Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

LOS BENAVIDES




Texto utilizado para esta edición digital:
Lope de Vega, Los Benavides, Obras completas de Lope de Vega. Colección Biblioteca Castro, Madrid, Turner, 1993, pp. 803-911.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Elenco

PAYO DE VIVAR
MENDO DE BENAVIDES
LAÍN TÉLLEZ
FERNÁN JIMÉNEZ
ÍÑIGO ARISTA
DOÑA SOL
DOÑA CLARA
ALIFE, moro
MUZARTE, moro
SANCHO DE BENAVIDES
RAMIRO, escudero
EL NIÑO REY DON ALFONSO
EL CONDE
UN ALABARDERO
DOÑA ELENA
ELICIO, villano
LEONIDO, villano
ALBARÍN, moro
VALENCIO, segador
TOLINO, segador
LICENIO, segador
GARCI RAMÍREZ
DON ESTEBAN DE LARA
ROSARFE, moro
GRIDONIO, segador
[ESCUDERO]

Jornada I

Dicen de dentro Payo de Vivar y Mendo de Benavides

Payo
Quintilla
Yo le tengo de llevar.

Mendo
Nacen mil inconvenientes
de pretenderle ausentar.

Payo
¡Suelta al Rey, villano!

Mendo
¡Mientes!

Payo
5
¡Toma!

Mendo
¿A mí?

Payo
¡Aquí de Vivar!

Salen Payo de Vivar, Mendo de Benavides, metiendo mano a la espada; Laín Téllez, Fernán Jiménez, Íñigo Arista, poniéndolos en paz.

Laín
Quintilla
Deténganse, caballeros.

Mendo
¡A mis canas, vil cobarde!

Payo
¡A tus canas y a tus fieros!

Mendo
Dejadme, nadie le guarde;
10
pruebe mil blancos aceros.

Payo
Quintilla
Los aceros y las canas,
y aun las esperanzas vanas,
en blanco se quedarán.

Mendo
Todos de tu parte están
15
por tus hermosas hermanas.

Payo
Quintilla
¿Esto sufro?

Fernán
¿Qué le quieres?

Payo
Matarle.
pÍñigo Déjame estar,
que en riñas y pareceres
tienen licencia de hablar
20
los viejos de las mujeres.

Payo
Redondilla
¿Por mis hermanas, a mí?

Mendo
Pues el defenderte a ti,
que me has quitado el honor,
¿en qué consiste, traidor?

Payo
25
En ser quien soy y quien fui.

Mendo
Quintilla
¡Yo soy mejor que tú, infame!

Payo
¡Tú mientes!

Mendo
¿Que no queréis
que aquella sangre derrame?
¿Cosa que a hablar me forcéis,
30
cosa que a todos los llame?
Quintilla
A un mozo dejáis la mano
para afrentar a un anciano,
y a un viejo, el justo furor
con que va a cobrar su honor,
35
¿queréis detener en vano?
Quintilla
No tengo pariente aquí,
y todos los que aquí estáis,
a entender me dais así,
que con el Rey os alzáis,
40
pues os alzáis contra mí.
Quintilla
Payo de Vivar pretende
llevarse al Rey, de seis años,
a donde matarle entiende,
si no es que a moros extraños,
45
como a otro Josef, le vende.
Quintilla
Yo, que llevarle defiendo,
imito a Jacob, que entiendo
que como a padre adorastes
de la fe que le jurastes,
50
la lealtad que os encomiendo.
Quintilla
Que este, con traer después
al reino el blanco vestido
con sangre de alguna res,
será por rey elegido
55
y pondrá en todos los pies.
Quintilla
Yo, pues, por querer también
deciros, como Rubén,
que dejéis a Josef vivo,
estas afrentas recibo
60
y que un bofetón me den.
Quintilla
Cómplices sois, esto es cierto.
En la traición sois hermanos,
mas mirad que, aun siendo incierto,
os dirán los castellanos
65
que habéis al Rey niño muerto.
Quintilla
Que lo que es el bofetón
no es afrenta en ocasión
que tanto mi honor declara,
sino que escribió en mi cara
70
mi lealtad y su traición.
Quintilla
Los dedos que en ella pones
dicen, si al honor los mides,
en estos cinco renglones,
que Mendo de Benavides
75
libró al Rey de dos traiciones.
Quintilla
Y como para saber
el dueño cuál es su esclavo
le suele hierros poner,
los que de imprimir acabo,
80
del Rey me fuerzan a ser.
Quintilla
Pero advertid que el que escribe
guarda el papel y escritura
de que el tiempo la derribe,
y que la pluma no dura,
85
pues hasta cortarla vive.
Quintilla
Mi cara será el papel,
y así vivirá la suma
de afrentas que has puesto en él;
mas ¡ay de la infame pluma
90
que espera el corte cruel!

Vase Mendo de Benavides.

Payo
Quintilla
¿Así le dejáis partir,
de mi presencia ofendida?

Laín
Sí, que es menor mal morir,
que la afrenta recibida
95
vive, dejando vivir.

Fernán
Quintilla
A mí no me han parecido
las razones tan ligeras
como las habéis sentido,
que siempre para las veras,
100
sin pasión, guardo el oído.
Quintilla
No disputo de la afrenta,
que no tiene hijos Mendo
que la tomen a su cuenta,
aunque de su hija entiendo
105
que, como es razón, la sienta.
Quintilla
Pero si al rey Payo lleva,
y allá en su tierra muriese,
aunque haga lo que deba,
porque, en fin, aunque le pese,
110
la muerte todo lo prueba,
Quintilla
¿qué dirán los castellanos,
y aun nuestro reino leonés,
sus propios deudos y hermanos,
sino que por tu interés
115
le dieron muerte tus manos?
Quintilla
Ahora bien, miradlo bien;
aquí se podrá también
criar Alfonso seguro,
que antes de ver este muro,
120
verá los tuyos Hazén.
Quintilla
No quieras dar ocasión
a León, que el reino espera
notable satisfacción
de saber que su leonera
125
cría este nuevo león.
Quintilla
Y sin esto hacerlo debes,
porque después que le lleves,
Mendo, con esta mancilla,
querrá pasar a Castilla
130
y nos retará de aleves.

Íñigo
Quintilla
Payo de Vivar, no hay cosa
más fácil al mozo o viejo
que el consejo.

Payo
Es ley forzosa.

Íñigo
Ni otra más dificultosa
135
que saber tomar consejo.
Quintilla
Por lo propuesto he caído
en que, si al niño te llevas,
no solo culpado has sido
cuando hagas lo que debas
140
a hidalgo tan bien nacido,
Quintilla
sino que por nuestra cuenta
corre también esta afrenta.
Mira lo que importa más.

Laín
En el golfo donde estás
145
corre la lealtad tormento.
Quintilla
De mi acuerdo el niño deja,
o dentro en León le cría,
como Fernán te aconseja,
porque a veces la hidalguía
150
con el interés forcejea.
Quintilla
Pues no estás de hacienda falto
y tal sangre te dio el cielo,
no quieras estar tan alto,
que no mirarás al suelo
155
sin notable sobresalto.

Payo
Quintilla
Caballeros, yo pensaba
que al reino gran bien hacía
en que a su rey le guardaba,
y que el viejo Mendo hablaba
160
con la envidia que tenía.
Quintilla
Ya que de vuestra intención
estoy más desengañado,
digo que en esta ocasión
estará más bien guardado
165
en León otro león.
Quintilla
Y con vuestro parecer,
quiero a Galicia enviar
por el conde y su mujer,
que estos le sabrán criar
170
y está bien en su poder,
Quintilla
que Melén González es
un espejo de valor,
de aquel godo montañés
y la gran doña Mayor
175
tiene la envidia a sus pies.
Quintilla
En tanto le juraremos,
o, si más justo os parece,
los Condes aguardaremos.

Fernán
Payo de Vivar merece
180
que mil abrazos le demos;
Quintilla
vamos, hidalgos, a dar
traza en estas amistades.

Laín
Mal se podrán acabar
si a Mendo no persuades
185
que pase volando el mar.

Fernán
Quintilla
Es muy terco.

Laín
Es muy honrado.

Fernán
¿No es un hombre?

Laín
Está agraviado.

Payo
Ea, parientes, dejalde,
que yo soy ahora alcalde,
190
y él es un hombre afrentado.

Vanse y salen, como en aldea, doña Clara, hija de Mendo, y una villana llamada Sol.

Clara
Redondilla
Deja ese vil pensamiento,
Sol amiga, y no te asombre
oír palabras de una hombre
de quien hace burla el viento,
Redondilla
195
que aún es ahora temprano
para quererte casar.

Sol
¿Cómo me podéis librar,
si ya le he dado las manos?

Clara
Redondilla
Como esas manos dan ellos,
200
y como esos lazos rompen.

Sol
Eso es cuando interrompen
su estilo y se burlan de ellos;
Redondilla
aquí no hay cosa en contrario
de esta sencilla amistad,
205
que en una simple verdad
no hay crédito necesario.
Redondilla
Vos sois mi alma, y me habéis
criado, y os he servido,
y por esto he merecido
210
que descansar me mandéis.
Redondilla
Yo os he tenido por madre,
ni otro padre conocí
después que estos cielos vi,
sino a Mendo, vuestro padre;
Redondilla
215
según esto, a nadie debo
pedir merced, sino a vos.

Clara
Juntarémonos las dos,
que yo sola no me atrevo;
Redondilla
mi padre estará en la corte,
220
por muerte del rey Bermudo,
algún tiempo, que no dudo
que allá su persona importe.
Redondilla
Que aunque estaba retirado
en Benavides, su aldea,
225
pareciera cosa fea,
indigna de hidalgo honrado,
Redondilla
faltar en esta ocasión,
que como tan niño queda
Alfonso, no habrá quien pueda
230
tener la furia a León.
Redondilla
Lo que puedo hacer por ti
es escribir una carta,
y que con ella se parta
Sancho, si él lo quiere así.

Sol
Redondilla
235
¿Cómo si él lo quiere? Está
perdido el seso por ver
cuándo llamarme mujer
a boca llena podrá;
Redondilla
entra a escribir, y direle
240
que se ponga de camino.

Clara
Pues aperciba el pollino,
y las alforjas que suele,
Redondilla
que a escribir voy, pues te agrada.

Sol
¿Pollino, para tres leguas?

Clara
245
Si no, alguna de esas yeguas
puede ensillar.

Sol
Mas no, nada
Redondilla
a pie le vendrá muy ancho.
Vase Clara.
Esto es hecho, ¡qué placer!
¡Por Dios, no habrá más que ver
250
que verme mujer de Sancho!

Entra Sancho, rústico, con abarcas.

Sancho
Redondilla
En mentando al ruin de Roma...
querrás tú ahora decir,
que aunque no piensa venir,
luego en nombrándole asoma.
Redondilla
255
¡Sol mía, yo juro al sol,
que a los dos juro al igual,
que si él es celestial,
eres tú el sol español!
Redondilla
Que allá dónde ahora estaba,
260
y unas encinas rompía,
el corazón me decía
que tu boca me nombraba.
Redondilla
Corrí, y en esta ocasión
mi nombre en tus labios hallo,
265
sirviéndome de caballo
mi propia imaginación.
Redondilla
En la soledad que moro,
donde apenas pasa un hombre,
miro el sol porque es tu nombre,
270
y como un indio le adoro.
Redondilla
Y por tus ojos, Sol mía,
juré –perdona, es costumbre–
que no me da tanta lumbre
aunque llegue al mediodía.
Redondilla
275
Que de esos ojos serenos
y de sus rayos sabrás
que, si él me alumbra no más,
tú me abrasas por lo menos.
Redondilla
Mas dejando estas razones,
280
¿el señor viejo ha venido?

Sol
No, porque anda dividido
León entre mil leones.
Redondilla
En este punto he hablado
a doña Clara.

Sancho
¿A qué efeto?

Sol
285
Al de casarnos.

Sancho
Conceto
de mi pensamiento hurtado:
Redondilla
Sol mí, ¿qué respondió?

Sol
Como ella machorra ha sido
y casarse no ha querido,
290
¡pardiez, Sancho!, dijo no.
Redondilla
Que estas que no se casaron,
y sin varonil calor
aquella sabrosa flor
de la mocedad pasaron,
Redondilla
295
aborrecen en extremo
cuanto es marido y mujer.

Sancho
¡Oh, nunca cese de arder
en el fuego en que me quemo!
Redondilla
“No”, le respondan a todo
300
cuanto pida en mil recados;
“no”, respondan sus criados,
y Mendo del mismo modo;
Redondilla
“no”, la digan cuando pida
si hay que comer, aunque rabie;
305
“no”, cuando alguno la agravie,
halle quien su daño impida;
Redondilla
“no”, la digan, que es muy dama
cuando se fuere a casar;
“no”, si se fuere a acostar,
310
halle sin pulgas la cama;
Redondilla
no halle el campo florido
cuando quisiere salir;
“no”, si se quiere vestir,
le traiga el sastre el vestido;
Redondilla
315
no tenga manto ni saya,
¿cómo saya?, ni sayuelo,
ni le abra san Pedro el cielo
cuando de esta vida vaya.

Sol
Redondilla
¡Qué atufado y desabrido
320
te pones de cualquier cosa!
Hoy es Sol tu amada esposa,
y serás de Sol marido.

Sancho
Redondilla
¿De veras?

Sol
Sí.

Sancho
Pues no arda
a donde yo suelo arder.
325
Si pidiere de comer,
halle una mesa gallarda;
Redondilla
“sí” respondan sus criados
a cuantos pedirles quiera,
y de la misma manera,
330
Mendo y los demás llamados;
Redondilla
si alguno le agravia, halle
quien le mate; y si se casa,
diga “sí” su esposo en casa,
en la iglesia y en la calle.
Redondilla
335
Halle la cama mullida
cuando quisiere acostarse;
si al campo fuere a holgarse,
halle su alfombra florida.
Redondilla
Para vestir y calzar,
340
sedas, oro y terciopelo,
y halle, cuando vaya al cielo,
las puertas de par en par.

Sol
Redondilla
Todas esas condiciones
que le caigan podrá ser,
345
debajo de merecer
otras mil por mil razones.
Redondilla
Pero en su gusto, imposible
la de casarse parece,
porque es cosa que aborrece
350
con el extremo posible.
Redondilla
Ha estado toda su vida
en este error, aunque ha sido
de algún honrado marido
en extremo persuadida,
Redondilla
355
y de su padre, cual sabes.

Sancho
¿Qué dijo, en fin?

Sol
Que sería
tuya si Mendo quería,
y esto con palabras graves;
Redondilla
y que porque él se tardaba
360
en la muerte de Bermudo,
le escribiría.

Sancho
No dudo
que hoy mi esperanza se acaba,
Redondilla
y llega la posesión
de aquel mi esperado bien;
365
hoy le dan el parabién
mis penas al corazón;
Redondilla
hoy, que con tal gloria y palma
hallan sus bienes perdidos,
juegan cañas los sentidos
370
y corre toros el alma.
Redondilla
Bien sé que digo locuras,
pero hablando estoy en seso;
ni espero firme el suceso,
ni tengo prendas seguras.
Redondilla
375
¿Quién ha de llevar la carta?

Sol
Ya le he dicho que tú irás.

Sancho
Pues ¿cómo no me la das
para que luego me parta?

Sol
Redondilla
No ha escrito.

Sancho
¡Oh! ¡Gran dilación!
380
Di que, en vez de mis enojos,
agua daré de mis ojos,
y papel del corazón.

Sol
Redondilla
Ya estará escribiendo, y creo
que por ventura cerrando.

Sancho
385
Lo que cierra, estoy pensando
que abre puerta a mi deseo.
Redondilla
Y no puerta como quiera,
sino de prisión, adonde
ha seis años que se esconde
390
esperanza tan ligera.
Redondilla
¡Válame Dios! ¡Que una nema,
en tan pequeño lugar,
ha de poder encerrar
todo el fuego que me quema!
Redondilla
395
¡Oh, quién la pudiera abrir!
Pero grande yerro haré,
que en la respuesta sabré
lo que le envía a decir.

Sol
Redondilla
¿En qué irás?

Sancho
En estos pies.

Sol
400
Una yegua me mandó
que tomases.

Sancho
¿Yeguas, yo?

Sol
¿Cuántas son las leguas?

Sancho
Tres.

Sol
Quintilla
Y tres de vuelta.

Sancho
No quiero
pensar que me has estimado,
405
o por marido pesado,
o por amante ligero.
Redondilla
Mira, haz cuenta que en la mar
pueden caminar los pies,
y hasta los cielos que ves,
410
un hombre mortal volar;
Redondilla
o que pasa cuanto encierra
cual pensamiento profundo,
al otro margen del mundo
por el centro de la tierra;
Redondilla
415
o, para que más te asombres,
que se puede caminar
cuando pudieren andar
pensamientos de mil hombres;
Redondilla
que haciendo un eterno oficio
420
como el sol, de no pararme,
podría andar sin cansarme,
como fuese en tu servicio.
Redondilla
Cansaranse los planetas
antes que mi pensamiento,
425
que, cual primer movimiento,
lleva mis penas sujetas.

Sol
Redondilla
Ya cierra.

Sancho
¡Cómo!

Sol
Aquí escucho
los golpes del sello.

Sancho
Son
los que te da el corazón,
430
que, esperando, tarda mucho.

Sol
Redondilla
Yo sé que puedes entrar,
pero ¿qué me has de traer?

Sancho
Las albricias del placer
y el destierro del pesar.

Sol
Redondilla
435
Haz que en breve te despache,
que es el bien solo que espero.

Sancho
Con todo, traerte quiero
dos sortijas de azabache.

Sol
Redondilla
Estas ya las tengo yo,
440
con letras a maravilla.

Sancho
¿Qué traeré?

Sol
Una gargantilla
de leones.

Sancho
Eso no,
Redondilla
que me la defenderán
como esas manos ingratas;
445
mas si a tal cuello los atas,
yo sé que le amansarán.

Vanse. Salen Mendo de Benavides y Ramiro, escudero.

Ramiro
Endecasílabos sueltos (tirada)
Paréceme que vienes con enojo,
pues que desde León a Benavides
una palabra sola no has hablado.
450
¿Son negocios del Rey los que suspenden
tu alegre rostro y condición afable?
¿Qué tienes, Mendo, mi señor, qué tienes?
¿En tres leguas, señor, tres mil suspiros
y no decir una palabra sola?
455
¿Qué es esto de venir mirando al cielo?
¿Qué es esto de tirarte de las barbas?
¿Esas honradas canas vas sembrando
por camino tan solo y tan desierto?
¿Qué fruto esperas de sembrar tus canas?

Mendo
460
Ramiro, cuando un hombre, cuando un viejo,
cuando un hidalgo, como has visto, siembra
sus canas por el suelo de esta suerte,
regándole primero con sus lágrimas,
bien es de sospechar que espera fruto.
465
Yo lloro al Rey, no me preguntes nada.

Ramiro
Pues ¿por el Rey tan grande sentimiento?

Mendo
¡Sí, que fue un justo príncipe Bermudo!
Y deja un hijo de seis años solo.

Ramiro
Alégrate, señor, que ya no es tiempo
470
de celebrar su muerte con suspiros;
el niño vivirá, y guárdele el cielo;
y cuando falte, hermana tiene grande,
y mucho más en el entendimiento.
Yo me adelanto, con licencia tuya,
475
para que doña Clara, mi señora,
me dé, cual suele, albricias.

Mendo
No le digas
mis sentimientos, mas que vengo bueno.

Ramiro
Pues disimula si decir lo tengo.

Vase el escudero y queda Mendo.

Mendo
Soneto
¡Honra, quien sabe lo que sois bien sabe
480
que no vive, aunque viva, quien no os tiene!
¡Afrenta, a quien os tiene, bien le viene
que la satisfacción la vida acabe!
Aunque es hermoso el sol, ya vemos ave
que huyendo de él, de noche se mantiene!
485
La vida es dulce, pero no conviene
al pecho noble donde afrenta cabe.
¡Honra, pues ya perdí prenda tan cara,
ya no soy noble, hidalgo; soy villano!
Con los que nobles son, no me consientas.
490
Reloj han hecho ya mi triste cara;
que como en ella me pusieron mano,
por horas me señala mis afrentas.

Sale doña Clara y Ramiro.

Clara
Redondilla
¡Señor mío!

Mendo
Salte allá,
Ramiro, y la puerta cierra.

Ramiro
495
Esto algún secreto encierra.
¡Válgame Dios! ¿Qué será?

Vase.

Clara
Redondilla
Dadme, mi señor, la mano.
¿Qué es esto? ¿Cómo no hacéis
lo que otras veces soléis
500
cuando os gano por la mano?
Redondilla
¿De mí la escondéis? ¿Qué es esto?
¡Cómo no me habláis, señor?
En vuestra vida, en mayor
confusión no me habéis puesto.
Redondilla
505
¡Jesús! ¿Vos, lienzo en los ojos?
Padre mío, señor mío,
¿sois vos aquel cuyo brío
hoy muestra tantos despojos?
Redondilla
Porque como en otras puertas
510
de mis hidalgos honrados,
de cabezas de venados
se ven las piedras cubiertas,
Redondilla
adonde el oso peludo,
el águila y el milano,
515
el pardo lobo asturiano
y el jabalí colmilludo
Redondilla
hacen labor a los arcos,
tenéis vos moros pendones,
hasta besar los balcones
520
de estas ventanas y marcos.
Redondilla
Que si sus cabezas feas
hubierais dado en clavallas,
no había puertas ni murallas
en esta ni en veinte aldeas.
Redondilla
525
¡Hasta en moras barbacanas
llenáis de sangre y despojos,
y aquí, en agua de esos ojos,
venís a lavar las canas!
Redondilla
¿Qué os puede haber sucedido?
530
¿No habláis? ¡Qué gran desconsuelo!
Pues ¡echareme en el suelo!
¡Ah, padre!, ¡ah, hijo!, ¡ah, marido!

Mendo
Redondilla
¡Ay, con qué fuerza me pides!

Clara
¿No hay aquí nombre que os cuadre?
535
Pues no sois hijo ni padre,
¡sed Mendo de Benavides!

Mendo
Redondilla
Hija, tú tienes la culpa
de aquesta mi pena fiera.

Clara
¿Yo, señor? ¿De qué manera?
540
¿Para qué os di mi disculpa?

Mendo
Redondilla
Si tú te hubieras casado,
por dicha tuviera un nieto,
por quien tuvieran respeto
al rostro que han deshonrado
Redondilla
545
No te has querido casar;
déjasme sin sucesión,
y en edad que un infanzón
pudo mi rostro afrentar.

Clara
Redondilla
¿Qué es afrentar, padre mío?
550
¡Oh, queréis que pierda el seso!
Decidme presto el suceso,
que me cubre un hielo frío.

Mendo
Romance (tirada)
El famoso rey Bermudo,
vencido el alarbe monstruo
555
que Argabil los moros llaman,
y el rey Almanzor nosotros;
el cruel que a sangre y fuego
entró en el templo famoso
del que fue patrón de España,
560
yd e Dios primo y apóstol;
el que llevó sus campanas
por afrenta o por despojos,
y las puso en la mezquita
de su profeta engañoso;
565
y entre mármoles que igualan
del año los días todos,
las puso sobre un andamio
con las cubiertas de plomo;
habiendo reedificado
570
su iglesia, como devoto
del santo patrón gallego,
terror de alarbes y moros;
habiendo los nobles cuerpos
de sus padres generosos
575
a las Asturias de Oviedo
llevado en hidalgos hombros,
y el cuerpo de san Pelayo,
puesto en el altar glorioso
del que dijo Ecce Agnus Dei
580
antes que el otro Ecce homo,
murió, dejando su reino
entre dos opuestos polos:
un niño y una mujer,
que son Teresa y Alonso.
585
Payo de Vivar, un hombre
hidalgo y sangre de godos,
ya por solar conocido,
y ya por hechos notorio;
que aunque nombro a mi enemigo,
590
con su calidad le nombro,
que se hace el agravio mucho
si se tiene el dueño en poco,
dijo, Clara, que quería
llevar al niño, y tomolo
595
por la mano, aunque lloraba,
que tiene seis años solo,
para crialle en su tierra
como algún villano tosco;
que no sé si tiene villas,
600
sé que tiene montes, sotos.
Yo entonces así el muchacho,
que, como suelen del coco,
huía de aquel hidalgo
y fijaba en mí los ojos.
605
Besele, y dije: “Rey mío,
ya sabéis que yo os conozco;
no lloréis, que aquí estaréis,
porque esté un león en otro.”
“Suelta el Rey”, dijo Vivar,
610
“villano.” Yo entonces, loco
de furia, soltando al niño,
“¡Mientes!”, al hombre respondo.
Pero apenas de mi boca
la voz afrentosa arrojo,
615
cuando ya del agraviado
la mano siento en mi rostro.
Allí, con el desatino
de caso tan afrentoso,
fuera de mí, y en mi agravio,
620
la mano a la espada pongo.
Y con estar enseñada
a las cabezas que corto,
tantas que de sus turbantes
carros henchí cuando mozo,
625
la mano, turbada, apenas,
temblando cual hojas de olmo,
a tiento topar podía
de la guarnición el pomo.
Saqué la atrevida espada
630
cubierta de orín mohoso,
y como no relucía,
pienso que la tuvo en poco.
Pusiéronse de por medio
Blasco, Téllez, Lara, Osorio
635
y el valiente Íñigo Arista,
Fernando y su primo Antonio.
No vengo desagraviado
por el referido estorbo,
ni espero que pueda estarlo,
640
viejo, sin hijos y solo.
¡Ay, hija, que no has querido
casarte, pues de tu esposo
quizá saliera un Mudarra
que los abrasara a todos!

Clara
645
Atenta, padre, a tu historia,
y llorando con el alma,
para no romper el hilo
de tu afrenta y mi desgracia,
hasta su fin no he querido
650
sacar su desconfianza
del centro donde la tienes,
en brazos de mis palabras.
Vivar te afrentó, mi padre,
y perdiste la esperanza
655
de vengarte, porque, en fin,
hijos y nietos te faltan.
Pues tenla, que, aunque no son
legítimos, en tu casa,
buen padre, tienes dos nietos,
660
hijos de tu hija Clara.
Bermudo, el rey de León,
andando una vez a caza,
ese de quien cuentas, muerto,
tan divinas alabanzas,
665
me vio una noche en el bosque
en una humilde cabaña,
donde vino a recogerse
sin gente, huyendo del agua.
Conocile y reconociome.
670
Él dijo que le agradaba,
y yo, porque hay en los reyes
de Dios cierta semejanza,
acariciele y servile;
cenó sin mesa y toallas
675
leche fresca y seca fruta,
y durmió entre pieles blancas.
Verdad sea que me dijo,
al reír de la mañana,
que en su vida había tenido
680
mejor cena y mejor cama.
Parecile bien al Rey,
tanto, que a tu casa honrada,
aunque hay de León tres leguas,
vino en ocasiones varias.
685
No le supe resistir,
que fui mal aconsejada
de su poder y mis años,
que uno fuerza y otro engaña.
Parí dos hijos, que tengo
690
y que hoy el cielo los guarda,
hermanos del Rey que vive
quizá para tu venganza.
Diome el Rey de ser mi esposo
la fe y palabra jurada,
695
como verás en sus firmas
en un legajo de cartas;
pero no lo cumplió el Rey.
Yo, señor, por esta causa
tuve cubierto el suceso,
700
aun no descubierto el alma.
Los dos muchachos que un día
te trajo aquesta serrana,
y que has criado a tu mesa
y hoy sirven en tu labranza,
705
son tus nietos, padre mío,
hijos del León de España.
Sancho es tu nieto, señor;
otro rey don Sancho Abarca.
Sol es mujer; esta dejo
710
por ser su lengua sus armas;
pero Sancho Benavides
es hombre y podrá tomarlas.
Seis años ha que se quieren,
porque sin saber se aman,
715
que son hermanos, y es mucho
que no se lo diga el alma.
No está Sancho en Benavides,
que fue a llevarte una carta,
pero como no te halle,
720
traerale el sol de su hermana.
A este descubrir puedes
tu afrenta, si afrenta llamas
haber un mozo, entre tantos,
puesto la mano en tus canas;
725
que yo te juro que sea
más vengador que Mudarra
de la afrenta de su padre
y los infantes de Lara.

Mendo
Quintilla
Hija, ¿es posible?

Clara
Esto es cierto.

Mendo
730
¿Hay hombre más venturoso
en lo que me has descubierto?
De un mar tan impetuoso
vengo a tomar dulce puerto.
Quintilla
¿Sancho es mi nieto?

Clara
Es sin duda.

Mendo
735
¿Y Sol, también?

Clara
Sí, señor.

Mendo
Hoy mi llanto en gloria muda,
que de prendas de mi honor
no está mi sangre desnuda.
Quintilla
Cuando pensé que en el suelo
740
un tronco de tantas famas
convertido estaba en hielo,
veo salir de él dos ramas
a competir con el cielo.
Quintilla
¡Oh, Clara, quiero abrazarte!

Clara
745
Ven, señor, ¡por vida mía!,
que quiero prendas mostrarte
de aquel venturoso día
que de un rey pensaba honrarte;
Quintilla
y mira cómo ha de ser
750
el decir este suceso
a Sancho.

Mendo
¡Que eres mujer
y has callado! ¡Extraño exceso!
Tu ser quisiste vencer.
Quintilla
Trazaremos cómo sea;
755
probar será justa ley,
para no hacer cosa fea,
si lo que tiene de rey
se lo ha quitado el aldea.

Clara
Quintilla
Ten de él mejor esperanza.

Mendo
760
¿Cómo diré tu alabanza,
dándome en esta ocasión
un Sol para sucesión
y un Sancho para venganza?

Vanse y tocan chirimías y entra Payo de Vivar, Laín Téllez, Fernán Jiménez, Íñigo de Lara, y detrás el conde Melén González y el niño rey Alfonso.

Conde
Endecasílabos sueltos (tirada)
Jurado el niño Rey, nobles hidalgos,
765
por Galicia, León y las Asturias,
me quedaré con él, si es vuestro gusto,
en la ciudad, o llevaré conmigo
a Lugo, donde viva, o a Santiago,
que en esto no saldré de vuestro voto;
770
así me lo aconseja la Condesa.

Payo
Ilustre Conde, honra del godo imperio,
en cuyo pecho sus reliquias viven,
León pide que aquí se quede Alfonso,
y aun él parece que lo pide y quiere.

Alfonso
775
Sí, señor Conde, sí, por vida suya,
que mi hermana me dice que no vaya.

Conde
Pláceme, mi buen Rey, aquí estaremos,
aquí tendréis vuestra crianza y corte.

Alfonso
Dios os guarde; cubríos.

Íñigo
¡Qué hermosura!
780
¡Bendiga Dios tales seis años!

Conde
Caballeros, el Rey tome su asiento;
besaréisle la mano, como es justo,
y jurará también, como los godos,
de guardarnos las leyes que tenemos.

Laín
785
Ponedle esta corona en la cabeza.

Fernán
Yo le tendré la mano.

Laín
Yo este cetro.

Conde
¿Juras abiertamente, rey Alfonso,
que de los godos guardarás las leyes,
y sobre tolas de Dios?

Alfonso
Sí, juro.

Conde
790
¡Mil años viva el rey Alfonso!

Todos
¡Viva!

Alfonso
Mirad si hay más que hacer, porque me canso.

Conde
Besar tu mano y bendecir tus años.

Tocan chirimías y vanse besando la mano todos y prosigue el Conde:

Conde
Pues esto es hecho, más por cumplimiento
que porque entienda el Rey a qué se obliga,
795
llevarle quiero a descansar, hidalgos;
mientras salgo, podéis aquí esperarme.
Vamos señor.

Íñigo
¡Qué seso que ha tenido!

Conde
De tal madre nació; tal sangre tiene.

Vase el Conde y lleva el niño.

Payo
¿Haremos fiesta?

Íñigo
Las que tu quisieres.

Laín
800
Tablados manda hacer aquesta noche,
tiraremos bohordos por el aire;
por las mañanas un disfraz morisco,
y por la tarde correremos toros.

Fernán
Razón será para alegrar el vulgo,
805
triste por las exequias del Rey muerto,
que aliviar la república, oprimida,
con fiestas, es razón, y los estados;
que el pueblo entretenido no murmura.

Íñigo
Esa costumbre fue de los romanos.
810
Los césares con gastos excesivos
alegraban a veces sus vasallos,
porque no murmurasen oprimidos,
y esforzarlos también con su presencia.

Entra un alabardero.

Alabardero
Un villano está aquí con una carta,
815
y dice que ha venido de una aldea.

Payo
¿Qué aldea?

Alabardero
Benavides.

Payo
¿Benavides?
Di que la dé.

Alabardero
No quiere.

Payo
Dile que entre.

Íñigo
¿Carta y de Benavides?

Fernán
Que me maten
si no es de Mendo aqueste desafío.

Laín
820
No le recibas.

Alabardero
¿Diré que no entre?

Payo
Dejaldo entrar.

Llega el albardero a la puerta, y sale Sancho con una carta y unas alforjas y un bastón.

Sancho
Atrevimiento ha sido,
mas ya que dentro estoy, perdón os pido.

Payo
Redondilla
¿Qué es lo que quieres, villano?

Sancho
825
No soy un villano, señor.

Payo
Pues ¿qué eres?

Sancho
Labrador,
como vos sois cortesano.

Payo
Redondilla
¿Qué diferencia has hallado
en el uno y otro nombre?

Sancho
830
Que el que es villano es ruin hombre.

Payo
¿Y labrador?

Sancho
Hombre honrado.
Redondilla
El labrador, en su aldea,
siembra lo que coméis vos,
que lo habéis de ser ¡por Dios!,
835
cuando no haya quien lo sea,
Redondilla
que aun el rey no comería
si el labrador no labrase;
pero por palacio, pase
vuestra mala cortesía.
Redondilla
840
Siempre dan honra los buenos,
y el que la tiene la da,
porque hasta los negros ya
se quieren llamar morenos.
Redondilla
Y no lo debo de estar,
845
porque dos soles me queman.

Payo
¡Que aun estos viles no teman
de responder y hablar!
Redondilla
Pero este debe de ser
el gallo a quien encomienda
850
Mendo su labor y hacienda,
y vendrale a defender.

Laín
Redondilla
Sin duda, que es de los bravos.
Poca defensa le ofreces,
que estos se emperran a veces
855
como suelen los esclavos.

Payo
Redondilla
Ven acá, villano, di
¿sabes que le he dado yo
a Mendo un bofetón?

Sancho
No,
que te le diera yo a ti.

Payo
Redondilla
860
¿Matarele?

Empuña Sancho el bastón, y Payo la espada.

Sancho
Haceos allá.
Mendo, ¿es hombre que viviera
quien esa afrenta le hiciera?

Payo
¿Dónde está?

Sancho
En la corte no está.

Payo
Redondilla
¿Esto sufro?

Fernán
Si este es loco
865
y hombre bajo, ¿qué te afrenta?

Sancho
No soy sino hombre de cuenta,
y no me tengáis en poco.

Laín
Redondilla
¿Qué cuentas?

Sancho
Seis mil cabezas
de ovejas, vacas y cabras.

Laín
870
Bien lo dicen tus palabras.

Sancho
¡Qué cortesanas bravezas!
Redondilla
¡Qué fanfarria palaciega!
Pues a fe, que en la campaña,
aunque el fresno fuera caña,
875
le hiciera medir la vega.
Redondilla
¡Mendo, mi señor, de ti
un bofetón! Si creyera
que era verdad, te metiera
este en el alma.

Payo
¿Tú?

Sancho
Sí,
Redondilla
880
y no te rías, que hablo
muy de veras.

Payo
¿Eres loco?

Sancho
Cuerdo soy.
Íñigo Muéstralo poco.

Payo
Pues ¿quién eres?

Sancho
Soy el diablo.

Payo
Redondilla
¡Oh, qué tal era el villano
885
para truhan!

Sancho
Escogido,
pero había de ser oído
solamente en el verano.

Payo
Redondilla
¿Qué, eres muy frío?

Sancho
En extremo,
aunque siempre al sol estoy;
890
mas mirad que un hombre soy
villano, y que al sol me quemo.
Redondilla
Si esto es burla de palacio,
en mi vida en él entré;
donde está Mendo me iré,
895
que no vengo muy despacio.

Payo
Redondilla
Este villano es fingido,
que viene a alguna traición,
y a vengar el bofetón
con pensamiento atrevido.
Redondilla
900
Quiérole prender.

Sancho
¿De veras
a Mendo habéis afrentado?

Payo
¡Sí, por Dios!

Sancho
¿Quién?

Payo
Yo.

Sancho
Y ¿le has dado
un bofetón?

Payo
¿Qué te alteras?

Sancho
Redondilla
905
Si es así, seas quien fueres,
tú mientes como traidor.
Y aunque pobre labrador,
reto cuanto fuiste y eres;
Redondilla
reto tu persona vil,
910
tu alma, vida y entrañas,
tu espada, hechos y hazañas,
tu pensamiento sutil,
Redondilla
tus palabras y tu mano,
tus barbas y tus cabellos,
915
y más veces que son ellos
te llamo infame y villano.

Laín
Redondilla
¡Qué notable confusión!
¿Esto es demonio o es hombre?

Sancho
Hombre soy y tengo nombre;
920
mis padres no sé quién son.

Payo
Redondilla
¿A quién sirves?

Sancho
A mi amo.

Payo
¿Quién es?

Sancho
Mendo. ¿Qué me pides?

Payo
¿Dónde estás?

Sancho
En Benavides.

Payo
¿Tu nombre?

Sancho
Sancho me llamo.

Payo
Redondilla
925
Mira que soy caballero
y es reprobado en mi honor
reñir con un labrador,
que así fue de España el fuero.
Redondilla
Bajarme no puede ser,
930
ni tú te puedes subir.
¿Cómo podemos reñir?

Sancho
Pues hazme, hidalgo, un placer;
Redondilla
nombra un hombre de tu hacienda,
cual es la bajeza mía,
935
y señala campo y día,
que yo vendré a la contienda.

Payo
Redondilla
Bien dices. Pues ven aquí
el miércoles a las dos.

Sancho
Que me place.

Payo
Pues adiós.

Sancho
940
Adiós. ¡Ay de él y de ti!
Redondilla
Allá verás lo que medra.
¿A mi señor, bofetón?
¡Por vida de Sol, León,
que no haya piedra con piedra!

Payo
Endecasílabos sueltos (tirada)
945
Si alguna cosa me ha movido a escándalo
de cuantas hoy he visto, es la presente.

Laín
Yo pienso que ha salido el gran Curieno
otra vez de los montes asturianos.

Fernán
Curieno es poco, di, Laín, Alcides.

Payo
950
Quiero hacerle seguir.

Íñigo
Vámonos todos.

Payo
Ese hombre tiene sangre de los godos.

Vanse todos y entran Mendo y doña Clara.

Mendo
Redondilla
¿Que le tienes por tan fuerte?

Clara
Él es hombre de valor;
bien puedes fiar, señor,
955
que dará a Vivar la muerte.

Mendo
Redondilla
Mira, hija, que aunque tiene
sangre noble, se ha criado
entre el campo y el ganado,
y que probarle conviene.
Redondilla
960
Rústico me ha parecido.

Clara
Es porque no le has tratado.

Mendo
Luego en habiendo llegado,
vengan Elicio y Leonido,
Redondilla
y traigan cuatro vaqueros
965
fuertes para lo que sabes.

Clara
Cuando de probarle acabes,
conocerás sus aceros.

Mendo
Redondilla
¿Que es tan robusto?

Clara
Es gallardo.
En fin, ¿que le han de prender?
970
Pues yo sé bien que has de ver
en él un nuevo Bernardo.

Entre Sol.

Sol
Redondilla
¡Oh, mi señora!

Clara
¡Oh, amiga!

Sol
Oye aparte.

Clara
¿Qué me quieres?

Sol
Ya sabes que a las mujeres
975
la pena de otras obliga.
Redondilla
¿Has hablado a mi señor?

Clara
Ahora le voy a hablar.

Sol
Pues aquí quiero aguardar.
Dile, señora, mi amor,
Redondilla
980
dile de Sancho las prendas,
dile que, si más se tarda,
enflaquezco mucho.

Clara
Aguarda,
y haré lo que me encomiendas.
[Dice aparte Clara a su padre:]
Redondilla
(¿Qué te parece, señor,
985
de mi Sol?

Mendo
¡Oh, estrella mía,
favoréceme este día,
si tiene estrellas amor!)

Sol
Redondilla
Ya están hablando de mí,
ved como me mira el viejo;
990
Clara es su vida, su espejo.
¿Quién duda que alcance el sí?
Redondilla
¡Señor, me mira! ¿Ay, mi Dios,
que he vergüenza! Pero ¡vaya!

Mendo
(Pues luego que lugar haya,
995
se podrán casar los dos;
Redondilla
ven conmigo a lo que digo.)

Vanse Mendo y doña Clara.

Sol
¡Ay, cielos! Juntos se van,
pero de mi parte están,
que se han reído conmigo.
Soneto
1000
¡Amor, seis años ha que me has jurado
pagarme aquella deuda en plazos breves!
Mira que nunca pagas lo que debes;
que eso solo no tienes de hombre honrado.
Muchas veces en pajas me has pagado,
1005
que de mal pagador tanto te atreves,
que todo es viento y esperanzas leves
cuanto me rinde en fruto mi cuidado.
Amor, hoy llega el plazo, el punto es hecho,
si en palabras me traes y con engaños,
1010
que te echaré en la cárcel, temo y dudo.
Mas ¿qué podré cobrar, amor, si has hecho
pleito de acreedores por mil años,
y en buscar tu hacienda estás desnudo?

Entra Sancho, y dice:

Sancho
Quintilla
Bien he menester ¡por Dios!,
1015
haber topado contigo.

Sol
Pues, ¿qué tenemos, amigo?

Sancho
¿Está acá [el] señor?

Sol
Los dos
ahora estaban conmigo.
Quintilla
Clara se lo ha comenzado
1020
a decir, y yo sospecho
que el viejo muestra buen pecho:
¿Cómo no te has arreglado?
¿Cómo más fiesta no has hecho?
Quintilla
¿Es porque cansado vienes?
1025
¡Jesús, qué tristeza tienes!
¿Ni me hablas ni me abrazas?

Sancho
Solo, mi Sol, te embarazas
en solicitar tus bienes;
Quintilla
yo vengo de todo ajeno.

Sol
1030
Di, ¿qué traes, desatinado?

Sancho
¡Oh, pues vengo yo muy bueno
para amores!

Sol
¿Qué has topado,
que vienes hecho un veneno?

Sancho
Redondilla
No sé, déjame.

Sol
¿Qué es eso?
1035
¿Cuándo tú, con tanto exceso
de furia, me hablas a mí?

Entran Elicio y Leonido, villanos, y otros tres o cuatro con palos; Mendo y Clara.

Elicio
Ya Sancho ha llegado.

Mendo
¿Ah, sí?,
pues vaya a la cárcel preso.

Sancho
Redondilla
¿Qué es esto?

Mendo
¡Oh, traidor villano!
1040
¿Vos habéis dado en ladrón?

Sancho
Miente cualquier hombre anciano
que dice que esta ocasión
que soy ladrón; esto es llano.

Mendo
Quintilla
¿Yo miento?

Sancho
No digo vos,
1045
pero quien lo dice miente,
y dos si lo dicen dos.

Mendo
¿Y si veinte?

Sancho
Mienten veinte,
y ciento, y cien mil, ¡por Dios!

Mendo
Quintilla
¡La cadena de mi hija!

Sancho
1050
Yo no he visto tal cadena.

Clara
Más falta.

Mendo
¿Qué?

Clara
Una sortija.

Mendo
¿La del diamante?

Clara
La buena.

Mendo
¡Y no quieres que me aflija!

Sancho
Quintilla
No dirá tal mi señora;
1055
demás, que yo vengo ahora
de León y de serviros.

Mendo
Bien podéis apercibiros;
ved si se arrepiente y llora.

Sancho
Quintilla
¿Qué es llorar? Si me prensases
1060
los ojos, es imposible
que una lágrima sacases.

Clara
(Es gallardo.

Mendo
Y temible.)

Sancho
Ni sangre, aunque me matasen.

Mendo
Quintilla
¿Dónde has puesto la cadena?

Sancho
1065
A fe, que la paga es buena
de haber desmentido a cuatro,
por vos, en el real teatro,
casi en la postrera cena.

Mendo
Quintilla
Tú, ¿por qué?

Sancho
Por cierta cosa
1070
que os levantaba un Vivar.

Mendo
¡Prendedle!

Sancho
¿Es esta la esposa
que me pensabas echar?

Mendo
¡Asidle!

Sancho
¡A fe que es hermosa!

Mendo
Quintilla
Llegad.

Sancho
¿Alzo el palo o no?

Mendo
1075
¡Muera, prendedle!

Sancho
Aguardad.

Leonido
Eso no lo aguardo yo.

Sancho
A ver, prendedme, llegad.

Elicio
¡Ay!

Leonido
¿Diote?

Elicio
Aquí me alcanzó.

Sol
Quintilla
Aún no sabéis lo que alcanza.
1080
¡Así pagáis mi esperanza!

Sancho
Calla, Sol, y ven tras mí.

Mendo
Espera, hijo, que en ti
funda el cielo mi venganza.


Jornada II

Entran Mendo y Sancho solos.

Sancho
Quintilla
¿Que solo para probar
1085
si soy hombre, que a otro puedo
en campo desafiar
me quisiste poner miedo?

Mendo
Tus fuerzas quise tentar,
Quintilla
que como el que pasa un río
1090
tienta el vado, alto y bajío,
quise tentar tu valor
por ver si tienes honor,
para que cobres el mío.
Quintilla
Y el haberte retirado,
1095
Sancho, del fuerte escuadrón
para tal efecto armado,
no tiene más ocasión
que querer tentar el vado.
Quintilla
Entre mí y mi honor está
1100
un grande río de afrenta,
que nace en quien me la da;
si tu vado no se tienta,
no puedo pasar allá.
Quintilla
Y por eso, Sancho mío,
1105
pretendo tu fuerza igual
a mi honor y desafío,
que sería mayor mal
ahogarme pasando el río.

Sancho
Quintilla
En efecto, yo no hurté
1110
la cadena.

Mendo
No lo pienses,
que por esta causa fue,
sino es que me recompenses
lo que me ha dado tu fe.

Sancho
Quintilla
Sí, porque no hay otra en mí,
1115
si no es que pedís aquí
la de aquella obligación
de serviros, en razón
de que en vuestro umbral nací.
Quintilla
Y aun por esto estoy corrido,
1120
que decís que yo, sin nombre
vengue vuestro honor perdido;
pero basta ser un hombre
en vuestras puertas nacido.
Quintilla
Niño, me admiraba en vellas,
1125
donde el lobo, el oso vía,
y aunque clavados por ellas,
¡par Dios, señor, que creía
que eran nacidos en ellas!
Quintilla
Y así, ahora pensar quiero
1130
que allí de algún oso fiero
nací en vuestra puerta noble,
y aunque animal tosco, al doble
tengo alma de caballero.
Quintilla
Echome mi madre allí,
1135
y fue que me trasplantó
de la tierra en que nací
a la vuestra, donde yo
soy rey, si villano fui.
Quintilla
Huérfano, me habéis criado;
1140
ya que soy grande, he tenido
mil veces grande cuidado,
que, puesto que os he servido,
lo que debo no he pagado.
Quintilla
Si fue Payo de Vivar,
1145
señor, el que os afrentó,
yo le sabré castigar,
que ya se lo he dicho yo
en más honrado lugar.
Quintilla
Verdad sea que, admirado,
1150
aceptó mi desafío;
pero quedó concertado
que saliese un igual mío
al campo, al tiempo aplazado.
Quintilla
¡Pluguiera a Dios que yo fuera
1155
su igual! Pero si el agravio
ninguna ley considera,
yo os traeré la barba, el labio,
la lengua y la mano fiera.
Quintilla
Solo os pido que en volviendo
1160
me deis a Sol por mujer,
que es un sol en que me enciendo,
y que siempre vengo a ver
en mi pena amaneciendo.
Redondilla
Ya sois de mi mal testigo;
1165
haced, ¡oh, fuerte español!,
pues a vengaros me obligo,
que una vez sola este sol
venga a anochecer conmigo.
Quintilla
Duerma este sol una vez
1170
en estas indias entrañas,
que no hay esclavo de Fez
que tenga en tierras extrañas
tan riguroso jüez.

Mendo
Quintilla
Sancho, el premio tienes cierto;
1175
si ignoras leyes de agravio,
haber el contrario muerto
es muy justo desagravio,
encubierto o descubierto.
Quintilla
El que ofende mire bien
1180
cómo se guarda, y si ha sido
donde la culpa le den;
que no tiene el ofendido
que mirar cómo ni quién.
Quintilla
Dícese que el ofensor
1185
escribe en papel la furia,
y el ofendido en su honor
escribe en mármol la injuria,
donde se aguarda mejor.
Quintilla
Y pues que basta matar
1190
como quiera el ofensor,
y en cualquier tiempo y lugar,
como haya sido traidor,
no hay que le desafiar.
Quintilla
Tú te pondrás armas dobles,
1195
hechas para cortar robles,
debajo de aqueste sayo,
porque has de matar a Payo
entre sus parientes nobles.
[Sale Clara con las armas.]
Quintilla
¿Están las armas ahí,
1200
Clara?

Clara
Sí, señor, aquí
están las armas a punto.

Sancho
¿Para qué, señor, pregunto,
pues yo sin armas nací?

Mendo
Quintilla
Hijo, no hay que replicar.
1205
Ponte en el cuello la gola,
y este peto y espaldar,
que no será esta vez sola
la que espero verte armar.
Quintilla
Y no creas que has nacido
1210
sin armas, que no ha tenido
animal tan vil el suelo
que armas no le diese el cielo
con que se haya defendido.
Quintilla
Cuernos tiene el toro, llenos
1215
de furia; el ciervo no menos;
el león, uñas con que rompo;
el elefante, su trompa,
y la serpiente, venenos.

Sancho
Quintilla
Pues, señor, si eso es así,
1220
no me dio naturaleza
las armas de hierro a mí,
sino manos y cabeza,
pies y dientes, cual nací.
Quintilla
¿Estos no me bastan?

Mendo
No,
1225
que al animal de razón,
que es el hombre, armas le dio
conforme a su condición,
y así desnudo nació.
Quintilla
Quiere que busque el vestido,
1230
armas y defensa igual,
pues con discurso ha nacido,
que por esto el animal
nace de una vez vestido.
Quintilla
Ya estás armado. Ahora ponte
1235
sobre estas armas el sayo;
cubra este león el monte,
cubra esta nube este rayo,
y este sol este horizonte.
Quintilla
Ir armado te conviene
1240
para que puedas salir
de los amigos que tiene,
que de vengarme y morir
mayor peligro me viene.
Quintilla
Armado un hombre, resiste,
1245
y el corazón, si le armas,
con mayor orgullo embiste,
porque es virtud de las armas
esforzar al que las viste.
Quintilla
El caballero que es medroso,
1250
en oyendo la trompeta
tiembla, huye; el generoso,
no hay corazón que acometa
más arrogante y brioso.
Quintilla
Las armas, en el intento
1255
cobarde, si he de decillo,
son espuelas en jumento
y garrochas en novillo,
en honrado pensamiento.
Quintilla
Tú has de llevar una daga
1260
encubierta y un bastón.

Sancho
Con todo, mucho me estraga
este hierro el corazón;
quiera Dios que no le haga.
Quintilla
En la iglesia el otro día,
1265
el cura a todos decía
que David se las quitó
cuando al gigante venció.
¡Quitadlas, por vida mía!

Mendo
Quintilla
Sancho, David era santo,
1270
y por milagro de Dios
le derribó con un canto,
y pues no sois santo vos,
sin ellas no podréis tanto.
Quintilla
Llevadlas, y Dios os guíe:
1275
en León está Vivar.
Matadle.

Vase.

Sancho
¡Que se desvíe
de mí llorando!

Clara
Es pensar
que su contrario se ríe.
Quintilla
Fuese Mendo y tú te vas.

Sancho
1280
Señora, ¿lloráis también?
¿Quién soy yo?

Clara
Un hombre de bien.

Sancho
Si lo soy, serelo más,
y más si tengo por quién.
Quintilla
Y ¡por vida de esos ojos,
1285
que una cosa me digáis,
porque me han venido antojos
de saber si algo encerráis
en esos viles despojos!
Quintilla
Y no os pese si soy vano,
1290
que, como soy tan villano,
soy malicioso en extremo.

Clara
Pues ¿qué es lo que piensas?

Sancho
Temo...

Clara
Dilo.

Sancho
Que soy vuestro hermano.

Clara
Quintilla
¿De qué suerte?

Sancho
¿No podría
1295
en alguna villaneja
hacerme Mendo algún día?

Clara
Mal el alma te aconseja,
aunque alumbrarte porfía.
Quintilla
¿Mendo, tu padre?

Sancho
Pregunto,
1300
como soy tonto villano,
porque poner su honor junto
con tanto gusto en mi mano,
algo tiene de este punto.
Quintilla
Confieso el ser atrevido,
1305
pero como yo he nacido
a oscuras, y en estas puertas
vi las del Oriente abiertas,
pienso que mi padre ha sido.

Clara
Quintilla
(Que quiera Mendo que calle,
1310
algo debe de importar.)
[...]
Sancho, no hay más que pensar
de que naciste en la calle,
Quintilla
pero si las manos fieras
1315
cortas de aquel caballero,
su hijo serás, ¿qué esperas?,
haz lo que hicieras si fueras
su hijo.

Sancho
Vengarle espero.
Quintilla
¡Y por vida de él y vuestra,
1320
y de Sol –que entre dos cielos,
bien está el sol que me adiestra,
aunque con nubes y velos–,
y por vida de esta diestra,
Quintilla
de no desnudarme el peto
1325
que Mendo me ha puesto aquí,
hasta vengarle!

Clara
En efeto,
¿pensaste ser su hijo?

Sancho
Sí.

Clara
Basta el honrado conceto,
Quintilla
parte a León en tomando
1330
tus armas, y Dios te guarde.

Vase doña Clara; dice Sancho.

Sancho
Llorando me van dejando.
Mi sol solamente arde,
mas querrá volver llorando.
Confuso y atrevido pensamiento,
1335
¿a dónde vais que a mi bajeza cuadre?
Si no vi padre ni conozco madre,
¿dónde te lleva el lisonjero viento?
Sabe todo animal su nacimiento,
y así es razón, pues que conoce padre,
1340
el caballo relinche, el perro ladre,
y brame el toro con soberbio aliento.
Alfonso es sol, y su palacio es cielo
acá en la tierra, aquestas armas, alas;
Ícaro yo, que voy fiado en ellas.
1345
Detente, pensamiento, enfrena el vuelo,
porque, si el cielo con la frente igualas,
corridas te amenazan las estrellas.

Entra Sol con un bastón y una daga.

Sol
Quintilla
Este bastón y esta daga,
Sancho, me dio mi señor
1350
para que te diese.

Sancho
Estraga
este bastón el honor
que él quiere que satisfaga.
Quintilla
Muestra el acero, que es bien
que aquí en el pecho le esconda,
1355
y muestra el palo también,
porque el traje corresponda
de las armas que no ven.

Sol
Quintilla
¿Dónde vas?

Sancho
¡Pardiez, Sol mía!
Pues siempre cuenta te doy
1360
de cualquiera niñería,
a matar un hombre voy,
y llevo de plazo un día.
Quintilla
Esto es servir y pagar
con el servir el comer.
1365
Mendo me solía mandar,
en queriendo fiesta hacer,
cabrito o vaca matar.
Quintilla
Y soy tan buen carnicero,
que me ha subido el oficio
1370
al punto y lugar postrero,
pues le voy a hacer servicio
de matar un caballero.
Quintilla
Verdad es que voy honrado,
porque este vil infanzón
1375
en palacio le ha afrentado.

Sol
¡Cómo!

Sancho
Diole un bofetón,
de treinta deudos guardado.

Sol
Quintilla
¡Ah, perro!

Sancho
¡Mira a qué hombre
de tanto nombre y valor!

Sol
1380
Bien solían de su nombre
temblar Hazén y Almanzor.

Sancho
No hay cosa que más me asombre.
Quintilla
Y así he venido a creer
que si los viejos muy viejos
1385
a la edad suelen volver
de los niños, cuando espejos
de los padres suelen ser,
Quintilla
y darles un bofetón
no es en aquella ocasión
1390
afrenta, que, a mi consejo,
no es afrenta darle a un viejo,
pues casi muchachos son.
Quintilla
Y así, no sé que sea justo
vengarse; sé que en mi honor
1395
ha causado tal disgusto
ver que afrente a mi señor
la mano de un hombre injusto,
Quintilla
que voy a matarle.

Sol
Parte,
Sancho de mi alma y vida;
1400
que aunque perderte y llorarte
es cosa tan conocida,
quiero, llorando, animarte.
Quintilla
Ten lástima, Sancho mío,
pues eres mozo gallardo,
1405
de este viejo, ya frío,
como de la sangre aguardo
en que se abrasa tu brío.
Quintilla
Villanos somos y gente
pobre, pero no tenemos
1410
otro padre finalmente
pues ¿para qué le queremos
sin honra?

Sancho
¡Oh, mujer valiente!
Quintilla
¿Quién, si ni tú, me dijera
tales razones?

Sol
Yo creo
1415
que las dijera cualquiera,
y que a tu honrado deseo
espuelas y alas pusiera.
Quintilla
No gastes tiempo, camina.

Sancho
Adiós, mi Sol. Imagina
1420
que has sido como trompeta,
porque para que acometa
me anima tu voz divina.

Vase y sale Payo de Vivar, Íñigo Arista, Laín Téllez, Fernán Jiménez.

Payo
Endecasílabos sueltos (tirada)
Propone el señor Conde su partida
con el Rey a Galicia en esta junta.

Laín
1425
Las razones que ha dado son bastantes,
y ninguna en contrario le parece.

Fernán
Es tu opinión tan pertinaz en esto,
que ya te mira el Conde con enojo,
creyendo que ha nacido de tu envidia,
1430
y no de que León lo pida a voces.

Payo
Si yo tuviera envidia, caballeros,
y el gobierno del Rey tener quisiera,
bien veis que el Conde no enviara,
y que vino a León por voto mío,
1435
y no es del Rey la ausencia de importancia;
fuera de que se entiende que le lleva
con ánimo arrogante y codicioso
de que, criando al niño con su hija,
la cobre amor y por mujer la tenga,
1440
que un sabio dicen que le ha dicho al Conde
que será doña Elvira, por lo menos,
reina de León, y que tendrá dos hijos:
Bermudo el uno, el otro doña Sancha,
de quien vendrán los reyes de Castilla,
1445
hasta un Fernando que su línea acabe.

Íñigo
Cuando el Conde le case con su hija,
¿qué debe el Conde al Rey? ¿No es de su sangre?

Payo
Otras hay más de cerca, Íñigo Arista.

Íñigo
Sí, mas ninguna en todas las Asturias
1450
más limpia ni leal que la del Conde.

Payo
Mira bien lo que dices.

Íñigo
Y tú mira
lo que haces, que yo no soy tan viejo
como el de Benavides que afrentaste.

Payo
Lo que yo digo, Arista, es que mi sangre
1455
es noble.

Íñigo
Y yo, que lo es más la del Conde.

Payo
Miente cualquiera que eso sustentare.

Íñigo
Con la espada respondo a los villanos.

Payo
Y yo también con ella los castigo.

Fernán
Teneos.

Íñigo
¿Cómo teneos?

Fernán
Ténganse digo.

Entra el Rey niño con espada.

Alfonso
Redondilla
1460
¡Ah, caballeros! ¿Qué es esto?

Íñigo
El Rey es rey y señor,
aunque niño, a mi furor
vos solo sois monte opuesto.
Redondilla
Mi agravio se encoje y cifra
1465
con veros, que es justa ley,
porque, en efecto, sois rey,
puesto que sois rey en cifra.
Redondilla
Y aunque el vengar mis enojos
era también noble ley,
1470
como carta de mi rey
os pongo sobre los ojos.

Alfonso
Redondilla
¡Cómo! ¿En palacio, desnudas
las espadas?

Íñigo
Sí, señor,
porque se busca el honor
1475
a donde le ponen dudas.
Redondilla
Y para que se os acuerde,
debéis ahora pensar
que el honor se ha de buscar
en el lugar que se pierde.
Redondilla
1480
Sacad la espada; al que yerra
castigad. Vuestra es la ley.

Alfonso
No saca en su casa el rey
la espada, sino en la guerra.
Redondilla
¡Por mi corona real,
1485
que me he enojado!

Payo
Señor,
todos os tienen amor,
pero yo soy muy leal.
Redondilla
Abrid los ojos, que quieren
llevaros de aquí.

El Conde, alborotado, y dos alabarderos.

Conde
1490
¡Vivar y Arista!

Alabardero
¡Lugar!

Conde
¡Cómo! ¡Que así al Rey alteren!
Redondilla
Señor, vos estáis presente,
y ¿esto se consiente aquí?

Alfonso
Pues si no fuera por mí,
1495
¿qué fuera de aquesta gente?
Redondilla
Mirad, Conde, lo que es eso,
y castigad los culpados.

Vase el Rey muy grave.

Conde
¡Oh, años bien empleados!

Fernán
¡Qué valor!

Laín
¡Notable exceso!

Conde
Endecasílabos sueltos (tirada)
1500
Decidme lo que fue.

Fernán
Ninguna cosa.

Laín
Sobre un caballo ha sido.

Conde
Caballeros, decidme la verdad, nadie me engañe,
que por vida del Rey...

Laín
Palabras fueron
sobre que el Rey no lleves a Galicia,
1505
que Payo de Vivar lo contradice
y Íñigo de Arista lo defiende.

Conde
Dime, Vivar, ¿de qué has tenido envidia,
si no digo mejor tanta soberbia?
¿Qué tienes tú que ver con el Rey niño?
1510
¡Dejote acaso por tutor su padre?
¡Fuiste testamentario de Bermudo?
¡Eres su sangre? ¿Tienes parentesco
con la Casa Real por algún lado?
¿Qué intentas estos reinos? ¿Qué pretendes?
1515
¿No le llevabas tú, no ha muchos días,
a la aspereza de tus montes altos
y a la pobreza de tus cortas villas?
Pues ¿cómo en mí lo contradices? ¿Sabes
lo que en Galicia soy? ¿Sabes que tengo
1520
de la sangre real tantos jirones
que casi cubren la mitad del sayo?
¿Qué es esto, Payo de Vivar, qué es esto?

Payo
Yo soy Vivar, honrado caballero,
sangre de Leovigildo y Recisundo,
1525
y no deudo del Rey, que el Rey lo es mío;
mis villas nada deben a las suyas.
Antes, por ser fronteras de los moros,
están ricas y honradas de su sangre;
yo no inquieto al reino, antes le quieto
1530
porque pido que vive en él su Príncipe,
y no soy arrogante ni envidioso,
pues envidia de ti fuera excusado.
Que al Rey que tienes en tus brazos tengo
dentro del alma con mayor firmeza,
1535
y arrogancia no sé que sea ninguna
desmentir un pariente de tu casa
si dice que eres más que yo, ni aun tanto.

Conde
¡Oh, furioso villano, mal nacido!
¡Prendedle!

Payo
Ya está dicho lo que importa.
1540
Prendedme por la punta de esta espada.

Conde
Dejadle, porque vean un ejemplo
de magnanimidad de mi persona;
mas como, en fin, jüez, gobierno y cetro,
lugarteniente de mi Rey, te mando
1545
que no entres por dos años en el reino.

Payo
No solo por dos años, ni por veinte;
pero del natural que de ellos tengo
me quito, y me despido para siempre.
No soy leonés, gallego ni asturiano,
1550
de mis castillos soy y de mis villas.
Si rey cristiano no me diere sueldo,
Córdoba tiene moros, y Sevilla,
Cuenca y Alcalá, Ávila y Nájera.
Yo voy contento de que al fin he hecho
1555
lo que debo a leal, y si el rey vive,
él me habrá menester, yo al Rey muy poco.

Vase Payo de Vivar.

Conde
¡Extraña es la soberbia de este bárbaro!

Íñigo
Esa, ¿quién como yo la castigara
si el Rey no hubiera puesto al brazo freno,
1560
a quien las riendas alargó tu agravio?

Fernán
Amigo he sido de Vivar, mas viendo
que su ciega intención va declarando,
sin duda en ambición de este gobierno
y en envidia del Conde, me declaro
1565
desde hoy por su enemigo.

Íñigo
Y yo lo mismo.
Y si de deudo suyo tengo parte,
como él del reino deja la que tiene,
yo de su sangre la que tengo dejo.

Laín
¡Ah, buen Mendo! ¡Ah, buen amigo! ¡Ah, buen hidalgo!
1570
¡Ah, buen señor de Benavides!

Conde
Siempre
me encubristes, hidalgos, este caso.
¿Fue verdad que le hizo Payo afrenta?

Íñigo
Porque no lo prendieses, lo he callado
y porque con palabras y promesas
1575
a todos engañados nos tenía.

Conde
¡Oh, cuán mal lo habéis hecho, caballeros,
y más con un hidalgo tan honrado!
Partid, Íñigo, vos a Benavides
y decidle que luego venga a verme,
1580
que yo pondré remedio en su deshonra,
que un hombre como Mendo importa al reino,
y es afrenta de todos que él la tenga.

Íñigo
Yo voy por él.

Conde
Haced que luego venga.

Vase Íñigo. Sale Sancho con un zurrón a las espaldas.

Sancho
Quintilla
¿Por qué no se puede entrar
1585
en casa de los buenos reyes?
Tanta licencia han de dar
al que puede, con dos bueyes,
un palmo de tierra arar,
Quintilla
como al que de oro el remate
1590
de la espada, puño y cruz,
estribera y acicate,
al suelto potro andaluz
los lados sangrientos bate.
Quintilla
Tanto a justicia provoca
1595
como el que fue de la boca
del rey, el que apenas tiene
pan en la suya, si viene
por el honor que le toca.

Conde
Quintilla
¿Qué es esto?

Fernán
Aqueste villano
1600
ha venido aquí otra vez,
y que es echadizo es llano.

Sancho
Siempre pone el buen jüez
sobre un oído la mano.
Quintilla
Oír nos tiene, a fe mía.

Conde
1605
¿Qué es lo que pide y porfía?

Laín
Mendo le envía a saber
lo que Payo piensa hacer,
y él viene a servir de espía.

Conde
Quintilla
Querrase Mendo vengar.
1610
¿Qué es lo que buscas, buen hombre?

Sancho
Busco a Payo de Vivar.

Conde
Espía es, sin duda, el hombre.

Laín
Ya le ha venido a buscar,
Quintilla
y aquí ha tenido con él
1615
palabras en que ha mostrado
que viene en aquella piel
algún corazón honrado.

Conde
De tan noble dueño es él.
Quintilla
Querrá Mendo desafío,
1620
que apostaré que se tiene
aquel su pasado brío:
a eso el villano viene.

Laín
Oíd el intento mío:
Quintilla
yo diré que soy Vivar
1625
porque el desafío me dé,
que le debe de guardar,
y al puesto que dice iré,
donde le pienso abrazar;
Quintilla
y llamarle he de tu parte,
1630
que no le podrás traer
sin engaño.

Conde
Di que aparte
quieres hablarle, y saber
de lo que quiere avisarte.

Laín
Quintilla
Buen hombre, el que el otro día
1635
dijo que ofendido había
a Mendo era hermano mío,
que por ir al desafío
hablaba en figura mía.
Quintilla
Yo soy Payo de Vivar,
1640
dame el recado que traes,
que quiero a Mendo buscar.
¿Qué es lo que miras? ¿No caes
en que ayer te quise hablar?

Sancho
Quintilla
Bien me acuerdo yo que os vi,
1645
pero aquel que estaba aquí,
¿no es Vivar, el que afrentó
a Mendo?

Laín
No, sino yo.

Sancho
¿Es verdad aquesto?

Todos
Sí.

Laín
Quintilla
Di ahora lo que me quieres.

Sancho
1650
Sácame de este zurrón
unas cartas, no te alteres.

Laín
Sin duda para mí son.

Sancho
Verlo has si las abrieres,
Quintilla
que no sé, ¡por Dios!, si es cosa
1655
que te ha de causar pesar.

Laín
¿Quién duda que es afrentosa?

Sancho
El mensajero, Vivar,
tiene disculpa forzosa.
Quintilla
Aquí en la espalda he traído
1660
el zurrón, porque las manos
se cansan, que a pie he venido,
que rasgamos los villano
más del pie que del vestido.

Mete la mano en el zurrón, y Sancho se baja y saca la daga del pecho.

Conde
Quintilla
¿Es la carta?

Laín
Sí.

Conde
Sacalda.

Laín
1665
Ya la busco sin provecho.

Sancho
Busca el papel por la espalda,
yo tu muerte por el pecho;
si fue o no a traición, juzgalda.

Dale con la daga.

Laín
Quintilla
¡Ay, que me ha muerto!

Conde
¡Oh, traidor!

Sancho
1670
Caballeros, yo he vengado
hoy a Mendo, mi señor,
de este villano afrentado,
que soy hijo de su honor.

Fernán
Quintilla
¡Prendedle!

Sancho
Mal conocéis
1675
el pecho que traigo armado,
y el duro fresno que veis.

Fernán
¡Oh, pobre hidalgo engañado!

Conde
¡Muera!

Sancho
¿Qué sois tres, ni seis?

Vase.

Fernán
Quintilla
¡Desgracia notable!

Conde
¡Extraña!

Fernán
1680
¿No puede hablar Laín?

Conde
No.

Fernán
¡Oh, payo, rayo de España!

Conde
¡Pobre Laín, que pagó,
sin culpa, su infame hazaña!

Fernán
Quintilla
¡Fiero villano!

Conde
¡Espantoso!

Fernán
1685
¡Con qué fingido reposo
ordenaba la venganza!

Conde
Si la guarda no le alcanza,
él hizo un hecho famoso.
Quintilla
¡Ved lo que puede el honor!

Fernán
1690
La traza de Mendo ha sido.

Conde
La culpa ha sido el error
de querer Laín, fingido,
tomar nombre de un traidor.
Quintilla
Ese cuerpo desdichado
1695
haced que adentro se lleve.

Fernán
¡Qué bien que se ha declarado,
que hasta el nombre de un aleve
es veneno de un honrado!

Vanse. Entran Íñigo, Mendo de Benavides y doña Clara.

Íñigo
Quintilla
Desterráronle, cual digo,
1700
y el Conde a llamarte envía
para ordenar su castigo.

Mendo
Creció la deshonra mía
desterrando a mi enemigo.
Quintilla
Ya no podrá mi venganza,
1705
¡oh, Clara!, tener lugar,
si no es que Sancho le alcanza.

Clara
Yo pienso que puede estar
más segura tu esperanza.
Quintilla
Y no creas del villano
1710
que sin la venganza vuelva,
ni afloje al bastón la mano
hasta que en polvo resuelva
la suya de aquel tirano.

Íñigo
Quintilla
¿Qué respondes, Mendo?

Mendo
Digo,
1715
Íñigo de Arista amigo,
que digas al señor Conde
que por mí su honor responde,
pues es sangre de Rodrigo.
Quintilla
Y que mire si es razón
1720
que un hombre, cual yo afrentado,
vuelva, sin satisfacción,
a estar cubierto y sentado
delante del Rey de León.
Quintilla
Dile todo lo que pasa,
1725
que desterrarme es sin tasa
más justa y piadosa ley,
que no ha de tener un rey
hombre sin honra en su casa.
Quintilla
Que mande luego llamar
1730
a Vivar, que me afrentó,
pues está honrado Vivar;
que no es bien que pueda yo
ver de mi afrenta el lugar.
Quintilla
Sírvase de él, no de mí.

Íñigo
1735
No le respondas así
pues quiere satisfacerte.

Mendo
No puede haber, sin su muerte,
satisfacción para mí.
Quintilla
Tú testigo de mi afrenta
1740
eres, y de no vengarme
parte; y esto al Conde cuenta,
porque en mi afrenta hablarme
hacer que otras muchas sienta.

Íñigo
Quintilla
Pues no quiero replicarte,
1745
que el traerte a la memoria
tu afrenta fue para honrarte.

Mendo
Dios te conceda victoria.

Íñigo
Con él queda.

Mendo
Con él parte.

Vase Íñigo y dice Mendo:

Mendo
Soneto
¿Cuál hombre, ¡oh, Clara!, no sintió su afrenta
1750
si un perro ladra a quien herirle quiere?
La honra hace al león que visto espere;
cantando el ruiseñor, su agravio cuenta.
Y mata a quien su honor quitarle intenta
el blanco cisne, que cantando muere;
1755
da un silbo el toro, mas a quien le hiere
brama, y empina la cerviz exenta.
La persona más bárbara y desnuda
siente el afrenta, y de esto viven llenas
graves historias, que el honor amparan.
1760
Y Dios humano, tengo por sin duda
que sintió por extremo entre sus penas,
ver ofendida su divina cara.

Entra Sancho.

Sancho
Quintilla
Creo que en buena ocasión
habré, señores, llegado,
1765
si el mensajero, en razón
del honor que os han quitado,
va descontento a León.
Quintilla
Yo le topé en el camino,
y de él supe a lo que vino,
1770
mas no le dije el suceso.
Dame esos pies, que os los beso
cual hijo, aunque hijo indigno.
[Híncase de rodillas.]
Quintilla
¿Qué es esto, señores? ¡Cómo!
¿Vuestros pies me desviáis
1775
cuando, como veis, los tomo?
¿Cómo, señor, me miráis
la mano puesta en el pomo?
Quintilla
Y vos, señora, ¿por qué
huis de mí? Que no sé
1780
si el obedeceros yo
que me neguéis mereció,
vos la mano, y él el pie.
Quintilla
Cerrad, Mendo, vuestro fuerte,
ni os estéis tan despacio,
1785
ni suspenso de esa suerte,
porque dentro de palacio
he dado a Vivar la muerte.

Mendo
Quintilla
¿Muerte, a Vivar?

Sancho
Sí, señor,
delante el Gobernador
1790
y otro caballero honrado,
que volando me han sacado
las alas de vuestro honor.
Quintilla
Las armas dobles me han hecho,
con el Ángel de la Guarda,
1795
señor, notable provecho,
que han los botes de alabarda
roto el peto y visto el pecho,
Quintilla
pero halláronle más fuerte
que las armas.

Mendo
Corre, Clara,
1800
que el castillo cierre, advierte
al portero.

Clara
¡Hazaña rara!
Déjame abrazarte y verte.

Sancho
Quintilla
Ve, señora, mientras cuento
el suceso a mi señor.

Vase Clara.

Mendo
1805
Di, defensor de mi honor,
¿cómo ha sido?

Sancho
Estame atento:
Romance (tirada)
entré en la sala del Rey
con mi bastón en la mano,
y al hombro un blanco zurrón,
1810
que fue de Troya el caballo.
Este, que es a mediodía
guardamangel en el campo,
almohada por la siesta,
y guardasol en verano,
1815
subido a mayor oficio,
me sirvió de secretario,
que crecen los pensamientos
en pisando los palacios.
En el del Rey puse el pie,
1820
miré los soberbios patios,
con las lustrosas columnas,
y con los techos mosaicos.
Subí la fuerte escalera,
con techo dorado en cuadros,
1825
y dos pasamanos fuertes,
flacos de pasar las manos.
Entré con atrevimiento
en la sala, preguntando...
Digo en la sala que tiene
1830
de los godos los retratos.
Con lo poco que sabía
de leer, iba despacio
leyendo las grandes letras
entre los frisos dorados.
1835
Allí estaba Teodiselo,
hombre robusto y gallardo;
Recaredo y Gundemiro,
Sisebuto, sisenando,
Cintila y Tuelgas el bueno,
1840
Recisundo y Bamba santo,
el desdichado Rodrigo,
y el venturoso Pelayo.
Puse los ojos en él,
y como él del africano
1845
libró a España, quise yo
librar tu honor de un villano.
Entré, a pesar del portero,
desde esta sala hasta cuatro,
fingiendo el truhan y el loco,
1850
todo por vengar tu agravio.
Pregunté a tres caballeros
que estaban solos hablando,
por el Payo de Vivar,
y uno dijo: “Yo soy Payo.”
1855
Preguntéselo a los otros,
y todos lo confirmaron;
y él me dijo que dijese
si era de Mendo recado.
Que sí dije, y que metiese
1860
dentro del zurrón la mano,
que a las espaldas traía
por caminar con descanso.
El cual buscaba el zurrón,
y yo, que la daga saco,
1865
abriendo los dos a un tiempo,
yo su pecho, y él sus lazos.
Llegáronle a socorrer
las guardas y los hidalgos,
mas ¡por Dios, Mendo, que todos
1870
las escaleras rodaron!
Apenas tomé la puerta,
cuando como toro salgo
que sale del coso al río,
y hasta vuestros pies no paro.
1875
En los cuales, Mendo ilustre,
si te he servido, si acabo
de darte el honor perdido,
una merced te demando.
Ya sabes que estoy al sol
1880
de mi Sol, justos seis años,
deshaciéndome por ella
y abrasándome en sus rayos.
Cumple tu promesa, Mendo,
que el servicio que te he hago
1885
bien merece que en el sol
pongas a tu humilde Sancho.
Sancho, pues que a mi suceso
has dado el fin deseado,
ya es tiempo de abrir los ojos
1890
a mi secreto y tu engaño.
Cuando vine de León,
como sabes de afrentado,
reñí a Clara, que no quiso
casarse a su tiempo y plazo,
1895
cuidando que si tuviera
un nieto entonces honrado,
por sangre y obligación
satisficiera mi agravio.
“Ánimo, padre” me dijo,
1900
“nieto tenéis; nieto es Sancho
vuestro, hijo de Bermudo,
natural, que no bastardo.
Gozome el rey perseguida
de su poder y pensando
1905
que me casara con él.”

Sancho
Tened, señor. ¡Caso extraño!
No penséis que esta alegría,
que sale bañada en llanto,
vuestra razón interrumpa
1910
por hijo de un rey tan alto;
mas porque el irme avisando
de quien soy, es porque deje
de pedir el sol que aguardo.
Abuelo mío y señor,
1915
no prosigáis, tened paso,
haced cuenta que soy rey,
no que de rey engendrado.
Y no solo de León,
mas del Imperio romano,
1920
que soy Jerjes, que soy César,
Constantino o Alejandro,
y que es más villana Sol,
que el más desnudo asturiano,
que el indio o negro más tosco,
1925
que el más bárbaro polaco,
que a Sol quiero, a Sol adoro.
Mendo, dame a mi Sol claro.
Dame esas manos...

Mendo
Detente.

Sancho
...que os quiero comer las manos.

Mendo
1930
Hijo, escucha.

Sancho
Abuelo mío,
de Sol basta el pecho casto
para igualar a mil reyes;
más me iguala que la igualo.
Si soy león, y de un rey
1935
de León, hijo, más alto
es del cielo el sol, y pasa
por León y está en sus brazos.
El signo soy de león,
que no el león coronado;
1940
pasa aqueste sol por mí,
pues me ha quemado seis años.

Mendo
Hijo, ¿no queréis oírme?

Sancho
Decid.

Mendo
Digo, amigo Sancho,
que es tu hermana aquesta Sol,
1945
y que eres de Sol hermano.
Los dos sois hijos de Clara,
por hermanos os declaro;
pues, siendo hermanos, no es justo
que os caséis.

Sancho
¡Ah, cielo santo!
1950
¡Ah, pesar del rey Bermudo,
y de quien le trajo al campo
aquel desdichado día
que engendró quien lo fue tanto!
¡Ah, pesar de su mujer,
1955
y de mí, pues no me mato!

Mendo
¡Hijo!

Sancho
Déjame.

Mendo
¿Qué es esto?

Sancho
¿Qué ha de ser, sino que rabio?
¡Ah, dulce Sol de mis ojos,
quemabas mucho; está claro
1960
que ha sido para llover
las lágrimas que derramo!
Llamadme, abuelo, a mi madre,
y dejadme solo un rato.

Mendo
Aguarda, que de los dos
1965
sabrás la verdad del caso.

Vase.

Sancho
Soneto
Cayó la torre que en el viento hacían
mil altos pensamientos, castigados,
que yacen por el suelo derribados
cuando con sus extremos competían.
1970
Por lo menos al Sol llegar querían
y morir en sus rayos abrasados,
de cuya luz, contentos y engañados,
como la ciega mariposa ardían.
¡Oh, siempre aborrecido desengaño,
1975
amado al procurarte, odioso al verte,
que en lugar de sanar, abres la herida!
¡Plugiera a Dios duraras, dulce engaño,
que si ha de dar un desengaño muerte,
mejor es un engaño que la vida!

Entra Sol.

Sol
Redondilla
1980
Para recibirte, Sancho,
quisiera en esta ocasión
que fuera mi corazón
otro aposento más ancho.
Redondilla
¡Oh, cómo estás arrogante!
1985
Parece que de esta lid
traes, como otro David,
la cabeza del gigante.
Redondilla
Gallardo estás victorioso,
mas parece que estás grave;
1990
probarás a lo que sabe
hacerse un hombre famoso.
Redondilla
Bien digo yo que sospecho
que ha de ser mi corazón
para tu inmenso blasón
1995
casa y aposento estrecho.
Redondilla
Pues ¿no llegas a abrazarme?
Querrás también que yo llegue,
porque no es bien que te niegue
las gracias a remediarme.
Redondilla
2000
Voy a abrazarte y detengo
el paso, porque no veo
que recibe mi deseo
los muchos con que yo vengo.
Redondilla
Si cosa llana no fuera
2005
que hubieras, Sancho, vencido,
que tú lo habías venido,
de tu tristeza creyera.
Redondilla
Sin duda que el vencimiento
no ha sido, no, muy honrado,
2010
sino que no has declarado
a Mendo tu pensamiento.
Redondilla
Si no vienes satisfecho
y has callado de vergüenza,
dime el suceso, comienza,
2015
pues soy alma de tu pecho.
Redondilla
Y si has vencido y aguardas
que te abrace, prenda mía,
dame esos brazos.

Sancho
Desvía,
que ya mi pecho acobardas.
Redondilla
2020
Detente, Sol, si recelas
que debo de ti guardarme,
pues ya, en lugar de abrasarme,
como la nieve me hielas.
Redondilla
Los rayos puros encoge,
2025
que si pensé ser tu día,
ya vuelvo a ser noche fría,
donde jamás los descoge.
Redondilla
Estate, Sol, en tu esfera,
que yo no soy paralelo
2030
de los cursos de tu cielo
ni el Oriente que le espera.
Redondilla
Ya soy oscura Noruega,
tierra tenebrosa y fría,
donde es tan pequeño el día
2035
que apenas a verlo llega.
Redondilla
Ya mi esperanza es extraña,
ya es vuelto en noche mi día,
pues por huir de ti, Sol mía,
busco mucha traza y maña.
Redondilla
2040
Bien dices que no he vencido,
que no es digno el vencedor
de este nombre, si el honor
de la victoria ha perdido.
Redondilla
Tú, que fuiste el premio de ella
2045
eres, Sol, la que perdí;
luego vencido volví,
que no vencedor, Sol bella.
Redondilla
Mira cómo no he venido
arrogante por vencer,
2050
ni me puede entristecer
volver a León vencido.
Redondilla
Que el haber muerto a Vivar
ya se sabe y cierto fue,
pero con él me maté,
2055
pues no te puedo gozar.

Sol
Redondilla
¿Perdido a mí? ¿De qué suerte?
¿Vienes herido, mi vida?

Sancho
Antes sano de la herida
de que me viste a la muerte.

Sol
Redondilla
2060
¿Sano? ¿Cómo?

Sancho
Como ya
naturaleza sin arte,
cerrando puerta al gozarte,
cerró la herida y lo está,
Redondilla
y esto he llamado perderte.

Sol
2065
No lo entiendo, ¿alguno viene
tras ti?, ¿huir te conviene
por el temor de la muerte?,
Redondilla
que bien podrás fiar, si es,
llevarme contigo.

Sancho
No,
2070
que quien de ti me apartó
antes vino, y no después.
Redondilla
Desde el día en que nací
y escuchó mi voz el suelo,
determinó todo el cielo
2075
que no te gozase a ti.
Redondilla
Miento: desde que naciste,
para decir la verdad,
pues que con tanta amistad
del mismo vientre saliste.
Redondilla
2080
Por decir lo que es más cierto,
mi Sol y luz soberana,
soy tu hermano, y tú mi hermana,
hasta este tiempo encubierto.

Sol
Redondilla
¿Tú hermana, yo?

Sancho
Sí, los dos
2085
del rey Bermudo hijos fuimos,
y a doña Clara tuvimos
por madre.

Sol
¡Válame Dios!
Redondilla
¡Ah, muerte, si en este punto
acabases tanto daño!
2090
¡Si con este desengaño
no queda el amor difunto!
Redondilla
¡Pluguiera a Dios, madre infame,
–que así te quiero llamar,
pues que tú diste lugar
2095
para que yo te lo llame–,
Redondilla
que hubieras víbora sido,
y antes que al mundo saliera,
tu vientre y vida rompiera
en cambio de haber nacido!
Redondilla
2100
¡Pluguiera a Dios, fiera madre,
y perdona estas injurias,
que algún villano de Asturias
fuera mi origen y padre,
Redondilla
y que lo hubiera sabido,
2105
y no este rey encubierto,
por quien es mi bien incierto
de seis años pretendido!
Redondilla
Bien parece que Bermudo
te tuvo por su mujer,
2110
pues que tu poder y ser
te pudo dejar tan mudo.
Redondilla
¿Posible es? ¿No soy villana?
¿Hay tan grande desvarío?
¡Que Sancho es hermano mío,
2115
y que soy de Sancho hermana!
Redondilla
¡Matareme! Claramente,
no soy su hija.

Sancho
Sol mía,
quien lo imposible porfía
lo posible se arrepiente.
Redondilla
2120
Tú eres mi hermana, sin duda;
por Clara vemos el cielo;
este Mendo es nuestro abuelo,
furia y propósito muda.
Redondilla
Lo que yo haré, porque amor
2125
no busque injusto remedio,
es poner la tierra en medio.

Sol
¡Aun eso más!

Sancho
¿No es mejor?

Sol
Redondilla
Mejor es, pero no verte,
¿quién será a sufrirlo parte?
2130
Pues verte y no desearte,
es entregarme a la muerte.
Redondilla
Mas no te vayas, que es bien
que pienses lo que es mejor.

Sancho
Sol, no te burles con amor,
2135
que es algo hereje también.
Redondilla
Mira que nuestra amistad,
y esta grave privación
ha de darnos ocasión
a alguna temeridad.
Redondilla
2140
No digas a Mendo nada,
sino quédate con Dios,
hasta que quede en los dos
esta voluntad templada.

Sol
Redondilla
¿Posible es que de tu acuerdo
2145
sale un rigor tan tirano?

Sancho
Sí, que si me voy me gano,
y si me quedo me pierdo.
Redondilla
No te detengas, Sol, tanto,
que eres estopa y yo fuego,
2150
y sé que, si a ti me llego,
no mata ese fuego el llanto.

Sol
Redondilla
¿Dónde vas?

Sancho
A una frontera.

Sol
¿A qué?

Sancho
A morir peleando.

Sol
¿Has de volver?

Sancho
No sé cuándo.

Sol
2155
Pues quédate.

Sancho
Bien quisiera.

Sol
Redondilla
¿No me basta ser tu hermana,
sino perderte también?

Sancho
Perdido el primero bien,
2160
toda mi esperanza es vana.

Sol
Redondilla
¿Qué llevas?

Sancho
Este bastón.

Sol
Pobre vas.

Sancho
Así nací.

Sol
Llévame.

Sancho
Ya vas aquí.

Sol
¿A dónde?

Sancho
En el corazón.

Sol
Redondilla
2165
¿Al fin, me vas a olvidar?

Sancho
Pues, ¿qué es lo que puedo hacer?

Sol
¿Que no he de ser tu mujer?

Sancho
¿Que al fin no te he de gozar?

Sol
Redondilla
¿Que no te han de ver mis ojos?

Sancho
2170
¿Que me ha muerto un desengaño?

Sol
¡Oh, qué rigor tan extraño!

Sancho
¿Oh, qué insufribles enojos!
Redondilla
Pero enjuga, Sol, el llanto
con los rayos de esa lumbre,
2175
que, pues es del sol costumbre,
Sol eres y abrasas tanto.
Redondilla
Di a mi madre de mi vida
que me voy por no fiarme
de mí mismo, y por vengarme
2180
de ella en aquesta partida.
Redondilla
Di a Mendo, mi caro abuelo,
pues me ha costado tan caro,
que cuide bien de tu amparo.
Y a ti, Sol, guárdete el cielo.
Redondilla
2185
Bien podrá ser que los dos
tengamos suerte dichosa.
¡Adiós imposible esposa!

Sol
¡Imposible esposo, adiós!


Jornada III

Salen cuatro segadores, y serán de los músicos.

Valencio
Quintilla
¡Bendiga Dios el buen año!

Tolino
2190
Esconderse entre los trigos
puede un hombre.

Licenio
¡Caso extraño!

Gridonio
¡Mate Dios los enemigos
que suelen hacerte daño!

Valencio
Quintilla
Desdicha, ¡por Dios! es grande,
2195
que este perro de Zelín
por aquestos campos ande,
que son su huerta y jardín,
y que al fin segar nos mande.
Quintilla
Sembramos y coge el fruto.

Tolino
2200
Quiere que en diezmo y tributo
toda la hacienda se dé.

Licenio
Nunca este campo se ve
de sangre y sudor enjuto.
Quintilla
¡Pobre España!

Valencio
Los pecados
2205
de la Cava y de Rodrigo
aún no los tienen pagados.

Gridonio
Hable el labrador del trigo,
y de guerra, los soldados.
Quintilla
¿Quién os mete en eso ahora?
2210
Demos en aquesta haza,
mientras la canalla mora
viene a aqueste monte a caza.

Valencio
Sí, que es grande cazadora,
Quintilla
que como todos son perros,
2215
no es mucho que en estos cerros
anden a caza hidalgos.
Vengan ahora los galgos,
cual suelen, a echarnos hierros;
Quintilla
quizás irán de traílla,
2220
como alguna vez los vi,
más que de paso a la villa.

Gridonio
¡Que llegue este perro aquí
desde Córdoba y Sevilla!

Valencio
Quintilla
Es niño el Rey, no me espanto
2225
que se puedan atrever
aquestos bárbaros tanto.
Aquí viene una mujer
rebozado al rostro el manto.

Entra doña Elena, rebozado el rostro, de caza, con un venablo.

Valencio
Quintilla
Por el sol se le habrá puesto,
2230
no la ofenda el blanco gesto;
y trae una jabalina.

Licenio
¡Qué cazadora divina!
¡Qué mirar dulce y honesto!

Valencio
Quintilla
Diana debe de ser.

Sancho venga detrás de ella siguiéndola.

Elena
2235
No sé dónde pueda huir
del sol, que comienza a arder;
solo se puede sufrir
tal pesar por el placer.
Quintilla
Mucho el gusto del cazar
2240
de mi castillo me aleja.

Sancho
Si aquí no viene a parar,
corta esperanza me deja
de la que pueda alcanzar.
Quintilla
¡Oh, amor, en qué desatino
2245
para el fin de mi camino!
Cuando a huir del Sol se atreve
mi alma, ha dado en la nueve
de aqueste rostro divino.
Quintilla
Caminé desde León
2250
a Burgos, desesperado
de mi engañada afición,
y en estos campos he hallado
que los de Tesalia son.
Quintilla
Aquí hay hierbas para olvido,
2255
y otras para mucho amor.

Valencio
Que es la hermana, he conocido,
de nuesamo.

Tolino
Gran valor
en venir sola ha tenido,
Quintilla
que en el pie de esta montaña
2260
hay animales feroces.

Licenio
Démosle vaya de mañana.

Gridonio
¡Dios, que ha de haber grita y voces,
pues que nadie la acompaña!

Valencio
Quintilla
¿Dónde bueno va perdida?
2265
Diga, campesina dama.

Licenio
Callad, que viene dormida.

Valencio
Las manadas le harán cama
sobre esta alfombra florida.

Tolino
Quintilla
Ea, lléguese hacia acá.
2270
Si quiere tomar refresco,
es cosa que bien podrá.

Gridonio
Aquí corre viento fresco,
y más alto el trigo está.
Quintilla
¡Ea, que a fe que no vaya
2275
quejosa ni descontenta!

Sancho
Estos necios la dan vaya.

Valencio
Junto al arrollo se asienta.

Elena
Mucho el calor me desmaya.

Tolino
Quintilla
¡Brava cosa que no intente
2280
casar aquesta mujer
nuesamo, siendo prudente!

Valencio
Pues la deja florecer,
querrala para simiente.
Quintilla
Cuando veo en su verdura
2285
una lechuga madura,
gran gusto en sus hojas hallo,
pero en creciéndole el tallo,
está sin sustancia y dura.
Quintilla
Sin razón, las cosas son
2290
de mal gusto y parecer,
saben mal sin ocasión,
y mucho más la mujer
cuando pasa de sazón.
Quintilla
Ahora está que es contento.

Gridonio
2295
¿Duérmese?

Licenio
Sí.

Tolino
¿Qué haremos?

Gridonio
Cantar es buen pensamiento.

Tolino
Vaya algo.

Valencio
Por mí, cantemos,
que aquí traigo mi instrumento.

Cantan, y ella está dormida.

[Todos]
Copla (estructura abierta)
¡Oh, cuán bien segado habéis,
2300
la segaderuela!
Segad paso, no os cortéis,
que la hoz es nueva.
Mira cómo va segando
de vuestros años el trigo;
2305
tras vos, el tiempo enemigo
va los manojos atando.
Y ya que segar queréis,
la segaderuela,
segad paso, etcétera.

Valencio
Quintilla
2310
Ya está del todo dormida.
¡Por vida vuestra, que vamos
aquella orilla florida,
y desnudemos los ramos
de que se muestra vestida,
Quintilla
2315
y haremos en un momento
un toldo para cubrilla,
que le sirva de aposento!

Gridonio
Soy contento de servilla.

Vanse los segadores. Dice Sancho:

Sancho
(Yo de amarla soy contento.
Quintilla
2320
Los labradores se han ido;
traza del amor ha sido
y benignidad del cielo.
¡Dichoso el cuerpo y el suelo
de tal dueño y tal sentido!
Quintilla
2325
¿De qué sirve aqueste traje,
sabiendo que eran tan buenos
los dueños de mi linaje?
Mas bien luce porque menos
se conozca en él mi ultraje.
Quintilla
2330
Tiene una mancha mi honor,
está mi abuelo afrentado,
y mancha vese mejor
en terciopelo y brocado
que en sayal de labrador.
Quintilla
2335
Amor, aunque no vais de mí,
quiero prometer aquí
al cielo de no quitarme
este traje hasta vengarme
de quien le ha manchado así.
Quintilla
2340
Vi en el pie de esta montaña,
que el Duero espacioso baña,
esta divina mujer,
que de mi pecho ha de hacer
lo que la Cava de España.
Quintilla
2345
Muero por hablalla y vella.
¿Cómo podré su reposo
deshacer sin ofendella?
Fingir quiero que algún oso
baja del monte por ella.
Quintilla
2350
Dar quiero con el bastón
golpes por entre estas ramas.)
¡Eres, oso, al fin, ladrón,
que más respetó a las damas
el generoso león!

Levántase al ruido doña Elena.

Elena
Quintilla
2355
¡Válgame el cielo! ¿Qué es esto?

Sancho
¿A una mujer tan hermosa?
¡Huye, traidor!, ¡huye presto!
¡Oso al fin!

Elena
¡Extraña cosa.
En gran confusión me ha puesto!

Sancho
Quintilla
2360
Ved cómo se va metiendo
por el monte el animal,
entre los robles gruñendo.
Sosegaos, no os hará mal.

Elena
Temblando estoy.

Sancho
Yo, temiendo.

Elena
Quintilla
2365
¿Oso decís que venía,
buen hombre, para matarme?

Sancho
Eso el bellaco quería;
bien podéis albricias darme
de vuestra vida y la mía.
Quintilla
2370
¿Cómo os dormistes así?

Elena
Andaba cazando aquí,
y vi desde lejos gente
de mi casa, y esta fuente
también por mi daño vi,
Quintilla
2375
que hablando con sus arenas,
me convidó con su risa
a que en sus márgenes, llenas
de flores, buscase aprisa
sueño y descanso a mis penas.
Quintilla
2380
Ya dormir no me atreviera
si de mi hermano la gente
segando el campo no viera,
aunque la arena y la fuente
mayor música me hiciera.

Sancho
Quintilla
2385
A gran ventura he tenido
a tal tiempo haber venido,
mas no he visto gente aquí.

Elena
Por no conocerme así,
dándome vaya, se han ido.
Quintilla
2390
Y estoy muy agradecida;
pagarte el favor quisiera.
Ya sé que, a no estar dormida,
que ahora el oso durmiera.

Sancho
¿Cómo durmiera?

Elena
Sin vida,
Quintilla
2395
que estoy muy ejercitada
a darle, en vez de colmena,
de firme a firme lanzada,
pero toma esta cadena,
que en otra quedo obligada.
Quintilla
2400
Hermana de un caballero
soy, de esta tierra, señor
de este monte y campo entero,
hombre mozo y de valor,
sabio en paz y en guerra fiero.
Quintilla
2405
Si de él quieres, por ventura,
satisfacción, ven conmigo.

Sancho
Ya mi alma no procura,
que a vuestro servicio obligo
más bien que vuestra hermosura.
Quintilla
2410
Vuestra cadena guardad,
que yo estoy muy bien pagado.

Elena
Llevarla tienes.

Sancho
Mirad
que, aunque pobre, soy honrado,
si es virtud la calidad.

Elena
Quintilla
2415
Enojareme.

Sancho
Señora,
daisme la muerte con ella
si de aquí la llevo ahora,
que si quisiese vendella,
mi traje vil la desdora.
Quintilla
2420
¿Quién diré que me la ha dado?
¿Qué dirán? Que soy ladrón,
y a serlo yo, y tan honrado,
yo hurtara algún corazón
que está de amor descuidado.
Quintilla
2425
Más merced hacer podéis
a este villano que veis,
porque solamente os ruega,
pues es tiempo de la siega,
que en la siega le ocupéis.
Quintilla
2430
Este sí que es galardón
conforme a mí, y no cadena,
porque, si es de obligación,
yo la tengo ya tan buena
cuanto las que tengo son.

Elena
Quintilla
2435
(¡Notable lengua y presencia!)
Si queréis servir en casa,
desde aquí tenéis licencia;
y porque ya el sol abrasa,
la tomo de hacer ausencia.

Sancho
Quintilla
2440
¿Por quién he de preguntar?

Elena
Por el castillo.

Sancho
¿De quién?

Elena
De don Payo de Vivar.

Sancho
(¡Ay de mí!)

Elena
Conmigo ven,
que por ti le quiero hablar.

Sancho
Quintilla
2445
¿Cómo hablar? Luego ¿no es muerto?

Elena
No, amigo, mi hermano es vivo.

Sancho
Díjose en León por cierto,
por el brazo vengativo
de un afrentado encubierto;
Quintilla
2450
mas puede ser que otro fuese.

Elena
Este, del Rey niño es ayo.

Sancho
Digo, señor, que es ese,
y que yo vi muerto a Payo,
aunque me pese que os pese.

Elena
Quintilla
2455
Payo de Vivar, mi hermano,
vino ahora de León,
buen hombre, contento y sano.

Sancho
Tan muerto es, como estos son
cinco dedos de la mano.

Elena
Quintilla
2460
Si hablo y como con él,
¿cómo queréis que sea muerto?
Otro será, que no es él.

Sancho
Yo le vi tendido y yerto
de una estocada cruel;
Quintilla
2465
y huélgome que él no sea.

Elena
Digo que está en su castillo,
y que hoy vino del aldea,
porque el alarbe caudillo
estas fronteras pasea,
Quintilla
2470
que es hombre que da temor
a Zulema y a Zelín,
que conocen su valor.

Sancho
(¡Qué mal he vengado, en fin,
el ultraje de mi honor!
Quintilla
2475
Sin duda engañado he sido;
mirad a dónde he venido,
pues de mi enemigo adoro
la hermana, contra el decoro
del noble honor ofendido.
Quintilla
2480
¿Qué he de hacer?)

Elena
¿Qué estás hablando?

Sancho
Estoy contento, señora,
de que vivo estéis gozando
a vuestro hermano.

Elena
Y yo ahora
en el suceso pensando,
Quintilla
2485
¿quién será el muerto?

Sancho
No sé,
esto allá en León oí,
y en el nombre me engañé.

Elena
Mi hermano está vivo aquí,
y allá dondequiera dé.
Quintilla
2490
Ven conmigo.

Sancho
Ya me ensancho
de verme criado vuestro,
porque me viene muy ancho:
(mal lo que debo le muestro.)

Elena
Y ¿cómo te llamas?

Sancho
Sancho.
Quintilla
2495
Pero vos, ¿cómo os llamáis?

Elena
Doña Elena.

Sancho
Ya no callo
lo que quiero que sepáis.
Yo os juro que a otro caballo
de Grecia a Troya lleváis.

Elena
Quintilla
2500
Alguna traición sospecho.

Sancho
Diversas son mis hazañas,
lo que yo digo es bien hecho,
porque llevo en mis entrañas
el fuego de vuestro pecho.

Elena
Quintilla
2505
¿Querrás ser otro Sinón?

Sancho
Lo que digo es afición,
que antes yo soy, bella Elena,
la Troya que ardiendo en pena
se queja de Agamenón.

Elena
Quintilla
2510
Cuando dentro estés, no seas
como el caballo troyano.

Sancho
Si en tu servicio me empleas,
haré que viva tu hermano
hasta que en honra me veas.

Elena
Quintilla
2515
Hasta que estés muy honrado,
no dejará de obligarme,
por lo que me has obligado.

Sancho
Mucho tiene que pagarme,
pues el fiador no ha pagado,
Quintilla
2520
que aunque es verdad que pagó,
lo que es honra, hala de dar
quien la tiene.

Elena
Aquí estoy yo,
que te ayudaré a cobrar,
o te pagaré.

Sancho
Eso no.

Elena
Quintilla
2525
Fiador soy de mi hermano.

Sancho
Si él faltare, ¿pagaréis?

Elena
A todo, Sancho, me allano.

Sancho
Vamos, que presto veréis
quién soy, aunque soy villano.

Entran el conde Melén González, Mendo de Benavides, Íñigo Arista, Fernán Jiménez, doña Clara y doña Sol, en traje de dama.

Mendo
Endecasílabos sueltos (tirada)
2530
Bésoos las manos por merced tan grade:
¿Cómo ha sido, buen Conde, el recibirme?
Eso a mis hijas solo, como damas,
era justo, que a mí de ningún modo.
Dadles los brazos si queréis honrallas.

Conde
2535
Aquí tenéis, señora, otro padre.

Clara
Esclavas vuestras somos.

Conde
Mendo amigo,
alzad del suelo los llorosos ojos.

Mendo
¿Cómo puedo, señor, que no me deja
2540
la carga de la afrenta levantallos,
que pesa mucho en el entendimiento?
Vine a León porque mi Rey lo manda,
y creo que le fuera inobediente
si supiera que estaba deshonrado.
2545
Llegué, y supe que fue Laín el muerto,
y que en sus tierras y castillos vive
contento Payo de Vivar y alegre,
¿cómo queréis que yo lo esté, buen Conde?
Antes os ruego, por quien sois, que luego
2550
me deis licencia que volverme pueda
a Benavides, antes que me vean
estos hidalgos, que en pasados años
del lado de Bermudo honrarme vieron.

Conde
Yo no puedo, buen Mendo, aunque quisiera
2555
daros licencia, ya que en León entrastes,
pedidla al Rey.

Mendo
El Rey es niño,
vos sois su padre, vos reináis ahora.
Dadme licencia, Conde.

Conde
Ya el Rey sale,
niño en la edad y viejo en el ingenio.
2560
Yo le hablaré de vos, y porque es justo
que no viváis donde tengáis disgusto.
[Sale el rey niño con acompañamiento.]
Redondilla
Dele los pies vuestra Alteza
a Mendo de Benavides,
vencedor de tantas lides.

Alfonso
2565
Cubrid, Mendo, la cabeza.

Mendo
Redondilla
No me mandéis, gran señor,
cubrir, que estoy cubierto
de honor, y no es bien, por cierto,
hablar al rey sin honor.
Redondilla
2570
Tiéneme echado un embargo
cierto traidor en la honra.

Alfonso
Pariente, vuestra deshonra
ya yo la tengo a mi cargo.
Redondilla
¿Quién viene con vos?

Mendo
2575
Mis hijas.

Clara
Dadnos, gran señor, los pies.

Alfonso
Ya os abrazo.

Clara
Un ángel es.

Conde
Yo hablaré al Rey, no te aflijas.
Redondilla
Señor, como vuestra Alteza
a Galicia ha de partir
2580
a criarse, y a vivir
en mi tierra y fortaleza,
Redondilla
de León quise dejar
un noble gobernador,
y no le he hallado mejor.
2585
A Mendo envié llamar.
Redondilla
Vino pensando que fuera
Payo de Vivar el muerto,
y hallando el suceso incierto,
volverse a su tierra espera,
Redondilla
2590
que dice que le es forzoso,
por justo derecho y ley.

Mendo
Juzgad vos, buen Rey,
que Dios haga venturoso.
Redondilla
Al que tiene alguna afrenta,
2595
que le dé oficios no es justo
la república, aunque el gusto
del rey lo contrario sienta.
Redondilla
Que si odio engendra el mandar
y llaman malo al más bueno,
2600
a un hombre de afrentas lleno,
¿qué respeto han de guardar?
Redondilla
Pues mi afrenta fue por vos,
solo por merced os pido
que vida que os ha servido
2605
tanto como sabe Dios,
Redondilla
no acabe donde la venza
el verme de mi honor falto,
que, afrentado y puesto en alto,
es ponerme a la vergüenza.
Redondilla
2610
Las dignidades, señor,
en algunos personajes,
desentierran los linajes
y las manchas del honor.
Redondilla
Esto poco que me queda
2615
de vida, allá en Benavides
lo pasaré.

Alfonso
¿Razón pides?

Conde
No es bien que se le conceda,
Redondilla
que remedio puede haber
para ser gobernador
2620
Mendo en León con su honor.

Alfonso
Veamos.

Conde
Este ha de ser:
Endecasílabos sueltos (tirada)
mande echar por las plazas vuestra Alteza
un bando en que concede desafío
a Mendo contra Payo, y juntamente
2625
se fijarán carteles por las calles;
si no viniere dentro de diez días,
darasle por traidor y por infame,
y a Mendo por lo que es, que es de los nobles
que ha dejado la sangre de los godos;
2630
y si viniere, yo tengo un sobrino
de los valientes hombres que han criado
las Asturias altísimas de Oviedo,
y ese le matará por lo que digo,
y porque la razón importa mucha.

Alfonso
2635
¿Estáis contento, Mendo?

Mendo
Estoy suspenso.

Clara
Señor, haced esto que os dice el Conde;
mirad que en tanto haré buscar a Sancho,
y que tengáis segura la victoria.

Sol
Señor, si esto conviene al honor vuestro,
2640
¿por qué no hacéis lo que tan bien os viene?

Íñigo
Mendo, no hay qué pensar, esto os importa;
fiad, Mendo, que el Conde os aconseja
lo que para su mismo honor buscara.

Mendo
Digo, señor, que como Vuestra Alteza
2645
eche ese bando, tomaré el oficio
y quedaré en León.

Conde
Digo que luego
le escribo y hago publicar.

Íñigo
Advierte
que será bien que con un propio avises
a Payo de Vivar de este suceso.

Conde
2650
Vaya Fernán Jiménez.

Fernán
Por servirte,
dentro de un hora tomaré la posta.

Conde
Y dentro de ella ha de salir Alfonso
de la ciudad, camino de Galicia;
Mendo quede en León, y del suceso
2655
podrá avisar al Rey.

Mendo
El cielo guarde
y prospere, señor, tan buenos años.

Alfonso
Mendo, quedad con Dios. Adiós, señora.

Clara
Vivas mil años, y señor te veas,
ángel hermoso, desde el Tajo al Betis.

Vase el Rey y el Conde y Fernán Jiménez.

Íñigo
2660
Yo quedo aquí en León para serviros,
que no voy con su Alteza.

Mendo
Íñigo Arista
es hijo de un gallardo caballero.

Íñigo
Soy vuestro servido.

Clara
Yo huelgo mucho
que tan honrado caballero quede
2665
a donde como es justo le sirvamos;
y así, padre, os suplico que aquí un rato
me dejéis que le hable, y de camino
os vais a descansar.

Mendo
Pues venid luego,
que solamente donde estáis sosiego.

Vase.

Íñigo
Redondilla
2670
Si vos tenéis que me hablar,
yo tengo bien que os decir.

Clara
Yo os vengo, Arista, a pedir.

Íñigo
Yo os vengo, Clara, a rogar.

Clara
Redondilla
Esto es fácil de hacer.

Íñigo
2675
Esto no hay por qué os asombre.

Clara
Vos me podéis dar un hombre.

Íñigo
Y vos a mí, una mujer.

Clara
Redondilla
¿Quién saldrá con el Vivar
a hacer este desafío?

Íñigo
2680
Yo, que ya es negocio mío
si me le queréis fiar.

Clara
Redondilla
A Sancho, aquel labrador
que dio la muerte a Laín,
quisiera buscar, que al fin
2685
tiene interés en mi honor,
Redondilla
pero porque no sé de él,
me he de atrever este día
a haceros defensa mía.

Íñigo
Yo quiero suplir por él,
Redondilla
2690
que imagino que es honrado
debajo de aquel sayal.

Clara
No es sayal que le está mal,
que está aforrado en brocado.

Íñigo
Redondilla
Ya que yo acepto, señora,
2695
por él este desafío,
y vuestro honor es el mío,
y yo vuestro desde ahora,
Redondilla
lo que pediros quería
es que me importa saber
2700
quién es aquesta mujer.

Clara
Esta es una prima mía.

Íñigo
Redondilla
¿De quién es hija?

Clara
Es muy largo,
y oféndese algún decoro.

Íñigo
Pues sabed que yo la adoro.
2705
Mirad qué poco me alargo:
Redondilla
vila, y piérdome por ella,
y merced me habéis de hacer
de dármela por mujer
si fuera su gusto de ella.

Clara
Redondilla
2710
Venced este desafío,
que yo os la prometo.

Íñigo
Basta,
si el amor me da por asta
su flecha, vencer confío.
Redondilla
Yo me voy a ver el modo
2715
con que se publique el bando.

Clara
Y yo en vos quedo esperando
mi honor, generoso godo.

Íñigo
Redondilla
¿Cómo aquel ángel se llama?

Clara
Llámase Sol.

Íñigo
Si Sol era,
2720
¿qué milagro que me hiciera
arder el alma en su llama?
Redondilla
¡Ay, Sol, etíope soy,
negro del alma y esclavo!

Vase.

Sol
¿Qué es esto, señora?

Clara
Alabo
2725
al cielo, y gracias le doy.
Redondilla
Arista, que salir quiere
con Vivar al desafío,
quiere ya ser yerno mío.

Sol
Calla ahora.

Clara
Por ti muere.

Sol
Redondilla
2730
¿Es noble?

Clara
De sangre real.

Sol
Y ¿tiene hacienda?

Clara
También.

Sol
No habla mal.

Clara
¿Quiéresle bien?

Sol
No me ha parecido mal.

Clara
Redondilla
¿Y Sancho?

Sol
Saliome vano,
2735
ya aquel amor cabo dio.

Clara
Entra, y tratarelo yo
con Mendo.

Sol
Fue amor de hermano.

Vanse y salen Payo de Vivar y Alife, moro.

Payo
Quintilla
Responde, moro, a Zulema
que reporte, si le agrada,
2740
esa su lengua blasfema,
que a mí no se me da nada
de que al Rey tema o no tema.
Quintilla
Que es niño el Rey le confieso,
y que todo mal suceso
2745
temo faltando a León
mi brazo en esta ocasión,
y de algún anciano el seso.
Quintilla
Pero que a mí no me cuente,
en su defensa obligado,
2750
por vasallo ni pariente,
que ya soy miembro apartado
de su república y gente.
Quintilla
Allá se alzaron con él
los que darán cuenta de él,
2755
y que en dalle este castillo
que hable me maravillo
tan arrogante y cruel.
Quintilla
Este no es del Rey, que es mío;
di que le será mejor,
2760
moro, que no pase el río,
porque es mi hacienda y mi honor,
y defenderla confío.

Alife
Quintilla
Vivar, ya sabes quién es
el gran Zulema, no quieras
2765
perderte por interés,
y las cristianas banderas
sabes que pisan sus pies.
Quintilla
Dale el castillo que intentas
defender, y no consientas
2770
que tus contrarios se huelguen
de que en sus almenas cuelguen
mis lunas y tus afrentas.
Quintilla
No ha venido de la orilla
del Tajo para volver
2775
sin despojos de Castilla.

Payo
Y ¿es forzoso que han de ser,
moro, de mi hacienda y villa?
Quintilla
Parte, y no te desvergüences
en mis ojos y en mi casa.

Alife
2780
¡Qué mal tus enojos vences!
Allá verás lo que pasa
cuando la guerra comiences.
Quintilla
No pienses que ese enemigo,
de los que Castilla doma,
2785
es rayo, es muerte, es castigo;
es hombre que con Mahoma
habla como yo contigo.
Quintilla
¡Desdichado si le esperas!

Payo
Vete, morillo, no quieras
2790
que a Mahoma, a ti y a él
cuelgue juntos de un cordel.

Alife
¿Hablas, cristiano, de veras?

Payo
Quintilla
¡Vete, perro!

Alife
Aguarda un poco.

Vase Alife, moro, y sale Elena y Sancho.

Elena
¿Moros en casa, señor?

Payo
2795
Uno, hermana, y ese, loco.

Elena
¿A quién buscaba?

Payo
A mi honor,
con quien las estrellas toco.

Elena
Quintilla
¡A vuestro honor! ¿Qué quería?

Payo
Este castillo pedía.

Elena
2800
¿Quién es el moro?

Payo
Zulema,
el que nuestros campos quema
hasta la montaña fría.

Elena
Quintilla
Y ¿cómo va despachado
el moro?

Payo
Dirás mejor
2805
que va el moro despechado,
que es despecho del señor
despachar mal al criado.
Quintilla
¿Quién es este hombre?

Elena
A quien debo
la vida.

Payo
¡Cómo!

Elena
De un oso
2810
me libró.

Payo
¡Gentil mancebo!

Elena
Viénete a servir gozoso.

Payo
Parece un Hércules nuevo.
Quintilla
¿A dónde estabas?

Elena
Dormía
al pie del monte, y bajó
2815
el oso a una fuente fría,
cuyo cristal despreció
por beber la sangre mía.
Quintilla
Llegó este mozo y, venciendo
su furia, bien maltratado,
2820
se fue por el monte huyendo.

Payo
¡Gran valor!

Elena
Es hombre honrado.

Payo
Él lo muestra, yo lo entiendo.
Quintilla
¿De dónde eres?

Sancho
Asturiano
soy, señor, que a segar vengo
2825
vuestro trigo este verano,
si acaso ventura tengo
de poner en vos la mano,
Quintilla
que otra vez lo quise hacer
y erré el golpe de servir
2830
a quien me dio vida y ser,
que con vos hasta morir
quiero este bien pretender.
Quintilla
Topé vuestros segadores,
bien siegan, pero yo os digo
2835
que aventajo a los mejores,
y espero, en segando trigo,
ceñir mi frente de flores.
Quintilla
Un viejo a vos me presenta,
a quien distes una vez
2840
lo que él muchas veces cuenta,
que es de esta siega el jüez,
y de que tarde se afrenta.
Quintilla
Enviome alegre acá
a que os sirva, porque él ya
2845
no puede tomar la hoz;
yo soy su mano, él mi voz,
que el alma mil voces da.
Quintilla
Débesle satisfacción
de esta voluntad a fe;
2850
yo, con la misma ocasión,
por él vengo, a que me dé
vuestra mano el galardón.
Quintilla
¡Oh, quiera mi buena suerte
que mejor ahora acierte
2855
en hacer lo que procuro,
que por cobrar honra, juro
de servir hasta la muerte!

Payo
Quintilla
Este labrador, Elena,
de algún buen viejo asturiano
2860
es hijo, y teniendo pena
de faltar este verano
de siega y paga tan buena,
Quintilla
debe de enviarle acá
para que sirva por él.

Sancho
2865
(¡Qué bien en el blanco da!)
Si yo acierto como él,
contento el viejo estará.
Quintilla
Como era viejo, perdía
honra porque no segaba
2870
como mancebo solía;
mas ya, ¡por Dios!, que él se acaba,
comienza mi valentía.
Quintilla
Un manojo he de llevar,
si siego en esta ocasión,
2875
que al viejo pueda alegrar
de mirar la bendición
de los trigos de Vivar.
Quintilla
Tras esto, si ese morillo
viniere a vuestro castillo,
2880
también siego moros cuellos
como espigas, que por ellos
la hoz convierto en cuchillo.
Quintilla
Sacad vuestro pendón rojo,
echadme media docena,
2885
veréis si os traigo el despojo,
o ponedme en una almena:
veréis si lanzas arrojo.

Payo
Quintilla
Algún ángel te ha traído.
¿Cómo te llamas?

Sancho
¿Yo? Sancho.

Payo
2890
Sancho, aunque valor ha sido
mostrarle el pecho tan ancho
al moro a Vivar venido,
Quintilla
no estoy sin algún temor.
Tú estás en traje tan bajo,
2895
de asturiano y labrador,
que por este monte abajo
puedes caminar mejor;
Quintilla
y echado entre aquesos trigos
servir de espía y saber
2900
cuántos son los enemigos,
que no te echarán de ver.

Sancho
Que no se me da dos higos;
Quintilla
cerrad el castillo bien,
que yo iré y sabré quién son,
2905
sin que cuidado me den.

Payo
Parte.

Sancho
Voy.

Vase Sancho.

Elena
Mal galardón
queréis, señor, que le den.

Payo
Quintilla
¿Cómo?

Elena
Mataranle allá.

Payo
No harán, que le salva el traje.

Elena
2910
(Pues el alma tiembla ya,
de que al moro vea y baje,
grande confusión me da.
Quintilla
Ahora veo qué es amor,
aunque no es agradecido.)

Payo
2915
El hombre muestra valor.

Entra un escudero.

Escudero
A tu castillo ha venido
Fernán Jiménez, señor.

Payo
Quintilla
¿El de León?

Escudero
Así dice.

Payo
Entre, pues.

Vase el ESCUDERO y entra Fernán Jiménez.

Fernán
Guárdete el cielo.

Payo
2920
¡Oh amigo!

Fernán
No poco hice,
Payo, en pisar este suelo,
que así el moro contradice.

Payo
Quintilla
¿Cómo? ¿Está cerca?

Fernán
Ya llega,
si no es que el paso le embargas.

Payo
2925
¿Son muchos?

Fernán
Por esa vega,
que cubre lanzas y adargas,
lunas al aire despliega.

Payo
Quintilla
¿De dó vienes?

Fernán
De León.

Payo
¿Cómo queda el Rey?

Fernán
El Conde
2930
le lleva en esta ocasión
a sus tierras.

Payo
No responde
a su justa obligación;
Quintilla
mal hace en tiempo de lides.
¿Quién su gobierno posee?

Fernán
2935
El señor de Benavides.

Payo
¿A qué vienes?

Fernán
Esta lee.

Payo
Murió Atlante, y falta Alcides.
[Dale una carta cerrada; léela Payo.]
“Habiéndose tratado ante mí del agravio que habéis hecho a Mendo de Benavides, le he concedido campo y desafío contra vos, cuyo plazo será dentro de seis días de la fecha de esta. Acudiréis a León con vuestras armas, donde os espera, o daréis caballero que por vos salga; donde no, os doy por traidor, y a él por honrado. –En León, a veinte y cuatro de junio, año de novecientos setenta y nueve. Alfonso Quinto.”
Quintilla
[...]
No tiene la culpa el Rey,
2940
que es niño, y edad no tiene
para ver lo que conviene
al justo derecho y ley;
Quintilla
tiénela el conde Melén,
porque a Mendo quiere bien,
2945
y a mí del Rey me destierra;
por ser en tiempo de guerra,
muestro a la carta desdén.
Quintilla
Mas no importa, alcaide tengo
que defenderá el castillo
2950
mientras victorioso vengo;
ya de mí me maravillo
cómo en Vivar me detengo.
Quintilla
Y por si su barba cana
la del castillo perdiere,
2955
llevaré a León mi hermana.

Elena
¿Tanto al conde Mendo quiere?

Fernán
Aquí ni pierde ni gana,
Quintilla
que la voz tiene del Rey,
es sin duda, pero el reto
2960
le ha de obligar, en efeto,
como es de los godos ley.

Elena
Payo es valiente y discreto;
Quintilla
yo, su hermana, y si el faltase,
saldré por él.

Payo
Ahora bien,
2965
vete a descansar.

Elena
No pase
de hoy tu partida.

Payo
¡Está bien
que el Conde el reto aceptase!

Fernán
Quintilla
¿Cómo fue posible menos?

Elena
2970
Muestra tu fama y valor,
de que están mis libros llenos.

Payo
Yo defenderé mi honor.

Fernán
Así lo han de hacer los buenos.

Payo
Quintilla
Llevar quiero un escudero.

Elena
2975
Sancho, el que a los moros fue,
es valiente aunque es grosero.

Payo
No importa, yo le daré
vestido y armas primero.

Vanse y entra el Conde y el Rey niño y Garci Ramírez y otra gente.

Garci
Redondilla
Cansado vendrá Su Alteza.

Conde
2980
Es de tierna edad, en fin;
tended ese traspontín
sobre esta verde maleza.
[Tienden un colchoncillo y prosigue.]
Redondilla
Poned luego esa almohada.
Descansad aquí, señor,
2985
que el camino y el calor
interrumpen la jornada.
Redondilla
Sin eso, la tierra está,
si no es la voz mentirosa,
llena de moros, que es cosa
2990
que mayor pena me da.

Alfonso
Redondilla
Pues, Conde, si moros vienen,
despertadme luego.

Conde
Harelo.
¿Y pelearéis?

Alfonso
¡Pues no!

Conde
El cielo
os guarde.

Alfonso
¿Qué caras tienen?

Conde
Redondilla
2995
Son hombres, mi rey. Dormíos,
no temáis.

Alfonso
Por eso quiero
dormirme.

Conde
¡Gran caballero!

Garci
Del padre, muestra los bríos.

Alfonso
Redondilla
No me desciñáis la espada,
3000
por si fuere menester.

Conde
Dormid, buen Rey, a placer,
que esto de moros es nada.

Garci
Redondilla
¡Qué notables esperanzas
promete en edad tan tierna!

Conde
3005
Como un anciano gobierna.

Garci
¡Oh, León, qué siglo alcanzas!

Conde
Redondilla
A estar menos perseguido,
no tiene qué desear.

Garci
Apartémonos a hablar,
3010
Conde, que está el Rey dormido.

Apártense un poco, y entra Esteban de Lara.

Esteban
Endecasílabos sueltos (tirada)
Buen Conde, ¡gran desdicha!

Conde
¡Cielo! ¿Qué es esto, don Esteban, viene el moro?

Esteban
Una emboscada de ese monte sale,
y ha cautivado alguna gente vuestra.

Conde
3015
¿Qué haremos?

Garci
Detenellos.

Conde
¿Y el Rey?

Garci
Duerma
en tanto que volvemos.

Esteban
Bien ha dicho
Garci Ramírez.

Conde
Si, pero no es justo
que quede solo el Rey.

Esteban
Pues quede él mismo.

Garci
Yo quedo, y si por dicha mal sucede,
3020
me llevaré por ese monte el niño.

Conde
¡Santiago nos ayude y favorezca!

Vanse, y queda Garci Ramírez con el Rey.

Garci
Redondilla
¡En qué extraña confusión
por horas nos pone el moro!
¡Oh, guarde el celeste coro
3025
este cordero a León!
Redondilla
Todo me espanta y altera,
pero al fin la causa es mucha.
¡Ay de mí, que ya se escucha
el son de la guerra fiera!

Suena dentro ruido de batalla. Salen Muzarte, Albarín y Rosarfe, moros.

Muzarte
Endecasílabos sueltos (tirada)
3030
No se escape ni un hombre del bagaje,
que allí vendrá, del Rey, la plata y oro.

Garci
¡Oh, siniestro suceso!

Albarín
Aquí está un hombre.

Rosarfe
¡Date a prisión!

Garci
Mejor daré la vida.

Albarín
¡Muere, pues!

Garci
Moriré como hidalgo.

Rosarfe
3035
¿Porfías a morir?

Garci
¡Muerto soy! ¡Cielos!
¡Guardad mi Rey!

Cae dentro muerto.

Albarín
Rosarfe, el Rey ha dicho.

Rosarfe
Sin duda es este niño que aquí duerme.
Qué ¿dudas, Albarín, que el Rey es niño?

Albarín
¡Ah, niño Rey de cristianos!

Alfonso
3040
¿Es hora de caminar,
Conde?

Muzarte
No, sino de dar
a aqueste cordel las manos.

Alfonso
Redondilla
¿Quién sois, villanos?

Muzarte
Los dos
3045
somos moros, no te asombres.

Alfonso
Las caras tenéis como hombres.
¿Cómo no creéis en Dios?
Redondilla
Dejadme sacar la espada,
ya que por mi mal dormí,
3050
no vuelva mi gente aquí,
y me la halle envainada.

Rosarfe
Redondilla
¿Eso os aflige?

Alfonso
¡Pues no!

Albarín
De rey tiene los aceros.

Entra Sancho con su bastón.

Sancho
¡Que entre tantos moros fieros,
3055
el niño Rey se perdió!
Redondilla
Pero aquí le tienen preso.
¡Soltad a mi Rey, villanos!
¡Hércules soy de cristianos!
¿Qué miráis?

Rosarfe
¿Estás sin seso?

Sancho
Redondilla
3060
¡Dadme a mi Rey!

Albarín
¡Muera!

Muzarte
¡Muera!

Sancho
No habéis probado el bastón.

Albarín
Este no es hombre.

Muzarte
Es león.

Albarín
¡Huye!

Rosarfe
¡Muerto soy!

Sancho
¡Espera!
[Huyen.]
Redondilla
Huyendo van, mas cordura
3065
es que en brazos me le lleve
al Rey, y esconderme pruebe
del monte por la espesura.
Redondilla
Venid conmigo, señor.

Alfonso
¡Oh, buen pastor, si yo vivo,
3070
yo te haré merced!

Sancho
Recibo
esa palabra y favor.
Redondilla
Mas venid, que tengo pena
que el moro otra vez no baje.
Oso parezco en el traje,
3075
y vos, mi Rey, la colmena.

Vanse, llevando al rey en brazos. Salen el Conde y don Esteban, y gente.

Conde
Endecasílabos sueltos (tirada)
Gente habemos perdido, mas no importa.
Llévese el Rey.

Esteban
Con él al monte vamos.

Conde
¡Triste de mí! ¡Garci Ramírez muerto!

Esteban
¿Y el Rey?

Conde
¿No está aquí el Rey?

Esteban
¡Oh, triste hado!
3080
Sin duda que sabían que el Rey era,
y que envió Zulema la emboscada.

Conde
El rey está cautivo, don Esteban;
muramos todos como hidalgos.

Esteban
Vamos,
que hasta cobralle perderá la vida.

Conde
3085
¡Triste jornada!

Esteban
¡Trágica partida!

Vanse. Meten el cuerpo. Salen Íñigo Arista y doña Sol.

Íñigo
Quintilla
Hoy es, bellísima Sol,
aquel deseado día
que se junta en un crisol
tu amor y la sangre mía,
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el ser leonés y español.
Quintilla
Hoy verás que el lauro gano
que a tus pies pienso ofrecer,
si aquí viniere el villano
que osó a tu padre poner
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sobre las canas la mano.
Quintilla
Canas que fueron ceñidas
de mil palmas merecidas
por mil victorias ganadas,
por los cristianos amadas,
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de los moros bien temidas.
Quintilla
Pero ya el tocar la caja,
rompiendo el rojo arrebol,
la fama del cielo baja,
porque en el partir del sol
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le llevo mucha ventaja.
Quintilla
Todo el sol es de mi parte,
pues te tengo, Sol, conmigo.

Sol
Mas si la razón se parte,
poca con vuestro enemigo
3110
esta batalla reparte.
Quintilla
Ya sois toda mi esperanza;
y mirad que en el vencer,
la mayor parte me alcanza,
que de ser vuestra mujer,
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tengo justa confianza.
Quintilla
Mi madre la misma tiene,
y mi viejo abuelo está
diciendo que le entretiene
la honra el contrario ya,
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en que a la plaza no viene,
Quintilla
porque la espera de vos.

Íñigo
Cumpla su esperanza Dios
de la suerte que desea,
porque con honra se vea
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y nos casemos los dos.
Quintilla
Dadme, señora, licencia
para que me vaya a armar.

Sol
¿Quién podrá hacer resistencia
de sentir, y no llorar
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más que el peligro la ausencia?
Quintilla
Estas reliquias tomad,
que al cuello llevéis, y adiós.

Íñigo
En él, mi Sol, confiad,
que hoy, alumbrándome vos,
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dais a mi sol claridad.
Quintilla
No dudo que venceré.

Entran Clara y Mendo.

Mendo
Bien será que a punto esté,
pues hay nuevas de que viene
Payo de Vivar.

Clara
Ya tiene
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justa esperanza mi fe,
Quintilla
que, fuera de la razón,
hay mucha satisfacción
del valor de Íñigo Arista.

Íñigo
El que vuestro honor conquista
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ya tiene buena opinión.
Quintilla
Yo os juro que le veáis
puesto a vuestros nobles pies.

Mendo
Hijo, el valor que mostráis
muy justamente lo es
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de la sangre que heredáis.

Clara
Quintilla
Cuanto a mí, ya está vencido.

Entra Ramiro.

Ramiro
Vivar, señor, ha venido
con diez o doce caballos,
en que de algunos vasallos
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hace un escuadrón lucido.
Quintilla
Con lanzas, las astas francas,
traen pendones carmesíes
cubiertos de lises blancas,
casacas y borceguíes,
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y armadas las frentes y ancas.
Quintilla
Sobre las adargas, de ante,
de azules bandas terciadas,
lleva una empresa arrogante,
que son dos dagas o espadas,
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partir queriendo un diamante.
Quintilla
A doña Elena, su hermana,
con grande acompañamiento
trae detrás, loca y ufana.

Íñigo
Honras de su enterramiento,
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viendo que su muerte es llana.
Quintilla
No sé yo si la trompeta
pudiera más incitarme
a que a Vivar acometa;
ya podéis licencia darme,
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que el corazón me inquïeta.

Mendo
Quintilla
Arista, más reportado
has de entrar, que va vencido
el que acomete alterado.
Vivar es recién venido