terrible caso!

Rugero
Ser español es delito.

Fabio
Pues a fuerza de bellacos,
¡hierro en medio!

Rugero
¿Para qué,
645
si tú los mataste, Fabio?

Vanse, y salen CELIA y SERAFINA.

Celia
Redondilla
Pues ¿tú te guardas de mí?

Serafina
¿Esto ofende tu lealtad?

Celia
¿Dirás tú que la amistad
de Flora es lealtad en ti?

Serafina
Redondilla
650
Flora es mi amiga, señora,
pero en cosas de tu gusto,
aunque reciba disgusto,
puede perdonarme Flora.
Redondilla
Mira qué quieres de mí.

Celia
655
Saber si quiere Rugero
a Flora, a quien ya no quiero.

Serafina
Pues ¿ya la aborreces?

Celia
Sí.

Serafina
Redondilla
¿Flora, toda tu privanza?

Celia
Flora me ha cansado ya,
660
que en el mundo nadie está
seguro de su mudanza.
Redondilla
Dime lo que pasa en esto;
después sabrás la ocasión.

Serafina
No ha pasado su afición
665
de ser pensamiento honesto;
Redondilla
deben de querer casarse,
que dicen que es caballero
Rugero.

Celia
Bien es primero
de la verdad informarse.
Redondilla
670
Servirme de él con intento
de examinar la verdad,
no fue por su calidad,
sino por su entendimiento.
Redondilla
En fin, ¿se quieren los dos?

Serafina
675
Mucho, señora.

Celia
¿Cuál de ellos
quiere más al otro?

Serafina
Entre ellos
no hay diferencia, ¡por Dios!;
Redondilla
y si la hay, es en Rugero,
que dicen su voluntad
680
los hombres con libertad.

Celia
¿Quién de los dos fue el primero
Redondilla
en mostrar su inclinación?

Serafina
Pienso que Flora.

Celia
Sí haría,
que el talle y la gallardía
685
de Rugero da ocasión.
Redondilla
¿Escríbense?

Serafina
Por instantes.

Celia
¿Háblanse de noche?

Serafina
Creo
que los guía su deseo,
como a los demás amantes.

Celia
Redondilla
690
¿Cosa de darse las manos
no ha faltado?

Serafina
Honestamente.

Celia
Así Rugero lo siente
en versos locos y vanos;
Redondilla
no están seguros los labios
695
donde la mano se da.

Serafina
Honestamente será,
no haciendo al honor agravios.

Celia
Redondilla
En mi vida, Serafina,
vi holgarse la voluntad
700
con tan grande honestidad.

Serafina
Flora es honesta; imagina
Redondilla
que no le diera favores,
menos que su honesto intento,
dirigido a casamiento.

Celia
705
Todos los libros de amores
Redondilla
veo siempre dirigidos
al señor don Casamiento;
pero de su honesto intento
no siempre bien recebidos.
Redondilla
710
Ahora bien, tú has de quitar
a Rugero esta mujer.

Serafina
¿Eso cómo puede ser?

Celia
Podrá ser fingiendo amar.

Serafina
Redondilla
¿A quién, señora?

Celia
A Rugero,
715
que es hombre, y lo quieren todo,
porque a Flora de este modo
hacelle disgusto quiero.

Serafina
Redondilla
Pues ¿cómo me ha de querer,
enamorado de Flora?

Celia
720
El hombre que más adora,
mirado de otra mujer,
Redondilla
por gusto o por vanidad,
fácil se deja rendir,
que para hacer y decir
725
nacieron con libertad.
Redondilla
Y cuando solo le des
celos, ¿es poca venganza
que se revuelva la danza
con el cruzado de a tres?
Redondilla
730
¡Cuántos amores, por celos
se han acabado!

Serafina
Es verdad.

Celia
Hazme, amiga, esta amistad;
así te guarden los cielos.

Salen RUGERO y FELISARDO.

Rugero
Romance (tirada)
Esperad, y pediré,
735
para que la habléis, licencia.
Aquí ha llegado un pintor
de los que Italia celebra.

Celia
Dile que entre.

Rugero
Lauro, entrad.

Felisardo
Lauro, señora, os besa
740
vuestros pies.

Celia
Alzad del suelo,
que ya vuestro nombre vuela
en las alas de la Fama.

Felisardo
Mejor, señora, en las vuestras,
con tal merced y favor.

Celia
745
¿De dónde sois?

Felisardo
Antes era
de Urbino, ya soy de Augusta,
pues vengo a que Vuestra Alteza
me enseñe el arte divino
que me han dicho que profesa.

Celia
750
Cuando las líneas del griego
Zeusis dividir supiera
me turbara vuestra fama.
¿Traéis cuadros?

Felisardo
Vienen cerca;
retratos puedo mostraros.

Celia
755
A ver. ¡Bella dama es esta!

Felisardo
Quise que fuésedes vos
la que viésedes primera.

Celia
¿Yo soy esta, Serafina?
Secretario, ¿yo soy esta?

Serafina
760
¡Qué cosa tan parecida!

Rugero
Solo le falta la lengua,
que ya con los ojos habla.

Celia
¿Este no es vuestro?

Felisardo
En Venecia
le compré, y desde aquel día
765
me inclinó vuestra belleza
a veniros a servir.

Celia
Razón es que yo agradezca
esa voluntad. Servidme.

Felisardo
¿Lauro en tu servicio queda?

Celia
770
Decid que sí.

Felisardo
¿Qué razones
diré a tus pies, qué excelencias
de tu valor? Si en el mundo
colores hay que tan bellas
correspondan a las tuyas,
775
verás la Naturaleza
corrida, y con tu retrato
mi opinión en las estrellas.

Celia
¿Estos que vienen aquí
son vuestros?

Felisardo
Damas diversas
780
me fiaron su hermosura.

Celia
Más despacio quiero vellas;
venid a verme mañana.

[Vase.]

Rugero
¡Buen principio!

Felisardo
No pudiera
tenerle por otras manos.

Al irse detiene SERAFINA a RUGERO.

Serafina
785
Detente, Rugero, espera.

Rugero
¿En qué te sirvo?

Serafina
¿Tú a mí?
¡Ni aun me miras!

Rugero
¡Cosa nueva!
Pues ¿quieres tú que te mire?

Serafina
Que me mires y me veas.
790
¡Qué apriesa corren las burlas!
¡Qué despacio van las veras!

Rugero
Que te vea y que te mire,
¿a qué efecto?

Serafina
A que me tengas
en opinión de mujer,
795
ni tan necia ni tan fea
que no te pueda agradar,
que pienso que me desprecias.

Rugero
¿Yo, Serafina? Pues ¿cuándo
no he estimado que tú seas
800
de mis pensamientos dueño?

Sale CELIA.

Celia
(Quiero ver si aquesta necia
sabe enamorar este hombre.)

Serafina
¿Cómo puede ser, si piensas
que yo no te quiero bien?

Rugero
805
Bien merezco que me quieras
por lo que yo quiero a Flora.

Serafina
Lo que por mí no merezca,
no lo estimo por favor.
La valona traes mal puesta;
810
aguarda.

Rugero
Detén la mano.

Serafina
¿Cómo?

Rugero
Viene la Princesa.

Celia
¿Acomodaste al pintor?

Rugero
No, señora.

Celia
¿Dónde queda?

Rugero
En esta sala me aguarda.

Celia
815
¿De esta manera le dejas?

Rugero
Voy a servirte.

Sale.

Serafina
Ya he dado
buen principio a tu encomienda.

Celia
Ya lo he visto, y es muy malo.

Serafina
¿No me dices que le quiera?

Celia
820
Sí, mas no le quieras tanto
que mujer baja parezcas.
A muchos años de trato
dijera una dama apenas
al más querido galán:
825
“La valona traes mal puesta.”
Tocarle el rostro querías.

Serafina
Con poca razón te quejas:
las burlas son atrevidas,
y vergonzosas las veras.

Celia
830
¡Vete de aquí!

Serafina
Pues, señora,
¿esto sientes por ofensa?

Celia
¡Vete, necia!

Serafina
Ya me voy.

Vase.

Celia
“La valona traes mal puesta.”
Soneto
¿Qué es esto, locos pensamientos míos,
835
que andáis cubriendo al mundo con engaños
la causa desigual de vuestros daños,
fingiendo melancólicos desvíos?
La gravedad disfraza en hielos fríos
las llamas, que no admiten desengaños,
840
que amor que no se templa con los años,
obliga a temerarios desvaríos.
Crecen de mi dolor las asperezas,
y en tanto mal, ¿cómo callando espero
amores, celos, iras y firmezas?
845
Los que me miran con rigor tan fiero,
a Alejandro atribuyen mis tristezas,
¡y nacen mis tristezas de Rugero!


Jornada II

Salen el príncipe ALBERTO y CELIA.

Alberto
Décima
Esto queda concertado.
El de Calabria merece
850
ser tu esposo.

Celia
Bien parece
efecto de tu cuidado,
pero ten imaginado
que han de cobrar enemigos.

Alberto
Los mismos haré testigos
855
de mi prudente elección;
ni es el casarte ocasión
para ser todos amigos.
Décima
De alguno habías de ser,
y habiéndote de casar,
860
por los que se han de quejar,
lo mismo vengo a perder.

Celia
Yo fui de un hombre mujer,
cuyo respeto y valor
no me ha quitado el amor.

Alberto
865
Celia, tu marido muerto,
ya parece desconcierto,
que no amor, tanto rigor.
Décima
No me des ya con tristezas
más enojos, por tu vida.
870
El tiempo todo lo olvida;
con el tiempo no hay firmezas.
Las mayores asperezas
suelen mudar sus rigores;
las experiencias mayores
875
dan por remedio mejor
para olvidar el amor,
escuchar otros amores.

Vase.

Celia
Décima
No sé qué intento o qué aguarde
en desdicha tan aprisa,
880
si el mismo rigor me avisa
que llegan consejos tarde.
Para todo estoy cobarde.
Quiero a quien no ha de ser mío,
en lo que temo porfío.
885
Amor, y tener temor
no es posible que es amor:
debe de ser desvarío.
Décima
Tengo lástima de mí,
y estoy enemiga mía,
890
que en merecer me desvía;
quien me mata, vive en mí.
Un enemigo vencí
que tengo por dueño mío;
en un punto lloro y río,
895
tengo y no tengo valor;
no es posible que es amor,
debe de ser desvarío.

Sale FABIO.

Fabio
Redondilla
¿Por acá, Princesa, estáis?

Celia
¡Fabio!

Fabio
Cantan en mi aldea:
900
“Andáis triste, y no sois fea;
doyme a Dios si vos no amáis.”
Redondilla
Dícenme que estáis casada.

Celia
No lo creas.

Fabio
No lo creo,
pero creed que os deseo
905
ver, Celia, bien empleada;
Redondilla
que, a fe de pobre español,
que si en mi mano estuviera,
que, como a la Luna, os diera
por marido al mismo Sol.

Celia
Redondilla
910
¿Dónde ibas?

Fabio
Solo a veros.

Celia
Estoy triste.

Fabio
Yo os daré
remedio.

Celia
Ninguno sé.

Fabio
Yo sí.

Celia
¿Cuál?

Fabio
Entreteneros.

Celia
Redondilla
¿En qué?

Fabio
En iros a la mar.

Celia
915
Entristéncenme las olas
del agua, y viéndome a solas
soy otro mar con llorar.

Fabio
Redondilla
Dad en jugar, que es el juego
ladrón del tiempo, y olvida
920
la más parte de la vida.

Celia
¡Ay, Fabio! Cánsame luego.

Fabio
Redondilla
Pues oíd siempre cantar.

Celia
¿Ya no sabes que entristece
más a un triste, y que parece
925
en la condición al mar?

Fabio
Redondilla
Pues dad en juntar dineros.

Celia
Tengo el pecho más altivo.

Fabio
¡Oh, qué industria os apercibo
si queréis entreteneros!:
Redondilla
930
Quered bien.

Celia
No puede ser.

Fabio
Fingid.

Celia
Pues ¿podré fingir?

Fabio
Así os podéis divertir,
y, fingiendo, entretener.
Redondilla
Andad con algún criado
935
de amores y de favores,
que, aun fingidos, los amores
os darán, Celia, cuidado
Redondilla
con que esta melancolía
se vaya olvidando.

Celia
Y ¿quién
940
te parece a ti más bien
para una invención tan fría?

Fabio
Redondilla
Ludovico ¿es bueno?

Celia
No,
responde el eco de bueno;
porque para amar condeno
945
la necedad.

Fabio
También yo;
Redondilla
y mal haya, amén, quien ama
un necio.

Celia
Será otra necia.

Fabio
¿Julio es bueno?

Celia
Ese se precia
más que de galán, de dama.
Redondilla
950
No ha de haber tal compostura
que no se venga a saber
cuál de los dos ha de ser
la dama, si él lo procura.

Fabio
Redondilla
¿Fidelio?

Celia
Es muy reposado.

Fabio
955
¿Floro?

Celia
Es discreto de modo
que quiere hablárselo todo.

Fabio
¿Riselo?

Celia
Es grave y cansado.

Fabio
Redondilla
¿Lucindo?

Celia
Ha dado en valiente.

Fabio
La Astrología, gran parte
960
de Amor da a Venus y Marte.

Celia
Pues, Fabio, conmigo miente.

Fabio
Redondilla
Yo no hallo caballero
que cuadre a tu condición.

Celia
Pues, necio, ¿por qué razón
965
no te acuerdas de Rugero?

Fabio
Redondilla
Porque, como era mi amo,
te estaba más bien a ti
acordarteN
X
Nota del editor

Así el verso.

de él primero.

Celia
Pues tu amo digo que amo.

Fabio
Redondilla
970
Dos amos vengo a tener.

Sale RUGERO.

Rugero
Ya escribí lo que mandaste.

Celia
¡A qué buen tiempo llegaste!

Rugero
Si te sirvo, podrá ser.

Celia
Redondilla
Dice Fabio que entretenga
975
mi tristeza amando.

Rugero
¿A quién?

Celia
Eso quiero pensar bien,
y que, aun siendo burla, tenga
Redondilla
partes para ser amado.

Rugero
¡Gracioso entretenimiento!

Celia
980
¿Quién te parece?

Rugero
No siento
que haya en palacio criado
Redondilla
como este galán pintor.

Celia
¿Hate retratado a Flora,
por ventura?

Rugero
No, señora,
985
que no tengo a Flora amor.

Celia
Redondilla
Por verte con más cuidado,
quiero que seas, Rugero,
a quien quiera, porque quiero
que, habiendo de ser criado,
Redondilla
990
sea el que es más conocido
y está más cerca de mí.

Rugero
Yo te sirvo desde aquí
en lo que no te he servido.
Redondilla
Pero ¿qué tengo de hacer?

Celia
995
Fabio, tú, como tercero,
di qué ha de hacer a Rugero,
que no lo quiere saber.
Redondilla
Pero enamórame a mí
como a Flora enamoraste,
1000
pues que no le preguntaste
lo que me preguntas aquí.

Fabio
Redondilla
Tiene razón la Princesa.
Escríbela.

Rugero
Yo lo haré.

Celia
Pues yo te responderé,
1005
y tú seguirás la empresa,
Redondilla
que aunque estoy temiendo agora,
por lo que te veo huir,
que te pesa de fingir
por no dar celos a Flora.

Vase.

Rugero
Redondilla
1010
¡Demonio! ¿Por qué le diste
tal consejo?

Fabio
Pues ¿qué daño
te resulta de este engaño,
y más viéndola tan triste?

Rugero
Redondilla
¿Tengo yo de andar de amores
1015
con mi ama?

Fabio
A ser de veras,
bien sabes tú que pudieras
ser digno de sus favores.

Rugero
Redondilla
Calla, que aún aquí no quiero
que digas, Fabio, quién soy.
1020
Ahora bien; a escribir voy.

Fabio
Y yo llevárselo espero.

Rugero
Redondilla
Pues de estas burlas ¿qué esperas?

Fabio
Dinero estoy esperando,
que, aunque es el amor burlado,
1025
me habéis de pagar de veras.

Vanse. Sale OTAVIO y el duque FELISARDO.

Felisardo
No sé que intente en confusión tan grande.

Otavio
No tengo por milagro, si es discreto,
que cuerdo un hombre en las desdichas ande,
en las prosperidades
1030
presumo del valor mayor efeto.

Felisardo
Silva (tirada)
Otavio, si en los hombres hay lealtades,
si hay verdad, si hay palabra, justamente
puedoN
X
Nota del editor

Así el verso.

dar el alma a Rugero
y decirle que intente
1035
decir a Celia que por ella muero;
que soy dique de Urbino,
que con este amoroso desatino
vino a servirla.

Otavio
Yerras, hasta tanto
que se aficione más a tu persona.

Felisardo
1040
Pues ¿qué quieres que aguarde,
si ya del muerto esposo enjuga el llanto,
y el de Calabria, como ves, blasona
que solo la merece? ¿Tengo de ser cobarde
si me veo morir?

Otavio
No doy consejo
1045
a quien ama jamás, solo le dejo
en manos de su desdicha.

Felisardo
Otavio, sepa Celia mi desdicha,
que quien ama, descansa de su grave
pena cuando a quien ama su amor sabe.
1050
Mándame Alberto que retrate luego
a la Princesa, causa de este fuego
que el alma me consume,
porque la pide su marido ausente;
y Amor me manda que un engaño intente,
1055
como en sus actos de sutil presume.
Retratarela yo, pero su hermoso
retrato guardaré, dando a Rugero
otro retrato feo, fosco y fiero,
porque será forzoso
1060
que él despache las cartas, pues si mira
el Duque tal fealdad, lleno de ira
deshará el casamiento.

Otavio
Apruebo, Felisardo, el pensamiento,
si el secretario quiere, como amigo,
1065
contra su propio dueño, usar contigo
piedad tan generosa.

Felisardo
No habrá en el mundo cosa
por mí imposible al español Rugero,
porque me quiere como yo le quiero.

Salen CELIA, SERAFINA y FLORA.

Celia
Redondilla
1070
¿Tiene Lauro prevenido
todo lo que es necesario?
Ya le dijo el secretario
que estuviese apercibido
Redondilla
de naipe, tabla y pinceles.

Felisardo
1075
Aquí, gran señora, estoy.

Celia
Y yo licencia te doy
a ejecutar, como sueles,
Redondilla
aquel arte imitador
del cielo.

Felisardo
Siéntate aquí.

Celia
1080
Me siento.

Felisardo
Y yo siento en mí
más destreza en el favor.
Redondilla
Dame pinceles y tabla.

Otavio
Aquí están.

Celia
Hoy quiero ver
cómo, Lauro, una mujer
1085
por cuatro colores habla.
Redondilla
¿Estoy bien?

Felisardo
Vuelva Tu Alteza
un poco el rostro.
[Aparte]
(Estoy loco)

Celia
¿Volveré más?

Felisardo
Otro poco.
[Aparte]
(Ciego estoy de su belleza)

Celia
Redondilla
1090
¿No comienzas?

Felisardo
Con la sombra
voy haciendo el fundamento,
que tenéis entendimiento
que tanto sol os asombra.
Romance (tirada)
La clara frente serena
1095
es toda un blanco jazmín;
las hebras de los cabellos,
prisión de amor, red sutil.
Los ojos hurtan al cielo
el estrellado zafir;
1100
almas penan en su gloria
dichoso quien muere allí.
Suele en pequeño cristal
el Sol su rostro imprimir;
pirámide, fuego, abrasa,
1105
¿qué harán dos soles en mí?
Las cejas no hallan color
que las pueda describir;
arcos son de amor, señora;
de guerra no, de paz sí.
1110
Las pestañas son dos soles
de los ojos, en que vi
de Amor el cuerpo de guarda;
defiéndase Amor de sí.
Divide en campos de nieve
1115
en proporción la nariz,
naciendo en ellos más bellas
rosas que produce abril.
Para la boca pidiera
a Tiro el rojo [carmín],
1120
pero dicen sus claveles
que ellos no saben fingir.
Las perlas no se retiran,
que aunque se pueda reír,
no le está bien a un retrato
1125
que la boca pueda abrir.
Este, señora, es el mapa
que hizo en blanco marfil
el mayor pintor del cielo;
turbeme y pintele así.
1130
Perdonadme, que otro día
en su divino perfil
os haré poner colores,
que esta vez no me atreví.
Voy corriendo, y voy tan ciego,
1135
que a haber nacido gentil,
os hiciera altar del alma,
en cuyo centro vivís.
Sin retrataros os llevo
retratada, pues, en fin,
1140
aunque no vais en el naipe,
vais en el alma que os di.

Vase.

Celia
Redondilla
Gracioso ha estado el pintor.

Serafina
La turbación lo ha causado.

Flora
Dice que te ha retratado;
1145
debe de tenerte amor.

Serafina
Redondilla
Amor es como la muerte:
altos y humildes derriba.

Celia
Él me ha retratado viva.

Flora
No pudiera de otra suerte.

Celia
Redondilla
1150
De palabra me pintó.

Serafina
No pudo con los pinceles.

Sale FABIO.

Fabio
Amor comienza en papeles,
que siempre en viento paró.

Celia
Redondilla
¿Es Fabio?

Fabio
Apártate aquí.

Celia
1155
¿Traes papel?

Fabio
¿No le miras?

Dale el papel.

Celia
¡Oh, qué vendrán de mentiras!

Fabio
Claro está.

Celia
¡Qué risa!

Fabio
Di.
Lee:
“Señora: Yo he consultado mi amor para este atrevimiento, y dice que puedo tenerle de serviros, porque sois discreta; que no se alteran las que lo son de que las quieran, como yo os quiero. Y, por lo menos, me queda la seguridad de que este papel no puede cansaros, pues va a dar y no a pedir. Miento, que va a entrambas cosas, pues os da el alma, y os pide que la recibáis.”

Celia
Redondilla
Bueno está para fingido.

Fabio
Rugero no es bachiller.

Celia
1160
Yo me voy a responder.

Fabio
Un poco te has divertido.

Celia
Redondilla
Ven conmigo, Serafina.

Vanse las dos.

Flora
Ya, Fabio, ¿no hay amistad?

Fabio
El que sirve con lealtad,
1165
en ningún tiempo declina.
Redondilla
No soy yo de los amigos
que no son siempre quien son;
que diz que es dar ocasión
de risa a los enemigos.

Flora
Redondilla
1170
Pensé que, como tu amo,
eras mudable.

Fabio
¿Rugero
es mudable?

Flora
Es caballero
de este tiempo.

Fabio
Yo le llamo
Redondilla
ejemplo, en toda ocasión,
1175
de verdad y de lealtad.

Flora
Él trata poca verdad.

Fabio
¡Qué notable confusión!
Redondilla
¿Poca verdad en Rugero,
que como a cosa divina
1180
te adora?

Flora
Y a Serafina.

Fabio
No digas más, que no quiero
Redondilla
sufrir testimonio igual.

Flora
Hazte santo, ¡bellacón!,
que sabes su corazón,
1185
como yo, que es desleal.

Fabio
Redondilla
¡Plega a Dios, que si a otra mira
ni quiere, fuera de ti,
que toque Orfeo por mí
en el infierno su lira!
Redondilla
1190
¡Plega a Dios que pierda el seso
por mí quien me quiere mal,
que muera en un hospital
o esté por mo[h]atras preso!
Redondilla
¡Plega a Dios que un ignorante
1195
se finja sabio conmigo,
y que tenga por testigo
un mal vecino delante!
Redondilla
¡Plega a Dios que a verme venga
un tontón desvanecido,
1200
y plega a Dios que al oído
un reloj de cuantos tenga!
Redondilla
¡Plega a Dios...!

Flora
Basta, que estás
muy desleal y muy necio.

Fabio
¿Tú a mí con tanto desprecio?
1205
¡Qué buen galardón me das!
Redondilla
Pero aquí viene Rugero,
que de tu amor te dará
satisfacción.

Sale RUGERO.

Rugero
Aquí está
1210
la luz por quien vivo y muero,
Romance (tirada)
sol de mis ojos, mi Flora.
Flora, de Amor primavera,
que, como Flora, los campos
de varias flores renueva.
1215
Tú, los sentidos que tiene
en triste invierno tu ausencia,
en noche oscura el ocaso
de tus divinas estrellas;
dente parabién las flores,
1220
que con tu venida alegras;
las aves, que te esperaban,
coros de las verdes selvas;
todo se alegre, y de todos
yo solo el dichoso sea,
1225
que, como quien siente más,
más de tus ojos merezca.
Desvíate, desleal,
que palabras lisonjeras
no pueden cubrir traiciones
1230
que infames pechos sustentan;
en mintiendo, los amantes
luego parecéis poetas.
Campos, aves, flores, prados,
soles, aurora y estrellas;
1235
eso, Rugero galán,
que de ser libre te precias,
a Serafina, tu dama,
a quien desde ayer requiebras;
que yo, como he sido Flora,
1240
pasé ya la primavera
de tu amor, que en el estío
no hay campo que flores tenga.
Marchitas las esperanzas
en tus deslealtades quedan;
1245
ya mis ojos en tu engaño
invierno lluvioso esperan.
No más burlas, español,
que el imperio donde reina
Amor, no sufre dos almas,
1250
que una sola le gobierna.
No me verás en tu vida,
que no quiero yo que sean
mis pensamientos despojos
de una dama tan discreta;
1255
si ella primero me hablara,
seguramente la diera
lo que ella me quita a mí,
con la amistad que profesa.
Solo te ruego, Rugero,
1260
que mis papeles me vuelvas,
pero no me vuelvas nada,
que no importa que se pierdan.

Rugero
Oye, espera, que sin causa,
hermosa Flora, recelas
1265
de Serafina y de mí
la traición de que te quejas.
No habla en amores conmigo,
que a más alto lugar vuelan
sus pensamientos de burlas,
1270
que tu amor solo es de veras.
Por divertir a mi dueño,
por quitar a la Princesa
tan necia melancolía,
que yo la sirva concierta
1275
y me finja enamorado,
porque en esto se entretenga,
viendo que no hay otra cosa
que de este humor la divierta.
La traza ha sido de Fabio,
1280
y aquí escribo la respuesta
del primer papel que escribo.

Flora
¡Qué graciosa impertinencia!
¿Agora en esas locuras
dan las tristezas de Celia?
1285
Peor es eso mil veces;
y ¿cúya, Fabio, pudiera
ser la invención, sino tuya?

Fabio
¿Mas que pago yo la fiesta?

Flora
Pues, alcahuete del mundo...

Fabio
1290
¿Del mundo?

Flora
Que solo hicieras
que sus naciones distintas
se adoraran y quisieran,
¿cómo a la Princesa has dado
para sus locas tristezas
1295
una traza que el infierno
ni la diera ni supiera?

Fabio
Calla, que estás loca, y mira
que quien sin causa recela
no muestra tratar verdad,
1300
sino sus engaños muestra.
¿En qué pude divertir
de una mujer la tristeza,
ha de juzgar, por ventura,
que es en mujeres bajeza?
1305
¿Celia había de esgrimir,
había de ir a la guerra,
había de escribir libros,
o estudiar diversas lenguas?
¿No es mejor que este amor
1310
con Rugero se entretenga,
que se escriba y se hablen,
que finjan celos y ausencias?
Muchas mujeres hay tristes,
de soledades tan necias,
1315
que si oyeran: “ojos míos”,
“dulce amor”, “querida prenda!,
“yo soy vuestro, yo os adoro”,
“sois cielo, sois gloria y pena
de esta alma que os di, mi bien”,
1320
que dejaran la tristeza,
y bañadas en azahar,
las bocas medio risueñas,
les quedara el corazón
como untado con manteca.

Flora
1325
¡Perro!, no conmigo burlas,
que sé tus infames tretas.
¡Hoy morirás a mis manos!

Fabio
¡Ay, ay, ay!

Flora
¿De esto te quejas?

Rugero
Mira, señora, que viene
1330
Serafina.

Flora
Eso desean
mis celos.

Rugero
¿Estás en ti?

Sale SERAFINA.

Serafina
Mi señora la Princesa
me dio este papel, Rugero,
que dice que es la respuesta
1335
del tuyo, y aunque de todo
hablarte un rato quisiera,
veo a Flora con semblante
que no es justo que me atreva.

Flora
Yo me entiendo, Serafina.

Serafina
1340
Pues, cuando mejor te entiendas,
hallarás, Flora, que estoy
segura de tus ofensas.

Vase.

Flora
Yo he de ver este papel.

Rugero
¡Y qué importa que le veas,
1345
siendo todo burla y juego?

Flora
Hoy, Rugero, los que juegan
comienzas por una rifa
y luego pierden su hacienda.

Sale CELIA al paño.

Celia
Redondilla
En buena conversación
1350
esos señores están.
¿Qué tratará, qué dirán?
¿Si les he dado ocasión?
Redondilla
¡Ay, cielos! ¿No es mi papel?

Rugero
En efecto ¿verle quieres?

Flora
1355
Mal conoces las mujeres.
Quiero ver qué dice en él.
“Señor mío, si me estuviera bien haberme declarado, no hubiera[n] llegado mis tristezas a quitarme la vida. La diferencia de mi estado y la desigualdad de mi nacimiento me han tenido oprimida el alma, hasta que llegó vuestro papel. Acepto lo que me decís, y porque las almas se pagan con almas, os envío la mía. –La Triste Alegre.”

Flora
Redondilla
¿Es burla?

Rugero
¿Luego no?

Flora
No me lo parece a mí.

Rugero
¿Cómo no? Fabio está aquí,
1360
que la burla concertó.

Flora
Redondilla
¡A Fabio le ha de llevar
el diablo!

Fabio
No hará, ¡por Dios!

Flora
De amores andáis los dos,
Celia se quiere alegrar:
Redondilla
1365
“La triste alegre”, ¡oh, qué bien!

Rugero
Mi vida, yo no sé nada;
ello es burla.

Flora
Es muy pesada,
y aun poco honesta también.

Sale CELIA.

Celia
Redondilla
Poco a poco, que soy yo
1370
la que se ha burlado ansí,
y quien habla ansí de mí
con deslealtad me sirvió.
Redondilla
No nos igualemos tanto;
entraos allá, necia.

Flora
1375
Señora...

Celia
Quien no se precia
de darme la salud en cuanto
Redondilla
la puede tener mi mal,
presto verá mis enojos.

Flora
Señora...

Celia
¡Bajad los ojos!
1380
¡No repliquéis, desleal!
Redondilla
Y advertid que, desde hoy,
no queráis más a Rugero,
que aunque de burlas le quiero,
sois quien sois, y yo quien soy.
Vase FLORA.
Redondilla
1385
Y vos sois muy mal criado;
no advertís la obligación
que tienen los que lo son
al respeto y al cuidado.
Redondilla
¿Así los hombres de bien
1390
encubren, con su nobleza,
de una mujer la flaqueza?
Y vos, pícaro, ¿también
Redondilla
sois del concilio y la junta
que se hacía contra mí?
1395
¡Basta! Volveré por mí,
si todo el mundo se junta.
Redondilla
Vuelvo a mi melancolía,
no me quiero entretener.
¡Oh, malhaya la mujer
1400
que de hombre necio se fía!

Vase.

Rugero
Redondilla
¿Qué es aquesto?

Fabio
¡Qué sé yo!

Rugero
¿Es de veras?

Fabio
Para mí
pienso que lo es, que aquí
de celos se declaró.

Rugero
Redondilla
1405
¡Cosa que tanta tristeza
nazca de tenerme amor!

Fabio
¿No ves que dijo, señor,
no sé qué de su flaqueza?
Redondilla
A la fe que, como es viuda,
1410
debe de tener memoria
de alguna pasada historia,
que a tus capítulos muda.
Redondilla
¡Ah, Rugero!, no seas necio;
sirve esta mujer, porfía,
1415
que tanta melancolía
procede de tu desprecio.
Redondilla
Atrévete, que el papel
¿qué más te puede decir?

Rugero
Luego ¿no es fingir?

Fabio
¿Fingir?
1420
Mil almas vienen a él.

Rugero
Redondilla
Sí, pero ¿si se entendiese
y el Príncipe me matase?

Fabio
Cuando esto se declarase
y tan mal te sucediese,
Redondilla
1425
decir quién eres, Rugero.

Rugero
Si verdad, Fabio, te digo,
mi buena fortuna sigo,
y desde hoy a Celia quiero,
Redondilla
que es peregrina señora;
1430
si la tuvo envidia el Sol
del océano español
a los rayos de la aurora.
Redondilla
¡Vive Dios!, de aventurarme,
que esto de Flora es bajeza,
1435
donde tan alta belleza
quiere en tal estado amarme;
Redondilla
que si en forma de criado
me ha tenido tanto amor,
mi obligación es mayor.

Fabio
1440
Pues alerta, y ten cuidado,
Redondilla
que yo seré buen tercero;
y busque Flora otras flores
con quien pueda andar de amores.

Rugero
El Príncipe.

Sale ALBERTO.

Alberto
Ya, Rugero,
Redondilla
1445
escribí al duque Eduardo.
Por ese retrato aquí
de Celia, y cierra, que ansí
la resolución aguardo
Redondilla
de su venida por ella.

Rugero
1450
Cierto que es tan parecido,
que a haber en el Duque olvido,
por él adorara en ella.
Redondilla
Luego las despacharé.

Alberto
Bien conozco tu cuidado.

Vase.

Rugero
1455
Todo está desbaratado.

Fabio
Desbaratado, ¿por qué?

Rugero
Redondilla
Porque el Duque ha de venir,
y a Celia se ha de llevar.

Fabio
Amor sabe trampear
1460
lo que quiere diferir.

Sale FELISARDO.

Felisardo
Endecasílabos sueltos (tirada)
Pienso, Rugero, que te ha dado el Príncipe
las cartas para el Duque, y el retrato.

Rugero
Aquí la[s] tengo, y de tu pena trato,
porque, en viendo Eduardo su belleza,
1465
ha de venir por ella más aprisa
que cuando al claro Sol Venus le avisa.

Felisardo
Yo pierdo la esperanza si me faltas.

Rugero
Pues ¿yo puedo servirte?

Felisardo
Honrarme puedes.

Rugero
Dime de qué manera, porque puedes
1470
seguro de mi amor.

Felisardo
Ese retrato
hermoso has de quitar, y en lugar suyo
poner aqueste feo.

Rugero
Muestra. ¡Ay, cielos!
¿Quién eres, monstruo?

Felisardo
Un hijo de [los] celos.

Rugero
1475
Tú lo has encarecido,
habiendo en el desprecio y el olvido.
Yo le pondré en lugar de aqueste hermoso,
con que pienso que el Duque, temeroso
de ver esta visión, cesará luego
1480
de este deseo y pretensión.

Felisardo
Tan ciego
vino de su hermosura, que Amor loco
me ha dado este consejo.

Rugero
Fue tan cuerdo,
que debes a sus aras sacrificio.
Vete, que hará Rugero en tu servicio
1485
lo que dice su nombre, y no otra cosa,
porque Rugero solo te promete
ayudar con el nombre.

Felisardo
El nombre veo
que basta a dar victoria a mi deseo.

Vase.

Fabio
¿Qué dice este pintor?

Rugero
Que al Duque escriba
1490
que él hizo este retrato, que desea
que le agradezca lo que al arte debe.

Fabio
Todo, Rugero, el interés lo mueve.

Sale CELIA.

Celia
Redondilla
Fabio.

Fabio
Señora.

Celia
Ya estoy
de mi enojo más templada.

Fabio
1495
Sin causa estabas airada.

Celia
Soy celosa, mujer soy.

Rugero
Redondilla
Y yo estoy, señora, aquí
temblando de tus enojos.

Celia
Rugero, hasta ver tus ojos
1500
duran enojos en mí.

Rugero
Redondilla
No hayas miedo que yo diga
tu amor en burlas, ni en veras.

Celia
Fabio, prosigue, ¿qué esperas?
Dime a lo que amor obliga
Redondilla
1505
después de escritos papeles.

Fabio
Señora, a decirse amores,
y luego a darse favores.

Celia
Obliga a cosas crueles.
Redondilla
A ver, Rugero, comienza.

Rugero
1510
Señora, yo os quiero bien.

Fabio
Responde: “yo a ti también”.

Celia
¿También?

Fabio
Sí.

Celia
Tengo vergüenza.

Fabio
Redondilla
Graciosa dificultad
para una mujer viuda.

Celia
1515
¿No ves que el tiempo se muda
y vuelve a ser novedad?
Redondilla
Ahora bien: yo a ti también.

Rugero
Señora, mucho deseo
que sepáis que cuando os veo
1520
veo en vos todo mi bien.

Celia
Redondilla
¿Qué le tengo de decir?

Fabio
Que es tu vida.

Celia
Pues ¿tan presto?

Fabio
Conforme tienes el resto
has de envidar el sufrir.

Celia
Redondilla
1525
Digo que mi vida eres.

Fabio
¡Ea, no haya más amores!
Dense luego dos favores.

Rugero
Toma esta banda, si quieres,
Redondilla
que no tengo aquí que dar
1530
que conforme a tu grandeza.

Fabio
Dele una joya Tu Alteza,
que bien la sabrá tomar.

Celia
Redondilla
Toma, Rugero.

Rugero
Tu mano
beso por tanto favor.

Celia
1535
¿Va bien la burla de amor?

Fabio
De oro y azul soberano.

Celia
Redondilla
¡Ay, amor loco! ¿Qué esperas?
¿Qué, va bien?

Fabio
¿No es cosa clara?
Va tan bien que me obligara
1540
que fueran las burlas veras.

Celia
Redondilla
¿Qué viene tras los favores?

Fabio
Daros la mano y los brazos.

Celia
¿Los brazos?

Fabio
Sí, que son lazos
firmes de honestos amores.

Celia
1545
¿De honestos amores?

Fabio
Sí.

Celia
Aguardad aquí los dos.

Fabio
¿Retíraste?

Celia
¡Ay, cielo! ¡Ay, Dios!
¡Amor!, ¿qué ha de ser de mí?
¿Podré sujetarme así
1550
a un hombre que es mi criado?
No podré, que me ha engañado
mi loca imaginación.
Que amor, que es todo ilusión,
es un veneno dorado.
Décima
1555
Quisiera determinarme
por dar gusto a mis sentidos.
Los ojos y los sentidos
se juntaron a engañarme;
ellos quieren despeñarme.
1560
¡Tenedme, divino Amor!,
no permitáis que este error
consienta Naturaleza,
que no siempre [es] la belleza
causa accidental de amor.
Décima
1565
¡Ay de mí! ¿Podré vivir
sin Rugero? No podré,
y más agora que sé
que entiende que no es fingir.
Pero mejor es morir,
1570
Amor, aunque me condenas
a fuego y sangre en las venas,
diciendo tantas historias,
que fueron tantas tus glorias
y son eternas tus penas.
Décima
1575
Alma, ¿qué me aconsejáis?
Consultad vuestras potencias.
¿Podréis hacer resistencias,
o será bien que os rindáis?
Parece que os receláis,
1580
voluntad, con el tormento,
a mi cuerdo entendimiento.
No te rindas, que el Amor
se pone al pie del honor
en habiendo sufrimiento.
Décima
1585
Rugero.

Rugero
Señora mía.

Celia
Burla que llega a las manos
siempre lo fue de villanos.
Ya es esta burla muy fría.
Pensé que me entretenía,
1590
y como a tanto llegó
que a las manos se atrevió,
hame causado disgusto,
que para tu humilde gusto
soy de otro género yo.
Décima
1595
No se trate de esto más,
ni lo toméis en la boca.
Tú, la parte que te toca
para siempre callarás,
que no quiero que jamás
1600
pierda mi ser su valor,
que no conviene a mi honor.
Vuélvete, Rugero, a Flora,
que Amor, burlando, enamora,
y no hay burlas con Amor.

Vase.

Rugero
Romance (tirada)
1605
¡Buenos habemos quedado!
¿Ves cómo tu entendimiento
no es como tú lo imaginas?

Fabio
Conozco que ha sido yerro;
pero digno de perdón.
1610
Y para mí, bien entiendo
que todo aqueste principio
nació de este amor inmenso
que te tiene esta señora.
Pero viendo que el deseo
1615
llegaba a la ejecución,
puso el honor de por medio;
su autoridad, su peligro
y un cuerdo arrepentimiento
dio con todo el edificio
1620
severamente en el suelo.
No hay más; ella fue quien es.
Venciose de gusto, y luego
culpose a sí misma, y fuese.

Rugero
¡Ay, Fabio, yo quedo bueno!

Fabio
1625
Pues ¿cómo quedas?

Rugero
Perdido,
sí, por vida de Rugero.

Fabio
¿Haste picado?

Rugero
Hasta el alma.

Fabio
¡Válgate Dios, por coleto!

Rugero
¡Basta, que me enamoré!

Fabio
1630
¿Tan presto?

Rugero
No fue muy presto,
que ha días que ando pensando
que me quiere bien, y pienso
la verdad, y que a saber
mi nombre y mi nacimiento,
1635
no le valiera el honor
contra tan firme deseo.
Ahora bien, ¿qué me aconsejas?

Fabio
Que a darle celos probemos;
si se pica, iranos bien;
1640
si se burla, ¿qué perdemos?,
pues Flora te ha de quitar
este mal nacido muermo
que te dio como a caballo.

Rugero
¿Es esta?

Fabio
La misma.

Rugero
¡Ay, cielos!

Sale FLORA.

Flora
1645
¿Aquí estás?

Rugero
¿De qué te espantas?
Siempre busco donde pierdo
aquello que siento más.

Flora
No yo pues lo sientes menos;
que después que levantaste
1650
a Celia tus pensamientos
no buscas flores en prados,
sino estrellas en los cielos.

Rugero
Flora, yo no tuve culpa,
ya lo sabes, de este enredo.
1655
Fabio y Celia le trazaron.
Ya se acabó, ¿qué te debo?
Tuyo soy, y lo he de ser;
tú fuiste mi amor primero,
con merecerte me agrado,
1660
aunque yo no te merezco.
Celia es mi dueño; yo, Flora,
no me burlo con mi dueño,
que, de burlas ni de veras,
no fue prudente consejo.
1665
Desenójate, y presume
que nunca ha sido mi intento
tu ofensa, porque tu agravio
fuera un áspid en mi pecho.
Yo soy noble, y lo ha de ser
1670
el alma, donde te tengo.

Flora
¿Tú noble? ¡Si tú lo fueras!

Sale CELIA al paño.

Celia
¿Qué me queréis, pensamientos?
¿Dónde me lleváis, forzada
de tantos locos deseos,
1675
que a mis imaginaciones,
como a Troya, ponen fuego?
¿Esta fue la resistencia,
este el arrepentimiento?
¡Oh!, sois como aquel que llega
1680
animoso al mar soberbio,
y en viendo las fieras ondas,
gigantes de agua, que el cielo
quieren conquistar altivas
sobre montañas de hielo,
1685
vuelve temeroso atrás,
de solo verlas, huyendo;
que apenas en las arenas
estampa los pies el miedo...
Pero ¿qué es esto? ¡Ay de mí!

Flora
1690
No pienses tú que tan presto
se me pasan los enojos.

Rugero
Fabio, dilo, que me muero
por estos mismo desdenes.

Flora
¡Buen tercero!

Fabio
¿No soy bueno?

Flora
1695
Para embelecos de amor,
para mentiras de celos,
para disgustos de amantes.

Fabio
Anda, que no soy tan necio,
que bien sé que por las paces
1700
te estás, Flora, deshaciendo.
¡Ea!, no se esgrima más
con las negras, que es mal hecho
daos batalla con las blancas
de esas manos.

Rugero
Yo protesto
1705
de no darte más disgusto.
Muestra.

Flora
Toma.

Sale CELIA.

Celia
¡Quedo, quedo!

Fabio
¡Otra vez!

Celia
Que estoy aquí,
y es muy grande atrevimiento.

Fabio
Tiene Su Alteza razón,
1710
que, aun de burlas, es mal hecho
mirar rayas en las manos,
líneas ni montes de Venus.
No sé para qué se hace
tan astrólogo Rugero,
1715
que de esta ciencia no sabe
trinos, cuadrados ni opuestos
más que yo de hacer alquimia.

Celia
¡Bueno está, Fabio!

Fabio
No es bueno,
que dije que te pesaba.
1720
Ten ánimo; todo es celos.

Celia
¿Aún osas estar aquí?

Flora
Siempre, señora, te ofendo,
cuando pienso que te sirvo.

Celia
Necio Rugero, ¿qué es esto?
1725
¿Tú vuelves a amar a Flora?

Rugero
Señora, apenas entiendo
en qué te agrado o te canso.
Ya soy lince, y ya soy ciego;
ya entiendo lo que me mandas
1730
y hasta el alma te penetro,
y luego me veo corrido
de los mismo en que me veo.
Querríame declarar,
y declararme no puedo:
1735
soy mudo y hablo, soy loco
y soy cuerdo.

Celia
No eres cuerdo,
que, si lo fueras, supieras
sufrir desdenes por celos.

Rugero
¿Qué desdenes, si me dices
1740
que este amoroso concierto
en que quieres ser la dama
para tu divertimiento
y que yo sea el galán,
me mandas que cese luego,
1745
porque con tu mismo honor
vienes a tomar consejo?
Riñes a Fabio también,
en que pareces enfermo
que, con el agua en la boca,
1750
está “si bebo o no bebo”.
No consultes el temor,
sino la sed, y acabemos;
que si me quieres, más claro.
Esto es español, no es griego.

Celia
1755
Quien ama ha de sufrir mucho,
no ha de cansarse, Rugero,
Yéndose.
que quien no sufre, no alcanza.

Rugero
Mucho ha dicho.

Fabio
Mucho, y presto.

Rugero
Sufriré.

Fabio
Celia lo dice.

Rugero
1760
Pues ¡ánimo, pensamiento!
Si Celia tiene valor,
no es menor valor el vuestro.
Sigamos tan alta empresa;
diréis quién soy a su tiempo,
1765
porque las empresas grandes
no son para humildes pechos.


Jornada III

Salen el príncipe ALBERTO con una carta, y RISELO.

Alberto
Terceto
¿Esto responde el Duque?

Riselo
¿A quién no admira
resolución tan nueva?

Alberto
¿Esto responde?

Riselo
Con justa causa te ha movido a ira.

Alberto
Terceto
1770
Algún secreto la malicia esconde
con que viene esta carta; oye, Riselo.

Riselo
¡Qué mal a su grandeza corresponde!

Lea:

Alberto
Terceto
“Cuando esperaba del piadoso cielo
tiempo para cumplir nuestro contrato
1775
con justa obligación, con justo celo,
recibí vuestra carta y el retrato
Terceto
de la princesa Celia, vuestra hija,
ni al arte esquivo, ni al pincel ingrato,
pero, como primero ordene y rija
Terceto
1780
el cielo nuestras cosas, y en su acuerdo
está su voluntad eterna y fija,
yo me resuelvo, Príncipe, aunque pierdo
Terceto
tan buena compañía, a no casarme...”

Riselo
No leas más.

Alberto
¿Cuál hombre noble y cuerdo
1785
pudiera, dime, tanto amor pagarme
Terceto
con tal desigualdad, y responderme
tales palabras, que podrán matarme?
¿Pudiera un loco tal agravio hacerme?
Terceto
Yo me tengo la culpa. No se hable
1790
más que en vengar mi ofensa.
¡Que de Nápoles deje al Condestable,
Terceto
al gran duque de Urbino, y a otros hombres
de reales prendas y valor notable,
y que me burle ansí?

Riselo
Bien es que nombres
Terceto
1795
un general para esta justa empresa,
con que a Calabria toda Italia asombres.

Alberto
Antes que por honor de la Princesa
Terceto
la guerra intente, prevenirla quiero
de que romper el amistad me pesa;
1800
vaya a desafiarle un caballero,
Terceto
y a que las causas de que le han movido
a deshacer lo que juró primero
diga las ocasiones que ha tenido,
Terceto
y si no fueren justas, a la guerra
1805
quede desafiado y prevenido.

Riselo
Yo iré, si gustas.

Alberto
Parte, y di que encierra
Terceto
sangre y valor mi pecho, en estos años,
con que yo solo abrasaré su tierra;
que yo traté verdad, y él trata engaños.

Vanse. Salen CELIA y RUGERO.

Rugero
Décima
1810
No amante a quien has dado
licencia, ya no señora,
sino Celia, pues agora
no he de hablar como criado.
Digo que Amor, enojado
1815
de que otro amor mereciese
Celia, que tu gusto fuese,
al Duque puso en la pluma
esta necia y breve suma,
que tus bodas deshiciese.
Décima
1820
Ya mi esperanza vencida
de este nuevo casamiento,
parte ocupaba del viento
en sus esferas perdida;
pero hoy cobran nueva vida,
1825
pues, deshecho este concierto,
quedará mi amor más cierto
de que tendrá galardón,
si hubiese en mi pretensión
algún secreto encubierto.
Décima
1830
Muchas veces me has mostrado
un amor tan parecido
al amor que no es fingido,
que te he querido engañado;
perdóname, pues me has dado,
1835
con señas tan verdaderas,
causa a quererte de veras;
y no es tan grande mi error,
pues muchas veces Amor
suele hacer las burlas veras.
Décima
1840
Tu grave melancolía,
después que de amor te trato,
Celia, con menos recato,
no es la misma que solía;
pues si tienes alegría
1845
y causé yo tu tristeza,
háblame con más llaneza,
que soy noble caballero,
y, ¡vive Dios!, que me muero
por tu divina belleza.

Celia
Décima
1850
Bueno está, que me ha pesado
de verte tan atrevido.

Rugero
Tu galán favorecido
causa y estilo me ha dado.

Celia
Pues vuelve a ser mi criado,
1855
que no te quiero tan loco,
si, porque yo te provoco,
tan atrevido te escucho.

Rugero
¿Qué mal no ha durado mucho,
qué bien no ha durado poco?
Décima
1860
¿Qué me manda Vuestra Alteza?
¿Que al duque Eduardo escriba,
hombre tan vil, que se priva
de gozar tanta belleza?
Y acerca de su tristeza,
1865
¿qué responderé a Milán?

Celia
¡Qué poca pena me dan
estos tratos y contratos,
donde mis mudos retratos
por embajadores van!

Rugero
Décima
1870
Yo pondré en ejecución
lo que manda Vuestra Alteza.

Celia
Ya me cansa la grandeza,
mejores las burlas son:
vuelve a hablarme en tu afición,
1875
y dime lo que quisieres.

Rugero
Digo que mis ojos eres,
y pues dejas los enojos,
serás la luz de mis ojos
si me dices que me quieres.

Celia
Décima
1880
Pues ¿eso te he de decir?

Rugero
Pues di, Celia, ¿qué es querer?
¿Siempre ha de ser menester
Fabio, siempre lo ha de oír,
para enseñarte a fingir?

Celia
1885
A fingir ha de enseñarme,
no ha quererte y reportarme,
que, si no me reportara...

Rugero
Prosigue.

Celia
Me aventurara
a ser tuya o a matarme.

Rugero
Décima
1890
Vuestra Alteza se ha olvidado
de quien es.

Celia
¿Alteza aquí?

Rugero
Para que volviese en sí,
me vuelvo a ser tu criado.

Celia
¡Oh, qué discreto has estado!
1895
Secretario, escribiréis
estas cartas, y diréis
que mis tristezas no son
para mayor pretensión
del estado en que me veis.

Rugero
Décima
1900
De mi locura me espanto,
siendo ya amante[s] los dos.
¡Vuélvete a Celia, por Dios,
que no lo dije por tanto!

Celia
Ahora bien, tú sabes cuánto
1905
yo te quiero y te deseo.

Rugero
No sé si diga que veo
en tus ojos la verdad;
no lleves la voluntad
por tan extraño rodeo.

Celia
Décima
1910
Ahora bien, vete a escribir,
que me voy perdiendo ya.

Rugero
¿Quién sin verte vivirá?
Yo me voy, Celia, a morir.

Celia
Y yo no podré vivir
1915
sin ti, mi Rugero, un hora.

Rugero
Si me voy, ¿qué eres ahora?

Celia
No sé qué soy.

Rugero
Yo me voy,
¿esto es veras?

Celia
No, que soy,
si es de veras, tu señora.

Vanse. Salen SERAFINA y FLORA.

Flora
Redondilla
1920
Si me quejo con razón
no es bien que te cause espanto.

Serafina
Sí, mas no te quejes tanto
que parezca sinrazón.

Flora
Redondilla
Fui tu amiga, y no fue justo
1925
el término que has usado.

Serafina
Si fue término mandado,
¿de qué te parece injusto?

Flora
Redondilla
No es disculpa en tanta culpa.

Serafina
¿Esto es culpa?

Flora
¿Qué mayor?

Serafina
1930
Cualquiera culpa de amor
el mismo amor la disculpa.

Flora
Redondilla
Eres traidora a la fe
que profesa la amistad.

Serafina
Si he faltado a tu lealtad,
1935
la de mi dueño guardé.

Sale CELIA.

Celia
Quintilla
¿Qué es esto, Flora?

Flora
No es nada.

Celia
Serafina, ¿qué cuestión
es esta?

Serafina
No es ocasión
para que llegue apelada
Redondilla
1940
a tu mayor tribunal.

Celia
Quiero yo saber lo que es.

Serafina
Un amoroso interés.

Flora
Y una amistad desleal.

Celia
Redondilla
Proponed, por vida mía,
1945
para mi entretenimiento
este pleito, que hoy me siento
con menos melancolía.
Redondilla
¿Es acaso de Rugero?

Flora
Yo amaba a Rugero, y fui
1950
tan dichosa, que le vi
quererme como le quiero;
Redondilla
fue mi amiga Serafina
y a Rugero enamoró.

Celia
¿Quiérela bien?

Flora
No sé yo
1955
si a Serafina se inclina,
Redondilla
pero sé que desde el día
que la vio, y le quiso bien,
o me trata con desdén,
o con necia fantasía.

Celia
Redondilla
1960
Y tú, ¿qué dices?

Serafina
Que yo
le hablé para entretenerte,
porque nunca de otra suerte
Rugero me enamoró;
Redondilla
tú gustabas de estas cosas
1965
para aliviar tu tristeza.

Flora
¿Esto mandí Vuestra Alteza?

Celia
Pues estáis las dos celosas,
Redondilla
bueno será sentenciar,
y así lo mando y lo quiero
1970
que desde hoy más a Rugero
ninguna se atreva a amar.
Redondilla
Esto pronuncia el amor
de una dama que le quiere,
y quien no me obedeciere
1975
presto verá mi rigor.
Redondilla
Y no pase más de aquí
esta celosa pendencia.

Vase.

Serafina
¿Qué te dice la sentencia?

Flora
Que le quiere para sí.
Redondilla
1980
Ansí dicen que el león
lo que con otros había
cazado, partir solía.

Serafina
Yo nunca tuve afición,
Redondilla
que me la mandó fingir,
1985
y se lo dije en la cara.

Flora
¿Quién de Celia imaginara
que se viniera a rendir
Redondilla
a un hombre que la servía?

Serafina
No eres mujer.

Flora
Soy mujer.

Serafina
1990
Pues eso debió de ser
su pena y melancolía.

Sale FABIO.

Fabio
Redondilla
¿Vuesas mercedes han visto
un amo que tengo yo
que desde hoy se me perdió?

Serafina
1995
¿Es un Rugero malquisto
Redondilla
que revuelve este palacio?

Flora
¿Es un villano grosero?
¿Es un español Rugero
que habla aprisa y ama espacio?

Serafina
Redondilla
2000
¿Es un mudable inconstante?

Flora
¿Es un necio satisfecho?

Serafina
¿Es un hombre que en el pecho
tiene un alma de diamante?

Flora
Redondilla
¿Es un loco?

Serafina
¿Es un perdido?

Flora
2005
¿Es un vano?

Serafina
¿Es un cobarde?
Que este hemos visto esta tarde,
de las dos aborrecido.

Vanse.

Fabio
Redondilla
¡Cargar al amo! ¿Qué es esto?
Oigan, pues ¿cómo se van?
2010
Enojadillas están.
¡El de dos haldas se han puesto!
Redondilla
¡Rugero! ¡Ah, Rugero!

Sale RUGERO.

Rugero
¿A quién
das voces de esa manera?

Fabio
Hallé aquí, que no debiera,
2015
y me estuviera más bien,
Redondilla
a Serafina y a Flora,
y pregunteles por ti.

Rugero
¿Qué te dijeron de mí?
¿Que Serafina me adora
Redondilla
2020
y Flora pierde el juicio?

Fabio
¡Están muy enamoradas!

Rugero
Perdidas.

Fabio
Desatinadas;
mas retozan con el vicio
Redondilla
y quiérente como al diablo
2025
y échante mil maldiciones.

Rugero
Por cifrar sus aficiones
con exquisito vocablo.

Fabio
Redondilla
Por eso debe de ser.

Rugero
Celos serán de mi ama.

Fabio
2030
¿Cómo te va?

Rugero
Que me ama
cuanto me puede querer,
Redondilla
pero esta desigualdad
de “quiérote” “no te quiero”
es, por vida de Rugero,
2035
enfadosa calidad.
Redondilla
No me ha llamado “mi bien”
y yo la he dicho “mi vida”,
cuando luego, muy fruncida,
vuelve al pasado desdén.
Redondilla
2040
Ríndese Celia, y al punto
se hace respetar señora;
ya me aborrece y me adora.

Fabio
Todo debe de andar junto
Redondilla
entre el amor y el honor.

Rugero
2045
Sí, pero yo mal lo paso
porque ella me quiere acaso,
y yo me muero de amor.
Redondilla
Crece mi amor, y con ella
es burla. ¿Qué he de ganar
2050
en dejarme enamorar
si me he de quedar sin ella?

Fabio
Redondilla
Ella viene al hecho, y yo
me retiro. Di quién eres,
que amor en tales mujeres,
2055
por desigualdad faltó.
Redondilla
Solo puedes encubrir
los padres, por lo que sabes.

Sale CELIA.

Celia
Mal me va de cosas graves,
que necias son de sufrir.
Redondilla
2060
Pues, Rugero, ¿despachaste
las cartas?

Rugero
Estoy tan triste,
de aquello que me dijiste
cuando de mí te apartaste,
Redondilla
que apenas he vuelto en mí.

Celia
2065
¿Cómo?

Rugero
Que eras mi señora.

Celia
Y lo vuelvo a ser agora.

Rugero
¿Cierto?

Celia
Sí.

Rugero
Pues oye.

Celia
Di.

Rugero
Romance (tirada)
En una ciudad famosa,
que de las puertas de España
2070
debe de ser la mayor,
si no me engaña la patria;
soberbia, de insignes muros
y de torres coronada;
tiene la mar por espejo
2075
y por cadena sus aguas;
con rojos corales besa
las arenas de sus plantas,
que en vez de conchas de Tiro
la ciñen de roja grana;
2080
nací de un príncipe en ella,
cuya corona levanta
un monte que en las estrellas
forma la cabeza sacra,
desde cuya altura pueden
2085
escribir letras doradas
con el Sol los que le habitan
entre peñas solitarias.
Todo esto te digo ansí,
porque me importa que hagas
2090
de quien soy, si bien quien digo,
imaginaciones varias.
Tuve un hermano mayor,
que el principado heredaba,
hombre de valientes partes
2095
para toda heroica hazaña.
Tenía un privado amigo,
que por todo extremo amaba,
discreto y poco prudente,
naturalezas contrarias;
2100
tenía pocos amigos,
y el tenerlos le importaba;
que es alta razón de estado
hacer bien con la privanza.
Servía yo donde digo
2105
una bellísima dama,
la más gallarda hasta verte,
que después no fue gallarda.
Merecí favores suyos,
ya sabes tú los que pasan
2110
entre amantes que comienzan
del amor historias largas;
y si no lo sabes, Celia,
ya fuego, ya nieve helada,
ya sabes que se da mano
2115
después de juntar las cartas.
Esto solo honestamente,
porque fue sangre tan alta,
que con solo el casamiento
pudo Rugero igualarla.
2120
¿Quién duda que lo creerás,
si te detienes y amas,
que la gravedad enfría,
tal vez cuanto amor abrasa?
Vio aquel hombre que refiero
2125
esta dama una mañana
de San Juan, que al mar salía,
sirena de mis desgracias.
Pareciole bien, siguiola,
y supo de las criadas,
2130
que en otro coche venían,
lo que del dueño ignoraba;
que el honor del casamiento
poco los secretos guarda,
porque a todos les parece
2135
que la pretensión es santa.
No me guardó aquel respeto,
que yo, Celia, le guardara
con ser yo mejor, que, en fin,
era su soberbia tanta.
2140
Solicitó con paseos
la voluntad y la casa,
para ninguna halló puerta,
todas las halló cerradas.
Venía yo a verlas, triste,
2145
cuando ya la noche estaba
en su tribunal de estrellas
juzgando amorosas causas;
hallábale allí, y quería
defender las que me daba,
2150
pero traía a mi hermano
pasa su defensa y guarda.
Por no darle pesadumbre,
no osaba sacar la espada,
porque la sangre mayor
2155
es excepción de las armas,
y porque también sabía
que luego que la sacara
había de ser mi hermano
el primero en la venganza.
2160
Con esto, yo me volvía
siempre la espada en la vaina,
la cólera en la razón
y el agravio en las entrañas.
Viendo, Celia, mi enemigo
2165
resistencia tan honrada,
juzgando por imposible
poder jamás conquistarla,
bárbaro, remite a fuerza
lo que oro y amor no alcanzan,
2170
y con una amiga suya
concierta que a la mar vayan.
Sale un barco, que pudiera
llevar la Europa en sus alas,
más engañoso que el toro
2175
manchado, a velas y jarcias.
Entra la dama inocente,
el barco a la mar se alarga,
hacen que espere a la noche,
la noche a su ruego baja,
2180
y cuando ya las tinieblas
eran de las aguas capas
tan oscura que las luces
del cielo aún no retrataban,
llega el traidor, vuelto moro,
2185
en una turca fragata,
y le dicen que se rinda;
abordan con algazara.
Sacan la dama del barco,
y a la fragata la pasan,
2190
donde en la popa la fuerza,
sin luz, sin piedad, sin alma.
Con esto al barco la vuelven,
y el barco aborda a la playa,
ella muerta, y el traidor
2195
se disimula y disfraza,
pero siendo conocido,
aunque él no lo imaginaba.
Ella me cuenta el suceso,
con más perlas que palabras;
2200
yo salgo furioso y loco,
y aunque ella me importunaba
que no vengase su agravio,
por no lastimar su fama,
pues había monasterios
2205
donde pudiese cobrarla,
busqué al tirano, y matele,
justa y forzosa venganza.
Aquí mi hermano imagina,
porque furia desatada
2210
del infierno, con la suya
es comparación muy baja.
Murió mi padre de pena.
Yo, en viendo, Celia, que estaba
con el laurel en la frente,
2215
perdí toda la esperanza.
Dejé la patria, y con Fabio
solo, por el mar de Italia
llegué a Sicilia, y llegué
a ser tu esclavo en tu casa.
2220
Seis años ha que te sirvo,
sin que sepan en mi patria
dónde estoy, ni tú quién soy,
aunque ser tu esclavo basta.

Celia
Décima
Huélgome de haberte oído,
2225
pero di, ¿por qué has callado
tus padres?

Rugero
No me he fiado
de tu amor, porque es fingido.
Esta la razón ha sido.

Celia
Sí, pero son deslealtades.

Rugero
2230
En vano me persuades,
y tu condición se admira;
que donde amor es mentira
no se han de tratar verdades.

Celia
Décima
Rugero, si yo estuviera
2235
cierta de tu calidad,
con verdad a tu verdad,
si es verdad, correspondiera.
Y está cierto que quisiera
quererte tan libremente
2240
cuanto de ti tu amor siente,
pero fuerte caso es
tratar verdad, si después
a mi amor tu engaño miente.
Décima
No me engañes, ni prefieras
2245
tu mentira a mi verdad,
que si tienes calidad
haremos las burlas veras.
Razones tan verdaderas
bien tienen merecimiento,
2250
para que sepa tu intento,
prueba quién eres, no más;
y entonces de mí sabrás
que te adoro, y que no miento.
Décima
¿Qué más te puedo decir,
2255
pues de vergüenza me voy?
Mas siempre seré quien soy,
aunque me sepa morir.
Aquí se acabó el fingir,
de todo me desengaña,
2260
que en confusión tan extraña
o tal, Rugero, ha de ser
que pueda ser tu mujer,
o te has de volver a España.

Vase CELIA.

Rugero
Soneto
Aquí dio fin mi loco pensamiento,
2265
y fue muy bien que aqueste fin tuviese,
pues que para que del cielo al mar cayese
tuvo principio en la región del viento.
A conquistar el Sol subió mi intento,
fundando en que el Amor lo defendiese;
2270
mas no quiso su luz que se luciese,
para menos rigor, su atrevimiento.
Cayó mi pretensión, y en sus desmayos
mi victoriosa luz quedó segura,
entre verdades, permitiendo ensayos.
2275
Mas no me negará tu lumbre pura;
aunque las plumas me abrasé en sus rayos,
fui sol mientras gocé de tu hermosura.

Salen FABIO y don FÉLIX, vestido de camino.

Fabio
Terceto
Loco se ha de volver.

Félix
Yo vengo loco,
Fabio, de la ventura que he tenido.

Fabio
2280
¡Él es! ¿Qué aguardo? Aquí te espera un poco.
Terceto
De España hay nuevas.

Rugero
¿Nuevas?

Fabio
Ha venido
don Félix.

Rugero
¿Dónde está?

Fabio
Don Félix llega.

Félix
Los pies, excelso Príncipe, te pido.

Rugero
Endecasílabos sueltos (tirada)
¿Cómo es eso de Príncipe? Levanta.

Félix
2285
Que eres Príncipe ya de Cataluña
y Conde de la ilustre Barcelona.

Rugero
Habla quedo, por Dios.

Fabio
Amo, perdona
estos abrazos; dadme un pie, una mano,
la frente, la nariz.

Félix
Murió tu hermano.

Rugero
2290
¡Triste nueva!

Fabio
Es mentira, ¡vive el cielo!,
sino que es muy alegre y suficiente,
y miente quien no dice lo que siente.

Rugero
El corazón, don Félix, me has turbado.

Fabio
Será del alegría que te ha dado.

Rugero
2295
Pero ¿cómo supiste dónde estaba?

Félix
Días ha que se sabe [ya] en Sicilia,
de personas que aquí te han conocido.

Rugero
Aquí por mis destierros he servido
la princesa de Augusta, hermosa dama,
2300
viuda de Alejandro Cesarino,
gran duque de Milán, tan pretendida
de príncipes de Italia, por sus méritos,
cuanto amada de mí, sin declararme.
Fingir quiero unas cartas, y que digas
2305
que eres embajador del conde Enrique,
que se la pide por mujer, que creo
que a Barcelona volverá casado,
que no tiene de mí menos deseo.

Félix
Tú verás en tu gusto mi cuidado.

Rugero
2310
No te vean conmigo antes que escriba.

Fabio
Pues ¿qué quieres hacer con estas cartas?
¿No es mejor declararte por quien eres?

Rugero
Déjame, Fabio, a mí, que es más seguro
con esto el casamiento que procuro.

Félix
2315
Señor, abrevia en todo, que te espera
todo aquel principado, que te adora.

Rugero
Yo le daré, don Félix, la señora
más bella que de Italia a España vino.

Fabio
A don Félix, ¿qué das por el camino,
2320
y a mí por las albricias?

Rugero
Calla, Fabio,
que en dar palabras, lo que os debo agravio.

Fabio
¿Cómo queda, don Félix, Cataluña?

Félix
Hermosa, fértil, rica, ilustre...

Fabio
¡Para!
¡Oh, cap de mi matex, quí la trobara!

Sale OTAVIO y el duque FELISARDO.

Felisardo
Redondilla
2325
¡Notable fue la invención!

Otavio
Basta que el retrato feo
dio esperanza a tu deseo,
y a tu engaño ejecución.

Felisardo
Redondilla
No le hubo el Duque mirado,
2330
cuando, triste y descontento,
desbarató el casamiento
por tantas cartas firmado.
Redondilla
El Príncipe lo ha sentido,
y ha enviado un caballero
2335
a desafiarle.

Otavio
Espero
ver al Duque arrepentido.
Redondilla
Tú, señor, no aguardes más.
Declárate, que es locura,
cuando corre la ventura,
2340
dejar el cuidado atrás,
Redondilla
porque en razón de tu estado,
¿qué mayor inclinación
quieres de Celia?

Felisardo
Afición
gravemente [me] ha mostrado
Redondilla
2345
de suerte, que de unos días
a esta parte no la veo
tan triste.

Otavio
Es viuda, y creo
que aquestas melancolías
Redondilla
nacen de su soledad;
2350
y como en ti resplandece
más de lo que se parece
de grandeza y calidad,
Redondilla
debe de haber sospechado
quién eres.

Felisardo
Por Dios, que creo
2355
que ha entendido mi deseo
por lo atento y lo turbado;
Redondilla
y viendo mi pensamiento,
que juzgará, cierto estoy,
que de menos de quien soy,
2360
no fuera mi atrevimiento.

Otavio
Redondilla
¿Cosa que lo haya sabido,
si te mira con cuidado?

Felisardo
Con cuidado me ha mirado,
si no es del que yo he tenido;
Redondilla
2365
y si ella sabe quién soy,
sin duda me quiere bien.
Favoréceme también,
si a solas con ella estoy,
Redondilla
en dejarse ver despacio
2370
para un cuadro que pinté,
que jeroglífico fue
y fue asombro de palacio.
Redondilla
Pinté a Celia lo mejor
que pude, en un verde prado,
2375
y a mí, en lejos, transformado
en hábito de pastor.
Redondilla
Puse unas letras cifradas,
que algún día te diré:
Felisardo empieza en fe,
2380
y estaban bien disfrazadas,
Redondilla
que parece que decía:
Lauro me fecit, Otavio.

Otavio
Amor es secreto sabio.

Felisardo
Y aun loco cuando porfía.

Sale RUGERO.

Rugero
Redondilla
2385
No es necia la pretensión
que hoy el español procura,
y no es pequeña ventura
llegar en buena ocasión.

Felisardo
Redondilla
¿Qué es esto, amigo Rugero?

Rugero
2390
¿Puedo hablar?

Felisardo
Está conmigo
Otavio, mi grande amigo,
a quien más debo y más quiero.

Rugero
Redondilla
Pues, Duque, no os irá bien,
a lo que yo he sospechado,
2395
con el amor disfrazado,
aunque os declaréis también,
Redondilla
porque un cierto embajador
del Conde de Barcelona,
por toda aquella corona
2400
y en nombre de su señor,
Redondilla
pide a la Princesa a Alberto,
y él está en dársela ya,
porque el de Calabria está,
según dicen, en el puerto,
Redondilla
2405
que a darle satisfacción
viene del pasado engaño
que yo hice por mi daño,
y vos por vuestra afición.
Redondilla
Y así el Príncipe, enojado,
2410
al español la promete
por vengarse, aunque sujete
a un extranjero su estado.
Redondilla
Vos, mirad qué habéis de hacer,
pues que ya se os pone el sol.

Felisardo
2415
Hacer que del español
no sea Celia mujer.
Redondilla
Y, pues tú lo eres, Rugero,
sin duda que me has vendido,
que por tu causa ha venido
2420
el embajador.

Rugero
No espero
Redondilla
menos galardón de ti;
[...]
[...]
[...]
Redondilla
2425
porque el servicio y secreto
de esta pretensión...

Felisardo
Pues ¿quién
pudo concertar más bien
de estas bodas, en efeto,
Redondilla
que tú con cartas, y ser
2430
privado de la Princesa?

Rugero
Tú eres culpado en tu empresa
por no darte a conocer.

Felisardo
Redondilla
Y tú ingrato a quien te dio
la vida.

Rugero
¿Tú vida a mí?
2435
Anda, que bien conocí
lo que tu engaño intentó,
Redondilla
pues pensando que de España
me enviaban a matar,
procuré saber y hallar
2440
el dueño de aquella hazaña,
Redondilla
y criado tuyo, a quien
despediste, me contó
que en la pendencia se halló
con otros tuyos también,
Redondilla
2445
y que toda fue fingida
para ganar mi amistad.

Felisardo
No te dijo la verdad,
y tú me debes la vida.

Rugero
Redondilla
No debo, que es todo engaño;
2450
y en razón de la persona
del conde de Barcelona
desde aquí te desengaño,
Redondilla
que tiene merecimientos
que no han menester favor.

Felisardo
2455
Yo declaré mi amor,
yo diré mis pensamientos.

Rugero
Redondilla
Yo, Duque, a nadie provoco;
dile a Alberto tus cuidados.

Otavio
Oíd, ¿no vais engañados?

Rugero
2460
Yo no lo voy.

Felisardo
Yo tampoco.

Vanse. Sale el príncipe ALBERTO, el duque EDUARDO de Calabria, RISELO y acompañamiento.

Alberto
Décima
No admito satisfacción.

Eduardo
La que yo doy en persona
cualquier agravio perdona,
aunque fuera con razón.

Alberto
2465
¿Qué razón tu engaño abona,
rompiendo nuestro concierto
sin causa o razón alguna?
Demás de que estoy muy cierto
que no cupo en tu fortuna
2470
hija del príncipe Alberto.
Décima
Yo, por nuestra vecindad
y nuestra antigua amistad,
estaba del casamiento
por todo extremo contento,
2475
que siempre trato verdad,
pero, pues no la has querido,
por esta carta, Eduardo,
la Princesa he prometido
al español más gallardo
2480
que toda España ha tenido.
Quintilla
Aquí está su embajador.

Félix
Mil veces beso, señor,
tus manos en nombre suyo.

Alberto
Basta, don Félix, el tuyo
2485
para saber su valor.

Eduardo
Romance (tirada)
Aunque [ya] no llegue a tiempo
mi disculpa de tus quejas,
la quiero dar por mi honor,
que con mal crédito queda.
2490
Recibí una carta tuya,
príncipe Alberto, y con ella
un retrato de tu hija.
¿No es esto verdad?

Alberto
De Celia
te envié un retrato.

Eduardo
Dime:
2495
si es Celia de esta manera,
¿habrá en el mundo villano
que tal mujer apetezca?
Yo soy cortés, y no quise
decirte más en su ofensa
2500
que deshacer lo tratado.

Alberto
Esta, Eduardo, es quimera
para formar tu disculpa,
porque el retrato de Celia
no es este, que este es buscado
2505
para tu engaño y su ofensa.

Eduardo
¡Vive Dios, que este retrato
me enviaste!

Alberto
Ve por ella,
Riselo, y verá Eduardo
lo que no estimó y desprecia.

Eduardo
2510
Si es de otra suerte que aquí
tan fiero monstruo se muestra,
tú eres culpado en mi agravio.

Riselo
Aquí viene la Princesa.

Sale la Princesa y damas.

Celia
¿Eduardo quiere verme?

Eduardo
2515
¡Cielos! ¿Qué mudanza es esta?
¡Qué noche, qué horror, qué sombra,
qué sol, qué luna, qué estrella!
¡Vive Dios, que no ha de ser
del español, aunque quiera
2520
Alberto!

Alberto
Mira, Eduardo,
que ya es tarde para quejas.

Eduardo
No es tarde, pues me enviaste
este retrato, en que intentas,
por dársela al español,
2525
que yo un ángel aborrezca.

Alberto
Mira, Eduardo, que yo
te la envié como era
el original.

Eduardo
Yo digo
que es este.

Alberto
Rugero venga,
2530
que él nos dirá la verdad.

Eduardo
La verdad, Alberto, es esta.

Sale RUGERO.

Rugero
¿Qué es, señor, lo que me mandas?

Alberto
Di, Rugero, ¿no te acuerdas
que cuando escribí a Eduardo
2535
sobre las cosas propuestas
del casamiento tratado,
le envié de Celia bella
un retrato?

Rugero
Sí, señor.

Alberto
Ese retrato le muestra.

Rugero
2540
Este, o el que fue, me dio
Lauro, y, por ser de Su Alteza,
no abrí el papel, por respeto,
ni le miré por modestia.

Alberto
¿Dónde está Lauro?

Rugero
Aquí está.

Sale FELISARDO.

Alberto
2545
¿Tú retrataste esta bestia
y la diste al Secretario?

Felisardo
Sí, señor; porque me pesa
de que se case.

Alberto
¿Qué dices?

Felisardo
Que por casarme con Celia
2550
estorbé su casamiento.

Alberto
¡Loco está!

Eduardo
Locura necia,
pero muy propio de locos
querer casarse con reinas.

Felisardo
No soy loco, aunque de amor
2555
no es mucho que lo parezca.
Yo soy el duque de Urbino,
que, sabiendo la aspereza
de Celia, quise, por gala,
vencerla de esta manera;
2560
y pienso que me ha entendido
ya, si es bien que la merezca
por mi amor, por mis servicios
y por la mayor fineza
que se cuenta de hombre noble.

Alberto
2565
Duque, aunque aquí se os confiesa
la fineza y el valor,
habérmelo dicho fuera
mejor, pues ya llegáis tarde.

Felisardo
Nunca es tarde merecerla,
2570
pues Celia no está casada.

Alberto
Ya por palabra lo queda
con el conde don Enrique,
que tiene ya por herencia
de Barcelona el condado.

Felisardo
2575
¿Qué importa si el mundo hereda,
adónde está tu valor?

Eduardo
Por el valor es soberbia
presumir merecer más
adonde está mi grandeza.

Félix
2580
Cuando el Príncipe, señores,
al Conde dado no hubiera,
de quien soy embajador,
por quién es, tan alta prenda,
ningún mérito le iguala.

Felisardo
2585
Esas arrogancias deja,
español.

Eduardo
¿Cuándo españoles
supieron estar sin ellas?

Félix
Defenderé lo que digo.

Celia
¡Paso!, que, aunque aquí no sea
2590
este mi lugar, yo os juro
que ninguno me posea,
de cuantos hoy tiene el mundo,
sin que primero le vea.
Yo he de ver el hombre a quien
2595
he de dar la mano; y crea
cualquiera que lo intentare
que un imposible desea,
si primero no me agrada.
Con que satisfecha queda
2600
la pretensión de los tres.

Rugero
Dime, señor, si vieras
a Enrique de Barcelona,
hombre a quien la fama lleva
por los dos polos del mundo,
2605
¿diérasle la mano?

Celia
Diera
la mano si me agradara,
y si no, le despidiera
como a los demás, Rugero;
y esto, supuesto que seas
2610
español, lo digo ansí.

Rugero
Pues, para que no pretendas
ignorancia, quiero yo
que primero a Enrique veas.
Celia Pues ¿dónde está Enrique?

Rugero
2615
Aquí.

Celia
¿Adónde dices?

Rugero
No vuelvas
la cabeza.

Celia
Pues ¿quién es?

Rugero
Sosiégate, que ya llega.
¡Embajador!

Félix
Gran señor
de la corona más bella
2620
de Aragón.

Rugero
¿Quién es Enrique,
para que a Celia merezca?

Félix
Tú, señor, que con el nombre
de Rugero, para verla
y servirla, hasta heredar,
2625
aquí has vivido con ella.

Rugero
¿Agrado a Tú Alteza?

Celia
Sí,
porque darme no pudiera
más ventura la Fortuna.

Felisardo
Enrique, traición es esta;
2630
a Celia me prometiste
solicitar.

Rugero
Yo lo hiciera
si te debiera verdades,
pero en aquella pendencia
fueron todos tus criados.
2635
Pero, cuando no lo fueran,
prometí como Rugero:
Rugero obligado queda,
que Enrique no, de vencida.

Alberto
Serafina y Flora, deudas
2640
de Celia, quedan aquí.

Eduardo
No quiero ninguna de ellas.

Felisardo
Ni yo, pues fui desdichado.

Fabio
Fabio, señora Princesa,
os besa los pies.

Celia
Y yo
2645
a la corona discreta
del senado, porque aquí
acaban Las burlas veras.