Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

AUDIENCIAS DEL REY DON PEDRO




Autoría: Dudosa
Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, Audiencias del rey don Pedro, Obras de Lope de Vega, XXI. Madrid, Atlas, (BAE, CCXII), 1968, pp. 163-205.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Elenco

LEONARDO, galán
DON FÉLIX
DON DIEGO
LAURENCIA, dama
CELIA, criada de LAURENCIA
CELIO, criado de don DIEGO
ELENA, dama
UN SECRETARIO
EL REY DON PEDRO
DON TELLO, su hermano
DON GARCÍA ÁLVAREZ, Maestre de Santiago
FUNES, lacayo
UN LEÑADOR
UN MERCADER
COSME, criado de FÉLIX
DOS MÚSICOS
UN SOLDADO
UNA MUJER
[FLORA]
[MARCELINO]
[GENTE]

Jornada I

Salen DON DIEGO y LEONARDO con broqueles y cajas de color, y FUNES, lacayo.

Leonardo
Redondilla
¡Noche apacible!

Don Diego
¡Extremada!

Leonardo
¿Qué hora es?

Don Diego
Las diez serán.

Leonardo
Sentémonos. Servirán
los broqueles de almohada;
Redondilla
5
gocemos del fresco un poco,
don Diego, si no te aguarda,
como otras noches, Leonarda.

Don Diego
Ya, amigo, no soy tan loco.
Redondilla
Como a las once, y reposo
10
hasta las tres la comida;
salgo a la tarde a la brida,
no a jineta, cuidadoso
Redondilla
de la dama que al balcón
aguarda para mirarme;
15
antes procuro excusarme,
si se me ofrece ocasión.
Redondilla
Vuélvome a casa temprano
para lograrme mejor,
y ríome del amor
20
y su proceder tirano.
Redondilla
Juego las armas un rato
haciendo algún ejercicio,
y no pierdo mi jüicio
en adorar un retrato.
Redondilla
25
No quiero pasar las penas
que por Laurencia has pasado,
y no estoy enamorado
sufriendo faltas ajenas,
Redondilla
que falta es de una mujer,
30
y al hombre más sabio enfada,
despreciar cuando es rogada,
y no dejarse querer.

Funes
Redondilla
Con él me entierren, amén.

Leonardo
¡Ay, don Diego! Si estuvieras
35
enamorado de veras,
más te picara un desdén.
Redondilla
Hoy Laurencia me desprecia,
y a Félix quiere y adora,
mas dejando aquesto ahora,
40
si me precia o no me precia,
Redondilla
el rey don Pedro llegó
ayer con Tello, su hermano,
a Sevilla.

Don Diego
Ya es en vano,
mas el fuego se encendió.
Redondilla
45
¡Pobre Rey, que tal ha estado
cuatro años en Toro preso!

Leonardo
Que lo siento te confieso;
mal Enrique lo ha mirado.

Funes
Redondilla
La práctica mudan ya,
50
pues no les tengo de oír,
que más me importa dormir.
No me brinde, ¡bueno está!
Redondilla
Señor viento, que ya quiero
hacer en todo razón.

Leonardo
55
¡Todo es guerra y confusión!

Don Diego
Tello fue buen caballero.

Leonardo
Romance (tirada)
¿De qué suerte?

Don Diego
Porque sepas
la causa más de principio,
lo contaré de la suerte,
60
Leonardo, que me lo han dicho:
Por muerte del rey Alfonso
y ser don Pedro tan niño,
tomó a su cargo el gobierno
del reino su hermano Enrico
65
y como señor supremo
daba cargos, daba oficios,
procurando de esta suerte
ser más amado y bienquisto.
Vídose con el gobierno
70
don Pedro muy oprimido,
acrecentando temores
su altivez, valor y bríos.
Garci Álvarez, Maestre
del Orden que dio principio
75
del santo patrón gallego,
el castellano Ramiro:
don Suer Ramírez y otros
sus allegados y amigos
le aconsejaron reinase,
80
pues de Rey de España le hizo
el cielo. Indignado, el Conde,
se mostró muy ofendido,
y don Tello y don Fadrique,
orgullosos y atrevidos
85
fueron a Toro, y allí,
declarándose enemigos,
hicieron gente, tomando
las ciudades y castillos.
Y viendo que el rey don Pedro
90
con ejército lucido
de castellanos valientes
fue a castigar sus delitos,
con piel de oveja volvieron
a su hermano, que benigno,
95
los abraza y los perdona,
hechos sus ojos dos ríos.
Llegados, en fin, a Toro,
la gente del conde Enrico
toca al arma, y a su Rey
100
prendieron con pecho impío,
donde cuatro años ha estado
sujeto contra el divino
precepto, siendo en Castilla
señor natural, y ha sido
105
de manera que los cargos,
las dignidades y oficios,
por fuerza le hacían firmar.
Hasta que ya el cielo quiso
sacarle del cautiverio,
110
porque Tello, agradecido
de que le dio por rescate
de Vizcaya el señorío,
de Tordesillas salió,
yendo a caza, y por el río
115
Duero pasaron los dos,
y con notable peligro
fueron a Segovia, donde
armas y gente previno
contra el Conde y don Fadrique,
120
que con la suya se han ido
a Trastamara, y el Rey
viene al sevillano sitio,
donde están ya prevenidas
las fiestas y regocijos.

Leonardo
Redondilla
125
¡Por Dios, que me ha lastimado,
don Diego, tu relación,
y que le sobra razón
para mostrarse indignado
Redondilla
contra el Conde! Pero di,
130
¿cuándo son las fiestas?

Don Diego
Ya
todo prevenido está.
Anoche a Félix oí
Redondilla
que sale con la cuadrilla
del almirante Tenorio.

Leonardo
135
¿Logrará su desposorio?

Don Diego
Mucha gente hay en Sevilla
Redondilla
que a las fiestas ha venido.

Salen DON FÉLIX, caballero, y COSME, su criado, y dos MÚSICOS.

Cosme
Y si venís a cantar,
no nos matéis con templar.

Don Diego
140
Parece que oigo rüido.

Don Félix
Redondilla
Aquí, Cosme, te retira
mientras que cantan los dos.

Leonardo
¿Música es esta? ¡Por Dios!

Don Diego
Don Félix, ¿es que te admira?

Cantan, y Félix y COSME se ponen al otro lado.

Músico
Copla (estructura abierta)
145
Celos tengo de la noche,
que de tu vista me priva,
ocasionando temores
que en mi alma se eternizan.

Leonardo
¡Oh, qué mentira!

Don Félix
Redondilla
150
Hablaron, Cosme.

Cosme
¡Por Dios,
que me parece que oí
allí una voz!

Don Félix
Proseguid.
Solos estamos los dos.

Cantan.

[Músico]
Copla (estructura abierta)
Y aunque aumentan la esperanza,
155
señora, las glorias mías,
no satisface el deseo
si en su casa se acredita.

Leonardo
¡Qué gran desdicha!

Don Félix
Redondilla
Si acaso Laurencia está
160
en el balcón...

Músico
Gente suena.

Cosme
Debe de ser alma en pena.
Proseguid, que bueno va.
Redondilla
Antojos deben de ser
del sueño.

Don Diego
Si Félix viene,
165
el retirarnos conviene.

Leonardo
Eso habemos ya de hacer.

Cantan.

[Musicos]
Copla (estructura abierta)
Que jamás la confianza
tuvo ventura cumplida,
que hay un siglo del querer
170
a gozar la causa misma.

Leonardo
¡Qué bobería!

Llegan Félix y COSME a la parte donde están LEONARDO y DON DIEGO.

Don Félix
Redondilla
Sin ser noche de alegría,
señores, ha permitido
esa trisca, ahora pido,
175
si obliga mi cortesía,
Redondilla
me hagan favor, por Dios,
de desocupar la calle.

Leonardo
Aunque es verdad que su talle
nos ha obligado a los dos,
Redondilla
180
por estar aquí primero
que no él, no se permite
que este gusto se nos quite.

Cosme
¡Gran resolución!

Don Félix
Espero,
Redondilla
aunque tantas eles gasta
185
vuesamerced mi señor,
me han de hacer ese favor,
y esto basta.

Leonardo
Pues no basta.

Don Félix
Redondilla
Pues ahora bastará
y sobrará, ¡vive el cielo!

Éntranse acuchillándose, y levántase FUNES.

Funes
190
Que es media noche recelo,
la luna a ponerse va.
Redondilla
Buenas noches. ¡Ah, Leonardo!
¡Ah, señor! ¡Cuento extremado!
En la calle me han dejado.

Sale LAURENCIA a la reja.

Laurencia
195
Yo pienso que mucho tardo.
Redondilla
A esto obliga un padre anciano.

Funes
¿Adónde he de ir a tal hora?

Laurencia
¡Ce! ¿Sois vos?

Funes
Sí, mi señora.

Laurencia
A agradeceros me allano
Redondilla
200
tanto favor, que entendí
que os cansara el aguardar.

Funes
Tampoco os quiero culpar,
que yo también me dormí.
Redondilla
Que hay vientecillo sutil
205
que se entra por los sentidos;
y los ojos, mal sufridos,
como es en el mes de abril,
Redondilla
que la sangre se acrecienta,
duermen sin alteración.

Laurencia
210
¡Jesús, y qué dormilón
venís!

Funes
¿Es dormir afrenta?

Laurencia
Redondilla
No, mas quien ama de veras
es un lince en el velar.

Funes
Saliome la suerte azar.

Laurencia
215
Dejemos esas quimeras.
Redondilla
Ya mi buen padre ha dado
el sí; ya soy vuestra esposa.

Funes
El alma ha estado medrosa,
y ahora estoy más turbado;
Redondilla
220
no venga Félix aquí
y arrastre con la espadilla,
y me quiebre una costilla.

Laurencia
¿Qué decís?

Funes
Que merecí
Redondilla
tanto bien. Temo, ¡por Dios!

Entran por la otra parte Félix y COSME, las espadas desnudas.

Cosme
225
El fin de aqueste suceso.
Que soy gallina confieso.

Don Félix
¡Valientes eran los dos!

Cosme
Redondilla
El no haberlos conocido
es lo que más me desvela.

Don Félix
230
La culpa tuvo la vela
del balcón.

Funes
¡Yo estoy perdido!

Don Félix
Redondilla
Pero escucha, que Laurencia
está al balcón, y allí veo
un hombre.

Funes
Digo que os creo,
235
que siempre se diferencia
Redondilla
el amor del casamiento
por ser amor conyugal;
digo que temo algún mal.

Don Félix
¡Ya revienta el sufrimiento!

Cosme
Redondilla
240
Digo que Laurencia es esta.

Don Félix
¿Cómo en estos pasos anda?

Laurencia
Solo os presento esta banda,
pues que salís en la fiesta,
Redondilla
y aunque pequeño favor,
245
estimad mi voluntad.

Don Félix
¿Es sueño aquesto o verdad?

Funes
¿Correspondéis a mi amor?

Don Félix
Redondilla
¡Ah, caballero...!

Funes
¡Ay de mí!

Don Félix
Esa banda he menester
250
que le ha dado esa mujer.

Funes
¿Esta banda? Vela aquí.
Redondilla
Tan colérico venía...
¡Aquí mil palos me dan!
Tome luego el tafetán
255
y estime mi cortesía.
Redondilla
Con su licencia, me iré.

Laurencia
La banda le dio a Leonardo.

Funes
Al paso que me acobardo
imagino que oleré.
Redondilla
260
Deme licencia, pues ya
tiene el tafetán.

Cosme
Ya espero
que se vaya el majadero.

Funes
Guárdele Dios.

Cosme
Él se va.

Vase FUNES haciendo reverencias, y llega a la reja DON FÉLIX.

Don Félix
Décima
Adonde hay conversación
265
es amistad declarada,
que jamás la cosa enfada
que alimenta el corazón.
Y aunque ha sido sinrazón,
Laurencia, a mi firme fe,
270
el parabién os daré,
dándome el pésame a mí
de que en un punto os perdí
cuando ganaros pensé.
Décima
Salir gallardo entendí
275
a la fiesta, pero ya
cubierta de luto está
el alma que os ofrecí,
que si escogido no fui,
¿qué importa hallado ser?
280
Mudaste de parecer
por no lograr mi esperanza,
que es muy propia la mudanza
en la más firme mujer.
Décima
Ajeno de mi cuidado,
285
dijo un discreto que era
mucho mejor el que espera
otro día que el pasado.
Si estuviera enamorado
y de vos ayer querido,
290
mejor día hubiera sido,
y por este le trocara,
que ayer querido se hallara,
y no hoy aborrecido.
Décima
Desvelado vine aquí
295
porque el alma me decía
que descuidado vivía
cuando ser vuestro entendí.
Aguardaba el dulce “sí”
acreditado en mi amor,
300
pero logrose el temor
ya gigante, si pequeño
le imaginé siendo dueño;
más ahora velaré,
y a mi esperanza diré:
305
cuidados no admiten sueño.

Laurencia
Décima
¡Ah, Félix! La banda he dado,
con que a la fiesta pensé
que saliera con más fe,
ya que no con más cuidado.
310
No penséis que habéis medrado
con ella, porque en razón,
más atribuyo a traición,
Leonardo, vuestra osadía,
que no hay propia valentía
315
donde falta la razón,
Décima
y si Félix la dejó
tan fácil como se ve,
por despreciaros se fue,
para que os la quite yo,
320
que como se transformó
en mí su oculta deidad,
conviene a su autoridad,
ya que pretendéis su afrenta,
que yo tome por mi cuenta
325
castigar vuestra maldad.
Décima
Nuevo brío y nuevo aliento
en mí deposita amor,
y en castigar un traidor
no se admite sufrimiento.
330
¿Con la banda estáis contento
cuando Félix está ufano
de que le he dado la mano?
Y porque más bien os cuadre,
con el “sí” que dio mi padre
335
a ser su esclava me allano.

Vase LAURENCIA.

Don Félix
Décima
¿Fuese?

Cosme
Ya se fue.

Don Félix
¿Has notado,
Cosme, la ventura mía?

Cosme
Ya el filósofo no ha errado
en decir que es mejor día
340
el que viene que el pasado.
Hoy te mataba un temor
de que asegurado estás,
y mañana, de tu amor,
tiempo y ventura tendrás,
345
libre de competidor.
Décima
Sal a la fiesta gallardo,
que a tu lado he de salir
más valiente que Bernardo.

Don Félix
Yo me quiero prevenir,
350
Cosme, para el bien que aguardo.
Yo tu mano he merecido,
que he sido tan venturoso
juzgándome aborrecido
de ser, Laurencia, tu esposo.
355
Milagro de amor ha sido.

Sale el REY DON PEDRO, el MAESTRE don García (barba), DON TELLO y acompañamiento.

Rey
Octava real
¡Bien Sevilla ha mostrado, don García,
su lealtad, su grandeza y el deseo
que de servirme, liberal, tenía!
Confiésome obligado, y si poseo
360
libres mis reinos de esta tiranía,
correspondiendo a su amoroso empleo,
aunque cruel el bárbaro me llama,
haré eterno su nombre con la fama.
Octava real
A no ser a los reyes prohibido
365
y a la Real Majestad, que necesita
de vanos cumplimientos, si lo han sido
los deseos que el ánimo habilita,
mostrándome, Maestre, agradecido,
acción que voluntades acredita,
370
a todos uno a uno los hablara
y con muchas ventajas los premiara.
Octava real
Confiésome obligado, y he sabido
que se ofenden sus nobles ciudadanos
de que por la ciudad no haya salido.
375
Apruebo sus deseos cortesanos,
mas el cuidado con que yo he venido,
a que obligan dos bárbaros hermanos,
más al bélico parche me convida,
antes que Enrique mi cuidado impida,
Octava real
380
que más seguro estaba el que se fía
de su enemigo si se ve en aprieto,
dijo con su moral filosofía
un griego autor, tenido por discreto.
Yo digo que mintió, pues se escribía
385
sin experiencia alguna su conceto,
que quien vengar procura sus pasiones,
mientras más confianzas, más traiciones.
Octava real
Si legítimo rey me hizo el cielo,
¿por qué procura el Conde derribarme
390
del trono real con avariento celo,
debiendo, como hermano, acreditarme?
Ya de otro Mauregato me recelo,
que de mis tierras quiere desterrarme,
y al moro, porque pueda en paz tenellas,
395
darle el tributo de las cien doncellas.

Maestre
Octava real
No permitan los cielos soberanos,
señor, tan gran castigo a nuestra España.
No es nueva la discordia en los hermanos,
si bien no honrosa y varonil hazaña.
400
Castigo tienen sus intentos vanos,
pues huyendo se ha ido a la montaña.
Leva destierro, pero necesario
a su arrogante celo temerario.
Octava real
De Francia me han escrito que procura
405
aplaudir voluntades destinadas
a seguir su propósito y locura,
y con vanas promesas mal fundadas
pretende la suprema investidura.
Repartiendo tus tierras, no ganadas,
410
Rey se intitula, pero son antojos
nacidos, gran señor, de sus enojos.
Octava real
Venga el francés a tan honroso empleo,
tremole sus vistosos estandartes
con las flores de lis de Clodoveo,
415
derribe los navarros baluartes;
entre cruel, que ya en Castilla veo
no españoles valientes, sino Martes,
que mudándole en nombre de aciago,
le den de su soberbia justo pago.
Octava real
420
Yo te ofrezco, señor, mis infanzones,
acreditados ya por sus proezas;
darete mil caballos, mil peones,
que puedan defender tus fortalezas.
A gobernar iré sus escuadrones,
425
a quien tu padre, viendo sus fierezas,
leones desatados los llamaba
cuando en la Algeciras peleaba.

Don Tello
Octava real
Si la verdad, señor, con que te sigo
satisfacción merece en tu real pecho,
430
ya que algún día, como fiel testigo,
mi voluntad premiaste satisfecho,
no al vencimiento, no, señor, me obligo,
que mi persona es poco de provecho,
pero iré con los héroes guipuzcoanos,
435
triunfadores de griegos y romanos.

Rey
Octava real
Bien conozco, Maestre, y bien, hermano,
el valor de los dos me satisface,
y habéis de vencer, está muy llano;
con los dos mi esperanza, Tello, nace.
440
No temo al Conde, ni del Africano,
temor en mi real pecho no renace,
que si otro Darío mi enemigo fuera,
ni su arrogancia ni poder temiera.
Octava real
Venga Enrique en buena hora, si de Francia
445
la necesaria gente solicita,
ejercite en Castilla su arrogancia;
si el nombre de tirano le acredita,
prosiga sus deseos con instancia,
con que al castigo mi impaciencia incita,
450
que aunque en su pretensión tanto se esfuerza,
más que la autoridad puede la fuerza.

Suena ruido de dentro. Dentro:

[Uno]
Redondilla
¡Ataja, ataja el camino!

Otro
¡Vuela como el pensamiento!

Rey
Rüido, don Tello, siento.

Caiga LEONARDO a la entrada del tablado.

Leonardo
¡Válgame el cielo divino!

Don Tello
Redondilla
455
El caballo le arrojó
de la silla. ¡Pobre hidalgo!

Rey
¡Gran desgracia!

Entra FUNES alborotado.

Funes
No soy galgo.

Maestre
¡Muerto está!

Funes
Él se mató.
Redondilla
¡Oh, serrano cordobés,
460
no de Valenzuela casta!

Rey
Basta ya.

Funes
Digo que basta.

Rey
¿Quién es este hidalgo?

Funes
Es,
Redondilla
hablando más propiamente,
un difunto, que fue ayer
465
don Leonardo Maraver,
un sevillano valiente.
Redondilla
un hombre a quien respetaba
esta ciudad por su nombre,
y un hombre que por ser hombre
470
su persona ejercitaba,
Redondilla
como Júpiter, en dar
lluvias de oro en relación,
imagen de devoción,
jamás la quiso comprar.

Don Tello
Redondilla
475
¿Ha sido de fiesta?

Funes
No,
que otras fiestas pretendía
por una doña Sofía,
pero caro le costó.

Rey
Redondilla
Llevadle, amigo, de allí.
480
Vamos, Maestre.

Vanse el REY y los demás; quedan FUNES y LEONARDO.

Funes
Aquí estaba
el Rey, que el campo miraba,
y yo no le conocí.
Redondilla
Estaba en el mirador,
y criados los juzgué.
485
Mal en su presencia hablé
de Leonardo, mi señor.

Sale ELENA, dama, y CELIO, criado de DON DIEGO.

Flora
Redondilla
Como supo que salías
al campo, me envió luego
a que te sirva don Diego,
490
aunque en tu desdén porfías;
Redondilla
y si a la fiesta salió,
con harto disgusto ha estado.

Elena
Obligole otro cuidado,
Celio, muy bien lo sé yo.

Funes
Redondilla
495
¡Gran desdicha!

Flora
Un hombre allí
está muerto.

Funes
¡Flora mía!

Elena
¿Qué es esto?

Funes
En vana porfía
las lágrimas resistí.
Redondilla
Leonardo al campo salió
500
a caballo, y de esta suerte
vino a cogelle la muerte.

Flora
Murió, en fin, como vivió:
Redondilla
a don Diego avisar quiero.

Elena
Di, Flora, cómo le aguardo.

Vase CELIO.

Leonardo
505
¡Ay de mí!

Elena
habló Leonardo.

Funes
Pudo ser que el golpe fiero
Redondilla
le privase de sentido.

Leonardo
Funes...

Elena
Digo que habló.

Funes
Mi suerte se mejoró.

Levántese LEONARDO.

Leonardo
510
¿Adónde he estado?

Funes
Tendido,
Redondilla
como un atún, en el suelo,
que dio coz el cordobés,
pero de que sano estés,
señor, doy gracias al cielo.

Leonardo
Redondilla
515
Ya se mitigó el dolor.

Elena
Sabe Dios si me dio pena
cuando os vi.

Leonardo
¿Sois doña Elena?
¡Jesús, qué grande favor!
Redondilla
De amor el milagro ha sido,
520
que si un ángel no estuviera,
señora, a mi cabecera,
quedara en eterno olvido.
Redondilla
Y es cierto mi pensamiento,
que llegando vuestros ojos
525
a mirarme, mis enojos
tuvieron fin al momento.
Redondilla
¡Dichos mil veces yo,
y dichosa mi caída,
pues me habéis dado la vida
530
si breve muerte me dio!
Redondilla
Parece que estáis turbada.
No lo estéis, que me agraviáis,
al mismo tiempo que dais
remedio a un alma abrasada.

Funes
Copla (estructura abierta)
535
¿Qué intenta Leonardo?

Elena
Antes que tu boca
o tu lengua loca,
que tan libre aguardo,
procures gallardo
540
ingrato atreverte,
quiero responderte,
para que tu fuego
sepa que don Diego
no supo ofenderte.
545
Estudia primero,
y sabio serás,
y no intentes más
amor tan grosero.
Si eres caballero
550
no debes querer
ajena mujer
si el honor lo impide,
que el hombre que pide
ha de merecer.
555
Si tu propio amigo
lo mismo intentara,
¿quién duda aguardara
el justo castigo?
Verdades te digo.
560
Si me he adelantado,
tú la causa has sido,
pues antes de hablar
te vi despeñar
a un nuevo cuidado.

Leonardo
565
Si de mi intención,
Elena, has triunfado,
no de mi cuidado,
tan puesto en razón,
que si el corazón
570
abrasado siento,
tener sufrimiento
en ley natural,
procede muy mal
si muda de intento.
575
Si del sol pudiera,
dejo cumplimientos,
y a los elementos
superior te hiciera;
mi dicha lo quiera
580
que en tu gracia esté,
para que te dé
un alma que pena,
aunque la condena
tu dichosa fe.
585
Solo, Elena, pido,
pues tu amor me mata,
que no seas ingrata
si soy atrevido.
Pues estoy rendido,
590
ten piedad, señora,
de quien ya te adora
y el alma te ofrece,
mil penas padece
y desdenes llora.

Entre FLORA.

Flora
Redondilla
595
¿Tan presto resucitó?
¡Buena ha estado la tramoya!
Solo este hueso que roya
a don Diego le faltó.

Leonardo
Redondilla
Dadme siquiera una mano.

Funes
600
Y muy bien la ha menester
porque no vuelva a caer,
que no tiene un hueso sano.

Elena
Redondilla
¿Tan villano proceder
conmigo queréis usar?

Flora
605
Ya no se puede dejar
sola un hora una mujer.
Redondilla
Pues ¡por Dios...

Funes
¡Gran desconsuelo!
Flora, señor, ha llegado.

Flora
Seas bien resucitado.

Leonardo
610
Y a ti te maldiga el cielo.

Flora
Redondilla
A don Diego, señor, fui,
y tu amigo se ha mostrado,
pues aunque estaba cansado
de las fiestas, viene aquí.
Redondilla
615
Yo le contaré su agravio,
aunque la vida me cueste.

Elena
Don Diego, Leonardo es este.

Funes
Tú has andado poco sabio.

Leonardo
Redondilla
No hay amistad como el gusto;
620
este es el mayor amigo,
este estimo, aqueste sigo,
aunque exceda de lo justo.

Entra DON DIEGO.

Don Diego
Redondilla
¿Adónde Leonardo está?

Leonardo
Hoy, don Diego, en vuestros brazos.

Don Diego
625
Serán más estrechos lazos,
según el contento da
Redondilla
aliento a mis venas frías,
donde el alma, cuidadosa,
en estos lazos reposa
630
de sus muchas agonías.
Redondilla
Ay, amigo, en hora buena
os hayan visto mis ojos!

Leonardo
Vos dilatáis mis enojos.

Don Diego
Llega a mis brazos, Elena,
Redondilla
635
hagamos paces los dos,
pues la salud de Leonardo
nos obliga.

Flora
¡Qué gallardo!

Leonardo
Aumente la vuestra Dios.

Elena
Redondilla
Si el alma, señor don Diego,
640
os adora, ¿por qué aquí,
que por vos libre me vi
y gozo de más sosiego,
Redondilla
no tengo de estimar yo
este favor, si pretendo
645
serviros?

Don Diego
Yo no os entiendo.

Elena
Si no vos, otro entendió,
Redondilla
que hay taza que por defuera
dorada y brillando está,
y dentro el veneno va
650
con que dar la muerte espera.

Don Diego
Redondilla
Elena, no os he entendido.

Elena
Son retóricas de amor.

Funes
Malo va esto, señor.

Leonardo
Confieso que estoy perdido.

Don Diego
Redondilla
655
El cordobés tropezó.

Leonardo
Y fue, amigo, de manera
que en mitad de la carretera,
de la silla me arrojó,
Redondilla
y me dejó sin sentido.

Funes
660
Y aún hay otro daño más,
que te vio el Rey.

Leonardo
Tú dirás
cosas...

Funes
Jamás he mentido.
Redondilla
Con el Maestre y su hermano
en este pueblo le hallé,
665
y quién eras le conté
con estilo cortesano.
Redondilla
Tantas cosas dije aquí,
y el Rey tanto se agradó,
que muy grave respondió:
670
“Servidme, escudero, a mí,
Redondilla
que prometo de haceros
mercedes. No repliquéis
por la mucha que me hacéis.”
Respondí: “Quiero poneros
Redondilla
675
mi boca en vuestro zapato
si recién calzado está,
porque entonces no olerá,
mas no puedo ser ingrato
Redondilla
a Leonardo, y si el rigor
680
de la impensada caída
le ha privado de la vida,
iré a serviros, señor.”
Redondilla
“Seréis muy bien recibido.
El cadáver enterrad,
685
y en Palacio me hablad,
que yo os haré buen partido.”
Redondilla
Y luego te levantaste,
que soy tan afortunado,
que porque no esté medrado
690
al punto resucitaste.

Leonardo
Redondilla
¡Vive Dios!

Funes
No te provoco;
tú te enojas y te irritas.

Leonardo
Don Diego, tú me le quitas,
deja que mate este loco.

Funes
Redondilla
695
Seré inocente matado.

Don Diego
Dejadle, pues conocéis
su amor.

Leonardo
Para que contéis,
ya que en la fiesta no ha estado.
Redondilla
Elena ni yo, las galas,
700
hermosura y bizarría
que han lucido en este día.

Don Diego
No han sido, Leonardo, malas.
Romance (tirada)
Apenas el alba hermosa,
coronada de violetas,
705
por los balcones de Oriente
rubios cejales bosqueja;
apenas del sol los rayos
hirieron altas almenas,
que como otra vez en Tiro
710
miran sus hermosas trenzas;
apenas los animales,
imitando a la soberbia,
manchan bordados tapetes
y en alfombras de oro trepan;
715
apenas el ruiseñor
en verdes sauces se queja
a los cristales más puros
que maridajes desprecian,
cuando, ¡oh, famoso Leonardo!,
720
toda la ciudad se alegra,
y por las plazas y calles
alegres clarines suenan.
Repicaron desde el alba
las campanas de la iglesia,
725
que en el mejor edificio
suspenden sus diferencias.
Amanecieron las calles
hechas una primavera,
donde la invención excede
730
a las más sabias ideas.
Ofreció para este día
Milán sus vistosas telas,
sus alfombras Fez y Túnez,
y el indio mar sus riquezas.
735
Corrido el sol se miraba,
y sus rayos escondiera,
a no haber pardos celajes
que ocultaron su vergüenza.
Las damas, ninfas del Betis,
740
comunican su belleza,
ya con nuevas prevenciones,
ya con invenciones nuevas.
La plaza, que de ordinario,
es laberinto de Creta,
745
ya es hermoso paraíso
y sus confusiones deja.
De los campos Geriones,
doce leones encierran,
nombre que el vulgo les dio
750
y bien propio a su fiereza.
Halláronse en el encierro
la gente noble y plebeya
tan iguales en los trajes,
que apenas se diferencian.
755
Confusas tropas se miran;
unos corren, otros vuelan,
otros, briosos y activos,
por las plazas se pasean,
cuando sin darles aviso,
760
del toril salió una fiera,
que despreciando rigores,
ser la propia muerte intenta.
Aquí hiere, acullá mata,
ya se retira, ya llega,
765
ya los caballos derriba,
y aquellos por otros deja.
Con todos estos rigores
tanto la gente le aprieta,
que cayendo al suelo muerto,
770
dio fin a tanta violencia.
El senado sevillano
sus deseos manifiesta,
que no hay voluntad cobarde
donde lealtad y amor reinan.
775
Pasó breve la mañana,
y los balcones se llenan
de inteligencias divinas,
de sevillanas discretas.
En uno, Leonardo amigo,
780
estaba doña Laurencia,
el fénix de la hermosura
y de Félix compañera.
¿No has visto, el sol eclipsado,
estar suspensa la tierra,
785
y entre nublados espesos
la formada competencia,
que volviendo victorioso,
el universo se alegra,
los arroyuelos murmuran,
790
los pajarillos gorjean?
Pues de esta suerte su vista
a toda la plaza altera,
dándole mil bendiciones
con alegres norabuenas.
795
Sacó Félix, de morado,
vistosa y rica librea,
cuajada de fénix de oro
entre racimos de perlas.
La banda que dio por hierro
800
a Funes, bordada lleva
en la adarga, y por blasón:
“Burlado quedo sin ella.”
Del almirante, señor,
fue la cuadrilla, y en ella,
805
demás de Félix, salieron
Diego Ortiz, Martín de Leiva.
De azul y plata sacaron
el vestido, a la turquesa,
con ellos Juan de Monsalve
810
y Alfonso de la Becerra.
En la segunda cuadrilla
fue Perafán de Rivera,
ilustre casa, de quien
la fama dice grandezas.
815
Salió de encarnado y blanco,
y pintada en la tarjeta
dos gigantes que tenían
dos montes en sus cabezas
la letra: “A más imposibles
820
mi amor y lealtad me fuerza.”
Con él salieron dos barbas
que saben romper cadenas.
Entró luego despacico
Fernandarias Saavedra,
825
cuya espada valerosa
temen moriscas fronteras.
Entró, de leonado y oro,
en un overo que deja
atrás el sol, Pedro Ponce,
830
señor de Zara y Marchena.
Seguíanle muy briosos
Alfonso de Avellaneda,
Juan Fernández de Hinestrosa,
Francisco de Valenzuela.
835
Salió el bravo Alfonso Pérez
de Guzmán, conde de Niebla,
que en el castillo de Lúcar
consume bárbaras fuerzas.
Entró de rojado y verde,
840
con él Pedro de Pineda,
Juan de Esquivel y Medina
y el noble Martín Tavera.
Un rucio rodado el Conde
sacó, amigo, que pudiera
845
aficionar si miraras
su compostura y belleza.
Alto el pescuezo, las clines
tan largas, que el suelo besan,
que parecían mariposas
850
al rigor del viento opuestas;
ancha el anca, el pelo blando,
nariz hendida y abierta,
ojos grandes, larga cola,
cañas enjutas y secas;
855
tascando el freno brioso,
tan veloz fue en la carrera,
que el mismo viento no pudo
correr con él las parejas;
según su belleza y brío,
860
que desciende es cosa cierta
de los caballos que en Tracia
la gentilidad celebra.
Los caballos, las divisas,
los criados, la grandeza,
865
las invenciones y trajes,
todo en silencio se queda,
que te prometo, Leonardo,
que tan imposible sea
como contar desde el suelo
870
en el cielo las estrellas.
Hicieron la entrada, y luego
toda la plaza despejan,
cierran las llaves y avisan
los clarines y trompetas.
875
Salió un toro, mal he dicho,
salió una furia violenta,
que a desordenadas tropas
sigue, alcanza, mata y deja.
Estaba en la plaza Félix,
880
a quien su divina prenda,
con los rayos de sus ojos,
que no llegue le aconseja.
Mas como amor es valiente
y a los atrevidos premia,
885
donde hay más riesgo procura
hacer mayor resistencia.
Terció el bohemio brioso,
y al bravo animal se acerca,
que rumiando blanca espuma,
890
bramando escarba la tierra.
Detuvo el caballo un poco,
y entrándose con violencia
el toro, a un tiempo llegó
el rejón a la melena.
895
Furioso un bote le tira,
y haciéndole resistencia
el hierro, pasando el cuello,
sin vida en el suelo queda.
Parabienes dan a Félix,
900
que muy cortesano acepta;
Laurencia a voces le llama
y con los ojos le premia.
Salió otro toro tan bravo
como el león que vio el César
905
darle Andrónico la vida
en la romana palestra.
Envidiosos de don Félix,
que hay envidias que se premian,
procuran aventajarse,
910
y entre todos el de Niebla,
con el valor heredado
de su antigua descendencia
y la sangre que en Tarifa
en tabernáculos muestra.
915
En un bayo, cabos negros,
al toro, Leonardo, espera,
y apenas la lanza enristra
en la valerosa diestra,
cuando el animal llegó.
920
El golpe el Conde le yerra,
y levantando la silla,
sacó luego con presteza
la espada, y diole tal golpe,
que dividió la cabeza
925
del cuello, y cayó en el suelo,
desangrado por las venas.
Después de otros muchos toros,
juegan las cañas, y en ellas
estaban cuando entró Celio
930
con la desdichada nueva,
ya dichosa, pues te veo
con salud, y que ya Elena,
dejando necios recelos,
alegra a mis brazos llega.

Leonardo
935
Don Diego, a tantos favores,
el callar doy por respuesta.

Funes
Ejemplo tomen en mí
los lacayos que no medran.

Leonardo
Félix a Laurencia goza;
940
casada he de pretendella.

Funes
Resucitó porque yo
viva con tanta miseria.

Don Diego
Vamos, Leonardo.

Leonardo
¡Por Dios,
que han sido bizarras fiestas!


Jornada II

Salen Félix, LAURENCIA, CELIA y COSME.

Don Félix
Redondilla
945
Vuestro escudero he de ser;
no os canséis, no he de quedarme.

Laurencia
Si lo hacéis para guardarme,
será fuerza obedecer.
Redondilla
Aunque sé decir de mí
950
que, privilegiando a Dios,
no tengo vida sin vos.
Con tanta dicha nací.
Redondilla
El alma sabe abrasada,
mi Félix, en vuestro amor,
955
y quisiera hacer mayor
el pecho vuestra posada.
Redondilla
Sin vos muero, y con vos vivo,
y tan en el alma estáis,
que si de mí os apartáis
960
mil tormentos apercibo.
Redondilla
Pero, en suma, vamos solas
yo y Celia, y no quisiera
que nadie nos conociera.

Don Félix
Más en mi amor te acrisolas.
Redondilla
965
Id al Carmen, mi Laurencia,
y a mí un abrazo me dad.

Laurencia
Id con Dios.

Don Félix
Adiós, quedad.
Ven, Cosme.

Cosme
Y tendré paciencia.

Vanse Félix y COSME.

Flora
Redondilla
Presumo que mi señor
970
acompañarte quisiera.

Laurencia
Celia, de aquesta manera
iremos las dos mejor;
Redondilla
y así, sin ostentación,
nadie nos conocerá.

Celia
975
Tú temes que no esté allá
Leonardo

Laurencia
Tienes razón.
Redondilla
Es, Celia, tan atrevido,
arrogante y temerario,
que viene a ser necesario,
980
y tengo por buen partido,
Redondilla
venir sola de revuelta
por no ocasionar disgustos.

Celia
Sus pensamientos injustos
y su condición resuelta
Redondilla
985
entiendo, pero tú eres
discreta. Aquí es San Lorenzo.

Laurencia
Aquí a taparme comienzo.

Celia
Entre las demás mujeres,
Redondilla
de la suerte que tú estás,
990
nadie te conocerá.

Entran LEONARDO y FUNES.

Funes
Alguna vieja será.

Leonardo
¿Vieja?

Funes
Sí, tú lo verás,
Redondilla
que hay viejas a lo tapado,
con donaire y discreción,
995
que saben dar un picón
al galán más avisado.
Redondilla
Estas, señor, son busconas.
No llegues, tira el anzuelo.

Laurencia
Cierto ha sido mi recelo.

Llega FUNES a CELIA.

Funes
1000
¡Por Dios que son picaronas!

Leonardo
Redondilla
Tanto, señora, os tapáis,
que os tengo por sospechosa.

Funes
¡Qué fregona melindrosa!

Celia
Cansado, lacayo, estáis.

Funes
Redondilla
1005
Descúbrase, no haya más.

Laurencia
En cortesía os suplico
nos dejéis.

Funes
A ti me aplico,
aunque tales cosas das.

Leonardo
Redondilla
El encubriros, señora,
1010
es imposible, que ya
el alma diciendo está
que por Laurencia os adora.

Laurencia
Redondilla
Pues que me habéis conocido,
el rostro descubriré.

Funes
1015
Descubre el tuyo, que a fe
que me muestre agradecido.
Décima
Descubriose la fachada.
¿No es Celia? Sí, Celia es.

Leonardo
Si mi amoroso interés,
1020
mi Laurencia, no os agrada,
considerar abrasada
el alma con vuestro hielo.
Que es el mayor desconsuelo
ver aumentarse el dolor,
1025
y va creciendo el amor
cuando imposibles recelo.
Décima
Yo confieso que es mi amigo
Félix, pero si de mí
triunfó el día que os perdí,
1030
ya quedó por enemigo.
Mi estrella, Laurencia, sigo,
que la fuerza de mi estrella
con la razón atropella
y no me puedo vencer,
1035
que no hay ley de aborrecer,
si amor no quiere ponella.
Décima
Loco me juzgáis. Confieso
que por vos tan loco estoy,
que la propia queja os doy
1040
de que me tenéis sin seso.
Atormentáis con exceso
un espíritu rendido.
Remedio, señora, os pido,
pues solo está en vuestra mano
1045
dejarme del todo sano
o privarme del sentido.
Décima
No hay ley de amistad mayor
que remediar mi fatiga,
que aquí la fuerza me obliga
1050
si allí lo impide el honor.
Es fuerte competidor
el deseo natural;
mi dolor es ya mortal.
Abrasar el pecho siento,
1055
y promete el sufrimiento
mayor pena, mayor mal.

Laurencia
Redondilla
No respondo a vuestras quejas
y mal nacidos cuidados,
que los maridos honrados,
1060
ausentes, tienen orejas.
Redondilla
Y no consiente el agravio
ningún hombre principal,
que tiene poco caudal
quien cierra a la ofensa el labio.
Redondilla
1065
Dejad mujeres casadas,
ya que inquietáis las solteras,
que de burlas muy ligeras
suceden cosas pesadas.
Redondilla
Sevilla ‘el inquieto’ os llama
1070
por vuestro mal proceder,
que de cualquiera mujer
intentáis manchar la fama.

Celia
Redondilla
¡Por su vida que esté quedo!

Funes
¡Por Cristo, que está casada!

Celia
1075
¡Cualquier lacayo me enfada!

Funes
¡Cualquier fregona da miedo!

Leonardo
Redondilla
Yo os juro, Laurencia bella,
que ese desdén y rigor
aumentan más el amor
1080
y el sufrimiento atropella.
Redondilla
El alma os quiere y adora,
y estaréis eternamente
en mi memoria presente.

Celia
¡Perdidas somos, señora!

Laurencia
Redondilla
1085
¿Quién es, Celia?

Celia
Mi señor.
Echad el manto, que nos ve.

Laurencia
Así a Félix hablaré,
que importa, Celia, a mi amor.

Leonardo
Redondilla
Mujer que el rostro se cubre
1090
en semejante ocasión,
asegura su traición
y su delito descubre.

Laurencia
Redondilla
Discreto sois.

Leonardo
Y nací
muy sujeto a vuestro gusto.

Entran Félix y COSME.

Laurencia
1095
Mirad, señor, que no es justo,
no habéis de pasar de aquí.
Redondilla
¡Por vida de Félix!

Leonardo
Ya
que por don Félix juráis,
permito que sola vais.

Cosme
1100
Aquí mi señora está.

Don Félix
Redondilla
Y Leonardo, cortesano,
acompañarla quería.
¿Laurencia, señora mía?
¿Leonardo?

Leonardo
¡Félix, hermano!
Redondilla
1105
Aquí a Laurencia encontré
sola, y aunque pretendí
ir sirviéndola de aquí,
por más que la importuné,
Redondilla
no ha sido, amigo, posible
1110
de honrarme.

Don Félix
Vos nos honráis.
Con razón sentido estáis,
porque Laurencia es terrible,
Redondilla
y con vos los cumplimientos
excusados han de ser.

Leonardo
1115
Aparte.
(El alma se empieza a arder
todo es penas y tormentos.)

Laurencia
Redondilla
Ya que en tan buena ocasión,
mi Félix, venido habéis,
quiero que me acompañéis.

Don Félix
1120
Y está muy puesto en razón.
Redondilla
Dadle al alma este favor,
con que pagaréis la fe
que en mis acciones se ve.
Logrose amor con amor.
Redondilla
1125
Leonardo, si dais licencia,
este bien quiero gozar.

Leonardo
Yo no os quiero acompañar
por serviros ya, Laurencia.
Redondilla
Vivid, don Félix, los dos
1130
mil siglos.

Funes
Adiós, fregona
del alma. Adiós, picarona.

Don Félix
Adiós.

Leonardo
Don Félix, adiós.

Vanse, y quedan solos LEONARDO y FUNES.

Leonardo
Romance (tirada)
Bueno me deja Laurencia.

Funes
Gracias a Dios que estás bueno.
1135
Es perfecta medicina
para el amor, el desprecio,
porque considera un hombre,
y con razón, te prometo,
que no es justo querer bien
1140
donde están aborreciendo.

Leonardo
No comiencen tus locuras.
Cuando un basilisco fiero
me priva de la razón,
me está quitando el sosiego.

Sale [CELIO], criado de DON DIEGO, con un papel.

[Celio]
1145
Gracias al cielo, Leonardo,
que te he visto.

Leonardo
Pues ¿qué es ello,
qué es menester?

[Celio]
Solo darte
este papel de don Diego;
y adiós, que importa volverme.

Vase CELIO.

Funes
1150
No es de gusto este correo.
Cuando no aguarda respuesta,
alguna tragedia temo.

Lee el papel LEONARDO.

Leonardo
“Ninguna cosa, señor Leonardo, es menos inconveniente al buen capitán, que el aceleramiento e inconsiderada osadía. Y aunque en esta parte, con la razón que tengo, pudiera usar del rigor que incita a mi venganza, quiero usar de la ley de caballero, aunque vos guardáis tan mal la de amistad con afectos ilícitos. A las cinco, hoy, aguardo fuera de la puerta de Jerez, donde la espada será verdadera lengua de mi sentimiento. –Don Diego.”

Funes
Redondilla
¿Esto don Diego te escribe?

Leonardo
Esto don Diego escribió.
1155
Mi amor Elena contó,
y a matarme se apercibe.

Funes
Redondilla
¿Y has de ir esta tarde?

Leonardo
Sí.
Sígueme.

Vase LEONARDO.

Funes
¡Qué bien hiciera
si tu locura siguiera!
1160
¿Qué me ha hecho don Diego a mí?
Redondilla
Con razón don Diego está,
Leonardo, parte caída.
No quiero arriesgar la vida.
Gente viene, ¿qué será
Redondilla
1165
este palacio? El Rey viene
a dar audiencia y juzgar.
Aquí me quiero apartar.

Salen el REY, el MAESTRE, DON TELLO, un SECRETARIO y acompañamiento. Este echa una grada con un sitial; encima de la grada una silla, y siéntese el REY.

Rey
Esto, Maestre, conviene.
Redondilla
Rey que delitos abona
1170
es indigno de ser Rey,
porque ejecutar la ley
es conservar la corona.
Redondilla
Con mis fuertes castellanos
al rey Bermejo amparé;
1175
en Granada le dejé
librándole de tiranos.
Redondilla
Por su Mahoma juró
ser mi amigo; fui a Aragón,
y como halló ocasión,
1180
mis fronteras abrasó.
Redondilla
Cercó a Martos y a Jaén,
llevó infinitos cautivos,
que sus bárbaros motivos
logró en mi ausencia también.
Redondilla
1185
Dejé la guerra intentada,
que tan favorable vi,
y a la Bética volví
y el rey Bermejo a Granada.
Redondilla
Los del Consejo junté,
1190
y viendo su alevosía,
sin nombre de tiranía,
acordaron que le dé
Redondilla
seguro, y venga a Sevilla
al bautismo de don Juan.
1195
Vino en extremo galán
con su bárbara cuadrilla,
Redondilla
donde el Consejo acordó,
sin que mi opinión manchase,
que al rey Bermejo matase,
1200
pues fe y palabra rompió.
Redondilla
Doy esta satisfacción
porque ya el mundo novel
no dé nombre de cruel
castigar esta traición.

Maestre
Redondilla
1205
Justicia ha sido, señor,
y justamente la fama
el Justiciero te llama.

Funes
¡Qué gallina es el temor!

Rey
Redondilla
Avisad que doy audiencia.

Funes
1210
¿A quién ganaré el cuidado
que ese billete me ha dado?
Tenga Leonarda paciencia.

Entre una MUJER tapada.

Mujer
Redondilla
A vuestro pies, señor, llego
para que me hagáis justicia
1215
contra la propia malicia,
que me oigáis, señor, os ruego.

Rey
Redondilla
¿Qué pedís?

Mujer
Mi honra pido.

Rey
Pues ¿déboos la honra yo?

Mujer
Respondo, señor, que no,
1220
pero Dios os ha elegido
Redondilla
por Rey supremo en el suelo,
y os corre esta obligación
de castigar la traición,
aborrecida del cielo.
Redondilla
1225
Y pues tenéis el poder
y procedéis tan gallardo,
me querello de Leonardo,
gran señor de Maraver.
Redondilla
Este palabra me dio
1230
de ser mi esposo y marido,
y alevoso y fementido
me gozó y se arrepintió.
Redondilla
Forzome la voluntad.
Justicia, señor, espero.

Rey
1235
Conozco ese caballero.

Funes
Es Florencia. ¿Hay tal maldad...?

Rey
Redondilla
En fin, decís que os forzó
y os dio palabra...

Mujer
Así fue,
y es un cobarde sin fe.

Rey
1240
Claro está, pues no volvió.
Redondilla
Él os habló tiernamente,
con afición le mirastes,
libremente os engañastes,
no volvió, estáis impaciente.
Redondilla
1245
Si os dio palabra, cumplilla
primero fuera mejor,
que es fácil vidrio el honor
que de un soplo se amancilla.
Redondilla
Y así tengo por buen medio
1250
con ruegos importunalle,
que por justicia llevalle
es afrentoso remedio.
Redondilla
Forzaros la voluntad
en vuestra casa no creo,
1255
sino que vuestro deseo
aplaudió su libertad.

Funes
Redondilla
¡Qué bien despachada va!

Rey
Id con Dios.

Mujer
Mi muerte es cierta.

Vase la MUJER. Entra un SOLDADO con una banda en un brazo, como que le tiene herido.

Secretario
Un soldado está a la puerta.

Rey
1260
Entre.

Secretario
Soldado, llegad.

Soldado
Romance (tirada)
Yo soy un soldado pobre,
que a la entrada del Bermejo
en Jaén perdí este brazo,
y de su furor huyendo,
1265
de milagro me escapé,
que a no lo hacer, es cierto
quedara, sin duda alguna,
gran señor, cautivo o muerto.

Funes
Si yo fuera rey ahora,
1270
de a pie le hiciera correo,
que hombre que huye, también
para postillón es bueno.

Rey
¿Porque huistes venís
a pedir, soldado, premio?
1275
¿Tan cobarde me juzgáis
que he de premiar vuestros yerros?
¿No fuera mejor a manos
del bárbaro sarraceno,
diérades parte a la fama
1280
que aplaudiese vuestros hechos,
y ya que el temor gigante
impidió tales deseos,
fuérades preso a Granada
con otros soldados presos?
1285
¿Es posible que el dolor
de veros un brazo menos
no os alentó a matar moros?
Id a la puerta de un templo,
donde pediréis limosna,
1290
y agradeced que consiento
que la pidáis, porque siempre
los cobardes aborrezco.

Soldado
Bien se pagan mis servicios.

Rey
Poca obligación os tengo,
1295
pues me dejáis en el campo
y vos escapáis huyendo.

Vase el SOLDADO.

Funes
¡Qué presto que los despacha!

Maestre
¡Gran valor y entendimiento!
Prospere el cielo tu vida.

Secretario
1300
Un mercader y otro viejo
te quieren, señor, hablar.

Entra el viejo LEÑADOR y un MERCADER.

Rey
¿Qué pedís?

Leñador
El temor pierdo.
Pido, señor, que os dé Dios
larga vida y muchos reinos,
1305
que os libre de los tiranos
que, a vuestra grandeza opuestos,
solicitan pesadumbres
que obligan a su desprecio.

Rey
Dios os guarde. Proseguid.

Tello
1310
¡Qué bondad!

Leñador
Yo me sustento,
gran señor, y a mi familia,
que mujer y hijos tengo,
en vender cargas de leña
con un cansado jumento.
1315
Perdonad que así lo diga,
que no entiendo los rodeos
que los escritores saben
ocultos de aquestos tiempos,
por hablar de la manera
1320
que hablaron mis abuelos.
Yo me llamo Pedro Rubio,
y soy de los rubios buenos,
y en calle de rubios vivo,
donde viven pocos negros.
1325
Madrugué anteayer, señor,
pensando volver más presto,
y en el camino de santo
Lázaro, de llagas lleno,
pisé una cosa muy dura.
1330
Bajeme por ella al suelo,
y hallé cincuenta doblas
marroquíes, que pudieron
remediar mi pobre casa,
pero como yo me precio
1335
de cumplir lo que Dios manda,
restituyendo lo ajeno,
vine a casa, y mi mujer,
que tiene honrados respetos,
me dijo las pregonase,
1340
y apenas intento hacello,
cuando las doblas pedía
a voces un pregonero.
También prometió de dar
de hallazgo, si fuera cierta,
1345
diez doblas. Agradecí
tan honrado ofrecimiento
a este mercader, que dijo
haber perdido el dinero.
Lo entregué, y pidiendo yo
1350
las diez doblas, con denuedo,
dijo: “Yo perdí sesenta,
cincuenta traéis, buen viejo;
esas diez doblas que faltan
por vuestro hallazgo os dejo.”
1355
Y juro, señor invicto,
por los santos Evangelios,
que una dobla no tomé.

Rey
¿Qué respondéis vos?

Mercader
Que fueron
sesenta las que perdí.

Rey
1360
Y que cincuenta os ha vuelto.

Mercader
Quedándose con las diez
que le prometí primero.

Rey
¿Juráislo?

Mercader
Señor, sí juro.

Rey
Dadle al momento el talego,
1365
que si perdistes sesenta
doblas, y cincuenta fueron
las que dice que halló,
ese dinero no es vuestro,
y no es razón le pidáis
1370
a nadie lo que es ajeno.
Llevad, buen viejo, las doblas,
y si acaso en algún tiempo
os halláredes sesenta,
se las daréis a este necio.

Mercader
1375
Justamente me castiga.

Leñador
¡Larga vida te dé el cielo!

Mercader
¡Gran prudencia!

Tello
¡Gran valor!

Levántese el REY.

Secretario
¡Plaza, plaza!

Rey
Vamos, Tello.

Vanse. Queda FUNES.

Funes
Redondilla
El mercader va corrido.
1380
Volvió a su primer cuidado,
pues el dinero hallado
en este punto ha perdido.
Redondilla
¡Oh, Rey, indigno del nombre
que te ha dado la malicia;
1385
Rey que ampara la justicia;
Rey galán, Rey gentil hombre;
Redondilla
Rey que merece reinar
lo que Dios fuere servido.

Vase. Entran por la otra parte, acuchillándose, DON DIEGO y LEONARDO, y Félix metiendo paz, y COSME, criado.

Don Diego
Por ser mi amigo fingido,
1390
Leonardo, os quiero matar,
Redondilla
y con la espada en la mano
no aguardo satisfacción,
ni admite vuestra traición
disculpas que son en vano.

Don Félix
Redondilla
1395
¡Teneos, amigos, por Dios!

Leonardo
Reñid callando, don Diego.

Don Félix
Don Diego, no estéis tan ciego;
mis amigos sois los dos.

Don Diego
Redondilla
Con la vida pagarás.
1400
La espada al suelo cayó.

Cae LEONARDO y tiene Félix a DON DIEGO.

Don Félix
Pondreme a su lado yo
y conmigo reñirás.
Redondilla
Digo que no eres mi amigo,
y reñir contigo quiero.

Don Diego
1405
Félix, eres caballero
y defiendes tu enemigo.
Redondilla
Por tu amigo no le mato,
que vence tu cortesía
a la pasión que traía
1410
contra un hombre tan ingrato.
Redondilla
La vida le doy por ti
y refreno mi vigor,
que pienso fuera mejor,
don Félix, matarle aquí,
Redondilla
1415
que un amigo declarado
contra sus obligaciones
inventa nuevas traiciones,
obliga a nuevo cuidado,
Redondilla
pero en tus manos le dejo;
1420
guárdate de él que es villano.

Vase DON DIEGO.

Don Félix
Es don Diego cortesano.

Leonardo
¡Ah, don Félix! Claro espejo
Redondilla
de verdadera amistad;
a tus pies estoy rendido.

Don Félix
1425
Tu amigo, Leonardo, he sido,
excusa tanta humildad;
Redondilla
y porque se fue don Diego,
a buscarle quiero ir.

Vase Félix, y quedan LEONARDO y COSME.

Leonardo
Y yo quiero resistir
1430
mi loco desasosiego.
Redondilla
¡Oh, Cosme!

Cosme
Señor Leonardo.
todo esto me huele a amor;
Bien lo ha hecho mi señor.
Por Dios, que anduvo gallardo,
Redondilla
1435
aunque servir a Laurencia
procuras tan amoroso.

Leonardo
¿Sábelo Félix, su esposo?

Cosme
Ya fuera mucha prudencia.
Redondilla
Digo, Leonardo, que no
1440
sabe que le fuiste opuesto
y que ocupabas el puesto
la noche que a Funes dio
Redondilla
la banda desde el balcón
mi señora, que pensaba
1445
que a don Félix se la daba.

Leonardo
¡Ya renuevas mi pasión!
Romance (tirada)
Confieso que por Laurencia
tan rematado me he visto,
que de Troya pretendí
1450
resucitar su prodigio.
¡Miente el discreto que dice
que el amor hace atrevidos!
Pues solicitan temores
sus amorosos designios.
1455
Cobarde es amor, pues ruega,
y villano mal nacido,
pues con lágrimas obliga
y aficiona con suspiros.
¡Tal vez soñando quimeras
1460
entre sus brazos me he visto!
¡Y tal vez me he visto, Cosme,
a la garganta el cuchillo!
Bien veo que son antojos,
que es de Creta el laberinto
1465
el pecho de un fiel amante
si se juzga aborrecido.
De noche ocupo la calle
hasta que descubre Cintio
la dorada cabellera,
1470
gloria y honor de los siglos.
No hay temor que no me aflija,
cobarde soy y atrevido,
vivo muriendo entre penas
y con esperanzas vivo.
1475
Pero ahora que don Félix
me libró de tal peligro,
seré bronce en el sufrir
y su amigo agradecido.
Que ha de pagar con ventajas
1480
quien recibe el beneficio,
y si la vida me dio,
por él de vivir me privo.

Cosme
¡Lástima tengo de verte!
Y a no estar arrepentido
1485
de tu pretensión, hiciera
por ti lo que no has podido
el tiempo que me conoces.

Leonardo
Ya sé, Cosme, que me has visto
arrodillado a sus pies.
1490
¡Algún fiero basilisco
tiene Laurencia en sus ojos,
pues me priva el albedrío,
y el alma, que ajena es,
a su rigor sacrifico!
1495
¡Ya no te pido remedio!
Silencio, Cosme, te pido,
y que, si me vieres muerto,
digas a Laurencia, amigo,
que fui mártir de su amor,
1500
y que por él la suplico
imprima en su duro pecho
la causa de este martirio;
y toma aquesta cadena
en señal que me despido
1505
de este amor, de esta violencia,
de este encanto, de este abismo.

Cosme
Con esta pones, Leonardo,
a mis pies pesados grillos.
Darte por este favor
1510
a Laurencia determino,
y aunque dicen que el amor
es cobarde y no atrevido,
si te determinas, quiero
dar a tus penas alivio.

Leonardo
1515
¡Imposibles me prometes!

Cosme
No tengo tan mal capricho
que prometiera el remedio
sin tenerle prevenido.
La llave te quiero dar,
1520
esta noche, del postigo
del jardín; saldrás al patio,
y en el aposento mío
te estarás, que los criados
yo los tendré prevenidos
1525
a todos, que aunque den voces
no despierten al ruido.
Iré luego y sacaré
el rucio, el bayo y tordillo,
el alazán y el gobero
1530
al patio.

Leonardo
¡Tú vas perdido!
¡Qué importa que los caballos
saques, Cosme, si al ruido
tiene de bajar don Félix
oyendo tantos relinchos.

Cosme
1535
Pues en esto está el remedio,
porque estarás escondido,
y en bajando, subirás
al cuarto, y por su marido
te recibirá Laurencia;
1540
volveraste al mismo sitio
en atando los caballos
Félix. Sin ser conocido
te volverás a tu casa,
darás a tu pena alivio,
1545
y premiado quedaré
con el metal amarillo.

Leonardo
Y yo los brazos te doy.
Perdona, [Cosme], si he sido,
con este amoroso fuego,
1550
ingrato a tu beneficio,
que morir de honrado un hombre
es necedad. Ya te sigo
para dar aquesta noche
a mis aventuras principio.

Vanse. Sale FUNES graciosamente de noche.

Funes
Soneto
1555
Dichoso el oficial que entre la pez
como con gusto el más sabroso arroz,
y sin buscar jarritos de Estremoz
le sabe a almendras la caliente nuez;
y dichoso el que juega a la ajedrez
1560
por excusar de la ordinaria coz,
y dando mate solo con la voz,
le temen desde el Ganges hasta Fez;
y desdichado yo, don Alumbriz,
pues siendo bien nacido como Acaz,
1565
no he podido comer de tu alcozcuz;
dícesme zape cuando digo miz,
y cuando entiendo me has dar solaz,
me quedo a oscuras sin mirar tu luz.

Entra DON DIEGO por la otra parte.

Don Diego
Décima
Noche confusa y medrosa
1570
que, con las claras estrellas
brillando sus luces bellas,
casi pareces hermosa.
Si tu vista temerosa
causa horror, dolor y pena,
1575
yo te doy la norabuena
de tu confuso temor.

Funes
¿Si es Leonardo mi señor
esta tierna filomena?

Don Diego
Décima
Tu pesadumbre dilata
1580
y tu negra cabellera;
detenga el alba en su esfera
los desperdicios de plata.
En el carro de escarlata
desmarañando cabellos,
1585
no salgan los rayos bellos
del gran padre de Faetón,
ante procure Tritón
entre su horror escondellos.

Funes
Décima
Hacia acá llega.

Don Diego
¿Quién va?

Funes
1590
Nadie, que parado estoy.

Don Diego
¿Qué pretendes?

Funes
Funes soy,
señor Leonardo, que está
prevenido a todas horas,
hecho un reloj. Ya sin pena
1595
puedes estar con Elena,
pues conmigo te mejoras.
Décima
Quiébrale un ojo al pesar;
pasa esta noche con ella,
cansada por ser doncella.
1600
El viento no ha de pasar
Redondilla
por esta calle temprana.
Coge la pera en sazón,
goza, señor, el melón,
no esté badea mañana.
Redondilla
1605
Haz verdaderos los celos
de este don Diego arrogante.
No temas, pasa adelante.

Don Diego
¡Qué es esto, divinos cielos?

Entre LEONARDO con la llave del jardín por la otra parte del tablado.

Leonardo
Lira
Atormentadme, pensamientos míos,
1610
haced los ojos ríos,
la vida me acabad, locos deseos,
y en bárbaros empleos,
en tan confuso abismo,
ofreced vuestras penas a mí mismo.
Lira
1615
Una mujer mi gloria ha divertido,
por ella estoy metido
en un confuso caos, un laberinto.
En término sucinto
Gloria amor me asegura,
1620
y el rigor muerte vil y desventura.

Don Diego
Redondilla
Mataré a Leonardo, sí,
no la tiene de gozar,
mas no le quiero matar
por darme la vida a mí.
Redondilla
1625
Goce Elena su esperanza
y Leonardo la ocasión,
ya que sienta el corazón
su ingratitud y mudanza.

Leonardo
Lira
Esta es la llave con que amor te obliga
1630
remediar mi fatiga;
allí la puerta veo
ofreciendo ocasión a mi deseo,
y aquí el temor cobarde.
de mis obligaciones hace alarde.
Lira
1635
Un confuso Caribdis me imagino
apenas determino
ejecutar mi intento
terminando el primer movimiento,
cuando temo y me admiro,
1640
y cobarde me excuso y me retiro.
Lira
¿Esto es amor? ¿Aqueste es albedrío?
¿Qué ruge el pecho mío?
¿Yo sujeto a temores?
¿Qué deidad solicita estos rigores?
1645
Gozaré de Laurencia,
y ejecútese en mí la cruel sentencia.

Éntrase haciendo que abre por la parte que entró.

Funes
Redondilla
¡Confuso estás!

Don Diego
¡Vive Dios
que estoy por matarle ahora!

Sale ELENA al balcón.

Funes
El balcón abrió; ya es hora
1650
que entres, señor.

Elena
Ce, ¿sois vos?

Don Diego
Redondilla
Decid por quién preguntáis,
que aunque en este puesto estoy,
no sabré decir quién soy.

Elena
¡Jesús, qué confuso estáis!

Don Diego
Redondilla
1655
El no haberos respondido
a lo que me habéis preguntado
es porque, si fui llamado,
otro es, Elena, escogido.
Redondilla
Un hombre que está penando
1660
si en vuestra gracia se vio,
y que el juicio perdió
ni sabe cómo ni cuándo,
Redondilla
y aunque el dolor apercibo
juzgando el remedio incierto,
1665
soy, señora, un hombre muerto,
que estuvo en un tiempo vivo.

Funes
Redondilla
Estas razones de Estado
para los príncipes son,
la mía es ver el frisón
1670
o el tordillo bien rascado;
Redondilla
y porque ya me recelo
la tardanza de Leonardo,
como arrimado le aguardo,
le aguardo echado en el suelo.

Échase FUNES a la otra parte de la entrada de la puerta por donde ha de salir LEONARDO.

Elena
Redondilla
1675
Pues yo sé de una mujer
que, según vuestro amor crece,
don Leonardo, os aborrece,
y, en suma, no os puede ver.
Redondilla
¿Vos llamado? Estoy pensando
1680
cómo o cuándo. Y si advertís
si es verdad lo que decís,
yo no sé cómo ni cuándo.
Redondilla
Don Diego es el dueño mío,
toda el alma le rendí,
1685
que viniese le escribí
porque de su amor confío
Redondilla
la honrada satisfacción.
No estorbéis su voluntad,
que impide una libertad
1690
los pasos a la razón.
Redondilla
Idos, que vendrá don Diego,
no os suceda algún disgusto.

Don Diego
Vos me aconsejáis lo justo.
¡Ay, alma, tened sosiego!

Elena
Redondilla
1695
Temo os encontréis los dos
por lo mal que os ha de estar.
El balcón quiero cerrar.
Id con Dios.

Don Diego
Elena, adiós.
Éntrase ELENA.
Redondilla
Súfrase quien penas tiene,
1700
aunque se aumente el dolor,
que es poco sabio el rigor
y tiempo tras tiempo viene.
Suena ruido.
Redondilla
Ruido siento. Imagino
que al alba la iglesia toca;
1705
la noche su curso apoca.
Recogerme determino.
Redondilla
Alma, ya estáis más contenta;
partid con menos cuidado,
que amor está declarado
1710
y daros a Elena intenta.

Vase DON DIEGO. Sale LEONARDO.

Leonardo
Redondilla
César del amor he sido,
pues tan venturoso fui,
que cuando llegué vencí,
por ser amante atrevido.
Redondilla
1715
Mayores temeridades
de amor se pueden creer.
Laurencia, fuiste mujer,
vencí vuestras crueldades,
Redondilla
pero más enamorado
1720
y perdido me dejáis,
y podrá ser que sepáis
del modo que os he gozado.
Redondilla
Logré la esperanza mía.
Como tracé sucedió.

Tropieza en FUNES y cae.

Funes
1725
¡Ay de mí! ¡Quién me mandó
seguir tu loca porfía!
Redondilla
¡Muerto soy!

Leonardo
En esto para
siempre el gusto y el placer.

Funes
¡Más valiera no caer,
1730
y en mí sus fines hallara!

Leonardo
Redondilla
¿Qué gente?

Funes
¡Lindo consuelo!
No basta que me ha dejado
el espinazo quebrado.

Leonardo
Que es Funes, ¡por Dios!, recelo.

Funes
Redondilla
1735
¿Eres Leonardo?

Leonardo
Levanta.

Funes
Milagro es tenerme en pie.

Leonardo
¿Que tan grande el golpe fue?

Funes
El disimulo me espanta;
Redondilla
vienes de gozar a Elena,
1740
pues con ella te quedaste.
Porque dormido me hallaste,
luego ejecutas la pena.
Redondilla
¿Tan mal Funes te ha servido,
que pagas tan de contado?

Leonardo
1745
Con el sueño has variado,
no tienes cabal sentido.
Redondilla
¿Yo a Elena...? Vamos de aquí,
que, ¡vive Dios!, que estás loco.

Funes
Siempre me has tenido en poco,
1750
pues siempre bien te serví.
Redondilla
¿Yo a Elena? ¡Lindo despacho!
¿No os vi juntos a los dos
estar hablando? ¡Por Dios!
¿Qué piensas, que estoy borracho?
Redondilla
1755
¿No me hiciste retirar
a este puesto? Di, Leonardo,
¿por qué, atrevido y gallardo,
quisiste en su casa entrar?
Redondilla
¿No entraste y hablaste a Elena?
1760
¿Aquesto negar querrás?

Leonardo
Bien digo que loco estás,
y que el sueño te enajena
Redondilla
de la natural razón.
Fáltate el entendimiento.

Funes
1765
Si más no el conocimiento
de tu fuerte condición,
Redondilla
no te quiero responder
ni sustentar tu porfía,
que si dices que es de día,
1770
ahora lo he de creer.
Redondilla
De darte enfado me pesa,
pero aseguro, señor,
que aunque te siga el humor
no he de sentarme a tu mesa,
Redondilla
1775
porque no hay camaleón
como mi pobre barriga.

Leonardo
Sígueme.

Funes
El diablo te siga,
que es bueno para trotar.


Jornada III

Salen LAURENCIA, dama, y COSME, escudero.

Laurencia
Redondilla
Ciega de cólera voy
1780
y de mil pesares llena,
que a Leonardo no le enfrena
el grado honroso en que estoy.
Redondilla
Si en mí alguna acción hallara
que alentara su osadía,
1785
y con falsa hipocresía
su afición solicitara;
Redondilla
si en la fiesta, en el paseo,
en la misa, en el balcón,
con los ojos, con la acción
1790
aplaudiera a su deseo;
Redondilla
si admitiera algún papel
de su amoroso cuidado,
o me ofreciera en traslado
de peregrino pincel;
Redondilla
1795
si en lisonjera alabanza
acreditara sus prendas,
o en primitivas ofrendas
pidiera alegre esperanza,
Redondilla
bien hiciera en pretender
1800
el logro de su apetito,
y en mí estuviera el delito,
que no me supe vencer.
Redondilla
Mas si esta misma querella
tiene tanta antigüedad,
1805
y de la uniformidad
me valí siendo doncella,
Redondilla
¿cómo Leonardo en mi afrenta
anima su obstinación?
Pues siendo casada, son
1810
los peligros de más cuenta.

Cosme
Redondilla
Ya, mi señora, este amor
no es amor, sino locura.
Disimular es cordura.

Laurencia
No es sino falta de honor.

Cosme
Redondilla
1815
Pues él viene; si te excusas
de hablalle, no sé qué hará.

Laurencia
Temblándome el labio está
entre cóleras confusas.

Sale LEONARDO solo.

Leonardo
Redondilla
Contento, alegre y ufano
1820
me tenéis del bien que toco.

Laurencia
O sois muy necio o muy loco
o muy rudo cortesano.
Redondilla
Y en tan peligroso extremo
he venido a sospechar
1825
que me queréis acabar
en las desdichas que temo,
Redondilla
pues en tan dura porfía
mi valor y mi paciencia,
ni curan vuestra dolencia,
1830
ni rinden vuestra osadía.
Redondilla
Y en confusiones tan largas,
que sin cesar pretendéis,
mientras más vas, más hacéis
las horas tristes y amargas,
Redondilla
1835
pero pues nada os despierta
de vuestro profundo sueño,
ni el saber que tengo dueño
vuestros excesos concierta,
Redondilla
pensad que don Félix es
1840
mi señor y vuestro amigo.

Leonardo
Mal a pensarlo me obligo,
que excede humano interés
Redondilla
la gloria que he merecido.

Laurencia
¡Gloria!

Leonardo
Sí, tened memoria,
1845
que viene a ser mucha gloria
si en vuestro lecho he dormido.

Laurencia
Redondilla
¿En mi lecho?

Leonardo
No os espante,
que hay en amar invención,
y aunque atrevimientos son,
1850
por ser fineza de amante,
Redondilla
perdón merece sin tasa.

Laurencia
No entiendo lo que me habláis.

Leonardo
La noche, ¿no os acordáis?,
que se inquietó vuestra casa,
Redondilla
1855
yo, mi bien, la alboroté,
y a mis acciones, devoto,
solicitó el alboroto
Cosme, que en mi ayuda fue.
Redondilla
Con su industria me curó,
1860
y entré a verme en vuestros brazos,
donde en rigurosos lazos
premiado mi amor se vio.
Redondilla
No os turbéis, no os deis enojos,
y entended que tanto exceso
1865
culpa es del amor travieso
y el cielo de vuestros ojos.
Redondilla
Templad, Laurencia, el desvío,
que de esta suerte ha de ser
el medio que ha de tener
1870
mi amoroso desvarío.

Laurencia
Redondilla
¡Oh falso, oh ruin caballero!
Aparte
(Pero impórtame fingir,
por ver si puedo vivir
del daño que considero,
Redondilla
1875
y en venenoso ardimiento
beber la vil sangre suya.)
Leonardo, no es bien que huya
la razón al sentimiento.
Redondilla
Culpado estáis, y el dolor
1880
en enredo tan confuso,
contra las leyes del uso
no puede hacerle menor,
Redondilla
que cuento tan peregrino
casi en descrédito ha dado,
1885
si bien, como está pasado,
ni me abstengo ni me inclino,
Redondilla
pero, en fin, yo te prometo
en tu amor nueva mudanza,
tal que exceda en la esperanza
1890
la presunción al efeto.

Leonardo
Redondilla
Dame esos pies.

Laurencia
Yo seré
raro ejemplo de mujeres.

Leonardo
Yo, en el gusto que prefieres,
loco de contento iré.

Laurencia
Redondilla
1895
Vete, que estoy cuidadosa.
(¡Ay, perdido amable honor!)

Leonardo
Adiós, mi bien.

Vase LEONARDO.

Laurencia
¡Ay, furor
de víbora ponzoñosa
Redondilla
que en mi corazón ardiente
1900
más se encienda! ¡Vive Dios,
que habéis de morir los dos,
y no de un mismo accidente!

Cosme
Redondilla
Huelgo que esté más humana
que, ¡por Dios, que te he temido!

Laurencia
1905
¡Oh, villano! ¡Oh, mal nacido!
¡Bárbara sierpe africana,
Redondilla
vive mientras cobro aliento
contra uno y otro enemigo,
y trazo horrendo castigo
1910
en mi propio entendimiento;
Redondilla
y haciendo espada sangrienta
de mi dolor, vendrá a ser
en tan ilustre mujer
rayo visible mi afrenta!

Vanse. Sale DON DIEGO y ELENA.

Elena
Redondilla
1915
Nunca has estado tan fuerte
y con más poca razón.

Don Diego
Sois todas, en conclusión,
de condición de la muerte.
Redondilla
A mí más bien me estuviera
1920
sentir tu término justo.

Elena
¿De qué procede el disgusto
que tan presto te acelera?

Don Diego
Redondilla
Fíngete ahora ignorante
para que yo te lo cuente,
1925
o preguntando al valiente,
por no decir al amante.
Redondilla
Si tú no le dieras mano
para que al campo saliese
y contra mí se opusiese,
1930
más que valiente lozano,
Redondilla
ni él mi color aprobara,
ni mi fe su liviandad.

Elena
Ya pasa de libertad
el decírmelo en la cara.

Don Diego
Redondilla
1935
Pues ¿cómo se ha de decir?,
que lo demás es traición,
y es propio de mi blasón
no acostumbrar a fingir.
Redondilla
Es murmurar lo demás,
1940
y sácase poco fruto.

Elena
Si con imperio absoluto
así ultrajándome estás,
Redondilla
diré cosas en descuento
de mi propia sencillez,
1945
que al más severo juez
le asombra el entendimiento.
Redondilla
Baste decir que en mis ojos,
en mi lengua, en mi cuidado,
jamás Leonardo ha hallado
1950
sino desdenes y enojos,
Redondilla
porque por oculta estrella
le aborrezco, aunque lo encubro,
pero en vano me descubro
a quien así me atropella.
Redondilla
1955
Quédate, adiós, e imagina
que en los créditos ajenos,
de infamia se ha de hablar menos.

Don Diego
Detente, Elena divina.

Elena
Redondilla
Déjame, incauto don Diego,
1960
déjame.

Don Diego
No estés así
si no quieres ver en mí
de Troya el incendio griego,
Redondilla
que me tienes persuadido
de tu amor y de tu fe.

Elena
1965
Digo, pues, que no me iré
si crédito he merecido.

Don Diego
Redondilla
Digo que me persuades.

Elena
Pues término tan cortés
sabroso intérprete es
1970
para atar dos voluntades,
Redondilla
mío eres eternamente.

Don Diego
Y tú eres mía.

Elena
Venza el curso de este día
cuanto el sol bañe y caliente.
Redondilla
1975
Dime, al fin, qué sucedió
en el campo.

Don Diego
Fue, en efeto,
don Félix grave y discreto.
A los dos nos concertó.

Elena
Redondilla
Es Félix gran caballero.

Don Diego
1980
Y a no hallarse entre los dos,
dijera el último adiós
Leonardo en mi limpio acero.
Redondilla
Envuelto en celosa furia,
con recelo de perderte,
1985
vine a verte y ofenderte.

Elena
Quien más ama, más injuria.

Salga LAURENCIA descompuesta, Félix, COSME y CELIA.

Don Félix
Romance (tirada)
Mi bien, Laurencia, señora,
no acabéis de esta manera
este alma que vive en vos,
1990
si es justo que así lo entienda,
¿qué accidente ha sido aqueste?
¿Qué impulsos, mi bien, os fuerzan
para que tengáis conmigo
tan tristes correspondencias?
1995
Anoche, estando en la cama,
y ahora, estando en la mesa,
partes donde la mujer
su amor recíproco muestra,
todo es mirarme y llorar,
2000
todo arrojarme saetas,
que con violentos aceros
el corazón atormentan.
Reparo luego si acaso
os he ofendido, Laurencia,
2005
y hállome en esta parte
sin átomo de sospecha.
Cuando entiendo que volvéis
y que el accidente os deja,
decís: “¡Ay, Félix del alma,
2010
no tuve culpa en tu ofensa!”
¿Vos ofenderme? ¡Primero
la máquina que sustenta
el orbe se vendrá al suelo,
que tal presuma ni entienda!
2015
Sosegad un poco, amiga;
sentaos para que yo pueda
sosegar un poco el alma,
entre temores suspensa.
No pretendo preguntaros
2020
la causa de vuestra pena.
Quiero morir con desdichas
y no vivir con sospechas.

Laurencia
Félix mío, yo os adoro;
vuestra soy, y por ser vuestra,
2025
estas pasiones me matan,
este accidente me cuesta.

Don Félix
Sosegad. Yo os lo agradezco.
Tened por bien que una letra,
para divertiros, cante
2030
Celia. Cante un poco Celia.

Celia
Yo quisiera ser Orfeo
que sus males suspendiera.

Cosme
Y yo no haber recibido
de Leonardo la cadena.

Cante CELIA.

[Celia]
2035
El soberbio rey Tarquino
se aficionó de Lucrecia,
la romana valerosa
que las historias celebran.
Entró en su casa y gozola,
2040
y ella, sintiendo su afrenta,
pasando su tierno pecho...

Levántese furiosa LAURENCIA.

Laurencia
No cantes más, calla necia,
que a no ser cristiana yo,
también el pecho rompiera.
2045
¡Oh, alevoso rey Tarquino,
indigno de que lo seas
y que rey te llame el mundo!

Cosme
De que la gozó se queja.

Laurencia
Trazada tengo su muerte.

Don Félix
2050
¿Qué importa la ajena ofensa
para el propio sentimiento?
Que se matase Lucrecia
y la gozase Tarquino,
¿qué te importa a ti, Laurencia?

Laurencia
2055
Como no entiendes el juego,
desechas las cartas buenas.

Celia
Loca está, sin duda, Cosme.

Cosme
Con la pena será cuerda.
Mejor es, señor, atarla,
2060
que la vecindad se altera,
y quizá aqueste accidente
podrá venir con más fuerza,
y en aprieto nos veremos.

Laurencia
Tenéis muy buena conciencia,
2065
también entráis en la farsa,
que si yo soy Melisendra,
vos seréis el preste Juan
que está ensillando a Babieca.
Si digo estos disparates,
2070
es porque este no me entienda,
causa de mis desatinos
e instrumento de mi afrenta.

Cosme
Conciértame esas medidas.

Laurencia
La traición las desconcierta.
2075
¿La romana se mató?
Pues yo andaré más discreta.

Vase LAURENCIA.

Don Félix
No entiendo, Cosme, estas cosas.

Cosme
¿quién quieres tú que lo entienda?
El jüicio le ha faltado;
2080
sus acciones, ¿no lo muestran?
Que soy preste Juan me dijo.

Don Félix
El cielo me dé paciencia.

Cosme
Y a mí cadenas me dé,
que es gran cosa una cadena.

Vanse, y sale LEONARDO.

Leonardo
Décima
2085
¡Que a tan miserable estado
doña Laurencia ha venido!
¡Que yo la causa haya sido,
y no me mate el cuidado!
¡Que el juicio la ha faltado,
2090
y cuando está de esta suerte,
en pena tan dura y fuerte,
si ya sus pasos no sigo,
por dilatarme el castigo
se olvide de mí la muerte!

Entra COSME con un papel.

Cosme
Décima
2095
Aqueste papel me ha dado
mi señora para ti.

Leonardo
¿Papel, Cosme, para mí?
Seas, amigo, bien llegado.
Sácame de este cuidado.

Cosme
2100
No me puedo detener.

Leonardo
Pues ¿no tienes de volver
por la respuesta?

Cosme
Tampoco.

Leonardo
El papel me tiene loco.
Vase COSME.
Ya se fue, quiero leer.

Lee el papel.

[Leonardo]
Décima
2105
“A vuestro amor obligada,
y como mujer rendida,
en serviros divertida,
de rigores olvidada,
estoy ya determinada,
2110
menos activa y cruel,
con pecho amoroso y fiel,
en vuestra casa esta tarde,
hacer de mi amor alarde.
Adiós. Romped el papel.”
Décima
2115
Dadme albricias, corazón,
que ya cesó el frenesí.
Deseos, hablad por mí
en tan dichosa ocasión.
Honor, no hay contradicción.
2120
Otra vez he de gozalla;
será bajeza dejalla.
Alma, ¿dejarela? No,
que quien la ocasión perdió,
muy tarde vuelve a cobralla.
Décima
2125
Nobleza, ¿qué hemos de hacer?
Si don Félix es tu amigo,
dejalla yo, contradigo
tan cobarde parecer.
Si la tengo en mi poder,
2130
no gozalla es cobardía.
Temor, mostrad valentía,
alentad la confianza,
que no hay temor de mudanza
cuando está sereno el día.
Décima
2135
Papel, pagaros quisiera
el favor que me habéis hecho,
y creedme que en mi pecho
fiel aposento os hiciera.
Laurencia, con vos tan fiera,
2140
si en su amor me restituyo,
a temores lo atribuyo,
que os rompa aquí me mandó.
Si con vos vida me dio,
no he de decir que sois suyo.

Entre FUNES.

Funes
Redondilla
2145
Una mujer para entrar,
tapada, pide licencia.

Leonardo
Aparte
(Sin duda que es mi Laurencia
Tanto bien me ha de matar.
Redondilla
¿Quién en ventura me iguala?)

Funes
2150
¿Diré que entre?

Leonardo
Funes, sí,
y que estoy solo le di,
y quédate en la antesala,
Redondilla
que en el campo estoy dirás
si viniere algún amigo,
2155
porque cierto intento sigo.
¡Oh, qué espacioso que vas!
Redondilla
¡Camina!

Funes
¿Soy postillón?
Déjame vivir despacio,
que nadie muere en palacio
2160
por falta de digestión.

Vase FUNES.

Leonardo
Redondilla
El contento me ha turbado
y el temor me ha divertido;
don Félix es su marido
y me confieso obligado.
Redondilla
2165
Mas no he de morir por ser
reportado en la ocasión,
y fuera cobarde acción
siendo tan bella mujer.

Entre LAURENCIA y traiga una daga encubierta.

Laurencia
Redondilla
Leonardo...

Leonardo
Señora mía...

Laurencia
2170
No os parezca atrevimiento
mi amoroso pensamiento.

Leonardo
El amor es tiranía.
Redondilla
Gracias doy a mi fortuna,
pues ya con este favor
2175
se allanó vuestro rigor;
no temo mudanza alguna.

Laurencia
Redondilla
Mi resistencia confieso,
y ya os adoro, Leonardo.

Leonardo
Con tal ventura, ¿qué aguardo?

Laurencia
2180
(Félix, perdona este exceso.)
Redondilla
No quede en casa persona,
ya veis que importa no ser
conocida una mujer
de quien Sevilla pregona
Redondilla
2185
recato y recogimiento.
¿Rompistéis luego el papel?

Leonardo
Sus partes os diera de él
que ocupan el aposento.
Redondilla
No hay criado ni criada,
2190
que amor es muy prevenido.
Entremos, que estoy perdido.

Laurencia
Entremos, que voy ganada.

Leonardo
Redondilla
¿Vos ganada?

Laurencia
Allá veréis
si con vos, Leonardo, gano.

Leonardo
2195
Dadme, Laurencia, una mano.

Laurencia
¿Luego me la volveréis?

Leonardo
Redondilla
Pues ¿habréisla menester?

Laurencia
Sí, que os tengo de matar.

Leonardo
Si es de amor, no hay que dudar.

Laurencia
2200
De amor, Leonardo, ha de ser.
Redondilla
Estoy de amor tan perdida,
que por lograr este amor,
sin género de temor
pienso quitaros la vida.
Redondilla
2205
Una deuda me debéis,
y he de cobrarla de vos.

Leonardo
Si es el gozarnos los dos,
muy sujeto me tenéis.

Laurencia
Redondilla
No os pido otra cosa.

Leonardo
¿No?
2210
Pues entrad, Laurencia mía,
dadle al alma esta alegría.
¡Dichoso mil veces yo!
Redondilla
Belleza y entendimiento
te dio el cielo, mas me matas
2215
cuanto este bien me dilatas.

Laurencia
Entremos en tu aposento.

Éntrense y salga FUNES.

Funes
Redondilla
¡Que por mí tal cosa pasa!
¡En cólera estoy deshecho!
¡Que me haya Leonardo hecho
2220
perro que guarde su casa,
Redondilla
y que él, como un don Quijote,
se goce con la que entró,
mujer, y en el zaguán yo
esté pagando el escote!
Redondilla
2225
¡No bastan ya sus locuras,
su miseria y su deleite,
pues por no gastar aceite
me manda acostar a oscuras?
Redondilla
Cuando la hambre porfía
2230
y la paciencia se acaba,
me dice un sabio pasaba
con tres higos cada día.

Vase. Salga LAURENCIA alborotada, la daga en la mano ensangrentada.

Laurencia
Romance (tirada)
Quien de su enemigo fía
o es cobarde o poco cuerdo,
2235
y quien castiga traiciones,
no es traidor, sino discreto.
Reportarse en los agravios
es acción de nobles pechos,
mas dilatar la venganza,
2240
tal vez causa menosprecio.
La fuerza de la razón
sirve en la ocasión de aliento;
logros que imaginó el gusto,
fúnebres obsequias fueron.
2245
Muerto queda mi enemigo,
que viva mi honor pretendo.
Secreto mi agravio fue
y elN
X
Nota del editor

En la edición empleada “si el castigo”. Nos parece mejor lectura “y el castigo”. Enmendamos.

castigo fue secreto.
Derramando la ponzoña,
2250
humor de abrasado incendio,
trocado cadáver queda,
inmóvil paga sus yerros.
El alma ingrata salió
entre suspiros violentos
2255
cuando el rigor y el amor
llegaban a un mismo tiempo.
Beba salitrosas llamas
entre lastimosos ecos,
entre mortales suspiros
2260
y en abrasados cauterios,
que a precipitadas culpas,
a locos desasosiegos,
permite Dios los castigos
para mayor escarmiento.

Éntrese y salga FUNES.

Funes
2265
Cansado estará Leonardo.
No hay tal vida, no me atrevo
a recordarle. Ya es noche,
durmiendo está a sueño suelto.
Ya será razón, que es tarde,
2270
llegar hasta su aposento.
¡Qué buena siesta ha pasado!
¡Qué tal que saldrá el mancebo!
Pobre de Funes, que tiene
solo higos en el cuerpo,
2275
que fueran mejor postemas.
Abrir la cortina quiero.
Recuerde, señor Leonardo,
no se entregue tanto al sueño.
Abra la cortina FUNES, y estará LEONARDO sobre unos cojines que parezca estar degollado.
¡Ay de mí, Leonardo mío!
2280
¡Ah, señor! ¡Él está muerto!
¿Qué es esto, cielos divinos?
¡Gran traición! ¡Oh, vil don Diego!
Celos de Elena me fecit,
celos de Elena le han muerto.
2285
Aquí pararon, señor,
tus gustos y pasatiempos.
El pago el amor te dio,
es lince, en fin, viote el juego
y arrastró con la espadilla.
2290
Pero no es bien que en silencio
quede traición semejante.
A Juan Pascual hablar quiero,
asistente valeroso,
y a don Pedro el Justiciero.
2295
¡Muera el traidor Cincinato
y guarde Dios mi pellejo!

Ciérrese la cortina, y vase. Salgan DON FÉLIX y LAURENCIA.

Don Félix
Redondilla
Después, Laurencia, que estás
con salud, con nueva gloria
se entretiene la memoria,
2300
otro nuevo ser me das.
Redondilla
¡Dichoso yo, que estos días
he gozado de quietud,
y en ver que gozas salud,
se aumentan las glorias mías!
Redondilla
2305
¿Es posible que te veo
tan quieta?

Laurencia
Siempre, señor,
os he pagado ese amor
y en vuestro gusto me empleo.
Redondilla
Fue el accidente mortal,
2310
no le pude resistir;
harto cuesta prevenir
el remedio a tanto mal.

Don Félix
Redondilla
Y como que os ha costado,
y yo también lo he sentido,
2315
como amante agradecido
y marido enamorado.

Laurencia
Redondilla
Solo por vos lo sentí,
pero ya se remedió
y el accidente pasó.

Don Félix
2320
Dadme el parabién a mí,
Redondilla
que participo del gusto,
como más interesado.

Laurencia
Ese pensamiento honrado
agradezco como es justo.

Sale CELIA alborotada.

Celia
Redondilla
2325
¡Gran desdicha, gran dolor!

Don Félix
Repórtate, Celia, aguarda.
¿Qué tienes, qué te acobarda?
¿Qué ha sucedido?

Celia
Señor,
Redondilla
Cosme estaba en su aposento
2330
comiendo, y tan de repente
tuvo un rabioso accidente
que le dejó sin aliento,
Redondilla
y finalmente sin vida.

Don Félix
¡Válgame Dios!

Laurencia
Si comió
2335
demasiado, así pagó
la demasiada comida.
Redondilla
Daríale apoplejía
que es mal violento y mortal.

Celia
Sin duda le dio ese mal.

Laurencia
2340
No es sino vergüenza mía.
Redondilla
Yo he cobrado de los dos,
deuda ha sido bien pagada.

Don Félix
De su muerte acelerada
me pesa, Celia, ¡por Dios!
Redondilla
2345
Hacedle luego enterrar.
¡Secreto del cielo ha sido!

Vase CELIA y entra ELENA con manto.

Elena
Perdonad si no he pedido
la licencia para entrar,
Redondilla
que vecindad y amistad
2350
excusan la cortesía.

Laurencia
Elena, señora mía,
mal pagáis mi voluntad.

Don Félix
Redondilla
Señora Elena, excusados
son cumplimientos, ¡por Dios!,
2355
pues ya sabéis que los dos
nos preciamos de criados
Redondilla
vuestros, y el deudo cercano
que con Laurencia tenéis...

Elena
Como quien sois procedéis.

Don Félix
2360
Siempre a serviros me allano.

Elena
Redondilla
Gracias al cielo que ya
el accidente os dejó.

Laurencia
Mal, amiga, me trató.
Ya el alma gozando está
Redondilla
2365
de más quietud y sosiego.
Vos, Elena, ¿cómo estáis?

Elena
Buena, pues tanto me honráis.

Don Félix
¿Qué hay de Leonardo y don Diego?
Redondilla
Fuime al campo, y no he sabido
2370
de los dos. ¿Lloráis Elena?

Elena
No puede encubrir la pena
el corazón afligido.

Laurencia
Redondilla
Dadnos parte del pesar,
que siendo grave el dolor,
2375
comunicado es menor.

Elena
Mis males quiero contar:
Romance (tirada)
Amor, absoluto rey
que majestades allana
al rigor de sus preceptos,
2380
y tiraniza las almas,
apoderose de mí;
no digo que fui forzada,
que hay discretas prevenciones
contra sus promesas falsas.
2385
El alma le di a don Diego;
no quiero gastar palabras
que a la relación ofenden
y tristes efectos causan.
Tocó mi suerte dichosa
2390
en las estrellas más altas,
mas la fortuna me arroja
a un abismo de desgracias.
Leonardo de Maraver,
que ya por secretas causas
2395
del cielo yace difunto,
y estrellas pisan sus plantas,
aficionose a mis ojos,
y con diligencias cautas,
leyes de amistad deroga,
2400
y de traiciones se abrasa.
Supo don Diego su amor
y su amistad mal pagada.
Celoso le desafía,
valiente, al campo le saca.
2405
Hallaron muerto a Leonardo
en su retrete, en su casa,
que a los castigos del cielo
no hay prevenciones humanas.
A Juan Pascual, asistente,
2410
dio cuenta de esta desgracia
Funes, y también contó
del desafío la causa.
Don Diego, que está inocente
de tan infame demanda,
2415
dicen que muerte le dio.
¡Indigna acción de su fama!
Llevaron preso a don Diego
y a Celio, que le acompaña,
y a Funes, que también Funes
2420
de este rigor no se escapa.
Tormento les quiere dar.
Rigurosas amenazas
para femeniles pechos,
que en lugar de llorar, cantan.
2425
Cómplices al fin se hicieron,
diciendo que les dio entrada
Funes, para que don Diego
lograse bien su venganza.
Y sin admitir descargo,
2430
con resolución tirana,
a muerte vil los condena,
dando fin a mi esperanza.
A mí me busca también,
diciendo que soy culpada:
2435
mujer soy, solo he venido
a ampararme en vuestra casa.
Mi sangre tenéis, Laurencia,
como vuestra remediadla;
no padezca injusta afrenta,
2440
ya que el alma el dolor pasa.

Don Félix
Redondilla
Fue don Leonardo travieso,
pero el juvenil ardor
disculpa cualquier rigor,
abona cualquier exceso.

Laurencia
Redondilla
2445
No tanto le disculparas
si bien la causa supieras.

Don Félix
Deja ahora esas quimeras
si en darme gusto reparas,
Redondilla
que era Leonardo mi amigo,
2450
aunque contrario me fue
el día que me casé.

Laurencia
Por eso, Félix, lo digo.
Redondilla
más que su muerte he sentido
de don Diego la prisión.

Don Félix
2455
Laurencia, no es discreción
afligir al afligido,
Redondilla
que lo siento, sabe Dios,
señora, con igualdad,
porque en amor y amistad
2460
parejas corrían los dos.
Redondilla
Desde hoy, señora Elena,
aquesta casa tened
por vuestra, y de mí creed
que me aflige vuestra pena.
Redondilla
2465
Vamos, que a la plaza voy
a ver en qué estado está
su pleito.

Elena
Y decidle allá
cómo en vuestra casa estoy.

Vanse Félix y ELENA; queda LAURENCIA.

Laurencia
Décima
2470
¿No di yo a Leonardo muerte
vengando mi afrenta? Sí.
Pues si es verdad, ¿cómo aquí
mi gusto Elena divierte?
¿Cómo ha querido mi suerte
2475
que instrumento venga a ser
de tanto mal? ¿Qué he de hacer?
Buscaré remedios sabios,
que no hay venganzas ni agravios
que no intente una mujer.
Décima
2480
Don Diego, por mi ocasión,
padece muerte afrentosa;
no será venganza honrosa
ni bien lograda intención.
Poderosa es la razón,
2485
si necia la confianza;
riesgo corre la tardanza,
el temor me ha suspendido,
pero siempre el atrevido
suerte venturosa alcanza.

Vase. Salen el REY, DON TELLO, el MAESTRE, SECRETARIO y acompañamiento.

Rey
Redondilla
2490
Las paces ha quebrantado
mi primo el Rey de Aragón.

Maestre
Puede ser que esta ocasión
otro intento le ha obligado.

Rey
Redondilla
El almirante Claquín
2495
con ejército pujante,
viene de Francia arrogante,
que le promete el buen fin
Redondilla
ser ricohombre de Castilla,
porque ha de ser rey el Conde.

Tello
2500
Mal Enrique corresponde.

Rey
Dios los soberbios humilla.
Redondilla
Él es el Señor supremo,
su ley católica sigo,
y si Dios está conmigo,
2505
ni a Enrique ni al Francés temo,
Redondilla
que soy cristiano, García,
y conozco su poder.

Secretario
Si audiencia tiene de hacer
Vuestra Alteza, antes que el día
Redondilla
2510
se acabe la puede dar.

Rey
Avisad que audiencia doy.

Siéntese el REY en el asiento y sale Marcelino.

Marcelino
Sentado está, muerto voy,
casi no acierto a llegar.
Redondilla
Otras veces, gran señor,
2515
a tu presencia he venido,
y mi afrenta he referido
y de mi estrella el rigor:
Redondilla
un prebendado sacó
de mi casa a mi mujer;
2520
mandó el Arzobispo ayer,
que del caso se informó,
Redondilla
que en seis meses no dijera
misa ni a la iglesia fuese,
que cierta limosna diese
2525
y que a su casa se fuera.
Redondilla
Mis afrentas prosiguió,
y viendo el remedio incierto,
junto a la iglesia le he muerto,
con que mi agravio pagó.
Redondilla
2530
Pude escaparme, y después
vengo, señor poderoso,
afligido y temeroso,
al sagrado de tus pies.

Rey
Redondilla
Dice un filósofo grave
2535
que en la culpa del mayor
es cómplice el superior
cuando castigar no sabe.
Redondilla
La sentencia dar requiero
sin llegar a consultar;
2540
primero me has de informar
de su oficio.

Secretario
Es zapatero.

Rey
Redondilla
¿El Arzobispo mandó,
cuando tu lengua le avisa
de tu mal, no diga misa
2545
en seis meses? Bien juzgó.
Redondilla
Vete en paz, y en seis cabales
meses, zapatos no harás;
libre a tu casa te irás,
serán sentencias iguales,
Redondilla
2550
que a mi cargo tomaré
alcanzar la absolución.

Maestre
¡Qué prudencia y discreción!

Marcelino
Larga vida el cielo dé
Redondilla
a Vuestra Alteza.

Secretario
Hablarte
2555
solo, si aquí puede ser,
señor, pide una mujer.

Rey
Retiraos a aquella parte.

Retírense todos; salga LAURENCIA con manto, y traiga la daga ensangrentada.

Laurencia
Romance (tirada)
Rey poderoso e invicto,
que en Castilla eres primero
2560
en la justicia que guardas,
en el nombre y en los hechos;
sucesor monarca digno
del godo rey Recaredo,
hijo del cristiano Alfonso,
2565
el nombre en Castilla onceno,
así de los enemigos
que a tu poder se han opuesto,
humillarles los perdones,
y los castigos soberbios;
2570
y así favor te conceda
el santo patrón gallego,
a quien le dio dignamente
los votos Ramiro el bueno,
que me oigas y me ampares,
2575
que afligida a tus pies vengo.
Don Félix de las Roelas
es mi esposo, cuyos hechos
llora el África, y España
canta en historias y versos.
2580
Como marido le adoro,
como padre le respeto,
todo lo que es él me alegra,
y sin él mis penas siento.
Leonardo de Maraver,
2585
mozo arrogante y travieso,
indigno, por sus traiciones,
del nombre de caballero,
aficionose a mis ojos,
pues por ser hermosos ellos,
2590
tales agravios he visto,
tales desdichas padezco.
Persuadiome tiernamente,
pero no admití sus ruegos,
que la mujer, si bien quiere,
2595
es firme roca a los vientos.
Por lascivas pretensiones
le sacó al campo don Diego,
y a no hallarse allí don Félix,
que le amparó, fuera muerto.
2600
Viendo, señor, mis desdenes,
y mi resistencia viendo,
nuevas traiciones procura,
intenta nuevos enredos.
Halló fácil un criado,
2605
que el oro es mudo tercero
que facilita imposibles,
mancha inculpables deseos.
En mi casa le dio entrada
en la mitad del silencio,
2610
que de ladrones de casa
no se escapa el más discreto.
Y en punto de media noche,
cuando vencidos del sueño
los espíritus reposan,
2615
dando descanso a los cuerpos,
desataron los caballos,
al patio, señor, salieron,
obligando sus relinchos
a Félix que de su lecho
2620
bajase, porque llegase
el traidor al mismo puesto
donde fui engañada Troya
por otro caballo griego.
Alegre de mi desdicha
2625
y de mi afrenta contento,
me habló en la iglesia otro día,
más amoroso y más tierno,
diciendo: “Laurencia mía,
ya que logré mi deseo,
2630
que vence amor imposibles
y rompe torres de acero,
ya que fueron los caballos
para gozarte instrumento,
ceses pasados desdenes,
2635
pues como al alma te quiero.”
Disimulé mi pasión,
y con exterior afecto
prometí correspondencias
enfrenando honrosos miedos.
2640
Con el villano criado
le escribí un papel diciendo
que enamorada y perdida,
a su amor correspondiendo,
iba a su casa. Hallele
2645
retirado en su aposento,
donde asiendo la ocasión,
gran señor, por el cabello,
con ánimo varonil,
con aqueste propio acero,
2650
que ensangrentado asegura
de mi venganza el suceso,
le di la muerte, cortando
la vil cabeza del cuello.
Volví a mi casa gozosa,
2655
y otro día, el escudero
murió con mortales ansias
con la fuerza de un veneno.
Juan Pascual, vuestro asistente,
hallando a Leonardo muerto
2660
y sabiendo el desafío,
prendió, señor, a don Diego
y a dos criados también,
que, obligados del tormento,
confiesan ajenas culpas,
2665
acción de cobardes pechos.
Viendo sus declaraciones
y el atroz delito viendo,
a muerte los condenó,
y tiene el teatro hecho.
2670
Yo le di muerte a Leonardo.
Cristiano sois, solo vengo
a pediros, gran señor,
misericordia por ellos;
por mi marido, la honra,
2675
pues os sirve como bueno.
A doña Elena, mi prima,
le dio de esposo don Diego
palabra, y de no cumplilla,
como lo tiene propuesto,
2680
será noticia su infamia,
sin que se aguarde remedio,
que en los nobles siempre son
más notorios los defectos.
Vos, señor, sabéis mi afrenta,
2685
a vuestro cargo la dejo.
Ser cristiana me ha obligado;
amparadnos por lo menos.

Rey
Redondilla
Este es el puñal cruel
que en sueños anoche vi;
2690
de Enrique el golpe temí
en la fuerza de Montiel.
Redondilla
Y aunque la imaginación
me pretende atormentar,
vengo sin duda a hallar
2695
que los sueños, sueños son.
Redondilla
Si el temor os enajena,
divertí vuestro pesar,
que a mi cargo queda dar
remedio a tan justa pena.
Redondilla
2700
Basta por información
para quedar satisfecho,
la relación que habéis hecho
y vuestra cristiana acción.
Redondilla
La honra de vuestro esposo
2705
por mi cargo tomaré,
y el secreto guardaré.

Laurencia
Hágaos el cielo dichoso
Redondilla
con nuevo acrecentamiento
de reinos y señoríos.

Rey
2710
Si gozara en paz los míos,
tuviera todo contento.
Redondilla
Secretario...

Secretario
Gran señor...

Rey
Iréis a la cárcel luego,
y sacad de ella a don Diego,
2715
que dicen que fue agresor
Redondilla
en la muerte de un Leonardo,
y dos criados que están
con él. Todos tres saldrán.

Laurencia
Tus pies beso.

Rey
¡Hecho gallardo!
Redondilla
2720
Y a don Félix llamaréis
de las Roelas.

Laurencia
Señor...

Rey
Guardar sabré vuestro honor.

Laurencia
Temo...

Rey
No me repliquéis.

Secretario
Décima
Yo voy.

Vase el SECRETARIO.

Rey
¡Oh, mujer prudente
2725
digna de eterno laurel,
que bien pudieras con él
coronar tu heroica frente!
¡Judit hermosa y valiente
que con sobrado valor
2730
la Betulia de tu honor
de infame cerco libraste,
y la cabeza cortaste
de otro Holofernes traidor!
Décima
Eterno tu nombre sea,
2735
y en bronce viva tu fama,
desde la encendida llama
a la oscuridad más fea.
¡Gran valor! ¡No habrá quien crea
tan resuelto parecer!
2740
Crédito honroso has de ser
contra lascivos agravios;
escarmienten los más sabios
en esta heroica mujer.
Redondilla
¿Dónde está esa doña Elena?

Laurencia
2745
Conmigo vino, señor,
que la fuerza del dolor
temores justos refrena.

Rey
Redondilla
Llegue.

Entren ELENA y CELIA.

Elena
Temerosa voy.

Rey
Preciome de justiciero;
2750
ser piadoso con vos quiero.
De todo informado estoy.
Redondilla
De vuestro esposo es notoria,
dama hermosa, la malicia,
pero tuerce mi justicia
2755
por vos la misericordia.

Elena
Redondilla
Viva, señor, Vuestra Alteza
mil siglos.

Celia
¡Raro favor!

Rey
No cortan, por vuestro honor,
de don Diego la cabeza.

Tello
Redondilla
2760
Mucho al rey ha detenido.

Maestre
Ahora, que esta mujer,
agravios deben de ser,
o celos de su marido.

Entren el SECRETARIO, DON FÉLIX, DON DIEGO y FUNES, y levántese el REY del asiento.

Secretario
Redondilla
Los presos están aquí,
2765
y don Félix.

Don Diego
Esos pies
pido, señor, que me des.

Don Félix
¡Aquí Laurencia! ¡Ay de mí!
Redondilla
Don Félix de las Roelas
soy, señor, que arrodillado
2770
vuestros pies beso.

Funes
En cuidado
me ponen tantas cautelas.

Rey
Redondilla
Levantad, y desde hoy,
por su honroso proceder,
estimad vuestra mujer.

Don Félix
2775
Bien reconocido estoy
Redondilla
de la merced que me hacéis.

Rey
Dadle a don Diego la mano,
Elena.

Don Diego
Y en ello gano.

Rey
Vida por ella tenéis.

Funes
Redondilla
2780
¡Notable fuerza de estrella!

Don Diego
Yo me confieso obligado.

Rey
La vida que yo os he dado,
os doy en dote con ella.
Redondilla
Pagad, don Diego, su amor.

Don Diego
2785
El cielo aumenta tu vida.

Rey
Llegó a mis pies afligida,
y es justo amparar su honor.

Celia
Redondilla
Sirva y pene, que con él
yo me casaré algún día.

Funes
2790
Sí haré, pero por Lía
serviré, no por Raquel.

Rey
Redondilla
Vamos. Eterna memoria
de esta mujer quedará
en el mundo.

Don Félix
Aquí fin da
2795
esta verdadera historia.