AMOR CON VISTA, Comedia,



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: AMOR CON VISTA, Comedia,. Procedencia: Manuscrito autógrafo de la BNE; Manuscrito de la Biblioteca Palatina de Parma; final del Acto III

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

Tipo: Autógrafo
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: M. Presotto: Le commedie autografe di Lope de Vega. Catalogo e studio. Kassel, Edición Reichenberger, 2000. 73-77.
Nota: Signatura Res. 85. El manuscrito está firmado por Lope en Madrid, el 10 de diciembre de 1626

Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 18.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/XV

Observación: En la BNE existen dos copias del siglo XIX, realizadas a partir del autógrafo, signaturas mss. 16789 ; mss. 15114, según indica Paz y Melia, Catálogo..., p. 21, nº 157.

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. X.

Ref. bibliográfica: Lope Félix de Vega Carpio: Comedias inéditas de Frey Lope de Félix de Vega Carpio. (Tomo I (y único). Colección de libros españoles raros o curiosos, tomo 6.). Madrid, Imprenta de M. Rivadeneyra., 1873. I.

Observación: El tomo mencionado de Rivadeneyra es único, pues la muerte vio truncado su proyecto de publicar varios tomos. Este tomo incluye las comedias Amor con vista, Amor pleito y desafío, La prueba de los amigos y Un pastoral albergue. Al menos las tres primeras también fueron publicadas por separado por el mismo Rivadeneyra (Madrid, M. de Rivadeneyra, 1873).

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas


- Amor con vista, ed de Rivadeneyra, Manuel, Madrid, Imprenta de M. Rivadeneyra, 1873
Nota: Existe la ed. singular de Amor con vista.
Existe una colección ed. por Rivadeneyra, 1873, que contiene: Amor con vista, las comedias Amor, pleito y desafío, La prueba de los amigos, Un pastoral albergue y la relación de la comedia El premio de la hermosura.
Observación: Existe una reproducción facsímil de la edición de Madrid, imprenta de M. Rivadeneyra, 1873, a cargo de la Universidad de Jaén, con motivo del Día del Libro, 23 de abril de 1999, con fondos de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

(nota de jmr)

Versiones y traducciones


- Cases Lamolla, Manuel, AMOR QUE TRIUNFÓ DE AMORES, Lleida, A.G. Ilerda, 1953
Nota: En el tít.: "Comedia en tres actos y en verso inspirada en la obra de Lope de Vega Amor con vista".

Bibliografía secundaria


- Antonucci, Fausta. "Organización y representación del espacio en la comedia urbana de Lope: unas calas. ". Blecua, Alberto; Serés, Guillermo. El teatro del Siglo de Oro. Edición e interpretación. Madrid-Frankfurt am Main: Iberoamericana-Vervuert. 2009. p. 13-27.
Nota: Estudia varias obras, entre ellas El amor con vista.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1626
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 99.
Nota: Ms. autógrafo en la B.N. fechado en Madrid, el 10 de diciembre de 1626.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 2949
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 70.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Arcabuceros
  • Criados y lacayos
  • Personajes computables

  • Albano, [criado de César]

  • Capitán [Arnaldo], capitán [de la guarda]

  • Celia, [dama], [prima de Lisena]

  • César [Gonzaga], [galán antagonista]

  • El conde Fabricio, padre de Fenis, padre de Fenis

  • El conde Octavio, conde [milanés], [galán protagonista]; que actúa de [Carlos], [amigo del conde Octavio]

  • El Virrey de Nápoles, [duque]

  • Fenis, dama, [hija del conde Fabricio], [protagonista]

  • Flora, criada, criada [de Celia]

  • Julio, [galán], [amigo de César]

  • Leonardo, [galán antagonista]

  • Lisena, [dama], [prima de Celia]

  • Tomé, criado del Conde Octavio, [gracioso]
  • Universo social

  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Tiempo histórico

    Época contemporánea
    Nota: Por las alusiones a la "guerra de España contra Saboya" y el hecho de ser un Girón el virrey de Nápoles, la acción parece situarse entre 1615 y 1620, durante los últimos años del reinado de Felipe III. La guerra contra Saboya estalló en 1615 después de que esta invadiera Milán, posesión española. Pedro Téllez-Girón y Velasco, III Duque de Osuna, fue virrey de Nápoles entre 1616 y 1620.

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: interior de la casa de Celia; interior de la casa de Leonardo.

    Acto 2
    Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: interior de la casa de Celia; calle de la ciudad.

    Acto 3
    Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: calle de la ciudad; interior de la casa de Celia; interior del palacio del virrey de Nápoles.

    Duración

    Obra: 2 días
    Acto 1: 1 día
    Entreacto 1 a 2: 1 día. Nota: La acción del segundo y tercer acto transcurre al día siguiente del primer acto
    Acto 2: Número indeterminado de horas. Nota: El segundo y el tercer acto transcurren a lo largo del mismo día
    Acto 3: Número indeterminado de horas. Nota: El segundo y el tercer acto transcurren a lo largo del mismo día

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de verosimilitud > urbana.

    Extracto argumental

    Acto 1
    En Nápoles, Celia y su prima Lisena están esperando al conde Octavio. El noble milanés y Celia, sin haberse visto nunca, han concertado su amor a distancia. Ahora ha llegado el momento de conocerse.
    Llega el conde acompañado de su criado Tomé. Tras intercambiar corteses saludos, Celia, ya que el conde será su marido, les ofrece hospedarse en la casa. Por su parte, Tomé intenta, al parecer sin éxito, enamorar a Flora, criada de Celia. A solas con Tomé, Octavio confiesa que le agrada mucho su prometida, pero que, a decir verdad, no cree estar aún enamorado de ella. El criado replica con una ingeniosa alegoría del casamiento, que, como el mar, pone miedo a quien va a embarcarse, pues esconde cuidados y enfados, pero también tesoros.
    Llega repentinamente una dama que implora auxilio, pues viene huyendo. Tomé, a quien Flora había dado las llaves del aposento donde debe alojarse con su amo, toma la iniciativa de esconderla allí. Al instante, aparece un caballero anciano preguntando por ella. Octavio le miente diciendo que ha visto huir a la dama acompañada por soldados. El anciano marcha a pedir cuentas a un tal Leonardo, de quien luego sabremos más. La misma mentira, a la que añade ahora la presencia al lado de la dama de un caballero de nombre Leonardo, cuenta Octavio a un galán que aparece minutos más tarde, acompañado de su criado Albano y también en busca de la dama. El galán, que se llama César, acoge la noticia con muestras de profundo pesar y de celos, y, preguntado por Octavio, le informa de que el anciano caballero que perseguía a la dama era su propio padre, el conde Fabricio.
    Cuando César se aleja con Albano, vuelve Tomé, y Octavio le cuenta lo sucedido, quejoso de que su criado se haya arriesgado a esconder a la dama, pues, dice, no quiere meterse en líos ni con Celia ni con el padre ni con el prometido de la desconocida. Tomé replica alegando que la belleza de la mujer es tanta, y tan irresistible su llanto, que sin duda Octavio no podrá negarle el amparo y consuelo que necesita. Octavio y Tomé van pues a ver a la dama, que les cuenta su historia: se llama Fenis y es pretendida por dos galanes, César y Leonardo. Su padre, Fabricio, ha resuelto dársela a Cesar, pero ella no ama a ninguno de los dos pretendientes. Así lo ha demostrado en la escritura de bodas, donde ha escrito que jamás se casará con César. Ha sido entonces cuando su padre ha empuñado la espada y ha querido matarla, obligándola a huir. Octavio queda prendado de la dama y le oculta su identidad para que no sepa que está prometido. Dice llamarse Carlos y ser un intermediario para las bodas de Celia y el conde Octavio; le ofrece sus servicios y el aposento que le había destinado Celia. Cuando la dama se retira, Octavio confiesa a su criado que está perdidamente enamorado de ella.
    La acción se desplaza a casa de Leonardo, donde Fabricio y César han ido a acusarle de la desaparición de Fenis y a reclamarla. Leonardo defiende su inocencia y, cuando César lo informa de que en casa de Celia se hospeda un hombre que dice haberlo visto huir con Fenis, Leonardo acepta ir con él para probar su inocencia ante el testigo.
    En casa de Celia, Octavio / Carlos le declara a Fenis su amor, y ella le contesta incrédula, pues solo hace "dos horas" que la conoce; sin embargo, aunque declara no estar enamorada de él, le promete que, si quiere alguna vez a un hombre, será a él a quien quiera.
    Llaman a la puerta el conde Fabricio, César y Leonardo. Octavio, que a todos manifiesta llamarse Carlos, se reafirma en su mentira de que vio huir a la mujer escoltada por soldados, pero aclara que no ha visto nunca a Leonardo y que lo ha mencionado a César solo por haberlo nombrado Fabricio como posible culpable. Los demás empiezan a dudar de que Leonardo tenga que ver con la huida de Fenis, y se marchan a buscarla en algún convento. Octavio discute entonces con Tomé sobre cómo hará para esconder a Fenis de Celia; el criado le señala un camarín cercano a su aposento, donde ella podrá estar segura, pues tiene llave para cerrarse desde dentro.


    Acto 2
    Al día siguiente Celia confiesa a Lisena que, tras conocer al conde, ha quedado prendada de él. Sin embargo, sospecha que no es del todo correspondida por el noble, ya que durante la cena de la noche anterior lo vio distraído y deseoso de retirarse pronto. Flora sale a decirle que el conde se ha levantado y que le envía un recado amoroso, y esto consuela algo a Celia.
    Mientras, Octavio revela a Tomé que ha pasado la noche pensando en Fenis; Tomé por su parte le cuenta que la ha espiado mientras se desvestía para acostarse, y lloraba, creyéndose a solas, su desgracia. En ese momento llega Fenis, que, habiendo oído la conversación con Flora, sabe que Carlos es, en realidad, el conde Octavio y que está prometido con Celia; por ello, quiere marcharse enseguida de la casa. El conde asegura a Fenis que no ha habido ningún engaño de su parte, porque él no piensa casarse con Celia sino con ella. La dama, temerosa, insiste en su intención de marcharse, y a duras penas logran retenerla Octavio y Tomé, pidiéndole que se esconda siquiera, pues alguien está llamando a la puerta de la casa.
    Es César, que llega a presentar sus respetos al conde, pues ya conoce su verdadera identidad. Octavio se disculpa por el engaño, aduciendo que debía tratar la futura boda con Celia en secreto. César le habla entonces de su amor por Fenis, de las muchas cualidades de ella, y de la competición amorosa que había surgido entre él y Leonardo. Llega Celia a ver a Octavio; sabiendo quién es la visita que acaba de irse, expresa unos juicios muy negativos acerca de Fenis y de su rechazo de César. Octavio contesta a las declaraciones de amor de Celia con unas décimas de significado ambiguo, buen ejemplo del "engañar con la verdad", en las que afirma que en la casa "vive ya / mi dueño, mi amada esposa".
    En ese momento se anuncia la visita del Duque, el virrey de Nápoles. Celia quisiera esconderse en el camarín, pero Tomé finge haber perdido la llave para evitar que descubra a Fenis, y la dama debe recibir al virrey junto con Octavio. El gobernante felicita al conde por su próximo enlace y se ofrece a ser padrino de la boda, que, según Celia, se celebrará esa misma noche. Fenis está oyéndolo todo desde el camarín y, no pudiendo sufrir más lo que cree traición de Octavio, abre la puerta y se marcha, embozada, ante el estupor de los allí reunidos. Tomé va tras ella y el virrey se despide emplazándolos para la boda.
    A solas Celia y Octavio, esta le recrimina la presencia oculta de una dama en su casa. Octavio, para distraer a la dama celosa, idea una nueva mentira. Dice que se trata de una mujer que conoce a Celia y que ha venido a advertir a Octavio de que Celia se entiende con el virrey. Ante semejante calumnia, Celia monta en cólera y dice sospechar de una tal Ángela, dama que le profesa pública envidia. Junto a Lisena, se dispone a escribir unas líneas a esta Ángela. Octavio se queda llorando la desaparición de Fenis, y cuando Tomé vuelve, contándole que la joven se niega a volver porque no cree en las promesas de Octavio, este le ruega a su criado que lo acompañe donde ella está.
    Mientras, Fenis, embozada, confiesa a solas que el conde ha podido hacer mella en su corazón, pero que no quiere volver porque teme por su honor. Leonardo, que por allí paseaba junto a su amigo Julio, se cruza con ella y no la reconoce. Sin embargo le llama la atención el talle de la dama y se dispone a hablarle. Ella nada responde por miedo a ser reconocida. Por otro lado, César, que también paseaba por allí con su amigo Albano, sí la reconoce al instante y, al verla junto a Leonardo, cree confirmadas sus sospechas de que ambos están juntos en toda la trama. Llega entonces donde ellos y, tras una discusión, ambos galanes se enzarzan en una pelea con espadas. En ese momento llegan Octavio y Tomé y, aprovechando la pelea, convencen en privado a Fenis para que vuelva a la casa. El noble le promete, una vez más, que ella y solo ella será su esposa.


    Acto 3
    Para no ser detenidos por la justicia, los contendientes han tenido que huir. César confiesa a Albano que se pierde por el amor de Fenis, y empieza a sospechar que Octavio lo engañó, en su relato de la huida de la dama. Mientras hablan, llega Julio con un desafío de parte de Leonardo. Este cita a César en la playa, para ir juntos a Posílipo donde podrán acabar el duelo sin que nadie los interrumpa. Albano teme que Leonardo medite alguna traición, pero César lo tranquiliza diciéndole que lleva un peto "a prueba de mosquete".
    Más tarde, en casa de Celia, han llegado ya desde Milán las joyas que Octavio trae de dote a Celia. Flora, que las ha visto, le da a entender a Tomé que ha visto también otra cosa, y pide algún regalo para callar; pero todo acaba en un intercambio de donaires y recriminaciones. Octavio ofrece las joyas a Fenis, y Tomé se las describe invitándola a seguirlo para verlas. Solo ya, Octavio pronuncia un soneto en el que afirma que solo la verdadera belleza es capaz de suscitar el amor enseguida, multiplicando por siglos las "pocas horas de amor, que el cielo mueve".
    Llega en esto Leonardo a la casa muy alterado. Le cuenta a Octavio los antecedentes de su enemistad con César y su desafío de esa mañana, y le explica que ha matado a su rival de un balazo. Ahora implora a Octavio que lo esconda. El conde llama a Tomé y le indica que oculte al galán en la cuadra.
    En otro lugar de Nápoles, el virrey y el conde Fabricio, padre de Fenis, comentan la muerte de César. Un capitán de la guardia aparece anunciando que el galán sigue vivo. Los soldados traen a César preso y él, ante los reproches del virrey, se justifica alegando el compromiso de su honor y cuenta que Leonardo atentó a traición contra su vida, pues era un duelo con espadas y utilizó un arma de fuego, aunque, por suerte, llevaba una malla bajo la camisa. El virrey decide que, si se averigua que Fenis está con Leonardo, este pagará con la vida; pero, si no, César y Fabricio deberán hacer las paces con él.
    En casa de Celia, Flora confiesa a su ama que sospecha que Octavio aún esconde a la misteriosa dama en la casa. De hecho, Ángela, la dama que se suponía había calumniado a Celia, ha negado rotundamente el hecho, por lo que parece evidente que el conde ha vuelto a mentir. Celia exige explicaciones a Octavio y este afirma que es cierto que esconde a alguien, que es cierto que la criada ha podido ver a alguien embozado, pero que no se trata de una dama sino de Leonardo que, tras haber matado a César, huye de la justicia. Celia exige ver a Leonardo y hablarle, y este sale de la cuadra e implora a la dueña de la casa su protección. Celia, convencida una vez más de haber sido injusta con el conde, le pide disculpas. Quedan solos Flora y Tomé, y este le recrimina por no haber sabido callar, pero ella le replica a tono y se va; Tomé entonces va a ver a Fenis, que está contemplando las joyas, y que confiesa al criado su amor por Octavio, no por las joyas, como maliciosamente insinúa Tomé, sino por haberle él jurado que será su esposo.
    Inmediatamente, a casa de Celia llegan el virrey, el conde Fabricio, Albano, Julio y el capitán de la guardia. Todos buscan a Leonardo, presunto homicida de César. Abren la puerta de la habitación donde Fenis se halla oculta y, creyendo encontrar a Leonardo, la encuentran a ella embozada. Cuando el virrey, al que Fenis ha revelado en secreto su identidad, llama a César para darle la mano de su prometida, él la rechaza porque, dice, si estaba allí con Leonardo no puede ya ser su mujer. Aparece Leonardo, que se echa a los pies del virrey confesando haber matado a César por cuestiones de honor, pero el virrey le revela que César vive, y lo exhorta a confesar su complicidad en la huida de Fenis. Leonardo sigue negando, y entonces el virrey manda a Fenis que se descubra para que Celia pueda decir cómo y por qué está en su casa. Celia se da cuenta entonces de que ha sido engañada por el conde durante los dos días. Octavio explica que Fenis entró allí huyendo de su padre, y que él le ha prometido el matrimonio, pero el virrey dice que es imposible, pues Fenis debe casarse con César, y él con Celia. César, entonces, llama aparte a Celia. El galán se queja de que el amor sea siempre ciego y aboga por un amor con vista. En virtud de este tipo de amor, Celia se dará cuenta de que debe dejar de amar a Octavio, pues no le conviene un marido que ha demostrado engañarla continuamente. Por su parte, César renuncia a Fenis, pues ya le ha hecho sufrir bastante y, además, su honra no está cierta al haber pasado la dama dos días y una noche escondida por un hombre. Unas bodas múltiples ponen fin a la acción. Octavio y Fenis se casan. También lo hacen Celia, con César, y Lisena, con Leonardo. Tomé cierra la comedia con Flora, pidiendo el consabido perdón de las faltas.

    Observación: El relato de Fénis en el primer acto es en liras-sextinas; es de interés el comentario de Tomé cuando ella termina: "Gusto de señora tienes, / que yo esperaba un romance, / y en verso grave procedes" (p. 605a).
    El tratamiento del espacio doméstico, con escondites y equívocos, recuerda de cerca el que luego perfeccionará Calderón en sus comedias de capa y espada.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: Según se desprende del autógrafo, la representó la compañía de Antonio de Prado.


    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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