Félix Lope de Vega y Carpio

ANGÉLICA EN EL CATAY




Texto utilizado para esta edición digital:
Menéndez Pelayo, Marcelino (ed.), Angélica en Catay, Obras completas de Lope de Vega, XXIV. Madrid, Atlas (BAE, CCXXXIV), 1970, pp. 310-363.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

HABLAN EN ELLA LAS PERSONAS SIGUIENTES

REINALDOS
ROLDÁN
CARLOS
BRANDIMARTE
OLIVEROS
ANGÉLICA
AGRAMANTE
RODAMONTE
FERRAGUTO
CELINDO
SACRIPANTE
ISABELA
CERVÍN
ARMINDO
MEDORO
ASTOLFO
CLORIDANO
SU PADRE [DE CLORIDANO]
BELARDO
RUFINO
ALFEO
MANDRICARDO
DORALICE
LUCINDA, villana
PINARDO, pastor
DOS VILLANOS
UN CORREO
UNOS INDIOS
[GUARDA]
[MÚSICOS]
[TARIMANTE], indio

Acto I

Salen REINALDOS y ROLDÁN.

Reinaldos
Quintilla
¿Tú me amenazas a mí?

Roldán
Harto necio fuera yo
si te amenazara a ti.

Reinaldos
¿Hablas como primo?

Roldán
No.

Reinaldos
5
¿Y como enemigo?

Roldán
Sí.

Reinaldos
Quintilla
Pues qué, no soy hombre en quien
cabrá tu amenaza bien?

Roldán
No, porque no hay en un hombre
donde, aunque este el mundo asombre,
10
mis amenazas estén.

Reinaldos
Quintilla
¿Que aún no vale un hombre honrado,
por lo menos caballero,
para ser amenazado,
trayendo otro tanto acero
15
como agora traes al lado?

Roldán
Quintilla
Pues de esa suerte, bien fundo
que han de caber en mi nombre
si he de ser mundo segundo,
que, en efecto, cualquier hombre
20
se llama pequeño mundo.

Reinaldos
Quintilla
El preciarte de discreto
haciendo lances en mí,
aunque de pequeño efeto,
me ha obligado a que de ti
25
no tenga tan buen conceto.

Roldán
Quintilla
Echas mi cólera en risa
con tu reto, ¡risa vana!,
y quien en el mal te avisa
la paciencia cortesana
30
con la soldadesca frisa.
Quintilla
Si mundo pequeño, es llano
que es hoy tu persona sola;
serás como el que en la mano,
a la hechura de una bola
35
suele traerla a mano.
Quintilla
Este, en su coronación,
le vi una ves, y si quieres
ser de aquesta condición,
guárdate de que me alteres.

Reinaldos
40
¿No me dirás la razón?

Roldán
Quintilla
Si siendo mundo eres bola,
con la punta del pie sola
te haré que vayas apriesa,
desde esta margen francesa,
45
hasta la playa española.
Quintilla
Y tanto podrás rodar,
que si el mundo es circular,
en llegando al canto de él,
caigas al otro por él,
50
si no te detiene el mar.

Reinaldos
Quintilla
¡Notables puntapiés son!
Bien decían estos días,
hablando de tu opinión,
que tienes tus valentías
55
allá en tu imaginación.
Quintilla
Si lo que imaginas fueras,
tan furioso e iracundo,
y tan lleno de quimeras,
como otro Nerón, quisieras
60
cortar la cabeza al mundo.
Quintilla
El pequeño que en la mano
ponen al Emperador,
es la cifra del mayor,
el nombre de soberano
65
y de absoluto señor.
Quintilla
Y eso mismo soy cifrado,
por quien Carlos se ha llamado
soberano y absoluto,
que a mí me debe el tributo
70
del mundo que yo le he dado.

Roldán
Quintilla
¿De tu mano le tomó,
y eres el mundo?

Reinaldos
Esto dice
quien ve que el mundo soy yo.

Roldán
Mira que se contradice
75
ser el mundo y quien le dio.
Quintilla
Mas si el mundo todo eres,
déjame aquesta mujer
que impedirme gozar quieres,
que en ti podrás escoger
80
entre otras tantas mujeres.

Reinaldos
Quintilla
No, que aquesta no es el mundo,
porque bien lo dice el nombre,
en quien ser del cielo fundo;
y si es digna de algún hombre,
85
es de mí, y de ti el segundo.
Quintilla
Angélica no es del suelo,
que es su nombre celestial;
bien nos muestra que es del cielo,
y de gozar prenda igual
90
tan solo es digno mi celo.

Roldán
Quintilla
Bien has dicho, porque amor,
un infierno de disgusto
ha puesto en mí con su ardor,
y el que es infierno, no es justo
95
goce del cielo el valor.
Quintilla
Mas, pues el cielo conoces,
de que has dado testimonio
con tantos fieros y voces,
haré oficio de demonio
100
para que tú no le goces.

Reinaldos
Quintilla
Yo le gozaré, y permito
que pase esa libertad
mientras que le solicito.

Roldán
¡Reinaldos...!

Reinaldos
¡Roldán...!

Roldán
Pasito,
105
que tiene necesidad
Quintilla
Carlos de dos hombres más.

Reinaldos
Yo quedaré, que soy mil.

Roldán
Muy desatinado estás.
¿A cuál hombre infame y vil
110
esto se ha dicho jamás?
Quintilla
¡Piérdanse mil Carlomanos!
¡Piérdase París! No quiero
respetar primos ni hermanos;
saquemos el blanco acero,
115
no hablemos como villanos.

Reinaldos
Quintilla
Presto verás quién lo es.

Roldán
Yo te haré, Reinaldos loco,
que lo digas a mis pies.

Reinaldos
Tus palabras tengo en poco;
120
tus obras tendré después.

Riñen, y tocan al arma dentro.

[Gente]
Quintilla
¡Arma, arma! ¡Al arma, al arma!

Carlos
¡Ah, Roldán! ¿Así me dejas?

Roldán
Aunque mi furia se arma
contra ti, al son de mis quejas,
125
ya mi lealtad la desarma;
Redondilla
suspende el brazo, Reinaldos.

Salen CARLOS, BRANDIMARTE y OLIVEROS.

Carlos
¿Que no parecen decís?

Brandimarte
No, gran señor.

Carlos
Pues buscaldos,
y de que viene a París
130
toda el África avisaldos.

Oliveros
Quintilla
Aquí batallando están.

Carlos
¿Los dos?

Oliveros
Sí, señor.

Carlos
Roldán,
Reinaldos, sobrino...

Roldán
Hoy
no quiero ser lo que soy,
135
si así mis desdichas van.

Carlos
Octava real
¿Es justo que dos nobles caballeros,
la flor de Francia y el valor del mundo,
cada cual el mejor de los primeros,
sin conocer en su valor segundo,
140
esgriman los católicos aceros
contra sus pechos con rigor profundo,
cuando a París se acerca Rodamonte,
de plumas y asta fabricando un monte?
Octava real
¿Es justo que dos primos, que dos hombres
145
que a los Horacios, Decios y Torcatos
borrar han hecho los famosos nombres,
se muestren a su sangre y patria ingratos?
¡Que no veas, Roldán, que no te asombre,
Reinaldos, de mirar que los retratos
150
de un Pirro, de un Aquiles, que así os llama
el mundo, hoy quite de su altar la fama!
Octava real
Pensaba yo ganar la Casa santa
y el gran sepulcro libertar de Cristo,
poniendo mis banderas y mi planta
155
debajo de la estrella de Calixto,
y que por la ciudad que David canta,
donde un nuevo Heliodoro, que ahora he visto,
a quien los mismo ángeles flagelen,
las flor de lises tremolando vuelen.
Octava real
160
Pensaba yo que el bárbaro Africano
echara de su casa en Berbería,
con el valor de alguna heroica mano,
¡y viene él mismo a echarme de la mía!
Si las columnas del valor cristiano,
165
como las de Sansón, juntas un día,
quiere la ira derribar por tierra,
ríndame el Moro, acábese la guerra.

Roldán
Octava real
Parece que me miras, y diriges
tus enojos a mí, más que a este fiero.

Carlos
170
Tú, Roldán, me atormentas, tú me afliges.

Roldán
¡Siempre he de tener yo la culpa! Hoy quiero
que a los postreros límites que riges
me arrojes, como infame caballero,
si no tiene Reinaldos mayor culpa.

Reinaldos
175
Pues dile que te diga la disculpa.

Carlos
Octava real
¿En qué fundasteis la cuestión? ¿Ha sido
sobre despojos del vencido Moro,
sobre cuál de los dos ha merecido
que su nombre mejor se imprima en oro?
180
¿Es sobre algún caballo que ha bebido
el agua al Betis, cordobés tesoro?
¿Es sobre entrar primero en la batalla?
¿Cómo no habláis?

Oliveros
El uno y otro calla.

Brandimarte
Octava real
Suspensos, quieren que otra lengua diga
185
la causa principal de su querella.

Carlos
¿Sábeslo tú?

Brandimarte
Yo sí.

Carlos
Pues ¿qué te obliga
a no me lo decir?

Brandimarte
Ellos y ella.

Carlos
Yo te lo mando. ¿Quieres que prosiga?

Roldán
Di que no importa.

Brandimarte
Angélica la bella,
190
que así la llama el África y la Europa,
va por el mar de amor con viento en popa.
Octava real
No hay ojos que la vean, que en despojos
el alma no le den; vino a las manos
de Roldán y Reinaldos, cuyos ojos
195
son leña de los suyos soberanos.
De esta ocasión proceden sus enojos.

Carlos
¡Rica empresa de príncipes cristianos!
¡Ved qué Jerusalén, qué Casa santa,
del que vertió por ella sangre tanta!
Octava real
200
¿Una mora africana peregrina?
¿Una virgen doncella entre soldados?
¿Una hechicera, de nombrarla indina,
rémora de varones esforzados,
tal, que invisible dicen que camina,
205
y que tiene los campos abrasados
de veneno y conjuros? ¡Qué vergüenza,
que una mujer a tales hombres venza!
Octava real
Tráiganla luego.

Reinaldos
De tu enojo solo,
que amor, señor, no es culpa, sino estrella.

Carlos
210
No lo había de ser de nuestro polo.

Salen BRANDIMARTE y ANGÉLICA.

Brandimarte
Esta es, señor, Angélica la bella.

Reinaldos
No es más hermoso en el Oriente Apolo.

Roldán
Venus es fea cuando el alba sale,
que no hay lucero que a su luz iguale.

Carlos
Octava real
215
Dime, mujer para mi mal nacida
entre las yerbas frías de Tesalia,
adelfa vil, veneno de mi vida,
de España destrucción, furia de Italia,
¿fuiste acaso del bárbaro traída
220
a mi cristiano Imperio, a nuestra Galia,
para que el Moro gane más despojos
que con sus armas, con tus bellos ojos?
Octava real
¿Fue industria de Agramante que tu hechizo
mis paladines como Ulises lleve?

Angélica
225
Siniestra información, Carlos, te hizo
quien a infamar mi honor tu lengua mueve.
Si tu vil escuadrón, antojadizo,
con tu lealtad no cumple lo que debe,
no es culpa mía, más flaqueza suya,
230
a quien es más razón que se atribuya.
Octava real
No son para la guerra aquestos hombres.
Dejen las armas; vístanse las galas;
sirvan mujeres de famoso nombres,
buenas de talles, de opiniones malas,
235
hagan, porque de verlos no te asombres,
justas en plazas y saraos en salas,
que ricen el cabello los advierte,
en vez del yelmo y la celada fuerte.
Octava real
Yo soy hija del Rey, y por mí agora,
240
digna de serlo tuya, y no he venido
con Agramante a ser encantadora,
pues armas y no hechizos he traído.
Es el Catay mi patria, mi ley mora;
y aunque lo soy, ningún mortal nacido
245
se alabará que amor le tuve o tengo.
Hoy, a afrentarlos por tu lengua vengo.

Carlos
Octava real
No hables más, que ya sabrán con esto
cuál es tu empresa. Lleva, Brandimarte,
esa mora a la tienda, al duque Hornesto;
250
esté con guardas en segura parte.
Agora, si el amor está dispuesto
en vuestro pechos, cada cual es Marte.
Al que mejor lo muestre, darla quiero.

Brandimarte
Así lo haré.

Carlos
Pues en mi tienda espero.

Roldán
Octava real
255
Angélica, mi amor pudiera tanto,
yo seré por gozarte, Aquiles griego,
Hércules en el reino del espanto,
que con el mío templaré su fuego.
Ninguno como yo del laurel santo
260
adornará sus sienes; solo ruego
a tu piedad, que mires su flaqueza,
rendida de Roldán la fortaleza.

Reinaldos
Octava real
Angélica, si amor es fuego, hoy quiero
ser estrago del mundo en tu servicio;
265
su máquina reduzco al caos primero,
y los ejes esféricos desquicio.
Romperé las gargantas al Cerbero,
y antes que veas el primer solsticio,
verá el mundo que ha sido tu belleza
270
quien ha dado a Reinaldos fortaleza.

Roldán
Octava real
Reinaldos, como soy un sol tan claro,
no me espanto que sirvas de mi sombra,
pero si lo que formo desamparo,
verás que, aun sombra, el mundo no te nombra.

Reinaldos
275
Luego ¿pensabas ser único y raro?

Brandimarte
Vuestro desdén y libertad me asombra.
Mirad que ya se acerca el enemigo.

Reinaldos
Yo haré bueno, Roldán, lo que aquí digo.

Roldán
Octava real
Voyme a ayudar mi Rey, que no me curo
280
de locuras como esas.

Reinaldos
Si no curas
de estas locuras, yo también procuro,
desde hoy más, no curar de tus locuras.

Brandimarte
Dejaldo ya.

Roldán
Pues ¿cuál diamante duro
se resistiera más?

Brandimarte
¿Tú lo procuras,
285
Angélica, encender?

Angélica
Bien sabe el cielo
que soy hielo.

Brandimarte
Al amor enciende el hielo.

Vanse. Salen AGRAMANTE, RODAMONTE y FERRAGUTO.

Agramante
Quintilla
Por esta parte es mejor
que asaltemos la ciudad.

Rodamonte
Por la más flaca, señor,
290
tendrá más seguridad
tu pensamiento y mi honor,
Quintilla
y esta no me lo parece.

Agramante
Donde tu brazo se ofrece,
hagan las almenas montes.

Rodamonte
295
A ser todos Rodamontes,
montes hasta el cielo crece.

Agramante
Quintilla
Yo pienso, llegado el plazo,
gozar de esta empresa el fruto,
no por máquinas que trazo,
300
mas por ver a Ferraguto,
con el valor de tu brazo.
Quintilla
Que con los dos, el cristiano
vendrá a rendirse a mis pies,
porque vea Carlomano
305
sobre su alcázar francés
nuestro pendón africano.
Quintilla
Veamos esos Roldanes,
Reinaldos y Paladines,
si son tales capitanes,
310
salidos de sus confines,
como en Palacio galanes.

Rodamonte
Quintilla
Por muestra de mi valor,
aunque de mi fortaleza
no es la victoria mayor,
315
yo te prometo, señor,
de ese Orlando la cabeza.

Rodamonte
Quintilla
Pues al Conde no merezco
matar con mis manos hoy,
poco mi esfuerzo encarezco,
320
lo que más puedo te doy,
la de Reinaldos te ofrezco.

Agramante
Quintilla
Yo las acepto, y os juro
que derribáis las más buenas,
con que está Carlos seguro,
325
pues faltando esas almenas,
podremos entrar el muro.

Sale CELINDO, moro.

Celindo
Quintilla
¿Está Rodamonte aquí?

Rodamonte
A mirar el mundo ponte,
y verasme luego a mí.

Celindo
330
¡Oh, famoso Rodamonte!
Oye lo que pasa.

Rodamonte
Di.

Celindo
Romance (tirada)
De la Granada española,
que Genil y Darro riegan
de la corona a las ramas,
335
para tu servicio abierta,
la hija hermosa del Rey,
Doralice, la más bella
que vieron ojos humanos
en cuanto España gobierna,
340
desde Cádiz o Colibre,
de Almería a Finisterra,
de Gibraltar a Bayona,
y de Setubal a Denia,
para ser tu amada esposa,
345
entraba en Francia contenta
por Monpelier a León,
desembarcada en Marsella,
con seis alcaides de guarda,
Tarife, Zaidán, Zulema,
350
Marbezo, Romiro, Abraido,
y diez o doce doncellas.
Gente de a pie mal armada,
porque al desposorio y fiestas,
en vez de jacos de malla,
355
llevaban ropas de seda.
Dorados alfanjes ciñen
sobre labradas correas,
que no teñidos en sangre,
como las cuchillas vuestras.
360
Todos marlotas de grana,
de bruñida plata llenas,
con alquiceles de raso
y rapacejos de perlas.
Borceguíes de Marruecos,
365
y en los talones las piezas
que llama el moro acicates,
y los cristianos espuelas.
En yeguas como palomas,
que al pasar de algunas sierras
370
no conocían los ojos
si era la nieve o las yeguas.
Con ricos turbantes puestos,
no apretadas las cabezas,
pero dejando el cabello
375
y las frentes descubiertas.
De ellos ceñidos detrás,
y de ellos hechos con ellas,
con más lazos que un botón,
y que un laberinto vueltas.
380
Plumas entre las bengalas,
de mil colores diversas,
y más altas que las lanzas,
pues fueron más flojas que ellas.
Para abreviar, iban todos
385
sin pensamiento de guerra,
cuando un tártaro soberbio,
de quien el África tiembla,
llegó desnudo de honra
y vestido de fiereza,
390
al desarmado escuadrón,
cuya malla era cadenas,
cuyas armas eran voces,
tamboriles y jabebas,
y dando en ellas, nos quita
395
la hermosa y divina prenda.
No de otra suerte el halcón
entre los pájaros entra;
no de otra manera Bóreas
derriba las hojas secas;
400
no de otra suerte el villano
las rubias espigas siega:
a cuál saca de la silla,
a cuál de a pie desjarreta.
No sé si le has injuriado
405
o si es amor quien le fuerza.
Sin que a Rodamonte el bravo,
señor de Zarza y de Ceuta,
sin que tema al grande Alá,
y sin que tu brazo tema,
410
la divina Doralice
hoy Mandricardo te lleva.

Rodamonte
Quintilla
¡Espántome de mi furia!
¡Que haya paciencia tenido
para escucharme mi injuria!
415
¿Cómo Mandricardo ha sido
quien me agravia y quien me injuria?
Quintilla
¿El Rey tártaro al de Argel
tal atrevimiento tuvo?
¿Tal hazaña cupo en él?
420
¿Adónde Mahoma estuvo,
que no me vengara de él?
Quintilla
¿A Doralice me lleva?
¡A mi esposa, a mi mujer!
¡Que así un villano se atreva!

Ferraguto
425
Que amor tenga este poder,
no es para amor cosa nueva.

Rodamonte
Quintilla
¿Que es amor como un descalzo?
¿Pone ojos y alma atrevida
adonde yo los ensalzo?
430
Aquello tendrá de vida,
que el acicate me calzo.
Quintilla
Perdona, fuerte Agramante,
que mi honra sola fuera,
para dejarte, bastante;
435
que solo el honor pudiera
ser sangre de este diamante.
Quintilla
¡Ah, París, cómo has tenido
ventura! Tu ruego ha sido.
¿Óyele, sin duda, el cielo?

Agramante
440
¡Tente, o verás por el suelo
todo mi valor rendido!
Quintilla
¡Rodamonte, por Alá,
que no me dejes agora!

Rodamonte
¿Y si entretanto se va
445
aquel traidor?

Agramante
No podrá
ser la noche de esta aurora.
Quintilla
Presto verás tu enemigo,
que no se podrá esconder,
pues que lleva el sol consigo.

Rodamonte
450
¿En esto me quieres ver,
siendo en mi infancia testigo?
Quintilla
¡Oh, Agramante, mira!

Agramante
Espera.
Ayúdame en este asalto,
y vete luego.

Rodamonte
¡Que quiera
455
el Rey que hombre de honor falto,
honre esta vez su bandera!
Quintilla
Pues acomete, que juro
de vengar en los cristianos
mi furor.

Agramante
Eso procuro.

Rodamonte
460
Hoy ensangriento las manos;
hoy saco el acero oscuro;
Quintilla
hoy soy alma de diamante;
hoy soy fuego del infierno;
hoy, a un león semejante,
465
ya no soy amante tierno,
ya soy robusto gigante.

Agramante
Quintilla
¡Ea, Ferraguto fuerte!

Ferraguto
Sola la señal aguardo.

Rodamonte
Si por dicha acierto a verte,
470
yo te daré a Mandricardo
entre estos brazos la muerte.
Quintilla
Águila tengo de ser,
y a ti, por altas montañas,
Ticio te presumo hacer,
475
y comer de tus entrañas.
Tu sangre pienso beber.

Váyanse, y salga, tocando batalla dentro, ROLDÁN tras moros.

Roldán
Redondilla
¡Huid, canalla, de mí,
si sabéis que soy Roldán!
Huyendo de verme van.
480
¡Qué bravo espanto les di!
Redondilla
¡Ea, Agramante hablador,
echa hacia acá tus alardes!
¿Dónde vais, garzas cobardes?
Pero ¿habéis visto el azor?
Redondilla
485
¿Qué se han hecho estos valientes?
¿No hay uno para Roldán?

Sale RODAMONTE.

Rodamonte
¡Qué priesa celos me dan
en tantos inconvenientes,
Redondilla
porque ya el alma me dice,
490
viendo lo mucho que tardo,
que en brazos de Mandricardo
está alegre Doralice!
Redondilla
¡Cielos! ¿Si le quieren bien?
¡Oh tormentos inhumanos!
495
¡Vengareme en los cristianos!

Roldán
¡Hola! Los pasos detén.

Rodamonte
Redondilla
¿Quién eres tú que me impides?

Roldán
¿No me ves? ¿Quién puede ser
sino yo?

Rodamonte
¡Buen responder!

Roldán
500
Yo soy Héctor.

Rodamonte
Y yo Alcides.

Roldán
Redondilla
Yo soy sierra.

Rodamonte
Yo soy monte.

Roldán
César soy.

Rodamonte
Yo Marco Antonio.

Roldán
Yo infierno.

Rodamonte
Yo soy demonio.

Roldán
Yo Roldán.

Rodamonte
Yo Rodamonte.

Roldán
Redondilla
505
¡Ah, sí! ¿Que tú eres...?

Rodamonte
Yo.

Roldán
Huélgome de haberte hallado.

Rodamonte
Y yo, a fe de moro honrado.

Roldán
¿De moro honrado? Eso no.

Rodamonte
Redondilla
Pues siendo rey, ¿no lo he sido
510
por mi sangre o mi poder?

Roldán
¿Qué honra puedes tener
mientras que no te he vencido?

Rodamonte
Redondilla
Para lo que yo te ofrezco,
a Agramante hablaste bien.

Roldán
515
Dirás lo mismo también,
porque es lo que yo merezco.

Rodamonte
Redondilla
Antes le tengo mandado
de tu cuerpo cierta pieza.

Roldán
¿Pluma o banda?

Rodamonte
Tu cabeza.

Roldán
520
¿Y no te tienen atado?

Rodamonte
Redondilla
¿Por qué?

Roldán
Por esa locura.

Rodamonte
Quien promete poco, es loco.

Roldán
Moro, ¿mi cabeza es poco?

Rodamonte
Poco, lo que poco dura.

Roldán
Redondilla
525
¿Que tan poco ha de durar?

Rodamonte
Esto que tardo en cortalla.

Sale AGRAMANTE.

Agramante
¡Que así rompiese la malla!
¡Fuerza y brazo singular!
Redondilla
No era acero, fue diamante.

Rodamonte
530
Herido va por allí
Agramante; espera aquí
mientras socorro a Agramante.

Vase RODAMONTE tras AGRAMANTE.

Roldán
Redondilla
¿Adónde vas? ¡Oh, qué bien!
¡Gentil achaque has hallado!
535
Vuelve, vuelve, moro honrado,
a que la empresa te den;
Redondilla
vuelve, y la cabeza toma.
¿Para qué te vas sin ella?
Toma, y podrás ofrecella
540
a Agramante y a Mahoma,
Redondilla
que si le quieres vengar,
¿cómo mejor que en matarme?
Morillo, vuelve a buscarme;
vuelve, moro, a pelear.
Redondilla
545
¡Ah, bárbaro fanfarrón!
¡Ah, rey de Zarza! ¡Hola, monte,
demonio, Héctor, Rodamonte!
Eso es poca discreción;
Redondilla
llamar y no responder,
550
es villana cortesía;
mas tiene el miedo voz fría
y no se puede mover.
Redondilla
¿Qué es de aquella fortaleza?
¿No vuelves? Cansado estoy;
555
pues aguarda, que allá voy,
a llevarte mi cabeza.

Vase, y sale ANGÉLICA.

Angélica
Redondilla
Entre el confuso concurso
que en la guerra siembra Aleto,
puse mi vida, en efeto,
560
en este monte el discurso.
Redondilla
¡Qué gran dicha fue escapar
de las manos del francés!
¡Qué alas me pone en los pies
el miedo para volar!
Redondilla
565
Con más razón le pintaran
con ellas, que no al amor,
pues es mayor su rigor
si en ninguna cosa paran.
Redondilla
Que más deben de servir,
570
pues, en efecto, en amar,
las alas han de alcanzar,
y en el temor han de huir.
Redondilla
¡Qué galán el Paladín
me busca, y qué antojadizo
575
Reinaldos, y que es hechizo
dice el rey Carlos en fin!
Redondilla
No hay más hechizo que amor
y conformidad de estrellas;
pero ¿cómo todas ellas
580
no me influyen este amor?
Redondilla
¿No dicen que no perdona
Amor a ningún amado
y que jamás se ha librado
de sus heridas persona?
Redondilla
585
Pues ¿cómo no está corrido
que Angélica se le vaya
por pies, y en el mundo haya
quien diga que le ha vencido?
Redondilla
Quien a Hércules forzó
590
que hilase para mujer,
¿no puede agora vencer
una mujer como yo?
Redondilla
¿Qué es esto? ¿Hay falta de hombres
de buenos talles? ¿No tiene
595
Francia muchos de quien viene
la fama a ensalzar sus nombres?
Redondilla
¿Ya, por lo bravo y famoso,
es digno don Roldán;
ya Reinaldos por galán,
600
y Oliveros por brioso,
Redondilla
Sansoneto y Brandimarte,
Valdovinos y Carloto,
ni tiene entre amantes voto
lo tierno de Durandarte?
Redondilla
605
Pues entre africanos fieros
y entre moros españoles
también hay Lunas y Soles
de gallardos caballeros.
Redondilla
¡Oh fuerza con que nací!
610
¡Oh naturaleza fiera!
¡Que amor haga piedra cera,
y me haga piedra a mí!
Redondilla
La noche, a falta de luna,
se vale de sus estrellas;
615
quiero, mientras velan ellas,
descansar en parte alguna.
Redondilla
Al pie de aquestas retamas
pienso que estaré mejor;
mal duerme quien tiene amor;
620
perdona, amor, si me infamas,
Redondilla
que yo, que tan libre estoy
dormiré de cualquier suerte
hasta que el sol me despierte,
que es el galán con quien voy.

Échase a dormir. Sale SACRIPANTE.

Sacripante
Octava real
625
Si llamando tu nombre, dulce Angélica
tan tierno llego a la provincia gálica,
que las estrellas de la esfera célica
muevo a dolor desde la tierra itálica,
mejor espero en controversia bélica
630
contra el que manda la región vandálica,
y contra el bravo Paladín católico,
hacer Troya a París si es Pirro argólico.
Octava real
Ha movido mi cántico elegíaco
las peñas de la tierra y mar Atlántico;
635
cual si fuera en certamen olimpíaco,
corona Apolo de laurel mi cántico.
Dos veces corrió el sol por su Zodíaco
mientras amor, Ovidio nigromántico,
en cera vuelve mi acerada túnica,
640
por la que es en el mundo fénix única.
Octava real
¿Qué entrañas de volcán, qué nieve scítica
no se doliera de mi historia trágica,
qué jaspe de pirámide menfítica,
qué Medea cruel, qué Circe mágica?
645
Si como eres hermosa eres política,
famosa en el América y el África,
no dudes que te ablandes a este título;
te pondré de mis quejas en capítulo.
Octava real
Dejé por Gibraltar la playa ibérica,
650
y vine a Francia, de tu bien depósito;
si dieras otra vez la vuelta a América,
al Catay me volviera mi propósito,
pues aunque con desdén huyas colérica,
y sea de mi amor Roldán opósito,
655
te tengo de gozar en dulce tálamo.
Quiérome recostar al pie de este álamo.

Angélica
Quintilla
¡Triste de mí, que he llegado
a la cueva del león
como cordero engañado!
660
Donde buscaba sagrado
estaba mi perdición.
Quintilla
¿Por adónde podré huir?
Que aqueste me ha de sentir
solo en moviendo las ramas
665
de estas frágiles retamas:
menor mal fuera morir.

Sacripante
Quintilla
¿Quién habla en esta arboleda?

Angélica
Un moro que duerme aquí.
Ten la espada ociosa y queda
670
sin recelarte de mí.

Sacripante
¿No hay que recelarme pueda?

Angélica
Quintilla
No, porque soy un mozuelo
del bagaje, y despeado,
hallé esta cama en el suelo.

Sacripante
675
Estate seguro echado
y duerme tú, pues yo velo,
Quintilla
que te juro que ha mil días
que no se cierran mis ojos,
hechos de mi muerte espías.

Angélica
680
¿De qué nacen tus enojos?

Sacripante
De ciertas melancolías.

Angélica
Quintilla
¿Que no duermes?

Sacripante
El cuidado
me despierta a lo mejor.

Angélica
Dos cosas te han obligado.

Sacripante
685
¿Cómo?

Angélica
A ti te han agraviado,
o estás herido de amor.

Sacripante
Quintilla
Entrambas son, ¡por Alá!

Angélica
¿De qué suerte?

Sacripante
Quiero bien.

Angélica
La una confiesas ya;
690
¿qué es el agravio?

Sacripante
El desdén
con que tratándome está.
Quintilla
Dos vueltas he dado al suelo
en busca de esta enemiga;
mas, como es ángel, recelo
695
que teme que esto le diga,
y se me ha subido al cielo.
Quintilla
Mientras yo en la de Exión,
el Sol, de su rueda torno,
dos veces desde León
700
ha corrido el Capricornio,
del Aries al Escorpión.
Quintilla
Desde que la solicito,
¿qué India, qué Trapobana,
qué Circasía, qué Egito,
705
qué China, qué Siracana,
dejó mi amor infinito?
Quintilla
Y puesto que viento alcanza
quien por el viento se pierde,
corrí en esta confianza
710
desde la montaña verde
hasta la Buena Esperanza;
Quintilla
mas como esta llaman Cabo,
mi esperanza acaba en él.

Angélica
Tu firmeza, moro, alabo.
715
¿Quién eres?

Sacripante
Un rey que en él
no hay diferencia a un esclavo.

Angélica
Quintilla
¿A quién amas?

Sacripante
A una piedra,
a un monte, a un tigre, a un desdén,
a un olmo o pared sin yedra,
720
a un rey tirano, con quien
jamás quien le sirve medra;
Quintilla
a una roca de la mar,
a una furia de la guerra,
a un jaspe, a un bronce, a una tierra
725
donde se coge el pesar
y todo el bien se destierra;
Quintilla
a un áspid que en yerba y rama
suele al dormido morder,
a un fuego que el alma inflama;
730
finalmente, a una mujer
hermosa y de mala fama.

Angélica
Quintilla
Pues ¿qué es lo que dicen de ella?

Sacripante
Que anda en la guerra su nombre
y toda la guerra es ella.

Angélica
735
Conózcola por el nombre.

Sacripante
¿Quién?

Angélica
Angélica la Bella.

Sacripante
Quintilla
Esa cruel me castiga,
esa, sin culpa me ha muerto,
esa, que el cielo maldiga.

Angélica
740
Y ¿tienes, moro, por cierto
que alguno entre tantos siga?

Sacripante
Quintilla
No sé; mas sé que es mujer:
juzga tú lo que quisieres.

Angélica
Yo no quiero defender
745
que pueda con honra ser
peregrinar las mujeres,
Quintilla
pero de Angélica sé
que a los hombres aborrece
y a ninguno tiene fe.

Sacripante
750
¿Por qué nadie la merece?

Angélica
No sabré decir por qué.

Sacripante
Quintilla
Pues si se pasa la flor
de sus años, ¿qué ha de hacer?

Angélica
Vivir entonces mejor.

Sacripante
755
El hombre es su vida y ser,
es su regalo y su honor;
Quintilla
llorará viento al espejo
trocarse en breve distancia.

Angélica
Romperle es mejor consejo,
760
porque da al mozo arrogancia
y desengaños al viejo.

Sacripante
Quintilla
Sospechas tengo de ti
que eres mujer, por la habla
y lo que afirmas aquí.

Angélica
765
Ya mi desdicha se entabla.

Sacripante
¿Eres mujer? Habla.

Angélica
Sí.

Sacripante
Quintilla
¿Quién eres?

Angélica
No sé quién soy,
mas sé que perdida voy.

Sacripante
¡Cielos! Angélica es.
770
Dame tus hermosos pies.

Angélica
Antes mis brazos te doy.

Sacripante
Quintilla
¿Hase visto igual ventura?

Angélica
No la ha sido para mí.

Sacripante
¿Dónde vas?

Angélica
La cárcel dura,
775
prisión de Carlos, rompí
con la guerra y noche oscura.
Quintilla
Por encontrarse Roldán
a Reinaldos, me prendió.

Sacripante
¿Los moros?

Angélica
Cercando están
780
a París.

Sacripante
¡Que goce yo
lo que ellos buscando van!
Quintilla
Loco me vuelve el placer.

Angélica
Antes pienso que matarme
podrás, que mi amor vencer.

Sacripante
785
No te disgustes de hablarme,
piedra en forma de mujer.

Sacripante
Quintilla
Pues ¿quién eres?

Sacripante
Sacripante,
el más verdadero amante.
Todos me guardan decoro,
790
del alto y sagrado coro,
por el más leal amante.
Quintilla
Vente conmigo, que juro
por Alá, de no ofenderte.

Angélica
¿Dasme esa fe?

Sacripante
Y la procuro
795
guardar firme.

Angélica
De esa suerte,
a seguirte me aventuro.

Sacripante
Quintilla
Pues deja esta dura cama,
que otra hallarás.

Angélica
Hoy confía
mi honra en tu fe su fama.

Sacripante
800
(Necia es la mujer que fía
en palabra de hombre que ama.)

Salen Roldan y ISABELA.

Roldán
Quintilla
Huelgo en extremo, Isabela,
de haber sabido tu historia.

Isabela
Perdí con esta cautela,
805
famoso Conde, la gloria,
cuya ausencia me desvela.

Roldán
Quintilla
Hasta llegar a tu Cervino,
tanto de tu amor buscado,
y a cuya amistad me inclino,
810
seré escudero a tu lado
y guarda de tu camino.

Isabela
Quintilla
Con tal amparo, señor,
irá Isabela segura,
que a sombra de tu valor
815
no tengo a mucha ventura
cobrar mi perdido honor.

Roldán
Quintilla
Ya que de la oscura cueva
te libré, quiero ampararte.

Isabela
Hará de quién eres prueba,
820
que el cielo, como a otro Marte,
te apercibe esfera nueva.

Roldán
Quintilla
Oye, que siento rumor.

Isabela
Pregón parece, señor.

Roldán
Aguarda en esta montaña
825
que este humilde arroyo baña,
y no te ofenda el temor.
Quintilla
Mas, pues que se acercan ya,
aquí te sube y espera.

Isabela
Diciendo el alma me está
830
cómo el corazón me altera
el dudar lo que será.

Sale CERVÍN atado con una soga al cuello; VERDUGO, GUARDAS y ARMINDO.

Cervín
Soneto
No siento, ¡oh muerte! que a mi espalda vienes,
que es el morir común a los mortales,
el límite más cierto de los males,
835
y el principio más cierto de los bienes;
mas siento, ¡oh vida!, que quedarte tienes
con la luz de unos ojos celestiales,
a aquellos con que mira el cielo iguales,
de quien tan larga ausencia me previenes.
840
Una mujer me dio vida, y hoy muero
por otra ingrata, injusta y mentirosa,
que es animal de conocer tan fuerte,
que ya regala a quien burló primero,
y ya es cruel para quien fue piadosa,
845
que está en su mano nuestra vida y muerte.

Roldán
Endecasílabos sueltos (tirada)
Si con vuestra licencia, caballeros,
puedo hablar este preso, os lo suplico.

Armindo
Llegad, señor, si acaso os mueve a lástima
o le tenéis algún conocimiento.

Roldán
850
¿Quién eres, caballero desdichado?,
que el hábito que llevas y esta gente,
me enseñan que a la muerte te conducen.

Cervín
Sería larga de decir mi historia,
generoso señor, y aunque la vida
855
contándola alargara, el ir tan cerca
de la muerte, el lugar y el bien me quita.

Roldán
Tu presencia gentil, tu honesto rostro,
me obliga a preguntallo.

Cervín
Lo que puedo
decir de mí en tal caso y en tal punto
860
oiréis, si me escucháis.

Roldán
Ya estoy atento,
la atención igualando al sentimiento.

Cervín
Romance (tirada)
Habiendo en la mar perdido
mi esposa y divina prenda,
que hasta que reinó en mi alma
865
era de Galicia reina,
mil aventuras extrañas
por ciudades y por selvas
me sucedieron, buscando
la adorada causa de ellas.
870
No fue menor, entre muchas,
que una mañana serena,
al tiempo que el sol sacaba
de la mar sus rubias trenzas,
vi un caballero gallardo,
875
cuya dama entonces era
una imagen de la muerte,
una fea e inútil vieja.
Hundidos los tristes ojos
en dos crueles cavernas;
880
la nariz sobre la boca,
que llegaba a las orejas.
No tenía más colmillos
un jabalí, que se muestran
en las encías, que guardan
885
la más mentirosa lengua.
Las quijadas se juntaban
con mil arrugas y quiebras,
que con ser la nariz grande,
pudiera esconderse en ellas.
890
Chica y vellosa la frente,
con unas bestiales cerdas,
para mayor fealdad,
a trechos blancas y negras.
Burleme del caballero,
895
y sintiolo de manera,
que hubimos de hacer batalla,
satisfacción de su afrenta.
Venciome, y siendo vencido,
se descubrió la cabeza,
900
en que vi un rostro de un ángel,
cubierto de rubias hebras.
Supe como era Marfisa,
consolando la vergüenza
de ser de mujer vencido,
905
que de Marfisa no es mengua.
Llevar la vieja me manda;
yo, para mi mal, llevela
donde en largas aventuras
supe su historia y sus quejas;
910
que decirte su principio
sus maldades y quimeras,
era, dejando mi historia,
ocuparme en las ajenas.
Allegando a un monte un día,
915
oyendo mil voces tiernas,
nos apeamos, y vimos
el que las daba en la tierra.
Contome que Bradamante
le dio muerte; fui tras ella,
920
dejando en guarda aquel ángel,
visión de su muerte fiera.
No la hallé; volví al difunto,
a quien, robando la vieja,
volvió conmigo al camino,
925
del hurto y joyas contenta.
Apenas la oscura noche
se coronaba de estrellas,
cuando entré por el castillo
de Altariva, a legua y media.
930
Acosteme descuidado,
y oyendo la vil Medea
pregonar que el duque Anselmo,
que era señor de la tierra,
daba cantidad de oro
935
por la vida o la cabeza
del matador de su hijo,
que hallamos muerto en la arena,
le fue a decir que era yo,
codiciosa y avarienta,
940
el que mató a Pinabelo;
y el Duque vengarse intenta.
Entró el pueblo todo armado
donde estaba mi inocencia
soñando en mi bien perdido,
945
que los tristes el bien sueñan.
Prendiéronme, y conducido
al duque Anselmo en cadenas,
fui a la muerte sentenciado;
aquestas guardas me llevan.

Roldán
950
No llevarán si yo puedo.
¡Afuera, canalla, afuera!
¡Roldán soy: dejad el preso!

Armindo
¡Oh, traidor! ¿Quitarle intentas?

Guarda
¡Ay, que me ha muerto!

Armindo
¡Oh, traidor!

Roldán
955
¡Espera, calla, espera!
Huyendo van.

Cervín
¡Oh, buen Conde!
Vesme aquí echado en la tierra.
¿Quién, sino tú, diera vida
a quien ya estaba sin ella?

Roldán
960
Espera, hidalgo, que quiero,
antes que esa gente venga,
llamar una hermosa dama
que dejé entre aquestas peñas;
pero ya baja. Sin duda
965
que ha visto el fin de esta guerra.

Cervín
¿Qué es, señor, lo que decís?
Que esta es mi esposa Isabela.

Isabela
¡Cervín mío!

Cervín
¡Esposa amada!
Las manos al Conde besa,
970
que me libró de la muerte.

Isabela
¿Quién como el Conde pudiera
darme a mí y a ti la vida?

Roldán
Quien bien sirve, bien acierta.
¿Posible es que eres Cervino?

Cervín
975
De Escocia vine a la guerra
de París, cuando Reinaldos
fue por gente a Ingalaterra.
Lo que pasé por mi esposa
sabrás después; ahora deja,
980
gran Paladín, que la abrace,
que la he llorado por muerta.

Roldán
Vamos donde descanséis.

Cervín
¿Cómo vienes?

Isabela
Ya estoy buena,
Cervín, pues te ven mis ojos.

Roldán
985
No os digáis cosas tan tiernas.
¡Ah, cielo! ¿Cuándo a Roldán
le dirá cosas como estas
aquella bella cruel,
que es tan cruel como bella?

Vanse.

Acto II

Salen ANGÉLICA y SACRIPANTE.

Angélica
Redondilla
990
¿Esta es la fe que me diste?

Sacripante
No guarda palabra amor.

Angélica
Y más si en pecho traidor
o de algún villano asiste.
Redondilla
Suelta, Sacripante fiero,
995
las manos.

Sacripante
Suéltame el alma,
que tiene otro lazo en calma
de ese desdén por quien muero.
Redondilla
No te parezca locura,
bella Angélica, esta fuerza;
1000
de mi parte, amor me esfuerza;
de la tuya, tu hermosura.
Redondilla
Las dos causas son mayores
que ha visto disculpa humana.

Angélica
En fin, lealtad africana.
1005
¿Dónde nacisteis, traidores?

Sacripante
Redondilla
Duélete de mí.

Angélica
¿Por qué?

Sacripante
Por quererte.

Angélica
Dios te mira.

Sacripante
Ese temo.

Angélica
¿No te admira?

Sacripante
Ingrata eres.

Angélica
Ya lo sé.

Sacripante
Redondilla
1010
¡Brava piedra!

Angélica
Así nací.

Sacripante
¡Bella y dura!

Angélica
Esa soy yo.

Sacripante
¿Quiéresme bien?

Angélica
Eso no.

Sacripante
¡Dame la muerte!

Angélica
Eso sí.

Sale REINALDOS.

Reinaldos
Soneto
Entre las armas del sangriento Marte,
1015
entre los tafetanes que enarbola,
de la gente francesa y española,
entre el cristiano y bárbaro estandarte;
entre las lanzas de una y otra parte,
cuyo acero, de sangre se enarbola.
1020
Angélica, tu voz pudiera sola
hacer que de París mi espada parte.
Sigo tu luz, aunque por más distancia;
mas cuando a ti, cual mariposa llego,
no me dan premio de mi amor tus cielos.
1025
Y así, más enojado vuelvo a Francia,
porque es mirarse en un espejo ciego,
seguir desdenes y obligar con celos.

Angélica
Redondilla
¡Ah, caballero!

Reinaldos
¿Quién llama?

Angélica
Una mujer.

Reinaldos
¡Ay de mí!
1030
¿Eres Angélica?

Angélica
Sí,
y la que este moro infama.

Reinaldos
Redondilla
¡Que no te robó en la tienda
del duque Namo Roldán!

Angélica
¿Quién eres tú, capitán?

Reinaldos
1035
Quien hará que no te ofenda
Redondilla
el mundo, si junto viene
contra Reinaldos.

Angélica
¡Ay, Dios!
Uno temía, y de dos
librarme agora conviene.

Sacripante
Redondilla
1040
¿Reinaldos tú?

Reinaldos
Sí, yo soy.

Sacripante
¡Pobre, Reinaldos, de ti,
que a parar viniste en mí!
Pide, que albricias te doy.

Reinaldos
Redondilla
¿De qué, moro?

Sacripante
De que hallé
1045
tu persona en tal lugar,
que el valor que oí contar,
por experiencia sabré.

Reinaldos
Redondilla
Pues si quieres que las pida
de aquesta nueva por ella,
1050
dame a Angélica la Bella,
y después de ella, tu vida.

Sacripante
Redondilla
No hablaras tan arrogante,
Reinaldos, si conocieras
con quién hablas.

Reinaldos
Aunque fueras
1055
Rodamonte o Sacripante.

Sacripante
Redondilla
Ese soy.

Reinaldos
Pues mete mano;
llevarás nueva al infierno
de que hoy, por tu mal gobierno,
el ángel que pierdes gano.

Sacripante
Redondilla
1060
¡Oh, loco, prueba el acero
del hombre más valeroso
del mundo!

Angélica
¡Cielo piadoso,
hoy en tu clemencia espero;
Redondilla
aqueste monte me valga!

Vase ANGÉLICA.

Sacripante
1065
¿Agrádate el fuerte pecho?

Reinaldos
No, moro, hasta que deshecho
de su centro el alma salga.

Sacripante
Redondilla
Tente, que Angélica huye
y por el monte se esconde.

Reinaldos
1070
¿Vístela entrar?

Sacripante
Sí, y por dónde.

Reinaldos
La vida te restituye.

Sacripante
Redondilla
Antes la tuya le debes.

Reinaldos
¡Espera, Angélica, espera!

Sacripante
¿Dónde vas, hermosa fiera?

Reinaldos
1075
Ya que a seguirla te atreves,
Redondilla
seamos los dos amigos
para buscarla.

Sacripante
Seamos.

Reinaldos
Mas, mira que si la hallamos
hemos de ser enemigos.

Sacripante
Redondilla
1080
Claro está, pues lo merezco
moro y sangre real.

Reinaldos
¡Por Dios, que te quiero mal!

Sacripante
¡Por Alá, que te aborrezco!

Vanse, y salga después de haber tocado al arma, CLORIDANO, moro, abrazado a su padre.

Cloridano
Quintilla
¡Ánimo, padre querido!

Padre
1085
¡Ay, Cloridano, es mortal
la herida!

Cloridano
Yo vengo herido
de la piedad natural
del haber por vos nacido;
Redondilla
la herida de vuestro pecho,
1090
en mis entrañas se ha hecho:
¡allá el hierro, aquí el amor!

Padre
Ya el cristiano Emperador
nos ha rompido y deshecho.
Quintilla
¡Ah, nunca, rey Agramante,
1095
pasarás a Francia!

Cloridano
Creo
que el huir es importante,
por no dar mayor trofeo
al de Montalván y Anglante.

Padre
Quintilla
Ese Reinaldos me ha muerto.

Cloridano
1100
¿Que él te hirió?

Padre
Sin duda es cierto;
en la sobrevista vi
sus armas.

Cloridano
Falté de allí
por seguir al conde Alberto,
Quintilla
que iba siguiendo a Medoro,
1105
apretado de otros dos,
y aunque era justo decoro
ayudaros, padre, a vos,
ya veis que a Medoro adoro
Quintilla
y es un mismo yo conmigo;
1110
de nuestro amor soy testigo,
no debe mi amor culparse,
si un padre puede dejarse
por ocasión de un amigo.
Quintilla
Cajas suenan; gente viene.

Salen OLIVEROS y gente de guerra.

Oliveros
1115
Que le sigamos conviene,
pues vuelve roto y vencido.
¿Quién va allá?

Cloridano
Un anciano herido,
que un hijo en brazos le tiene.

Oliveros
Quintilla
¡Matalde!

Cloridano
¡Ah, cielo enemigo!
1120
¿No vale este sagrado
siendo padre?

Oliveros
¡Muera, digo!

Huye CLORIDANO y van tras él, y sale MEDORO.

Medoro
¿Dónde, Cloridano amado,
podrá Medoro, tu amigo,
Quintilla
hallarte entre tanta gente
1125
tan extraña y diferente,
que venciendo tan feroz?

Padre
¡Ay!

Medoro
Aquí siento una voz
que se queja tiernamente.

Padre
Quintilla
¿Eres Cloridano? Di.

Medoro
1130
Aunque soy Medoro yo,
vive Cloridano en mí.

Padre
¿Y tú eres Medoro?

Medoro
No.

Padre
Pues ¿quién, Cloridano?

Cloridano
Sí,
Quintilla
que el alma de Cloridano
1135
está en Medoro.

Padre
¡Ay, Medoro!
Que eres Cloridano es llano,
en alma y piadoso lloro.

Medoro
En fin, ¿te ha muerto el cristiano?

Padre
Quintilla
Y tras Cloridano es ido,
1140
que sin duda estará muerto.

Medoro
Perdona, padre querido,
que voy a saber si es cierto.

Vase. Sale CLORIDANO, herido.

Cloridano
Ya vengo de muerte herido.
Quintilla
Padre, ¿dónde estás?

Padre
Aquí.

Cloridano
1145
¿Has visto a Medoro?

Padre
Sí,
que a buscarte fue.

Cloridano
Ya es tarde;
el cielo su vida guarde.

Padre
¡Ay, hijo, llégate a mí!
Quintilla
¡Que en fin me guardase el cielo
1150
para que tu muerte viese!

Cloridano
Antes fue piadoso celo,
porque, roto el tronco, diese
el árbol junto en el suelo;
Quintilla
que quedar viva la rama
1155
no era justo, padre mío.

Sale MEDORO, herido.

Medoro
¡Ah, Cloridano!

Cloridano
¿Quien llama
a un hombre ya helado y frío,
que tiene el suelo por cama?
Quintilla
¿Es Medoro?

Medoro
Sí, yo soy,
1160
que herido de muerte voy.

Cloridano
Si lo estás, muere conmigo,
porque muera yo contigo.

Medoro
Alegre muriendo estoy,
Quintilla
que tener vida sin ti,
1165
fuera traidora amistad.

Padre
¡Hijo, adiós!

Cloridano
¡Triste de mí!
¡Padre, ah, señor, esperad!
¡Ya murió por quien nací!
Quintilla
Medoro, el dolor me acaba;
1170
quédate, adiós.

Medoro
¡Cloridano!
¡Ah, Cloridano!

Sale ANGÉLICA.

Angélica
Pensaba
el bárbaro y el cristiano
que era Angélica su esclava.
Quintilla
Pues mejor dirán agora,
1175
que a sus ojos me perdí,
que es la bella encantadora.
Grandes voces siento aquí,
de gente cristiana y mora.

Dicen dentro.

[Gente]
Quintilla
¡Victoria, victoria! ¡Viva
1180
el rey Carlos, viva Francia!

Angélica
Hoy el cristiano derriba
del bárbaro la arrogancia,
rompe, atropella y cautiva.
Quintilla
¡Triste de mí! ¿Dónde voy
1185
por entre los cuerpos muertos?

Medoro
¿Posible es que vivo estoy,
viendo helados, fríos y yertos,
miembros de quien alma soy?
Quintilla
¿Cómo te fuiste sin mí?

Angélica
1190
¡Qué triste voz siento aquí!
Llegar quiero y no me atrevo.
¿Qué haces, triste mancebo?

Medoro
Lloro el alma que perdí.

Angélica
Quintilla
Pues ¿no estás vivo?

Medoro
No sé
1195
si soy el que está conmigo,
o si aquel que fui, se fue,
que lloro este muerto amigo,
por quien sin alma quedé.

Angélica
Quintilla
¡Qué rostro, qué dulces quejas,
1200
qué sangre, qué boca hermosa!

Medoro
¡Cloridano, pues te alejas
de esta tu sombra amorosa,
y en noche eterna me dejas,
Quintilla
acuérdate allá de mí!

Salen BELARDO, RUFINO y ALFEO, villanos.

Belardo
1205
¿Que no la habéis visto?

Rufino
No.

Alfeo
¿Cuánto habrá que se perdió
la yegua?

Belardo
Digo que aquí,
no ha un hora que se quedó.
Quintilla
Yo venía de la villa,
1210
y en quitándole la silla,
se me huyó, dando corcovos.

Rufino
Mas que se la coman lobos.
¿Es rucia?

Belardo
Es la tordilla.

Angélica
Quintilla
Labradores, ¿un placer
1215
me habéis de hacer?

Belardo
¿Qué mandáis?

Angélica
Que los dos, si puede ser,
y si de mí os confiáis
que os sabré satisfacer,
Quintilla
llevéis estos cuerpos muertos
1220
donde sean enterrados.

Belardo
Que nos place; y estén ciertos
esos ojos, que hacen prados
estos barbechos desiertos,
Quintilla
que merecéis ser servida.
1225
Ea, Rufino y Alfeo...

Alfeo
¡Cómo pesa!

Angélica
Estoy perdida
de piedad y amor. Deseo
dar a este mozo la vida.

Llevan a CLORIDANO y a su padre.

Belardo
Quintilla
¿Que aqueste no está morido?

Angélica
1230
¿No le ves que está sentado?

Belardo
¡Pardiez, el mozo es polido!
¿Qué diablo os hizo soldado?

Angélica
Ya va cobrando el sentido.

Medoro
Quintilla
¿Quién eres, señora mía,
1235
que en mi tristeza y dolor
me das gloria y alegría?

Angélica
Quien tiene entrañas de amor,
y diamante ser solía;
Quintilla
una mujer que te vio
1240
quejar, y de amor se queja.

Belardo
¿No os podéis tener bien?

Medoro
No.

Belardo
¡Qué buenos la guerra os deja!

Angélica
No es posible que soy yo.
Quintilla
¿Puede ser que me ha movido
1245
hombre humano, habiendo sido
una fiera, un monte, un tigre?

Belardo
Temo que el mozo peligre,
que está mortalmente herido.

Angélica
Quintilla
¡Pluguiera a Dios que estuviera
1250
como él la que aquí le mira,
que presto remedio hubiera!

Medoro
¡Señora, tu amor me admira!

Angélica
Hoy mata amor una fiera.
Quintilla
No temas, que yo sé bien
1255
cómo curarte, y tan bien,
que sanarás en dos días,
porque a las heridas mías,
remedio tus manos den.

Medoro
Quintilla
Pues ¿estás herida?

Angélica
Sí.

Medoro
1260
¿Peleabas?

Angélica
Defendime.

Medoro
¿De quién, señora?

Angélica
De mí.

Medoro
¿Y no has vencido?

Angélica
Rendime.

Medoro
¿A quién te has rendido?

Angélica
A ti.

Medoro
Quintilla
¿Ese es el mal?

Angélica
Y mal nuevo
1265
para quien libre se llama,
pues a decille me atrevo.

Belardo
A la fe, que está la dama
perdida por el mancebo;
Quintilla
mas si va a decir verdad,
1270
bien se merecen los dos.

Angélica
Buen hombre, tened piedad
de aqueste herido.

Belardo
Y aun vos
lo estáis de la voluntad,
Quintilla
mas ¡par Dios! tenéis razón,
1275
que es el mozo como un oro.

Angélica
¿Cómo es tu nombre?

Medoro
Medoro.
Mis padres de África son;
mas dime el tuyo, que adoro.

Angélica
Quintilla
Angélica es mi apellido.

Belardo
1280
¡Cuerpo de tal, que sois vos
por quien hay tanto rüido!

Angélica
Yo soy.

Belardo
¡Voto al sol de Dios,
que huelgo de haberos vido,
Quintilla
porque sois tan ruin mujer,
1285
que a nadie queréis querer!
¿Pensaisos quedar machorra?

Medoro
Que así un ángel me socorra,
milagro debe de ser.
Quintilla
Dame aquesa mano hermosa.

Belardo
1290
¡Par Dios, que en mi aldea ociosa,
si a ello queréis poneros,
entrasen a cuarto a veros,
como a comedia famosa!
Quintilla
¿Que sos Angélica?

Angélica
Ayer
1295
fui Angélica.

Medoro
De los dos
quiere amor un cuerpo hacer.

Belardo
De alcorza debéis de ser,
que andan mil moscas tras vos.
Quintilla
Hay para un sábado sesos
1300
en los que estimáis en poco;
pero entre tantos traviesos,
no es posible que algún loco
no os estrujase los huesos.
Quintilla
Ahora bien, allí relincha
1305
mi yegua; en ella pongamos,
si no se me eriza e hincha,
este herido entre dos ramos,
haciendo mi cinto cincha,
Quintilla
que cerca está mi cabaña,
1310
porque no vivo en la aldea.

Angélica
¡Ventura, Medoro, extraña!

Medoro
¿Qué milagro que lo sea,
si Angélica me acompaña?
Quintilla
Mi muerte vences y domas.

Angélica
1315
Tú mi vida en brazos tomas.

Medoro
¡Ya te adoro!

Angélica
¡Amor me abrasa!

Belardo
Mas ¿que viene a ser mi casa
el nido de estas palomas?

Vanse. Salen ROLDÁN, CERVÍN e ISABELA.

Isabela
Terceto
Mucho siento, señor, tu pena grave,
1320
y mi Cervín en todo extremo siente
ver que apenas de Angélica se sabe.

Cervín
Terceto
¡Que no haya caballeros que nos cuente,
pastor o caminante peregrino,
si ha visto amanecer tu sol ausente!

Roldán
Terceto
1325
Agora en el principio del camino
estoy, Duque famoso, que el deseo
a ser igual del pensamiento vino.
Terceto
Ora pasase Angélica el Leteo,
ya los Elíseos Campos habitase,
1330
que ella sería Eurídice y yo Orfeo;
Terceto
ora la helada Scitia caminase,
o el Equinoccio ardiente discurriese,
y a la tierra no vista paso hallase,
Terceto
que allá no dudes que a buscarla fuese,
1335
porque me abrasa un fiero amor el alma,
y me obliga a buscarla aunque me pese.
Terceto
Vosotros, que de amor gozáis en calma,
tras los trabajos de la mar y tierra,
el debido laurel, la honrosa palma,
Terceto
1340
dejadme a mí buscar en paz o en guerra
la causa original, el desvarío
que del Francés al Indio me destierra;
Terceto
del Ocaso abrasado al Norte frío
alcanzará mi curso, y si no llega,
1345
llegarán los suspiros que la envío.

Cervín
Terceto
Un moro mide la campaña y vega
con una mora, y con soberbios pasos,
con plumas y arrogancia al cielo llega.

Roldán
Terceto
Nunca de esas dos cosas son escasos.

Salen MANDRICARDO y DORALICE.

Mandricardo
1350
Montañas me parecen hasta verte,
¡oh, gallardo francés!, los campos rasos.

Roldán
Terceto
Luego, ¿síguesme a mí?

Mandricardo
Quiero ofrecerte,
con la vida de Alcino y Manilardo,
otra, que entregues a la dura muerte,
Terceto
1355
no porque de mirarte me acobardo,
que bien saben en Francia y en España
quien es el fuerte moro Mandricardo.
Terceto
Diez días he corrido la campaña,
hasta que por las armas y el vestido
1360
te conocí al bajar de esta montaña.

Roldán
Terceto
No se puede negar, moro, que ha sido
indicio de tu grave pensamiento,
cual sombra mía haber mi sol seguido,
Terceto
que no cupiera tanto atrevimiento
1365
en corazón humilde, porque abraza
desde la tierra al alto firmamento.
Terceto
Mas dime, sin espada ¿con qué traza
quieres de la batalla hacer concierto?

Mandricardo
¿Parécete ligera aquesta maza?
Terceto
1370
Pues yo te digo que con ella he muerto
algunos más valientes y esforzados.

Roldán
De tu valor estoy seguro y cierto.

Mandricardo
Terceto
Tus aceros, francés, limpios y agudos,
no sé yo si de golpe habrán dejado
1375
tantos alguna vez sordos y mudos.
Terceto
Pero porque el saber te da cuidado
la razón por qué yo no ciño espada,
escúchame.

Roldán
Prosigue, moro honrado.

Mandricardo
Terceto
Troya, del fiero Aquiles abrasada,
1380
las armas de Héctor reservó que fueron
prenda de mil varones estimada;
Terceto
a mis manos, francés galán, vinieron,
mas faltaba la espada Durindana,
que de su antiguo arnés hurtar pudieron.
Terceto
1385
Yo, por la tierra bárbara y cristiana
hice buscar la espada, y he sabido,
cuando juzgaba mi esperanza vana,
Terceto
que a las francesas manos ha venido
de Roldán paladín, Conde de Anglante,
1390
valiente, si la fama no ha mentido.
Terceto
Juré desde aquel punto, aunque te espante,
por no saber quién soy, esta arrogancia,
no tomar la de Marte de diamante,
Terceto
sino pasar por Durindana a Francia
1395
y con aquesta maza defenderme,
que en peligros me ha sido de importancia.
Terceto
Deseo, pues, con este Roldán verme,
así por ver la espada en esta mano,
como porque es razón satisfacerme
Terceto
1400
de haberme muerto como vil tirano,
a traición, a Agricán, el padre mío.

Roldán
Moro, no creas eso de un cristiano;
Terceto
lo que toca a buscar a Roldán, fío
que te ha venido a suerte, y que hoy le puedes
1405
rostro a rostro decir el desafío;
Terceto
y porque de esto más contento quedes,
yo soy Roldán; hoy ha llegado el día
en que la espada del troyano heredes;
Terceto
y aunque la espada, justamente mía,
1410
quiero que agora de ninguno sea,
diga aqueste árbol, que estas hojas cría:
Terceto
quien de los dos venciese la pelea,
ese goce la espada.

Mandricardo
¿Que tú eres
aquel que hallar mi corazón desea?
Terceto
1415
¿Que tú en valor, ¡oh, Paladín!, prefieres
a aquellos doce Pares con que espantan
en África a los niños las mujeres!

Roldán
Terceto
Ya, moro, tus palabras se adelantan;
mas bien haces de hablar lo que te queda.

Mandricardo
1420
¿Que tantas cosas de tus hechos cantan?
Terceto
No puede ser verdad que un hombre pueda
lo que dicen de ti, pero ¡dichoso
el que te hiciere deshacer la rueda!
Terceto
Si salgo de esta empresa victorioso,
1425
por vencedor del fuerte Paladino,
que fue en Europa y África famoso,
Terceto
me llamarán el fuerte sarracino,
y aunque es corto atributo, pon la espada,
Roldán, en esta rama de ese pino.

Isabela
Terceto
1430
Sentada a las orillas de esta fuente,
parecidas a las fuentes de Granada,
se rinde al sueño, al son de su corriente.
Terceto
Ven tras de mí, que entre sus hojas blancas
parece que se ríe blandamente.

Cervín
1435
El corazón de su lugar le arrancas
Terceto
cada vez que te miro alzar la mano
contra las rojas flor de lises francas;
mas no, que de valor está muy llano
Terceto
el vencimiento.

Cervín
Vamos, Isabela,
1440
que va furioso el capitán cristiano.

Isabela
La arrogancia del moro le desvela,
Terceto
que cuando así Roldán suspenso calla,
la ira pone al corazón la espuela.

Cervín
Él hablará después de la batalla.

Vanse. Salen RUFINO y ALFEO, villanos.

Rufino
Redondilla
1445
Más que nunca acá vinieran.

Alfeo
Yo te juro que me enfadan
al paso que ellos se agradan.

Rufino
¿Qué es lo que en el monte esperan?
Redondilla
¿Por qué no se van de aquí?
1450
¿Han de agostar la cabaña?

Alfeo
El moro a Belardo engaña,
la mora me engaña a mí.

Rufino
Redondilla
Harto peor estoy yo,
que Lucinda ha echado el ojo
1455
a Medoro.

Alfeo
Eso es antojo.

Rufino
El ojo digo.

Alfeo
Eso no,
Redondilla
que es tu esposa y es mi hermana
y de buenos padres hija.

Rufino
Cuando le dio la sortija,
1460
que fue ayer por la mañana,
Redondilla
la mano al moro besó.

Alfeo
Y eso, ¿es amor, por ventura?

Rufino
Pues ¿hiciera más el cura?
¡Pesar de quien me parió!
Redondilla
1465
Ved si de malicia peca,
pues oí que le decía
que más blanda le tenía
que si fuera de manteca.
Redondilla
Tras eso, ¿quién sufrirá
1470
verlos dormir y comer,
cuando el viejo puede ver
cuanto en la cabaña está?
Redondilla
Descuelgan de ahumados techos
las uvas en los espartos,
1475
de que apenas se ven hartos
jamás sus moriscos pechos.
Redondilla
Los peros en los cestillos,
con otras mil secas frutas,
las granadas casi enjutas
1480
y los pálidos membrillos.
Redondilla
La castaña en el erizo,
y en sus conchas el piñón,
y el rubio melocotón
con el melón invernizo.
Redondilla
1485
Apenas quieren que tomen
nuestros galgos el conejo
cuando nos dan el pellejo,
y ellos la carne se comen.
Redondilla
Cae el nuevo perdigón
1490
que, tras su madre saltando,
le engañó el otro cantando,
y para Angélica son.
Redondilla
Trae del campo el faisán,
o la polla del aldea,
1495
y aunque sábado no sea,
pies y cabezas nos dan.
Redondilla
Comen la trucha y saboga,
y el barbo frito en harina,
y dejándonos una espina
1500
que las agallas ahoga.
Redondilla
Viene el cabrito de leche,
y dice el viejo a Medoro:
mas que le derribe un toro...

Alfeo
Más que nunca le aproveche.
Redondilla
1505
Mas ya que con Satanás
se comen cuanto tenemos,
¿cómo di, Rufino, haremos
que no se besasen más?
Redondilla
¿Hay tórtolas, hay palomas
1510
que se hagan tantos excesos?
Yo pienso, ¡por Dios!, que a besos,
de aguileños se hallen romos.
Redondilla
Todo es decirse dulzuras
y enamorar con requiebros,
1515
hasta las aguas y enebros,
y aun hasta las piedras duras.
Redondilla
Salen las fuentes de sí
por llegar adonde están,
tras ellos las plantas van
1520
y hasta yo salgo de mí,
Redondilla
que el otro día acechaba
lo que no quisiera ver.

Rufino
Si él habla con mi mujer,
¿cuánto va que no se alaba?
Redondilla
1525
¿Cuánto va que si un garrote
voy a una encina a pedir,
que le tengo de medir
lo que hay desde el pie al cogote?
Redondilla
Pues si le tomo a lo largo,
1530
a lo ancho agravio haría.

Alfeo
Yo te serviré de espía,
de averiguarlo me encargo.

Rufino
Redondilla
¡Hételos aquí, par Dios!

Alfeo
El monte querrán arder
1535
con tanto decir y hacer.

Rufino
Sospecho que de estos dos
Romance (tirada)
nacerá otra vez Cupido,
que dicen que le mató
el interés, y enterró
1540
la codicia en el olvido.
Redondilla
Nazca o no, yo estoy celoso
[................osa.]

Salen MEDORO y ANGÉLICA.

Medoro
¡Angélica, dulce esposa!

Angélica
¡Medoro, querido esposo!

Medoro
Redondilla
1545
Esta regalada vida
no era para mí bajeza
si del alma la riqueza
no estuviese agradecida.

Angélica
Redondilla
Pues, mi bien, ¿qué quiero en vos
1550
sino los méritos vuestros?

Rufino
Como en amores tan diestros,
son dos jilgueros los dos.
Redondilla
Vámonos, que me amohíno
de escuchar sus necedades.

Rufino
1555
Amor tiene por verdades
su locura y desatino;
Redondilla
de sus gustos hace leyes,
que es muy propio de tiranos.

Rufino
¿Qué diremos los villanos
1560
si esto pasa entre los reyes?

Vanse los villanos.

Angélica
Redondilla
Escribe aquí, por tu vida,
alguna cosa, mi bien.

Medoro
Diré mi dicha.

Angélica
Y también
que estoy por tu amor perdida.
Redondilla
1565
Di cómo te quiero más
que tú me quieres a mí.

Medoro
No, que es mentira, y aquí
que lo firmase dirás.
Redondilla
Demás que, como se mira
1570
crecer en tan breve pieza
la letra por la corteza,
crecerá más la mentira.
Redondilla
Si lo pones, yo sé bien
que crecerá mi verdad,
1575
la letra y la voluntad.

Medoro
Y mi obligación también.
Redondilla
Ya voy, señora, labrando
en este olmo, que es papel,
mil cosas, y amor por él
1580
cuchillo va guiando.
Redondilla
Cual maestro de escribir
que al discípulo le lleva
la mano porque la mueva
sin errar y sin mentir.
Redondilla
1585
Así lleva amor mi mano
sobre esta corteza tierna
para escribir la fe eterna
que borra el tiempo en vano.

Angélica
Redondilla
Para historia del desdén
1590
con que desprecié mil reyes,
ensalza de amor las leyes
con este triunfo también.
Redondilla
Di que fui un monte de mármol,
que tuvo un alma de hielo;
1595
di que fui rayo del cielo
sin perdonar lauro ni árbol;
Redondilla
di que tuve el gran tesoro
del mundo puesto a mis pies,
y que a los tuyos después
1600
rendida estuve, Medoro.

Medoro
Redondilla
Ya no pasaré adelante,
que temo en esta ocasión
que se ensanche el corazón
y me mate de arrogante.
Redondilla
1605
Hermosos, divinos ojos,
dulce Angélica, mi bien,
por más que humildes estén
soy su hechura y sus despojos.
Redondilla
No me levantéis al cielo,
1610
puesto que con voz le pase,
que temo que el sol me abrase
y dé conmigo en el suelo.
Redondilla
Para ser esclavo vuestro
nació en el mundo Medoro.

Angélica
1615
Más para ser rey, que adoro,
e inmortal el amor nuestro.
Redondilla
¡Loca de mí, que ignoraba
tanto bien como era amor!
Dulce fuego, limpio ardor,
1620
luz que ardiendo no se acaba.
Redondilla
¡Divina conformidad,
regalo de los sentidos,
cuerpos con un alma unidos,
indivisible amistad;
Redondilla
1625
nueva sangre que se cría
de un mismo gusto y sustento,
claro y templado instrumento
de celestial armonía;
Redondilla
desasosiego agradable,
1630
gustosa imaginación,
ciencia que por infusión
ha de ser comunicable!
Redondilla
¡Oh amor, perdona mi error!
Tuya soy, mi rostro sella.

Medoro
1635
¡Quién pudiera, esposa bella,
hacer sangre de este amor,
Redondilla
que como es grande sospecho
que a la tuya me igualara,
para que a tu gusto echara
1640
otro lazo más estrecho!
Redondilla
No sé si me has entendido.

Angélica
¿Quien como tú me ha gozado,
teme que no me ha igualado,
Medoro, para marido?
Redondilla
1645
La primera vez es esta
que tu entendimiento erró
en cosa que viese yo
que no pareciese honesta.
Redondilla
¿No te he llamado mi esposo?
1650
Para burlas ya estás fuerte.
Tú te verás, por tu suerte,
del Catay rey poderoso.
Redondilla
¡Oh, qué graciosa humildad!
¿Estás cansado de mí?

Medoro
1655
Que entendieras entendí
mi sencilla voluntad.
Redondilla
Soy hombre humilde, y temía
que tus vasallos temieras.

Angélica
Mujer que quiere de veras,
1660
toda se entrega en un día.
Redondilla
Si fuera el Catay el mundo,
para tus pies era poco,
que es liberal, como es loco,
amor, y en amor me fundo.
Redondilla
1665
¡Ah, buen huésped!

Sale BELARDO.

Belardo
De mañana
andáis por el campo ya,
y él agradecido está,
se viste de verde y grana.
Redondilla
Que entre la yerba menuda
1670
se levantan rosas tantas,
que ser de esas bellas plantas
o del alba, pongo en duda.

Angélica
Redondilla
¿Dónde está Lucinda?

Belardo
Aquí,
con mi hijo y con mi esposo.
1675
¡Ah, Rufino!

Salen RUFINO, ALFEO y LUCINDA, villanos.

Rufino
Estoy celoso.

Lucinda
¿Celos de mí?

Rufino
Sí, de ti.

Alfeo
Redondilla
Acaba, no seas pesado.

Lucinda
¿Quién te da celos?

Rufino
Medoro.

Lucinda
¿De un moro celos?

Rufino
De un moro.

Lucinda
1680
¿Estás loco?

Rufino
Estoy casado.
Redondilla
Demás, que amor, si es amor,
ha de tener siempre celos,
que celos es honra.

Lucinda
¡Ay, cielos!

Rufino
Infiernos dirás mejor.
Redondilla
1685
Yo quiero celos tener
de la luna y las estrellas,
del campo y las flores bellas,
de mí, y aun de otra mujer.
Redondilla
¿Quién te mete en celos míos?

Lucinda
1690
Los celos, ¿pueden ser honra?

Rufino
Sí, que el temer la deshonra
ya es honra.

Lucinda
Y aun desvaríos.

Belardo
Redondilla
Hijos, llegaos acá;
que me dicen vuestros amos
1695
que se van.

Medoro
Sí, ya nos vamos.

Lucinda
Huelgo que se vayan ya.
Redondilla
¿Pídesme celos agora?

Rufino
Hoy se acaba mi dolor.

Alfeo
¿Que os vais, gallardo señor?

Lucinda
1700
¿Que os vais, hermosa señora?

Angélica
Redondilla
Sí, Lucinda. Este diamante
toma. Tú, Alfeo, este anillo.

Lucinda
Quiero de vos recibillo
porque es a vos semejante.

Medoro
Redondilla
1705
Vos, Belardo, esta cadena,
y esta sortija, Rufino.

Belardo
A vuestras plantas me inclino,
de interés el alma ajena.
Redondilla
Perdonad la rustiqueza
1710
con que os habemos servido,
que en esta pobreza ha sido
la voluntad la riqueza.
Redondilla
¡Ojalá fuera un palacio
esta pajiza cabaña!

Medoro
1715
Salgamos de la montaña,
que habrá menester espacio,
Redondilla
porque es áspera en extremo.

Rufino
Los dos iremos con vos.

Angélica
Alto, huéspedes. Adiós.

Belardo
1720
Que erréis el camino temo.
Redondilla
Dejadlos ir.

Angélica
Vayan pues,
que luego se volverán.

Medoro
¿Está a punto el alazán?

Belardo
Y con los herrados pies
Redondilla
1725
está llamando en el suelo,
y solo el eco responde.

Rufino
Si el sol esta nube esconde,
llevaréis templado el cielo.

Belardo
Redondilla
Sí, que estas nubes son blancas.

Angélica
1730
Tomad la silla, y adiós.

Alfeo
Venga, que nosotros dos
la pondremos en las ancas.

Vanse. Sale ROLDÁN.

Roldán
Endecasílabos sueltos (tirada)
Quitose el freno del caballo al moro,
iba desatinado entre esos árboles,
1735
pero aunque va a peligro de perderse,
creo que escapa de mayor peligro.
¡Qué venturas has tenido, ¡oh, Mandricaedo!,
en que al caballo le faltase el freno,
para que le tuviese mi esperanza!
1740
No me ha enfadado moro como este.
¿Seguiré? Pero en vano, que le ayuda
la furia del caballo y mi desdicha.
Bueno será tomar algún descanso
al pie de aquestos árboles umbrosos,
1745
que sus ramas parece que convidan.
No es esta soledad desierta en todo,
alguno ocioso la ha visto despacio,
pues con buril de algún sutil cuchillo,
de sus blandas cortezas hizo láminas.
1750
¿Quién duda que este ocioso fuese amante,
y que habrá puesto aquí sus pensamientos?
¡Oh, cuánto alegra el agua al que está enfermo;
la libertad al preso; al desterrado
la patria; al pobre el oro; al peregrino
1755
la posada, y al que ama, ajenas penas,
porque el ajeno mal descansa el propio!
Leerlos quiero, que parecen versos.
¡Oh, qué efectos de amor! Pero tal vengo,
que lástima, ¡por Dios!, al dueño tengo.
Lea.
Octava real
1760
“Fuertes, aguas y yerbas de este soto,
de amor testigos, cueva y sombra helada,
aquí gozó de Angélica Medoro,
hija de Galafión, en vano amada;
aquí desnuda, entre sus hebras de oro,
1765
la tuvo tierna, alegre y regalada.
Pobre Medoro soy, solo en loaros,
podré de aqueste amor recompensaros.
Octava real
Ruego a cualquier señor, cualquier amante,
sin que pueda exceptuar persona alguna,
1770
o del propio país o caminante,
que aquí le traiga el gusto o la fortuna,
que a yerba y fuente, y cuando ve delante,
diga: el cielo, la tierra, el sol, la luna,
os aumente, y aquí jamás ganado
1775
enturbie el agua o pazca yerba al prado.”
Octava real
¡Válgame Dios! ¿Qué es esto? ¿Si por dicha
alguno por burlarme, aquí lo ha puesto,
o si ha gozado alguno, por desdicha,
de Angélica cruel el rostro honesto?
1780
Historia es esta nunca en Francia dicha,
algún portento se ha encerrado en esto,
mas no es posible que volviese en cera
tan presto amor el alma de una fiera.
Octava real
Quiero apartarme del maldito tronco;
1785
caiga fuego sobre él; pierda las ramas
si primero no llego y le destronco;
mas tente, brazo, que a Roldán infamas.
¡Oh, blando arroyo, que sonoro y ronco,
por mi nombre parece que me llamas,
1790
en ti estaré mejor! Pero aquí veo
otro olmo escrito; lo que dice leo.
Lea.
Octava real
“Aquí a Medoro dijo que era, Angélica,
su esclava, y lo firmó, y mujer legítima.”
¡Oh, loba, en escoger fiera y famélica,
1795
que te ofreciste a un hombre bajo en víctima!
A Francia pones en contienda bélica,
desde París al África marítima,
y te llamas esclava. ¡Gran corónica
se espera de tu vida babilónica!
Octava real
1800
Mas ¿qué locura a presumir me incita
que esto merezca de ella ningún hombre
que en vestido mortal la tierra habita?
¿Si lo ha dicho por mí, mudando el nombre?
Por ventura, ¿llamarme solicita,
1805
para que a los que van tras ella asombre?
¡Maldito arroyo, huir de ti deseo,
que eres espejo, y me has mostrado feo!
Octava real
Esta peña es mejor para el descanso
de mi afligido espíritu; aquí corre,
1810
tañendo en estas hojas, viento mando,
cuyo rüido la memoria borre.
Mas ¿qué en huir de mi dolor me canso?
¡Todo me sigue, y nadie me socorre!
Otro rótulo es este: ¡cielo, oílde!
Lea.
1815
“Perdió Roldán; ganó Medoro humilde.”
¡Oh, encantada aventura! ¡Oh, cueva! ¡Oh, fuente!
¡Oh, arroyo! ¡Oh, Peña! ¡Oh, tierra! ¡Oh, cielo airado!
¿No hay lugar en el mundo en que se asiente
un desdichado, por dormir un hora?
1820
Cabaña es esta. ¡Hola, pastores, gente!

Sale BELARDO.

Belardo
¡Oh, caballero! ¿Dónde vais errado?

Roldán
Voy tan errado, que aun de mí, no acierto
si estoy del todo vivo o todo muerto.
Octava real
¿Habrá, por dicha, qué cenar?

Belardo
No falta.

Roldán
1825
¿Qué tendréis?

Belardo
Un cabrito y dos pichones.

Roldán
¿Y cama?

Belardo
Cama habrá.

Roldán
¿está baja o alta?

Belardo
Alta.

Roldán
¿Tiene colchones?

Belardo
Tres colchones.

Roldán
¿Hay sábanas?

Belardo
No sé si el alba esmalta
con tales perlas lo que a ver te pones.

Roldán
1830
¿Almohadas tendréis?

Belardo
De azul labradas.

Roldán
¿Y alfombra?

Belardo
Esteras tengo harto delgadas.

Roldán
Octava real
Tomad aquesta banda y esta cuera.

Belardo
Pues ¿desnudaisos sin cenar?

Roldán
No importa.
A la cama entraré.

Belardo
¿Pena os altera?

Roldán
1835
No poca, os juro, que el valor reporta.

Vase.

Belardo
¡Hola, Rufino! ¡Ah, gente, salid fuera!

Salen RUFINO, ALFEO y LUCINDA.

Rufino
¿Qué mandas?

Belardo
Leña al punto corta.N
X
Nota del editor

Verso corto

Tú descuella el cabrito, y tú le asa.

Lucinda
Mas qué, ¿tenemos huéspedes en casa?

Belardo
Octava real
1840
Débeos de ir mal con huéspedes. Camina.

Rufino
Yo por la peña voy.

Alfeo
Y yo descuello
el cabrito.

Belardo
Haced lumbre en la cocina.

Lucinda
¿Hase todo de asar, o parte de ello?

Belardo
Ásale todo entero. ¡Qué mohína!

Lucinda
1845
Pues sin saberlo, ¿tengo yo de hacello?
¿Es gigante ese hombre, que un cabrito
se ha de meter entero en el garlito?

Vanse LUCINDA, ALFEO y RUFINO.

Belardo
Octava real
¿Quién te mete a ti en eso? Ve, que aguardo
solo a poner la mesa. El peregrino
1850
tiene hermosa presencia y es gallardo.
Sacarte tengo de diez años vino.

Vuelve LUCINDA.

Lucinda
¿Cómo se puede asar esto sin lardo?
Mándame dar la llave del tocino.

Belardo
¿A qué vuelves?

Lucinda
¿En esto ya se peca?

Belardo
1855
Lárdale con manteca.

Lucinda
¿Con manteca?

Sale ROLDÁN.

Roldán
Octava real
¡Pesar de los villanos y la casa!
¿Qué rótulos son estos? ¡Que me quemo!
¡Fuego, fuego, que el alma se me abrasa!

Belardo
¿Fuego dónde, señor?

Roldán
¡Fuego en extremo!

Salen los villanos.

Rufino
1860
Traigo agora leña, y aun escasa,
que no ha de haber para el cabrito temo.
¿Y apenas el hogar tiene ceniza,
y con fuego la casa escandaliza?

Lucinda
Octava real
¿Soñábades acaso, caballero?

Roldán
1865
¡No sé, por Dios! Mil rótulos escritos
con carbón y con yeso, he visto.

Belardo
Hoy quiero,
si vos gustáis, mostraros infinitos.

Roldán
¿Quién los ha puesto, amigo?

Belardo
Si os refiero
ese suceso tierno y los delitos
1870
que hizo el dueño, por sin duda creo
que os ponga el gusto envidia, amor deseo.

Roldán
Octava real
¡Decid, por Dios!

Belardo
Aquí llegó una tarde
una mujer hermosa con un moro,
herido de Agramante en el alarde;
1875
llamábase ella Angélica, él Medoro;
animole, curándole al cobarde,
limpiando a veces con sus hebras de oro,
la sangre, las heridas.

Roldán
¿Qué me dices?

Belardo
Y aun besaba después las cicatrices.
Octava real
1880
Convalecido el moro, se casaron,
y en esa cama, donde no dormistes,
el amor con gozarse confirmaron.

Roldán
¿Que, en efecto, abrazándose los vistes?

Belardo
Jamás con olmos yedras se enlazaron,
1885
ni en las torres, después de lluvias tristes,
se besaron los pájaros los picos,
tórtolas, tordos, mirlas, jilguericos,
Octava real
como estos dos amantes, cuyas vidas
enamoraban estas selvas todas,
1890
escribiendo en las tablas extendidas
de aquestos troncos sus alegres bodas,
siempre las manos por el campo asidas.

Roldán
¡Qué bien mis desventuras acomodas!
¡Calla, villano!

Belardo
¿Yo? Pues ¿qué os ofende?

Roldán
1895
¡Fuego, fuego, que amor el alma enciende!

Rufino
Octava real
¡Oh, pesia mi linaje! ¿Si es su esposo?

Roldán
¡Hoy, perros, a Roldán tenéis delante!

Alfeo
Roldán dijo.

Roldán
¡Que el cielo poderoso
pueda sufrir delito semejante!

Belardo
1900
Que traiga su lanzón le di a Frondoso.

Roldán
¡Que preferiste al Paladín de Anglante,
un moro vil!

Belardo
Buen huésped, no te enojes.

Roldán
Eres mujer, y lo peor escoges.
Octava real
¡Oh, villanos, aquí moriréis luego!

Alfeo
1905
¡Tente, señor, por Dios!

Roldán
¡Oh, vil sasilla,
alcahuete cruel!

Lucinda
Él está ciego.
Todo lo rompe, rasga y aportilla.

Roldán
¡Fuego en la casa, y en el monte fuego!
¡Fuego en las peñas y en la infame villa!

Belardo
1910
¿Así destruyes donde te recoges?

Roldán
Eres mujer, y lo peor escoges.
Octava real
¡Ay, Ángela bella!

Belardo
Yo, ¿qué hice?
Está borracho.

Roldán
Deja ese Medoro,
mira que a tu valor Real desdice.

Belardo
1915
Bueno, ¡par Dios!, mas que le tome un toro.

Roldán
¿Qué ofensa, ingrata, en adorarte hice?

Belardo
Que no soy yo, señor.

Roldán
Si yo te adoro,
no es bien que de ese bárbaro te antojes.
Eres mujer, y lo peor escoges.

Alfeo
Octava real
1920
¡Ay, muerto soy!

Roldán
¡Oh, fieras alamedas!
¡Oh, rótulos infames y malditos!
¡Oh, fuentes, a mirar sus gustos quedas,
testigos de sus besos y delitos!
¡Oh, yedra vil, que olmo verde enredas!
1925
¡Oh, troncos, de libelos míos escritos,
todos os rasgaré con estas manos!
¡Aquí fue Troya! ¿Qué miráis, villanos?

Belardo
Octava real
¡Huye, Lucinda! ¡Súbete en el monte!

Rufino
¡Par Dios, que está perdido! Ven, Alfeo,
1930
en tanto que del puesto se remonte.

Roldán
Ya no quiero vivir; morir deseo.
Del todo está cerrado el horizonte.
Sobre la luna, Angélica, te veo.
Espera. Mal salté. Soy muy pesado.
1935
Mas ¡por Dios, que el vestido lo ha causado!
Desnúdase.
Octava real
¡Afuera, mi querida Durindana!
¡Afuera, ropa; ropa, fuera digo!
Espera. ¿Dónde vas, hermosa indiana?
Desnudo, como espíritu, te sigo.
1940
Mas ¡ay, que por aquella sierra cana
camina con el moro, mi enemigo!
¿Ese, Angélica, en ese pecho acoges?
Eres mujer, y lo peor escoges.


Acto III

Sale CERVÍN e ISABELA con la espada de ROLDÁN.

Cervín
Redondilla
Sin duda ha perdido el seso,
1945
que ser razón no podría,
que si el Conde la tenía,
hiciese tan loco exceso.
Redondilla
¡Ay, Isabela, ya creo
estos rótulos han sido
1950
causa de haberme perdido!

Isabela
En el estrago lo veo.
Redondilla
Y danme ciertas sospechas,
de ver las ramas quebradas,
las letras acuchilladas,
1955
y las cortezas deshechas.
Redondilla
Si sangre, Cervín, hubiera,
que era muerto imaginara.

Cervín
¿Quién de Angélica pensara
que tal desatino hiciera?
Redondilla
1960
Los celos del moro hermoso,
de Angélica las mercedes,
que estos troncos y paredes
le están llamando su esposo,
Redondilla
le ha obligado a desarmarse
1965
hasta romper el vestido,
y despreciado el sentido,
furiosamente matarse.
Redondilla
Esta fuerte Durindana
hallé entre las ramas yo,
1970
que al mejor lado se vio
que tuvo espada cristiana.
Redondilla
Y aunque ceñirla pudiera
por ser de Roldán, no quiero
atreverme al limpio acero,
1975
digno de la quinta esfera.
Redondilla
Aquí quiero, en este pino,
colgarla con estas letras.

Isabela
Y con el dolor penetras
a tu Isabela, Cervino,
Redondilla
1980
que acordándome del Conde,
tiernas lágrimas derramo.

Cervín
Colgada en aqueste ramo,
hoy por sí misma responde.
Redondilla
Bien quedará de esta suerte,
1985
que a la espada de Roldán
justo respeto tendrán
los que lloraren su muerte.
Redondilla
Ni pienso que habrá pagano
que se la pueda poner.

Salen MANDRICARDO y DORALICE.

Mandricardo
1990
No le puede detener
el caballo en todo el llano,
Redondilla
porque corrió tan furioso,
desamparado del freno,
de espuma y de sangre lleno,
1995
hasta el monte peñascoso.
Redondilla
Cuando le pude cobrar,
ya Roldán no parecía.

Doralice
Del suceso de aquel día
nadie te puede culpar.

Cervín
Redondilla
2000
Ya en vano por verle aguardo.
Pero ¿qué gente es aquesta?
La mora robada es esta,
y este el fuerte Mandricardo.

Mandricardo
Redondilla
¿Podremos pasar, cristiano?
2005
¿Qué haré si no respondéis?

Cervín
Pasad, señor, si queréis,
que el paso a todos es llano.

Mandricardo
Redondilla
¿Qué bella espada está aquí
de aquesta rama colgada?
2010
¡Oh, qué cuchilla extremada!
Esta es buena para mí.

Cervín
Redondilla
Las letras te lo dirán.

Mandricardo
Dicen en lengua cristiana:
Lea.
“Soy la espada Durindana,
2015
que fui del conde Roldán.”
Redondilla
En hora buena yo os vea,
que en nadie en el mundo todo,
mejor que en mí de este modo
tan fuerte espada se emplea.

Cervín
Redondilla
2020
Déjala estar.

Mandricardo
¡Alá santo!
¿Tú dices déjala estar?

Cervín
Pues ¿puédesla tú llevar,
ni llega tu fuerza a tanto?
Redondilla
¿Sabes que es del Paladín,
2025
honra de Francia y del mundo,
que ni ha tenido segundo,
ni tendrá su nombre fin,
Redondilla
y quieres ceñirla al lado,
que no hubiera caballero
2030
de quien no fuera su acero
como es razón respetado?

Mandricardo
Redondilla
¿Qué no puede Mandricardo
ceñirse espada, aunque fuera
del que está en la quinta esfera,
2035
a quien quitársela aguardo?
Redondilla
¿Qué espada del fiero Aquiles,
de César, Pirro, Alejandro,
de Ayaz, del hijo de Evandro,
para mí no fueran viles?
Redondilla
2040
Deja, desvía las manos,
que aunque estos sean tesoros,
yo soy Roldán entre moros,
si él ha sido entre cristianos.
Redondilla
No soy hombre, soy demonio,
2045
soy raro, furia e incendio.

Cervín
Haz de tus hechos compendio,
para prueba y testimonio,
Redondilla
solo en quitármela a mí.

Mandricardo
Suelta.

Cervín
Suelta tú.

Mandricardo
No quiero.

Cervín
2050
¿Tú ceñir el noble acero
de Roldán?

Mandricardo
Yo, pues.

Cervín
¿Tú?

Mandricardo
Sí.

Cervín
Redondilla
Remítase a las espadas,
y el que venciere la lleve.

Mandricardo
¡Que a este a mi valor se atreve!

Cervín
2055
Las voces son excusadas.
Redondilla
Obras importan aquí.

Isabela
Oíd, señores, por Dios:
no lo averigüéis los dos
con vuestras armas aquí.

Mandricardo
Redondilla
2060
Muerto es ya.

Isabela
¡Oh, moro cruel,
que la mejor vida quitas
que tiene el mundo!

Mandricardo
¿Aún me incitas
a que te mate con él?

Doralice
Redondilla
2065
Airado estás; no es razón
mostrarlo en una mujer.

Isabela
¡Cielos! ¿Qué tengo de hacer
en tal desesperación?
Redondilla
¡Ah, esposo del alma mía!

Cervín
2070
¡Ay, mi querida Isabela!

Doralice
¿A quién habrá que no duela
la tragedia de este día?

Mandricardo
Redondilla
A mí, que en mi vida tuve
pesar de daños ajenos.

Isabela
2075
¡Ojos de lágrimas llenos,
pues se va el sol, seréis nube!

Cervín
Redondilla
Ya se acerca, esposa amada,
mi triste y lloroso fin;
ya se le arranca a Cervín
2080
aquel alma enamorada.

Sale PINARDO, villano.

Pinardo
Redondilla
Vuestra voz me trujo a ver
desde estas altas montañas,
huéspedes de mis cabañas,
si algo me habéis menester.
Redondilla
2085
¿Qué es esto, dama? ¿Es acaso
vuestro esposo?

Isabela
El mismo es.

Pinardo
¿Quién os le ha muerto?

Isabela
Después
sabrás el lloroso caso.
Redondilla
¿Vive, pastor, en la ermita
2090
de este monte alguno?

Pinardo
Un santo.
Sobre un corcho y duro canto
duerme, y su aspereza habita.
Redondilla
Traelde si no ha expirado,
que es sacerdote y confiesa
2095
los dueños de esta dehesa
y pastores de este prado.

Isabela
Redondilla
Ayúdame.

Pinardo
Que me place.

Cervín
¡Ay, esposa!

Isabela
¡Ay, señor mío!

Vanse.

Doralice
¡Qué extremos de desvarío
2100
la dama en sus brazos hace!

Mandricardo
Redondilla
Está afligida y turbada,
que parte el alma recela,
donde tuvo a su Isabela,
mientras vivió, aposentada.
Redondilla
2105
¡Por Alá, que yo no hiciera
guerra contra el bien ajeno!
Llegué al bosque bueno a bueno;
darme la espada pudiera
Redondilla
si era muerto su señor.
2110
¿Quién como el Rey de Tartaria,
de nación propia y contraria,
puede ceñirla mejor?

Doralice
Redondilla
Escúchame, que en la selva
siento algún rumor.

Mandricardo
Detente,
2115
que puede ser que la gente
de Cervín contra mí vuelva.

Doralice
Redondilla
Mandricardo, a punto ponte,
que en armas, talle y vestido,
no menos he conocido
2120
que al Rey de Argel, Rodamonte.

Mandricardo
Redondilla
A buen tiempo habrá llegado,
¡por Mahoma!, el Rey de Argel.
Probaré la espada en él
del paladín encantado.

Sale RODAMONTE.

Rodamonte
Soneto
2125
Dejando el campo de Agramante, vengo
siguiendo a mi enemigo Mandricardo;
como albano león, cual tigre o pardo,
en el sustento apenas me detengo.
En estas esperanzas entretengo
2130
la honra que cobrar tan presto aguardo,
aunque parezca al mundo que me tardo,
viendo el agravio y el valor que tengo.
No debe ser culpado quien no alcanza,
si parece remiso en el castigo,
2135
cuando le huye el enemigo airado;
pero sepa quien culpa mi tardanza,
que solo con buscar al enemigo
cumple su obligación el agraviado.

Mandricardo
Redondilla
Hablarele, mas quisiera
2140
dejarle bien, ¡por Alá!

Rodamonte
Gente hay aquí. ¿Quién va allá?

Mandricardo
¿Quién es quien saberlo espera?

Rodamonte
Redondilla
Un hombre.

Mandricardo
Yo otro hombre soy.
¿Qué hay más que saber de mí?

Rodamonte
2145
Yo soy hombre y fiera.

Mandricardo
Así
yo, el que a fieras y hombres doy
Redondilla
la muerte cuando me enojan.

Rodamonte
Yo, el que a fieras y enojados
suelo comer a bocados
2150
si juntos me los arrojan.

Mandricardo
Redondilla
Me los arrojan... León
debes, por dicha, ser.

Rodamonte
¿Llevabas tú una mujer?

Mandricardo
Sí.

Rodamonte
¿Qué nombre o condición?

Mandricardo
Redondilla
2155
Mujer, que basta.

Rodamonte
No basta,
que hay mucho en mujer.

Mandricardo
No hay cosa
que no sea buena y hermosa,
si algún ruin no la contrasta.

Rodamonte
Redondilla
¿Dónde la llevas?

Mandricardo
Conmigo.

Rodamonte
2160
Di dónde.

Mandricardo
Conmigo va.

Rodamonte
Verla quiero.

Mandricardo
¡Oh, santo Alá!

Rodamonte
¿Qué le pides?

Mandricardo
Tu castigo.

Rodamonte
Redondilla
Ando en busca de una dama
que perdí, y toda mujer,
2165
moro, me conviene ver.

Mandricardo
La tuya, ¿cómo se llama?

Rodamonte
Redondilla
Doralice, hija cruel
del Rey de Granada.

Mandricardo
Creo
que has hallado tu deseo,
2170
arrogante Rey de Argel.

Rodamonte
Redondilla
¿Cómo?

Mandricardo
Yo soy Mandricardo.
Allí tengo a Doralice.

Rodamonte
¡Cielo! ¿Qué víctima os hice?
Cobrarla y matarte aguardo.
Romance (tirada)
2175
¡Muere, infame!

Acuchíllanse.

Mandricardo
Aquí verás
cuál de los dos la merece.

Salen SACRIPANTE, FERRAGUTO y gente.

Sacripante
A Mandricardo parece.

Ferraguto
Y este a Rodamonte más.

Sacripante
Redondilla
Teneos, moros.

Rodamonte
¿Agora
2180
me detienes, Sacripante?

Mandricardo
¿Tú te me pones delante?

Ferraguto
Llegad, señora,N
X
Nota del editor

Verso incompleto.

Redondilla
y a Mandricardo tened.

Sacripante
Agramante nos envía.

Rodamonte
2185
Moros, Doralice es mía.

Sacripante
Las espadas suspended;
Redondilla
allá podréis concertaros,
que el Francés nos ha vencido,
y solo habemos venido
2190
con esta gente a buscaros.
Redondilla
Ayudalde, y acabada
la guerra, definiréis
la causa por que hoy habéis
metido mano a la espada.
Redondilla
2195
Esto os pide, esto os advierte.

Mandricardo
Yo lo concedo por mí.

Rodamonte
Y yo, porque pienso allí
vengar mi honor con tu muerte.

Sacripante
Redondilla
Pues volvamos al real.

Mandricardo
2200
Caminad.

Ferraguto
Ven, Rey de Argel.

Rodamonte
¡Ah, Doralice cruel,
causa de mi eterno mal!

Vanse. Salen ANGÉLICA y MEDORO.

Angélica
Redondilla
Voy tan contenta de ti,
luz de mis ojos, y vida
2205
donde el alma vive asida
por vivir la tuya en mí,
Redondilla
que no hay encarecimiento
ni comparación que pueda
subir a tanto, aunque exceda
2210
las alas del pensamiento.
Redondilla
Mírate, Medoro, en mí;
verás en mis ojos, tuyos,
la causa de no ser suyos,
porque te verás a ti,
Redondilla
2215
Disculparás mis locuras,
mis atrevidas razones,
mis celos, mis pretensiones,
si es que el culparme procuras
Redondilla
de tenerte tanto amor.

Medoro
2220
Detén, mi vida, esa furia,
que aunque a mí me honra, injuria
la gloria de tu valor.
Redondilla
Mira tú en estos retratos
de tu hermosura en mis ojos,
2225
lo que, dando al mundo enojos,
fueron al amor ingratos.
Redondilla
Mira que, rindiendo en Francia
tantas almas, van sujetos;
que el errar de los discretos
2230
es la mayor ignorancia.
Redondilla
Esos ojos mira, y precia
en esta divina joya:
verás las llamas de Troya
y los agravios de Grecia.
Redondilla
2235
Y no rindas a las manos,
aunque lo hacen de corteses,
pues has hecho en los franceses
lo que Elena en los troyanos.
Redondilla
Tuyo soy, tu hechura soy;
2240
tú eres mi reina. ¿Qué celos
pueden tener esos cielos
de esta alma que ya les soy?
Redondilla
Camina alegre, y no creas
que habrá en esta fe mudanza.

Angélica
2245
Animando mi esperanza,
muestras que mi bien deseas.
Redondilla
Pisa esas flores en tanto
que en el Catay pisas perlas,
que yo haré a tus pies ponerlas,
2250
si lo quiere el cielo santo.
Redondilla
Duerme en esta humilde yerba
mientras en bordadas camas
me dices lo que me amas
y a soledad se reserva.
Redondilla
2255
Bebe en fuentes cristalinas
en tanto que mi tesoro
te ofrezca en tazas de oro,
vino de aromas divinas.
Redondilla
Mas, ¡ay de mí!, voces siento.

Medoro
2260
No tengas pena, que son
villanos.

Sale ROLDÁN, loco, y unos VILLANOS huyendo.

Villano 1º
¿Por qué razón
me ha de matar mi jumento?
Redondilla
¿No ve que con él trabajo?

Roldán
Pues ¿adónde está mi ingrata?

Villano 2º
2265
¿Cómo le asió?

Villano 1º
De una pata,
y echole de un monte abajo.

Angélica
Redondilla
Roldán es este, ¡ay de mí!

Medoro
Sin duda que loco está,
¿no ves que desnudo va?

Villano 2º
2270
Lidio, vámonos de aquí.

Roldán
Redondilla
¿es posible que de un moro
se haya Angélica pagado?

Angélica
Sin duda que le han contado
nuestros amores, Medoro.

Villano 1º
Redondilla
2275
¿Quién este moro será?

Villano 2º
Digámosle que es aquel.

Roldán
¿Dónde está el moro cruel?

Villano 1º
Señor, el moro allí está.

Roldán
Redondilla
¡Por Dios, que tienes razón!
2280
¡Vil moro, Angélica loca!

Medoro
Ponte el anillo en la boca.

Angélica
¡Huyamos!

Villano 1º
¡Brava intención!
Huyen abrazados con una tramoya.
Redondilla
Juntos se han desaparecido.

Roldán
¿Cómo es aquesto, villanos?
2285
¿No veis que los dos tiranos
de los ojos se me han ido?
Redondilla
Dadme luego cuenta de ellos.
¡Presto! ¡Presto!

Villano 2º
¿De ellos? ¿Cómo?

Roldán
¿Cómo, infame? Si te tomo
2290
de esos robustos cabellos...

Villano 2º
Redondilla
¡Huye, Lidio!

Villano 1º
¡Ay, triste yo!
Todo me ha desgobernado.

Vanse los VILLANOS.

Roldán
¡Que de Angélica abrazado
viniese el moro! Eso no.
Redondilla
2295
¡Afuera, robles y encinas!
¡Afuera, estrellas del cielo,
que quiero dar con el suelo
en vuestras luces divinas!
Redondilla
Sorberme quiero la mar.
2300
Roldán, ¿qué soy yo? No. Sí.
¿Quién habla dentro de mí?
¡Plaza! ¿A quién? Al Rey. ¡Lugar!
Redondilla
Hagamos esta batalla.
Tente, Reinaldos. Cayó.
2305
¡Qué poco le aprovechó
a Sacripante la malla!
Redondilla
¡Buena va Angélica, a fe,
en el sardesco a París!
¡Ah! ¿De allá dentro no oís?
2310
¿Quién es? Nadie; ya se fue.
Redondilla
Tener quiero aquel nublado:
el sol me mira y se ríe;
querrá que le desafíe,
que está de nubes armado.
Redondilla
2315
¡Jesús! ¡Que el Emperador
anduviese tan travieso!
¡Qué Angélica diese un beso,
sin decírselo al doctor!
Redondilla
Desafíole en campaña.
2320
Tente, viejo. Muerto es ya:
ved el alma dónde va,
en un caballo de caña.
Redondilla
¿Qué digo? ¿Hay tan gran desastre?
No es bueno que halló a Medoro
2325
con una fregona un moro,
y a Angélica con un sastre?
Redondilla
Eso no. ¡Tente, villano!

Sale un CORREO.

Correo
Mal deja el sol caminar;
pero cerca está el lugar.

Roldán
2330
¿Dónde bueno vais, hermano?

Correo
Redondilla
Harto mejor yo podría
preguntaros eso a vos.

Roldán
¿Dónde vais?

Correo
¡Loco es, por Dios!
El Emperador me envía
Redondilla
2335
con estas cartas.

Roldán
Mostrad
digo.

Correo
¿Qué es mostrad?

Roldán
Mostrad.
¡Las letras maldigo!

Correo
Tomad.

Roldán
Si era invención...

Correo
Es verdad.N
X
Nota del editor

Redondilla estropeada; tres versos consonantes y el tercero no consta.

Roldán
Redondilla
Porque letras has traído
2340
te he de cortar la cabeza.

Correo
¿Luego?

Roldán
Luego.

Correo
¡Qué fiereza!
¡Muerto soy! ¡Yo soy perdido!
Redondilla
Señor, a tu brazo fuerte,
cortar una es gran bajeza,
2345
que yo corto una cabeza
y camino de esta suerte.
Redondilla
¿Quieres que vaya a llamar
los compañeros que tengo?

Roldán
Bien dices.

Correo
Pues luego vengo.

Roldán
2350
Esas dos quiero cortar.

Correo
Redondilla
¡Bercebú que acá volviera!
No me cogeréis vos más.

Vase el CORREO.

Roldán
¡Ah, bellaco, que te vas!
Espera, Medoro, espera.

Vase. Salen AGRAMANTE, MANDRICARDO, DORALICE y RODAMONTE, moros.

Agramante
Endecasílabos sueltos (tirada)
2355
Acabada, en efecto, la batalla,
aunque he perdido en ella tanta gente,
vengo a dar fin a vuestra competencia,
si la traza os contenta.

Mandricardo
Yo, Agramante,
digo que te obedezco y soy contento,
2360
que de los dos escoja Doralice
el que le agrade más.

Rodamonte
Lo mismo digo,
que en mí justa confianza tengo.

Agramante
Pues informalda cuál quiere de entrambos,
y dará en mi presencia la sentencia,
2365
con que podrá cesar la competencia.

Mandricardo
Soneto
Doralice famosa, yo soy hijo
del valiente Agricán, Rey de Tartaria;
de mis hazañas y la historia varia
no quiero en referirla ser prolijo;
2370
de ellas has visto, y de otras mil te dijo
la fama en esta y la nación contraria,
ya larga relación, y ya sumaria;
tras ser quien soy, cien mil caballos rijo.
Con los doce de Francia me he probado,
2375
y de la gente bárbara africana
sacado siempre fama victoriosa.
Maté a Cervín, tuve a Roldán cansado;
mas ¿qué me canso? Aquesta es Durindana,
Mandricardo mi nombre, y tú mi esposa.

Rodamonte
Soneto
2380
No es menester, gallarda Doralice,
que con vana retórica me extreme,
que a Grecia humille ni que a Troya queme,
para ver lo que soy y lo que hice;
pero pues este sus hazañas dice,
2385
aunque en decirlas de mi honor blasfeme,
yo solo soy a quien el mundo teme,
y que la fama de Hércules deshice.
Del mundo he sido Júpiter, que solo
para mí forjan Esterope y Bronte
2390
rayos en Etna y pólvora espantosa.
Mi fama llegará de polo a polo;
mas ¿qué me canso? Yo soy Rodamonte,
esta es mi espada, y tú eres mi esposa.

Doralice
Soneto
Amor, que nunca mira lo que es justo;
2395
amor, que siempre sigue su albedrío;
amor, que es tierna cera y mármol frío
y que tiene por ley su propio gusto;
amor, que suele ser jüez injusto,
puesto que de sus yerros me desvío,
2400
visto el proceso del suceso mío,
testigos de mi gloria y de mi gusto,
con acuerdo de todos mis sentidos,
fallo que debo ser de un hombre solo,
a quien teniendo amor, respeto guardo,
2405
los méritos del cual son conocidos,
que es Marte en guerra, y es paz en Apolo.

Rodamonte
Di el nombre.

Doralice
¿Eso queréis?

Mandricardo
Sí.

Doralice
Mandricardo.

Rodamonte
Endecasílabos sueltos (tirada)
¡Oh, sentencia cruel y rigurosa!

Mandricardo
¡Dame esa mano, amada Doralice!

Doralice
2410
¡Siempre fui tuya!

Agramante
¡Bien lo confirmaron
tus palabras, tu amor y tu sentencia!
Vamos, donde en mi tienda aquesta noche
se hagan fiestas, aunque me ha pesado
de ver con tanta pena a Rodamonte.

Mandricardo
2415
No tengas pena, que un aborrecido
mejor puede olvidar que el que es querido.

Vanse, y queda RODAMONTE.

Rodamonte
Silva (tirada)
¡Oh, ingenio femenino,
fácilmente mudado,
contrario objeto de la fe debida!
2420
No el ser yo de ti indino,
o Mandricardo amado,
te dio ocasión para acabar mi vida;
no el ser de aquel servida,
no el talle, el señorío,
2425
las armas, la fortuna,
ni otra razón alguna
para menospreciar el amor mío,
sino que en tal venganza,
eres mi mujer; diré mejor mudanza.
2430
Si la naturaleza
te hubiera producido
con el cuidado humano, como hace
de la rama y corteza
el árbol, ¡qué extendido
2435
se viera el mundo, que su amor deshace!
De aquí la guerra nace
y las enemistades;
de aquí el desdén, la ira,
la muerte, la mentira,
2440
y todo lo que cabe en tus maldades,
hoy, sin razón, me alcanza;
eres mujer; diré mejor mudanza.
Troya viviera agora,
si Elena no naciera.
2445
¡Cuán otra fuera España sin la Cava!
Hoy Roma, vencedora,
leyes al mundo diera;
la gran Jerusalén no fuera esclava.
Si las buenas alaba
2450
el mundo en este abismo,
las malas vitupero,
decir mal de ellas quiero,
y de esta, que me quita a un tiempo mismo
posesión y esperanza,
2455
eres mujer; diré mejor mudanza.

Salen ISABELA y PINARDO.

Pinardo
Redondilla
Aquí, señora, quedó
con el cuerpo el ermitaño,
cubriéndole un negro paño
que de dos bandas juntó.
Redondilla
2460
Arden dos velas, arde
vuestra memoria y amor.

Isabela
Esas arderán mejor
y se acabarán más tarde.
Redondilla
Primero el curso del cielo
2465
de moverse dejará,
y el sustento negará
a cuanto cría en el suelo;
Redondilla
primero podrá pasarse
a pie el mar hasta su fin,
2470
que de su amado Cervín
pueda Isabela olvidarse.

Rodamonte
Redondilla
Pensé de mujer huir
y he dado presto en mujer;
lo que pensaba ofender,
2475
ya lo imagino seguir.
Redondilla
¡Oh, loco el que las infama,
que apenas la que os da pena
dejáis, cuando de otra buena
os enamora la fama!
Redondilla
2480
¡Hola, mujer! Di quién eres,
tu calidad y tu nombre.

Isabela
¿Por qué a ti?

Rodamonte
Porque soy hombre
que aborrezco las mujeres.

Isabela
Redondilla
¿Guardas aqueste lugar?

Rodamonte
2485
Aqueste lugar defiendo.

Isabela
Pues ¿qué pretendes?

Rodamonte
Pretendo
cuantas halle afrentar.
Redondilla
Y aunque es pensamiento vil
y que a mi valor repugna,
2490
quiero el agravio de una
satisfacer entre mil.

Isabela
Redondilla
¿Quién eres?

Rodamonte
Soy Rodamonte.

Pinardo
Señora, no os defendáis,
que en grande peligro estáis.
2495
Adiós, que me subo al monte.

Isabela
Redondilla
No me dejes.

Pinardo
Tanto os quiero,
que quiero morir con vos.

Rodamonte
Bella es la mujer, ¡por Dios!,
vengarme en gozarla espero.

Isabela
Redondilla
2500
Rodamonte, de tu fama,
Francia y España está llena,
y Granada, por tu pena,
a Doralice disfama.
Redondilla
Yo me huelgo de servirte,
2505
y en fe de lo que te quiero,
daré un secreto primero
con que no puedan herirte;
Redondilla
que este presumo tenía
Roldán, y así se llamaba
2510
encantado.

Rodamonte
¡Industria brava!
Por ella el mundo daría.
Redondilla
¿Cómo es tu nombre?

Isabela
Isabela.

Rodamonte
Dame, Isabela, el secreto,
que es la cosa, te prometo,
2515
que más me aflige y desvela.
Redondilla
De Roldán oí contar
que estaba libre de ser
herido.

Isabela
Fue por tener
remedio tan singular.
Redondilla
2520
Unas yerbas coger quiero
y lavarme toda aquí,
para que pruebes en mí
la fuerza del blanco acero;
Redondilla
y si vieres que no corta,
2525
mi amor reconocerás.

Rodamonte
Mil vidas juntas me das,
mira si el secreto importa.

Isabela
Redondilla
Pues vamos.

Pinardo
Yo aquí me quedo
si no mandas otra cosa.

Isabela
2530
Pinardo, adiós.

Pinardo
Dama hermosa,
adiós.

Isabela
Amor vence al miedo.
Redondilla
He fingido esta cautela
por dar a mi vida fin.
¡Viva el honor de Cervín!
2535
¡Muera la casta Isabela!

Vanse, y queda el pastor.

Pinardo
Redondilla
No tiene ferocidad
cual la de este Rey de Argel,
el tigre, el león cruel.
¡Cielos, moveos a piedad!
Redondilla
2540
¡Pobre dama! ¿No bastaba
la muerte de su marido?
¡A qué manos ha venido!

Salen BELARDO, RUFINO, ALFEO y otros villanos, con chuzos, a prender a ROLDÁN.

Belardo
Por aquí dicen que andaba.
Redondilla
¡Hola, pastor, que Dios guarde!
2545
¿Has visto andar por aquí
un loco?

Pinardo
Antiyer le vi
a estas horas o más tarde,
Redondilla
mas desde entonces acá
nunca más acerté a velle.
2550
¿Qué es lo que queréis?

Belardo
Prendelle,
si es que por el monte está.

Pinardo
Redondilla
¿Qué os ha hecho?

Rufino
Ha destruido
las chozas, gente y ganado;
no hay árbol en todo el prado,
2555
ni aun queda pájaro en nido.
Redondilla
¿Qué langosta por los panes
tan notable estrago hiciera?

Pinardo
Y ser Roldán, ¿no os altera?

Alfeo
Y aunque fuera mil Roldanes.

Dentro.

[Gente]
Redondilla
2560
¡Guarda el loco, guarda el loco!

Belardo
Hétele acá, ¡voto al sol!

Alfeo
Ten ánimo de español.

Sale ROLDÁN.

Roldán
No vengas tan poco a poco,
Redondilla
muerte alegre, al desdichado
2565
cuanto al venturoso triste,
que mal tu encuentro resiste
corazón tan agraviado.
Redondilla
Si Angélica se casó,
porque de ella aborrecida,
2570
¿para qué la quiero yo?
A mí me deja sin vida.

Belardo
Redondilla
Asilde todos a un tiempo.

Roldán
Ya estarán en el Catay.
¡Ay de mis lágrimas, ay,
2575
que no han de llegar a tiempo!
Redondilla
¿Qué es esto que aquí me cerca,
es la muerte?

Alfeo
Y aun peor.

Rufino
De cabeza, de un traidor,
habéis de entrar en alberca.

Roldán
Redondilla
2580
¡Oh, enemigos!

Rufino
¡Muerto soy!

Belardo
Tente; dile que se tenga.

Alfeo
¡Ay, ay, ay, que me derrienga!

Pinardo
¡Par Dios, estrujado estoy!

Roldán
Redondilla
¿A Roldán, sombras infames?

Rufino
2585
Que me ha dejado, recelo,
la cara como un buñuelo.

Roldán
¡Traidor, aunque al mundo llames!
Redondilla
¿Esta gente vil me envías?

Alfeo
¡Huid todos!

Belardo
No hay remedio
2590
de poder cogerle en medio.

Vanse.

Roldán
¿Qué queréis? ¡Dejadme, arpías!
Soneto
Herí, maté, rompí, quebré, quité,
gente, armas, casas, todo cuanto vi,
y aunque quité, quebré, maté y rompí,
2595
nunca el amor vencí ni derribé.
Acometí, llegué, subí, escalé,
muros, torres y almenas que batí,
y aunque llegué, escalé y acometí,
siempre este fiero amor se queda en pie.
2600
Ninguno en todo el mundo me venció,
amor de mi valor triunfando va,
y de mis sienes el laurel pisó.
No digas que venciste, Alcides, ya;
di, amor, pues que lo digo también yo,
2605
que Roldán a tus pies rendido está.

Salen RODAMONTE y PINARDO.

Rodamonte
Endecasílabos sueltos (tirada)
¡Que me engañase, cielos, Isabela,
y que creyese yo su falso engaño!

Pinardo
Señor, su castidad le dio la industria,
querrá aquel cuerpo de Cervín su esposo.

Rodamonte
2610
¡Que dijese que el agua de las yerbas
era contra el acero de las armas,
que se lavase el cuello, y que yo, loco,
la prueba hiciese en ella, y le cortase
derramando su sangre con mi mano!
2615
¡Ah, mano infame!

Pinardo
Celebrarse debe
la castidad de esta señora ilustre,
entre las más famosas que en su templo,
a la fama inmortal consagra el mundo.

Rodamonte
Yo juro por Mahoma y por los huesos
2620
que en Meca penden en el aire solo,
de no apartarme de esta pobre ermita,
labralles un sepulcro a estos amantes,
y en esta puente no dejar que hombre
pase, sin que les deje por despojos
2625
alguna pieza de vestido o armas.

Pinardo
Esa no quitaréis, a lo que pienso,
a aquel que agora vuestra puente pasa.

Rodamonte
¡Hola! ¿Tú allá vas? Detén el paso.

Sale ROLDÁN.

Roldán
Detenle tú, que yo, pues que pies tengo,
2630
bien puedo andar por donde yo quisiere.

Rodamonte
Quitarete la vida.

Roldán
Llega y prueba.

Rodamonte
No quiero aprovecharme de la espada,
pues no la traes, que sería bajeza;
mas deshacerte el cuerpo entre mis brazos.

Pinardo
2635
¡Qué brava fuerza de hombre!

Roldán
Espera un poco.

Éntranse luchando.

Pinardo
Los dos cayeron de la puente abajo;
nadando va Roldán ligeramente,
el moro, zabullido, apenas sale.
¡Válame Dios! ¡Si el peso de las armas
2640
le ha detenido en la profunda arena,
que apenas se parece pluma o toca!
¡Oh, si el traidor pagase con su muerte
la que dio a la castísima Isabela,
cuya sangre en la tierra está pidiendo
2645
venganza a Dios! ¡Ay, cielos, que ya llega.
Sale ROLDÁN mojado.
a la orilla.

Roldán
¿Dónde estás, bárbaro?
Vuelve, vuelve, enemigo.

Pinardo
Roldán, detente,
que no soy yo.

Roldán
Pues ¿dónde está Medoro?

Pinardo
Entiendo que llevaba agora a Angélica
2650
a caza, por los cerros de estos montes.

Roldán
Tienes razón, que aquí los perros siento.

Pinardo
Si moros van con él, perros son todos.
¿Quieres que haga lumbre y que te enjugues?

Roldán
¿No te parece que me sobra fuego?
2655
Ensíllame un caballo.

Pinardo
¿Yo caballo?

Roldán
Acaba presto.

Pinardo
Ya, señor, le ensillo.
¿Ha de ser rucio o alazán?

Roldán
El rucio.

Pinardo
¡Jo aquí, válate Dios!

Roldán
Está rijoso;
no me espanto, que ha mucho que no sale.

Pinardo
2660
¿Quieres caparazón?

Roldán
Ponle uno verde,
aunque mejor será amarillo todo,
que estoy desesperado de la vida,
y si tengo esperanza, es de la muerte.

Pinardo
Ya está ensillado.

Roldán
Llégale.

Pinardo
¡Jo, digo!
2665
Pon el pie en la estribera.

Roldán
Ya le pongo,
ya estoy en él.

Pinardo
Pues alto. Ponle espuelas.

Roldán
Y corre bien.

Pinardo
No corres, sino vuelas.

Salen ASTOLFO, OLIVEROS, REINALDOS y gente con sogas.

Astolfo
Aquí dicen que estaba el pobre Conde.
¡Asilde todos, no se vaya!

Oliveros
¿Adónde
2670
sin armas, sin espada y sin escudo?

Astolfo
¡Date a prisión!

Roldán
Angélica, responde,
que bien sabes que estoy suspenso y mudo.

Reinaldos
Del mar de amor se anega en medio el golfo.

Astolfo
¿No me conoces?

Roldán
¿Quién me prende?

Reinaldos
Astolfo.

Roldán
2675
¡Astolfo, afuera!

Reinaldos
Primo, ya no puedes
escaparte de aquí; tus deudos somos.

Roldán
¿De vosotros espero estas mercedes?
¿Soy bestia que me aprietas por los lomos?
Pero por más, Astolfo, que me enredes,
2680
del nido he de arrojar los dos palomos.

Astolfo
¿Qué palomos?

Roldán
Angélica y Medoro.

Astolfo
Cobra tu seso, y buscarás al moro.

Vanse. Salen ANGÉLICA y MEDORO.

Angélica
Redondilla
Tras tantas varias fortunas,
al Catay, Medoro, llegas;
2685
ya las torres de estas vegas
te muestran sus blancas lunas.
Redondilla
Este es el Ganges famoso,
que del Paraíso nace,
en cuyas márgenes pace
2690
nuestro ganado abundoso.
Redondilla
Méjico cae hacia allí,
Tangut al Septentrión;
estas las dos Indias son,
y aquí en medio está Manglí.
Redondilla
2695
Está la China a esta mano,
la Florida a aquella punta;
llámase el mar que las junta,
occidental Océano.
Redondilla
De todo aquesto que ves
2700
y de este alma, eres señor.

Medoro
Esa es riqueza mayor,
aunque mil mundos me des.
Redondilla
Gracias al benigno cielo,
que, ya libres de Roldán,
2705
pisando mis plantas van,
de tu tierra el rico suelo.
Redondilla
No del Ganges arena de oro,
no la plata de estas minas,
no las sedas milaninas,
2710
no de Tangut el tesoro,
Redondilla
se igualan, aunque yo fuera
aquí un pobre labrador,
al tesoro de tu amor,
por quien mil tesoros diera.
Redondilla
2715
¿Saben ya nuestros vasallos
que vienes a la ciudad,
y aprecian tu calidad?

Angélica
Ya siento aquí los caballos.
Redondilla
Aquel hombre que envié,
2720
iba de contento loco.

Dentro.

[Gente]
Vayan todos poco a poco.

Angélica
Ya el bello escuadrón se ve.

Medoro
Redondilla
Hombres, niños y mujeres
te salen a recibir.

Angélica
2725
Sus cantares has de oír,
como rey, que su rey eres.

Medoro
Redondilla
¡Bizarros los indios son,
bravos vienen de vestidos,
de más plumas guarnecidos
2730
que el más vistoso pavón!
Redondilla
Unas andas veo allí.

Angélica
Así llevan a sus Reyes
cuando entran o les dan leyes;
esas serán para ti.

Salga toda la compañía de indios muy bien aderezados, con unas andas en que puedan ir dos personas, y los MÚSICOS digan:

Músicos
Redondilla
2735
Pues que ya nos trujo a ver
nuestros reyes la fortuna,
escóndase el sol y la luna,
que no serán menester.
Redondilla
Allá en el celeste coro
2740
los podremos ver después,
que en la tierra el sol Medoro,
y la luna Angélica es;
Redondilla
y pues los podemos ver
tras tanta nube importuna,
2745
escóndase el sol y la luna,
que ya no son menester.

Vanse los MÚSICOS.

Tarimante
Redondilla
Dad los pies, galán Medoro,
a vuestros vasallos.

Medoro
Daros
quiero los brazos, y honraros
2750
con igual punto y decoro.
Redondilla
Por mí, ya sé, caballeros,
que este honor no merecía.

Angélica
De toda esta tierra mía
sois rey, mi rey quiero haceros;
Redondilla
2755
hoy vuestra mano, el tesoro
de mi tribu reciba.
Decid que Medoro viva,
vasallos.

Todos
¡Viva Medoro!

Angélica
Redondilla
Esto hace una mujer
2760
que llega a tener amor.
A quien llora su rigor
se le puede responder
Redondilla
que se queje de su estrella.
¡Hola, estas andas tomad
2765
y vamos a la ciudad!

Tarimante
Está por extremo bella;
Redondilla
bravos regocijos hay,
la fiesta ha sido extremada,
y esta es, senado, la entrada
2770
de Angélica en el Catay.

FIN DE LA COMEDIA ANGÉLICA EN EL CATAY