ALCALDE DE ZALAMEA, Comedia famosa, EL



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: ALCALDE DE ZALAMEA, Comedia famosa, EL. Procedencia: Suelta, Bristish Library; Manuscrito de la BNE; Manuscrito de la Biblioteca Palatina de Parma

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: No es de Lope
Observación: La obra se atribuye a Lope en todos los testimonios conservados, que sin embargo no son de autoridad indiscutible.
Hartzenbusch puso en cuestión la autoría de Lope y, sin rechazarla de plano, se inclinó por pensar que el texto conservado bien podría ser una refundición de un texto anterior de Lope.
MB descartan que sea obra de Lope por razones métricas (411-412), como lo han hecho otros estudiosos (Sloman, D. Marín)
J.M. Escudero, en su edición crítica, concluye que la obra, tal como se nos ha preservado, seguramente no es de Lope.

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 17.
Nota: SIgnatura CC.* V. 28.032/XVI

Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Biblioteca Nacional (España). Junta Nacional del III Centenario de la muerte de Lope de Vega.: Catálogo de la Exposición Bibliográfica de Lope de Vega. Madrid, Biblioteca nacional, 1935. 30.
Nota: Signatura mss. 15.443

Otras ediciones del siglo XVII

Título: EL ALCALDE DE ZALAMEA
Suelta: Suelta [s.l, s.i., s.a.]. Perteneció a la Biblioteca de Lord Holland, colección que pasó a la Biblioteca de Lord Ilchester y ésta a su vez a la Biblioteca privada de Melbury House (Dorset), aunque no aparece en el inventario de su fondo antiguo (nota de MPR) y se considera perdida. Para éste y los otros testimonios manuscritos e impresos, debe verse la edición de Juan. M. Escudero Baztán (1998), pp. 177-89.
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: A. Castro y H. A. Rennert: Vida de Lope de Vega (1562-1635) (Notas adicionales de F. Lázaro Carreter). Salamanca, Anaya, 1969. 445.

Colecciones modernas

Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. XII (BAE, CCXXV).

Ref. bibliográfica: Lope de Vega: Obras escogidas (Estudio preliminar... de Federico C. Sainz de Robles). Madrid, Aguilar, 3 vols., I-1946;II-1955;III-1958. III.

Ediciones singulares modernas


* El alcalde de Zalamea, ed de Escudero Baztán, Juan M., Frankfurt am Main, Vervuert, 1998
Nota: Ed. crítica de las dos versiones (Pedro Calderón de la Barca y Lope de Vega, atribuida). Colección Biblioteca Áurea Hispánica; 1.

- El Alcalde de Zalamea, ed de Alcina Franch, Juan, Barcelona, Juventud, 1970
Nota: En las versiones de Pedro Calderón de la Barca y Lope de Vega. Colección Libros de Bolsillo Z; 180.

* Edición utilizada

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Antonucci, Fausta. "Paradigma processuale e retorica giudiziaria in alcuni drammi di Lope de Vega". Paba, Antonina. Con gracia y agudeza. Studi offerti a Giuseppina Ledda. Roma: Aracne. 2007. p. 135-166.
Nota: Sobre: La estrella de Sevilla y El alcalde de Zalamea.

- Ara, Jesús A.. "Notas a un bestiario en cinco comedias "rurales" de Lope de Vega". Castellón Alcalá, Heraclia; De la Granja, Agustín; Serrano Agulló, Antonio (eds.). En torno al teatro del Siglo de Oro. Jornadas I-VI. . Almería: Instituto de Estudios Almerienses de la Diputación de Almería. 1991. p. 31-61.
Nota: Sobre: Peribáñez, El villano en su rincón, El mejor alcalde, el Rey, El alcalde de Zalamea y Fuenteovejuna. Actas de las Jornadas de Teatro clásico.

- Escudero Batzán, Juan Manuel. 'El alcalde de Zalamea', versiones de Lope de Vega (atribuida) y Calderón de la Barca: Edición crítica, estudio y notas ('The Mayor of Zalamea,' Versions of Lope de Vega [Attributed] and Calderón de la Barca). Pamplona: Universidad de Navarra. 1997.
Nota: Véase: Dissertation Abstracts International, Section C: Worldwide, vol. 59, no. 2, pp. Item 674, 1998.

- Escudero Muñoz, Juan Manuel. "Problemas planteados en El alcalde de Zalamea, comedia atribuida a Lope de Vega". Anuario Lope de Vega. núm. 3. p. 67-82. 1997.

- Fradejas Lebrero, José. "La posible fuente de El Alcalde de Zalamea". Archivo de Filología Aragonesa. núm. 34-35. p. 121-134. 1984.

- García Gómez, Angel María. "Pedro Crespo, padre y juez, en la primera versión de El alcalde de Zalamea". Domínguez Matito, Francisco; Lobato, María Luisa. Memoria de la palabra. Actas del VI Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (AISO). Madrid; Frankfurt: Iberoamericana; Vervuert.. 2004. I, p. 841-851.

- Hartzenbusch, Juan Eugenio. "El alcalde de Zalamea de Lope de Vega y el de Calderón". . Memorias leídas en la Biblioteca Nacional en las sesiones públicas de los años 1863 y 1864. Madrid: Rivadeneyra. 1871. p. 32-47.

- Junemann, G.. "Glosas críticas. Los dos Alcaldes de Zalamea: el de Lope y el de Calderón". Revista Católica de Santiago de Chile. núm. 37. p. 131-135 y 104-202. 1919.

- Marín, Diego. "Apostilla al supuesto Alcalde de Zalamea de Lope". Bulletin of the Comediantes. núm. 33. p. 81-82. 1981.

- Merlino, Mario. "El Alcalde de Zalamea en Lope y Calderón ". Cuadernos hispanoamericanos. núm. 372. p. 534-550. 1981.

- Niemeyer, Helga. "El alcalde de Zalamea", oder, die Kunst der "Comedia": Untersuchungen zu Lope de Vegas Theaterstück und vergleichende Betrachtung der Calderonschen "Alcalde"-Version. Aachen: Alano Rader Publikationen. 1991.
Nota: Reseñado por Frank Lienen en: Zeitschrift für Romanische Philologie, Tübingen, 11, 1995, núm. 1, p. 136–137.

- Petriconi, H.. "El tema de Lucrecia y Virginia". Clavileño. núm. 2, 8. p. 1-5. 1951.

- Powers, Perry J.. The Concept of the City State in the Drama of Lope de Vega. Baltimore: Johns Hopkins University. 1947.
Nota: Tesis doctoral inédita. Sobre: La estrella de Sevilla y siete comedias más de Lope de Vega: Fuenteovejuna, El alcalde de Zalamea, Peribáñez, Las paces de los reyes, El mejor mozo de España, La mayor virtud de un rey y El mejor alcalde el rey.

- Price, Eva R. "The Peasant Plays of Lope de Vega". Modern Language Forum. núm. 22. p. 214-219. 1937.
Nota: Sobre: El mejor alcalde el rey, Fuenteovejuna, El alcalde de Zalamea, Los Tellos de Meneses y Peribáñez.

- Sloman, Albert E. "El alcalde de Zalamea". Sloman, Albert E. The Dramatic Craftsmanship of Calderón: His Use of Earlier Plays. Oxford: Dolphin. 1958. p. 217-249.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1620
Nota: Esta es la fecha propuesta por J. M. Escudero Batzán en El alcalde de Zalamea. Edición crítica de las dos versiones (Calderón de la Barca y Lope de Vega), atribuida, Madrid, Iberoamericana-Vervuert, 1998, p. 80.
Observación:

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 2295
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 411.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Soldados
    Observación: En la Jornada II la acotación indica que entran ‘soldados’. Aunque solo dos toman la palabra (señalados en el elenco como Soldado 1º y Soldado 2º) es de suponer que son más los que comparecen en el escenario.

  • Personajes computables

  • Alcalde Pedro Crespo, alcalde [de Zalamea], [labrador rico], [protagonista]. Nota: Pedro Crespo, antes de ser nombrado alcalde, era un labrador analfabeto.

  • Alférez

  • Bartolo, gañán

  • Capitán Don Diego

  • Capitán Don Juan

  • Don Lope de Figueroa, [maese de campo], [general de los tercios españoles]. Nota: Padece de gota.

  • Escribano. Nota: Sale con un jarro de plata.

  • Galindo, lacayo, [recadero de don Diego y don Juan.]

  • Ginesillo, muchacho, [criado del alcalde Pedro Crespo]

  • Inés, dama, [hija del alcalde]. Nota: Con manto, en la Jornada I.

  • Juan Serrano, [alguacil]

  • Labrador

  • Labrador viejo. Nota: En el texto, siempre aparece como "labrador", y se parece al otro labrador en que ambos son amigos de un cura y lo comentan.

  • Leonor, dama, [hija del alcalde]. Nota: Con manto en la Jornada I.

  • Rey Felipe II

  • [Sargento]

  • Soldado 1º

  • Soldado 2º

  • Tendero. Nota: En la Jornada I sale "con Horas y un rosario al cuello."
  • Universo social

  • Universo de la guerra. Capitanes
  • Universo de la guerra. Soldados
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Universo rural. Labradores ricos
  • Universo rural. Villanos
  • Tiempo histórico

    Época contemporánea
    Nota: La acción tiene lugar durante el reinado de Felipe II.

    Marco espacial

    Jornada 1
    Topónimo: Zalamea. [España]. Europa. Espacio: interior de la casa de Pedro Crespo; calles de la villa.

    Jornada 2
    Topónimo: Zalamea. [España]. Europa. Espacio: interior de la casa de Pedro Crespo; campo a las afueras de la villa.

    Jornada 3
    Topónimo: Zalamea. [España]. Europa. Espacio: interior de la casa de Pedro Crespo; cortijo en las afueras de la villa; camino a la villa.

    Duración

    Obra: 20 días
    Jornada 1: 1 día
    Entreacto 1 a 2: 4 días
    Jornada 2: 1 día
    Entreacto 2 a 3: 12 días
    Jornada 3: 2 días

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > profano > hechos particulares > honra villana.

    Extracto argumental

    Jornada 1
    En Zalamea, Ginesillo, un muchacho al servicio del labrador Pedro Crespo, le advierte de que ha descubierto a sus hijas, Inés y Leonor, conversando a escondidas con soldados. Crespo se lamenta de ello y predice que acabarán siendo monjas. Al momento, el alguacil Juan Serrano y el escribano del lugar anuncian a Pedro Crespo que ha sido nombrado por unanimidad nuevo alcalde de Zalamea. El labrador, que es analfabeto, se asombra de esa decisión, pero acaba aceptando el cargo, se viste la capa y toma la vara de mando.
    No tarda en comenzar el desempeño sus funciones el nuevo alcalde. Uno de los primeros casos que soluciona es el de un labrador foráneo que había dejado un jarro de plata con cincuenta y cuatro ducados a un tendero para que se lo guardase. Cuando el labrador quiso recuperar sus pertenencias, el tendero negó tenerlas. Llamado por el alcalde, el tendero, converso santurrón, sigue negando y renegando, signándose y persignándose. Pedro Crespo envía a casa del tendero al escribano para que le pida el jarro y los ducados a la mujer de este "por señas de este rosario", el del marido. La mujer entrega el dinero y, descubierta la mentira, el tendero es condenado a recibir doscientos azotes.
    Las escenas relativas a la solución de este caso alternan con otras que plantean el de las hijas de Pedro Crespo. Inés y Leonor se quejan a su padre de que, desde que ha sido nombrado alcalde, no les presta la misma atención. Poco después de recibir esta queja, don Juan y don Diego, los dos capitanes, se presentan ante el alcalde para mostrarle sus respetos. Ginesillo lo avisa de que estos son los militares con quienes sus hijas hablaron. Mientras tanto, Galindo, soldado que acompaña a los capitanes y hace de recadero entre ellos y las muchachas, aprovecha para entregar a Leonor un papel. El alcalde pide a sus hijas que se retiren y entonces mantiene una conversación con los capitanes, a quienes pone sobre aviso de que ha recibido quejas acerca de ellos por tratar de "infamar a dos doncellas / desta honrada vecindad". Don Juan y don Diego se defienden alegando que es rumor del vulgo chismoso, pero al mismo tiempo temen que se descubran sus intenciones. También Galindo teme por su pescuezo, vista la astucia de Crespo.
    Por otro lado, Ginesillo se ha percatado de que Leonor ha recibido un papel y se lo confía a Pedro Crespo. Este lo manda inmediatamente a por la nota. El alguacil Serrano es quien lee el papel en voz alta a Crespo: en él los dos soldados comunican a las doncellas que ya tienen preparados los caballos para sacarlas del lugar esa misma noche.
    Por la tarde, en sus alcobas, Inés y Leonor desean ansiosas que llegue la noche para encontrarse con sus capitanes. Las muchachas se quejan de la presencia de Ginesillo, que las vigila constantemente. En ese instante, Galindo aparece al paño y, cuando por fin se marcha Ginesillo, que se ha percatado de la presencia del soldado, este puede acercarse a las damas, con las que poco después hablan los dos capitanes. Don Juan y don Diego, corriendo un riesgo innecesario, han decidido visitar a las muchachas para lisonjearlas y asegurarse de que participarán en el "concierto". Galindo está preocupado porque Ginesillo los ha visto, y sus temores se confirman en cuanto lo ven aparecer en compañía del alcalde. Los capitanes logran escabullirse, pero a Galindo no le da tiempo y debe disimular ante Pedro Crespo. Este le pide que, por favor, les comunique a los capitanes que no inquieten a los vecinos del lugar, puesto que otra vez ha recibido noticias de que infaman a dos doncellas. Leonor e Inés, al oír esto, piensan que los soldados las engañan con otras dos muchachas del lugar, y por ello sienten celos que, lejos de disuadirlas de la huida, las envalentonan para acudir a la cita concertada esa noche.
    Los dos capitanes no se echan atrás en sus intenciones a pesar de las advertencias del alcalde. Esa noche salen en compañía de un sargento a recoger a las muchachas. El alcalde, acompañado de Bartolo, un gañán de considerable tamaño, también sale esa noche para evitar que sus hijas sean deshonradas y tiende una emboscada a los capitanes. Inés y Leonor, ataviadas con mantos, salen de noche a la calle. Allí se encuentran todos, padre, hijas y militares. El alcalde toma por el brazo a las damas. Al ver esto, los soldados, que no reconocen a Pedro Crespo y a Bartolo, se enfrentan a ellos. La fortaleza de los villanos los pone en fuga; sólo el sargento, herido, queda atrás y es apresado.


    Jornada 2
    Cuatro días después, en Zalamea, el alguacil y el escribano comentan el buen hacer de Pedro Crespo para limpiar de holgazanes la villa. Esa mañana los dos capitanes, acompañados por Galindo y don Lope de Figueroa, el general del tercio, se presentan ante Pedro Crespo reclamándole que libere de la cárcel al sargento. Sin embargo, el alcalde se mantiene firme en su decisión de castigarlo, pues representa la justicia del Rey. En ese momento llevan al sargento montado en un asno y escoltado por trescientos villanos a recibir los doscientos azotes de la condena. El ímpetu de los capitanes, que quieren liberar al compañero, es frenado en seco por Crespo: quien se atreva a bajar del pollino al sargento ocupará su lugar. A continuación, refiere a don Lope de Figueroa lo sucedido. Le explica que el sargento y tres soldados más, cuyos nombres no menciona a propósito, intentaron sacar del lugar a sus dos hijas la noche de fin de año. El sargento fue apresado y en principio negó los hechos, pero el tormento le hizo confesar su culpa y ahora debe recibir su justo castigo. Al oír esto, don Lope cambia de actitud. Si bien había llegado decidido a defender a sus soldados, ahora reconoce su mala actuación e incluso apoya que se dicte un bando para que, esa misma noche, salgan de Zalamea todos los militares que estaban de paso hacia Portugal, sobre todo porque el rey Felipe II no tardará en pasar por allí y, dice don Lope, "buen nombre gana mi tercio / con estas bisoñerías". Escribe una carta en la que él mismo dicta la condena del sargento. Por su parte, los dos capitanes juran en aparte vengar lo que consideran agravio. Además, al no oír sus nombres como responsables del rapto de las hijas del alcalde, creen que estas se marcharon con otros dos soldados la noche de fin de año; celosos, deciden vengarse.
    Tras leer la carta de don Lope, en la que condena a diez años de galeras al sargento, Pedro Crespo decide en cambio liberarlo, ya que es consciente de que no merece semejante castigo: los verdaderos culpables son los capitanes. En ese momento, llega Ginesillo y lo avisa de que don Juan y don Diego se han llevado a Inés y Leonor, que no han opuesto resistencia: su voluntad las deshonra, concluye Crespo, pues "la torre del honor / sobre voluntad estriba". Bartolo, el gañán, ha seguido sus pasos.
    En el campo, a las afueras de Zalamea, presenciamos una escena bucólica en que las dos damas, Inés y Leonor, se muestran satisfechas y plenamente felices de estar con sus amados. Sin embargo esta dicha dura bien poco, ya que se percatan de que Bartolo, que acudía en su busca, está siendo maltratado por varios soldados. De nada sirven las súplicas de las muchachas en defensa del gañán. Poco después, los capitanes deciden entre soeces insultos abandonar a las desconsoladas Inés y Leonor una vez han gozado de ellas. Los llantos de ellas, por fin conscientes de la traición, no los conmueven. Varios soldados quedan guardando un puente ante la posible llegada de los villanos; don Juan y don Diego, al otro lado, tienen campo libre para la huida.
    No tarda en aparecer Pedro Crespo, cuya autoridad no basta a superar el puente. Los soldados lo atan a un roble para que vea, impotente, el estado en que han quedado sus hijas y se marchan. Inés y Leonor ven a su padre humillado y se avergüenzan de sí mismas; por temor a su reacción, se marchan del lugar sin liberarlo. Afortunadamente reaparece Bartolo, gravemente herido, y desata al alcalde, que le promete venganza y se lo lleva rápidamente para que lo curen.


    Jornada 3
    Doce días después, Pedro Crespo, que permanece en su casa desde el ataque, sigue solucionando pleitos. Uno de ellos lo implica a él como deudor de unas cuentas al albañil que le reformó la casa, denuncia que el escribano había intentado ocultar, algo que le cuesta una reprimenda del probo Crespo, que lo amenaza, entre burlas y veras, con llevarlo a la cárcel. El alcalde ordena que el albañil coja de su casa los bienes necesarios para cubrir los trescientos cuarenta y seis reales que le adeuda; sin embargo, el albañil renuncia a tal arreglo por respeto a Crespo. Otro de los casos llega de la mano de un labrador viejo que se queja de la presencia, desde hace precisamente doce días, de seis soldados en su cortijo, a dos leguas de Zalamea, donde perpetran toda clase de barrabasadas, le consumen pollos, gallinas e incluso "dos ternerillos", y fuerzan a las mujeres que se acercan al lugar. Los militares sostienen que pagarán cuando se marchen, pero, vista su actitud, el labrador no se fía. El alcalde comprueba que el terreno cae bajo su jurisdicción y decide acudir esa misma noche al cortijo acompañado por otras once personas, entre ellos el ya restablecido Bartolo, para prenderlos. El labrador les facilitará la entrada sin que sean sentidos por los militares. Poco después de acordar esta visita, Inés y Leonor se presentan ante el alcalde ‘con mantos y papeles’. En una hermosa escena, las dos muchachas, que pronto son reconocidas por Crespo, piden justicia y clemencia al alcalde, y le enseñan las cédulas por las que los dos capitanes les prometieron matrimonio. Ellas juran que permanecieron doncellas hasta que recibieron esas cédulas, por ello Crespo les promete hacer justicia: "Pues iré a los pies del rey, / cuando él al lugar no venga, / y pediré en vuestro nombre / justicia…". Hasta ese momento las muchachas permanecerán en casa del alcalde, pues en ningún otro lugar estarán mejor custodiadas; las hijas se reintegran así en el hogar paterno.
    Por la noche, en el cortijo, un alférez, un soldado y Galindo se aseguran de que la finca esté bien cerrada. Galindo comenta con guasa que esa noche ha tenido un sueño en el que su abuela lo avisaba de que abandonara el cortijo, o bien –merced a la polisemia de las palabras- de que era el más gallardo de cuantos se encuentran en él: "Galindo, sal del cortijo". Pese al temor que siente ante cualquier ruido que escucha, se queda a hacer guardia. Al rato, llega hasta él el alcalde con la esperanza de hacer presa que restaure su honor esa noche. Galindo, que ha reconocido a Crespo, tiembla de miedo y no tarda en confesar que allí se encuentran don Juan y don Diego. Pedro Crespo ve cercana la justicia de villanos contra el agravio de caballeros. Ante el alcalde, don Juan se queja del trato que reciben, caballeros, por parte del grupo de villanos que los ha prendido, pero Crespo les recuerda que no se han comportado como nobles, "pues no pagas lo que debes". La diferencia de sangre que alegan para evitar el casamiento de nada les sirve: "pues villanos quedáis / con las obras que mostráis, / en nada os ofendo aquí, / si bajándoos hasta mí, / con mis hijas os casáis."
    Por otro lado, don Lope de Figueroa y el Rey van de camino a Zalamea, momento que aprovecha don Lope para explicarle al Rey que el alcalde Pedro Crespo es un buen juez y que ya no quedan soldados en el pueblo.
    Al día siguiente, en Zalamea, se prepara la boda de las hijas de Crespo con los capitanes. Estos fingen estar encantados con la celebración, pero en realidad tienen otros planes; no desean tener hijos que lleven sangre villana y por ello degollarán a las novias la noche de bodas. Galindo, sabedor de las infames intenciones de don Juan y don Diego, pone al alcalde sobre aviso. Por otro lado, Ginesillo informa a Pedro Crespo de la llegada del rey Felipe II a Zalamea. Ante esta noticia, los capitanes temen que peligre su plan. El alcalde les da licencia para que se retiren a sus habitaciones con Inés y Leonor. Acto seguido, Crespo, tras cerciorarse de que Bartolo ha dejado prevenido y dispuesto lo que le mandó, recibe al Rey. Ante el deseo de este de conocer a los capitanes, el alcalde le descubre sus cuerpos ahorcados: los ha casado y a continuación ha ordenado su ejecución, para que sus hijas quedaran viudas y no rameras. El Rey reconoce en aparte el valor y la justicia de Crespo y concede una dote a Inés y Leonor para que entren en un convento: serán monjas, como había profetizado su padre al principio de la obra.


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