Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

EL BRASIL RESTITUIDO




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, El Brasil restituido, Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. Madrid, RAE, 1970-1972, pp. 259-296.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Elenco

GUIOMAR
BERNARDO
LAURENCIO
LEONARDO
EL CORONEL DE HOLANDA
ALBERTO, [hijo del CORONEL DE HOLANDA]
EL GOBERNADOR
MACHADO
ONGOL
DARÍN
SOLDADOS
LA FAMA
EL BRASIL
MONARQUÍA DE ESPAÑA
[ARNALDO], [soldado holandés]
[APOLO]
[UN PILOTO CASTELLANO]
[UN PILOTO PORTUGUÉS]
[RELIGIÓN CATÓLICA]
[LA HEREJÍA]
[CORONEL ELECTO]
[DON ENRIQUE DE ALAGÓN]
DON DIEGO [DE MENESES]
[DON DIEGO RAMÍREZ]
[DON DIEGO DE ESPINOSA]
[DON FADRIQUE DE TOLEDO]
[DON JUAN DE ORELLANA]
[DON MANUEL DE MENESES]
[GENTE]
[MUJERES]
[SOLDADOS]
[DON PEDRO DE SANTISTEBAN]
[DON PEDRO DE PORRAS]

Para simplificar las intervenciones puntuales de los soldados, decidimos incluirlos genéricamente.

Por otro lado, en la edición empleada, figura junto al nombre de los personajes el actor o actriz que los interpretó en la representación de la que da cuenta la licencia que figura al final. Véase el siguiente paratexto.


Jornada I

Doña Guiomar y don Diego.

Diego [de Meneses]
Décima
¡Injustas quejas!

Guiomar
¿Quién duda
que lo son, siendo de amor,
de un alma, en tu rigor,
de todo favor desnuda?
5
Luego que un hombre se muda,
todo le parece injusto,
que como os obliga el gusto
a las locuras que hacéis,
después que no le tenéis,
10
¿qué habéis de tener por justo?
Décima
Justo fuera que yo hubiera
mirado más por mi honor,
pero siendo ciego amor,
o no viera o no lo fuera;
15
no siento que no me quiera
tu gusto, cansado ya,
que cuando un hombre lo está,
no deja qué persuadir;
siento el oírte decir
20
lo poco que se te da.
Décima
En tu palabra fiada,
todo mi honor empeñé
a la más fingida fe
que vio mujer engañada
25
pinta Virgilio la espada
con que Dido se mató;
cruel ejemplo dejó,
pues se fue burlando Eneas;
y basta palabras feas
30
para que me mate yo.

Diego [de Meneses]
Décima
No se ha cansado de amarte,
doña Guiomar, el deseo;
algunas cosas que veo
me han retirado de hablarte,
35
no de amarte y desearte,
porque no fuera razón;
ni en cosas de obligación
puedes, señora, culparme;
solo ha sido el retirarme
40
consejo de mi opinión.
Décima
Está cierta que cumpliera
la palabra prometida
si fueras mejor nacida
o yo Meneses no fuera;
45
y cuando amor permitiera
que mi honor se aventurara
a manchar sangre tan clara,
vivís de manera aquí,
que aun la fe que vive en mí,
50
como el honor se agraviara.
Décima
No vive un indio gentil
más idólatra, en razón
del sol, que otra nación
en su ley en el Brasil.
55
Pues ¿no fuera cosa vil
ser a Dios tan desleal
después de ser desigual?
Luego no es justo también
querer, si me quieres bien,
60
cosa que me esté tan mal.

Guiomar
Décima
¡Qué buen remedio has hallado
para librarte de mí!

Diego [de Meneses]
¿Esto no es público aquí?

Guiomar
Mira que te han engañado.

Diego [de Meneses]
65
Bien sabes tú que habéis dado
al tribunal que sabéis
ocasión en que veréis
castigar la obstinación
con que en tanta dilación
70
esperáis lo que tenéis.
Décima
Mas he dicho que quisiera;
tú tienes, Guiomar, la culpa,
pues te ofende mi disculpa
más que la culpa pudiera.
75
Con esto, que mejor fuera
no lo haber dicho en tu cara,
te dejo, pues si pensara
morir de no verte, creo
que rogara a mi deseo
80
que mil vidas me quitara.

Vase.

Guiomar
Décima
Pues ¿no bastara dejarme,
cruel, en esta ocasión,
sino inflamarme en razón
de disculparme y matarme?
85
Pues intentaré vengarme
aunque me arroje en el mar,
si tengo que aventurar
sangre tuya en mi sospecha.

Sale Bernardo, su padre.

Bernardo
¿Qué es esto?

Guiomar
Ya no aprovecha
90
callar.

Bernardo
¿Qué es esto, Guiomar?

Guiomar
Redondilla
Muchas veces te he negado
lo que ya es fuerza decirte,
con celo de persuadirte
a la venganza el cuidado.
Redondilla
95
De la palabra engañada
de don Diego de Meneses,
porque en su sangre tuvieses
parte en Portugal honrada,
Redondilla
y en toda España también,
100
empeñé todo mi honor
a los engaños de amor,
dulce mal y amargo bien;
Redondilla
y agora, para intentar
retirarse con disculpa,
105
a mi nación pone culpa.
Dice que puedo manchar
Redondilla
la sangre ilustre de quien
desciende, y con deshonor
suyo, infamando mi amor,
110
califica su desdén.
Redondilla
Con ánimo de matarme
quedé, más tú puedes ser
ejecutor, por tener
más licencia en castigarme,
Redondilla
115
que si ya fui por mi suerte
de ti, Bernardo, nacida,
como te debo la vida
quiero deberte la muerte.

Bernardo
Redondilla
Deja, Guiomar, de llorar
120
puesto que tienes razón,
que los padres no lo son
solo para castigar.
Redondilla
El hombre obliga a tener
más piedades que asperezas,
125
que para sufrir flaquezas
de los hijos, lo han de ser.
Redondilla
El reñir es prevención
del mal al principio o medio,
pero después el remedio
130
es piedad y discreción.
Redondilla
No te aflijas, padre soy,
hombre soy, mancebo fui,
Guiomar, que yo no nací
de la manera que estoy.
Redondilla
135
Tú ya no puedes querer
más remedio que venganza,
por la parte que te alcanza
de agraviada y de mujer.
Redondilla
Con esto, como me des
140
palabra que has de callar,
sabrás que te han de vengar
canas que agraviadas ves.

Guiomar
Redondilla
¿En mi silencio y secreto
pones duda?

Bernardo
Siendo así,
145
agora sabrás de mí
de tu venganza el efeto.
Redondilla
Temiendo que el Santo Oficio
envía un visitador,
de cuyo grave rigor
150
tenemos bastante indicio,
Redondilla
los que de nuestra nación
vivimos en el Brasil,
que tiene por gente vil
la cristiana religión,
Redondilla
155
por excusar las prisiones,
los gastos, pleitos y afrentas,
y ver de este yugo exentas
de tantas obligaciones
Redondilla
nuestras familias, que ya
160
a tal extremo han llegado,
porque dicen que enojado
Dios con nosotros está,
Redondilla
habemos escrito a Holanda,
que con armada se apresta,
165
de quien tenemos respuesta
que sobre sus aguas anda,
Redondilla
juzgando será mejor
entregarnos a holandeses,
que sufrir que portugueses
170
nos traten con tal rigor.
Redondilla
Esto, Guiomar, en silencio
hasta ver la ejecución.

Guiomar
Ya sabes mi obligación.

Bernardo
Ese es mi amigo Laurencio.

Entra Laurencio.

Laurencio
Redondilla
175
A solas quisiera hablarte.

Bernardo
Bien puedes, que ya Guiomar
sabe lo que ha de callar,
como a quien le alcanza parte.

Laurencio
Redondilla
En forma de mercader
180
Leonardo Vinch ha llegado
a la Bahía, que ha dado
hasta a las piedras placer.
Redondilla
Dice que estará la armada
de las islas brevemente
185
en el Brasil, con la gente
más brava y determinada
Redondilla
que desde la primera nave
que con Jasón rompió el mar,
vio su tridente pasar,
190
y con General más grave...
Redondilla
Mas Leonardo viene aquí,
a él remito lo demás.

Sale Leonardo, holandés.

Leonardo
Bien pienso que me darás
los brazos.

Bernardo
Tienes en mí
Redondilla
195
un amigo verdadero.

Leonardo
Debes, a mi voluntad,
tratarme con la amistad
que yo te estimo y te quiero.
Redondilla
Bien sabes de mí que trato
200
la verdad que yo profeso,
y si el hablar no es exceso
y esta dama es tu retrato,
Redondilla
delante de ella te digo
que trae vuestra venganza
205
viento en popa más bonanza,
tiempo alegre y cielo amigo.
Redondilla
Viene el coronel Ricarte
por general, que pudiera
regir de Marte la esfera
210
cuando se ausentara Marte.
Redondilla
De belicosas naciones
se ha compuesto de tal modo,
que es una y un alma todo
con ser varias religiones.
Redondilla
215
Naves fuertes y artilladas
que en el mar torres parecen,
a los vientos desvanecen,
de tanto lienzo adornadas.
Redondilla
Sus flámulas de colores,
220
gallardetes, banderolas,
retratándose en las olas,
parece que siembran flores.
Redondilla
Las sendas que rompe, en suma,
con deseo de llegar,
225
para más secreto el mar,
las vuelve a cerrar la espuma.

Bernardo
Redondilla
Las albricias que te debo
ven a cobrar.

Leonardo
¿Qué mayores
que verte?

Bernardo
Ya vencedores
230
os miro.

Leonardo
A decir me atrevo
Redondilla
que, aunque su gente se loa,
no tuviera a maravilla
tomar Brisarte a Sevilla,
a Málaga o a Lisboa.
Redondilla
235
Brindemos a la salud
del coronel, y esta dama
nos sirva en tanto de fama,
tenga silencio y quietud,
Redondilla
que si a su rara hermosura
240
conviene su discreción,
la ley de su obligación
tendrá la vida segura.

Guiomar
Redondilla
Entrad, señor, satisfecho
de que sabremos callar.

Leonardo
245
Decidme el nombre.

Guiomar
Guiomar.
En los ojos, no en el pecho,
Redondilla
que es fuego cuanto hay en él.

Leonardo
Dejad, Guiomar, los enojos
mientras bebo en vuestros ojos
250
las salud del coronel.

Machado, soldado, en el muro de un lienzo de ciudad que esté hecho en medio del teatro.

Machado
Romance (tirada)
Mar proceloso, de quien
se han dicho tantas afrentas
cuantos son los escritores
que de tus aguas se quejan;
255
mar, cuya mucha inconstancia,
mar, cuya poca firmeza
tantos conceptos les gastas
a los mejores poetas.
Con la Luna y la Fortuna
260
en comparaciones entras
por instantes en sus plumas,
por átomos en sus lenguas,
pues las mujeres en ti
luego son mar que se altera
265
con cualquier viento que corre
por fácil naturaleza.
Yo, mar, ¿qué diré de ti,
miserable centinela,
desvelado en tus espumas,
270
lince en tus ondas inciertas?
¡Bien haya aquel venturoso
que, avaro y rico en la tierra,
cuenta doblones que guarda,
y no montañas de arena!
275
¡Bien haya aquel a quien dieron
mohatras tan grande hacienda,
sin que por ella le enojen
las varas ni las sentencias!
¡Bien haya un cura que vive
280
sirviendo a Dios en su aldea,
con sus diezmos y primicias,
sus bodigos, vino y cera!
Y ¡bien haya el labrador
que con su fértil cosecha
285
no envidia púrpura y oro,
y solo el sol le despierta!
Vengan a la guerra un poco
los que por allá se quejan,
sabrán qué es calor y frío,
290
cuándo abrasa y cuándo hiela.
¡No aprendiera yo en mi patria
estas que se llaman letras,
que se estudian en la cama
y en los coches se pasean!
295
¡No viera yo un orinal,
de una calentura señas,
y no este orinal del cielo,
donde hay un mundo de arenas!
¿Hay cosa como decir:
300
“Recipe: Calipundelas,
uncias duas de Sirupi”,
y agarrabis con la izquierda?
¿Hay cosa como sentado
escribir: “Párrafo treinta,
305
lo dice Gazmio, ley Niflos”,
aunque los pleitos se pierdan?
¡Que esté yo mirando un mar,
o que si voy a la guerra
y me estropean los brazos
310
les agradezca las piernas!
Paciencia, que en fin es honra,
que justamente se emplean
laureles en Alejandro
y triunfos de Roma en César.
315
Pero ¿qué es lo que descubro
entre montañas soberbias
de riscos, mar y espuma?
¡Vive el cielo, que son velas!
¿Armada y por esta parte?
320
¡Alerta, ciudad, alerta!
¡Armada enemiga, armada!
Una, dos, tres, cuatro, treinta.
¡Pesia tal! Perdidos somos
si son lo que se sospecha.

Entre el Gobernador.

Gobernador
325
¿De qué das voces, soldado?

Machado
Cuando muchas le parezcan
al señor Gobernador,
serán menos que las velas.
Ya con el día se ven
330
más claras, y las acerca
el ladrón del viento en popa.

Gobernador
¿Velas dices?

Machado
¡Linda flema!

Gobernador
¿Cuántas?

Machado
335
Cuatrocientas mil.
Si has estado en Madrid, piensa
una procesión de coches
que por el Prado pasean.

Gobernador
¿Tantas son?

Machado
340
¡Sí, voto a Dios!
Asiéntese y no lo crea,
y verá lo que le traen
de Holanda o de Inglaterra.

Gobernador
¿De Holanda dices?

Machado
345
De Holanda,
puesto que las velas sean
de anjeo.

Bájese Machado.

Gobernador
Verdad ha sido
lo que fue fama y sospecha.

Don Diego y algunos soldados y Machado.

Diego [de Meneses]
¡Notable fuerza del miedo!

Gobernador
350
¿Qué hay, señor don Diego?

Diego [de Meneses]
Que entra
la armada del enemigo.

Gobernador
¿Qué haré, que estoy sin defensa?
¡Ni pólvora, ni soldados,
ni una bala, ni una cuerda!
355
¡Extraña desdicha mía!

Diego [de Meneses]
Toda la ciudad se altera.
Mujeres y niños sacan;
lo mejor de sus haciendas
quieren subir a los montes.

Machado
360
Bien sé yo los que se quedan.
¡Vive Cristo! Si tostados
a lento fuego estuvieran
ciertos hombres que sé yo,
que tienen su descendencia
365
de las montañas, no digo
de Asturias, ¡ni Dios lo quiera!
que allá les dieron principio
las montañas de Judea,
que nunca hubieran llegado
370
los de Holanda donde llegan.
Advierte que te han vendido.

Diego [de Meneses]
Pues no es posible que puedas
defender esta ciudad
sin municiones, ¿qué intentas?
375
Retírate en esos montes
hasta que de España venga
socorro.

Gobernador
¡Oh, qué mal consejo!

Diego [de Meneses]
No es consejo, sino fuerza.

Gobernador
Caballeros, el que cumple
380
con su obligación, no queda
con nota de infamia entre hombres
que saben lo que es nobleza;
el que lo fuere, conmigo
la espada desnuda mueva,
385
defendiendo al Rey su plaza.

Diego [de Meneses]
Es generosa respuesta
de un hombre de tu valor.
Mi espada y mi vida sean
las primeras.

Gobernador
Sois Meneses.

Machado
390
Y Machado, ¿es barro? Hoy tenga
mi vida fin. Entre Holanda.

Gobernador
¡Portugal!

Diego [de Meneses]
¡España!

Machado
¡Cierra!

Suene grande ruido de tiros y desembarcación, cajas y trompetas, viéndose por la parte izquierda del teatro las naves de Holanda, y desembarque el Coronel con su hijo Alberto y soldados holandeses.

Coronel [de Holanda]
Endecasílabos sueltos (tirada)
¡Ea, soldados fuertes, que hoy es día
de mostrar vuestra heroica valentía!
395
Hoy ha de daros tan ilustre hazaña,
nombre inmortal con el laurel de España.

Leonardo
Por esta parte aseguró Bernardo
fácil la entrada.

Coronel [de Holanda]
¡Oh, capitán Leonardo,
400
a quien deben las islas tanta gloria
como ha de resultar de esta victoria,
pues ya famosas como en paz en guerra,
cuanto obedece el mar tiembla la tierra!

Acometan disparando, y salgan algunas mujeres y otra gente en tropa, con vestidos y ropa, huyendo por una parte y entrando por otra.

Mujer
¡Míseras de nosotras! ¿Dónde vamos?
405
Pues por cualquiera parte que salgamos,
nos espera la muerte en hierro o fuego.

Otra
¿Qué sirve vivir, si habemos de ser luego
esclavas de estos bárbaros?

Soldado
Camina.

Mujer
¡Señor, a nuestras lágrimas inclina
410
tu gran piedad!

Otra
¡Misericordia inmensa,
mira tu sangre, olvidarás la ofensa!

Soldados holandeses sobre el Gobernado y Machado, y don Diego, las espadas desnudas.

Soldado
¡Date, perro papista, o vive el cielo,
que riegues de tu infame sangre el suelo!

Gobernador
Soldados, yo no veo a quien rendirme,
415
y más quiero morir, y que confirme
mi muerte mi disculpa justamente.

El Coronel y su hijo Alberto.

Soldado
El Coronel es este.

Coronel [de Holanda]
¡Fuera gente!

Alberto
Este es el capitán de aquella plaza.

Diego [de Meneses]
¡Bravo soldado!

Machado
Es muy gentil coraza.

Coronel [de Holanda]
Décima
420
¡Date a prisión, portugués!
Ricarte soy.

Gobernador
Yo pretendo
morir.

Coronel [de Holanda]
Y yo te defiendo
para ponerte a mis pies.

Gobernador
Que la muerte no me des
425
es dejar en opinión
mi honrada satisfacción.
Con matarme, honrado quedo,
que si no muero, no puedo
cumplir con mi obligación.
Décima
430
Del oficio en que me ves
vendrás en conocimiento
de quien soy, por eso siento
que la muerte no me des;
y basta ser portugués
435
para que sepas quién soy.
Y estima, holandés, que estoy
sin defensa, que es victoria
de que no tienes más gloria
de la que preso te doy.
Décima
440
Bien sé que vendido he sido
de quien podrá ser también
que en algún árbol le den
el castigo merecido;
y de haberse a ti vendido,
445
poca novedad me hicieron
los que ingratos me vendieron,
estando seguro yo
que este achaque les quedó
desde que a Cristo vendieron.

Coronel [de Holanda]
Décima
450
Ahora bien, esto ha de ser.
Prended estos.

Machado
¿Por qué a mí,
si yo me voy por aquí?

Soldado
¡Detente!

Machado
Tengo que hacer.

Leonardo
Este perro has de poner
455
en una horca mañana.

Machado
Iré de muy mala gana.

Entren Bernardo y doña Guiomar.

Bernardo
Llega sin temor, Guiomar.

Machado
¡Oh, quién supiera volar!

Gobernador
¡Brava fortuna!

Diego [de Meneses]
¡Tirana!

Lleven los dos presos.

Guiomar
Décima
460
Vuestra Excelencia me dé
los pies.

Coronel [de Holanda]
¿Quién es esta dama?

Leonardo
La que a las islas, por fama
de su gentileza fue;
premio es justo que se dé
465
a su padre.

Bernardo
El premio ha sido,
señor, haberte servido.

Coronel [de Holanda]
Mis brazos os quiero dar.

Leonardo
Y yo la mano a Guiomar,
que quiero ser su marido.

Guiomar
Décima
470
Porque mi dicha lo sea,
el mayor premio me dan.

Machado
¡Lindo casamiento harán
un hereje y una hebrea!

Leonardo
Quien os mira y no os desea,
475
poco entendimiento alcanza.

Guiomar
Hoy he de tomar venganza
de don Diego de Meneses.

Leonardo
Justo fue, amor, que le dieses
posesión a mi esperanza.

Éntrense de las manos.

Soldado
Décima
480
Camine, señor soldado.

Machado
¿Soldado yo? ¿De qué paga?

Soldado 2º
Pícale con esa daga.

Machado
Quedo, señor licenciado.
¿No sabe que soy Machado,
485
castellano y portugués?
¡Juro a Cristo, de un revés
le derribe las narices!

Soldado
¿Sabes, bestia, lo que dices?

Machado
Yo se lo diré después.

Salen algunos indios con arcos y aljabas, y el Brasil en figura de dama india, con una rueda de plumas y una flecha dorada como un dardo.

Ongol
Octava real
490
¿Posible puede ser que tu belleza
pueda caber, Brasil, isla famosa,
contra nuestro valor tanta tristeza?

Brasil
Fortuna, en mis desdichas rigurosa,
corona con laureles mi cabeza,
495
en tiempo que gentil estaba ociosa
y en el mar etïópico reinaba,
que de perlas mis plantas adornaba,
Octava real
injusto dueño y sin razón tirano,
de mi valor la posesión tenía
500
desde que fue del cielo soberano,
donde cándida aurora amanecía,
desterrado a vivir opuesto en vano
en noche eterna al sempiterno día,
nunca de esta verdad desengañada,
505
entre las olas de la mar sentada;
Octava real
pero aquel portugués, valor del mundo,
que dio principio a tan noble hazaña,
sembró de naves este mar profundo,
que las riberas de estas islas baña.
510
A Carlos Quinto, el Hércules segundo,
que las columnas excedió de España,
imitador valiente, que ponía
las de sus armas donde acaba el día.
Octava real
Sus portugueses conquistaron fuertes
515
mi tierra y mar, con otras que ganaron
después que con Castilla echaron suertes
y mis famosos indios sujetaron,
porque jamás el hijo de Laertes
y los que su valor acompañaron
520
cuando de Troya mísera volvieron,
tantos peligros y naufragios vieron.
Octava real
Entonces recibí la fe de Cristo
y supe que era Dios único y solo;
con el tirano antiguo me malquisto
525
y niego adoración al claro Apolo;
a los fieros idólatras resisto,
que ocupan la más parte de este polo,
y limpia del antiguo barbarismo,
me baño en las corrientes del bautismo.
Octava real
530
Sucede al infernal ídolo de oro,
en soberano pan sacramentado,
aquel Señor que humildemente adoro,
y en nuevos templos el altar sagrado;
del sacrificio el cándido decoro,
535
huye el cobarde espíritu, y airado
desciende a las riberas de Aqueronte
como cayendo del celeste monte.
Octava real
Yo, puesto que, aunque bárbara, sabía
cómo bajando de su empíreo cielo
540
a las puras entrañas de María,
intacto siempre su virgíneo velo,
con general aplauso y alegría
nació, y obró la redención del suelo
desde un madero, que bajó al profundo
545
para cuadrar el círculo del mundo,
Octava real
mientras más solicita divertirme,
más firme siempre estoy, cuanto más anda
estudioso de verme y perseguirme,
obedeciendo lo que Dios me manda.
550
Pues viendo que no puede persuadirme,
últimamente solicita a Holanda
por medio de unos bárbaros hebreos,
que le han comunicado sus deseos;
Octava real
que por este camino intenta en vano
555
introducir su error y apostasía,
y que le nieguen a Felipe hispano
estas riberas obediencia mía,
y sin temor su poderosa mano,
que rayos como Júpiter envía,
560
rompen el mar, y aunque las olas gimen,
las fuertes proas en su espalda imprimen.
Octava real
Preso el Gobernador, que sin defensa
estaba, de esta ofensa divertido,
triunfan a costa de mi injusta ofensa
565
los que han llegado y los que me han vendido.
Yo, en tanto, a la piedad del cielo inmensa
para tan grave mal remedio pido,
antes que ajena mano se anticipe,
por medio del católico Felipe.

Ongol
Redondilla
570
Con justa causa, Brasil,
te quejas de tu desdicha,
ya que fue tanta tu dicha
que dejaste el ser gentil,
Redondilla
pero avisa a Portugal,
575
porque en la corte de España
se sepa la injusta hazaña
de esta gente desleal.

Brasil
Redondilla
¿Quién le llevará la nueva,
siendo la distancia tanta?

Ongol
580
La Fama, que se adelanta
al mismo sol, ya las lleva.

Brasil
Redondilla
¡Quién en sus hermosos rayos
pudiera escribir, Ongol,
para que llevara el sol
585
en sus rayos mis desmayos!
Redondilla
¡Escribiérale un papel
al magno Felipe Cuarto.

Salga la Fama.

Fama
Brasil, a España me parto,
muy presto estaré con él.

Brasil
Redondilla
590
¿Quién eres, hermosa dama?

Fama
¿No te dicen mis despojos
quién soy, en sus lenguas y ojos,
y esta voz? Yo soy la Fama.

Brasil
Redondilla
Por las alas y el clarín
595
te conozco.

Fama
Pues yo soy
quien de polo a polo voy;
un círculo soy sin fin.
Redondilla
Yo soy la que armas y letras
celebro.

Brasil
Y mi llanto tierno
600
dé voz a tu bronce eterno,
pues cielo y tierra penetras,
Redondilla
que por tus plumas y manos,
y de ingenios a tus ruegos,
viven Alejandros griegos,
605
viven Héctores troyanos.
Redondilla
Por ti, cuantos canta Apolo
serán elogios sucintos
para alabar Carlos Quintos,
no muchos, que es uno solo;
Redondilla
610
por ti tendrá eterna vida
un Fernando aragonés;
por ti, un Enrique francés,
gloria que jamás se olvida;
Redondilla
por ti, en su mayor edad
615
el gran Felipe, mi rey,
de la católica ley
y evangélica verdad
Redondilla
soberano defensor,
columna y divino Atlante
620
de una nave militante
contra tanto fiero error.
Redondilla
Vuela, Fama, vuela presto
a la Monarquía de España,
del mar que a Etiopía baña
625
al margen del polo opuesto;
Redondilla
dile que oprimida estoy
de este fiero heresïarca.

Fama
Presto sabrá su Monarca,
y a sus pies divinos voy.

El Brasil y los indios se entren, y la Fama suba con música hasta lo alto, y de allí se parta con ella un bofetón hasta la otra parte del teatro. La Monarquía de España con un mundo a los pies y un cetro con tres coronas de oro.

Fama
Lira
630
Invicta Monarquía,
que con la de la frente que te adorna,
y como el sol al día
al punto mismo en que comienza torna
cuatro coronas tienes,
635
[...]
tú en África y Europa,
Lira
en Asia y en América triunfante.
La nave en cuya popa
sentado asiste el Pescador, bastante
640
desde el opuesto suelo
a abrir el cielo o a cerrar el cielo,
Lira
agraviado se queja
de que naves de apóstatas, corriendo
el mar, porque se aleja
645
tu amparo de aquel polo, estén haciendo
robos e insultos tales,
que se ofenden los ojos celestiales.
Lira
A ti te toca. Advierte
que consiste el peligro en la tardanza.

Monarquía
650
Fama, mi brazo fuerte,
por tierra y mar adondequiera alcanza.
¿Qué plaza tiene mía?

Fama
En el Brasil tomaron a Bahía.

Monarquía
Lira
Parte y di que tan presto
655
cuanto pueda pasar el mar mi armada
verá en el polo opuesto
el holandés resplandecer mi espada.

Fama
Yo parto.

Monarquía
Vuela en breve.

Fama
Por más veloz, haré que el sol me lleve.

Darín, Ongol, otros indios y Machado.

Ongol
Romance (tirada)
660
Justa fortuna tuviste.

Darín
Tú la mereces, Machado.

Machado
De milagro me escapé.

Ongol
No dudes que fue milagro.

Machado
¿Conociste a Guiomar,
665
la hija de aquel Bernardo
Macabeo en el tocino,
Judas en el falso trato?

Ongol
¿Qué hizo?

Machado
Mandó matar
a don Diego.

Ongol
¡Caso extraño!

Machado
670
Dicen que preñada de él
y casada con Leonardo,
un capitán de Ricarte
que necio y enamorado,
con estar en cinco meses,
675
pensará que es suyo el parto.
Con razón dijo un poeta
que eran caballos troyanos;
esto a mí, porque vosotros
poco sabéis de este caso.
680
Tirole el fiero holandés
no lejos un mosquetazo
que le deshizo cual suele
el rayo violento al árbol.
A Nuestro Gobernador,
685
preso a Holanda le enviaron
con ciertos padres que tienen
gran ocasión de ser santos,
porque con hambre o con hierro
han de morir a sus manos
690
si el rescate de algún preso
no pudiere libertarlos.
Es lástima de mirar,
indios, el notable estrago,
los robos, los sacrilegios,
695
que han hecho en los templos sacros;
las imágenes, que son,
como ya sabéis, retratos
en vida y muerte de quien
obró por nosotros tanto,
700
y de aquella Reina hermosa
que tiene del sol los rayos
por corona de su frente,
y la luna por estrado,
como si apuntasen fieras
705
tiran mil arcabuzazos,
y a las que son de relieve
cortan caras, rompen manos.
No fue aquel Emperador
de Grecia tan temerario,
710
que por dar en perseguirlas,
ellas mismas le mataron.
Mirándolo estaba yo,
y con ser, aunque cristiano,
un soldado no muy tierno,
715
que apenas tengo rosario,
lloré y dije: “¡Quién tuviera
para mataros, borrachos,
o el alfanje de san Pedro
o el montante de san Pablo!”
720
¡Oh, gran paciencia de Dios!
Mas la que tantos agravios
sufre de los hijos propios,
mejor podrá los extraños.
En fin, quedé aquella noche
725
entre dos guardas temblando,
pesándome de haber sido
pecador en los más flaco.
Allí presentes tenía
las figuras de mi barrio,
730
que son arrepentimientos
la sombra de los pecados;
pero acordándome bien
de un cuero que estaba a un lado
del aposento, saquele
735
y díjele suspirando:
“Por la virtud que en ti puso,
cuero famoso, el dios Baco,
que me libres de esta gente.”
Esto dije, y desatando
740
aquella empegada boca,
salió el ámbar de sus labios;
cogile, y con más deseo
que el agua del mes de mayo,
dándome un jarro licencia
745
para trasladarle a un vaso,
comenceles a brindar.
Perdone Felipe Cuarto,
que a saludes de enemigos
suelen obligar trabajos.
750
Allí, por el coronel
y por Mauricio brindamos,
por Masfelt y el Palatino
y otros nombres menos claros
que yo he visto en las boticas.
755
Para el suceso abreviando,
cerró el sueño blandamente
los ojos de los soldados;
acudo a las faltriqueras,
llaves y escudos les saco,
760
que dicen que todo es uno,
pues abren tantos candados;
tomo las de Villadiego,
y aunque muchos me toparon,
iban tales, que ninguno
765
detuvo mis libres pasos.
Llegué donde estáis, y vi
por estos desiertos campos
viejos, niños y mujeres
que es lástima de mirarlos:
770
duélase el cielo de todos,
que nunca mejor llamaron
a estas islas del Brasil
si ha de quedar abrasado.

Ongol
Nosotros, Machado, haremos
775
con las flechas y los arcos
bravo estrago en cuantos salen,
sin que puedan remediarlo
las piezas que tiene el muro,
porque en cayendo, entre cuatro
780
camina al monte en los hombros.

Machado
Pues qué, ¿vais a sepultarlo?

Ongol
Sí, pero es en nuestros pechos
después que está asado a cuartos.

Machado
¿Hombres coméis?

Ongol
¿Qué te admiras?
785
¿Hay manjar más delicado?

Machado
Y ¿a qué saben? Pero es yerro
a vosotros preguntarlo.

Darín
Pues ¿a quién?

Machado
A las mujeres.
Pero gente sale al prado;
790
escondeos entre la hierba,
todo hombre sepulte el arco.

En escondiéndose, salgan Leonardo y soldados holandeses.

Leonardo
Redondilla
Estoy corrido de ver
que estos se hayan atrevido.

Soldado
Como fieras han nacido;
795
lo mismo vienen a ser.

Leonardo
Redondilla
¡Que nos maten tanta gente!

Soldado
Si dando saltos pelean
y apenas la flecha emplean,
cuando van tan velozmente
Redondilla
800
como el ave por el viento,
¿qué velas han de bastar?
¿Y qué blando ha de tirar
la vista y el instrumento?

Leonardo
Redondilla
¿No hallaremos por aquí
805
en quien emplear la espada?

Soldado
¡Vive Dios, que hay emboscada!

Leonardo
¿Son indios flecheros?

Soldado
Sí.

Leonardo
Romance (tirada)
¡Ea, soldados, que agora
habéis de tomar venganza
810
de tantos muertos amigos!

Soldado
Flechas tiran.

Leonardo
Aquí hay balas.

Vanse subiendo por un montecillo.

Machado
¡Perros, aquí está Machado!

Leonardo
¡Tírale!

Ongol
Tupalaguaya,
que viene gran multitud.

Entre el Coronel y su hijo y los que puedan.

Coronel [de Holanda]
815
Soldados, tocad al arma.

Alberto
Guárdate, señor, que tiran
flechas de entre aquellas ramas.

Coronel [de Holanda]
Ya es tarde, ¡cielos!, que el pecho
rayo invisible me pasa.

Acercándose al vestuario, le pongan una flecha en un corcho que traerá en la ropilla.

Alberto
820
¡Cielos! ¡A mi padre han muerto!

Leonardo
¿Al Coronel?

Alberto
¡Qué desgracia
tan notable! ¡Padre mío!

Coronel [de Holanda]
Hijo, tan mortales ansias
muestran veneno en la flecha;
825
no la saquéis, que al sacarla,
temo que también con ella
la vida en la punta salga.
Acuérdate, Alberto mío,
que soy tu padre.

Soldado
Ya el alma
830
partió.

Leonardo
Retiralde en hombros.

Machado en lo alto.

Machado
¡Qué fin de tanta arrogancia!
Lleva nuevas al infierno
el perro desde esta playa,
de que se topó en Brasil,
835
mientras que le cobra España.

Alberto
Yo prometo, padre mío,
de hacer eterna venganza
en estos fieros papistas.

Machado
¿Para qué prometes nada,
840
hijo de esotro borracho?

Leonardo
Guarda, que tiran.

Soldado
Guarda.

Alberto
¡Muerto mi padre, Leonardo!
¡Ojalá que me mataran!,
pero no, para que pueda
845
vengarme en esta canalla.

Machado
¿Oyen, señores?

Leonardo
¿Quién es?

Machado
Un español, que los llama.

Leonardo
¿Qué quieres?

Machado
Una palabra.

Alberto
¿Cómo?

Machado
Deseo saber
850
si podrá volver a Holanda
vivo el señor Coronel.

Leonardo
¡Tírale!

Machado
¡Ah, perros!

Leonardo
¡Dispara!


Jornada II

Aquí comienza la segunda jornada, viniendo en las dos naves castellanos y portugueses.

Piloto [castellano]
Quintilla
¡Tierra, tierra!

Don Fadrique
Y la mejor
nueva que en mi vida oí.

Piloto portugués
855
¡Terra, terra!

Don Manuel
¡Oh, gran favor!

Piloto portugués
Cejales de terra eu vi:
albiçeras, meu siñor.

Don Manuel
Quintilla
No dudes que las tendrás.

Piloto portugués
O Brasil e Santa Elena
860
vejo, a mais Santo Tomás.

Piloto castellano
Aquello blanco es arena.

Don Fadrique
Mira bien, descubre más.

Piloto castellano
Quintilla
Todo el Brasil descubierto
se mira.

Don Fadrique
Dichoso el día
865
que tome en su playa puerto,
que allí la esperanza mía
tiene el suceso por cierto.

Don Manuel
Quintilla
Virtuosa emulación
de Castilla, o fidalguía
870
de Portugal, con razón
ha de ganar este día
nombre, laurel y opinión.

Don Fadrique
Quintilla
Aunque nos recibas mal,
Brasil, espero en tu orilla
875
nombre y laurel inmortal.
¡Vivan Felipe y Castilla!

Don Manuel
¡Tierra, tierra, Portugal!

La Religión católica en hábito de dama española, y el Brasil de india.

Religión
Quintilla
Alégrame tu alegría,
Brasil, en esta ocasión.

Brasil
880
En la pena que tenía,
católica religión,
sucedió a la noche el día,
Redondilla
volvió el sol del Occidente,
en cuyos celajes veo
885
más claro y hermoso Oriente.

Religión
Saber tu dicha deseo.

Brasil
Pues óyeme atentamente:
Sabiendo Su Majestad
del rey Felipe de España
890
el notable atrevimiento
de los rebeldes de Holanda,
nombró para General
de mar y tierra, las armas
de un generoso mancebo
895
que lo es de esta misma armada;
nuevo Pirro, nuevo Aquiles,
de ilustrísima prosapia
de los Toledos y Osorios,
a quien don Fadrique llaman,
900
hijo de aquel gran don Pedro
que en Berbería, en Italia
y en Francis, tantas coronas
ciñen las ilustres canas.
Prometiéndose el suceso
905
de las victorias pasadas,
de la bahía de Cádiz
salieron rompiendo el agua
treinta naves de alto bordo
y la fuerte capitana,
910
de cuya armada famosa,
que ya mi ribera aguarda,
es almirante don Juan,
que el Fajardo y el Guevara
tiene puesto en las estrellas
915
con tan heroicas hazañas.
Son cinco mil y quinientos
infantes los que el armada
conduce, gente escogida
de la mejor de Alemania,
920
de Flandes y de Milán,
española, al fin, que basta;
dos mil y quinientos hombres
de mar, que todos alcanzan
a número de ocho mil;
925
con que la fresca mañana
de un martes dieron al viento
velas, y a los cielos gracias.
Parte, al fin, la armada ilustre
por las saladas montañas,
930
abre camino en las ondas
que cierran espumas blancas,
gime el mar al grave peso
que le oprime las espaldas,
y con alegre zaloma,
935
lienzo tiende, escoltas larga;
ella selva, ellos jardín,
pisando campos de plata,
ciudad portátil del viento,
fábrica de lienzo y tablas.
940
Dieron vista a Tenerife
y a Cabo Verde, y la armada
de Portugal descubrieron
que la de Castilla aguarda.
La fidalguía y nobleza
945
que en esta ocasión se embarca,
pide portuguesas musas,
pide envidias castellanas.
Por General de ella viene
un caballero que llaman
950
don Manuel, de los Meneses
que dieron gloria a su patria.
Es don Francisco de Almeida
su almirante, a quien encargan
el uno de los dos tercios,
955
porque en el otro señalan
a Antonio Muñiz Barreto.
Aquí las alegres salvas
de estas dos fuertes naciones,
que, por nueva unión, hermanas,
960
la emulación de sus glorias
hace parecer contrarias,
fue con notable alegría,
porque fuera Lusitania
única, a no haber Castilla,
965
por las letras y las armas,
y si Portugal no hubiera,
Castilla por Fénix rara
se celebrara en el mundo;
pero juntándose entrambas,
970
ni digo yo mi conquista,
pero aquella piedra santa
que fue sepulcro de Cristo,
fuera victoria de España.
Dos mil y quinientos hombres
975
lucidísimos llevaba
esta armada, que a Castilla
juntó las quinas sagradas.
Entran los dos en consejo
sobre la derrota, pasan
980
los pareceres que siempre
en negocios de importancia;
resuelven que a la Bahía
y no a Fernambuco vayan,
y con generales vientos
985
parten, el agua embarcada,
que los tuvo detenidos
algunos días su falta.
Aquí las ninfas del mar
las duras quillas abrazan
990
para aligerar las naves,
que sobre el marfil levantan
de sus cristalinos cuellos;
y otras, tejiendo guirnaldas,
a la victoria previenen
995
perlas, corales y nácar.
Entretanto, fue forzoso
padecer algunas calmas,
pero refrescando el viento,
todas quedaron burladas,
1000
que enamoradas de ver
tantas riquezas y galas,
tan lindos talles y bríos,
fueron rémoras humanas.
Pero al fin, un claro día
1005
que a Mercurio se consagra,
del tiempo que nuestra Iglesia
llama la mayor semana,
se descubre a barlovento
de la Bahía, la playa
1010
de mi Brasil, que quisiera
salir de la tierra al agua.
Y aquel celebrado día
que fue la mayor hazaña
de amor, dándose a sí mismo
1015
el Redentor de las almas,
con poco viento se acercan,
y en una chalupa manda
don Fadrique, que de noche
a reconocerla vayan.
1020
Volvió un capitán diciendo
que estaba fortificada
la ciudad, y que tenían
naves que su armada aguardan
con artificios de fuego.
1025
Pero el viernes, ¡cosa rara!,
que el capitán de los cielos
venció a la muerte en campaña,
al silencio de la noche
dio fondo alegre a la banda
1030
del Sur, y alargando ferros
sin disparar, vino al alba,
dando perlas a las flores,
que fue de flores la Pascua.
Avisan los generales,
1035
y puesta en forma la armada
de media menguante luna,
ordenan que a tierra salga
de don Pedro Osorio el tercio
y el portugués, que llevaba
1040
Almeida, mas ya Fajardo
echa su gente a las playas;
pero ya los generales
con sus banderas y cajas
salen a tierra, y los muros
1045
de mi ciudad amenazan.
Sube a este monte y verás
la fe y el valor de España,
que a un mismo tiempo tiene
Felipe Cuarto sus armas
1050
en Indias, Italia y Flandes
para victorias tan altas.

Salgan los soldados portugueses y castellanos, si los hubiere, en la compañía de Andrés de la Vega, don Fadrique de Toledo y don Manuel de Meneses, generales, y esté el nuevo Coronel electo en el muro con Lisardo y Alberto.

Fadrique
Octava real
De esta manera prevenido queda,
y en el cuidado de don Juan Fajardo.

Meneses
Espero que tan próspero suceda,
1055
que en fe de este valor victoria aguardo.

Machado
Bien don Fadrique la grandeza hereda
de don Pedro, su padre. ¡Qué gallardo
se muestra al enemigo, y qué valiente,
el portugués, de Marte rayo ardiente!
Octava real
1060
¡Por vida de Machado, que merecen
de César y Alejandro las divisas,
y que en el campo bélico parecen
al bravo Cipïón y a Masinisa!

El Coronel en alto.

Coronel [electo]
¡Qué bizarros, Leonardo, resplandecen
1065
los generales!

Leonardo
Con la misma prisa
que han venido al Brasil por la campaña
del mar, huyendo volverán a España.

Coronel [electo]
Octava real
¡Notable es la arrogancia portuguesa!

Alberto
¡Terrible la soberbia castellana!

Coronel [electo]
1070
Los dos emprenden imposible empresa,
aire sutil de su esperanza vana.

Fadrique
Es esta gente bárbara holandesa
diestra en el mar.

Meneses
A la experiencia cana
del muerto General ha de echar de menos.

Fadrique
1075
Ya le han electo, de arrogancia llenos.
Octava real
A don Fadrique de Alagón le he dado
orden para salir.

Meneses
Su belicosa
inclinación merece igual cuidado.

Fadrique
Ya al capitán don Diego de Espinosa.

Meneses
1080
El marqués de Coprani, que ha llegado,
su gente luego sacará famosa
por tierra y mar.

Fadrique
Y basta que le sea
teniente Diego Ruiz de la Correa.
Octava real
¡Oh empresa, aunque otras muchas he tenido
1085
con el favor de Dios y en su honra y gloria,
todas las pongo desde aquí en olvido,
puesto que han sido dignas de memoria!
¡Benigno cielo, este laurel te pido:
concede al Rey de España esta victoria,
1090
porque esta plaza, justamente suya,
a su primero dueño restituya!

Vanse. Entren don Enrique, don Diego de Espinosa y don Pedro de Santisteban.

Enrique
Redondilla
¿Quién no ha de mostrar aceros
en dos tan nobles porfías?

Diego [de Espinosa]
Traen las tres compañías
1095
trescientos arcabuceros.

Enrique
Redondilla
Hoy pienso reconocer
cómo se han fortificado.

Pedro [de Santisteban]
Será menester cuidado,
que valor no es menester,
Verso suelto
1100
pues sobra en los tres valor.

Enrique
Redondilla
Voy a todo dispuesto,
en nada reparo ya.

Diego [de Espinosa]
Cierto monasterio está
a tiro del foso puesto.
Redondilla
1105
Soldado, ¿sois de la tierra?

Machado
Pensé que había de ser
del cielo; si hay que saber
de la paz o de la guerra,
Redondilla
aquí estoy, de todo entiendo.

Enrique
1110
¡Buen humor!

Machado
Este que veis.

Enrique
Si de esta tierra sabéis,
bien sabréis lo que pretendo.

Machado
Redondilla
Hará tres años, señor,
a lo que pienso, este abril,
1115
que desde España al Brasil
me trujo el Gobernador,
Redondilla
(fue mi padre castellano,
y mi madre portuguesa.)
Cuando esta gente holandesa
1120
vino con armada mano,
Redondilla
a su lado me prendieron
cara a cara, ¡vive Dios!,
que peleamos los dos
cuando los demás huyeron.
Redondilla
1125
Librome el santo licor
que fue del señor divino,
en casa de Arcliteclino,
primer milagro y favor.
Redondilla
Luego que venir os vi,
1130
de aquestas sierra bajé,
que en esta esperanza y fe
entre los indios viví.
Redondilla
No soy de linaje oscuro,
que, Machado y portugués,
1135
soy hidalgo, como lo es
melón bueno y no maduro.

Enrique
Redondilla
No sé la comparación...

Machado
Tengo poco que comer,
que así suele suceder,
1140
mal maduro, al buen melón.

Diego [de Espinosa]
Redondilla
¿Dónde cae el monasterio
de San Benito?

Machado
Hacia la banda
del Norte.

Pedro [de Santisteban]
Hacia allí, de Holanda
asiste el mayor imperio.

Machado
Redondilla
1145
¿Qué imperio ni calabaza
de Holanda puede durar?
Que me atreviera yo a echar
estos hombres de esta plaza.

Pedro [de Santisteban]
Redondilla
¿Vos?

Machado
Yo.

Pedro [de Santisteban]
Luego ¿no hay aquí
1150
muy grande dificultad
en la mar y en la ciudad?

Machado
Deme el Rey de España a mí,
Redondilla
para que más te asegures
(y haré mayores conquistas),
1155
un escuadrón de arbitristas,
de médicos y tahúres,
Redondilla
y si no matare al diablo,
cuanto más al holandés,
que me rallen el envés,
1160
y perdonad el vocablo.

Enrique
Redondilla
Tomemos puesto en lugar
que nos hallemos seguros.

Machado
Sí, porque suelen los muros...

Enrique
¿Qué suelen?

Machado
Estornudar.
Redondilla
1165
Y dirémosles después:
Calvinus tecum, hermano,
como dijo un cortesano
estornudando un inglés.

Enrique
Redondilla
Aquí, de la batería
1170
del muro, que nunca cesa,
podremos seguir la empresa,
aunque por incierta vía.

Pedro [de Santisteban]
Redondilla
A gran peligro te pones.

Machado
Valor muestra este mancebo.
1175
¿Quién es?

Diego [de Espinosa]
Es un César nuevo
de los nobles Alagones.

Don Fadrique y dos soldados.

Fadrique
Redondilla
¿Así el ánimo se queja
del tiempo?

Soldado 1º
La fama espanta,
que cuando en ti se adelanta,
1180
atrás los Césares deja.

Enrique
Redondilla
Señor, con tal soledad
y en puesto tan peligroso...

Fadrique
Es el cuidado forzoso.

Machado
¡Qué presencia y majestad!
Redondilla
1185
Conozca Vuestra Excelencia
a Machado, que ha bajado
de estas sierras, en que ha estado
haciendo más penitencia
Redondilla
que en los desiertos de Tebas,
1190
porque aquestos indios son
de aquella cruel nación
de quien hay cosas tan nuevas.
Redondilla
A los indios del Brasil
llamaron antropófagos,
1195
que entre estos montes y lagos
vivieron vida gentil,
Redondilla
y enseñados a comer
carne humana, la ocasión
de este holandés escuadrón
1200
los ha dado bien que hacer.
Redondilla
Allí los he visto asar,
allí, en jigote deshechos,
pechos sepultar en pechos,
pero no os quiero cansar
Redondilla
1205
con las venganzas de gente
bárbara. Vos seáis, señor,
bien venido. Ese valor
español el cielo aumente,
Redondilla
para que añada esta hazaña
1210
a cincuenta, a cien, a mil,
restituyendo el Brasil
a los monarcas de España.

Fadrique
Redondilla
Machado, rogaldo a Dios.

Machado
Pues ¿qué capilla me ve
1215
Vuestra Excelencia? Mas sé
que con la espada, por vos
Redondilla
rogaré a los holandeses
que os dejen sus estandartes,
dándoles por todas partes
1220
cuchilladas y reveses.
Redondilla
Sí, ¡voto a Dios!

Fadrique
No haya más,
que no habéis de jurar tanto.

Machado
Ya me han dicho que sois santo,
no pienso jurar más,
Redondilla
1225
mas, juro a Dios, que si llega
la ocasión de pelear...

Fadrique
Pues ya volvéis a jurar.

Machado
¡Tanto la cólera ciega!
Redondilla
Beso el suelo, y aquí aguardo
1230
que penitencia me deis.

Fadrique
Id vos, para que aviséis,
soldados, a don Juan Fajardo
Redondilla
que a su armada quiere echar
fuego el holandés. Sobrino,
1235
esta noche determino
aventurarme a llegar
Redondilla
con diez soldados al muro.
Por mis ojos pienso ver
cuándo se puede emprender
1240
el asalto que procuro,
Redondilla
que no puede el corazón
hallar quietud en el pecho.

Enrique
Con tal ejemplo, sospecho,
aunque es determinación
Redondilla
1245
del peligro, que sabéis,
donde hay tantas prevenciones,
que sabéis volver leones
los soldados que tenéis;
Redondilla
yo, por lo menos, de mí
1250
esto puedo asegurar.

Fadrique
¿Qué puerto queréis tomar?
Que tenéis peligro aquí.

Enrique
Redondilla
El mismo, por imitar
a Vuestra Excelencia en esto.

Fadrique
1255
Don Fernando, en este puesto
la fama podéis ganar
Quintilla
como ocasión se os aplique.
Ocasión es esta, Enrique,
para el valor heredado.

Vase.

Enrique
1260
¿Qué te parece, Machado,
del valor de don Fadrique?

Machado
Redondilla
Soy yo sujeto muy bajo.

Enrique
¡Gran Toledo!

Machado
Decir puedo
que a los pies de tal Toledo
1265
ha de ser Holanda el tajo.

Doña Guiomar y Leonardo, deteniéndole.

Leonardo
Décima
¿Tocan arma y me detienes?

Guiomar
Vístete bien, mi señor.

Leonardo
Guiomar, no es tiempo de amor,
ya quiero más tus desdenes.
1270
Advierte que me entretienes,
y que el nuevo coronel
no me permite que de él
me aparte solo un instante.

Guiomar
¡Qué bien pintan de diamante
1275
armado a Marte cruel!
Décima
Tal ha de ser corazón,
que ha de seguir su gobierno.
¡Bien haya Amor, niño tierno,
que paces sus guerras son!

Suenan cajas.

Leonardo
1280
¿No escuchas, Guiomar, el son
de la caja? ¿No te mueve?

Guiomar
Si a ti, Leonardo, se atreve,
y en fuego se abrasa y arde,
de tu honor, amor cobarde,
1285
me convierte el alma en nieve.

Leonardo
Décima
¡Mira que está pertinaz!

Guiomar
¡Qué necios son mis cuidados!
Gallardos sois los soldados
para vistos en la paz.

Leonardo
1290
Suelta, pues.

Guiomar
Amor, rapaz,
no me deja.

Leonardo
Pues ¿qué quieres?
¡Extrañas sois las mujeres!
[...]
[...]
1295
[...]

Guiomar
Décima
¿Quién ve un soldado galán
por la calle dulce y tierno,
y después, en el gobierno,
con tan soberbio ademán?
1300
El General capitán
de la gente portuguesa
es Meneses; ya me pesa
el que hayas muerto a don Diego,
que arde la sangre sin fuego,
1305
y hasta vengarse no cesa.

Leonardo
Décima
¿Celos agora, Guiomar?

Guiomar
Mejor te guarden los cielos;
que temores y no celos,
Leonardo, se han de llamar.
1310
Darlos de un muerto, no es dar
celos, pesadumbres, sí,
y no te la diera a ti
por no acordarme que fue
hombre, cuya falsa fe
1315
vive por venganza en mí.

Leonardo
Décima
Después que te has acordado,
dices que venganza ha sido.

Guiomar
Nunca yo hubiera tenido
de celos muertos cuidado;
1320
ser muerto para olvidado,
¿no es parte, si basta ausente?

Leonardo
Antes se ve claramente
que es imposible acabarse,
que lo que no ha de gozarse
1325
se quiere como presente.
Décima
¡Dejadme, que me has cansado!
¡Plegue a Dios que en estos verdes
campos, muerto yo, te acuerdes
de los dos que te han amado!
1330
Hoy has de ver que un soldado
español, con bala rasa,
como una fiera me pasa.
Pero ¿qué pide quien muere
de celos? Pues bien se infiere
1335
que mayor fuego le abrasa.

Vase.

Guiomar
Décima
Castigos del cielo son
este mi amor extranjero.
Mas ¿qué mejor fin espero
de un casamiento a traición?
1340
De don Diego, sin razón,
como de sombra se asombra.
Celos a la muerte nombra.
¡Qué notable desconcierto!
¡Qué es tener celos de un muerto?
1345
Mirar un hombre su sombra.

Don Fadrique con don Juan de Orellana y el general portugués, don Manuel de Meneses, y Machado.

Fadrique
Con algunas compañías
de su tercio parta luego.

Meneses
Bien ha ce Vuestra Exce lencia
en lo que tiene propuesto,
1350
que en el Maestre de Campo,
don Juan de Orellana, tengo
debida satisfacción.

Orellana
No quiero yo mayor premio
que servir al Rey de España.

Meneses
1355
La fama de vuestros hechos
confiesan Italia y Flandes.

Fadrique
A vuestros merecimientos,
don Juan, son pocos laureles
cuantos crían Delfo y Delos.
1360
Llevad gente portuguesa.

Meneses
Vaya Antonio Ruiz Barreto,
que tiene honrados fidalgos.

Fadrique
Los cuarteles señalemos
y frente para banderas.
1365
¡Ea, soldados, haciendo
fagina trabajen todos!

Vanse los generales.

Machado
Andan por aquí rugiendo
los ruiseñores de plomo.
¡Ea, troncos, dejad presto
1370
las almas vegetativas!
Al filo de estos aceros
caed, hojosos brasiles,
que por otros rubios leños
se llama Brasil la isla
1375
por cuya causa es el pleito.
¡No diera estas cuchilladas
en dos herejes de aquellos
que me llamaron papista!
Pero ¿para qué me ofendo
1380
de un hombre de tanto honor?
Pues sepan los majaderos
que me honro de ser papista
y que son vinistas ellos.
Pruébolo. Si se deriva
1385
del Papa, cuyos pies beso,
mi nombre, el infame suyo,
de Calvino y de Lutero.
Vinistas no solo son
por el vino, que añadiendo
1390
tres letras, con calvinistas.
Caja.
Pero ¿qué es esto que siento?
La vuelta de los cuarteles,
van holandeses haciendo
desde una emboscada estrago
1395
con peligro de los nuestros.
A don Enrique le ordena
don Pedro Osorio, que luego
salga con su compañía
a la vuelta de San Bento.
Alcabuzazos dentro.
1400
¡Vive Dios, que no repara
el valiente caballero
que está sin mosquetería,
y que ha cerrado con ellos!
¡Cuerpo de tal! ¡Con qué furia,
1405
matando, animando, hiriendo,
viene don Diego Ramírez!
¡Ea, famoso don Diego,
que ya Madrid, vuestra patria,
no de olmos blancos y negros
1410
de vuestro soto, os corona,
sino del árbol de Febo!

Leonardo y holandeses, y sobre ellos, don Enrique, don Diego Ramírez y los demás que puedan.

Leonardo
Aquí veréis el valor
de Holanda.

Enrique
La que yo veo
es blanda para mi espada.

Diego [Ramírez]
1415
¡Mueran! Aquí está don Diego.

Enrique
Don Diego Ramírez. ¡Mueran!

Éntrense.

Machado
¡Gallardo valor y esfuerzo
que muestran los dos leones!
Ya van de su ruina huyendo.
1420
Pero ¿qué es esto que suena?
¡Qué artillería del cielo
la de la tierra acompaña?
Por cuatro partes abiertos,
sobre un monte están las musas,
1425
y el divino Apolo en medio,
ceñido el árbol ingrato
de letras y armas le premio,
para que en verso le escriban,
contarles quiere el suceso.
1430
El Brasil viene a escucharle;
escucha, España, sus versos.

Arriba se vea un monte con algunas musas y poetas, y Apolo en medio, laureado.

Apolo
A vosotras, dulces musas,
lo que estoy viendo refiero
desde mi eclíptica de oro,
1435
medida eterna del tiempo,
para que en verso o historia
quede en la memoria impreso,
como en jaspes inmortales
y en hojas de bronce eterno.

Brasil
1440
Refiere, divino Apolo,
lo que ves en este encuentro,
para que poetas dulces
puedan consagrarle al tiempo
de la fama, pues te escuchan
1445
a tu voz sonora atentos.

Apolo
Siguiendo los enemigos
que con grande atrevimiento
saliendo de la ciudad,
Toquen la caja quedo entre los versos.
Y puestos con el silencio
1450
de la noche en emboscada,
valientes acometieron
don Enrique de Alagón,
viene intrépido, don Diego
Ramírez, de Madrid gloria,
1455
capitán de arcabuceros,
don Pedro de Santisteban
viene también de otro puesto,
y don Diego de Espinosa
con algunos mosqueteros
1460
que van cubriendo los aires
entre círculos de fuego,
de nubes, de negras sombras
que forma el polvo desecho
junto al cuartel del Maestre
1465
de Campo, que herido veo
de un mosquetazo en la mano,
cuando ya los de San Benito
al enemigo retiran;
pero casi al mismo tiempo
1470
una bala naranjera
le ha roto el muslo siniestro,
con que le van retirando,
y queda en el campo muerto.
A don Enrique también
1475
lleva de la mano un dedo,
que como los teme Holanda,
quiere asegurarse de ellos;
pero no está muy segura,
pues cuando el fuerte mancebo
1480
anima su gente más,
sin echar las manos menos,
la caña del mismo brazo
por la muñeca rompiendo,
aún temen, que el corazón
1485
tiene más brazos que el pecho.
El morrión y rodela
deshace el plomo soberbio
la furia, esmaltando el oro
de su aragonés esfuerzo.
1490
¡Qué valeroso le sigue
el animado don Diego
de Guzmán!, pero también
le retiran, porque al suelo
le ha derribado una bala,
1495
pasándole el muslo diestro.
Gallardo el capitán Mazas,
parece que lo es de hierro
con don Francisco Cortés,
en el nombre, y no con ellos.
1500
Dos alféreces bizarros,
Franciscos, por ser iguales
en el nombre y el esfuerzo,
Espinosa y Alderete,
y el capitán Barrionuevo,
1505
y el alférez Sandoval,
“¡España!” viene diciendo,
y presente Rafael
de Cárcamo ilustres hechos.
¡Oh, duro sangriento Marte!
1510
¡Ay, musas, entristeceos,
porque a don Diego Ramírez
le pasa una bala el pecho!
Notable ha sido la herida,
pero no querrán los cielos
1515
que muera, aunque su valor
viviera en la fama eterno.
Don Pedro de Santibáñez
cayó de un balazo muerto,
que como es la calle angosta,
1520
los asestados pedreros
derriban gente cual suele
las hojas secas el cierzo.
Salen cantidad de picas,
pero hieren a don Diego
1525
de Espinosa, a quien la muerte
previene lloroso entierro.
Y al capitán don Francisco
Manuel, que gallardo y diestro
la cruz de San Juan honraba,
1530
y murió con ella al pecho.
Al alférez del Maestre
de Campo también han muerto,
y don pedro Torreblanca
fue blanco del plomo negro,
1535
con algunos portugueses
que hasta la muralla fueron,
cumpliendo a los enemigos
el malicioso deseo
de cogerlos donde fuese
1540
se valiente atrevimiento
sepultura de sus vidas,
mas no de sus claros hechos.
Con el valor del Maestre
de Campo y de su Sargento
1545
Mayor, don Juan de Bitrián,
a los muros se atrevieron,
donde llegó don Enrique.
Que aunque del brazo derecho
le faltó un dedo, no pudo
1550
volver atrás solo un dedo,
con cuya gente el alférez
Damián de Vega, en San Bento,
pelea como español,
y espera como tudesco.
1555
En fin, los han resistido
hasta retirarlos dentro
de los muros. ¡Gran valor,
pero costoso trofeo,
pues de la gente de España
1560
cincuenta y seis son los muertos,
aunque en vuestros versos vivos;
y los heridos son ciento
y treinta y cinco. ¡Advertid
que de los contrarios fueron
1565
sin número, y que sembraron
el campo holandeses muertos!
Pero no siendo el nombrarlos
honra suya, ni provecho
de España, basta decir
1570
que en alma y cuerpo murieron.
No os entristezcáis, ¡oh, musas!,
veréis la esperanza presto,
que morir con honra es vida
que vive a pesar del tiempo
1575
de Campo herido; ya veo.
Ya retiran al Maestre
que la contenta Herejía
se atreve a la luz del cielo.

Salga la Herejía abriéndose un escotillón, con algunos tiros del teatro, y suba hasta una vara del suelo, diciendo:

Herejía
Décima
Católica Religión,
1580
y tú que la idolatría
dejaste, Brasil, el día
de tu injusta sujeción
a la española nación
en quien estás confiada,
1585
mira de sangre bañada,
y por el campo tendida,
que va dejando la vida
a los filos de mi espada.
Décima
¿Qué pensaba el español,
1590
portugués y castellano?
¿Pensaba asir con la mano
los mismos rayos del sol?
¿Pensaba de algún penol
colgar, en llegando aquí,
1595
a mi coronel y a mí?
Castellano y portugués,
para solo César es
lo de vine, vi y vencí.
Décima
¿No había más de llegar
1600
y dejar libre la plaza?
¿Quién les dio tan breve traza
por la tierra y por el mar?
Mucho tiene que pasar,
si no sabe lo que puedo,
1605
don Fadrique de Toledo.
Mi poder le desengaña,
que habéis de volver a España
sin honra y llenos de miedo.

Brasil
Décima
Hija del mismo dragón
1610
que en sus hombros te sustenta,
mal conoces que me alienta
la verdad y la razón.
Católica religión
profeso, por cuya gloria
1615
espero tener victoria
que imprima con letras de oro,
en jaspe, el triunfo este coro
sacro, en inmortal historia.
Décima
Esto en justa confianza
1620
de la ley del Evangelio,
que el pastor del monte Celio,
que tanto del cielo alcanza,
a mi fe pone esperanza,
que tú no tienes poder
1625
que pueda prevalecer
contra su llave y gobierno,
que las puertas del infierno,
¿cómo le pueden temer?
Décima
Presto verás el castigo
1630
que hace Felipe en ti
y en tus ministros.

Herejía
¿En mí,
que la fe más cierta sigo?

Brasil
¡Mientes!

Herejía
Oye lo que digo.

Brasil
No puedes decir verdad.

Herejía
1635
Luego voy a la ciudad,
y en mi gente revenida,
hoy te quitaré la vida.

Brasil
¡Qué necia temeridad!

Toquen, y todo desaparezca a un tiempo.

Jornada III

Don Fadrique, don Enrique y soldados.

Fadrique
Redondilla
Vuestra vida me tenía
1640
con cuidado.

Enrique
No tuviera
vuestra sangre, si viviera
con menos valor la mía.

Fadrique
Redondilla
A la misma gloria os llama
de los Scévolas romanos,
1645
pues queréis subir sin manos
al alcázar de la Fama,
Redondilla
pero no será razón
que sin ella os ofrezcáis.

Enrique
Vos estas alas nos dais
1650
con tan justa imitación.
Redondilla
¿Qué trabajo ha perdonado
Vuestra Excelencia? ¿A qué puesto
no se ha ofrecido y dispuesto,
y, cual el menos soldado,
Redondilla
1655
qué peligro, qué lugar
no ha ocupado su valor?
¿Qué César supo mejor
regir la tierra y el mar?
Redondilla
¿En qué barca más valiente,
1660
con Amiclas se pasó?
¿Qué Néstor aconsejó
más circunspecto y prudente?
Redondilla
¿Qué Héctor, qué fuerte Aquiles
tuvo mayor corazón?

Fadrique
1665
No dan, Enrique, ocasión
de honor, enemigos viles.
Redondilla
Estos que compuestos vienen
de diferentes naciones,
su interés, sus opiniones,
1670
por honra y gobierno tienen.
Redondilla
Pelean desesperados
con tan extraño valor,
que nos cuesta su rigor,
ya vidas y ya cuidados.
Redondilla
1675
Hallaron tanta riqueza,
que el no lo desamparar
les da en la tierra y la mar
tal porfía y tal firmeza,
Redondilla
en el socorro fiados
1680
que esperan tan animosos,
que no he visto tan famosos
más intrépidos soldados.
Redondilla
Bien ha sido menester
aquel valor inmortal
1685
de Castilla y Portugal,
y de Felipe el poder.

Enrique
Redondilla
¡Qué gallardos, qué valientes
muestran en esta ocasión
los portugueses, que son
1690
dignas de laurel sus frentes!
Redondilla
Don Alonso, honor y gloria
de Noroña y Portugal,
merece nombre inmortal,
merece eterna memoria.
Redondilla
1695
Don Alfonso de Alencastro,
cuya fama y nombre espera
[...]
letras de oro en alabastro,
Redondilla
¿qué no han hecho en la asistencia
1700
de esta guerra noche y día?

Fadrique
Portuguesa fidalguía,
a Marte hará competencia.

Entre don Pedro de Porras.

Pedro [de Porras]
Redondilla
Ya, señor, don Juan Fajardo,
con gente de los navíos
1705
y con los valientes bríos
de español fuerte y gallardo,
Redondilla
la artillería subió,
ayudando con iguales
fuerzas los dos generales.

Fadrique
1710
¿Quién a don Juan ayudó?

Pedro [de Porras]
Redondilla
Don Francisco de Acevedo
y Vallecilla.

Fadrique
Está bien,
para que a esta gente deN
pesadumbre, si no miedo.
Redondilla
1715
Agradézcoos el cuidado,
don Pedro de Porras.

Pedro [de Porras]
Creo
que conocéis mi deseo.

Fadrique
¿Qué aventurero o soldado
Redondilla
muestra en aquesta ocasión
1720
el valor que vos mostráis?

Pedro [de Porras]
Vos honráis y ejemplo dais.

Entre Machado.

Machado
En un lucido escuadrón
Redondilla
ha llegado el tercio ya
del Marqués de Torrecusa.

Fadrique
1725
Ni aquí el trabajo se excusa,
ni el cuidado ocioso está.

Enrique
Redondilla
¡Qué de elogios peregrinos
te ofrece el fin de esta guerra!

Fadrique
¡Ea, desmontad la tierra,
1730
soldados, y abrid caminos!

Don Manuel de Meneses.

Meneses
Redondilla
Nunca descansa, señor,
Vuestra Excelencia.

Fadrique
Descanso
en los mismo que me canso,
e imito vuestro valor.
Redondilla
1735
¿Qué siente Vueseñoría
de lo que haciéndose va?

Meneses
Que bien menester será
para tan fuerte porfía.
Redondilla
Aquel sitio de Las Palmas
1740
a la banda del Poniente,
es bien que ocuparse intente.

Machado
De hierro tienen las palmas
Redondilla
estos hombres, ¡vive Dios!

Fadrique
Vayan luego mil soldados,
1745
que unos de otros envidiados,
porque han de ser de los dos,
Redondilla
mayor valor mostrarán.
Vaya don Juan de Orellana
con ellos.

Meneses
La castellana
1750
nación ha honrado don Juan.

Fadrique
Redondilla
Yo temo que los navíos
holandeses se han de ir,
aunque quieren persuadir
que tienen fuerzas y bríos;
Redondilla
1755
haga Fajardo de forma
que los eche a pique.

Meneses
Ha sido
gran cuidado el que ha tenido.

Enrique
Trincheas y plataformas
Redondilla
se le han cortado notable.

Fadrique
1760
Juegue nuestra artillería
de hoy más, de noche y de día,
porque en su lengua les hable.
Redondilla
Vayan postas hacia el foso.

Machado
¿A mí me miras?

Fadrique
A ti.

Machado
1765
No me mandes ir a mí
a puesto tan peligroso,
Redondilla
y donde de noche muera
sin que me vean morir,
porque el premio de servir
1770
es el honor que se espera;
Redondilla
otro ese lugar ocupe,
que no me quiero acercar,
y más de noche, a lugar
que tantas balas escupe.
Redondilla
1775
Cuentan que jugando estaba
un señor con su mujer,
más fea que Lucifer
y más fea que la Cava,
Redondilla
y que entrando un cortesano,
1780
“¿Qué juegan?” les preguntó,
y el marido respondió:
“Besos, señor, mano a mano.”
Romance (tirada)
Viendo, pues, aquel retrato
tan feo, les replicó:
1785
“¿Besos juegan? Voyme yo
porque no me den barato.”
Redondilla
Así yo, que viendo estoy
que juega balas el muro,
porque no me dé a lo oscuro
1790
tan mal barato, me voy.

Fadrique
Redondilla
Nunca tienen más valor
los que profesan donaire.

[Vase.]

Pedro [de Porras]
Todo ese valor es aire.

Fadrique
Mostró cobarde temor.
Redondilla
1795
No cese la artillería,
acerquemos las trincheras.

Enrique
¡Quiera Dios que presto veas
de nuestra victoria el día!

Religión
Redondilla
La fama de César calla
1800
con don Fadrique.

Brasil
Es mayor.

Religión
¡Con qué notable valor
se acercan a la muralla!

Brasil
Redondilla
Ya la van desmantelando,
si bien a su ardiente ofensa
1805
nunca les falta defensa.

Religión
Pienso que van desmayando.

Brasil
Redondilla
Las piezas por todas partes
juegan de noche y de día,
rompiendo la artillería
1810
de los fuertes baluartes
Redondilla
que a la parte de la tierra
miran.

Religión
No puedo negar
la defensa del lugar
y estratagemas de guerra.

Brasil
Redondilla
1815
¡Ingenio y valor extraño!
Son cuerpos solos sin almas.

Religión
Desde el cuartel de Las Palmas
reciben notable daño,
Redondilla
que con seis medios cañones
1820
rompen, derriban, deshacen
cuanto encuentran.

Brasil
Puesto que hacen
tantas fortificaciones,
Redondilla
al fin al valor de España
se han de rendir, que ya el miedo
1825
del generoso Toledo
los previene y desengaña.
Redondilla
No descansa del trabajo
un punto de ningún modo,
acudiendo siempre a todo
1830
como el soldado más bajo.
Redondilla
Una bala le llevó,
frecuentando las trincheras,
el sombrero, porque veas
a qué peligro llegó.
Redondilla
1835
Sin esta, muchas han dado
en su mismo alojamiento.

Salen don Pedro y Machado.

Pedro [de Porras]
Como su amigo lo siento.

Machado
Pues, ¡por vida de Machado,
Redondilla
que hoy ha de ver Su Excelencia
1840
si fue miedo el no llegar!

Brasil
Desde aquí puedes mirar,
que es la más alta eminencia,
Redondilla
Religión, la batería.

Religión
Ven, y rogarele al cielo
1845
que libre su fértil suelo
de esta infame apostasía.

Machado
Redondilla
¿Es decirme cosa de aire
un General, gran señor?
¿Nunca tienen más valor
1850
los que profesan donaire?
Redondilla
¡Por el agua de la mar,
que he dado más cuchilladas
antes que sus dos armadas
intentasen navegar,
Redondilla
1855
que hay en Portugal pebetes,
que hay en Castilla poetas,
que hay en su corte estafetas
y que hay en Roma bonetes!
Redondilla
¿Yo sin valor?

Leonardo en el muro con una banderilla de color.

Leonardo
Castellanos
1860
y portugueses, oíd.

Pedro [de Porras]
Esto que dice advertid,
una bandera en las manos,
Redondilla
Machado, aquel holandés.
[...]

Machado
1865
Conmigo hablaba, que soy
castellano y portugués,
Redondilla
pero es terrible osadía
estarse en el muro firme.

Leonardo
Para burlarme y reírme
1870
de vuestra vil batería
Redondilla
pongo esta bandera aquí.

Machado
Engañado el necio está;
venir a ponerla acá
era el peligro, y no allí.
Redondilla
1875
Ocasión se me ha ofrecido
de llegar al muro yo,
si alguien de mí pensó
que temor cobarde ha sido.

Pedro [de Porras]
Redondilla
¿Dónde vais? ¿Estáis en vos?

Machado
1880
Voy por aquella bandera,
que solo a Machado espera
esta empresa, ¡vive Dios!

Pedro [de Porras]
Redondilla
Mirad que os han de matar,
y que trepar no podéis
1885
al muro.

Machado
¿Vos no sabéis
que el valor sabe volar,
Redondilla
que de volar a valor
hay una letra no más?

Pedro [de Porras]
¿De quién se contó jamás
1890
atrevimiento mayor?

Al subir al muro, disparan dentro.

Machado
Redondilla
¡Vive Dios, que he de quitalla
aunque estuviera en la esfera
del sol, y su cielo fuera
la cerca de esta muralla!
Redondilla
1895
¡Victoria, victoria!

Pedro [de Porras]
Advierte
que por ti tocan al arma.

Machado
Si todo el mundo se arma,
no temo herida ni muerte.

Salen don Fadrique y don Enrique.

Fadrique
Redondilla
¿Qué es esto?

Enrique
Un soldado es
1900
que por el muro trepó,
que lo desigual le dio
en qué pusiese los pies.

Pedro [de Porras]
Redondilla
Advierta Vuestra Excelencia
en tan venturosa hazaña.

Machado con la bandera.

Machado
1905
Da los pies, valor de España,
Toledo por justa herencia,
Redondilla
a quien ofrece a tu gloria
esta bandera enemiga,
la primera que te obliga
1910
a pensar en la victoria.
Redondilla
Recibe mi atrevimiento,
¡Oh, Príncipe generoso!,
por ser agüero dichoso
de su breve rendimiento,
Redondilla
1915
y no digas por desaire
a lo que llaman humor:
“Nunca tienen más valor
los que profesan donaire”,
Redondilla
que con el valor que ves,
1920
si allí entonces estuviera,
como traigo la bandera
trajera al mismo holandés.

Pedro [de Porras]
Redondilla
Admirado estoy de ver
la honra y valor que tienes;
1925
con las mismas armas vienes
que de hoy más puedes tener.
Redondilla
Si tiene bandera alguna
en su quinta esfera Marte,
no está su sagrada parte
1930
segura de tu fortuna,
Redondilla
que quien entre tantas balas
tan libre llegó y subió,
o fue Mercurio o llevó
el claro escudo de Palas.
Romance (tirada)
1935
Esta cadena te doy,
y ocho escudos de ventaja.

Machado
¡Plega a los cielos que veas,
pues en las galeras andas,
las de Biserta a tus pies,
1940
y cuantas surquen las playas
de Argel, y por la canal
de Constantinopla pasan!
En los bancos de las tuyas,
corsarios al remo traigas
1945
de los que más atrevidos
corren las costas de Italia.
Tiemble de tu nombre el Turco
en la torre de su alcázar;
hagan tendal a tu popa
1950
los brocados de su cama.
Pueblen sus banderas verdes
tus giraldetes y bandas,
y la lámpara de Meca,
que dicen que arde con ámbar,
1955
de humilde fanal te sirva;
las demás de oro y de plata,
de vajilla de tu mesa,
aunque era mejor mohatra
el venderlas con el premio,
1960
que ciento por ciento gana.

Fadrique
Esta bandera enemiga,
aunque de poca importancia,
es, finalmente, bandera
y de los muros quitada.
1965
¡Buen principio! Alegre estoy.

Enrique
Señor, advierte que bajan
del muro algunos soldados,
las cuerdas haciendo escalas.
Hacia nosotros caminan.
Descuélguese del muro por una cuerda Arnaldo, holandés.
1970
¡Ánimo, que ya desmayan!
Señales son de rendirse.

Arnaldo
Gran Toledo, honor de España,
prosigue en la batería,
que ya las naciones varias
1975
que esta fuerte plaza ocupan,
de las islas, de Alemania,
de Francia y de Inglaterra,
llegan a tomar las armas
sobre rendirse a los tuyos
1980
o defenderte la plaza,
que como ven el valor
con que a la margen del agua
del foso arrimas trincheras
sin que ya de sus murallas
1985
la ofensa y defensa temas,
rendirse a partido tratan;
pero los que no le admiten,
nuevos caballeros trazan,
cortan calles, terraplenan
1990
traveses, adonde tratan
retirarse cuando llegue
la fortuna a tal desgracia.
Procede tanta porfía
de ser la riqueza tanta,
1995
que quieren perder las vidas
antes que a España entregarlas.

Fadrique
El aviso os agradezco.

Enrique
Bravamente fue la causa
don Juan Fajardo en el mar
2000
de derribar su arrogancia.

Fadrique
Desde aquella plataforma
le han temblado sus murallas,
debajo de ellas tenemos
las trincheras arrimadas,
2005
si no se rinden el día
que nuestra Iglesia consagra
a San Felipe y Santiago,
¡don Santiago, y cierra España!

Entre Leonardo, el Coronel, Alberto, el hijo del muerto, y Bernardo, portugués.

Coronel [electo]
Décima
Ya no es tiempo de consejos,
2010
sino de rendirse ya;
tan cerca el peligro está,
cuanto el socorro está lejos.
Como en dos claros espejos
del tiempo y de la razón
2015
se ve nuestra perdición,
si no remediamos la plaza,
con el cabello amenaza
la furtiva ocasión.
Décima
No se ve en la mar farol
2020
de nave en socorro nuestro;
Fadrique es valiente y diestro
y tiene honor de español;
no volverá donde el sol
se pone agora, sin gloria
2025
de más eterna memoria.
Por España se declara
el cielo; pues si él la ampara,
él le dará la victoria.

Leonardo
Décima
El ánimo belicoso
2030
del joven Felipe es tal,
que desde el pecho real,
de su valor poderoso,
un espíritu animoso
pone en su gente, de suerte,
2035
como le miran tan fuerte
para emprender toda hazaña,
que no volverán a España
sin la victoria o la muerte.
Décima
Es aqueste don Fadrique
2040
hijo de aquel gran don Pedro,
que no hay laurel, palma o cedro
que la guerra no le aplique;
las naves echan a pique,
por la tierra, el muro tiene
2045
sin la fuerza que conviene.
Agora tenéis lugar,
que es de discretos tomar
la fortuna como viene.

Alberto
Décima
Señores, del padre mío
2050
justa venganza tomé;
de los muertos, al mar fue
de sangre corriendo un río.
No rendirse es desvarío.
Por más que se contradiga,
2055
que el que más razones diga
aún no debe de saber
el peligro que es tener
a España por enemiga.
Décima
Mozo soy; no es por vivir,
2060
que donde un indio cruel
dio la muerte al Coronel,
mi padre, sabré morir.
Esto solo es por decir
la verdad de lo que siento,
2065
porque en este rendimiento
no sé qué honor os engaña,
pues rendirse un hombre a España
es darse merecimiento.

Bernardo
Décima
¡Cómo habláis los que tenéis
2070
tan segura la piedad,
sin mirar con la crueldad
que contra mí procedéis!
Si os rendís, ¿cómo no veis
que no he de alcanzar perdón
2075
de haber sido la ocasión?
¿Cómo este pago me dais?
¿Cómo en Oriente os quitáis
esperanza y posesión?
Décima
¿A cuál parte llegaréis
2080
que, viendo el premio que alcanza,
os rindan en confianza
los puestos que pretendéis?
Si la plaza defendéis,
el socorro vendrá presto,
2085
o el calor, a España opuesto,
con alguna enfermedad,
libertando a la ciudad,
los echará de su puesto.
Décima
No me dejéis en sus manos;
2090
y tú, que a Guiomar las diste,
mira qué llorosa y triste
la entregas a castellanos;
mas son pensamientos vanos
el persuadir tu rigor;
2095
ni tienes amor ni honor
dándola a gente enemiga,
que a quien el honor no obliga,
menos obliga el amor.

Coronel [electo]
Décima
Bernardo, si tú vendiste
2100
por tu temor esta plaza,
de tu interés fue la traza,
y para entralla nos diste;
conténtate que tuviste
tal venganza en tantos muertos,
2105
ya de sepultura inciertos,
que más queremos las vidas
que riquezas adquiridas
con sangre en ajenos puertos.

Leonardo
Décima
¡A mí me tratas de honor!
2110
¿Quién me lo puede quitar?
¿Piensas tú que de Guiomar
hará cuenta el vencedor?
Vaya luego un atambor
al muro, y esto refiera
2115
con una blanca bandera
un soldado.

Bernardo
¡Qué crueldad!

Leonardo
¿Parécete más piedad
que toda esta gente muera?

Alberto
Décima
Escribe las condiciones
2120
del partido.

Coronel [electo]
Si tú vas,
las que quisieres dirás
con justas satisfacciones
de nuestro honor y opiniones.

Bernardo
2125
¡Qué temeraria sentencia!

Leonardo
Aquí es bien que la paciencia
al suceso se anticipe,
que a banderas de Felipe,
¿quién ha de hacer resistencia?

Doña Guiomar con sombrero y espada.

Guiomar
Redondilla
2130
Donde el católico alarde
muestra su invicto poder,
vengo, rendida mujer,
huyendo un hombre cobarde.
Redondilla
¡Bárbaro, en fin, holandés,
2135
a quien no mueve mi ruego!
Erré en matar a don Diego,
noble, en fin, y portugués.
Redondilla
Que se rindan aconseja
a don Fadrique, el villano
2140
Leonardo, y en el tirano
poder de España me deja.
Redondilla
Mal casamiento intenté,
pero en su ley y la mía,
¿qué fe no verdad tendría
2145
donde no hay fuerza ni fe?
Redondilla
Voy donde quiere mi suerte
a ser mi propia homicida,
que en poco estima la vida
quien viene a buscar la muerte.

Entre Machado con unos dados.

Machado
Redondilla
2150
¡Tanto diablo, tanto azar!
¿Este es dado o es quitado?
¿Machado yo? Machacado,
¡vive Cristo!, había de estar.
Redondilla
¿De qué huesos de algún pu-
2155
os hicisteis, ¡vive Cri-
que quien de esta suerte pi-
había de ser un bu-?
Redondilla
La cadena que me dio
don Fadrique me ha quitado
2160
un hueso de un ahorcado
para que lo quede yo.
Redondilla
¿Quién fue el bellaco primero
que inventó siete y llevar,
y por qué se ha de llamar
2165
dado el que quita el dinero?
Redondilla
Pero pues al otro da
lo que me ha quitado el dado,
para mí será quitado,
y para él dado será.
Redondilla
2170
¡Buen encuentro! Ya que vi
tantos azares, no os vais;
si de vos segura estáis,
también lo estaréis de mí.
Redondilla
Dicen que un hombre enojado,
2175
en poniéndole delante
un espejo, que semblante
muda, mirándose airado.
Redondilla
Así, la cólera dejo
luego, señora, que os vi,
2180
que habéis sido para mí
claro y cristalino espejo.
Redondilla
Pensé desde estas orillas
echarme a más no poder,
pero en viendo una mujer,
2185
mil diablos me hacen cosquillas.
Redondilla
¿Dónde vais?

Guiomar
Salí a mirar
escaramuzar un hombre,
si ya merece este nombre,
no pude volver a entrar,
Redondilla
2190
y al monte quisiera huir,
mas indios y negros temo.

Machado
Yo escaramuzo en extremo
si de mí os queréis servir,
Redondilla
que con la que veis al lado
2195
eché de solo un revés,
la cabeza de un inglés
desde el campo en un tejado,
Redondilla
y creyendo que era bala
por la gente que pasó,
2200
toda en la tierra cayó.

Guiomar
¡Bravo revés!

Machado
No le iguala
Redondilla
el amigo más fingido,
que de este revés es cierto
que, más que de tajo, han muerto
2205
los que no los han temido.

Guiomar
Redondilla
Vos tenéis grande valor
y quiero de vos fiarme.

Machado
¿Hay algún oro que darme?

Guiomar
Luego ¿no tratáis de amor?

Machado
Redondilla
2210
He perdido, y yo he pensado
siempre que el hombre, el que juega,
la más linda mujer niega
si pierde y anda picado,
Redondilla
que aunque no se quita amor,
2215
mientras lo picado dura,
perdóneme la hermosura,
que tiene fuerza mayor.

Guiomar
Redondilla
Vos sois muy bien entendido.

Machado
Muy vuestro a lo menos soy,
2220
pero si picado estoy,
de ser vuestro me despido
Redondilla
y de cuantas hay hermosas;
y si os tengo que guardar,
habéismelo de pagar,
2225
que el tiempo vende las cosas.

Guiomar
Redondilla
Yo tengo muchos escudos
que os dar porque me guardéis.

Machado
Si vos escudos tenéis,
¿qué más defensa que escudos?
Redondilla
2230
Apartaos un poco allí,
que viene el bravo Toledo.

Guiomar
Tengo miedo.

Machado
Estad sin miedo,
que está todo el mundo en mí.

Guiomar
Redondilla
¿Cómo os llamáis?

Machado
Machado;
2235
y si es que lleva la silla
todo caballo en Castilla,
de portugués tengo un lado,
Redondilla
los tres castellanos son.

Don Fadrique, don Manuel de Meneses, don Enrique y todos.

Fadrique
No cese la batería,
2240
que se va acercando el día
de mi determinación.
Redondilla
¡Por vida del Rey de España,
que no ha de quedar inglés,
alemán, belga, holandés,
2245
que no degüelle en campaña!

Machado
Redondilla
Eso sí, ¡cuerpo a tal!
Y jure Vuestra Excelencia
sobre mi propia conciencia,
que su palabra real
Redondilla
2250
yo solo basto a cumplilla.

Fadrique
¿Fiaisme vos?

Machado
Sí, ¡por Dios!
Porque fiándoos a vos
me abona el Rey de Castilla.

Una caja toque en la muralla, y un soldado holandés con una bandera blanca.

Meneses
Romance (tirada)
Caja tocan en el muro.

Enrique
2255
En él un soldado veo
con una bandera blanca.

Fadrique
No disparéis, deteneos.

Soldado
Oye, General de España,
oye, español.

Machado
Habla recio,
2260
como en las comedias dicen
los que escuchan desde lejos.

Soldado
Da licencia que te hablen.

Fadrique
Ya la doy si venís luego.

Machado
Embajador vizcaíno,
2265
fue poco, y díjolo presto.

Fadrique
No disparen los cuarteles
mientras que me hablaren estos.

Enrique
¡Hola! Pase la palabra.

Meneses
No disparéis, artilleros.

Dentro digan:

Uno
2270
Que no dispare ninguno
de eminencia ni de puesto.

Otro
Que nadie dispare mandan.

Voz a lo lejos.

Otro
Pues yo con esta lo dejo.

Dispara. Entre Leonardo.

Leonardo
De parte del coronel
2275
monsieur Armelingues vengo.
¡Oh, general español!
¡Oh, generoso Toledo!
De esta plaza que tenía,
de este mar y de este puesto,
2280
por las islas a ofrecerte
salud, paz y rendimiento,
con aquestas condiciones,
que ha firmado su Consejo
en este papel.

Fadrique
Mostrad.

Le rasga.

Leonardo
2285
¿Por qué le rasgas?

Fadrique
No pienso
admitir yo condiciones
de paz no de otros conciertos
en hacienda de mi Rey,
porque tanto atrevimiento
2290
me ha enviado a castigar,
que no para usar con ellos
la piedad que no merecen.
Mas porque conozco el pecho
de aquel divino Monarca,
2295
que cuanto es jüez severo
sabrá ser padre piadoso
reconociendo su imperio,
desde aquí le quiero hablar,
y porque en mi tienda tengo
2300
su retrato, mientras le hablo
por la rodilla en el suelo.
Descúbrese el retrato de Su Majestad Felipe IV, que Dios guarde, amén.
Magno Felipe, esta gente
pide perdón de sus yerros.
¿Quiere Vuestra Majestad
2305
que esta vez los perdonemos?
Parece que dijo sí.
Ciérrese.
Pues el perdón les concedo,
dejando cuanto han hurtado
y solamente saliendo
2310
con los vestidos que tienen,
tres meses de bastimento
y embarcación a sus tierras,
sin que lleven solo un verso,
pólvora ni munición.
2315
Esto en su nombre os concedo,
y si queréis otra cosa,
holandeses, defendeos,
que solamente tres horas
daros de término puedo,
2320
porque mañana han de estar
en vuestras murallas puestos
los estandartes de España.

Leonardo
Las condiciones acepto.

Meneses
¡Qué triste se fue, por Dios!
2325
Pero no puede ser menos,
que me cuestan mucha sangre
los portugueses que han muerto.
Don Alfonso de Alencastro
y Martín Alfonso fueron
2330
gran pérdida a Portugal.

Fadrique
Señor don Manuel, yo veo
que murieron bien vengados.
Vueseñoría esté cierto,
si desea la venganza,
2335
que han muerto por un ciento.
Ellos estaban detrás
del muro, en campo los nuestros;
cuando han salido, bien sabe
de la manera que han vuelto.

Enrique
2340
Las puertas abren, señor,
asegurando primero
que no hay mina o traición.
Victorioso estarás dentro.

Machado
Ellos salen sin espadas.
2345
¡Vive Cristo, que me huelgo!
Pero en pasando judíos,
que, en fin, los traidores fueron,
advierte que los conozco.

Fadrique
Luego mandaré prenderlos,
2350
que tengo de castigarlos.

Machado
Si te he servido, te ruego
que cierta mujer perdones.

Fadrique
¿Dónde está?

Machado
Cerca la tengo;
llega a sus pies.

Guiomar
Aquí estoy.

Fadrique
2355
Alzad, señora, del suelo,
y agradeced a Machado
el perdón.

Guiomar
Yo lo agradezco.

Machado
¿Qué escudos tenéis ahí?

Guiomar
Mil en doblones.

Machado
¡San Pedro!
2360
Yo soy Marqués del Brasil
por librarte del brasero.
Pero los rendidos salen,
luego en el oro hablaremos.

Aquí el Coronel y Alberto y Leonardo, y todos los holandeses de dentro y fuera de casa, sin espuelas, cruzados de brazos, y Bernardo.

Coronel [electo]
A tus pies, señor, estoy.

Fadrique
2365
Coronel, a muy buen tiempo
os rendisteis.

Machado
¡Vive Cristo
que es este pícaro hebreo
el que te vendió!

Bernardo
Señor,
infórmate bien.

Fadrique
No puedo
2370
dejaros de castigar,
pero decidme si puedo
entrar seguro.

Leonardo
Bien puedes
donde en oro y plata pienso,
sin otras mercaderías,
2375
que hay tres millones y medio.

Fadrique
Advertid que cumpláis bien
lo prometido, creyendo
que no le importará a mi Rey
que os reveléis, porque es cierto
2380
que tenéis más enemigos,
será gloria de su pecho;
los unos que castigar
para mayor escarmiento,
para perdonar los otros.

Coronel [electo]
2385
Pierde ese injusto recelo.

Fadrique
¿Qué es aquello?

Enrique
Que el Brasil
Tocan.
y la religión te han hecho
salva.

El Brasil y la Religión

Brasil
Con este laurel,
¡oh, generoso Toledo!,
2390
corona tus dignas sienes
por tantos gloriosos hechos
de El Brasil restituido,
principio de los deseos
de serviros, aunque fin
2395
de tan heroico suceso.

Poniéndole el laurel, toquen cajas y chirimías, y se entren.

Colofón

Loado sea el Santísimo Sacramento del altar y la pura Concepción de María Virgen, nuestra Señora, sin pecado original.
En Madrid, a 23 de octubre de 1625.


Licencia

Esta gloria de las armas de España en la restuitución del Brasil, que es asunto de esta comedia, la ha escrito Lope de Vega Carpio, muy ajustado y conforme a la mejor relación que de este suceso tenemos, calificada de un testigo instrumental que se halló en esta guerra y trajo de ella honrosas señas en sus heridas. En la comedia se habla de él y de otros muchos caballeros con la honra y alabanza que se les debe y acostumbra Lope de Vega en sus escritos, que la hidalguía de su pluma no solo no defrauda la gloria de los que en armas y letras la consiguen, pero tiene en universal empeño los que la profesan, haciendo continuamente honrosa y noble memoria de propios y extranjeros en toda ocasión de alabanzas. Las que aquí se dan a las personas introducidas son de cuanto de vidas ejemplares a la juventud de Madrid, que ha de ver representar acciones de los que conocieron y tratan en la paz, lucidas en el valor militar sirviendo su Rey en defensa de su religión. Por todo, se puede representar.
Pedro de Vargas Machuca.
Madrid, 29 de octubre de 1625.

Detrás del texto de la licencia, figura una nota del copiante.

“Nota del copiante. Se advierte que en algunas testaciones y enmiendas de otra mano que del autor, hay empeño en llamar D. Fernando al que el autor llama D. Enrique. Acaso será porque el dicho se equivocó en el nombre, o porque el testador tenía interés por otro sujeto o por la familia de otro que asistió a dicha jornada, y cuyo elogio omitió Lope.”